PROPÓSITO ETERNO DE DIOS PARA SU IGLESIA

 

Apuntes tomados en la Iglesia Cristiana Neotestamentaria Cristo el Buen Pastor.

 

[A menos que se haga una precisión específica, todas las citas de la Biblia son tomadas de la Antigua Versión de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, comúnmente conocida como Versión Antigua o Versión 1909].

Debemos tener visión del propósito de Dios: sin visión el pueblo será disipado (Proverbios 29:18). El propósito eterno d Dios lo encontramos en Génesis 1:26-27 y 31, donde el Señor expresa el deseo de Su corazón: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza. Ésta es la palabra que estaba en el corazón de Dios. Todo lo planeó, desde la eternidad pasada, en Su gran mesa de trabajo. Nuestro Artífice Divino estuvo trabajando con esmero y dedicación en los planos que habrían de dar a conocer este propósito: …y crió Dios al hombre a Su imagen… Esto significa que traemos la imagen del Dios trino (tri-uno): somos espíritu, alma y cuerpo. Veamos nuevamente Génesis 1:26: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza… LA HECHURA DEL HOMBRE A SEMEJANZA DE DIOS ES SU GRANDE Y ETERNO PROPÓSITO, y sólo puede llevarlo a cabo a Su manera. Él nos moldea cada día, desde que recibimos a Cristo como nuestro Salvador.

La Hechura no tiene que ver con nuestro espíritu humano (porque ahí fuimos creados –Génesis 1:27) ni con nuestro cuerpo (Dios le dio forma a partir del polvo de la tierra –Génesis 2:7). La Hechura del hombre tiene que ver con el alma: Isaías 43:7 El profeta muestra el proceso que Dios siguió en nosotros: a) nos crió en el espíritu (Génesis 1:27); b) nos dio forma en el cuerpo (Génesis 2:7); y c) nos hizo (la hechura es en el alma). Esta última palabra los hice es una tremenda palabra de Fe de Dios, porque aún nos está haciendo en Su semejanza. Sin embargo, el profeta dice que ya nos hizo.

Salmo 17:15 La semejanza es una expectativa (Esperanza) del salmista y de nosotros. Es algo que estamos recibiendo y tendremos en plenitud, en el día de la resurrección cuando despertare a tu semejanza.

Efesios 2:10 presenta dos perspectivas: a) somos Hechura suya. Nuevamente la palabra de Fe que permanece en el corazón de Dios. Y b) Criados en Cristo Jesús: nuestro espíritu humano, a pesar de haberse creado desde la fundación del mundo, necesitaba ser restaurado en una Vida Nueva, por causa del pecado. Ahora, en Cristo, ya somos creados (II Corintios 5:17).

I Juan 3:2-3 El apóstol Juan vuelve a tener la visión del salmista David, pues aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero cuando Él apareciere, seremos semejantes a Él por que le veremos como Él es.

La expectación de ser semejantes a Él envuelve un proceso llamado SANTIFICACIÓN o, en palabras del apóstol Juan, PUIFICACIÓN (I Juan 3:3): cualquiera que tiene esta esperanza en Él se purifica como Él también es limpio. Ésta es la base de la Hechura del hombre o de la hechura que Dios está haciendo en el hombre, en nosotros. Pero la SANTIFICACIÓN no proviene de nuestra capacidad, antes es algo que Dios mismo hizo, está haciendo y hará en nosotros.

Volviendo a Génesis 1:26, vemos el propósito Eterno de Dios, para Su Iglesia. En los versículos 27 y 31, encontramos que Dios crió al hombre a Su imagen: nosotros traemos la imagen de Dios (somos su representación), peor aún no tenemos Su semejanza. Todavía no somos parecidos a Él, porque es nuestra alma donde está operando el proceso de SANTIFICACIÓN.

Salmo (8):1-9 (especialmente versículo 4) El propósito eterno de Dios no ha cambiado. Esta Salmo mesiánico (hermoso poema en la perspectiva de Cristo) es el continuo anhelar y palpitar del corazón de Dios de HACER a alguien que sea semejante a Él mismo y pueda gobernar (reinar) con Él sobre toda la creación. Este Salmo es un llamado especial a los VENCEDORES, porque la Corona de Gloria (versículo 5b) es par los vencedores. Y sólo los vencedores podrán tener todas las cosas bajo sus pies (versículo 6 TODO), porque habrán sido hechos en semejanza de Cristo (I Corintios 15:25 y Apocalipsis 3:21). Después de Dios mismo, no hay lugar  más alto que el Trono de Dios (Salmo 103:19).

El Salmo 8 es la revelación de que Dios, a pesar del pecado del hombre, continúa con su propósito de hacer al hombre a Su semejanza. En el Nuevo Testamento vemos que el propósito eterno de Dios se vuelve a mencionar, cuando Pablo cita el propio Salmo 8. En Hebreos 2:6-8, el apóstol pone especial énfasis en Cristo, pero vuelve a haber la intención de la Semejanza o hechura del hombre.

Aquí, la semejanza es un propósito en relación con Jesús; Él fue coronado de Gloria y de Honra porque supo vencer. Dios busca que Su Iglesia se levante en el carácter y atributos de Jesucristo. Es Su carácter en nosotros lo que nos hace semejantes a Dios. Es el Fruto del Espíritu de Cristo el que nos transforma como Él es.

La Iglesia Gloriosa es quien puede aspirar a ser coronada de Gloria y de Honra, como Cristo. La Iglesia será en semejanza de Cristo, algo similar a ambos como viéndose en un espejo, sin espejo. Ambos reflejándose a sí mismos, uno en el otro.

La Hechura del hombre en semejanza de Cristo significa la muerte al ‘yo’. Pablo conocía esto, por eso se expresa de esa manera en Gálatas 2:20, 6:17, y I Corintios 15:31. El apóstol nos exhorta a experimentar esta muerte al ‘yo’ en Colosenses 3:5 (versión CRCV1960): haced morir, pues lo terrenal en vosotros.

Ante la perspectiva del propósito eterno de Dios, encontramos un paréntesis, en Génesis 3:1-7; el pecado fue el atentado más grande del diablo para romper el propósito divino. Sin embargo, Dios ya conocía el atentado del diablo, antes que éste actuara. El Señor es Dios Omnisciente; por eso, desde la eternidad pasada, cuando pensó en la Hechura del hombre, Dios ya sabía de la necesidad que teníamos los seres humanos de un Redentor (Hebreos 10:5-10; Salmo 40:6-8; Isaías 6:8; Hebreos 2:10). Estos pasajes da la idea de lo que Dios estaba preparando, para que Su propósito siguiese firme, a pesar del pecado. Pedro tuvo la visión del Cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo (I Pedro 1:19-20). Dios no fue sorprendido; el sacrificio de Cristo no fue provocado por las circunstancias.

El Señor se entregó voluntariamente (Efesios 6:2) por aquel propósito eterno de Dios: LA HECHURA DEL HOMBRE A SEMEJANZA DE DIOS. No cualquier hechura; ni cualquier iglesia, sino alguien que sea semejante a Él en todo: SU IGLESIA GLORIOSA, sin mancha, sin arruga, sin cosa semejante (Efesios 5:25-27).

Cristo se entregó por AMOR A SU IGLESIA: Con amor eterno te he amado; por tanto te prolongué mi misericordia. Cristo nos amó antes de que fuésemos formados. A causa de ese amor, se entregó a sí mismo. Él supo mezclar a Su AMOR FE y ESPERANZA: presentársela (nos muestra la expectación o esperanza) sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. En resumen: GLORIOSA (y esto denota FE).

Colosenses 1:22 para hacernos santos (esto es apartados y limpios o purificados); sin mancha, e irreprensibles delante de Él. Esto es la SEMEJANZA que Dios busca hacer en nosotros. Éste es el propósito eterno de Dios: LA HECHURA DEL HOMBRE.

Cantares 4:7, 1, 9; 1:15 y 7:6 nuevamente vemos la expresión de AMOR, FE y ESPERANZA de Cristo por Su amada. El Señor llama hermosa y sin mancha, porque ese es el tipo de Esposa que Él ama, cree y espera. Él es quien la está levantando. Él es quien la está haciendo; ésta es la Iglesia que el Cordero tomará por esposa (Apocalipsis 19:1-9 –especialmente los versículos 7 y 8).

La Iglesia Gloriosa es la que se sentará a regir sobre toda la creación, junto con Su Amado (Génesis 1:26; Salmo 8:4; Hebreos 2:6-8; Apocalipsis 3:21), porque éste siempre ha sido el propósito eterno de Dios.

Para entrar a este propósito se necesita Obediencia (AMOR, Efesios 5:2); se requiere esperar pacientemente, esperar con paciencia (ESPERANZA,  I Juan 3:3) y creer (FE. I Juan 3:2): las expresiones sabemos y seremos denotan Fe.

Sin AMOR no se puede obedecer a Dios; no se puede caminar hacia ese propósito. Sin FE no se tiene la visión del propósito de Dios. Y sin ESPERANZA no hay expectación de que ese propósito habrá de cumplirse pronto.