PERFECCIÓN

“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.” (Génesis 1:26-27). Una de las maneras de considerar la semejanza de Dios es Su Perfección. Lo que es perfecto es aquello que nada le sobra y nada le falta. Lo perfecto es lo completo. De hecho, una de las palabras griegas para definir la perfección es pleromatos (‘pleromatos’, que quiere decir perfección de llenura, o lo que está pleno, lleno, completo) declinación del vocablo pleroo (‘pleroo’, cuyo significado es lleno).

En el Griego común antiguo, se acuñaron diversas palabras para definir la perfección: A) pleromatospleromatos’, (declinación del vocablo pleroopleroo’) y significa: lleno, harto, completo, entero, plenitud; B) acribeia (‘acribeia’) cuyo significado es exactitud, precisión, justeza, perfección, cuidado diligente, minuciosidad o exactitud excesiva; C) teleios (‘teleos’) y quiere decir maduro, madurez; D) katartizo (‘katartizo’) que significa: arreglar, ordenar, aparejar, guarnecer, proveer, formar un todo, preparar, gobernar, dirigir, restaurar, reparar, E) artios (‘artios’) y quiere decir: bien ajustado, bien proporcionado; la versión del Nuevo Testamento Interlineal Griego Español, traduce esta palabra como apto, cabal o equilibrado.

En cierta ocasión escuché ministrar al Hermano Roberto Ewing, quien mencionó el vocablo agiosagios’, el cual significa santo, puro, venerable, sagrado; y otras declinaciones significan santidad, santificar, santificación. En aquella ocasión, el Hermano Roberto mencionaba este vocablo como sinónimo de perfección de pureza o santidad.

Bueno, ahora tenemos un esquema muy amplio de cómo considerar la perfección de Dios. Él es pleno, completo, entero, exacto, preciso, justo, maduro, santo, puro, perfecto. Y a perfección nos ha llamado Él: “sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48).

Veamos doce diferentes caminos, a través de los cuales podemos ser perfeccionados. Estos doce caminos son las siete relaciones básicas:

1ª Relación con la Palabra.- II Timoteo 3:16-17

“Toda escritura es inspirada (soplada o alentada) por Dios y útil para corregir, para enseñar, para instituir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra.”

En este pasaje, al igual que en otros que veremos, se utiliza un pleonasmo; es decir, el Apóstol Pablo emplea una redundancia para señalar cómo la palabra de Dios opera en nosotros para hacernos perfectos, enteramente instruidos. Ahí la palabra ‘perfectos’ es artios artios y, en el contexto del versículo, quiere decir que la Palabra de Dios tiene la capacidad de hacernos una obra de arte, una obra perfecta. Pero enseguida, el pleonasmo se presenta al afirmar “enteramente”, lo cual es sinónimo de estar completos, sin que nos falte algo.

Santiago 1:22 La Ley de Dios es perfecta; y Él nos manda ser hacedores de la ley; luego entonces, al convertirnos en hacedores de la Perfecta Ley de Dios, somos transformados en esa perfección que la Palabra de Dios tiene y nos da. El Salmista decía “la Ley de Jehová es perfecta ...” (Salmo 19:7-13) Guardar los mandamientos trae grande galardón; los errores son imperfección en nosotros.

La clave para caminar en perfección es obedeciendo a la Palabra de Dios.

2ª Relación con el mundo.- Santiago 1:4

“Mas tenga la paciencia perfecta (teleon, perfección de madurez) su obra, para que seáis perfectos (teleioi) y cabales (olokloroi, holokloroi íntegramente, enteramente; olokloroos holokloroos completo, total, entero, intacto; de la raíz olos, olo, olon, holos, holo, holon, todo, entero, íntegro, compelto, intacto.- Según el Diccionario de la Real Academia Española: cabal: ajustado a peso y medida; excelente en su clase; completo, exacto, perfecto), sin faltar en alguna cosa.”

Para caminar en perfección, en nuestra correcta relación con el mundo, requerimos Paciencia. Vemos una vez más un pleonasmo, al afirmar el Apóstol Santiago “tenga la paciencia perfecta su obra, para que seáis perfectos y cabales, sin faltar en alguna cosa”. En primer lugar, la Paciencia es perfecta. El Nuevo Testamento nos muestra en algunos pasajes al Dios de la Paciencia. La Paciencia es un atributo divino; luego entonces es perfecta. Pues bien, la Paciencia, siendo perfecta, opera en nosotros perfección.

En el pasaje, la calificación de perfección que se le da a la paciencia es teleos teleos, perfección de madurez, y la perfección que describe debe desarrollar en nosotros es la misma palabra: perfección de madurez.

Ahora podemos tener mayor entendimiento, cuando leemos en Gálatas 5:22 que el fruto del Espíritu es “... Paciencia ...”. La Paciencia, por ser fruto del Espíritu es una expresión de perfección de madurez.

Pero retomando el pasaje de Santiago 1:4, encontramos cabales (cabal: ajustado a peso y medida; excelente en su clase; completo, exacto, perfecto) y “... sin faltar en alguna cosa...” Nuevamente vemos una perfección de plenitud.

Así, ante las circunstancias del mundo, la paciencia obrará en nosotros madurez o perfección de madurez.

Santiago 4:1-5 La amistad con el mundo es enemistad con Dios. Cuando nosotros esperamos en paciencia, Dios nos dará abundantes bendiciones, a manos llenas. Pero cuando codiciamos, entonces estamos pleiteando con Dios, porque nos estamos moviendo a las maneras del mundo.

Para caminar en paciencia necesitamos separarnos del mundo.

3ª Relación con la Autoridad.- Génesis 17:1

“Y siendo Abram de edad de noventa y nueve años, aparecióle Jehová, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.

Aquí, la palabra usada en la versión de los setenta (versión Sptuaginta) es amemptos amemptos, traducida por el Diccionario Griego Español de Florencio I. Sebastián Yarsa, Editorial Ramón Sopena, como: irreprochable, perfecto, excelente.

Dios le dice a Abraham, “anda delante de mí”, o sométete a mí. El resultado de la sumisión a Dios, trae perfección. Andar delante de Dios es desearlo, tener comunión con Él, es tener temor de Dios. Para andar delante de Dios necesitamos temor de Dios. II Corintios 5:9-11.

4ª Relación con los Tratos Personales de Dios.- Hebreos 12:10

“Y aquellos, a la verdad, por pocos días nos castigaban como a ellos les parecía, mas éste para lo que nos es provechoso, para que recibamos su santificación (agiothtos hagiotetos santidad, pureza, limpieza).”

Los tratos personales de Dios traen perfección a nuestras vidas. El Señor al que ama castiga y azota a todo aquel que recibe por hijo. agiothtos hagiotetos (santificación) es perfección de santidad, de pureza, de limpieza.

II Corintios 7:8-11 El dolor según Dios obra arrepentimiento para salud.

5ª Relación con el Plan de Dios.- Efesios 4:11-12, y 13

“Y Él mismo dio unos, ciertamente apóstoles; y otros profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores; para perfección (katartsmon katartizmon perfeccionamiento) de los santos... Hasta que todos lleguemos ... a un varón perfecto (teleion teleión perfección de madurez), a la medida de la edad de la plenitud (plhromatos pleromatos perfección de llenura) de Cristo...”

El Plan de Dios es que los ministros del Señor nos lleven a perfección. En el versículo 12 encontramos la perfección katartizo katartizo o perfección de entereza y salud total. En el versículo 13, la referencia a un varón perfecto es teleos teleos o varón maduro (varón con perfección de madurez); y también encontramos “plenitud de Cristo” pleromatos pleromatos o llenura de Cristo.

6ª Relación con Dios.- A) El Padre.- Colosenses 3:14 y Efesios 3:19

“Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección (teleiotatos teleiotatos perfección de madurez).”

“Y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de la plenitud (plerwma pleroma perfección de llenura) de Dios.”

El Amor de Dios el Padre es necesario para caminar; el amor es el vínculo de la perfección.

B).- El Hijo.- II Corintios 12:9

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona (teleitai teleitai perfección de madurez). Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo.”

La Gracia de nuestro Señor Jesucristo nos lleva a perfección. Efesios 3:14 También el amor de nuestro Señor Jesucristo nos da la Plenitud (perfección de llenura) de Dios. II Corintios 12:9 La Gracia de Dios es suficiente; en nuestra debilidad se perfecciona el poder de Dios.

C).- El Espíritu Santo.- I Pedro 1:2

“Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación (agiasmw hagiasmo santificación, perfección de pureza, limpieza, santidad) del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sea multiplicada.”

Juan 16:13 El Espíritu de verdad nos guía a toda verdad, a fin de que seamos enteramente perfectos, completos.

7ª Relación con la Gloria de Dios.- A) de Su Nombre.- Juan 17:23, 22 y 1:14

“Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumadamente (teteleiwmenoi teteleioomenoi perfeccionados completamente) una cosa; y que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también a mí me has amado.”

“Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa;”

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

B) De Su Palabra.- Hebreos 10:14

“Porque con una sola ofrenda hizo perfectos (teteleiwken teteleiooken literalmente, ha perfeccionado; es decir, ha provisto todo lo necesario para que maduremos) a los santificados.”

Su perfecta ofrenda nos hace aceptos, y es la provisión para que nosotros seamos perfectos.

C) De Su Vida.- Hebreos 13:20-21

“Y el Dios de paz que sacó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del testamento eterno, os haga aptos (katartisai katartizai perfección de entereza o salud total) en toda buena obra para que hagáis su voluntad, haciendo Él en vosotros lo que es agradable delante de Él por Jesucristo; al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

Debemos dejar operar la perfecta voluntad de Dios en nosotros, para que su perfección se manifieste a través nuestro.

D) De Su Presencia.- Isaías 42:19

“¿Quién ciego, sino mi siervo? ¿quién sordo, como mi mensajero, que envié? ¿quién ciego como el perfecto ( ), y ciego como el siervo de Jehová?”

Debemos ver como Dios ve.

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Perfección:

I Samuel 14:41; Job 2:3; 4:6; 11:7; 28:3; Salmo 50:2; 101: 2 y 6; 119:96; Cantares 5:12; Isaías 47:9; Ezequiel 23:12; II Corintios 13:9; Efesios 4:12; Colosenses 3:14; Hebreos 6:1; 7:11.

Perfecto:

Antiguo Testamento: Génesis 6:9; Deuteronomio 18:13; II Samuel 22:13; I Reyes 8:61; 11:4; 15:3 y 14; I Crónicas 12:38; 28:9; 29:19; II Crónicas 4:21; 15:17; 16:9; 25:2; Esdras 7:12; Job 1:1, 8; 2:3; 8:20; 9:20, 22; 12:4; 37:6; Salmo 18:30 y 32; 139:22; Proverbios 4:18; 10:29; 11:5; 13:6; 29:10; Isaías 18:5; 42:19; Ezequiel 28:15.

Nuevo Testamento: Mateo 5:48; 19:21; Lucas 6:40; I Corintios 13:10; Efesios 4:13; Filipenses 3:12; Colosenses 1:28; II Timoteo 3:17; Hebreos 7:28; 9:9 y 11; Santiago 1:17; 3:2; I Juan 4:12, 17 y 18.

Perfecta:

Números 19:2; Deuteronomio 32:4; Salmo 19:7; Cantares 5:2; 6:9; Lamentaciones 2:15; Ezequiel 16:14; 27:3; Romanos 12:2; Santiago 1:4, 25; 2:22; I Juan 2:5.

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