PRIMERA PARTE.- Definida y clarificada.

                                                                                                              .Por Robert EWING

(Tomado del folleto en Inglés titulado “SPIRIT, SOUL AND BODY, PART ONE - DEFINED AND CLARIFIED)

{Todas las referencias bíblicas son tomadas de la antigua versión de Casidoro de Reina y Cipriano de Valera, a menos que se haga alguna referencia distinta}

Definitivamente, después de Dios, el misterio más grande es el hombre, porque fue hecho a imagen de Dios (Génesis 1:26-27). La ignorancia acerca de la creación del hombre no es falla de Dios ya que la Biblia está llena de palabras como son: “mente”, “corazón”, “alma” y “cuerpo”. De hecho, las palabras Hebrea y Griega para “corazón” (Leb, Lebab y Kardia) aparecen exactamente mil veces en las Sagradas Escrituras.

¿Cuál es la importancia de todo esto?

Hay muchos beneficios logrados que nos permiten un mejor entendimiento. Por ejemplo, un chofer que es mecánico tiene ventajas cuando su auto sufre una falla. Quizá, uno de los principales beneficios venga al saber colocar correctamente los versículos aplicados al espíritu, al alma y al cuerpo. Los “Arminianos” y “Calvinistas” serían uno solo y cumplirían así la oración de Cristo por la Unidad de Su Iglesia (de acuerdo a Juan 17:23) en lugar de que un grupo esté en oposición contra el otro, con la colocación de los versículos que muestran una “Posición Eterna” y el otro con los versículos que guardan una relación con la necesidad de una salvación diaria; es decir, ellos podrían dividir los pasajes y podrían colocarlos correctamente pues son semejantes a las dos caras de una moneda. Es decir, ellos se complementan uno al otro.

Sin embargo, esta primera parte de la serie no se ocupa mucho de este aspecto; en realidad, esta primera parte se ocupa de definir quiénes somos. Por supuesto, no presumimos ni pensamos que cualquier cosa dicha nos definirá a nosotros realmente con exactitud, pero confiamos que Dios nos dará una idea concreta dentro de nosotros.

“Te alabaré, porque estoy compleja y maravillosamente formado” (Salmo 139:14 Versión King James) (La Versión Griega traducida al Español de Nácar y Colunga dice “Te alabaré por el maravilloso modo en que me hiciste. ¡Admirables son tus obras!”). Así como Dios mostró que la división del átomo es importante para el progreso material del hombre, de la misma manera, la división en las Escrituras (y aplicada prácticamente) demuestra ser de igual importancia y trascendencia para nuestro progreso espiritual. Durante muchos siglos, el hombre existió sin este conocimiento del átomo, pero al conocer y mirar su potencial, y al tener entendimiento de sus alcances y beneficios, se abrió una nueva era.

¿Son lo mismo espíritu y alma? No, espíritu y alma son vocablos que provienen de palabras enteramente distintas entre sí, tanto en Hebreo como en Griego. Las palabras para “espíritu” (ruach en Hebreo y pneuma en Griego) sugieren una fuerte corriente de aire, pero “alma” (nephesh en Hebreo y psuche en Griego) sugieren un viento suave. La palabra “pneumático” tiene su origen en “pneuma”. Frecuentemente, ambos vocablos están contrastados (I Tesalonicenses 5:23, Hebreos 4:12 y Lucas 1:46-47). Si las dos palabras son sinónimos, entonces no hay diferencia entre “este cuerpo corruptible” y el glorificado e incorruptible. Porque “se siembra cuerpo animal (esta es la misma palabra usada para “animado”) resucitará espiritual cuerpo” (I Corintios 15:44).

Además, esta diferencia es vista en el propio ministerio de Cristo; particularmente en Su muerte cuando fueron divididos el cuerpo, el alma y el Espíritu: Su cuerpo fue puesto en una tumba, Su alma fue descendiendo dentro de “las partes más bajas de la tierra” del infierno, y Su Espíritu, cuando Él se encomendó en las manos del Padre, fue al paraíso. Todo esto sucedió al mismo tiempo (Isaías 53:11; Salmo 88 y Hechos 2:27 son sólo unos pocos versículos que hablan acerca de Su alma en el infierno por causa nuestra, logrando así eterna redención por nuestros pecados). “Hoy estarás conmigo en el paraíso” dijo al moribundo ladrón en la cruz.

Hay diferentes rangos en el paraíso, así como hay diferentes ciudades de refugio en el Antiguo Testamento; tales ciudades son figura del paraíso. Ahí, en las ciudades de refugio, los homicidas imprudenciales debían esperar hasta la muerte del Sumo Sacerdote y, entonces, eran liberados (Números 35). Dios es rico en todo aquello que Él atrae para Sí, y seguramente tuvo que haber salvado a muchos que se arrepintieron en el lecho de la muerte cuando vino el diluvio y los arrasó, así como salvó al ladrón en la cruz. Podría ser que ellos estaban en uno de esos compartimientos en el paraíso a fin de que el Espíritu de Cristo fuera y les predicara (I Pedro 3:18 y 19). Es decir, Cristo tuvo que ser dividido en Su espíritu, alma y cuerpo cuando murió para cumplir así las tres diferentes figuras o tipos (que él debía llevar a cabo) en el día de la reconciliación (Levítico 16). Su cuerpo debía ser el presente por el pecado como lo era el macho cabrío, cuya sangre era derramada en el altar. Su alma debía ser el macho cabrío que llevaba los pecados del pueblo y era abandonado en el desierto, donde moría de muerte solitaria. Y Su Espíritu es el Sumo Sacerdote; Su Espíritu es esa parte de Cristo que debía ofrecer ambos sacrificios. Literalmente, Hebreos 9:14, hablando de ÉL como nuestro Sumo Sacerdote, nos dice “Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios ...” El hecho de que Su alma también murió por nosotros es visto en Isaías 53:9 donde, literalmente, dice “Muertes” en plural ¡¡¡QUÉ AMOR!!!

El cuerpo es conciencia del mundo; es el vehículo a través del cual estamos conscientes del mundo. Por su parte, el alma, básicamente, es conciencia del “yo”; es decir, a través del alma estamos conscientes de nosotros mismos; sin embargo, a través de los cinco sentidos físicos del cuerpo, el alma tiene conciencia del mundo. Finalmente, el espíritu es conciencia de Dios; es decir, cuando tal acercamiento no es bloqueado por la incredulidad, el espíritu es el vehículo a través del cual tenemos conciencia de Dios. La Biblia nos muestra que hay tres realidades para vivir: una realidad “carnal” (es decir, de la carne), una realidad “natural” (o del alma) y una realidad “espiritual”.

El alma es el real “ego” del hombre; es nuestra personalidad y, por naturaleza, es animal o “natural”. “Porque el hombre animal no discierne las cosas del Espíritu de Dios porque le son locura y tampoco las entiende porque se han de examinar espiritualmente” (I Corintios 2:14). Luego entonces, ¿el alma está completamente fuera del plan de Dios? No necesariamente porque el alma es como una tierra de cultivo. “Labranza de Dios sois ...” (I Corintios 3:9 literal). La maleza natural estuvo ahí hasta que fue cortada. Entonces, la semilla -la Palabra en nuestro caso- fue plantada, y la lluvia -el Espíritu Santo- desciende. Y con el cultivo del arado en nuestras vidas aparece un fragante jardín, apropiado para morada de Dios.

En la Biblia, hay dos palabras para “vida”. Una significa vida natural (Nephesh en Hebreo y Psuche en Griego). La otra palabra es vida eterna (Chaiyin y Zoe). Mientras que el cuerpo físico únicamente tiene vida (Psuche) natural (Romanos 8:19), el espíritu solamente es capaz de tener vida “Zoe”. En la Biblia no hay un lugar que diga que el espíritu personal peque o vaya al infierno. Así, para siempre es el alma inmortal y el cuerpo (Job 33:28, Isaías 38:17 y Mateo 10:28). “El espíritu vuelve a Dios que lo dio” (Eclesiastés 12:7). Al igual que la palabra “carne”, la palabra “Espíritu” tiene doble significado. Las más de las veces, refiere una actitud (de la cual se discutirá después). Un ejemplo lo vemos al decir “es molesto de espíritu” o también se puede decir “espíritu mezquino, malo” o “espíritu humilde, bueno”. Un contraste entre los significados figurativo y literal está en   I Corintios 5:5 (donde debemos tomar el texto literalmente) y   II Corintios 7:1 (donde debemos considerar el texto de manera figurada).

Cuando Dios creó al hombre, Dios apartó el cuarto del espíritu personal para Dios, a fin de ser reservado única y exclusivamente para ÉL. Es decir, ni siquiera los demonios pueden invadir el área del espíritu del hombre porque ellos prueban “no las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres” (Mateo 16:23) o lo que pertenece al alma. Pero Dios no entrará en el espíritu del hombre a menos que sea requerido; de ser así, es decir, de ser requerido por el hombre para que Dios entre en su espíritu, Dios llenará de Su Gracia toda la casa (el espíritu humano) con Su presencia. Si alguna de estas verdades dan la apariencia de ser un pequeño reto, éste es resuelto a medida que pacientemente el lector se forme un juicio hasta que haya leído todo.

“Amarás al Señor tu Dios ... con todo tu CORAZÓN ... ALMA ... FUERZAS ... y ENTENDIMIENTO (MENTE)” (Lucas 10:27, Mateo 22:37 y Marcos 12:30). Nosotros debemos estar así en el amor de Dios y somos como la ofrenda quemada puesta en el altar (de acuerdo a Levítico 1:8-9), todo lo cual está siendo la “grosura” (el corazón en figura, Salmo 119:70), “los intestinos” (alma), “piernas” (fuerza) y la “cabeza” (mente) que eran ofrecidos en el altar.

El corazón es el centro y “punto de partida” de los principios de la vida (incluyendo las cuatro leyes de Romanos, capítulos 3 y 6 al 8).

El alma es la personalidad de la vida de uno mismo (es lo natural de uno e implica voluntad, intelecto y emociones; es su “ego” y sus rasgos característicos individuales). Muchas veces, la palabra alma se refiere a personas en lo individual (“... ocho almas ...” I Pedro 3:20 de acuerdo a la versión King James). Notemos que ella tiene un equipo de cinco sentidos en sí misma, vistos en el alma del hombre rico en el infierno (Lucas 16:23-24). El alma tiene deseos e “impulsos” básicos o anhelos (de seguridad, atención, etc.,). Es posesiva por naturaleza (Lucas 12:19). Mientras que el hombre tiene la “psicología”, el estudio de la psique o alma, el propio hombre es ignorante de todo aquello que concierne al “subconsciente”; el subconsciente es una parte del hombre junto con la cual se incluye la parte más profunda del alma, y además se incluye el espíritu. Dios nos ofrece el mejor estudio hecho por Él mismo acerca del hombre; además, Dios tiene mucha experiencia con el hombre.

La mente consiste en el conjunto de facultades de la vida o la vida práctica. De manera práctica, la mente incluye los cinco sentidos del alma: conciencia, memoria, razón, imaginación y afectos. En Efesios 4:17, “vanidad de su sentido” (la versión King James dice “vanidad de la mente”) significa “la inutilidad de la mente”. Dios lo considera como un pecado terrible. “Dianoia” o “mente” es una contracción de “nous”, mente, deseos, y “dia” prefijo que denota un canal de un hecho. Así, debe entenderse “algo continuo de principio a fin”, lo cual envolvería las facultades de la vida.

La fuerza es el carácter producido por todos los demás (es decir, es el carácter producido por el corazón, el alma y la mente). Es el producto de la vida.

El corazón es semejante a un cofre de tesoro: es lo que uno tiene.

El alma es lo que uno es. Lo que se es. Quién se es.

La mente es lo que uno hace. Lo que se hace.

La fuerza es lo que uno produce. Lo que es producido.[1]

El Corazón es comparado con el punto central de un terreno y con el centro de un lugar o sitio (centro y corazón son usados como sinónimos); además, corazón es un lugar para preparar pasteles (del original Hebreo así se traduce). El corazón es comparado con un “observatorio o lugar cubierto” (de acuerdo a Job 38:36. En este pasaje, en la revisión ‘60, en la primer línea, leemos “¿Quién puso la sabiduría en el corazón?”; el mismo pasaje, pero en la antigua versión de Casidoro de Reina y Cipriano de Valera se dice: “¿Quién puso la sabiduría en el interior?”. Finalmente, en la antigua versión Inglesa King James, literalmente dice “¿Quién puso la sabiduría en los lugares cubiertos u ocultos”), y es considerado como los riñones (según el Salmo 7:9 y Apocalipsis 2:23); se compara con la grosura o grasa (a causa de su riqueza: Salmo 119:70 y Levítico 1:8); también se le considera un pozo o fuente (Proverbios 20:5; Juan 4:14); es el pecho (Nahum 2:7); se le considera un tesoro (Mateo 12:35); se le compara a la tierra o campo de labranza (Mateo 13:19), y se compara con un lugar de habitación (Efesios 3:17); finalmente, se le compara con una tabla de escritura (Hebreos 8:10).

El alma es comparada con un viento suave (de acuerdo a su raíz en las palabras originales); se le compara con una ave (Salmo 11:1 y 124:7); se le considera el vientre o las entrañas (Salmo 31:9; Proverbios 26:22 “las cámaras del vientre” (este es el texto de la versión King James) -el alma tiene posibilidades o cámaras ilimitadas-). El alma es semejante al jadeo de un ciervo (Salmo 42:1) y se le compara con un niño destetado (Salmo 131:2); se le considera una tierra sedienta (Salmo 143:6); el alma es semejante a un huerto de riego (Jeremías 31:12); y también es la espalda o el espinazo (Isaías 51:23); es un macho cabrío (Isaías 53:10); también se le compara con las ovejas (I Pedro 2:25) y se le asemeja a un barco (Hebreos 6:19).

En toda la Biblia, hay seis palabras distintas usadas para “hombre”; cuatro están en el Antiguo Testamento y dos están en el Nuevo Testamento.

Dios es el más excelente Maestro; de esta manera, ÉL usa las más excelentes lecciones objetivas. Nosotros podemos tomarnos toda la libertad para comparar al creyente con el tabernáculo (y aún con el templo) porque las Escrituras lo hacen (Juan 2:21; II Corintios 5:1-4; II Pedro 1:14). Después de todo, el propósito del tabernáculo fue para ser un santuario para morada de Dios. Pero, de hecho, además de ser un santuario, el tabernáculo puede ser un cuadro en el Nuevo Testamento, en el cual se incluye a Cristo y a Su Iglesia.

El tabernáculo es una trinidad: Hay un atrio, un patio oblongo santificado, con su entrada o puerta de acceso hacia el Este. En sus límites está el tabernáculo con sus dos cuartos. El primero (ambos cuartos a lo largo del interior de uno) es llamado por Pablo el “Santuario”, y el cuarto cuadrado es el “Lugar Santísimo” (Hebreos 9:2-3). El atrio, terreno exterior, o patio podría compararse con el “hombre exterior”, el cuerpo. Por su parte, el propio edificio o tienda del tabernáculo, al estar en el “corazón” del atrio, crudamente hablando, se compararía a nuestro “corazón”. Pero dijimos que tiene dos cuartos. Sí, “el hombre exterior” de nuestro corazón consiste en nuestra alma, la cual está simbolizada en el cuarto del “Santuario” y, además, nuestro espíritu está prefigurado en el “Lugar Santísimo”. Por el momento, únicamente podríamos considerar que el Sumo Sacerdote es tipo de Cristo.

De hecho, ÉL podía venir sólo en el Día Anual de la Expiación. Pablo nos dice que esto representa un evento único “una sóla vez y para siempre” (Hebreos 9:12). Cristo habita en el Lugar Santísimo del cielo y, además, en la cámara o espíritu de sus santos. Por el Espíritu, ÉL puede estar en ambos lugares.

Nuestro día de expiación “una sola vez” y para siempre fue cuando Cristo entró en nuestros corazones. Y, así como la carne no podía trabajar aquel día de fiesta, así tampoco podíamos nosotros trabajar para nuestra salvación. “No por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:9).

Tres cosas en el Lugar Santísimo muestran a Cristo en nuestro espíritu. Escribiendo esto, nosotros entendemos que uno no puede construir o establecer doctrinas a partir de los tipos del Antiguo Testamento, pero ellos son ilustraciones de la verdad del Nuevo Testamento. Esto es válido (Romanos 15:4, I Corintios 10:11, Gálatas 4:24, Colosenses 2:17 y Hebreos 10:1). Pero entonces ¿cómo son esas figuras de Cristo? Primeramente, nosotros hemos visto la figura de Cristo en el Sumo Sacerdote. En segundo lugar, el Arca del Pacto también es figura de Cristo. En tercer lugar, dentro del pilar de la nube, la cual posaba sobre el asiento de misericordia del Arca (Levítico 16:2) estaba el Ángel del Señor, el cual era Cristo en el Antiguo Testamento (Éxodo 14:19, Daniel 3:25, Hechos 27:23, I Corintios 10:4) “cordón de tres dobleces, no presto se rompe” (Eclesiastés 4:12). El cordón de Amor de Dios que liga nuestro espíritu a ÉL es tres dobleces en uno.

¿Qué verdad práctica podemos aplicar sobre lo ya dicho? En nosotros, Cristo como el Sumo Sacerdote nos ha dado una posición “una vez y para siempre” desde nuestro “día de expiación”. El Arca con sus tesoros, mostrando las riquezas de Cristo dispuestas para nosotros (mencionadas en I Corintios 1:30) muestra que Cristo en nosotros nos da una herencia provisional. (Nuestra alma no tendrá carencias, si ella desea apropiarse de las riquezas escondidas en el conocimiento de Cristo, justificación, santificación y redención, descritas o ilustradas por el maná, la vara de Aarón, las tablas de la ley y el asiento de misericordia). Y en tercer orden, ilustrado por el Ángel de Dios en el pilar de la nube del Espíritu Santo, es Cristo, en nosotros, “la esperanza de Gloria”, dándonos además un compañerismo personal.

Contrasta el ministerio en los cuartos y tú verás una ilustración del ministerio de Dios dentro de tu espíritu y dentro de tu alma. En el Lugar Santísimo, el Sumo Sacerdote entraba y permanecía justo delante de Dios. Esta era su responsabilidad y entonces podemos entender por qué el Señor declara “Consumado es”. Nuestra justificación es ante Dios. Justificación quiere decir “declarado justo” (“declarado” significa una sentencia legal, judicial, pronunciada a nuestro favor y no se trata de una experiencia basada en nuestros sentimientos). Pero nosotros somos responsables de cooperar y de caminar diariamente con el Sumo Sacerdote en nuestro Santuario o Cuarto del Alma. Porque, diariamente, el Sumo Sacerdote caminaba con sus hijos -incidentalmente, su caminar ilustra una cruz al ver la forma en que ellos ponían el sacrificio diario y ministraban en los muebles del santuario: Ellos despabilaban las mechas del Candelero, ponían incienso en el Altar de Oro (no confundir con el Altar de Metal de los atrios de afuera) y, semanalmente, colocaban pan fresco sobre la Mesa-.

Justificación es una parte de la obra terminada en Cristo; la Justificación está ilustrada en el ministerio del Lugar Santísimo. Por otra parte, Santificación (significa “apartar” y “hacer limpio”) es ilustrada por el Diario caminar en el Lugar Santo. Ser “apartado” o “separado” involucra o envuelve un caminar. Ordinariamente, si tú estás en un lugar y quieres apartarte a otro sitio, tú caminas hacia ese sitio. Justificación nos da vida eterna, nos da una posición permanente en la Casa de Dios. Santificación nos da una herencia eterna; esto es algo más que un obsequio (Romanos 6:23; Colosenses 3:24; Hechos 20:32 y 26:18). Esto desarrolla nuestro estado de crecimiento. Incidentalmente, hay tres palabras que denotan estados o situaciones de crecimiento en la familia de Dios. Estas palabras son ‘teknon’, usualmente traducida como “niños pequeños” o “bebés”, ‘paidion’ o adolescente y ‘ouios’ hijos maduros. Alrededor de la mesa todos ellos tienen la misma posición, pero diferente estado de crecimiento.

Nosotros tenemos que calificar la declaración de que el ministerio del Sumo Sacerdote en el Lugar Santísimo es figura de Justificación. Pero, aún cuando esto es verdad, hay tres bases para Santificación, y una de ellas fue incorporada dentro de la Justificación porque nosotros somos santificados por la Sangre; es decir, al ser puestos aparte en cuanto a nuestra posición, nosotros somos santificados por el lavamiento de la Palabra (Juan 17:17) y, usualmente, esto es lo que generalmente es dado a entender por “Santificación”. Esto nos pone aparte, tan lejos como nuestro estado es afectado. Luego entonces, ahí estamos siendo santificados por el Espíritu Santo (Romanos 15:16, etc.) quien nos separa aparte tan lejos como concierne al servicio. En la experiencia normal, esto es cuando uno recibe el Espíritu Santo, después de la Salvación, como acontece en el libro de los Hechos. (Los sacerdotes del Antiguo Testamento no podían servir hasta que el aceite era puesto o derramado sobre ellos). Pero, gracias a la ofrenda personal de Cristo por nosotros derramando Su Sangre, y por nuestra aceptación de esto como el nuevo nacimiento, nosotros “somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez”. “Porque con una sola ofrenda (Él) hizo perfectos (en la versión al Inglés “Él ha perfeccionado”) para siempre a los santificados” (Hebreos 10:10 y 14). Nosotros podríamos adicionar que esto no fue solamente en nuestro espíritu, el cual fue santificado una sola vez y para siempre, porque el Sumo Sacerdote ilustra una santificación completa cuando él rociaba no sólo el asiento de misericordia sino el tabernáculo y los muebles de adentro; judicialmente, nuestro ser completo está “cumplido en Él” (Colosenses 2:10). Por otra parte, el Sumo Sacerdote ilustra nuestro Bautismo en el Espíritu Santo, a través del aceite puesto en todas las partes del tabernáculo; y este bautismo es completo. (Bautizo significa venir a ser completamente mojado, humedecido, empapado). Después, había quizá más derramamientos de la Gloria del Espíritu Santo, los cuales caían sobre uno y otro de los sacrificios o henchía el Santuario. Así, hay “un Bautismo”, pero muchas llenuras. Los Corintios daban la apariencia de no estar santificados en su caminar, pero Pablo les escribió y les llamó “santificados” en Cristo Jesús” (I Corintios 1:2).

Una rápida mirada al tabernáculo muestra que el cuarto exterior está rodeado por una cortina de lino blanco de siete y medio pies de alto. Sí, nuestras acciones deben ser tan blancas y puras que ellas exalten a Cristo hasta lo más alto. La novia está adornada de “lino fino, limpio y blanco: porque el lino fino son las buenas acciones de los santos” (Apocalipsis 19:8). La única entrada en el cuarto interior es al lado oriental. Nosotros siempre debemos ser guarnición o adorno hacia el oriente, al amanecer; ésta es una posición para recibir más luz de parte de Dios.

El Altar de Bronce es el primer mueble al que venimos una vez dentro de los atrios. Era el mueble para los sacrificios. Enseguida, uno viene a la Fuente de Metal con su pie o basa hecha de los espejos de las mujeres. La fuente contenía el agua en la cual se lavaban los Sacerdotes en el servicio.

Enseguida, está el edificio o la tienda del tabernáculo con sus cuatro cubiertas. La cubierta de la superficie fue hecha de pieles de tejón. (Dios tiene el hábito de alojar sus grandes tesoros en apariencias oscuras. Esto fue hecho verdad a través de Cristo: Nació en un pesebre y de su ministerio, ahora, quién no lo levanta en alto.   Además, esto es una verdad en las iglesias de Cristo, donde Él es la cabeza porque ellas quieren la Gloria para Él). Adentro de la entrada oriental, la única puerta del tabernáculo, hacia tu derecha, al lado norte, tú ves la Mesa de los Panes y las siete lámparas proyectando desde el Candelero, al lado izquierdo, al sur; y, finalmente, puedes ver al frente el lugar del velo. Nosotros ya hemos mencionado el Arca dentro del Lugar Santísimo.

Este artículo continuará y, Dios mediante, en la siguiente ocasión examinaremos cada una de las partes del tabernáculo y veremos cómo son ilustraciones de nosotros individualmente. Algunas cuestiones como “¿Qué ilustra la mente con sus cinco sentidos? O ¿dónde están las cuatro leyes del ser humano?” serán tratadas cuidadosamente.

Cuando Dios mostró a Moisés el diseño o modelo, esto fue en el monte. Cualquier otro tema como éste que ve el modelo de Dios para nosotros, sea en forma colectiva o individualmente, debe además sernos mostrado “en el monte”. El lector puede tomar estas líneas seriamente y, antes de leer esta serie de espíritu, alma y cuerpo, debe asegurarse que él está “en el monte” y que está preparado para recibirlas por el Espíritu Santo.


DOCTRINA DE ESPÍRITU, ALMA Y CUERPO

Por Robert Ewing

SEGUNDA PARTE.- El Tabernáculo.- El Álbum fotográfico de Dios.

(Tomado del folleto en Inglés titulado “SPIRIT, SOUL AND BODY, PART TWO - The Tabernacle - God’s Photo Album)

{Todas las referencias bíblicas son tomadas de la antigua versión de Casidoro de Reina y Cipriano de Valera, a menos que se haga alguna referencia distinta}

Cristo fue el Tabernáculo Divino, en el cual habitó la Deidad. “Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó [literalmente, en el texto original dice “Tabernaculó” o “hizo Tabernáculo”] entre nosotros (y vimos su Gloria, gloria como del Unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

 

            1                                 2                                            3

                            B

           
     
     
   
 
 

 

         A              D                                            E             F

                                  ....... C

Este cuadro del Tabernáculo puede parecer muy simple pero de él brotan riquezas ocultas porque, en el sentido propio de la palabra, ahí está el álbum fotográfico de Cristo. Y no sólo de Cristo sino aún del creyente, el cual es como Cristo es; es decir, en el Tabernáculo también puede verse la fotografía del creyente. Y podemos decir que la Iglesia también está prefigurada ahí. Pero ya que de hecho estamos considerando lo concerniente a lo individual, nos limitaremos en estas líneas a las fotografías relativas al creyente.

En el artículo anterior, nosotros describimos minuciosamente las piezas del Tabernáculo; sin embargo, ya que cualquiera pudiera perderse en aquel para poder leer este folleto, enseguida enlistaremos las partes del cuadro antes dibujado. El Tabernáculo estaba en el “Atrio exterior”, al aire libre (fig. 3) siempre con la fachada hacia el oriente. En los atrios estaban dos detalles: el Altar de Metal o de Bronce (letra F) y la fuente de Metal o de Bronce (letra E). Los Sacerdotes se lavaban las manos y los pies en la fuente de metal, antes y después de ministrar en el altar, el lugar donde eran puestos los sacrificios. Enseguida, el primer cuarto llamado “Lugar Santo” tenía cinco pilares sosteniendo la cortina de la puerta frontal. En este cuarto (fig. 2) estaban la Mesa de los Panes de la Proposición o de la Presencia (letra B); sobre ella descansaban doce panes sin levadura y cada Sábado eran comidos por los Sacerdotes Aarón y sus hijos. En el lado sur estaba el Candelero de Oro con sus siete lámparas (letra C); todos los días era despabilado y brillaba nocturnamente.

La letra D muestra el Altar del Incienso. Este altar pertenecía al cuarto de más adentro; sin embargo, de acuerdo con el Mishna Hebreo, el Altar de Incienso fue prestado al Lugar Santo, para su uso diariamente. Este hecho es comprobado por Pablo en Hebreos 9:2-4; en este pasaje, el “Incensario de Oro” es llamado “Altar de Oro”. Todo ello, de acuerdo a los eruditos dignos de confianza. “Porque el Tabernáculo fue hecho: el primero, en que estaban las lámparas y la mesa ...” Pablo dice de estos en el cuarto de enfrente. Pero respecto al último cuarto (fig. 1) o “Lugar Santísimo”, él dice “el cual tenía un incensario de oro”. La palabra “donde” denota o describe una posición, o localización, o situación, o ubicación; pero la expresión “el cual tenía” denota posesión. Esto es, el Incensario de Oro pertenecía al Lugar último en Santidad (Lugar Santísimo). Cuatro pilares sostenían el velo que separaba los dos cuartos. Un quinto pilar celestial, saliendo de la nube del Espíritu, descansaba sobre el asiento de misericordia, el cual era la tapa sobre el Arca (fig. A). Además, había cuatro cubiertas cubriendo el tabernáculo, las cuales (cubrían en parte) coincidían con las paredes. Cuarenta y ocho tablas, de diez codos de alto (un codo es uno y medio pies ó 42 centímetros aproximadamente) cubiertas, como los muebles, de oro. Sólo los muebles de los atrios eran de metal (bronce); la Fuente o Lavacro de puro bronce; y, adentro, el Candelero era de puro oro.

El tabernáculo y su secuencia, el templo, son tipos de verdades que nos conciernen hoy en día; por ello, esta cuestión va más allá para cualquiera que conoce la Biblia; ambos, el tabernáculo y el templo, pueden ilustrar cómo es visto el individuo en el exacto propósito, el cual es para ser “... un santuario, y Yo habitaré entre ellos” (Éxodo 25:8). Aquellos santuarios son tipos o figuras de Cristo; pero no sólo de Cristo; también son figura de la Iglesia y además de nosotros en lo individual. Pablo, Pedro y Cristo dieron testimonio de esto (Juan 2:19, I Corintios 3:16, II Corintios 5:1-4, II Pedro 1:14).

Si el tabernáculo muestra a Cristo y si “la gracia y la verdad por Jesucristo fue hecha” (Juan 1:17. La versión al inglés King James dice que “la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo”) nosotros podemos estar expectantes de ver a la gracia y a la verdad balanceadas entre sí. De hecho, nosotros lo vemos: Porque hay tres pares de gemelos tantos como muebles había en el santuario. Cada uno de estos son gemelos de “gracia y verdad”. El Altar de Bronce, donde la sangre de los sacrificios era derramada muestra la gracia. La Fuente ilustra el lavamiento por medio de la verdad. Cristo limpia a Su Iglesia (literalmente) a través del “lavacro del agua por la Palabra” (Efesios 5:26). Enseguida, dentro del santuario, la Mesa de los panes de la proposición tiene su equilibrio con el Candelero. En contraste con el Altar de Bronce, donde la gracia es mostrada como un “favor inmerecido”, aquí la gracia es ilustrada como “suficiencia divina” gracias al suministro de aceite continuo cada día. Finalmente, nosotros vemos el Arca del Pacto, dentro de la cual estaban la ley y el maná -la verdad- y en contraste el Altar de Oro está ilustrando la oración y la adoración, a través de las cuales la gracia es acumulada.

De hecho, se nos permite ver a Cristo mismo en el tabernáculo, dado que él está dentro de cada creyente y de manera semejante es ilustrado por el santuario. El Evangelio de Juan muestra a Cristo enlistando siete nombres compuestos o siete “YO SOY”.

“YO SOY el Pan de Vida” (Juan 6:35). Él es nuestro “pan de la proposición” o “Pan de la Presencia”, el cual nosotros, en nuestra posición de sacerdotes, comemos. “... Es cosa muy santa ... de las ofrendas encendidas” (Levítico 24:9). El pan era tomado del pueblo (Levítico 24:8). El pan era guardado en platos de oro hasta el momento de comerlo; sí, nosotros suministramos la verdad una y otra vez y ella debe venir por revelación; es decir, debe ser descubierta.

“YO SOY la luz del mundo”; sin embargo, ahora Él dice: “vosotros sois la luz del mundo” (Juan 8:12, 9:5, Mateo 5:14). No hay contradicción; sólo que Él alumbra a través de nosotros. Esto está ilustrado en el Candelero.

“YO SOY la puerta ...” (Juan 10:9). Él es el velo roto, a través del cual nosotros podemos venir confiadamente hasta el trono de la gracia (Hebreos 10:20).

“YO SOY el Buen Pastor” (Juan 10:11). Aarón, el Sumo Sacerdote, es figura de Cristo como tal (el Buen Pastor).

“YO SOY la resurrección y la vida” (Juan 11:25). Él es visto como el Ángel de Dios que estaba en el pilar sobre el asiento de misericordia y fue quien, levantándose en el pilar, encausó a Israel para levantarlo hasta que ellos vinieron a Canaán. Finalmente, Él los dirigió a través del Jordán y permaneció con ellos cerca de una semana y, entonces, apareció como el Príncipe de los ejércitos de Jehová.

“YO SOY el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6) por que Él es visto a través del Arca, la cual dirigió a Israel (el Arca siempre quedaba bajo el Ángel), y por las cosas dentro de ella (la ley, el maná escondido y la vara de Aarón que reverdeció y dio fruto), y por la sangre rociada en el asiento de misericordia.

“YO SOY la vid verdadera” (Juan 15:1). Una vid verdadera protege. Nosotros fuimos hechos para permanecer en Él. Aquí, nosotros vemos la tipología de Cristo por las cuatro cubiertas. La cubierta de más afuera de piel de tejón ilustra Su cuerpo (en realidad hecho de muchos tejones muertos, los cuales, en otros tiempos, vivieron en la tierra). Cuando él dio Su cuerpo personal, se multiplicó en muchos más. Enseguida, nosotros vemos las pieles de carnero teñidas de rojo; esto ilustra Su sangre. “Ésta es la sangre que hace cubierta para el alma” (Levítico 17:11 versión King James). A continuación, nosotros vemos las once cortinas de pelo de cabra como cubierta o como una figura de Su alma dada por nosotros. Las cabras hablan de Su humanidad. Recordemos que fue la víctima propiciatoria que ilustró la muerte de Su alma en el momento de la expiación. Finalmente, como si ambas cortinas sirviesen de fundamento para las otras cubiertas y, a su vez, de cielo del tabernáculo, es la cubierta de diez cortinas blancas bordadas en lino con querubines estampados. De hecho, era llamado el “Tabernáculo” (Éxodo 26:1). Nosotros “estamos cumplidos en él” por que Él se ha dado completo a Sí mismo por nosotros. Si él hubiese retenido parte de sí mismo, entonces esa particular parte de nosotros no habría tenido su seguridad ante el Padre. Dado que el Padre ve el punto final, como si nosotros ya fuéramos glorificados (Romanos 8:29-30) no es extraño para Él reconocer la vida de Cristo como nuestra (Colosenses 3:4).

En el tabernáculo hay tres figuras para ilustrar nuestro espíritu, alma y cuerpo. Una de esas tres figuras ya ha sido mencionada porque, justamente, el Padre nos ve “aceptos en el amado”. Ahora veamos los otros dos equipos. En semejanza de un extraño y neófito que ve el tabernáculo y sus cuartos, el mundo nos ve superficialmente. Por supuesto, la gente del mundo no podría haber visto dentro de los cuartos del tabernáculo; sin embargo, ellos podrían decir que había un atrio -esto ilustraría el cuerpo- y, simplemente, ellos pudieron ver las paredes verticales que encierran los dos cuartos. Al frente, “Lugar Santo”, prefigura nuestra alma y el Lugar Santísimo prefigura nuestro espíritu. Hoy, mirando fuera de la creación de Dios, el mundo tampoco puede dividir el espíritu y el alma por medio de sabiduría humana. Sin embargo, si se pretende partir de toda la estructura de la propia figura limitada de nosotros, en lo individual, creada por el mundo, la triunidad fracasa y viene a tierra. ¿Cómo podemos vernos a nosotros mismos como una trinidad? ¿Está esto mostrado en el tabernáculo? Sí, porque nosotros somos reconocidos por nuestro triple ministerio.

El Altar de Bronce con su reja de metal tipifica nuestro cuerpo sobre la cruz (el bronce habla de juicio). Básicamente, el Altar, en sí mismo, es de madera, la cual nos habla de la humanidad o naturaleza humana, cuyas necesidades están representando alguna parte de nosotros; y estando en los atrios, por sí mismo prefigura a nuestro cuerpo. También nuestros cuerpos tienen un ministerio de sacrificio (Romanos 12:1).

En su ministerio, tal como nosotros la vemos, el alma es prefigurada por el Candelero; y, en su ministerio de trabajo, el espíritu es visto prefigurado en el Altar de Oro. Esto no es contradictorio con la forma de explicar que en este cuarto del alma o Lugar Santo, la Mesa de los Panes representa nuestro intelecto, el cual es para tener el pan, sin levadura, de Dios, y que el Candelero representa nuestra voluntad y que el Altar de Oro representa nuestras emociones. Por el contrario, lejos de ser una contradicción, es un alargamiento para entender estas tres áreas del alma.

Pero antes de mirar el ministerio del alma, prefigurado por el Candelero, primero pongamos la atención en el Altar de Oro. No es difícil admitir que nuestro espíritu tiene un ministerio de enseñar al alma cómo adorar, pero lo nuevo es que el Altar del Incienso prefigura esto. Es decir, el Altar del Incienso prefigura el ministerio del espíritu de enseñar al alma a adorar. ¿Contradeciría esto la visión de que el espíritu personal no tiene pecado en sí mismo, el cual es la “actitud del alma”, frecuentemente llamada “espíritu” y que es la responsable de pecar? No, porque “lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6), y “cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado porque Su simiente está en él; y no puede pecar porque es nacido de Dios” (I Juan 3:9). De hecho, el cristiano “... se guarda a sí mismo, y el maligno no le toca” (I Juan 5:18). Y la semilla es incorruptible, producida por la palabra incorruptible (I Pedro 1:23). Pablo habla de nuestro espíritu orando cuando nosotros oramos en lenguas.

Esto es algo de aquel incienso dulce, cuando está centrado en Cristo, que se levanta del Altar del Incienso (I Corintios 14:14; Efesios 6:18; Apocalipsis 8:3). Hay profunda emoción en el espíritu regenerado, dado que Dios es Amor y “el que se une al Señor un espíritu es con Él” (I Corintios 6:17). El espíritu es un ser racional y, por su enlace con la unión divina conectado a lo infinito, es visto en la interpretación literal de I Corintios 2:11 “porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?” Por medio de los cinco sentidos del espíritu: Fe, Esperanza y Amor, Temor o Veneración a Dios y Adoración verdadera, e Intuición, y a través de los nueve dones del espíritu, Dios provee canales para beneficiar nuestras almas desde la fuente inagotable del espíritu.

El ministerio del alma visto en el Candelero de Oro es un ministerio intrincado. Vemos veintidós “copas en forma de almendras” (Éxodo 25:33). La Palabra muestra que nosotros debemos ser “llenos” de veintidós cosas. Hay nueve “manzanas (en el original se refiere a adornos ornamentales o protuberancias en los brazos) y sus flores”. El espacio no permite hablar mucho de ello, pero su oro era una mezcla con aleación y así era nuestra alma hasta que empezó a ser renovada a fin de llegar a ser como el Alma de Cristo (el oro nos habla de la naturaleza Divina). Hay accesorios especiales con el Candelero. Ellos son tenazas (... pinzas o tenacillas, despabiladeras, para, aparentemente, sujetar los accesorios) y los vasos para el aceite. Dios nos da tenazas de Amor, ya que nosotros no podemos restaurar, con dedos de crítica, a los hermanos caídos en su testimonio; nos da esperanza de que podemos llevar nuestras pruebas pacientemente, y nos da fe de que pondrá la cantidad completa de aceite.

Porque, de no haber lámparas, el propósito del Candelero sería inútil, sería vano, sería nulo. Aquí es donde la figura o tipo de la voluntad es visto, porque la voluntad no es una facultad única en sí misma; en un sentido, es la expresión de un anhelo y, entonces, es lo que trae afuera ese propósito (Efesios 1:9). Nosotros hemos visto que la palabra para la mente completa es “dianoia”, la cual constituye todo nuestro intelecto (“nous”), o nuestras facultades mentales. La “dianoia” se compone de los cinco sentidos del alma: razón, memoria, imaginación, conciencia y emociones. La voluntad del alma es expresada en esta frase “pon tu mente de acuerdo” o “arregla tu mente”. Porque, cuando la mente hace esto, ella tiene la colección superior de siete facultades para traer hacia afuera sus propios deseos. El alma crece por sí misma. Para entender esto, es necesario ver la base del Candelero. En semejanza de un árbol creciendo, el alma toma altura y se agranda y se ensancha y empieza a ramificarse y a extenderse hacia afuera. Hay “conductores” básicos, anhelos (de preservación, expresión, seguridad, fidelidad, control, conocimiento y atención o aceptación) que forman esas ramas. Pero puede que ellas nunca encuentren satisfacción completa hasta que ellas acaben, en semejanza de las lámparas, en el propósito de Dios, llenas del Espíritu Santo, resplandeciendo por Cristo. De hecho, Él, Cristo, está brillando a través de los anhelos y ejecutando Su voluntad. Nosotros debemos entrenar nuestra voluntad por el Espíritu y alinearla a la Palabra.

La autoridad es investida en nuestra voluntad. Para lo que nosotros deseamos hacer ponemos toda nuestra máquina mental en movimiento, a fin de llevarlo a cabo. Satanás reveló, por sí mismo, sus cinco “yo deseo”; por tanto, Dios lo lanzó fuera (Isaías 14:12-14). Así que nuestra “voluntad” es esta séptuple máquina mental -las lámparas- originada en el alma -el Candelero-; “haciendo de ánimo (psuche-alma) la voluntad de Dios” (Efesios 6:6).

El sentido del tacto del alma, el afecto, es la actividad de las emociones. (Por supuesto, la carne puede sustituir emociones falsas también). El sentido del gusto, la razón, es el intelecto operando en sí mismo en nuestra alma. (La palabra Hebrea “taam” es usada alternativamente por “gusto” y “razón”). El sentido del olfato del alma, la conciencia, es el Espíritu Santo operando en nuestra alma para darnos discernimiento entre lo bueno y lo malo; esto es cuando la conciencia no es operada por Satanás o por alguna iglesia tradicional. La memoria es el oído del alma; la memoria recoge y pone en orden las voces de nuestra alma desde el pasado. La imaginación es los ojos del alma. A diferencia de nuestra definición limitada de imaginación, las palabras en Hebreo antiguo y en Inglés[2] traen en sí mismas semejante verdad en su significado. La imaginación visualiza para el alma los objetos invisibles y da forma a los deseos del alma en propósitos definidos e inspira hasta que estos son realizados. Dado que la imaginación es el alma operando en sí misma para darle forma a las facultades mentales en semejanza de los deseos del alma, la imaginación puede ser comparada con el eje o la vara del Candelero, ya que todas las demás ramas brotan de la caña central. David veía siempre delante de sí al Señor; por ello, David no era conmovido (Salmo 16:8).

Esta actividad combinada del alma es mencionada justamente en la “ley de la mente”. Pero cuando el alma se somete a la naturaleza del pecado, esto es llamado “la ley del pecado y de la muerte”; o si se somete a la naturaleza de Cristo, entonces, se convierte en “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús”; o si se mueve hacia la palabra sobrenatural, entonces es “la ley de fe”.

Algunas veces, una guerra civil se manifiesta en los miembros (Romanos 7:23). Esto viene seguido de una “voluntad débil” concerniente a las cosas de Dios que no pone todas sus facultades firmemente hacia la meta de su propósito, el cual debería ser seguir a Cristo. De hecho, aunque ya hemos mencionado que “nous” quiere decir intelecto y “dianoia” significa la mente completa, todavía hay una tercera palabra principal para “mente” y sugiere este mismo pensamiento de poner la mente inclinándola hacia un acto definitivo. Los hechos “nous” (inteligibles), semejantes a un tamiz o cedazo usado en la limpieza de la casa, sirven para escudriñar todos los pensamientos conscientes que el alma considera insuficientes o poco importantes y para poner los otros pensamientos en el alma.

La actividad combinada de nuestras facultades mentales da “fuerza” cuando dichas facultades mentales están armadas en común. Además, esto es el “espíritu” impersonal o la actitud que necesita limpieza (II Corintios 7:1).

La ley de nuestra mente, la cual consiste de nuestro intelecto, voluntad y emociones, varía en diferentes razas. Algunas tienen un fuerte intelecto pero escasez de emociones y otras tienen lo opuesto. Cuando Dios hizo Su antigua raza, Él los hizo más completos e íntegros en comparación al resto de la gente. “Este pueblo crié para mí ...” (Isaías 43:21). Así, la variación de la influencia de la Ley de la Mente tiene sus ventajas y también tiene sus desventajas porque requiere más consagración para tener la mente completa dedicada a Dios, cuando nosotros tenemos más de ello.

¿Dónde están prefiguradas las cuatro leyes, en el tabernáculo?   Aarón, el Sumo Sacerdote, tipifica la “ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús”. Eleazar, su hijo, tenía “el cargo de todo el tabernáculo y de todo (mobiliario) ... está en él” (Números 4:16), así que tipifica la “ley de la mente” porque la ley de la mente es responsable hacia o para Cristo, y también tiene responsabilidad sobre nuestro diario caminar. Ithamar quiere decir “costa de palmas”. Las palmeras prefiguran la victoria; una costa completa de ellas ilustra una serie completa de victorias, ya que “ésta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe” (I Juan 5:4) es evidente que Ithamar, el hermano de Eleazar, tipifica la “ley de fe”. Como ha sido dicho, estas leyes conducen en cuatro diferentes esferas. Ellas son como las velocidades de un auto. La ley del pecado únicamente puede hacer un retroceso (o recaída al pecado) al ir en reversa. La ley de la mente se localiza en nuestro ser en la esfera mental; la ley del Espíritu de Vida se ubica en el terreno espiritual; y la ley de fe se encuentra en la esfera sobrenatural, donde el espíritu opera en poder. La ley del pecado y de la muerte es ilustrada como la ofrenda por el pecado, puesta encima del Altar mientras el fuego la consume.

Cuando la ley del pecado opera sobre las lámparas del Candelero de nuestro ser, sobre nuestras siete facultades mentales, nosotros tenemos los pecados enlistados en Proverbios 6:16-19, los cuales “son abominación de Su alma”. Pero cuando la Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús empieza a tocar o tañer las cuerdas de vida del corazón, nosotros tenemos la armonía de II Pedro 1:5-7.

En conclusión, la vida es como un jardín, nosotros somos los cuidadores o encargados. Dios suministra la semilla correcta, la Palabra, y la lluvia, el Espíritu; la cruz es nuestra vida por arado. Pero, ¿cuáles son los instrumentos del jardín? Aquí, otra vez, es donde los cinco sentidos del alma son importantes, porque los sentidos, en relación al Calvario, son ilustrados por las cinco herramientas de bronce, “instrumentos” mencionados en Éxodo 27:3. El puro enrejado del Altar de Bronce tipifica, por sí mismo, la cruz. Los cinco sentidos, a medida que son henchidos del Espíritu, ya han sido mostrados al estar tipificados por el Candelero. Simplemente, su relación con la Palabra, el pan, es descrita en Números 4:7, donde ellos son ilustrados como “... las escudillas, y las cucharas, y las copas, y los tazones para libar ...” todo para ayudar en asegurar y comer el pan sin levadura. “Las escudillas” o “platos” hablan de la imaginación porque en ellas nosotros ponemos la Palabra, a medida que nosotros la visualizamos y nos deleitamos en ella.

“Las cucharas” son como el sentido de la memoria, la cual ahonda y excava en el subconsciente las capas más profundas de nuestro ser y descubre el maná escondido. “Los tazones” (de la raíz de la palabra “hacer limpio”) son como la conciencia: “que tengan el ministerio de la fe con limpia conciencia” (I Timoteo 3:9). Pero ¿dónde está ilustrada la “razón”? Ya no hay más vasijas. ‘Razón’, en Hebreo “taam”, es sinónimo de “gusto”. Así que ahora tú ya estás saboreando el pan, lo cual ilustra la razón.[3]


DOCTRINA DE ESPÍRITU, ALMA Y CUERPO

Por Robert EWING

TERCERA PARTE.- Aplicación Práctica.

(Tomado del folleto en Inglés titulado “SPIRIT, SOUL AND BODY, PART III - Practical Application)

{Todas las referencias bíblicas son tomadas de la antigua versión de Casidoro de Reina y Cipriano de Valera, a menos que se haga alguna referencia distinta}

El conocimiento puede suplir los hechos pero sólo la sabiduría puede aplicarse a ellos. Por ello, el lector debe pedir a Dios para tener la acción de Su Espíritu de Sabiduría.

En la primera parte de este estudio, nos ocupamos de la definición de espíritu, alma y cuerpo. La segunda parte trata de la descripción de nosotros en lo individual; viene a ser el álbum fotográfico de Dios, el tabernáculo del Antiguo Testamento. Ahora veamos los beneficios prácticos que tal entendimiento nos da. Si el lector no ha leído los tratados anteriores, él todavía podrá aprender algo de éste.

¿Cuáles son algunos de los beneficios prácticos derivados de todo este estudio?

REPOSO es uno de ellos. Cuántas y cuántas personas (sin mencionar nuestra experiencia personal) hemos visto entrar en reposo solamente por recibir estas verdades básicas. ¿Puede haber algo más maravilloso, como el “crescendo” es en la música, de lo que nosotros encontramos en Hebreos 4:12 culminando con el mensaje del reposo? “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz ... que alcanza hasta partir el alma, y aún el espíritu ...”

EFICIENCIA es otro beneficio práctico. Un mecánico es eficiente porque economiza mucho tiempo pues él sabe cómo poner el motor a “tiempo”. La Psicología humana trata con la conducta humana, en un intento por ayudar a resolver los problemas básicos de todos, propios del hombre. Sin embargo, la Palabra de Dios da la respuesta completa a los problemas de la humanidad. Previamente, nosotros disertamos acerca de los ministerios de nuestros cinco sentidos del alma. Algunas veces, hay guerras en los miembros del alma (Romanos 7:23). Si nosotros vemos cuál miembro está fuera de la voluntad de Dios, entonces, nosotros podremos tratar con él eficientemente. Algunos permiten a Satanás apropiarse de su imaginación y, si ellos supiesen hacia dónde están caminando, ellos podrían detenerse rápidamente. La imaginación (habilidad de visualizar), la razón, los afectos, la conciencia y la memoria debieran jalar todos juntos.

UNIDAD es un resultado de ver y comprender estas verdades. La oración de Cristo, en Juan 17: “que ellos sean uno”, es contestada cuando, por la unidad del espíritu, nosotros somos guardados juntos. “¿Andarán dos juntos si no estuvieren de concierto?” (Amós 3:3). La verdad siempre está en balance. Las corrientes doctrinales de Arminianos y Calvinistas, ya mencionadas anteriormente, están mirando a los lados de la misma gran verdad de “salvación”. Uno mira la justificación y dice, con Cristo, “consumado es”, o, con Pablo, “y en Él estáis cumplidos” (Colosenses 2:10). El otro mira hacia la diaria justificación de nuestra alma y ve que nosotros estamos siendo completados o, como Pablo escribió de Epafras, en Colosenses, que él estaba orando “para que estéis firmes, perfectos y cumplidos en todo lo que Dios quiere” (Colosenses 4:12). Tal apariencia de contradicción de versículos, de repente adecuados dentro de su lugar, uno con el otro, es desvanecida cuando esta verdad es entendida. Luego nos ocuparemos de ello en mayor detalle.

ENTENDIMIENTO con sus subproductos de “cumplido entendimiento” (Colosenses 2:2) viene cuando uno ve el cuadro completo. Además, esto nos hace distinguir uno de otro. El creyente “legalista” perderá, no sus convicciones, pero sí su condenación, cuando la gracia dé una actitud graciosa hacia el débil en la fe. Ni Satanás mantendrá sobre él condenación porque el creyente, callado, será sujeto del espíritu. Así como ha sido un extremo, así ha sido de crítico el otro extremo.

El entendimiento en la Palabra es como raíces que te harán flotar en la marea a través de la tormenta y te harán crecer por primera vez en tu vida, en lugar de ser un bebé para siempre.

Podríamos mencionar muchos más resultados de esta enseñanza balanceada, pero ahondemos en algo de este “entendimiento”, el cual acaba de ser mencionado. Como ha sido dicho, la Palabra hace división entre espíritu y alma. Dado que nosotros somos hechos en imagen de Dios, nosotros somos trinos también. Pablo oraba para que nosotros pudiésemos ser “santificados”, lo cual quiere decir “poner aparte” o ser apartados en nuestro “... espíritu, alma y cuerpo ...” en la venida de Cristo (I Tesalonicenses 5:23). Nosotros no debemos ser como el cocinero que, vendado de los ojos, va hacia la despensa y hace un “batidillo” de cualquier cosa que tomó casualmente; porque incluso, si ese “batidillo” proviene de una tienda de primera clase, traerá indigestión. Sin embargo, muchos ministros fracasan en hacer caso al llamado de “trazar bien la palabra de verdad” (II Timoteo 2:15) y se preguntan por qué la gente tiene indigestión. Una vez pasé por Phoenix y un pequeño niño lleno del Espíritu, confidencialmente, me dijo que Dios le daba muchos mensajes, pero él no podía predicarlos a los adultos, decía él, porque ellos no apreciaban los mensajes. Yo pregunté cuál era uno de esos mensajes y él me preguntó ¿cuáles son la primera y última palabras de la Biblia? “En ... y Amén”, respondí. Entonces, él contestó “Tu ves, esto muestra que toda la Biblia está hecha para ser puesta en un hombre”.   Si toda la Biblia está dada para “que el hombre de Dios sea perfecto” (II Timoteo 3:17) y si ese hombre es un hombre trino, es lógico que algunos de esos versos traten con el espíritu, otros tratan con el alma y otros con el cuerpo. Especialmente, esto es una gran verdad concerniente a la salvación.

“Él cual nos libró y libra de tanta muerte; en el cual esperamos que aún nos librará” (II Corintios 1:10). Justificación, santificación y glorificación describen las tres formas de liberación mencionadas, porque nosotros fuimos liberados una sola vez y para siempre de la eterna pena del pecado (I Tesalonicenses 1:10) la cual fue justificación y ésta vino por la sangre, la cual, por supuesto es fundamento de todo. A través de nuestro diario caminar en santidad, caminar que es santificación, nosotros estamos siendo liberados del poder del pecado (hábitos, tentaciones). Pero un día, por fin, seremos liberados de la presencia del pecado; esta liberación será la glorificación cuando Cristo venga.

“Justificación” es un término legal o judicial. La parte perdonada de quien ha sido absuelto puede o no tener sentimientos, pero “santificación” significa “poner aparte”, lo cual, usualmente, involucra un caminar. Si tú estás en una puerta y deseas separarte hasta la otra puerta, tú debes caminar. “Caminar” denota nuestra diaria experiencia y la acción de dar pasos de fe. Previamente, “Santificación”, la cual ha sido visto que se logra por medio de la sangre, nos “separará” tan lejos como nuestra posición eterna es en Cristo y, esa fase de “santificación” fue incorporada en justificación y, por tanto, es “una vez y para siempre” y nos deja en perfecta posición en Cristo en nuestro espíritu, alma y cuerpo (Hebreos 10:10, 14). Además, “santificación” fue entendida por ser de acuerdo con la verdad. “Santificalos en tu verdad, tu palabra es la verdad” (Juan 17:17). Esto nos separa tan lejos como nuestra condición es afectada diariamente y esto, generalmente, es referido a la “santificación”. Entonces, el Espíritu Santo nos santificó, siendo bautizados en Él, nosotros fuimos separados para servicio (Romanos 15:16) como los levitas fueron separados cuando ellos fueron ungidos con el aceite santo de la unción. Cuando, en I Tesalonicenses 5:23, Pablo exhortó a los santos a ser completamente santificados, incluyendo el espíritu, él sabía que aún cuando, por el nuevo nacimiento, ellos tenían un espíritu perfecto, todavía necesitaba ser separado para servicio y no estar echado adormilado: “... al cual sirvo en mi espíritu” (Romanos 1:9). Fe, esperanza y amor son llaves para esa “gran salvación”. “Justificados pues por la fe ...” (Romanos 5:1). Nosotros somos purificados o santificados por esperanza (I Juan 3:3). El amor nos pule, nos bruñe y nos perfecciona para su venida (I Corintios 16:22). Por supuesto que estos son como bloques de construcción, uno encima de otro, así que la esperanza Divina incluye fe (Romanos 4:18) y el amor incluye fe y esperanza (I Corintios 13:7).

En la Biblia, en ambos testamentos, en el Antiguo y en el Nuevo Testamentos, la palabra “Salvación” tiene la idea de ser “puesto en un lugar a salvo”. Mucha gente salva necesita ser “salvada” en este sentido. Usualmente, tú puedes decir esto ya sea en tiempo pasado, presente o futuro, pero salvación está hablando de justificación, santificación y glorificación, respectivamente. Algunos ejemplos de ello los encontramos en Tito 3:5-7, Filipenses 2:12-13 y Romanos 13:11.

Por supuesto, no debemos considerar que las palabras “espíritu, alma y cuerpo” sean mencionadas cada vez que la Palabra de Dios se refiere a ellas.   Un ejemplo de esto es I Juan 3:2-3 y 4:17, donde por contraste se dice que “seremos semejantes a él”; nosotros estamos siendo semejantes a Él y, en demasiadas palabras, dice que ya hemos sido hechos semejantes a Él. “Pues como (‘Katheos’ es usada denotando ‘semejante, asemejar, igual’ en cada particularidad) Él es, así somos nosotros en este mundo”. Físicamente, nosotros seremos semejantes a Él, en glorificación. Ahora, nuestra alma está siendo semejante a Él si es que está siendo purificada por y en esperanza. Pero, “el que se une al Señor, un Espíritu es con Él” y nuestro espíritu, nacido del Espíritu de Dios (Juan 3:6) ya es semejante a Él. El Sumo Sacerdote maduro está dentro de nuestro Lugar Santísimo.

Nuestro Lugar Santísimo, nuestro espíritu, es sin pecado; ni siquiera el diablo puede tocarlo. I Juan 3:9 y 5:18 son versículos de poder que nos muestran esto. Porque “cualquiera que es nacido de Dios no hace pecado” está hablando exactamente del espíritu solo. Porque habla de Cristo y la naturaleza Divina está echando raíz en las áreas de la vida de nuestra alma, la cual nosotros sometemos a Él.

De hecho, el alma es comparada con una “tierra de labranza”. “Vosotros labranza de Dios sois” (I Corintios 3:9 literal). Tres cosas hacen un buen jardín. Estas tres cosas son: la primera, el cultivo (arando y fertilizando), lo cual habla de la cruz en nuestras vidas; la segunda cosa es la semilla, la Palabra de Dios; y la tercer cosa es la lluvia, el Espíritu Santo, que refresca la tierra seca. La tierra era vegetación natural silvestre, antes de ser cambiada. Nuestra alma es “ánima” o “natural” y “el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios” (I Corintios 2:14). Algunas veces, las plantas venenosas se expanden dentro del alma y la vuelven más “natural”; se hace carnal o carnalmente. Pero, de someterse al Labrador Divino, Él la hace fructífera y espiritual. Dios permite que la Palabra de Dios divida lo carnal de lo espiritual, o nos descubra por qué vale la pena lo espiritual de lo carnal. Aunque haya alta liturgia o música religiosa basada en el Jazz, lo cual podría engañar al hombre sensual, no puede engañar al Espíritu de Dios.

Nosotros somos semejantes a una cámara fotográfica que está enfocada hacia un objeto; en este caso, la cámara está enfocada hacia Cristo. La cámara debe estar inmóvil. Si nosotros paramos de trabajar por la salvación y jalamos el disparador de la fe, nosotros encontraremos una réplica madura de Cristo estampada en el negativo, en este caso en nuestro espíritu. Sin embargo, es necesario ir a través del cuarto oscuro y cualquier fotógrafo diría tener seis líquidos en su cuarto oscuro y esos líquidos podrían revelar la imagen antes de ser puesta en un marco. Si nuestra alma está en el cuarto oscuro de la vida y, como se ha anotado en un artículo previo, hay siete llamados al trono, el séptimo llamado es cuando Cristo venga y nosotros seamos “formados” (o transformados), por así decirlo, en un cuerpo glorificado.

Justificación es la cuenta del Padre de vida Divina para nosotros. Santificación es nuestra aceptación de la vida del Hijo. Esto continúa diariamente. Glorificación es la revelación del Espíritu Santo de esta vida, a través de nosotros, no sólo ahora (Juan 15:8) sino cuando Él cambie nuestros cuerpos para ser semejantes al Cuerpo Glorioso de Cristo.

Hay tres juicios o sentencias que conciernen particularmente al creyente en lo individual. El primero fue en el Calvario; ahí, Cristo “... para deshacimiento del pecado se presentó ...” por nosotros (Hebreos 9:26). El segundo juicio es continuado; Él juzga o sentencia nuestros pecados, “... para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios” (Hebreos 9:24). Finalmente, el último juicio que sentará Dios será en el juicio del servicio nuestro porque Él “la segunda vez ... será visto ...” por nosotros (Hebreos 9:28).

Nosotros vimos en la segunda parte que “Gracia y Verdad” estaban balanceadas juntas en nuestras vidas. ¿Cómo relacionarlas juntas? La verdad nos señala el camino correcto, pero la gracia es la suficiencia de Dios (II Corintios 9:8) para encontrarnos en ese camino. Además, nosotros vimos que el tabernáculo consistía de 32 piezas principales compuestas además de 32 provisiones. Sus jornadas en el desierto consistieron en 32 paradas. Dado que el tabernáculo tipifica nuestro corazón, nosotros no nos sorprendemos de saber que el valor numérico para corazón, en Hebreo, “leb” es 32. Las dos consonantes “l” (lamed) y “b” (beth), en Hebreo, significan “enseñar” y “casa tienda” (“casa de campaña”). El “corazón” es la casa donde Dios revela Su voluntad al hombre. Alegóricamente, nosotros podemos decir que la palabra Hebrea “leb” ilustra o tipifica el corazón como una casa o tabernáculo, porque él dijo “¡Mis entrañas! Me duelen las telas de mi corazón ...” (Jeremías 4:19 literal; y también podemos confrontar Oseas 13:8).

Nosotros somos semejantes a un pequeño o minúsculo universo. ¿Es incorrecto decir que nosotros somos prefigurados en el universo? Acaso ¿No serían nuestros cuerpos tipificados por el globo terráqueo? ¿No serían nuestros espíritus prefigurados por los límites de los cielos arriba de la atmósfera de la tierra? Después de todo, nuestros espíritus están hechos para tener contacto con lo infinito. La palabra Hebrea “ruach”, espíritu, puede además significar “una región del cielo”. En este caso, nuestra alma sería prefigurada por la atmósfera celeste ozonada alrededor de la tierra. Sí, nuestra alma está sujeta a las nubes de la vida y puede convertirse totalmente taciturna, sombría, de un humor inestable y raro. Algunas veces, las tormentas fermentan en ella también. Hoy todavía, el espíritu de Nimrod está vivo porque, una vez más, nosotros vemos al hombre tratando de construir sus torres de Babel para exaltar lo terrenal contra lo espiritual. La ciencia moderna puede enviar dentro de naves espaciales el éter con el cual puede conducir hacia abajo mensajes importantes para nosotros aquí; cuánto más haríamos nosotros en nuestro universo personal, como Juan en Patmos, quien “estaba en (el) espíritu” (Apocalipsis 1:10). Quizá hay todo tipo de parábolas aquí, sin embargo, el espacio impide mencionarlas. Pero Cristo dijo que, algunas veces, los hijos de este mundo son más sagaces que los hijos de luz. Los nueve dones del Espíritu Santo son “espirituales” por los cuales el Espíritu puede conducir riquezas inexplorables desde nuestro espíritu perfecto hacia nuestra alma perfectible.

Nuestro espíritu tiene tres funciones: habitación (para que Cristo more en él), revelación (porque él es el vínculo -eslabón- entre Dios y el alma) y respiración (Santiago 2:26).

Nuestro espíritu fue creado porque Dios alentó Su soplo creativo dentro de Adán. Nuestra alma fue hecha en el sentido de que “fue el hombre en alma viviente” y “fue” (en Inglés se utiliza la expresión “se convirtió”) y “hecho” (Isaías 57:16 la versión de la Biblia al Inglés -King James- utiliza el verbo “hacer” para este pasaje de Isaías) envuelven un proceso que no termina sino hasta la muerte. Pero, físicamente, el hombre fue “formado ... del polvo de la tierra” (Génesis 2:7). Isaías suma todo cuando dice: “... para gloria mía los crié, los formé y los hice” (Isaías 43:7).

Nuestro espíritu anhela adorar a Dios. Nuestra alma anhela caminar con Dios. Nuestro cuerpo, bajo sujeción del Espíritu, trabajará para Dios. Todos ellos juntos, unidos, para ser un testigo de Dios.

Nuestro espíritu fue originado de arriba. Nuestro cuerpo fue originado de abajo. Nuestra alma está atrapada en medio y viene a ser un campo de batalla. Los puestos de avanzada que guardan el alma son cinco sentidos.

Algunas veces, el alma “tiene muchas ganas suyas” pero también es débil para resistir contra dos fuerzas potentes; así que termina de cabeza con una condición de vasallo o siervo hacia uno u otro. Cuando el enemigo ha construido ahí, su estructura debe ser derribada y limpiada. Este proceso, nosotros lo llamamos “santificación” porque únicamente entonces se es puesto aparte o “separado” para el uso de Dios. Pero, además, tendría que haber un edificio de la nueva vida, hacia arriba, proceso que es llamado “consagración”. En el Antiguo Testamento, la palabra para “consagración” viene de la palabra “llenar, henchir o ser lleno de”. Y como Dios construye Su estructura de fe dentro de nosotros, nosotros venimos a ser un potente baluarte henchido de la llenura de Dios. La misma palabra del Antiguo Testamento para “fe” “fidelidad” y “verdad” (emanah) es sinónimo y viene de la palabra “Aman” cuyo significado es “construir hacia arriba”.

Amén viene también de “Aman”. (Entonces, lo que el pequeño jovencito mencionó previamente en el sentido de combinar “En”, la primera palabra de la Biblia, con “Amen”, la última palabra de la Sagrada Escritura, para mostrar que la Biblia fue hecha para ser puesta “En un hombre” ¡no era un error, después de todo! Dios nos dé más receptividad como de niño)[4]. Cada nueva verdad que Dios coloca, no simplemente en nuestro intelecto, en nuestra alma, nos hinche un poco más con la nueva creación. La primera de todas las verdades que adoquina de piedras nuestro corazón empezó con la fe, ya que Dios “es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). Dios quiere Su estructura de fe, Su nueva creación, para henchir toda nuestra alma.

En esta era atómica, la cual se maravilla de lo que puede hacer aplicando las leyes naturales, por qué no dejar a Dios hacernos sabios al aplicar Sus leyes espirituales. En lugar del fin y de la destrucción provocada por la sabiduría del hombre, todo concluiría con la poderosa Iglesia apareciendo fuerte sobre el último gran campo de batalla, antes que Cristo venga. Las dos fuerzas están disponiendo toda la fortaleza que ellas tienen; Satanás sabe que su tiempo es corto. Daniel miró más allá del tiempo presente y dijo: “y los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento ...” (Daniel 12:3). La llamada de trompeta está cerca de sonar. Cuando esto aparezca, las cosas no podrán ser mejores, nosotros vamos a casa. “Sea así. Ven Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20).

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Una vez conocido el apunte de la Doctrina de espíritu, alma y cuerpo, veamos, de manera enunciativa, los diferentes equipos del alma. Dios le mostró al Hermano Robert Ewing los diferentes equipos del alma:

1° El corazón del alma, con sus doce principios de vida, en perspectiva de los doce roles de Cristo.

2° Cinco Sentidos:

A) Razón;

B) Memoria;

C) Imaginación;

D) Conciencia; y

E) Afectos.

3° Cuatro leyes:

A) Ley de Fe;

B) Ley de la Mente;

C) Ley del pecado y de la muerte; y

D) Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús.

4° Siete Anhelos:

A) Preservación o Supervivencia;

B) Expresión;

C) Seguridad;

D) Fidelidad o Lealtad;

E) Poder o Control;

F) Conocimiento (I.- Por Experiencia; II.- Racional; y III.- Por Revelación);

G) Atención o Aceptación (I.- Por Éxito; II.- Por Criterio; III.- Por Intimidad; y IV.- Por Identidad).

5° Facultades Directivas:

A) Intelecto;

B) Voluntad; y

C) Emociones.

6° Características de la Vida del Alma:

A) Naturaleza o Nombre;

B) Carácter; y

C) Influencia.

7° Cuatro Temperamentos:

A) Orientado Alrededor –en su entorno (Sanguíneo);

B) Orientado a Metas (Colérico);

C) Orientado hacia su interior (Introvertido, Introspectivo);

D) Orientado hacia alguien, o hacia algo (Filosófico, Profético, Flemático).

 


Los equipos del Alma

Por Robert Ewing

Esta enseñanza también puede titularse El Conjunto del Alma. El alma es compleja, tal como lo declara David en el Salmo 139:14, al establecer que el ser humano es un ente “…compleja y maravillosamente formado” (Salmo 139:14, versión King James).

Y es que nosotros encontramos en las Sagradas Escrituras que el alma es el campo de batalla entre el Espíritu y la carne, a fin de que no hagamos las cosas que queramos (Gálatas 5:17). El resultado de este conflicto definirá si nos convertimos en cristianos carnales o cristianos espirituales.

Este tema es de suma importancia, pues puede afectar nuestra vida eterna y nuestras recompensas en el cielo. Debemos enfatizar el entendimiento de cómo el “sistema del alma” trabaja para ganar la victoria en cada área de nuestra vida.

El Señor ha revelado la estructura básica del alma, la cual llamaremos “el conjunto del alma” o “los siete equipos del alma”. Esta estructura nos muestra las diferentes facultades de las que está hecha nuestra alma. A medida que las identificamos, y a medida que entendemos la manera de cómo deben manejarse conforme a la Palabra de Dios, al someterlas Señoría de Cristo, nuestra vida espiritual se desarrollará hacia la madurez.

Cuando recibimos a Jesucristo, como nuestro Señor y Salvador, nuestro espíritu humano vino a ser regenerado una vez y para siempre, nació de nuevo, y Cristo, en perfección, vino a morar dentro de nosotros. Y dado que nuestros espíritus están totalmente perfectos, desde el primer día de nuestra salvación, le toca a nuestra alma crecer y ser transformada a la semejanza de Cristo. Éste es el por qué la mayoría de los pasajes del Nuevo Testamento tratan con el proceso de desarrollar bebés espirituales para llegar a ser cristianos maduros; es decir, esos pasajes escriturarios nos enseñan a someter cada miembro del “conjunto del alma” (cada equipo del alma) a una función específica de Cristo.

La esencia de nuestra vida cristiana se resume en cuánto le hemos permitido a Cristo llenar cada una de las facultades de nuestra alma, a fin de que crezcamos hasta convertirnos en verdaderos y sinceros cristianos.

Cada vez que nos rendimos para obedecer la Palabra de Dios, por la obra del Espíritu Santo, nuestra vida espiritual crecerá más fuerte y la carne se hará más débil. Lo cual también es cierto en sentido contrario. Es decir, al alimentar la vida carnal, nuestro crecimiento será nulo. Necesitamos ser muy cuidadosos para no dar lugar al diablo ni a sus sutiles estratagemas, por medio de las cuales él está tratando, en todo tiempo, de hacernos caminar en los deseos de la carne, con el propósito de devorarnos, de hacernos caer.

Nuestros cuerpos obtendrán los beneficios del Príncipe de Paz, gobernante de nuestra alma. Y los pactos de sanidad divina, salud divina y vida resucitada fluirán libre y continuamente desde el espíritu, donde mora nuestro Señor. Y esos beneficios fluirán con todo el poder de Cristo, por medio de los miembros santificados del alma, para la parte necesitada de nuestro cuerpo. Veámoslo gráficamente: Cristo habita en plenitud en nuestro espíritu humano, y esa plenitud fluye libremente a través de los miembros de nuestra alma, cuando estos miembros cumplen las funciones diseñadas por Dios, acordes a la Palabra Santa; entonces, todos los beneficios de la Plenitud de Cristo alcanzarán a todo nuestro cuerpo, en aquellas áreas necesitadas.

De hecho, cada cristiano tiene, dentro de su espíritu humano, al Poderoso Sanador; pero el alma incrédula oculta el fluir de los pactos de Dios, y estos no llegan a los cuerpos enfermos. Pero Dios está más interesado en sanar nuestras almas eternas que nuestros cuerpos mortales, a fin de hacernos vencedores, y poder nosotros recibir la doble porción de herencia, en el Reino de Dios.

De esta manera, por las disciplinas del Padre, y por la convicción del Espíritu Santo, además de la Palabra de Verdad, aprendemos la manera de controlar nuestro conjunto del alma; todo esto se logra al llevar todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo, y también al acelerar el proceso de sanidad para nuestras almas.

El espacio es corto y no nos permite mirar con detalle profundo cada miembro del alma, con todas sus referencias bíblicas, con sus historias, y caracteres y relaciones que mostrarían una amplísima revelación de la vasta extensión que implica este fascinante tema. Por tanto, para el propósito perseguido con el presente estudio, delinearemos en el siguiente cuadro cuál es la función de Cristo que se requiere para cada facultad de nuestra alma. Así, a medida que aprendamos y experimentemos estas funciones, en nuestro diario caminar, podremos testificar con Pablo “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Los Equipos del Alma o El conjunto del Alma: Las funciones de Cristo:
1° El Corazón. El Cordero, el corazón de la obra redentora de Dios. Así como los doce roles de Cristo.
2° Los cinco sentidos del alma: Isaías 9:6 “Llamarán su Nombre:”
A) Imaginación Admirable
B) Memoria Dios Fuerte
C) Razón Consejero
D) Conciencia Príncipe de paz
E) Afectos Padre Eterno
3° Las cuatro leyes vista en Romanos I Corintios 1:30 “Cristo nos ha sido hecho:
A) Ley de la mente, con sus siete etapas: I.- Atención, II- Atracción, III.- Decisión, IV.-Acción; V.- Posesión; VI.- Naturaleza; y VII.- Dirección Estable. Sabiduría con sus siete columnas (Proverbios 9:1)
B) La ley de la Fe Justificación (Romanos 3:25-28)
C) La ley del pecado y de la muerte Santificación
D) La ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús Redención
4° Los siete Anhelos del alma Los siete “YO SOY” vistos en Juan
A) Preservación/ Supervivencia Yo Soy el Pan de Vida. Juan 6:35
B) Expresión Yo Soy la Luz del mundo. Juan 8:12
C) Seguridad Yo Soy la Puerta de las ovejas. Juan 10:7-9
D) Lealtad/ Fidelidad Yo Soy el Buen Pastor. Juan 10:11
E) Poder/ Control Yo Soy la Resurrección y la Vida. 11:25
F) Conocimiento por: Yo Soy… Juan 14:6
I.- Experiencia El Camino
II.- Racional/ Lógico La Verdad, y
III.- Revelación La Vida
G) Aceptación por: Yo soy la Vid Verdadera. Juan 15:1
I.- Identidad  
II.- Criterio correcto  
III.- Amistad/ Intimidad  
IV.- Destino/ Éxito  
5° Facultades directivas: Intelecto, voluntad, emociones El Señorío de Cristo Filipenses 2:11). Cristo, como el Señor, es el Capitán detrás del timón. Nuestra facultad de control está en el timón. Los creyentes naufragan, cuando no le permiten a Cristo ser su Capitán
6° La Vida Tres ministerios principales de Cristo
A) Naturaleza Profeta. Deuteronomio 18:15, Hebreos 1:2
B) Carácter Sumo Sacerdote. Santificando a Su pueblo
C) Influencia Rey. Extendiendo Su Reino
7° Los cuatro temperamentos Los cuatro seres vivientes de Ezequiel y Apocalipsis. La cuádruple Gloria de Cristo
A) Extrovertido/ El león, visto en Mateo
B) Orientado a metas El buey, en Marcos
C) Introspectivo El hombre, en Lucas
D) Visionario/ Profético/ El águila, en Juan
     


cinco ocasiones que el Señor anima

Por Eleazar Mendoza (enseñanza impartida en la Iglesia Cristo el Buen pastor, el 20 de septiembre de 1996)

Juan 17 “Que tengan mi gozo cumplido”. La tristeza viene por las cosas del mundo, pero al estar concientes del Señor Jesucristo, vamos a estar gozosos: “En tu presencia hay plenitud de gozo, y delicias a tu diestra para siempre” (Salmo 16:11).

Durante su ministerio, el Señor confrontó a sus discípulos, diciéndoles “ten ánimo”. Y en el Nuevo Testamento encontramos cinco ocasiones en que el Señor nos anima en los cinco sentidos del alma.

1ª Ocasión.- Mateo 9:1-7 “Confía” también puede traducirse “ten ánimo”. Este paralítico no tenía esperanza; y, tal vez se trataba de un hombre que ni siquiera podía alimentarse, por sí mismo. Pero fue llevado por sus amigos ante el Señor Jesucristo, y el Señor le dice “anímate”. Pero ¿cómo tener ánimo, cuando se está inválido? ¿Cómo podía este hombre estar animado? ¿Cómo podía tener ánimo?

A pesar de la invalidez manifiesta, el Señor le da ánimo a aquel hombre al decirle “confía (ten ánimo), tus pecados te son perdonados”. El Señor le animó y le perdonó sus pecados a ese hombre paralítico. Cristo no trajo condenación, a pesar de que el Señor conocía los pecados de aquel hombre, y es que “porque no envió Dios a Su Hijo al mundo, para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él” (Juan 3:17).

El primer sentido que tocó el Señor fue la Conciencia ¿somos acaso paralíticos espirituales? Y por ello no oramos?, ni leemos la Palabra?, ni predicamos a Cristo?, ni ayunamos? Bueno, Cristo viene a animarnos. Nuestros pecados son perdonados. En nuestra conciencia deben estar estas palabras “tus pecados te son perdonados”. Y aún en la cruz, el Señor oró “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. El Señor viene a animarnos, para que nuestra conciencia sea liberada del pecado.

“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para que nos perdone”. En el mundo judicial, el criminal confeso es condenado; pero delante de Dios, el pecador confeso es limpiado, es perdonado; “…y la sangre de Jesucristo Su Hijo nos limpia de todo pecado y de toda maldad”. Aquí tenemos una razón profunda para estar gozosos y alegres; ya no estamos en condenación.

El pecado es un veneno paralizante, a la manera del veneno de las serpientes, que paraliza hasta provocar la muerte.

Salmo 51:3-4 y 9-12 El salmista declara “contra ti, contra ti sólo he pecado y he hecho l malo delante de tus ojos”. Al confesar nuestros pecados, uno queda libre.

2ª Ocasión.- Mateo 9:20-22 (especialmente Versículo 22) “Confía”, literalmente, “anímate”. El versículo nos habla de una mujer enferma de flujo de sangre (y no olvidemos que “en la sangre está la vida”). Tenía doce años de padecer ese flujo; y la vida se le escapaba poco a poco. Ella, había gastado todo lo que tenía, y ahora se encontraba desahuciada y sin recursos.

Pero su imaginación empezó a funcionar; dijo para sí: “si tan solo tocare el borde de su manto, entonces seré sana”. De esta manera, su imaginación iba tras el Señor. Y ya con su imaginación estaba alcanzando y tocando al Señor, y ya se veía sana. Se veía sana, a pesar de que los médicos ya la habían desahuciado.

¿Qué pasa con la imaginación de la gente desahuciada? Se conocen noticias de que muchos desahuciados se suicidan, se quitan la vida, para sufrir una muerte lenta y lastimosa. Pero esta mujer recibió ánimo del Señor, al tocar el borde del manto de Cristo. Y además, ella recibió salvación. “Tu Fe te ha salvado”.

¿Estamos enfermos? o ¿somos enfermos? ¿Nuestra imaginación se acaba y así también acaba con nuestra vida? ¿Está nuestra imaginación matando nuestra vida? ¿Cómo vamos a la batalla? ¿Derrotados? Con Cristo hacemos más que vencer. Llenemos nuestra imaginación de victorias del Señor. El Señor nos dice “confía”, “anímate”. Llenemos nuestra imaginación de los triunfos de Cristo.

La preocupación nos roba la vida, pero Cristo vive y está para decirnos “confía, tu fe te ha salvado”. Cristo está vivo y vive dentro de nosotros. El apóstol Pablo escribe “sujetando toda intención (imaginación) del corazón a la obediencia de Cristo”.

3ª Ocasión.- Mateo 14:22-27”Confiad”, “tened ánimo”, “animaos”. Aquellos discípulos se espantaron; estaban cansados. Cuando estaban cerca del Señor Jesús, ellos se sentían confiados, pero esta vez, estaban solos, y vino la lluvia, aquello se convirtió en una tormenta, y el barco se hundía. Y para acabarla de amolar, vieron “un fantasma” caminado sobre la mar. Y pensaban ¿Por qué nos dejó solos el Señor?

Los afectos fueron tocados en el corazón de estos discípulos atemorizados. En las tormentas de la vida, vemos lejos al Señor, y llegamos a tener la impresión de que Él no hace nada para ayudarnos a aligerar la carga.

Nuestros afectos son dañados. Vemos que las cosas van de mal en peor. Sin embargo, en la historia que nos da el texto de Mateo, vemos que el Señor se acercó en el peor momento de ellos, y trajo una palabra “confiad, YO SOY”. Y es que en nuestros peores momentos, el Señor viene y nos anima, y nos dice: “no estás solo (a), yo estoy contigo”.

Cuando lleguemos al cielo, nosotros conoceremos cómo el Señor estuvo al lado nuestro siempre, en los peores momentos de nuestra vida. “Y he aquí Yo estoy con vosotros todos los días…” Hoy el Señor nos dice “anímate, YO SOY”. “Si fuéremos infieles, Él permanece fiel”. “Aunque ande en valle de sombra de muerte… tú estarás conmigo… tu vara y tu cayado me infundirán aliento (ánimo)”. Job declara del Señor “de oídas te había oído, mas ahora mis ojos te ven”.

4ª Ocasión.- Marcos 10:46-52 (especialmente Versículo 49) “Ten confianza”; “anímate”. Éste es otro caso sin esperanza; encontramos un ciego; este ciego era un indigente, y mendigaba junto al camino; no podía ver. ¿Cuál era su esperanza? Dios siempre tiene una palabra de ánimo para quienes no tiene esperanza.

Aquí, vemos el sentido de la Razón siendo tocado por la palabra de ánimo. Aquel ciego oyó que Jesús pasaba cerca. Entonces, el ciego razonó, es Jesús el hijo de David; luego entonces es el prometido, y siendo Él el Mesías, me puede ayudar. Entonces, empezó a gritar “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi”, y clamó con voz más fuerte, a pesar de que algunos le mandaban que callase. Entonces, el Señor le llamó. Tal vez. Aquel ciego vino con tropiezos ante el Señor; tal vez venía preguntando ¿por dónde? ¿por dónde?

Entonces, Jesús le preguntó, y la pregunta tocó la Razón del ciego: “¿Qué quieres que te haga?” La pregunta tenía sentido; y por ello, el Señor quería que la Razón del ciego fuese la que contestara. Bartimeo contestó directamente “Que cobre la vista”, y el Señor le contestó “tu fe te da la vista”.

Nuestro razonamiento debe ser lleno de Fe. Acaso ¿somos ciegos espirituales? ¿vemos o no vemos las cosas como Dios las ve? ¿únicamente vemos diagnósticos humanos? El Señor todavía nos dice “¿Qué quieres que te haga?” Nosotros los creyentes “por fe andamos, no por vista”. Y Señor nos repite las palabras dadas a Martha: “no te he dicho que si creyeres verás la Gloria de Dios”.

5ª Ocasión.- Juan 16:28-33 (especialmente el versículo 33) “Confiad”, “tened ánimo”, “animaos”. Estas fueron las últimas palabras del Señor Jesucristo a sus discípulos; enseguida viene la oración al Padre, su arresto y algunos diálogos, antes de ser llevado a juicio y a la cruz.

La Memoria. Realmente, todas las palabras que el Señor habló a sus discípulos ser resumen en una palabra de ánimo: “En el mundo tendréis aflicción, mas confiad, Yo he vencido al mundo”. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

Salmo 103 El alma debe ser motivada, y no debe olvidar los beneficios de Dios. Otra manera de estar animados es tener una memoria llena de todo lo bueno que es el Señor. Nuestro estado de ánimo depende de aquello de lo que estamos concientes.

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EL FLUJO DE VIDA.- LOS ROLES DE CRISTO REFLEJANDO LOS DOCE PRINCIPIOS DE VIDA BIOLÓGICA.

Por Robert Ewing.

(Apuntes tomados del texto en Inglés “The Flow of Life. Christ’s Rolls reflecting bilogical principles.” Publicado en el folleto Campus Fellowship correspondiente al mes de diciembre de 1978)

Definitivamente, todos los misterios de la vida son resueltos en Cristo. Ésta declaración se sustenta en una fuente de conocimiento significativo que asombra lo que hace el hombre que vivió hace 1900 años, pero que hoy se demuestra a partir de bases científicas. Cristo no fue un hombre más en la tierra. De hecho, Él no puede ser explotado circunstancialmente por la Historia, a partir de meros factores psicológicos que sucedieron y le hicieron famoso; aunque todos esos factores son correctos. Pero, en realidad, Él “acaeció” por el hecho de ser Divino. Él es el objeto de la Divinidad de hacerse carne. Él es Dios hecho Hombre. Y Dios dejó una impresión de Su Hijo para ser recordada con base en todas sus obras.

Yo le pedí a un estudiante de nivel medio me enviara un apunte acerca de la Anatomía Física del cuerpo humano, a fin de estudiarlo. Mi conocimiento es limitado en torno de este tema. Y lo primero que encontré en el apunte fue: “Las Doce Características Básicas de Toda Vida”. En otras palabras, el estudiante partió de diferentes principios de la Biología. Esta ciencia considera doce denominadores comunes de todas las cosas vivientes. Y esto no puede ser una mera coincidencia. De hecho, quien lea esto podrá concluir, por sí mismo, después de una comparación con Los Doce Roles de Cristo (ya retratados en las Sagradas Escrituras) que esos doce roles reflejan, de una manera, espiritual, con exactitud los mismos doce principios biológicos fundamentales de la vida.

Colosenses 1:17 es un versículo elocuente y significativo, al afirmar “Y Él es antes (la versión King James dice “Él ha existido antes…”) de todas las cosas, y por Él todas las cosas subsisten”. Esta correlación no constituye un amera afirmación circunstancial ni aleatoria. Es decir, no puede aislarse de otras ciencias. En realidad es una grande oportunidad para demostrar que todas las ciencias giran en torno de Cristo, y Él el es la fuente viva de todo conocimiento científico. De verdad, cuanto más uno cava en los fundamentos básicos de otras ciencias, encuentra la correlación entre la ciencia y Cristo. Es decir, existe un paralelo básico entre las ciencias y la “Palabra (Verbo) hecha carne”.

Antiguos Filósofos Griegos concluyeron que hubo un común denominador que sujetó todas las ciencias básicas pues, de otro modo, todo sería un caos manifiesto. Y a falta de algo mejor, ellos lo llamaron el “Logos” o el “Verbo”. La Biblia traducida al Inglés usa “Palabra”. “En el Principio era el (Logos) Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Él fue en el principio con Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas; y sin Él nada de lo que es hecho, fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron.” (Juan 1:1-5).

Es normal que el trabajador hábil y experto imparta algo de sus características personales en sus propias obras.

La Jurisprudencia es el estudio de la ciencia del Derecho. El principal experto reconocido en este campo fue un alemán. Y este jurista alemán concluyó que todas las leyes están relacionadas y que todas ellas se soportan y apoyan en lo absoluto, lo cual es como una roca sólida e inamovible. Este jurista lo llamó la “Gran Norma” o estándar normal, a través del cual todo es evaluado como verdadero o falso. (Se dice por la Arqueología de Pilato que fue educado por los primeros Druidas). Y cuando Cristo estuvo ante Pilato éste miró a ‘Yesú’ (Jesús), quien es la verdad hecha persona, y de esta manera, Pilato fue confrontado por alguien que proclamó ser la verdad personificada; Su nombre era Yesú o Jesús, en nuestro lenguaje.

Para los propósitos de este estudio, la falta de espacio impide ejemplos más extensos de cómo Jesucristo es la principal piedra del ángulo en otras ciencias. El Historiador está obligado a hacerse esta pregunta ¿Por qué los únicos cuarenta años de paz, sin guerras, empezaron con un anuncio angelical del nacimiento virginal de nuestro Señor: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres…” (Lucas 2:14).

Toda vida proviene de otra vida pre-existente.- Ninguna forma de vida viene espontáneamente. La vida es dada.

Colosenses 1:17 Nos dice que Cristo “fue antes de todas las cosas”. El texto original declara que Él “existió antes de todas las cosas”. Miqueas 5:2 muestra Cristo, el Mesías, “y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”. Daniel 3:25 nos muestra que “uno semejante al Hijo de Dios” estaba en el horno ardiente, junto con los tres jóvenes Hebreos. Gálatas 3:17 dice “el contrato que fue confirmado de Dios para con Cristo” (y se refiere a Cristo como el Ángel del Señor estando con Abraham en Génesis 22:15-18). Encontramos más ejemplos del rol de preexistencia de Cristo, pero con los antes citados basta.

2.- Toda vida tiene reacción.- Algunas veces, esta reacción se llama irritabilidad. La irritabilidad es la característica de un organismo vivo, la cual le hace reaccionara estímulos externos. Así, el organismo usa su energía para responder a esos estímulos externos.

Esto muestra a Cristo, El Mesías, o el Cristo Público. Él estuvo en la tierra por treinta y tres años y medio. Y hubo una variedad de reacciones en la vida de Cristo, tales como compasión, autoridad o reprensión a los fariseos. Todas sus reacciones fueron resultado de varios estímulos que Él encontró en este mundo.

3.- Toda vida se duplica, o se divide, o se replica a sí misma.- Cuando Cristo murió en el Calvario, Él se dividió a sí mismo en Espíritu, alma y cuerpo. Su Espíritu fue al paraíso (Lucas 23:43); Su cuerpo estuvo en la tumba, y Su alma fue al infierno (Hechos 2:27, Salmo 88).

Esto nos muestra el rol posicional de Cristo como es visto en Juan 12:24 “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, el solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva”. Además, en Colosenses 1:18 se dice “…Él es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia; Él que es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado.”

4.- Toda vida se repara o se arregla a sí misma, en el proceso de vida.- Así que la vida está continuamente reparándose a sí misma.

El Cristo, el apoderado, el mandatario, fue nuestra propiciación; Él tomó nuestro lugar, en muerte, sepultura y resurrección. Esto es, a través de este rol de Cristo, ha sido reparada nuestra relación (la cual estaba rota) con el Padre. Pero además, continuamente, sigue siendo reparada esta relación. Y sólo por citar dos tipos de constante reparación de Cristo en nuestras vidas quebradas son salud física y salud espiritual.

5.- Toda vida tiene presente en sí misma la homeostasis.- En Biología (la ciencia de la vida física) la homeostasis se define (por el Diccionario de la real Academia Española) como un conjunto de fenómenos de autorregulación, el cual conduce al mantenimiento de la constancia en la composición y propiedades del medio interno de un organismo vivo. Es la autorregulación de la constancia de sus propiedades, aún respecto de influencias de agentes externos.

La homeostasis provoca que las cosas permanezcan igualmente, en el mantenimiento de las células, tanto como para hacer continuar el metabolismo. Así que, cuando las circunstancias externas cambian, la vida puede continuar y adaptarse, por sí misma, para estar regulándose a sí misma, incluyendo la presión y el calor del cuerpo. El metabolismo es la suma total de todas las actividades ocurriendo dentro de un organismo vivo, a través del cual el Protoplasma es producido y mantenido; y por ese Protoplasma, la energía está siempre disponible.

Este principio es visto claramente en el Cristo Sacerdotal. Actualmente, Su ministerio está manteniendo a todas las células (o creyentes). De esta manera, Su trabajo puede continuar, a pesar de los muchos cambios ambientales (me refiero a los cambios históricos, sociales, políticos, jurídicos, etc.). Es decir, Su Verdadera Iglesia continúa funcionando, gracias a la homeostasis que proporciona Cristo como Sacerdote. Gracias a Dios por el ministerio sacerdotal de Cristo.

Los siguientes tres principios de vida se correlacionan con el Cristo Personal.

6.- Toda vida consiste de células vivas.- En el cuerpo humano encontramos de sesenta trillones a cien trillones de células vivas. Todas ellas mantienen el metabolismo dentro de ellas mismas. Ese metabolismo del cuerpo continúa. Una célula es la unidad de vida completa más pequeña del cuerpo.

“El metabolismo es el conjunto de reacciones que efectúan constantemente las células de los seres vivos, con el fin de sintetizar sustancias complejas a partir de otras más simples, o degradar aquellas para obtener éstas” (Diccionario de la Real Academia Española).

Esto muestra el cuerpo colectivo del Cristo Personal. En cada célula están integradas las cualidades de reproducir el organismo entero, pero normalmente éste no es el curso que sigue. Realmente, es cuando, a través de su función común, una célula se une con un grupo de células, que se puede traer hacia delante todo el cuerpo Esto es así con el creyente en la Iglesia. Es decir, aun cuando en la iglesia local cada creyente es una unidad completa en sí misma, gracias a Cristo en él, el Plan de Dios llama a numerosas partes a estar unidas, juntas, ligadas, para traer hacia delante el Cristo completo.

Este grupo de células se compara con la iglesia local, y las células combinadas ilustran el cuerpo completo.

7.- Toda vida tiene crecimiento o desarrollo (el cual es desarrollo controlado) y energía para mantenerse funcionando.- En el desarrollo se incrementa la cantidad de Protoplasma (también llamado Citoplasma). El Protoplasma es la región celular situada entre la membrana plasmática y el núcleo, con los órganos celulares que contiene. El Protoplasma es una sustancia compleja semifluida, la cual es ‘material de vida’. Es la materia viva de todas las células.

En el desarrollo se incrementa la cantidad de Protoplasma; éste no se cristaliza en semejanza de roca o de un volcán, pero sí se desarrolla.

El Cristo Personal es además mostrado como la semilla de vida recibida en el nuevo nacimiento, pero es desarrollada a través del diario crecimiento (I Juan 3:9).

8.- Toda vida tiene energía (de lo contrario, nada diferente puede existir).- La energía viene a través del proceso llamado Glucólisis, a saber la transformación de la glucosa en forma útil.

Hay un sentido en el cual el Espíritu Santo es representante de Cristo. Juan 14:18 “…vendré a vosotros…” El Espíritu Santo produce energía divina: “…mas recibiréis poder…” (Hechos 1:8). Él toma la verdad, el resultado de lo que nuestras almas han comido (a saber glucosa espiritual) y la transforma en poder para las necesidades diarias, para la expresión de Cristo. El Espíritu Santo no es alguna influencia etérea y abstracta flotando alrededor; lo es, cuando Cristo lo envió. Así, el Espíritu Santo viene a transformar los principios básicos de la vida en realidades prácticas.

Los últimos cuatro principios correlacionan al Cristo Profético (futuro en la mayor parte).

9.- Toda vida revierte el proceso natural de retoceso casual en ordenado.- En toda reacción química lo que generalmente sucede es que el estado de un orden superior va hacia un estado de orden inferior. Pero en la vida esto no es así, porque las cosas de orden inferior u orden más casual van hacia un sistema superior ordenado. Así es con el cuerpo humano. Se revierte el caos en orden.

El rol de restauración de Cristo, incluyendo Su resurrección, describe y representa este principio básico. Porque hablando de la pronta venida de Cristo, Pedro dijo “Al cual de cierto es menester que el cielo tenga hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde el siglo” (Hechos 3:21).

La actual restauración nacional profetizada a Israel es un fondo apropiado para todo esto. En semejanza del Señor Jesús, los muertos en Cristo se levantarán junto con los que estén vivos y sean también del Señor; “y los muertos serán levantados sin corrupción, y nosotros seremos transformados” (I Corintios 15:52b).

10.- Toda vida tiene proteína ADN, como una forma de control de los mensajes dados en el Código o plano genético.- El ADN (Ácido Desoxirribonucléico constituye el material genético de las células, y contiene la información para la síntesis de las proteínas) dice a cada célula su función.

Este principio es visto en el rol de Cristo como Juez. Porque exactamente como el DNA tiene injerencia en la creación de leyes (códigos de conducta) de Dios que determinan la composición futura de un, así Cristo, en la posición de Juez (puesto por Dios) tiene dentro de sí mismo la creación y la ley moral. Por eso, nuestras reacciones hacia sus leyes dicen a cada creyente (‘célula’) su función y futuro. Si algo va mal en el ADN, entonces ocurre una mutación, y ello deviene en un corte de lo que es normal; ello puede traducirse en una degeneración.

Aunque el rol de Cristo es futuro, en la posición de Juez, este principio fue presente en la caída de Adán y Eva, y de toda la raza humana, la cual sufrió una mutación, y vino un vacío eterno.

ADN es la impresión de Dios en nuestras vidas. La palabra pecado en el texto Griego original del Nuevo Testamento significa “errar el blanco”. Así, tan real como la célula se rebela contra su ADN debe sufrir, en sí misma, un juicio cancerígeno, así aquellos que desechan al Juez Supremo y las leyes de Cristo, deben sufrir Su juicio. Y ese juicio incluye a aquellos que son llamados de Su Nombre (I Pedro 4:17), pero también todos los hombre sufrirán este juicio (Apocalipsis 20:11-15).

11.- Toda vida tiene una carga eléctrica para todas las células en la bomba de Sodio.- Cuando esto es entendido, propiamente, de una manera espiritual, tal entendimiento revela la naturaleza del siguiente rol profético de Cristo, como el Novio de Su Iglesia Gloriosa. No toda la Iglesia es Gloriosa; solamente aquellos que están en unión espiritual con Él.

Muchas palabras clave describen la naturaleza básica de este principio biológico: Balance, armonía y afinidad. Éstas, además, describen la unión de Cristo con Su Iglesia Gloriosa (Efesios 5:23-32). Ambas palabras, balance y armonía, son vistas en que el Sodio (en sumador parte dentro de la célula) y el Potasio (en gran parte fuera de la célula) trabajan en armonía, como transportes de líquido dentro y fuera, a fin de mantener el balance de mineral y agua en el cuerpo. ‘Afinidad’ es vista en la carga eléctrica positiva en la operación de todo esto que consiguen juntas estos dos elementos químicos. Además, la sal habla de una relación de pacto “todo sacrificio será salado con sal”.

12.- Toda vida tiene encimas, o sustancias orgánicas provenientes de células vivas y capaces de producir ciertos cambios químicos a través de acción catalítica. Las encimas estimulan objetos o cosas para ser hechas en el cuerpo. Sin ellas, la comida no sería digerible.

Un entendimiento de este principio ayuda a uno a ver en una escala muy superior el rol profético de Cristo como el Rey triunfante. Leamos Apocalipsis 19:11-12 donde se describe este rol en detalle. Aquí nosotros vemos a Cristo viniendo a conquistar y levantar Su Reino terrenal.

Las encimas son sustancias que permiten acciones químicas con un mínimo de energía. En semejanza del ‘gatillo’ o ‘disparador’, ellas aceleran el agotamiento y vigorización de las moléculas, las cuales son forzadas a unirse rápidamente.

Daniel, Primer Ministro bajo tres emperadores del mundo, interpretó la “imagen del sueño” de Nabucodonosor (Daniel 2): la imagen mostraba varios imperios del mundo. En esta visión, Daniel vio la “piedra no cortada con manos” que cae del cielo y destruye todos los gobiernos del hombre. Entonces, esta piedra (ilustrando a Cristo en Su Reino futuro) llena toda la tierra. Ambos, el asolamiento y la vigorización son acelerados por el retorno de Cristo. Todas las piezas perdidas del rompecabezas (a saber, el enigma de la vida) repentinamente vendrán juntas y se formará ese gran rompecabezas, cuando Jesucristo y Su ejército regresen del cielo a apoderarse y hacerse cargo de todo el mundo.

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LA LEY DE LA MENTE: por Robert Ewing (Apuntes tomados en la ciudad de México, Distrito Federal –en Xochimilco, el 16 de septiembre de 1989).

En una fecha como hoy, lo más importante es la independencia interna.

 

I.- introducción

En la epístola a los Romanos, el Apóstol Pablo menciona cuatro leyes, las cuales se aplican a nosotros, como personas. En el orden de aparición en la epístola, son:

1ª Ley de la Fe (Romanos 3:27);

2ª Ley de la Mente (Romanos 7:23 y 25, “Ley de mi espíritu” –en el original, dice –nous, ‘mente’; y “Ley de mis miembros” –del alma).

3ª Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús (Romanos 8:2).

4ª Ley del pecado y de la muerte (Romanos 8:2).

En el capítulo 7 de la epístola a los Romanos, encontramos dos ‘YO’; “aquello que YO quiero hacer” trae muerte: esto es, la Ley del pecado trae muerte. “YO lo hago”. También la Ley de la Mente puede traer muerte, cuando decidimos pecar.

Romanos 7:23 Muestra un cuerpo diferente al orden de las leyes. Cada Ley quiere gobernar, porque ‘LEY’ es un principio que gobierna de alguna manera.

La Ley de la Mente opera en las personas; es decir, en nosotros, a través de nuestra alma, incluyendo nuestro intelecto y emociones.

Cuando Cristo entra en nuestras vidas, Su Espíritu empieza a tomar vigilancia de nuestro ser, de tal manera que nuestra alma es transformada. Esto es un privilegio gobernante de nuestra vida. Romanos 8:2 Cristo nos ha librado del pecado y de la muerte (éste es nuestro verdadero día de independencia: cuando Cristo viene a nuestras vidas y nos libera).

Una manera de ilustrar las cuatro leyes es a través de un automóvil de cuatro velocidades, donde la reversa es figura de la Ley del pecado y de la muerte, dado que lleva al vehículo en contra de la voluntad de Dios. En efecto, el mundo va para atrás siempre. La primera velocidad (de arranque), en el automóvil, nos tipifica la Ley de la Mente. Dios nos ha dado esta ley (voluntad, intelecto y emociones) para que vayamos hacia delante, y gobernemos en esta vida. Cuando el pecado gobierna, el resultado es muerte, pero cuando la Ley de la Mente es puesta en Cristo, esto nos bendice y nos alcanza a quienes nos rodean (el Cristiano bendice a los demás). Así, una vez que hemos puesto en marcha nuestro vehículo, a través de la Ley de la Mente, empezamos a circular por las carreteras y caminos de nuestras vidas, donde encontraremos obstáculos. Es aquí donde opera la segunda velocidad que tipifica la Ley de la Fe (en casos normales de obstáculos, la gente rodea tales obstáculos; sin embargo, el creyente tiene a su alcance esta Ley de Fe, para pasar sobre los problemas). Finalmente, encontramos la Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús, tipificada en la tercera velocidad de nuestro automóvil; esta velocidad, a diferencia de aquellas que efectivamente tienen los vehículos automotores, es capaz de remontarnos a las alturas: La Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús nos remonta por los aires, a la manera de las águilas; esta ley también se puede llamar Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús.

Estas leyes también se pueden ilustrar en las estructuras que se emplean para la vid. En principio, existe una planta mala (vid o uva ponzoñosa o envenenada, que tipifica la antigua naturaleza) y una planta buena (vid buena). La estructura que apoya a esta planta débil tipifica a la mente. El nuevo nacimiento es la vid buena, pero la vid mala es figura de la ley del pecado y de la muerte. Isaías 7:15 “comerá manteca y miel, hasta que sepa discernir lo bueno y lo malo”. Dios quiere que mantengamos oídos abiertos para discernir entre lo bueno y lo malo; retener lo bueno y desechar lo malo.

Hay pecadores enfermos de su pecado que empieza a rechazar lo malo; en esos momentos se da la oportunidad de predicarles. Es el tiempo de Dios para que les ayudemos a elegir lo bueno. En la simbología de la vid, la estaca que sostiene a la vid es un tipo de la Ley de la Mente. Pero la Ley de la Fe es tipificada en el cerco que impide el acceso de animales que tratan de destruir a la vid (por ejemplo, “las zorras pequeñas que echan a perder las viñas”, de las que habla Cantares). Esta estructura es la estructura de la Verdad. Dios nos pone esas verdades para protegernos. En Griego ‘epistis’ y en el Antiguo Testamento ‘emuna’ significan lo mismo “tener una gran convicción en Fe. Fe es la Verdad en la cual hemos confiado.

En el sermón del monte están cuarenta y ocho principios para nuestra vida. Así, Dios pone en derredor de nuestro camino verdaderas rocas de Fe.

Las cuatro leyes están tipificadas en:

1.- Abraham (Ley de Fe, Romanos 3:27). En Abraham podemos ver siete principios de Fe (Romanos 4:17-22): A) Creyó a Dios; B) Creyó en esperanza; C) No enflaqueció en la Fe; D) Tampoco dudó con desconfianza; E) Fue esforzado en Fe, dando Gloria a Dios; F) Plenamente convencido; y G) La Fe le fue atribuida a justicia.

2.- Isaac (Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús, Romanos 8:2). Isaac nació de un milagro, ya que nadie había nacido de una mujer anciana como Sara. En Isaac podemos ver las nueve expresiones del fruto del Espíritu de Cristo. Al igual que David (Salmo 40:7-8), Isaac podía decir “me deleito en hacer tu voluntad”, porque no se resistió al sacrificio que iba a sufrir por su propio padre Abraham. Isaac se colocó en el altar, con mansedumbre. Por eso, la vida de Isaac representa la Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús.

3.- Jacob (Ley de la Mente, Romanos 7:23 y 25). Jacob (el suplantador, el engañador, el mentiroso, el defraudador) fue transformado en Israel (el Príncipe de Dios). Jacob nos muestra cómo lo carnal puede transformarse en espiritual. I Corintios 2:14 habla de la ‘vida animada’ del hombre (con su voluntad, intelecto y emociones) que opera en nosotros; es decir, opera dentro de nosotros. Si no tuviésemos esa Ley de la Mente ¿cómo podríamos adorar a Dios de todo nuestro corazón? Jacob inicia como suplantador, pero concluye bendiciendo con sus palabras, antes de morir. Jacob, aún cuando era usurpador, era diferente a Esaú (quien no buscó las cosas de Dios). Jacob tenía hambre y sed, por dentro, de algo que carecía, de algo que no tenía ni era capaz de obtener, por sí mismo. Dios miró esa sed y esa hambre, en el corazón de Jacob; por eso, la Palabra del Señor dice “A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí”. Pero este aborrecimiento (Dios no hace acepción de personas) no fue ni es en cuanto a la persona de Esaú; más bien es un aborrecimiento de lo que Esaú tipificaba o buscaba (Esaú tipificaba la carne). Dios quiere que aprendamos a odiar al Esaú que está dentro de nosotros (este Esaú prefigura la Ley del Pecado y de la muerte, de Romanos 7:19 y 24).

En el Río Jaboc, Jacob luchó con el Ángel de Jehová (en el Antiguo Testamento, el Ángel de Jehová era Cristo). Jaboc significa verter o vaciar. Fue ahí, en Jaboc, donde Jacob tuvo una nueva naturaleza. Jacob se transformó en Israel. Entonces (Génesis 32, aquí vemos los nueve frutos), empezó a caminar.

Y cuando en encaró con su Esaú (Génesis 33:1, el hombre de la carne) le viene temor a Jacob, porque él (Jacob) sabe que por sí mismo no puede encarar a Esaú. Cuando nosotros hemos tenido nuestro encuentro o lucha en Jaboc, nuestra mente es transformada y podemos ver que es vertida en nosotros una naturaleza que desarrolla los nueve frutos del Espíritu de Cristo: Esto lo podemos ver en Jaboc (nuestro Jaboc).

En Isaías 50:4 (lengua de sabio), 5 (oído abierto), 7 y 9 (Dios ayudará), y 8 (cercano está), podemos apreciar cuatro puntos por los cuales Cristo va hacia la cruz del Calvario. Su visión del Calvario nos la muestra este capítulo. El versículo 8 es uno de esos cuatro aspectos de la visión de Cristo, hacia le Calvario: “Cercano está de mí el que me justifica ¿quién contenderá conmigo? Juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? Acérquese a mí”. Cuando Jacob luchó con el Ángel, Jacob sabía que el Señor estaba cerca, muy cerca de Jacob. Por ello, Jacob puede expresar “¿Quién contenderá conmigo?” Nosotros ya no debemos temer; no debemos tener miedo, porque Cristo está con nosotros (Mateo 28:20b; Hebreos 13:5b).

4.- Finalmente tenemos a Esaú, tipificando a la Ley del pecado y de la muerte. Esaú asentó en Edom, cerca la rivera sur del Mar Muerto (Génesis 36:8 y 19, y 25:30). Esto no sindica que la carne está muerta. El número de Duques de Esaú es el mismo número de las obras de la carne (Gálatas 5:19-21; Génesis 36:1).

El Espíritu Santo es la llave que nos ayuda a abrir y comprender las Sagradas Escrituras.

II.- la ley de la mente

Bien, ahora consideremos la Ley de la Mente. ¿Cómo opera?

Tomemos una ilustración: vas conduciendo por la carretera y ves una señal, un anuncio, una tabla, para mover tu (1) atención (lo contrario, es decir no mover, no motivar tu atención, impide ir al siguiente paso). La atención lleva a la (2) atracción, o la tentación (para bien o para mal). Entonces, si se detiene la mirada se produce atracción. Este proceso es similar a la táctica de los vendedores: cuando alguien toca a la puerta, mueve tu atención. Entonces, preguntas ¿quién es? Y el vendedor contesta ‘soy tu amigo’ (no podemos establecer qué clase de amigo) y traigo lo que tú estás necesitando en estos momentos; cuando abres un poco la puerta, el vendedor bloquea con un pie y busca atraerte hacia el producto que vende. De lograrlo, tú abrirás más la puerta, y entonces el vendedor puede tener los dos pies dentro mostrándote una serie de fotografías alusivas al producto que vende. Es entonces, cuando opera la (3) decisión. Decisión es una actitud que busca obtener o tener aquello que no es ofrecido por el comerciante. (4) Acción, Continuación o Prosecución significa considerar como necesario e indispensable (aún sobre las prioridades que se tienen) aquello que se nos ofrece.

En este paso de continuación, se dejan a un lado las prioridades, por obtener aquello por lo cual se ha tomado decisión. (5) Esto trae como consecuencia una posesión (puede ser positiva o negativa) de invertir en aquella cosa todo el corazón. Aquí se invierte fascinación; ello demanda decisión (sí o no); cuando la respuesta es NO, ahí termina todo; pero aunque sea SÍ, todavía existe un control absoluto o total de la voluntad.

(6) Antes de explicar este sexto aspecto de la Ley de la Mente, es necesario retomar el ejemplo del vendedor; en el aspecto de naturaleza, la ama de casa, plenamente convencida, lo comenta con su marido, para que éste también conozca de aquella oferta, de tal manera que el varón puede decir NO, pero al decir SÍ, opera la posesión y continúa el paso (6). Ellos deciden traerlo a casa, y así opera la (6) naturaleza, y viene a formar parte de su propia vida.

(7) Finalmente, dirección estable; la cosa u objeto está ahí, en casa, para permanecer. Puede ser que saquen la basura, pero aquello que adquirieron ya forma parte de ellos mismos. Este paso puede ilustrarse con la palabra cristalización. Por ejemplo, la miel, en su origen, es líquida; sin embargo, con el tiempo, se solidifica (se cristaliza). Así opera el principio de dirección estable (Juan 1:1-2 y 14 “En el principio era el logos y el logos era con Dios y el logos era Dios, éste era en el principio con Dios… y aquel logos se hizo carne…”; es decir, se cristalizó. Esto nos ilustra dos cosas: a) algunas personas se transforman en demonios encarnados; pero b) en Antioquia, a los hermanos se les llamó ‘cristianos’ o pequeños Cristos, o Cristos encarnados.

(Nosotros, al presentar a Cristo, debemos decir buenas nuevas, para mover la atención de la gente y así opere la atracción que leve a una decisión). Esto que se ha comentado entre paréntesis lleva a las gentes a ser creyentes, cuya diferencia con los discípulos del Señor la establece el cuarto paso que es acción. ¡¡¡¡GLORIA A DIOS que hay creyentes!!!!! Pero eso no es todo. Es necesario hacerse discípulo del Señor Jesucristo, a través de acción.

Juan 8:31 Para ser discípulo, se requiere continuación; continuación lleva a una posesión (paso 5): Una entrega de todo el corazón; esta entrega provoca una metamorfosis en la vida: aquellas cosas que yo sabía eran buenas, empiezan a echar raíces: somos obcecados en esa vida y entonces “…las cosas viejas han pasado…”

(6) La falta de una mejor palabra para nuestra segunda naturaleza nos mueve a decir y vivir como Pablo (Gálatas 2:20) la vida que ahora vivo es por la Fe en el Hijo de Dios. Finalmente (7) viene la cristalización del Espíritu Santo en nuestras vidas.

III.- la ley de la mente en edén

Estos siete puntos se pueden apreciar en un aspecto negativo en la tentación de Génesis 3.

[Pero para comprender mejor esto, es necesario entender que cada una de las Siete Relaciones Básicas tiene sus diferentes pruebas: Prueba de la obediencia a la Palabra; Prueba de la separación del mundo, para ministrarles el Amor de Cristo Jesús a ellos. La separación es con el fin de que no nos hagamos fariseos y caigamos en el legalismo; Prueba de la Sumisión a la autoridad; Prueba de la Preparación en los Tratos Personales de Dios. Esta prueba se supera al rendirnos a los tratos de Dios; entonces viene la preparación que nos lleva a la siguiente: Prueba del Control dentro del Plan de Dios para nuestras vidas; La Prueba de las Prioridades se da en nuestra relación con Dios. Y como Dios es un ser Trino, nosotros podemos apreciar tres puntos: A) Reposo; B) Fidelidad a la Visión; y C) Gracia; finalmente, la Prueba es de la Fe (I Pedro 4:7) la cual tiene su relación con la Gloria de Dios. Ahora, la Gloria de Dios tiene cuatro diferentes dimensiones (A. la Gloria de Su Nombre; B. La Gloria de Su Palabra; C. La Gloria de Su Vida; y D. La Gloria de Su Presencia), y en esas cuatro dimensiones se mueve la prueba de la Fe. La prueba de la Fe requiere de alguien que actúe confiadamente en el Señor. Por ejemplo, lo vemos cuando el Señor Jesucristo se planta frente a la tumba de Lázaro. Cristo Jesús estaba creyendo que Dios podía levantar a Lázaro de entre los muertos. Otro ejemplo lo vemos en Israel, entrando a la tierra de Canaán: se requería que aquellos sacerdotes Levitas dieran pasos de Fe, cargando el arca. Era menester que ellos creyeran que el Río Jordán se detendría en su cauce y, entonces, toda la nación de Israel podría pasar en seco.]

Bien, ahora sí veamos la tentación de Génesis 3.

Génesis 3:1-5 La serpiente era astuta; aquí la vemos provocando la tentación en Eva. La primera prueba es de obediencia, pero aquí, en sentido negativo vino la desobediencia. La serpiente logró la atención de Eva.

Génesis 3:6a Eva miró el árbol, y operó la atracción, pues ella fue atraída o jalada. Esto es la tentación, en lugar de separación del pecado, atrae, jala. Eva fue jalada.

Génesis 3:6b Ella tomó la decisión y cogió el fruto. Aquí, Eva no estaba en sumisión a Adán. Eva fue engañada para ser sometida a satanás. Entonces, fue sembrada la semilla del pecado y de la muerte.

Génesis 3:6c El paso de acción se cumple cuando Eva, en lugar de detenerse, comparte con su marido el fruto. La semilla sembrada es cuidada, para que fructifique. El mismo Adán (hombre creado para dominar sobre toda la creación, y ponerle nombre a los animales) sufrió la destrucción de aquella estructura interna que le había sido preparada, y su preparación también fue destruida. Y en lugar de la estructura interior le fue puesta una estructura falsa. Después del pecado viene la muerte. Fue rota o destruida su preparación.

Génesis 3:8 La acción del pecado en ellos los movió a esconderse: “el que hace lo malo no viene a la luz para que sus obras no sean redargüidas”. Por primera vez, el pecado se volvió algo normal en la vida de Adán y Eva (Romanos 1:25). Perdieron el control a causa del pecado.

Génesis 3:10-12 El aspecto de naturaleza, en este caso, provocó temor y miedo. El miedo es pecado. Adán, antes de pecar, no tenía miedo. Aquí en el versículo 12, Adán no aprueba en la Gracia. Reprueba en la Gracia. No pasa la prueba de la Gracia, porque culpó a la mujer. Y Adán se transformó en un legalista.

Génesis 3:14-24 La Dirección Estable. Aquí provoco una cuádruple condenación o maldición. Por causa del pecado de Adán y Eva: A) Maldición a la creación (versículo 14); B) Maldición a la mujer (versículo 16); C) Maldición a Adán (versículos 17-19); y D) La vergüenza de no estar más delante de la presencia de Dios (versículos 23-24). Esta maldición continúa vigente a causa de la incredulidad.

Hagamos una recapitulación: Génesis 3.

1.- Detalle de ATENCIÓN, versículos 1-5, DESOBEDIENCIA.

2.- ATRACCIÓN, FACINACIÓN, TENTACIÓN, versículo 6a, JALADA A PECAR.

3.- DECISIÓN: Tomó de su fruto, versículo 6b, ENGAÑADA, SOMETIDA AL diablo.

4.- ACCIÓN: continuó en la misma manera, al pasar el fruto a Adán. Le ofreció el fruto, versículo 6c, PREPARACIÓN DESTRUIDA.

5.- POSESIÓN: Todo el corazón involucrado en ello, versículos 7-8, PÉRDIDA DE CONTROL.

6.- NATURALEZA: El temor y el miedo es pecado. Adán, antes de pecar, no tenía miedo, versículo 10, ADÁN REPRUEBA EN LA GRACIA.

7.- DIRECCIÓN ESTABLE: Adán y Eva son echados fuera de Edén: Viene una cuádruple maldición, versículos 16-19, especialmente el versículo 23, INCREDULIDAD.


iv.- la ley de la mente en el tabernáculo

El Tabernáculo nos muestra cómo opera la Ley de la Mente:

1.- ATENCIÓN: El fuego en el Altar de Metal (Bronce). Aquel fuego descendió del cielo, y debía mantenerse encendido; no debía apagarse (así como la zarza llamó la atención de Moisés; el fuego de la zarza descendió del cielo; así el fuego del cielo en el Altar llamó la atención del pueblo.

2.- ATRACCIÓN, FACINACIÓN, TENTACIÓN: La fuente de Metal (Bronce), donde los sacerdotes lavaban sus manos y sus pies, fue hecha a base de los espejos pulidos de las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo (estos espejos eran de bronce pulido). El espejo produce ATRACCIÓN o FACINACIÓN (para bien o para mal).

3.- DECISIÓN: La Puerta del Tabernáculo nos pone la alternativa de entrar o quedar fuera; pero los sacerdotes decidieron entrar; obedecieron a Dios. Ahí Aarón y sus hijos recibieron la designación de ser sacerdotes, porque decidieron entrar. Ahora bien, la Tienda tenía dos cuartos: El Lugar Santo y El Lugar Santísimo. En el Lugar Santo había tres piezas o muebles:

A) La Mesa de los Panes de Proposición, o La Mesa de los Panes de la Presencia de Dios (la versión en Inglés King James dice “del Pan Continuo”); en la mesa el Pan estaba siete días y después era comido por los sacerdotes. Así, nosotros tenemos tiempo de meditar la Palabra de Dios, en reposo. El pan era comido el día de reposo. La Palabra se medita (se come) en Reposo. Entonces, entendemos que:

4.- ACCIÓN: es mostrada en la Mesa de los Panes de la Presencia (es esencial la germinación de la semilla.

B) Además había un Candelero de Oro Puro; y C) Un Altar de Oro (Incensario).

5.- POSESIÓN: INVOLUCRA TODO EL CORAZÓN: David dijo “De todo corazón te buscaré”. En el Candelabro había siete brazos elevados hacia el cielo, lo cual es figura de una entrega de todo corazón. Dios quiere que en nuestro corazón recibamos la Palabra, para que después la ministremos. En este paso opera una TRANSFORMACIÓN, y el Candelero es figura de esto: Las lámparas brillando en medio de las tinieblas nos muestran una TRANSFORMACIÓN, donde las tinieblas se disipan y brilla la luz. Paralelamente a la POSESIÓN viene la TRANSFORMACIÓN: Las tinieblas se van, cuando la luz alumbra.

6.- NATURALEZA de la Palabra: tipificada en el Altar del Incienso. Ahí, la adoración es pura; se experimenta una nueva vida (II Corintios 2:15). Somos aroma de Cristo Jesús; Jesucristo es visto solo: La vida de Él es irradiada en nosotros porque nosotros poseemos Su vida y la liberamos para bendecir a otros.

7.- DIRECCIÓN ESTABLE: La Palabra de Dios en nuestra vida será como el pan que se ha transformado en carne de nuestra carne y hueso de nuestros huesos. Desde el punto de vista 6 (NATURALEZA) la Palabra ya nos pertenecía, pero en este punto 7, nosotros ya vamos cargando la Palabra, y eso nos lleva al Lugar Santísimo. El Arca contenía la Ley. Cristo ya está en nosotros. Él logró que el velo se rasgara con Su sacrificio en la cruz. I Pedro 4:1 A medida que permitimos que el velo sea roto en la cruz, o cada vez que vamos a la cruz, el velo se rompe un poco. El Espíritu Santo era como una nube sobre Israel, pero el Pilar o Columna de Fuego estaba directamente en el Lugar Santísimo. La DIRECCIÓN DE DIOS siempre nos dirige hacia Canaán, el lugar de Reposo de Dios.

Como conclusión veamos un contraste en el Altar de Bronce (Primer Paso, ATENCIÓN), había fuego; y en el Lugar Santísimo (el Arca), (séptimo paso DIRECCIÓN ESTABLE) también había fuego; este fuego trae DIRECCIÓN DE DIOS.

v.- contraste entre abraham y lot

Hay un contraste en la Escritura, respecto de esta Ley de la Mente, entre Abraham y Lot (Génesis 13:7) y es la contienda entre los pastores de Abraham y Lot. Veamos que el altercado atrajo la ATENCIÓN de ambos. Ahora, vemos primero la Ley de La Mente en la vida de Lot:

1.- ATENCIÓN: Génesis 13:7 La contienda de los pastores (siervos) de Abraham y de Lot llamó la atención de ambos. Versículo 9 Abraham dijo “¿No está toda la tierra delante de ti?”

2.- ATRACCIÓN: versículo 10 Lot vio toda la llanura del Jordán, tierra de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto.

3.- DECISIÓN: versículo 11 Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán.

4.- ACCIÓN: Lot partió de Oriente; él decidió; pudo haberse detenido, pero CONTINUÓ.

5.- POSESIÓN: versículo 11 (parte final) Aquella tierra se volvió una OBSESIÓN para Lot. Lot se apartó de Abraham, porque tenía todo su corazón involucrado; se alejó del amigo (Abraham) que le salvaría años después, e intercedería también cuando vino el juicio sobre Sodoma y Gomorra. Versículo 12 Lot se asentó en la tierra de Canaán y en las ciudades de la llanura. Todo lo que podía pensar era acercarse a Sodoma.

6.- NATURALEZA: Génesis 14:12 Lot había poseído a Sodoma: ese era su hogar, pero también Sodoma empezó a poseerlo a él y a toda su familia.

7.- DIRECCIÓN ESTABLE: Génesis 14:14 Lot fue hecho cautivo por el enemigo; aún después de ser liberado por Abraham , Lot continuó en Sodoma. Abraham cautivó a Sodoma, pero Lot se regresó, pues Sodoma lo había cautivado a él y ahora Sodoma dirigía la vida de Lot.

Veamos ahora la Ley de la Mente, en sentido positivo, en la vida de Abraham.

1.- ATENCIÓN: Génesis 13:7 La contienda entre los siervos llamó la atención de Abraham.

2.- ATRACCIÓN: versículos 14-16 Mientras Lot puso sus ojos hacia Sodoma y Gomorra, Abraham puso sus ojos en el cielo; y eso le facinó y le atrajo a que se levantara y anduviese en dirección de eso que le atraía (versículo 14).

3.- DECISIÓN: versículo 18a Abraham removió su tienda; la cambió, la movió.

4.- ACCIÓN: versículo 18b Abraham viene y mora en el Alcornocal de Mamre, en Hebrón, y ahí edificó altar a Jehová.

5.- POSESIÓN: versículo 18c Al edificar un altar a Jehová, Abraham estaba involucrando todo su corazón en el Señor.

6.- NATURALEZA: Génesis 14:15-16 Abraham capturó a Sodoma y Gomorra y a Lot. Así, Abraham mostró la habilidad de Dios para poseer y capturar. Versículo 17 el Rey de Sodoma ofreció a Abraham la hacienda rescatada por el patriarca (versículo 21).

Versículos 18-20 Pero también había salido Melquisedec, Rey de Salem, a recibir a Abraham y le bendijo. Este Melquisedec era Cristo. Y en este momento, Abraham mostró lo que su corazón había poseído. El Rey de Sodoma le ofreció toda la riqueza ganada en la batalla, pero del otro lado, Melquisedec le dijo “El Elión, el Dios Altísimo te está bendiciendo”. Así, Abraham prefirió poseer todo lo que Dios le estaba dando.

7.- DIRECCIÓN ESTABLE: Génesis 15 y 17 Dios establece este Pacto de DIRECCIÓN ESTABLE. Génesis 22 Después de que Sodoma y Gomorra son quemados por fuego, Abraham estaba dispuesto a ofrendar lo que más amaba: Isaac, su hijo. Entonces, la respuesta de Dios es “…ya conozco que temes a Dios, pues que no rehusaste tu hijo…” Así, Dios le hizo la promesa más grande. Cuando tenemos esta actitud, Dios nos va a hacer la misma promesa de tener DIRECCIÓN ESTABLE.

v.- conclusion

Los siete pasos de la Ley de la Mente determinan aquellos en lo cual nos estamos transformando.

Hechos 11:26 Cristianos, esto es pequeños Cristos encarnados.

Salmo 115:4-8 (versículo 8) Detrás de un ídolo está la manifestación satánica. Así, quien adora a los ídolos se está transformando en un demonio encarnado, a menos que un milagro le libere y Cristo le haga salvo.

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la ley de la mente

Salmo 139:14 (Versión King James) “Te alabaré, porque estoy compleja (terrible) y maravillosamente formado (hecho); maravillosas son tus obras; y mi alma lo conoce mucho.”

(Versión Las Américas) “Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras; y mi alma lo sabe muy bien.”

(Versión Internacional) “¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!”

(Biblia al Día) “¡Gracias por haberme hecho tan admirablemente complicado! Es admirable pensar en ello. Maravillosa es la obra de tus manos, ¡Y qué bien la conozco!”

(Nácar y Colunga) “Te alabaré por el maravilloso modo en que me hiciste. Admirables son tus obras. Del todo conoces mi alma.”

Realmente somos una obra compleja en las manos de Dios. “A todos los llamados de mi Nombre, para gloria mía, los crié, los formé y los hice” (Isaías 43:7). Y esta complejidad del ser humano tiene tres diferentes componentes, a saber, espíritu, alma y cuerpo (I Tesalonicenses 5:23 y Hebreos 4:12). A su vez, cada una de estas áreas tiene diferentes partes. El ser humano es complejo. El hermano Roberto Ewing hablaba de que el alma tiene siete diferentes equipos:

1° El Corazón con sus doce principios de vida.

2° Cinco sentidos: a) Memoria, b) Razón, c) Imaginación, d) Conciencia, y e) Afectos.

3° Cuatro Leyes: a) del Pecado y de la Muerte, b) de la Mente, c) de Fe, y d) del Espíritu de Vida en Cristo Jesús.

4° Siete Anhelos: a) Preservación o Supervivencia, b) Expresión, c) Seguridad, d) Fidelidad o Lealtad, e) Poder o Control, f) Conocimiento (I.- Por Experiencia o Aventura, II.- Por Raciocinio o Racional, y III.- Por Revelación), g) Atención o Aceptación (I.- Por Identidad, II.- Por Criterio, III.- Por Intimidad, y IV.- Por Éxito).

5° Voluntad, Intelecto y Emociones.

6° Vida: a) Natural o Nombre, b) Carácter, e c) Influencia.

7° Cuatro Temperamentos: a) Extrovertido, Orientado a las gentes; orientado hacia su entorno, hacia su alrededor (toda la anchura); b) Orientado a Metas o Colérico (toda la largura); c) Introspectivo, Introvertido, Orientado hacia su Interior (toda la profundidad); y d) Profético o Filosófico, Orientado hacia una persona (toda la altura).

De estos siete equipos, al Hermano Roberto le fue revelado que las cuatro leyes están en la Epístola a los Romanos: A) La Ley del Pecado y de la Muerte está en Romanos 8:2b, 7:23c y 25d; B) La Ley de la Mente está en Romanos 7:23, donde “la ley de mi espíritu”, en el texto original habla de la Ley del ‘nous’ (Mente); C) La Ley de Fe se ve en Romanos 3:27; y D) La Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús la vemos en Romanos 8:2a. El mismo hermano Roberto afirmaba que cada una de estas cuatro leyes se ven en figura a partir de cuatro patriarcas del Antiguo Testamento.

A) Esaú tipifica la Ley del Pecado y de la Muerte; él menospreció la primogenitura, y ésta daba tres derechos al que la poseía: a) Autoridad o Gobierno; b) Sacerdocio; y c) Doble Porción de Herencia. Cuando nosotros vemos en los hijos de Israel, la primogenitura se dividió en tres patriarcas y, por consecuencia, en tres tribus: a) Judá heredó la Autoridad o Gobierno; b) Leví heredó el Sacerdocio; y c) José heredó doble porción; así Efraín y Manases, sin ser hijos, vinieron a ser adoptados por Jacob, para heredar con los demás hijos de Israel. Además, los restantes hijos de José también heredaron, pero fueron llamados de los nombres de sus dos hermanos mayores.

Hoy, esos tres derechos de primogenitura nos son dados a nosotros: “Nos hizo reyes y sacerdotes” (Apocalipsis 1:5-6); “somos Real Sacerdocio” (I Pedro 2:9), y somos herederos de Dios y “coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él para que juntamente con Él seamos glorificados” (Romanos 8:17).

B) La Ley de la Mente está tipificada en Jacob, a través de su caminar, para ser transformado en Israel o Príncipe de Dios.

C) La Ley de Fe la vemos en la vida de Abraham, con sus siete pasos de Fe, vistos en Romanos 4:16-25: a) Confesión; b) Conflicto; c) Consideración; d) Consistencia; e) Conciencia; f) Convicción; y g) Confirmación de la Fe. Abraham tuvo siete diferentes experiencias con Dios, Jacob también.

D) La Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús está prefigurada en la vida de Isaac. Génesis 26:12-25 Este patriarca prosperó y fructificó. En medio de los odios (Sitnah) y rencillas (Esek), Isaac siempre tuvo fuentes de aguas vivas y fue ensanchado (Rehoboth). Isaac sembró y cosechó al ciento por uno (no al 100%, sino al ciento por uno). Cada grano le dio cien granos. Dios quiere que nos movamos en esta Ley para fructificar. El sembrador salió a sembrar y de los granos cayeron en buena tierra, uno dio fruto a 30, otro a 60 y otro a ciento por uno. Así Isaac se engrandeció, y se hizo muy poderoso , y tuvo mucho ganado. Y se le apareció también el Señor y le confirmó las bendiciones prometidas a Abraham, su padre.

Retomando pues el tema de la Ley de la Mente, Jacob es un modelo a seguir. Él prefigura la Ley de la Mente. Durante todo su caminar, Dios transformó a un hombre mentiroso, usurpador y defraudador en un Príncipe de Dios. En el inicio de su caminar, él es Jacob, pero después del proceso de transformación de Dios, el nombre de aquel patriarca se cambia al de Israel.

Esta misma ley se ve en Edén y en la vida de Lot, en sentido negativo, y en el Tabernáculo y en la vida de Pablo, en sentido positivo.

Esta ley implica un procedimiento de siete diferentes pasos:

1° Atención.- Génesis 28:10-22 En Luz, Dios se muestra en sueños. Jacob le cambia el nombre al lugar y le llama Beth-Él, a saber Casa de Dios. La Escala o escalera es Cristo. Aquí encontramos la revelación de los siete aspectos de la Gracia de Dios.

2° Atracción.- Génesis 30:37-43 y 31:7-13 Dios en sueños el muestra cómo heredar.

3° Decisión.- Génesis 31:1-3 y 31:24-29 y 42 Dios le dice que regrese a Canaán.

4° Acción, Continuación o Continuidad.- Génesis 32:24-32 Jacob Pelea con Dios. Dios no huye ante nadie. Ningún adversario hace correr a Dios, pero Él corre cuando ve que un hijo se arrepiente; Dios es invencible, pero el corazón que anhela bendición sí puede vencerle. Dios no se detiene ante nadie, pero cuando le forzamos a quedarse, Él parte el pan con nosotros y nos abre las Escrituras.

5° Posesión.- Génesis 35:1-7 Aquí, Jacob sube a Beth-Él.

6° Naturaleza.- Génesis 35:9-16 Confirmación de su nombre como Israel.

7° Dirección Estable.- Génesis 46:2-5; 47:29-3º; 49:29-33 y 50:5-13.

Veamos pues cada uno de estos pasos:

1° Atención.- Génesis 28:10-22 Antes que recibiese la influencia de Dios en Luz, Jacob ya había luchado, buscando la primogenitura. Jacob era un diamante en bruto, pero él no era bruto, pues anhelaba lo que su hermano menospreció. El problema de Jacob fue que él buscó en su propia fuerza la primogenitura, y no esperó a que Dios se la diera.

Génesis 25:23-26 Dos pueblos había en el vientre de Rebeca, y ambos peleaban entre sí. Al nacer, Esaú fue el primero, pero Jacob le tenía trabado del calcañal. Aquellos dos varones habían sido conocidos de Dios, desde el vientre de Rebeca, pero para que se manifestase la elección por Gracia, aún antes de que ellos nacieran, el profeta señaló el propósito de Dios: “el mayor servirá al menor”. Años después, la palabra habría de ser confirmada por otro profeta, al decir, de parte de Dios “a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí” (Malaquías 1:2, Romanos 9:13; Isaías 41:8).

Y es en Luz, donde Dios se revela a Jacob, el usurpador, el defraudador. Dios se nos presentó a nosotros, Jacobos horrorosos, y nos reveló su luz y nos mostró que estábamos en tinieblas. En su camino a Damasco, Saulo de Tarso fue deslumbrado por un resplandor de luz que vino del cielo.

A Jacob, la revelación de Dios fue a través de un sueño. Jacob pudo ver una escalera que posaba en la tierra y alcanzaba el cielo. Ésta fue la revelación de Jesucristo con sus siete expresiones de la Gracia de Dios. En Juan 1:51, Cristo Jesús se revela como la escalera, por la cual los ángeles de Dios suben y bajan. La escalera que vio Jacob era un medio para que los ángeles de Dios subieran y bajaran.

Pero Jacob también pudo ver a Jehová, el Dios de sus padres, en lo alto de la escalera. Y Dios le hizo un llamamiento específico. Un llamamiento de Gracia. ¿Qué tenía Jacob para ser elegido de Dios? él tenía todos los defectos; él es un tipo de nosotros: lo vil, lo menospreciado, lo débil del mundo, la hez de esta tierra escogió Dios para avergonzar a lo fuerte, a lo sabio y a lo poderoso de este mundo.

Jacob era un usurpador, pero él tenía la conciencia de su vacío espiritual; él tenía todas las ganas. Así que Dios le llamó para hacer de él un patriarca fundador de la nación de Israel. Además, Dios le hizo varias promesas: A) La tierra por heredad; B) La descendencia o simiente en muchedumbre; C) Estar con él dondequiera que fuera; y D) Transformarlo.

Al despertar, Jacob tuvo miedo, pero ahí él hizo un pacto, y prometió los diezmos, a condición de que Dios cumpla su palabra. Y a ese lugar, Jacob pone por nombre Beth-Él: Casa de Dios.

2° Atracción.- Génesis 30:37-43 y 31:7-13 Después de aquel encuentro en Luz, pasaron veinte largos años. A Jacob le parecieron meses. El amor que sentía por Raquel le hizo trabajar catorce años para tenerla por esposa. Pero Jacob empezó a cosechar los frutos de sus fraudes. Labán, su suegro, le engañó, dándole a Lea por mujer, en lugar de Raquel, y mudándole el salario varias veces. Después, Labán hizo alejar a sus hijos con el ganado manchado, para que Jacob no tuviese heredad. Sin embargo, Dios se volvió a manifestar a Jacob. Esta vez, Dios le da una palabra de ciencia para que Jacob empiece a cobrar su salario. “Y creció el varón muy mucho, y tuvo muchas ovejas y siervas y siervos, y camellos y asnas”.

Pero la revelación de Dios fue más allá de la mera bendición material. Dios realmente le recordó quién era Dios: “Yo soy el Dios de Beth-Él”, el Dios que habita en la Casa de Dios, el Dios vivo, el Dios de las promesas. En aquella segunda revelación, Dios estaba trayendo a la memoria de Jacob aquel lugar donde Dios ya se había revelado, Beth-Él. No olvidemos que el lugar se llamaba Luz. De hecho todos los cananeos así llamaban el lugar y la ciudad. Jacob había dormido en un lugar cercano a la ciudad, pero el llamó toda la comarca Beth-Él. Fue Jacob quien llamó Casa de Dios a aquel sitio y a la ciudad entera. Y el nombre trascendió hasta el día de hoy. Beth-Él es más conocido por Beth-Él que como Luz. Este llamamiento de Dios tenía el propósito de recordar a Jacob el pacto que él había hecho delante de Dios.

Dios estaba llamando a Jacob para que regresara a la Casa de Dios y Puerta del Cielo. Pero el llamamiento de Dios también significaba traer a Jacob al lugar de las promesas que Dios le había hecho: A) Darle la tierra por heredad; B) Hacer de él una nación grande; C) Estar con él dondequiera que fuese; y D) Transformarlo.

Así que Jacob empezó a ver que al lado de Labán no había futuro, y recordó que él, Jacob, había luchado por tener la primogenitura, y pudo ver que Dios había estado trabajando en él. Muchas veces, Dios ha estado bendiciendo nuestras vidas, aún sin ser cristianos. Dios nos guardó de muertes, cuando aún no le conocíamos.

Jacob recibió otro golpe en su mente. Su alma se sacudió. Éste era el segundo encuentro con Dios, y Dios seguía mostrando Su Gracia hacia él, a pesar de que Jacob seguí teniendo buena parte de la naturaleza caída.

3° Decisión.- Génesis 31:1-3, y 24-29, y 42.- Nuevamente, Dios se manifiesta a la vida de Jacob. En este momento, Jacob ya había prosperado, pero Labán y sus hijos miraban con recelo a Jacob. El suegro y los cuñados estaban en su contra. El Señor dice que habrá conflictos en casa, por causa del Evangelio.

Éste fue el desierto de la decisión. Dios ya le había dicho que regresara a su familia, pero Jacob no había decidido. Ahora, en esta tercera ocasión, Jacob habla con sus esposas y decide abandonar a Labán, para encaminar sus pasos hacia Canaán, la tierra prometida, la tierra de las promesas, la tierra que fue prefigurada como los lugares celestiales con Cristo.

Así, después de la revelación de la Gracia de Dios, y después de conocer sus promesas, muchos hemos decidido encaminar nuestros pasos hacia Canaán. Los dos primeros pasos (Atención y Atracción) no tienen efecto si no decidimos por Cristo. Mucha gente ha oído del Evangelio, pero no ha decidido aún por el Señor Jesucristo. Otros más ya han rechazado al Señor. Pero Jacob, al igual que nosotros, decidió caminar en la dirección que Dios le marcó.

Por fin, Jacob encaminó sus pasos a la tierra prometida, a la tierra de las promesas, y empezó a caminar en dirección del propósito de Dios: “No te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho”. ¡Qué tremendo reto! A veces, nosotros decimos: “¡Desde que encontré al Señor..!” Pero el Señor no estaba perdido; nosotros éramos los extraviados. También llegamos a creer que hemos madurado y estamos orgullosos de algunos logros, pero no olvidemos que realmente es Dios quien se ha propuesto transformarnos en Su Semejanza, y no nos dejará hasta que cumpla lo que Él se ha propuesto respecto de nosotros.

4° Acción, Continuidad.- Génesis 32:24-32 Después del valle de la decisión, muchos se quedan postrados o se conforman con la salvación. Esta es una de las diferencias entre ser creyente y discípulo; el creyente se conforma con un rincón cerca del cielo, pero el discípulo camina todo el camino.

Cuando Dios nos obsesiona, venimos a estar en Su presencia, esperando siempre sus bendiciones espirituales. En este paso vemos un Jacob que se aferra al Señor y le dice “no te dejo hasta que me bendigas”. Ésta es la forma de orar de un vencedor. Es aquí, donde Dios transforma a Jacob; en el Vado de Jaboc. Jaboc significa verter, y Dios vertió en Jacob la naturaleza divina.

Dios está esperando que nosotros peleemos con Él y le venzamos. Dios no huye ante el enemigo, pero un corazón arrepentido es capaz de hacer correr a Dios, como buen padre para abrazarnos, y vestirnos, y calzarnos, y ponernos un anillo en la mano, y matar al becerro gordo, y hacer fiesta.

Dios es invencible, pero el corazón que le anhela puede vencerle; Dios no desecha al corazón contrito y humillado, al espíritu quebrantado no menospreciará. Dios no se detiene ante nadie, pero Él se queda con nosotros cuando le forzamos a quedarse y Él se sienta a la mesa y parte el pan con nosotros y nos abre las Escrituras.

Aquí, en Jaboc, sin opción, sólo tenemos dos alternativas: enfrentar a nuestro Esaú (figura de la carne) solos, o aferrarnos a Dios hasta que Él nos bendiga. Cuando nuestros enemigos vienen a nuestro encuentro, el Señor está más cerca. Martín Lutero decía: “Cuando se incrementan los problemas y las ocupaciones, debemos orar más”.

5° Posesión.- Génesis 35:1-7 En este paso, vemos, en primer lugar a un Jacob desconcertado, a causa del altercado que tienen Simeón y Leví en contra de Abimelech y Sichêm. El desconcierto tiene sentido. Los hijos de Jacob, Simeón y Leví, habían matado a filo de espada a todos los de Sichêm. Ellos habían tomado venganza del ultraje hecho a Dina, su hermana. Esto provoca en el alma de Jacob la sensación de soledad. Jacob podía ver que Canaán era una tierra grande y que todos los pueblos de esa tierra tenían filiación de familia. Así Jacob advirtió que todos los pueblos de Canaán, confederados, darían en contra de él y le destruirían. “Me habéis hecho execrable a los ojos de estas gentes y se levantarán y me matarán”.

Pero Dios volvió a mostrarse a Jacob y le llamó para que subiera a Beth-Él. El plan de Dios es tener comunión continua con nosotros. Y la comunión se da en la Casa de Dios. El plan de Dios no es que seamos destruidos por nuestros adversarios, sino que los propósitos de Él se cumplan en nuestra vida. Nuevamente, hicieron eco las palabras del Señor que le habló en Beth-Él: “No te dejaré hasta que hubiere cumplido en ti lo que te he hablado”.

Muchas veces, cuando la obsesión de nuestra vida es el señor, se han levantado enemigos en muchedumbre, gigantes que nos quieren destruir, pero Dios nos tiene en la palma de su mano, y no va a dejar que nos suceda mal alguno. Al contrario, Dios estará trayendo purificación a nuestra vida. En esta experiencia, Jacob se deshizo de los ídolos, y se purificó, y subió a Beth-Él, y edificó altar a Dios, y le adoró. Cuando Martín Lutero era perseguido para ser muerto, por apostatado de al religión católica, en los momentos de mayor crisis, Dios le inspiró el canto de Castillo Fuerte. Esto es el una manera de ilustrar la obsesión: digámosle a Dios “sé mi Dios, en tal forma que tú y sólo tú llenes mi vida”. Alguien dijo que cuando buscamos cosas en el mundo, es porque Dios no llena el vacío del alma.

Mucha gente es fanática de los deportes, de los juegos azar, de las drogas, o de los ídolos, pero el Cristiano tiene la oportunidad de ser fanático de Dios. Cristo debe ser el todo en todo de nuestra vida. Obsesión por Dios nos mueve a Su Plan.

Después de que Jacob limpió su alma y su familia, y subió a Beth-Él, Dios puso su terror en los pueblos vecinos, de tal manera que ninguno de los pueblos de Canaán persiguió a Jacob ni a su familia. Cuando orientamos nuestras vidas hacia Dios, Él pondrá Su terror en nuestros enemigos para que no nos hagan daño. Sabemos que nuestros enemigos son el diablo con su demonios, el mundo y sus corrientes y la carne. Así que nuestra carne estará siendo mortificada (o muriendo), y las corrientes del mundo no nos conmoverán, y el diablo no nos tocará.

Hacer de Dios nuestra obsesión es levantar un poderoso escudo alrededor de nosotros para que los atentados del enemigo se queden en meros intentos, pero no llegarán a nosotros.

Filipenses 3:13 Pablo no se conformó, él siguió al premio de la soberano vocación de Dios en Cristo Jesús.

6° Naturaleza.- Génesis 35:9-16 En este paso, encontramos la confirmación del nombre de Israel. Jacob, el usurpador, es ahora confirmado como Israel, Príncipe de Dios.

La Biblia muestra varios pasajes donde Dios se manifiesta o se invoca como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Ahora, si nosotros reflexionamos un poco en Génesis 28:13, vemos que Dios se presenta como el Dios de Abraham y el Dios de Isaac, pero no como el Dios de Jacob. Y es que en ese momento aún no operaba la decisión de Jacob para seguir y servir a Dios.

Yo recuerdo, en mi vida de impío, siendo ya joven, al hablar de religión con la gente, yo hablaba de la iglesia y del Dios de mis padres, pero no hablaba de mi iglesia ni de mi Dios, porque no tenía yo una sensación de posesión. Muchos que se dicen católicos, ni siquiera tiene este sentido de posesión. Ellos dicen ser creyentes pero no llevar al religión como es o como se debe. Así, también muchos Cristianos viven una vida en la que aparentemente Dios no es su Dios. Ellos vienen ante el pastor o antes los ancianos y dicen, “ore por mi, porque Dios a usted sí el oye”.

Pero el mensaje de hoy que el mismo Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob es nuestro Dios. Él es nuestra posesión y nuestra heredad. Salmo 73:25 Asaph, un Levita Cantor Principal, hizo esta reflexión, en momentos en que su alma se angustiaba a causa de los malignos y de los que piensan iniquidad: “¿a quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra”. Dios es nuestro Dios. Al igual que en el sacerdocio Levítico, Dios se mostró como la herencia de Leví, así ahora, Dios se muestra como nuestra heredad. ¿Cuánto hemos poseído a nuestro Dios?

En Génesis 28:20-21 inició la expectativa de que el Dios de Abraham y el Dios de Isaac viniese a ser el Dios de Jacob, en un futuro aún sin definir. Pero ahora, en esta experiencia de Jacob, Dios es su Dios. Este principio no es realmente un problema para Dios, pus aún cuando no hayamos caminado a la posesión, Él es nuestro Dios. Éste es realmente un problema para el ejercicio de nuestra voluntad.

Como dijimos antes, algunos se conforman con un rincón cerca del cielo, pero Dios está esperando que nosotros lo poseamos y Él sea el todo de nuestra vida. Efesios 5:30 ¿qué tanto hemos poseído a Dios? Gálatas 6:17 Las marcas del Señor son su actitud y carácter. Eso es lo que debemos poseer de Dios.

En cierta ocasión, durante un viaje por ferrocarril, Watchman Nee fue invitado para jugar a las cartas, y el contestó: “caballeros, siento no poder jugar con ustedes, pero no traje mis manos”. Aquellos hombres asombrados de la respuesta, inquirieron por que contestaba de esa manera, a lo cual el hermano Nee contestó, “estas manos no son mías, son del Señor”. Nosotros debemos poseer a Cristo en tal manera que sus marcas también sean nuestras marcas.

7° Dirección Estable.- Génesis 46:2-5; 47:29-30; 49:29-33, y 50:5-13 Dios empezó a dirigir al vida de Jacob. Ya no era Jacob el mentiroso, ahora era Dios dentro de Jacob, orientando sus pasos. “Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver”. Alguien dijo que el hermano Roberto no salía a la esquina, si no consultaba antes al Señor. Yo no se si esto sea cierto, pero realmente, lo que Dios está buscando en nosotros es una voluntad sometida a Él.

Gálatas 2:20 En el proceso de transformación de Pablo, vemos que él ya no vivía su vida, ahora Cristo vivía dentro de Pablo, en plenitud. Así Pablo no se movía por sí mismo, sino que Cristo dirigía a Pablo.

Génesis 48:1-20 La preeminencia y supremacía de Dios mostró su elección soberana, dando mayor bendición a Efraín que a Manases. Jacob estaba moviéndose como un vaso, a través del cual, Dios era quien se estaba manifestando directamente. Jacob y José sabían que Manansés era el primogénito de José, pero realmente, Dios era quien estaba haciendo la elección. Porque no es del que quiere ni del que corre, sino de Dios quien tiene misericordia. La elección es divina. Dios había elegido a Jacob sobre Esaú, ahora Dios estaba eligiendo a Efraín cobre Manases.

 


[1]El corazón es el Centro de la Vida. Es el punto de partida de los principios de la vida. El Alma es la Personalidad de la Vida. La Mente es el conjunto de Facultades de la Vida o la Vida Práctica. Y la Fuerza es el Producto o Resultado de la Vida.

[2] IMAGINACIÓN.-(del latín imaginatîo, imaginatiônis).- Facultad de reproducir mentalmente objetos ausentes y de crear y combinar imágenes mentales de algo no percibido antes o inexistente. Facultad de poder imaginar.- Formación de imágenes mentales de algo no real o presente.- Poder de reproducir imágenes registradas en la memoria, bajo la sugestión o asociación de ideas, combinando experiencias formadas para crear nuevas imágenes.- Facultad de producir creaciones ideales y consistentes.- Representación idealizada de una cosa. Crear, pensar. V. Gr. Prefigurarse.

[3] En esta última explicación de los utensilios usados en la Mesa de los Panes, nos son mostrados los cinco sentidos del alma. El hermano Roberto Ewing hace la siguiente explicación: 1.- Las cucharas ilustran la memoria; 2.- Los tazones prefiguran la conciencia; 3.- Las escudillas o platos son figura de la imaginación; 4.- La “razón” esta tipificada en el “gusto”, al comer el pan; 5.- Luego entonces, por exclusión de los demás utensilios, las copas deben ilustrar los afectos.

[4] Este juego de palabras se debe a que en Inglés la palabra “Amen” (“Aman”) da la intención de “un hombre”. De esta manera, la visión del niño y del Hermano Roberto Ewing checa con la intención de las palabras en Inglés “In Amen” (“In a man”) que quiere decir “En un hombre”. Así se debe entender y explicar que la Biblia fue hecha para ser puesta “en un hombre”. (Todas las notas son del traductor).

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