El Evangelista Mateo registró en detalle el modelo de oración para nuestras vidas. Esta oración, comúnmente se conoce como El Padre Nuestro, y tiene diferentes elementos estructurales para nuestra enseñanza.

Veamos la oración modelo para nuestras vidas:

“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos, Amén” (Mateo 6:9-13).

A) Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Aquí encontramos nuestra filiación: Él es nuestro Padre por dos razones muy importantes: Por derecho de sangre y por adopción. Él nos redimió por la Sangre del Cordero “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron, mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en Su Nombre: Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios” (Juan 1:11-13).

“Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre, porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios” (Romanos 8:14-17).

Ahora ¿dónde está nuestro Padre? Nuestro Padre está en los cielos de los cielos. Es decir, nuestra convicción de Dios es que Él está en el Tercer Cielo, al cual fue transportado Pablo. “Jehová afirmó en los cielos su trono; y su reino domina sobre todos” (Salmo 103:19). “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y sentóse a la diestra de Dios” (Marcos 16:19). “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apocalipsis 3:21). “He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios” (Hechos 7:56).

“Y luego yo fui en Espíritu; y he aquí, un trono que estaba puesto en el cielo, y sobre el trono estaba uno sentado. Y el que estaba sentado, era al parecer semejante a una piedra de jaspe y de sardio; y un arco celeste había alrededor del trono, semejante en el aspecto a la esmeralda... Y del trono salían relámpagos y truenos y voces: y siete lámparas de fuego estaban ardiendo delante del trono, las cuales son los siete Espíritus de Dios” (Apocalipsis 4:2-3 y 5). [El Jaspe es una piedra silicea de grano fino, textura homogénea, opaca, y de colores variados, según contenga porciones de alúmina y hierro (éste es el elemento 26 de la Tabla Periódica, y abunda en la corteza terrestre) oxidado o carbono.- La alúmina es el oxido del Aluminio que se halla en la naturaleza algunas veces puro y cristalizado, y por lo común formando, en combinación con la sílice y otros cuerpos, los feldespatos y las arcillas.- El Sardio o Sardónice, piedra ágata de color amarillo con zonas más o menos oscuras].

La expresión santificado sea tu nombre atiende al hecho de que el Señor debe ser glorificado. Nuestra oración debe tener alabanza. Nuestra oración debe tener reconocimiento de Su Santidad. “La hermosura de Su Santidad”.

Entonces, en este primer punto de la oración modelo, encontramos que nuestra oración debe ser con la plena convicción de que Dios es nuestro Padre; que Él está sentado en Su Trono en el Tercer Cielo y, por ello, debemos alabarle.

B) Venga tu Reino.

Nuestro deber, a través de la oración, es proclamar el establecimiento del Reino de Dios en esta tierra. A lo largo de los evangelios, el Señor Jesucristo proclama que el Reino de los Cielos se acercado.

El Nuevo Testamento nos habla del Reino de los Cielos y del Reino de Dios. Tengo la impresión de que ambas expresiones son sinónimas; esto es, que el Reino de Dios es el Reino de los Cielos, y es el Reino del Hijo del Hombre, del cual se habla por lo menos una ocasión en el Nuevo Testamento.

Pero el establecimiento del Reino de Dios es a través de la Iglesia. Hoy, la Iglesia Universal de Jesucristo es el cuerpo de Dios en esta tierra. La Iglesia es el cuerpo de Cristo; luego entonces, el establecimiento del Reino se da a través del establecimiento de la Iglesia. Y la Iglesia es establecida a través de tres acciones de Dios: A) Habitación; B) Revelación; y C) Propagación.

La Habitación de Dios debe ser una realidad en la iglesia local. Un servicio a Dios sin la presencia de Dios no tiene sentido. Se cuenta una anécdota: En cierta ocasión, un joven de color estaba triste porque no le era permitido entrar a una iglesia. Pero se le acercó el Señor Jesucristo y le dijo “no estés triste; ya no llores; hace años que no me dejan entrar a mi”. Muchas iglesias locales tienen por título ‘Ichâbod’, esto es ‘traspasada es la Gloria de Jehová’, y ello les impide tener la presencia de Dios.

Además la iglesia local debe tener la revelación de Dios. El Libro de Apocalipsis es el Libro de la Revelación de Jesucristo. Pero muchos, lejos de leer este Libro para recibir la revelación del Señor, en cuanto a Su persona y Divinidad, leen el libro para conocer las terribles calamidades que han de acontecer en breve.

Mucha gente lee la Palabra para conocer los errores en ella contenidos, pero no busca la revelación del Señor. Mucha gente asiste a la iglesia local para cumplir con su conciencia, pero no para buscar la presencia de Dios. Algunos dicen “ya no voy a la iglesia, porque no pasa nada”, y pierden de vista que la reunión de los santos debe ser una experiencia sobrenatural, en la cual la presencia de Dios no sólo debe ser una realidad, sino una nueva revelación de quién es Él.

La propagación del Reino de Dios es a través de Su Iglesia. Es la Iglesia a quien se encomendó la Gran Comisión. Y la Gran Comisión no es hacer convertidos, sino discípulos. Esto es: “...id, y doctrinad a todos los Gentiles... Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:19-20); “lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mi esto haced” (Filipenses 4:9).

Así que el segundo principio de la oración modelo nos enseña a proclamar el establecimiento del Reino de Dios. Un Apóstol, el Hermano James Coper, llegó a las selvas de Surinam y, antes de salir del hotel para proclamar el Evangelio a las gentes, estuvo orando por varios días, me parece que también ayunó, y desde su habitación estuvo anunciando a los Principados y Potestades que el Reino de los Cielos estaba siendo establecido en ese lugar. Después de su claustro de oración de varios días, salió a predicar el Evangelio y mucha gente se convirtió a Jesucristo.

El Hermano Ray Jenings es un Evangelista de muchos años de Ministerio y también ora antes de empezar una campaña evangelística. Alguna ocasión escuché que el Hermano Yiye Ávila es un hombre que pasa mucho tiempo en ayuno y oración, antes de hacer campañas evangelísticas.

Entonces, nuestra oración ya no debe ser vana, pidiendo cosas huecas, sino una oración en la cual pidamos que el Reino de Dios se establezca en esta tierra.

C) Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

La voluntad de Dios es tan grande que tiene cuatro dimensiones: A) Voluntad Creativa; B) Voluntad Moral o Justa; C) Voluntad Específica; y D) Voluntad Final o Última.

Estas cuatro dimensiones de la voluntad de Dios muestran un objetivo específico de parte del Señor: “...Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra, para presentársela gloriosa para sí, una Iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha” (Efesios 5:25-27). “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque son venidas las bodas de Cordero, y su esposa se ha aparejado. Y le fue dado que se vista de lino fino y brillante...” (Apocalipsis 19:17-18).

“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza... (Génesis 1:26). “Oh Jehová, Señor nuestro... ¿Qué es el hombre..? coronástelo de Gloria y de lustre. Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies” (Salmo 8).

La voluntad de Dios está en cumplir su propósito eterno de que una criatura participe de Su naturaleza y se siente con Él en Su trono por la eternidad.

D) Danos hoy nuestro pan cotidiano.

El pan nuestro de cada día está garantizado. “Pedid, y se os dará... Porque todo aquel que pide recibe...” (Lucas 11:9-10; y Mateo 7:7-11) “¿Qué hombre hay de vosotros, a quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra? ¿Y si le pidiere un pez, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas dádivas a los que le piden?”

“No os congojéis... ¿Quién de vosotros podrá congojándose..? ¿por qué os congojáis..? no os congojéis... Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas... Así que no os congojéis... basta al día su afán” (Mateo 6:25-34).

F) Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros personamos a nuestros deudores.

“Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial. Mas si no perdonareis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14-15). “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres... No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar a la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor. Así que si tu enemigo tuviere hambre, dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego (de amor) amontonas sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal” (Romanos 12:17-21).

“No debáis a nadie nada, sino amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, cumplió la ley... La caridad no hace mal al prójimo: así que, el cumplimiento de la ley es la caridad” (Romanos 13:8-10).

Mateo 5:17-48 “...Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos... Porque si amareis a los que os aman, que recompensa tendréis? ¿no hacen también lo mismo los publicanos? Y si abrazareis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿no hacen también así los Gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:44-45a, 46-48).

“Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. Gozaos y alegraos...” (Mateo 5:11-12).

G) Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal;

“No os ha tomado tentación, sino humana; mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar” (I Corintios 10:13).

“...Yo también te guardaré de la hora de la tentación...” (Apocalipsis 3:10).

“Bienaventurado el varón que sufre la tentación; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida... cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído...” (Santiago 1:12-16).

“¿Por qué dormís? Levantaos, y orad que no entréis en tentación” (Mateo 26:41; Marcos 14:38; y Lucas 22:40, 46 y 47).

“Y los de sobre la piedra... reciben la palabra con gozo... mas... no tienen raíces; que a tiempo creen, y en el tiempo de la tentación se apartan” (Lucas 8:13).

H) porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos, Amén.

Nuevamente, la proclamación del Reino de Dios. Aunado a Su Poder. El Señor es el Todopoderoso: En Génesis 17:1 leemos Dios Todopoderoso y su expresión original es ‘El Shadai’. No se requiere mayor explicación, nuestro Dios es el Dios Todopoderoso.

Y La Gloria...

En Génesis 21:33 encontramos Dios Eterno, en la expresión ‘El Olam’ y su significado es el traducido literalmente al texto en español, pero también quiere decir ‘El que es Dios sobre las cosas eternas’. Cuando nosotros leemos en la Biblia “desde el siglo y hasta el siglo” encontramos una referencia eternal en Dios. Pero la Biblia contiene expresiones enfáticas sobre la eternidad de Dios, en I Crónicas 16:17, Salmo 105:10, Daniel 2:44, 4:3 y 34, donde la referencia es hecha al Pacto Sempiterno y al reino Sempiterno del Señor. Así, la expresión ‘Sempiterno’ se refiere al Siempre Eterno. Es decir, el pacto de Dios es siempre eterno, y Su Reino es siempre eterno. Por tanto Dios es Siempre Eterno. Desde la eternidad hasta la eternidad, Él es Dios. Y en el Nuevo Testamento aparece una vez su nombre como Dios Sempiterno.

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