Orar, oración, en Griego es proseyxous

Salmo 4:1, 3

Salmo 5:1-3

Salmo 3:4

Proseyxous significa plegaria, oración, adorar, hacer votos, rogar, pedir, desear.

Orar: (Del Latín Orâre).- Hacer oración a Dios, vocal o mentalmente; hablar en público para persuadir y convencer a los oyentes o mover su ánimo; rogar, pedir, suplicar.

Oral: (Del Latín os, oris, boca).- Adjetivo que se manifiesta o produce con la boca o mediante la palabra hablada.// Perteneciente o relativo a la boca.// Fonema. Dicho de un sonido que se articula, expulsando aire, exclusivamente por la boca.

Oración: (Del Latín oratio, -onis).- Súplica, deprecación, ruego que se hace a Dios.// Elevación de mente a Dios, para alabarlo...//

¿Qué es la oración? Es un clamor: Salmo 4:1, 3; 5:1-3; 3:4; 57:2; 59:1-2; 22:1-5; 55:1-2; 54:2.

Es un ruego: Salmo 51:1-19; 55:1-2

¿Cuándo orar?: Sin cesar: I Tesalonicenses 5:17; en todo tiempo: Efesios 6:18; noche y día: I Timoteo 5:5

¿En dónde? En todo lugar: I Timoteo 2:8

¿Por quién? Por todos los hombres: I Timoteo 2:1-3

¿Cuál es el propósito de la oración?

-       Santificar los alimentos: I Timoteo 4:3-5

-       Salvación de los hombres: I Timoteo 2:1-4

El modelo de oración (Mateo 6:5-14) nos enseña siete diferentes principios que debemos practicar. Además, nuestra oración debe ser secreta (Mateo 6:6).

Orar es clamar y esperar respuesta (II Crónicas 6:19; I Samuel 1:27).

Orar es la oportunidad de conocer a Dios (Jeremías 42:20).

La oración en lenguas es oración en el espíritu (I Corintios 14:14).

Debemos orar por los que desean nuestro mal (Salmo 109:4). “Bendecid y no maldigáis”; “Bendecid a los que os maldicen, orad por los que os ultrajan y persiguen”.


[La obra de Dios se hace con Dios; sin Dios no se puede hacer la obra de Dios]

Al ser hijos de Dios, uno de los privilegios que tenemos es poder hablar con Él. En la oración, hay dos sujetos: A). El que habla, el que pide; y B). El que escucha y contesta y provee. Así que nuestra posición frente a Dios es gloriosa.

Al venir a la oración, nuestra actitud debe ser de expectación, acerca de la actitud de Dios, al atender nuestra oración. Nuestro corazón debe tener la posición y actitud correctas delante del Rey de reyes y del Señor de señores. Él es nuestro Padre.

“Hijitos míos” es una expresión que proviene del Padre Celestial. Por tanto, al venir a la oración, no estemos concientes de nuestra necesidad; estemos concientes de qué es lo que Dios hace ante nuestra oración.

Romanos 8:26-27 En la oración, el Espíritu Santo va a ayudar a nuestra flaqueza. El Espíritu Santo traerá la oración correcta; así, Él nos ayudará a pedir como conviene y, al mismo tiempo, nos enseñará cuál es la actitud de Dios frente a la oración.

1° Salmo 94:9 Ante nuestra oración, Dios nos oye y nos ve. Llamamos su atención por completo, pues somos de grande estima para Él.

El Señor deja de hacer lo que está haciendo, pero aunque Él continúe haciendo lo que tiene que hacer, Él nos ve y nos oye. Dios está esperando nuestra oración; pero vengamos en Fe. El Señor se regocija, ante la oración. Oración es comunicación, es comunión personal con el Padre Celestial; Dios se fija en nuestros gestos, en nuestros ojos, pues somos muy especiales para Él. El que escudriña los corazones nos ve y nos oye.

2° Éxodo 4:11-12 Moisés era tardo en el habla y torpe de lengua. La oración es una oportunidad para que el Padre Celestial nos enseñe a hablar con Él. Él nos enseña a hablar como hijos del Dios alto. Él nos enseña a hablar las palabras de Dios.

Al estar orando, el Padre nos ve y nos oye y, al mismo tiempo, el Hijo intercede por nosotros, y el Padre le escucha, y el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra flaqueza, y nos enseña a orar.

La oración mueve al Padre a la posición de Maestro, y Él nos enseña a hablar como Dios mismo habla. Dios enseñó a Moisés para ir a hablar con faraón y con los egipcios. Bueno, con mayor razón, el Señor nos enseñará a hablar como Él habla.

“Es importante orar siempre y no desmayar”.

3° ¿Qué es lo que Dios oye? Dios oye las palabras, los pensamientos y decisiones del corazón. El Señor ve los corazones rendidos y también puede ver los ídolos dentro del corazón. Pero Dios jamás permitirá nuestra destrucción.

4° Lamentaciones 3:33; 25-33 Dios tiene corazón; se aflige y también se compadece. Él se compadece por amor a nosotros. Nos aflige por amor. Su aflicción, en nosotros, confirma que somos Sus hijos. Al fallar y ser afligidos, somos sus hijos.

Dios tiene un corazón para amarnos. Él me ama. Ante la oración, Dios muestra Su Amor hacia nosotros. Dios tiene un corazón amoroso: “de tal manera amó Dios al mundo”.

Al venir en la oración, pensemos esto: el Padre nos dice: te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo. Somos hijos de Dios, y Dios tiene un corazón para amarnos.

Salmo 105:1-4 y 7 Debemos buscar a Dios por lo que Él es y después por lo que Él hace.

Para caminar en la oración a un nivel mayor, busquémoslo por lo que Él es y por lo que Él hace.

4° Isaías 41:10 Dios tiene unas manos. Dios es alcanzable y comprensible, a través de Cristo. “No temas”, yo soy contigo”. El Gran Yo Soy es conmigo, en cualquier circunstancia. “No desmayes porque Yo Soy tu Dios”. Dios nos ayuda y nos esfuerza y nos da ánimo, con la diestra de Su justicia. Dios es nuestro ayudador. Él nos levanta y nos sostiene. Él tiene un plan para mí y tiene sus manos extendidas para ayudarnos.

5° Deuteronomio 18:18 Dios tiene una boca para hablar con nosotros. Pongamos atención a las palabras de Dios: escuchemos Su voz. Aprendamos a oír sus palabras. En la oración, Dios nos habla.

Muchas veces, no esperamos a escuchar las palabras de Cristo. Aprendamos a oís sus palabras. Debemos aprender a escuchar las palabras de Dios.

6° Salmo 42 (todo el Salmo, y especialmente versículo 5; leamos 1-5 y 5-11); Salmo 16:1-3 En la oración debemos reconocer que Dios está delante de nosotros. “Bienaventurados los que no vieron y creyeron”. Nuestro Padre tiene un rostro que debemos ver, a través de la Fe.

A Dios nadie le vio jamás, el Unigénito Hijo del Padre, Él le ha dado a conocer. Ahora, quién podrá estar delante de Él, cara a cara.

Al venir ante Dios, en oración, dejemos al Espíritu Santo que nos muestre el rostro del Padre; sus reacciones, ante nuestra oración.

El rostro del Padre Celestial es de misericordia y de Gracia. Un ejemplo lo vemos en Cristo, ante la negación de Pedro, y en la parábola del hijo pródigo.

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