Por Ricardo Vivas Arroyo

ETIMOLOGÍA

Tanto en hebreo como en griego, existen dos palabras que se traducen como fe:

`âman (he): Aceptación racional de que el testimonio que alguien da es verdadero (En que creer). Esta palabra también se aplica a fidelidad (Hab. 2:4, Gn. 15:6, Pr. 13:17, 11:13, Sal. 19:7).

Châsâh (he): Confianza o certeza de que alguien es veraz (En quien creer). (2 Sm. 22:3, Sal. 18:2, 31:19, 57:1).

Êlpis (gr): Seguridad de que se disfrutará lo creído antes de verlo (En que creer). (He. 10:23, Ro. 15:4). (La mayoría de las veces se traduce como esperanza).

Pistis (gr): Convicción moral, confianza plena, estar persuadido de alguien (En quien creer). (Mt. 15:28, Mr. 11:22, Ro. 1:5, He. 6:12, 1 Ti. 6:12, 1 Co. 2:5).

  • Fe mental: La fe es necesaria para la vida natural, todos desarrollamos una fe mental basada en la lógica, es por ella que se inician cosas nuevas, se corren riesgos y se enfrentan dificultades cada día. Todo mundo tiene esta clase de fe.
  • Fe ciega: Supersticiosa, basada en lo desconocido, ignorante, mágica, idolátrica y diabólica, que generalmente se apoya en amuletos, fetiches o ídolos.
  • Fe espiritual: La que viene de Dios para relacionarse con Él, es viva y libera el poder de Dios. Sólo opera en quien ha nacido espiritualmente.

LA FE ES UN DON ESPIRITUAL

1.- Nos fue dada mediante la Palabra de Dios (Jn. 20:31, Ro. 10:14-17, 1 Ts. 2:13, 1 Co. 3:5). PARA UNA CORRECTA RELACIÓN CON LA PALABRA DE DIOS.

2.- Nos fue dada por Dios para Salvación (Ef. 2:8-9, Hch. 14:27, 1 Jn. 5:4-5). PARA UNA CORRECTA RELACIÓN CON EL MUNDO (SEPARACIÓN Y TESTIMONIO).

3.- Nos fue dada para obedecer (Ro. 5:1, He. 11:8). PARA UNA CORRECTA RELACIÓN CON LA AUTORIDAD.

4.- Nos fue dada para victoria (Jd. 3, Fil. 1:28-30). PARA UNA CORRECTA RELACIÓN CON LOS TRATOS PERSONALES DE DIOS.

5.- Nos fue dada mediante la resurrección de Cristo y para liberar el poder de la resurrección (Hch. 17:31, Hch. 3:15-16, He. 12:2, 2 Co. 1:9-10). PARA UNA CORRECTA RELACIÓN CON EL PLAN DE DIOS.

6.- Nos fue dada para agradar a Dios (He. 11:6, Ro. 14: 22-23, Mr. 11:22-24). PARA UNA CORRECTA RELACIÓN CON DIOS MISMO.

7.- Es la fe de Cristo glorioso operando en el creyente (Ro. 3:22, 26, Ef. 3:12, 6:23, Stg. 2:1). PARA UNA CORRECTA RELACIÓN CON LA GLORIA DE DIOS.

EFECTOS DE LA FE ESPIRITUAL EN EL ALMA

Afecta la razón. Te es dada para entender las verdades espirituales que son locura a la mente natural (1 Co. 2:14, He. 11:3). La sabiduría de Dios se recibe por la fe en su Palabra (2 Ti. 3:15, 2 Co. 3:14-16, 2 Co. 4:3-6, 13). La fe nos permite entender las verdades espirituales, lo espiritual se vuelve lo más lógico, se vuelve obvio para el creyente, porque mediante la fe es que tenemos la mente de Cristo (1 Co. 2:14-16).

Afecta las emociones. La fe abre el corazón y cambia la actitud, llenándolo de gozo y de una perfecta paz (Ro. 15:13, Hch. 8:5-8, 16:14-15, 34, 1 P. 1:8). Es por eso que el lenguaje de la fe es la alabanza que nace del corazón que confía plenamente en Dios y lo expresa emotivamente (Sal. 106:12, Sal. 98:4-6, Sal 126).

Afecta la voluntad. La gente se convierte cuando verdaderamente cree, es decir, decide volverse al camino de Dios abandonando sus veredas torcidas, obedece a la fe (Hch. 6:7, 8:35-39, 11:20-21, Jn. 17:17, Stg. 2:17-24).

LA FE ESPIRITUAL DEPENDE SÓLO DE DIOS

Es perder la confianza en uno mismo para ponerla sólo en Dios. Siempre se da el conflicto entre nuestra capacidad y la gracia, pero es muy claro en el Nuevo Testamento que por nuestras obras buenas no podemos conseguir nada de Dios y sólo mediante la fe se puede liberar la gracia de Dios (Ro. 4:16, 10:3-4, Gá. 2:16, 3:22-26, Hch. 13:38-39). Ese es el valor de negarse a uno mismo y tomar nuestra cruz para poder seguirle en fe.

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DIMENSIONES DE LA FE

Por Ricardo Vivas Arroyo

Así como el amor tiene cuatro dimensiones: Ancho, largo, profundo y alto (Ef. 3:18-19), la fe también tiene cuatro dimensiones para extenderse hasta la plenitud que Dios tiene para cada creyente. Es importante distinguir en la Biblia estas diferentes clases de fe, para fluir con libertad en el reino espiritual y así cumplir los propósitos de Dios:

FE CREATIVA. Esta clase de fe es un don del Espíritu Santo que nos fue dada para entrar a la Salvación (Ef. 2:8). Todos requerimos de este don para venir a Cristo y nos fue dado mediante el oír la Palabra del evangelio de Dios (Ro. 10:17, Gá. 3:2, 5).

Pero además el Espíritu Santo da una medida de fe diferente a cada uno de los hijos de Dios, como herramienta específica para cumplir su llamado particular (Ro. 12:3, 6). Es decir, hay un don de fe, dentro de los nueve dones del Espíritu Santo, que Él reparte entre los miembros de una iglesia local como cuerpo de Cristo (1 Co. 12:9), y que cumple propósitos específicos de ejercer autoridad espiritual dentro de su voluntad creativa (Hch. 3:16, 4:10, 8:6-8, 14:9-10, 19:11-12). Para ejercer esta clase de fe nos fue dado el Nombre de Jesucristo, para disfrutar de lo que Él hace por medio del creyente (Mr. 16:17-18).

FE DOCTRINAL. Esta es la fe fundamento, la que nos establece en Cristo Jesús junto con la esperanza y la caridad (1 Co. 13:13). Se desarrolla mediante el conocimiento y la aplicación de la Palabra de Dios (Jn. 17:20, Hch. 6:7, 24:14, Mr. 1:15, Fil. 1:27, Col. 2:7, 1 Ts. 2:13).

Es también la fe escudo, que permite apagar los dardos de fuego del maligno, que son pensamientos naturales y egocéntricos, que se apagan precisamente al poner en práctica los principios establecidos en la Palabra de Dios (Ef. 6:16). El Señor Jesús venció toda tentación del diablo con aplicar en su propia vida los principios de la Palabra de Dios (Mt. 4:3-11). Esta es la fe que hereda lo que Dios tiene para su pueblo, obrando junto con la paciencia hasta heredar las promesas de Dios (He. 6:12, 2 Co. 4:13, Ro. 4:20-21).

FE CONFESIONAL. Es la fe fruto del Espíritu, la que denota madurez de carácter (Gá. 5:22, Fil. 1:29). Esta fe se forma mientras se sufre en las pruebas y obra la madurez espiritual del creyente, que le permite a Cristo vivir en él, como con Job, con José, con David, con Pablo y demás hombres de Dios (Gá. 2:20). Es por eso que esta fe muestra lo que Dios es en nosotros.

Confesar es decir lo mismo que Dios dice, aunque todo lo demás lo contradiga, y mantenerse firme sin fluctuar, porque fiel es el que prometió (He. 10:22-23). Mientras que la fe doctrinal nos relaciona con la Palabra de Dios como un conocimiento espiritual verdadero, la fe confesional, nos relaciona con Dios y sus propósitos específicos para cada creyente, madurándolo para hacerlo cada vez más como Cristo, porque Él es fiel (1 P. 1:6-9, Ro. 8:28-30).

FE CONSCIENTE DE DIOS. Es la fe sentido del espíritu regenerado, que viene con el nuevo nacimiento, es la vista espiritual que ve las cosas como Dios la ve, las espirituales por sobre las naturales, las celestiales, las eternas por sobre las temporales (2 Co. 4:18, 5:6-9, He. 11:1, 13-16, Col. 3:1-4). Esta clase de fe muestra lo que Dios es con nosotros, y pone ahora a nuestro alcance las cosas eternas (1 Ti. 6:12).

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Estas cuatro clases de fe nos permitirán a su vez experimentar las cuatro glorias de Dios, al caminar en las cuatro voluntades de Dios:

LA FE CREATIVA opera en la voluntad creativa de Dios, la que nos permite experimentar la gloria de su Nombre, en especial cuando evangelizamos. El don de fe nos permite ejercer la autoridad que libera a los oprimidos del diablo al expulsar a los demonios en su Nombre (Mr. 16:17); también nos permite ejercer dominio sobre las cosas, aún inanimadas, como un monte, o el viento o una higuera (Mt. 21:21, Mr. 4:39); o caminar sobre el agua, o viajar en el espíritu (Mr. 6:46-50, Mt. 4:1, Hch. 8:39). Mediante la fe creativa puedes disfrutar de todo lo que Dios hace.

LA FE DOCTRINAL pone en acción la voluntad justa de Dios, permitiéndonos experimentar la gloria de su Palabra, en la medida que heredamos sus promesas y comprobamos que sus principios funcionan, cuando los obedecemos, los aplicamos y esperamos su cumplimiento fiel. En qué creemos se hace carne, se hace parte de nuestra nueva naturaleza (Stg. 1:21-23, 2 Co. 3:3, Lc. 11:28). Mediante la fe doctrinal poseerás todo lo que Dios tiene.

LA FE CONFESIONAL nos permite conocer la voluntad específica de Dios para cada uno. Tu llamado personal, el equipo específico para que entres en él, tus tratos personales, son la manifestación de su voluntad específica para ti y te llevará a experimentar la gloria de su vida, es decir, ésta fe te permitirá que Él viva y se manifieste a través de cada ti (Gá. 2:20, 2 Co. 4:10-11, Col. 1:29). Mediante la fe confesional podrás disfrutar de todo lo que Dios es en ti.

LA FE CONSCIENTE DE DIOS nos relaciona con la voluntad final de Dios, es decir, con el pleno cumplimiento de lo que Él se propuso desde el principio. Esta vista espiritual nos permite caminar en la gloria de su presencia, como el pueblo de Israel en el desierto caminaba bajo la nube. Andar en el Espíritu es más que sólo vivir en el espíritu, es estar consciente en todo momento que Dios está contigo, impuesto en todos tus caminos (Mt. 28:20, Gá. 5:25, Sal. 44:3, Sal. 89:15, Sal. 139:3, Hch. 23:1, 2 Co. 4:2). La fe consciente de Dios nos lleva a la experiencia de lo que Dios es contigo.

La fe espiritual es una, fluye en cuatro dimensiones gloriosas para que las gracias de Dios fluyan incontenibles en nuestro ser y podamos entender, poseer, andar y cumplir en todas las cosas que conforman la agradable y perfecta voluntad de Dios. ¡Aleluya!

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EL CAMINO DE LA FE

Por Ricardo Vivas Arroyo

 

Sabemos hay 4 tipos de fe: Don de fe o fe creativa; Fe doctrinal o fundamento; Fe confesional o fe fruto del Espíritu, y la fe consciente de Dios o sentido del espíritu. El desarrollo de la fe doctrinal depende de cuanto conocemos y creemos la Palabra de Dios (1 Ti. 4:6). Para agradar a Dios es que nos fue dada la fe, pero debemos actuar en ella (He. 11:6). Lo que no es de fe, es pecado (Ro. 14:23). Sin fe reprobamos las pruebas (2 Co. 13:5). La fe es un camino definido en el que hay que avanzar paso a paso (Ro. 1:17), descubriendo la voluntad de Dios y viviendo en sus propósitos.

Siempre necesitamos un modelo que nos permita practicar lo que aprendemos, y Abraham fue evangelizado antes para ser padre o modelo a los creyentes (Gá. 3:6-9, 29, Ro. 4:12, 16). Los hijos aprenden por imitación, así que debemos seguir las pisadas de fe de nuestro padre Abraham, haciendo como él, sus obras de fe (Jn. 8:39-40).

Pablo nos enseña siete pasos que Abraham caminó mostrándonos el camino seguro de la fe que llega a la meta y obtiene resultados (Ro. 4:17-22).

1.- CONFESIÓN DE LA FE (Ro. 4:17). Abraham creyó lo que Dios le prometió, pero además creyó que Dios llama las cosas que no son como las que son, y la clave era que si él las creía las llamara como Dios. Confesar es decir lo mismo que otro dice, en este caso Dios por medio de su Palabra. Hay más de 3,500 promesas en la Biblia, cada una de ellas es un cheque al portador con la firma de Cristo, lista para ser cobrada mediante la fe que la confiesa. No dice la Biblia que Dios pensó sea la luz, sino, “dijo Dios sea la luz y fue la luz” (Gn. 1:3). Confesar es creativo, es ejercer el poder de la vida y la muerte que está en nuestro hablar (Pr. 18:21), es por eso que debemos confesar lo que Dios nos ha prometido (Sal. 116:10, Ro. 10:10-11, 2 Co. 4:13, Sal. 119:41-43), Cristo confesó ante Pilatos algo que se oía ridículo, pero era la verdad, Él era Rey (1 Ti. 6:12-13).

2.- CONFLICTO DE LA FE (Ro. 4:18). Abraham siguió creyendo en la promesa de Dios aún y cuando la esperanza natural se había acabado, porque la fe espiritual nunca se acaba, pues nos conecta con la eternidad. Su cuerpo viejo, la matriz muerta de Sara, todo era imposible en lo natural. Del mismo modo, en tus circunstancias, cuando se han ido cerrando todas las puertas y parece que todo se acabó, necesitas decidir si Dios está sobre tus imposibles y vencerás el conflicto entre lo que vez y lo que Dios dice. Afirma tu rostro, determina que Dios es fiel y vendrá su paz terminando el conflicto. Pablo tuvo este conflicto al punto de tener duda de vivir, pero confió en Dios, el que da vida a los muertos (2 Co. 1:8-10, Hch. 27:20-25). En el conflicto debemos someter nuestros sentidos naturales y reducir tu pensamiento a la promesa que estás esperando que Dios te cumpla, no debes ver las circunstancias, ni cuando son favorables, sino esperar por entero en lo que Dios te habló por medio de su Palabra (Sal. 31:1-6, 1 P. 1:13, Jon 2:9-10).

3.- CONSIDERACIÓN DE LA FE (Ro. 4:19). No consideró las cosas naturales que enflaquecen a la fe, y sí consideró la fidelidad de Dios en cumplir sus promesas y eso les fue por fortaleza para seguir esperando en Dios (He. 11:11-12), considerar es pensar en lo que Dios dice, llenar nuestra mente de su fidelidad (1 Co. 1:9, 10:13, 1 Ts. 5:24).

4.- CONSISTENCIA DE LA FE (Ro. 4:20a). No desconfió, no claudicó, no echó marcha atrás. Consistencia es que no se altera, no varía, no fluctúa, ni siquiera se debilita, sigue igual que al principio, persevera hasta alcanzar (He. 6:12-15). Varios héroes de la fe se murienron en la raya, creyendo (Ef. 4:13-14, He. 10:23, 11:13-16, Stg. 1:6-8).

5.- CONCIENCIA DE LA FE (Ro. 4:20b). Se fortaleció en fe, dando gloria a Dios (1 Co. 16:13). La alabanza nos vuelve conscientes de Dios y de su poder y grandeza, por sobre nuestras circunstancias por difíciles que sean. Notemos el contraste entre Sal. 106:24-25 y 12. Dios no nos pide que le alabemos porque sea vanidoso, su gloria es perfecta la reconozcamos o no, así que es más bien para que se cree la atmósfera propicia para que Dios obre, porque cuando su pueblo le alaba, Él habita en sus alabanzas (Sal. 22:3-4). La alabanza precede a la victoria, te imparte la fuerza necesaria para no distraerte de Dios hasta ver su propósito cumplido (Dt. 10:20-21).

6.- CONVICCIÓN DE LA FE (Ro. 4:21). Convencido plenamente que Dios tenía el poder para cumplir sus promesas. A veces, después de orar por un problema, se complica, por una enfermedad, se empeora, pero si tienes convicción, eso no te moverá, porque la fe es la certeza y la demostración de aquello que Dios ha prometido (He. 11:1). Abraham esperó 25 años por la promesa de un hijo, cuando la recibió él podía, por eso vino Ismael, pero cuando Dios cumplió él ya no podía y sólo se sostuvo por convicción (Gn. 18:10-14, He. 11: 11-12). Todo lo que Dios promete es firme, sólido, confiable (2 Co. 1:20-21, 2 Ti. 1:12).

7.- CONFIRMACIÓN DE LA FE (Ro. 4:22). Dios cumplió cuando su fe fue contada por justicia, es decir, su fe agradó a Dios y Dios le dio el hijo de la promesa (Gn. 21:1-3). Abraham obedeció a Dios y obró en obediencia y en ello demostró que verdaderamente creía y fue justificado por fe sin obras sino por las obras de la fe (Stg. 2:14, 17-18, 21-24, 26). La obediencia es la evidencia de la fe que obtiene.

Ejemplo: Si la Biblia enseña que todos los que han sido bautizados en el Espíritu Santo pueden hablar en lenguas y tú lo crees y lo pides, la evidencia de que lo has creído es que podrás hablar en otras lenguas. Ese es el paso de obediencia que demuestra tú fe.

SEGUNDO TESTIMONIO

La lección fue repasada por Dios, con lo que cada pisada de fe de Abraham fue corroborada con ambos pies, y para nosotros el camino de la fe quedó definido con claridad. Aquel niño hijo de la promesa cumplida, entró en la adolescencia y Abraham lo amaba y se sentía cumplido y gozoso, sabiendo que en ese hijo reposarían las promesas y los propósitos de Dios se cumplirían. Empero Dios quiso probarlo nuevamente, y le pidió algo que parecía absurdo, que sacrificara a su hijo, al único, al que amaba (Gn.22:1-18), repasando uno a uno cada paso de fe ya antes caminado:

1.- CONFESIÓN DE FE (Gn. 22:1-5). Abraham no dudó ni un instante, al contrario, madrugó, preparó todo y tomando a su hijo, la leña un burro, dos mozos y el fuego, se dirigió al monte Moriah para sacrificar a su amado hijo, heredero de las promesas. Él confesó al pie del monte, cuando pidió a sus mozos lo esperaran: “…Mi hijo y yo iremos, adoraremos y volveremos”. Estaba seguro que volverían juntos, pasara lo que pasara en el monte, el tenía confianza plena en Dios y confesó.

2.- CONFLICTO DE LA FE (Gn. 22:6-7). Isaac va con su padre, sabe que van a adorar, pero algo falta, ve la leña, el fuego, pero no ve el cordero para el sacrificio y le pregunta a su papá. Seguramente Abraham tragó saliva al escuchar la pregunta y siguió caminando ante la mirada escrutadora de su hijo. El vértigo de obedecer contra la lógica, el conflicto de la fe. En ese momento se llena la mente de preguntas: “¿Y si… esto, y lo otro?”. Pero Abraham venció el conflicto mientras caminaba al encuentro de Dios en obediencia.

3.- CONSIDERACIÓN DE LA FE (Gn. 22:8). Después de considerar la situación y quién era su Dios, pudo responder: “Dios se proveerá de cordero, hijo mío”. En su corazón no cabía la menor duda de que Dios era poderoso para resucitar a los muertos si era necesario para cumplir sus promesas (He. 11:17-19).

4.- CONSISTENCIA DE LA FE (Gn. 22:9-10). Estaba determinado, no le tembló el corazón, se mantuvo fiel en la medida en que preparaba el altar, acomodaba la leña y ataba a su sorprendido hijo, que seguramente le miraba con grandes ojos de asombro. No le dio explicaciones, estaba seguro que su hijo comprendía que en ese momento era necesario confiar totalmente en Dios, eso le había enseñado, los principios de su fe habían sido sembrados en su corazón, por lo que Isaac no se resistió, confiaba en el Dios de su padre. Abraham finalmente levantó el brazo, empuñando aquel cuchillo que brilló a los rayos del sol. El corazón de Abraham, que amaba entrañablemente a su hijo, estaba a punto de reventar, pero no por eso desistió y obedeció (Stg. 2:17-22).

5.- CONCIENCIA DE LA FE (Gn. 22:11). En ese momento el ángel de Dios le gritó deteniendo el sacrificio y él respondió: “Heme aquí”. Es de capital importancia que toda nuestra atención se concentre en Dios y no en las circunstancias, de ello dependerá el que se cumpla el propósito de Dios.

6.- CONVICCIÓN DE LA FE (Gn. 22:12). El ángel lo detuvo para que no tocara a su hijo, le dijo que ya conocía lo que había en su corazón, temor de Dios, pues no le había rehusado a su hijo. La prueba de la fe de Abraham demostró que Dios era su prioridad, aún sobre la persona más amada para él sobre la tierra, esa convicción es necesaria en el creyente cuando es probado, y debe manifestarse antes de ser aprobado.

7.- CONFIRMACIÓN DE LA FE (Gn. 22:13-14). Un sustituto fue dado a Abraham para que adorara a Dios con la ofrenda pedida por Dios, el sello de la aprobación divina es Cristo nuestro sustituto, en quien tenemos garantizado el favor divino manifestado en la respuesta de gloria que tuvo, porque después del sacrificio, le fueron confirmadas todas las promesas y la bendición de Dios se derramó sobre aquel hombre de fe invencible (Gn. 22:15-19), “bendiciendo te bendeciré y multiplicando te multiplicaré en gran manera”, Dios le promete dos simientes, una terrena como la arena de la mar, y otra celestial, como las estrellas del cielo, y le confirma en forma contundente que en su simiente (Cristo), serían benditas todas las familias de la tierra, por lo cual somos hijos de la fe de Abraham (Stg. 2:23). Los aprobados en la fe, descubrirán una nueva y más íntima relación con Dios, que es la de ser sus amigos, con quienes compartirá todos sus secretos (Jn. 15:14-15).

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