Por Joel Perea.- Apuntes tomados en la Iglesia Cristiana Cristo el Buen Pastor, el 22 de noviembre de 1996. Todas las referencias de la Biblia son tomadas de la Antigua Versión de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, comúnmente conocida como Versión Antigua o Versión 1909.

En el libro de Apocalipsis, encontramos cuatro versículos que hacen referencia a la Sangre del Señor Jesucristo, y en cada referencia a la Sangre se habla de una cosa perfecta que el Señor ha hecho por nosotros:

Apocalipsis 1:4-6 (5) Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, al que nos amó y nos ha lavado de nuestros pecados por su Sangre… Jesús es el nombre de Su humillación. Siendo Dios, se hizo Hombre. Él es el perfecto Hombre. Cristo es el Hijo de Dios. Así, Él es perfecto Hombre y perfecto Dios.

Él es el testigo fiel, el primogénito de los muertos. Él ha resucitado, para no volver a ver muerte. Él es el Príncipe de los reyes de la tierra. Él tiene un nombre que es sobre todo nombre.

Este Perfecto Dios, perfecto Hombre, perfecto testigo, perfecto resucitado, perfecto Príncipe es NUESTRO PERFECTO SALVADOR.

Esta primera referencia a la Sangre nos habla de nuestro perfecto Salvador. Este Perfecto Salvador nos lleva a la Gloria, por Su Nombre (Hechos 7:26-28; especialmente versículo 28b).

Apocalipsis 5:8-10 (especialmente el versículo 9) El Señor nos compró con Su sangre. Ésta referencia es acerca de una PERFECTA OBRA. Éramos esclavos de satanás y, por naturaleza, éramos hijos de ira. Pero un día, vino el Señor Jesucristo y nos compró con Su Sangre preciosa.

Hay UNA PERFECTA OBRA para nosotros, no repodemos quitar ni añadir a esa obra. (Tetelestai) Tetelestai Consumado es. Ésta fue la expresión del Señor hecha en la cruz. Esta expresión se usaba para diferentes situaciones. Por ejemplo, el esclavo que terminaba la obra que le encomendaba su amo, gritaba desde fuera de la casa de su amo: Tetelestai, es decir, daba a entender que la labor estaba consumada.

La obra perfecta de Jesús nos libró del reino de satanás y nos elevó al rango de reyes y sacerdotes. Como reyes, tenemos autoridad sobre lo material; tenemos autoridad para gobernar en esta tierra: somos reyes. Debemos vivir como reyes. No somos lacayos, ni limosneros, ni mendigos.

Nuestra sangre no es azul, nuestra sangre es Divina.

Y nos hizo sacerdotes, es decir, tenemos autoridad sobre lo espiritual. Además, estamos para ministrar sacrificios espirituales a Dios.

Fuimos rescatados para experimentar vida. Esto nos lleva a relacionar y experimentar la Gloria de Su Palabra.

Hebreos 9:11-12, particularmente el versículo 12.- La eterna (perfecta) redención es la Obra Perfecta de Cristo por nosotros.

Apocalipsis 7:12-17 (especialmente el versículo 14) Había una multitud de gente delante del trono. Ellos son cristianos vencidos, derrotados; ellos pasaron por tribulación, pero ahora ellos tienen sus ropas blancas.

Esta referencia a la sangre nos habla de una PERFECTA PROVISIÓN. Las vestiduras de la santificación sólo se lavan en la Sangre del Cordero. No confiemos en nuestras buenas obras; confiemos en Su Perfecta Provisión para nosotros. Esa provisión emblanquece nuestra conciencia.

Su pabellón o tabernáculo es Su Perfecta Provisión o cubierta divina para nosotros: Su Sangre. Bajo esta cubierta estamos seguros. Su perfecta provisión (Salmo 23) impide en nosotros el hambre, la sed… Jehová te guardará de todo mal, Él guardará tu alma; el sol no te fatigará de día, ni la luna de noche (Salmo 121).

El que tenga sed venga a mí y beba… Su perfecta provisión es física y espiritual: Él enjugará toda lágrima de los ojos.

Esta experiencia nos lleva a la Gloria de Su Vida. Es Su vida en nosotros.

Hebreos 10:19-22 (especialmente el versículo 22b) y 4:16 El camino nuevo y vivo que el Señor nos consagró es por Su sangre. Por ese camino tenemos acceso al Trono de la Gracia.

Apocalipsis 12:9-11 (especialmente el versículo 11) El perfecto Salvador, quien hizo una perfecta obra y nos ha dado una perfecta provisión, nos ha dado PERFECTOS RESULTADOS. El trabajo del diablo es acusar y nos quiere tener concientes de su acusación, pero el Señor nos da perfectos resultados, por la Sangre del Cordero y por ella hemos vencido al diablo. La naturaleza del diablo es mentira, pero la naturaleza de Cristo es verdad, es pureza, es santidad, y nosotros participamos de esa naturaleza.

Esto nos relaciona con la Gloria de Su Presencia.

Hebreos 2:14-15 Cristo venció al satanás y Cristo nos hizo libres para servir a Dios.

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