amaos los unos a los otros

Por Moisés Caballero.- Apuntes tomados en la Iglesia Cristiana Neo-Testamentaria Cristo el Buen Pastor.- Enero 07 de 1992.

[A menos que se haga una precisión específica, todas las citas de la Biblia son tomadas de la Antigua Versión de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, comúnmente conocida como Versión Antigua o Versión 1909].

* Juan 17:26

Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestaré lo aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

Romanos 12:9

El amor sea sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos á lo bueno;

I Corintios 4:6

Esto empero, hermanos, he pasado por ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros; para que en nosotros aprendáis á no saber más de lo que está escrito, hinchándoos por causa de otro el uno contra el otro.

II Corintios 2:4, 8

Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas; no para que fueseis contristados, mas para que supieseis cuánto más amor tengo para con vosotros…Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él.

II Corintios 5:14

Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: Que si uno murió por todos, luego todos son muertos;

II Corintios 8:7

Por tanto, como en todo abundáis, en fe, y en palabra, y en ciencia, y en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, que también abundéis en esta gracia.

II Corintios 8:24

Mostrad pues, para con ellos á la faz de las iglesias la prueba de vuestro amor, y de nuestra gloria acerca de vosotros.

Efesios 1:15

Por lo cual también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y amor para con todos los santos,

Efesios 3:17

Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones; para que, arraigados y fundados en amor,

Efesios 4:15, 16

Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, a saber, Cristo; Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre sí por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación, cada miembro conforme á su medida toma aumento de cuerpo edificándose en amor.

Efesios 5:2

Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave.

Efesios 6:23

Paz sea á los hermanos y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo.

Filipenses 1:9

Y esto ruego, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento,

Filipenses 2:2

Cumplid mi gozo; que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.

Colosenses 1:4

Habiendo oído vuestra fe en Cristo Jesús, y el amor que tenéis á todos los santos,

Colosenses 2:2

Para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo;

I Tesalonicenses 1:5

Por cuanto nuestro evangelio no fue a vosotros en palabra solamente, mas también en potencia, y en Espíritu Santo, y en gran plenitud; como sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros.

I Tesalonicenses 3:12

Y á vosotros multiplique el Señor, y haga abundar el amor entre vosotros, y para con todos, como es también de nosotros para con vosotros;

I Tesalonicenses 5:13

Y que los tengáis en mucha estima por amor de su obra. Tened paz los unos con los otros.

Tito 2:4

Que enseñen á las mujeres jóvenes a ser prudentes, a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos,

Hebreos 6:10

Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado á su nombre, habiendo asistido y asistiendo aún á los santos.

Hebreos 13:1

Permanezca el amor fraternal.

I Pedro 2:17

Honrad á todos. Amad la fraternidad. Temed á Dios. Honrad al rey.

*

 

AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS:

Esta frase o expresión se encuentra, por lo menos, dieciocho veces en el Nuevo Testamento. Ha habido quienes piensan que esta expresión sólo es usada una sola vez en la Biblia; sin embargo, hay un énfasis especial en esta sentencia. Es necesario considerar esta expresión a partir de doce puntos específicos (a mi entender, las doce estructuras bíblicas).

Amaos unos a otros” es, sin lugar a dudas, un mensaje del Espíritu Santo para la Iglesia, a fin de que ésta sea fundamentada. De las cosas deseadas por Dios, de una manera especial, es establecer Su fundamento en la Iglesia; el Señor desea que seamos fundamentados. Sin duda alguna, encontramos iglesias locales con experiencias muy fuertes y maravillosas de Fe; pero Dios desea una experiencia más profunda para nosotros, en Amor, Esperanza y Fe.

Necesitamos expresar la Vida de Jesucristo (Él habita en plenitud en nosotros, Efesios 1:23). Y en Cristo habita la Plenitud de Dios; Dios es Amor. Luego entonces, Cristo es Amor; en consecuencia, Cristo es Dios.

En los sufrimientos, uno de los propósitos de Dios es desarrollar en nosotros un Amor Agape; Dios desea desarrollar Amor Agape en nosotros, en Plenitud y en balance.

No hay manera de conocer a Dios si no tenemos la experiencia del Amor de Dios. Amor es el propósito o meta más alta de la humanidad, pero sólo se logra a través de Cristo. El Amor no se maneja en forma sentimental (indudablemente, los sentimientos tienen que ver en la experiencia del Amor, pero los sentimientos no son lo especial). El Amor tiene que ver más con la voluntad. Realmente, el Amor va a tocar nuestra Voluntad.

1ª Relación Básica con la Palabra.- Juan 13:33-35; 15:10-17:

Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscaréis; mas, como dije á los Judíos: Donde yo voy, vosotros no podéis venir; así digo á vosotros ahora. Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros

Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Éste es mi mandamiento: Que os améis los unos á los otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que éste, que ponga alguno su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias. No me elegisteis vosotros á mí, mas yo os elegí á vosotros; y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis los unos á los otros.

Juan el discípulo amado es quien más puede hacer énfasis acerca de este mandamiento del Amor. Aquel del cual la Biblia dice que era el discípulo amado; él se podía recostar en el pecho del Señor, y podía escuchar los latidos de Su corazón; Juan es el más indicado para hablarnos el mensaje del Amor.

Los dos pasajes en cita señalan medularmente: “…Un mandamiento nuevo os doyéste es mi mandamientoesto os mando…” Estas palabras fueron dadas por el Señor, en los últimos momentos, antes de ser arrestado. El Señor estaba aún con sus discípulos, pero en breve, ellos habrían de huir y Él habría de quedar solo.

En los capítulos 12 al 16 de Juan, encontramos el último sermón del Señor Jesucristo; Él tomó especial cuidado en cada palabra, pues sabía del abandono de sus discípulos, pero ello no le importaba, pues Su mensaje les habría de reunir de nuevo. [Sí alguien supiera que se le acerca el último momento de su vida, seguramente cuidaría todas sus últimas palabras; dejaría las palabras más grandes con especial cuidado].

Yo recuerdo: un hermano estaba a punto de partir con Cristo; entonces, se acercó a él uno de sus hijos. Aquel varón, en agonía dijo: “hijo cuida mucho a tu madre”; “no tienes por qué decírmelo; tú sabes que lo haré” –contestó el hijo. De nuevo el varón agonizante habló y dijo: “lo sé, pero era necesario que te lo dijera”. El joven se acercó a su padre y le susurró: “padre te amo”; el padre le contestó: “no necesitas decírmelo; yo sé que me amas”. El joven volvió a hablar diciendo: “lo sé, pero era necesario que te lo dijera”.

Esto muestra cómo en una situación tan crucial es importante poner especial cuidado en lo que se habla. Si tú estuvieras a punto de partir, seguramente reunirías a tu familia y le dirías: “AMAOS UNOS A OTROS”. Éste era el especial cuidado del Señor Jesús, en Su último discurso a sus discípulos. Es Señor estaba destilando las palabras más importantes de Su vida; Él sabía que se acercaba el fin del Verbo Encarnado.

Ahora, Sus palabras estaban siendo ministradas a sus apóstoles (no eran cualquier gente) quienes habrían de huir y después volverse a unir. Aquellos de quienes habría de brotar la Iglesia Primitiva; ellos reunidos iban a dar frutos (nosotros somos parte de ese fruto; de tal manera que el Señor estaba dando un mandamiento a sus apóstoles y a nosotros mismos, representados en ellos).

Las palabras ministradas a los apóstoles son un auténtico mandamiento; son un mandamiento nuevo (en otras ocasiones, el Señor había ministrado diversos mensajes, dando una opción a las gentes, a tomar el camino que desearan). El Amor no es una opción, es una orden del Rey de reyes y Señor de señores: “esto os mando” es una orden. Cuando niño aprendí que las órdenes no se discuten, se acatan.

Hay momentos de nuestra vida en que debemos conocer quién tiene la posición de Autoridad. Las órdenes deben acatarse inmediatamente. En tiempos de guerra, un soldado que no acata una orden es sujeto a Corte Marcial, y en un Juicio Sumarísimo, sin alegatos, es condenado al paredón y es fusilado de inmediato. Gran parte de la Iglesia del Señor parece ignorar que estamos en período de guerra.

En el mundo no hay fuerza más grande y poderosa que el Amor. Esta fuerza (el Amor) es mejor que cualquier arma, por muy sofisticada que sea o aparente ser. Realmente, la Vida de Seguridad se vive en Amor. Los temores son por falta de Amor. La humanidad vive llena de miedo, por no tener Amor; pero el Amor echa fuera el temor. En Amor no hay temor, porque el perfecto Amor echa fuera el temor. Hay muchos beneficios del Amor: seguridad, alegría, conocimiento de Dios. ¿Cuánto amo a mis padres?, –en su caso ¿cuánto amo a mi esposa? o ¿Cuánto amo a mis hijos, a la iglesia, o la Obra de Cristo, o a mi nación?

Amor habla de conceptos más profundos que el sexo. Sin embargo, estamos faltos en el Amor a Dios y a nuestro prójimo. Cristo mencionó el primero y más grande mandamiento es éste: “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, con toda tu mente… y a tu prójimo como a ti mismo…” En ambos mandamientos se resume la Ley y los Profetas, pues el que ama no adultera, no fornica, no hurta, no miente, etc.

El Señor habló a la base de Su Iglesia (sus apóstoles) con un mandamiento nuevo: “Amaos los unos a los otros”; ésta es la base del éxito de una iglesia local. Es la clave para permanecer y para que todos los ataques del diablo se diluyan. Al haber Amor, el enemigo está perdido. El trabajo del Señor es unir; el trabajo del diablo es dividir.

La vida tiene su origen a partir de la unión de dos elementos (femenino y masculino), pero ‘muerte’ es una palabra cuyo significado original es separación, separar, dividir. El Señor desenmascara al diablo y dice de él: “el ladrón –satanás– vino para hurtar, matar y destruir”, pero Cristo ha venido para darnos vida y vida en abundancia. El diablo mata, hurta y destruye a través de la división, pero Cristo produce Vida en unidad.

De acuerdo con la Sagrada Escritura, todos somos eternos (cristianos y no cristianos) y con la muerte física hay una separación de las partes espirituales –espíritu y alma– del cuerpo. “El cuerpo vuelve al polvo de donde fue tomado, el espíritu vuelve a Dios quien lo dio”; pero el alma va a Dios o al infierno, dependiendo de si se trata de un alma de cristiano o no.

El odio es la naturaleza del diablo y tiende a dividir. El Amor es la esencia de Cristo y nos une. El diablo odia a la familia porque es un éxito o un triunfo de Dios, al unir dos personas.

El problema de la gente –inclusive de nosotros los cristianos­– es jugar al “yo-yo”,  a causa del egoísmo. El egoísmo se manifiesta en nuestra vida, en tal manera que buscamos siempre beneficiarnos nosotros y nadie más; el problema se hace más profundo cuando chocamos con los demás “yo-yo’s. Egoísmo es una esencia de falta de Amor, pero el Señor manda “AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS”, para preservarnos.

En diversas ocasiones, más importante que la razón es el Amor. No importa si entendemos o no; eso importa poco. Lo importante es Amar. En el balance correcto, una iglesia local, con o sin pastor, no importa, si no hay Amor. El Amor cubrirá multitud de pecados. El Amor todo lo soporta (los padres soportan a los hijos, a causa del Amor).

Volvamos a la expresión “Un mandamiento nuevo os doy…” ¿Por qué es un mandamiento nuevo? En el libro de Levítico, encontramos el mandamiento “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). Entonces, dónde está lo nuevo, lo novedoso? Lo nuevo se encuentra en la expresión “como Yo os he amado”. Éste agregado establece un estándar diferente y más profundo. Cristo nos amó y de qué manera lo hizo. Nos amó siendo enemigos; y siendo enemigos fuimos reconciliados por Él, porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo Unigénito… El Amor del Señor no estaba en función de nuestras buenas acciones o de aquello que pudiésemos darle. Su Amor estaba en función y en relación a todo lo contrario.

El Señor tenía razones suficientes para exterminarnos y convertirnos en polvo; el libro de Apocalipsis dice que la humanidad se volteó contra Dios y lo maldijo. Pero a pesar de ello, Cristo nos amó. Y sin embargo, nosotros no amamos como Cristo nos amó. Él nos amó, cuando debía odiarnos y destruirnos y aniquilarnos.

La razón del Amor no radica en lo brillante que son las personas, sino en la Gracia de Cristo. Él dijo el mandamiento y Él dará la Gracia para obedecerle, para Amar. El Amor debe ser una manifestación más fuerte ante la debilidad de los demás. Realmente, cuando alguien está hundido, necesita Amor. Cuando no hay la más mínima razón para Amar, es cuando debemos Amar. Si miramos a las fallas de los hermanos, recordemos que Dios los trajo a Su Iglesia, y algo más fuerte, Dios les ama. Así sean los más odiosos y no tengan un ápice de cualidades para amarles, les debemos amar.

Recientemente, un joven se acercó para pedir consejo. Su esposa acababa de adulterar, y él lleno de ira tomó al adultero y lo golpeó en tal manera que estuvo a punto de quitarle la vida, pero algo dentro le detuvo. Sin embargo, al hablar con el Pastor y ver a su esposa al lado, el joven decía “hay algo dentro de mi que me llena de odio y, realmente, yo no puedo reconciliarme con ella; siento rechazo de pensar en acostarme con ella”. El consejo práctico fue éste: “maridos amad a vuestras esposas, así como Cristo amó a Su Iglesia, y se entregó a Sí mismo por ella”. La clave para el joven era entregarse por su esposa.

[Analizadas la cosas, era evidente que gran parte de culpa la tenía él, pero aún cuando ella fuese culpable al 100%, el debía entregarse por su esposa].

Después de varias horas de ministración de la Palabra, de oración y de liberación, el joven volvió a su esposa y le pidió perdón, y le prometió que las cosas cambiarían.

La fuerza del mensaje del Amor destruye toda fortaleza den enemigo. Cristo nos está dando un mandamiento nuevo; “AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS”. Aquí vemos la Primera Relación Básica, con la Palabra.

Gálatas 5:13

Porque vosotros, hermanos, á libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión á la carne, sino servíos por amor los unos á los otros.

Efesios 4:2

Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor;

I Tesalonicenses 4:9

Mas acerca de la caridad fraterna no habéis menester que os escriba: porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis los unos á los otros;

Hebreos 10:24

Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras;

I Pedro 1:22

Habiendo purificado vuestras almas en la obediencia de la verdad, por el Espíritu, en caridad hermanable sin fingimiento, amaos unos á otros entrañablemente de corazón puro:

I Juan 4:7

Carísimos, amémonos unos á otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce á Dios.

I Juan 4:12

Ninguno vio jamás a Dios. Si nos amamos unos á otros, Dios está en nosotros, y su amor es perfecto en nosotros:

 


Amaos los unos a los otros

Por Jairo Carvajal

{Apuntes tomados en la Convención Ministerial de Septiembre de 2005, en la Iglesia Cristiana Adullam.- Septiembre 16 de 2005.- A menos que haga la precisión correspondiente, todas las citas bíblicas son tomadas de la Antigua Versión de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, comúnmente conocida como Versión Antigua o Versión 1909}.

El amor verdadero depende de uno mismo. Primero viene la elección, la decisión de amar, después son los sentimientos. Así es el Amor de Dios para con nosotros: “Mas Dios muestra Su amor para cono nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo Jesús murió por nosotros”. Dios decidió amarnos, a pesar de ser pecadores: a) Decisión; b) elección; c) pensamiento; d) emociones.

El Amor, según el hombre, empieza en los sentimientos, luego continúa en los pensamientos, y finalmente se da la acción. Así que desde la perspectiva del hombre, el Amor depende de aquel o aquella a quien queremos amar. Si es amable (digno o digna de ser amado o amada) y agradable (si nos proporciona momentos gratos), entonces, le amamos, pero cuando ya no lo es, entonces dicen “se acabó el Amor; separación, divorcio”.

Dios no nos amó porque seamos buenos. Jeremías 31:3 “Jehová se manifestó a mi hace tiempo… con Amor eterno te he amado, por tanto te soporté con misericordia.”

Sofonías 3:17 “Jehová está en medio de ti, poderoso. Él salvará, se gozará sobre ti con alegría, callará de Amor”. “Empero, Dios quien es rico en misericordia, por Su mucho Amor con que nos amó…”

Dios nos ama. De eso no hay duda. Él no ha traído los juicios severos que debiéramos soportar, por el Amor que tiene para con nosotros.

Un hombre vino ante el Señor y le preguntó: “Señor ¿cuál es el mandamiento más grande?” Entonces, el Señor Jesucristo le contestó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, con todo tu entendimiento… y a tu prójimo como a ti mismo.”

Muchas veces tenemos problemas para amar al prójimo. Y cuando tenemos problemas, el problema verdadero radica en que no amamos a Dios como debemos amarle.

Te alabaré Jehová, pues has oído mis súplicas”. “Cuánto amo yo tu ley, todo el día es ella mi meditación.” “Si guardareis mis mandamientos estaréis en mi Amor”. “Cuán amables son tus moradas oh Jehová, codicia y aún ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová, porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos”.

Necesitamos enamorarnos del Señor. Necesitamos Amar a nuestro Señor. Necesitamos Amar a Dios.

Qué fácil sería obedecer a Dios y someternos, si amasemos a Dios.

Necesitamos amarnos y cuidar nuestro ser entero. Necesitamos aceptarnos a nosotros mismos. Sólo cuando amamos a Dios y a nosotros mismos, podemos amar a nuestro prójimo. Para empezar a amar, debemos hacerlo en el hogar, con la familia. Esposos amen a sus esposas, como Cristo amó a la Iglesia. No seamos cortantes, ni hirientes, escuchemos a la esposa. Regalémosle, digámosle que la amamos. Cuando la esposa se siente amada, el mejor beneficiado será el esposo.

Necesitamos aprender a amarnos los unos a los otros. Debemos empezar en el hogar. De las parejas que juntas buscan a Dios en oración, sólo una pareja entre mil se divorcia.

No podemos afirmar que amamos a la esposa y familia, si nosotros somos ásperos, hirientes, con la esposa, si no la escuchamos.

Amar a nuestros hijos no significa consentirlos, ni dejarlos hacer lo que ellos quieran, ni llenarlos sólo de apapachos. “el Amor es sufrido… todo lo espera, todo lo soporta, el amor nunca deja de ser” (I Corintios 13).

El amor del mundo se acaba, cuando ya no se siente; pero el verdadero Amor nunca deja de ser.

No nos cansemos de resistir la rebelión y la desobediencia de los hijos. Mientras ellos son menores de edad, nosotros tenemos autoridad sobre ellos.

Dick Iverston llegó a un punto de rebelión y le dijo a su padre: “ya no soporto, se acabó, me voy de la casa”, y salió de la casa, pero aún no llegaba a la banqueta, cuando la puerta se abrió y su padre le gritó: “Dick te regresas”, y Dick Iverston tuvo que regresar y someterse a su padre.

Cuando el hijo gana la batalla, ya no habrá esperanza de someterlo bajo autoridad.

El Amor verdadero no se conforma, sino que busca el perfeccionamiento. Dios espera que presentemos delante de Él a nuestros hijos santos, limpios, sin mancha ni arruga, ni cosa semejante.

¿Cómo podemos amar al prójimo?

En Sudáfrica, con motivo del Apartheid, la gente de color fue subyugada, fue avasallada; sin embargo, llegaron los tiempos de cambio, en los cuales, la gente de color, siendo mayoría, tuvo derecho de voto y eligió a sus gobernantes también negros. Cuando Nelson Mandela asumió el poder, por elección democrática, él procuró una Ley para investigar los crímenes del Apartheid. Empero, la Ley decía: “Aquel que confiese sus crímenes será perdonado”. Ante la desaprobación de la gente, Mandela dijo: “es necesario traer restauración”. En un tribunal, un hombre estaba confesando, delante de una mujer: “yo fui a casa de esta mujer y, con violencia, tomé a su esposo y lo golpee, y le rocié gasolina, y le prendí fuego, y le di muerte. Tiempo después, hice lo mismo con el hijo de esta mujer”. Entonces, el juez interrogó a la mujer y le dijo: “¿Tiene algo que decir?”. “Si señor Juez –dijo la mujer­– quiero que este hombre vaya y busque dónde están los huesos de mi esposo y de mi hijo, y me los entregue para darles una sepultura digna. Y quiero que una vez al mes, este hombre venga a mi casa y me permita prodigarle Amor de madre, porque todavía tengo mucho Amor de madre para darlo”. La gente que estaba en el tribunal empezó a entonar el canto Sublime Gracia –Amasing Grace, mientras aquel hombre estaba en el piso llorando.

Interesémonos por los otros, perdonándonos, siendo benignos y misericordiosos, orando los unos por los otros, amonestándonos los unos a los otros.

Necesitamos crecer en el Amor del Padre.