Saetas en manos del Valiente

De las muchas armas de guerra y caza, en la Biblia, encontramos referencias a los dardos, las saetas, las jabalinas y las lanzas. De este tipo de armas y herramientas de cacería, veamos las saetas o flechas.

Como arma de guerra y como herramienta de cacería, la flecha se construye o se forma de las siguientes partes:

1.- El eje: es el elemento estructural primario; a él se unen los otros componentes. El eje puede ser sencillo o compuesto. Puede ser de bambú, o de cualquier otro tipo de madera fuerte. El eje debe ser perfectamente recto.

2.-La punta o cabeza de flecha: puede ser el mismo eje con filo, o una punta de metal, de pedernal o de cuerno de animal.

3.- Remeras: La estabilización aerodinámica se obtiene de agregar tres plumas de ganso, o de pavo. Las remeras van en la parte posterior de la saeta.

4.- Muesca o mella: Es un corte en forma de “v” que está al final del eje; también se puede agregar con algún otro material. La muesca permite colocar la flecha en la cuerda del arco, a fin de ser lanzada.

Aplicada esta figura a la vida del cristiano, nos muestra una enseñanza maravillosa para nosotros:

1.- El eje: Primeramente, la selección del bambú o de otro material nos habla de: La selección genética; somos únicos; y por el hecho de haber nacido ya somos vencedores. Pero además, en la selección espiritual, ya somos de Cristo. “No me elegisteis vosotros a mí; antes yo os elegí a vosotros…” (Juan 15:16); “Elegidos según la presciencia de Dios Padre… (I Pedro 1:2).

El eje debe ser perfectamente recto.El eje nos habla también de Justificación. La justificación es una sentencia judicial; es una sentencia legal de que alguien es justo: “Justificados pues por la fe…” (Romanos 5:1)

Pero también esa rectitud que nos ha sido atribuida en la justificación, debe ser una experiencia práctica en nuestra vida a través de santificación. Santificación es el procedimiento de limpieza; por ella, Dios obra en nosotros rectitud. La saeta debe ser recta; perfectamente recta.

2.- La punta o cabeza de flecha: nos habla de anhelos, deseos, objetivos, metas. Debe ser filosa, muy filosa, a fin de poder dar en el blanco con total eficacia.

En los corazones existen anhelos, deseos, objetivos, metas de alcanzar una carrera; obtener un trabajo, tener una pareja; tener hijos.

Pero la meta, el objetivo más importante, en quien deben vaciarse todos nuestros anhelos y deseos es Cristo: “Puestos los ojos en Jesús…” (Hebreos 12:2).

El blanco a alcanzar es Cristo Jesús “…prosigo por ver si logro asir aquello para lo cual también fui asido por Cristo Jesús…Prosigo a la meta (el blanco) al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:12 y 14).

3.- Remeras: La flecha necesita estabilización aerodinámica. Nuestra vida necesita estabilidad espiritual, anímica y física. Esa estabilidad se llama dominio propio o templanza, vida en equilibrio. La templanza es fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23).

4.- Muesca o mella: la muesca permite colocar la flecha en la cuerda del arco, a fin de ser lanzada. Voluntad sometida al Señorío de Cristo. Es necesario caminar en sumisión, en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Cristo nos dejó ejemplo de sumisión.

La sumisión demanda mansedumbre y humildad en el corazón: “Pero Dios da mayor gracia… Dios resiste a los soberbios, y da Gracia a los humildes… someteos pues a Dios, resistid al diablo y (éste) huirá de vosotros… Acercaos a Dios y Él se acercará a vosotros… humillaos delante del Señor y Él os exaltará.” (Santiago 4:6, 7, 8 y 10).

Somos saetas en manos del valiente (Salmo 127:4); y me gusta pensar que el Valiente es Dios (Salmo 18:14), quien se ha movido en Fe, para contemplar la obra que puede hacer en todos nosotros.

Somos flechas puestas en el carcaj o aljaba, pero que serán  puestas, una por una, en el arco divino (Su Voluntad soberana) para cumplir propósitos sublimes en las manos del Señor.

El Señor les bendiga.