A todos los sedientos

Durante un viaje, empecé a leer la Biblia, en los capítulos de 54 a 60 de Isaías. Algo me movió a leer esos capítulos, y nunca pude pasar del capítulo 60. Y sucedía que cada vez que terminaba de leer esos capítulos, el Señor me movía a regresar al capítulo 54 y a reiniciar la lectura hasta el 60. Esto sucedió por varios días. No contabilicé cuántas veces lo hice, pero puedo asegurar que esos capítulos los leí cerca de diez ocasiones o más.

Al estar leyendo, en cada ocasión el Señor me abría el entendimiento para aprender algo nuevo, a pesar de haber leído sistemáticamente la Biblia y, por consecuencia, esos capítulos. En la lectura de Isaías 55:1-2 encontré un mensaje de parte de Dios para mi vida, y lo quiero compartir.

<<A TODOS los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oídme atentamente, y comed del bien, y deleitaráse vuestra alma con grosura>> (Cfr. Joel 2:19; Apocalipsis 21:6 y 22:17).

De este pasaje quiero destacar lo siguiente: Es un mensaje dirigido a los sedientos que no tienen dinero. Se habla de las aguas a las cuales se puede venir sin dinero, a fin de comprar y comer, sin dinero y sin precio, vino y leche.

En seguida se hace una exhortación a los que gastan su dinero no pan, y los que gastan su trabajo, pero no en hartura. La exhortación es, pues, oír atentamente y comer del bien y, entonces, se deleitará nuestra alma.

A manera de introducción veamos algunos de los principios que rige este mensaje:

Primeramente, es un llamamiento de Gracia. Yo he creído que en Antiguo Testamento está manifestada la Gracia, a pesar de estar aparentemente escondida. La Gracia trajo maldición a la tierra, por amor del hombre, y por Gracia, el Señor vio con agrado el sacrificio de Abel.

La Gracia permea a lo largo de todo el Antiguo Testamento, en los llamamientos a Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob (al cual amó), José, Moisés, Aarón, Leví, Judá, David, Isaías, Jeremías, Daniel, Jonás, Sansón, Barac, etc.

La Gracia dejó testimonio, para que una mujer hecha pasar por ramera (Tamar), otra sobre quien pesaba la maldición de la ley (Ruth), otra más que fue ramera (Rahab) y Bath-Sheba (quien adulteró con el rey David) estuvieran en la línea genealógica de quien vendría a ser nuestro Salvador.

En esa misma línea genealógica encontramos a un rey (Manasés, hijo de Ezequías) quien hizo cosas peores que sus antecesores, pero entró en la línea genealógica, pues alcanzó gracia de Dios, al arrepentirse de todo su corazón.

Hablar de la Gracia que está encerrada en el Antiguo Testamento requiere de un tiempo razonablemente amplio para deleitarnos en ello.

Encontramos entonces un llamamiento Gracia, porque además no llama a venir a las aguas, de manera gratuita (no me gusta la expresión gratis, pero la estoy usando, para tener entendimiento del mensaje. Realmente, nada es gratis. Cristo tuvo que pagar el precio de lo que ahora nos ofrece, por Su Gracia y sólo por Su Gracia).

En esta misma dirección, el llamamiento a los que no tienen dinero. En Mateo 5:3, el Señor habla a los pobres en espíritu. Es interesante ver que el Señor nos abre el pasaje de Isaías 55:1-2, al hablar de los que no tienen dinero, identificándolos como pobres en espíritu. Es decir, el Señor, al hablar a través del profeta Isaías, no se está refiriendo a cosas materiales, que podemos disfrutar en ese mensaje específico. Un hermano recibió esta palabra como una rhema de Dios y fue e inscribió a sus hijos, sin dinero, en una escuela de paga. Sin embargo, realmente el Salmo 23:1 es una rhema de provisión para las necesidades prácticas. Y en el evangelio de Mateo, el Señor afirma: <<mas buscad el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas>> (Mateo 6:33). De hecho, sin entrar todavía en detalles, este pasaje de Mateo nos muestra, en revelación, que la primera parte del mensaje está en Isaías 55:1-2, y es que a medida de que buscamos el reino de Dios y Su Justicia, nosotros estamos mostrando nuestra hambre y sed, que no podemos saciar, sin que exista la provisión específica para ello. Sin embargo, el Reino de Dios y Su Justicia se alcanzan por gracia. No hay precio que nosotros podamos pagar por ello, pero tampoco es gratis, pues hubo un precio para ello y ese precio no lo pudimos pagar nosotros (Salmo 49:8). Fue un gran precio, tasado por el Padre Celestial, y pagado por el Señor Jesucristo. Y por ese precio, nosotros (que no tenemos el pago suficiente) sí podemos venir a las aguas y ser saciados.

Retomando el tema de los pobres, en Apocalipsis 2 y 3, el Señor habla a dos iglesias locales, en torno de su condición financiera material y espiritual. La iglesia local de Sardis era pobre materialmente, pero rica espiritualmente, pues el Señor no le hace reproche alguno, como sí lo hace a cinco de las siete iglesias de Asia. De hecho las iglesias de Sardis y Filadelfia no recibieron reproche del Señor. Por eso, la iglesia de Sardis sólo era pobre en lo material, pero era una asamblea de bienaventurados, a la manera de Mateo 5:3, pues siendo pobres en espíritu, eran herederos del Reino de los Cielos (recordemos que Mateo 6:33 nos exhorta a buscar el Reino de los Cielos, y los hermanos de Sardis lo estaban haciendo, por el testimonio vivo del Señor Jesucristo. Es una iglesia de mártires que sufren persecución e intolerancia, por el Reino de Dios.

La otra iglesia local de la que se dan pormenores de sus finanzas es Laodicea. Esta iglesia se caracteriza por tener riquezas materiales, pero carece del oro que prefigura la Gloria de Dios. Es una iglesia perezosa; se ha conformado con sus logros materiales, pero ignora su miseria espiritual.

Vino y leche son los dos bienes que nos ofrece el Señor, a través del profeta. El Vino es una figura de la Gracia y de la Unción. En Juan 2:1-11 se describen las bodas de Caná de Galilea, y en ese lugar, el Señor inicia un ministerio glorioso, al anunciar el Reino de los Cielos con su primer milagro (de acuerdo con algunos comentaristas), y en ese milagro específico, el Hermano Robert Ewing afirma que Cristo mostró la revelación de nueva era divina, a saber la expresión abierta de la Gracia, pues había seis tinajuelas de agua, y eran sombra o figura de los seis pactos que habían antecedido al Pacto de Gracia entre Cristo Jesús y el Padre Celestial. De hecho ese Vino nuevo, proveniente del milagro de transformación de agua, estaba prefigurando el vino nuevo de la Gracia Divina. El Vino de los cielos (“hay vino pan y leche en la ciudad de Sión”) es la expresión de Gracia del Señor, en las Bodas del Cordero.

El Vino es también sombra o figura de la Unción que viene del Espíritu Santo. En Efesios 5:18, el apóstol Pablo nos exhorta a no embriagarnos de vino… antes seamos llenos de Espíritu Santo.

La Leche en la Biblia se refiere a la Palabra, pero esta vez diremos que es palabra revelada de Dios. Mucha gente tiene la Biblia. Los católicos han patrocinado traducciones de Las Sagradas Escrituras, pero no tienen revelación y, por ello, no salen de sus tradiciones. Los Mormones usan la Biblia, pero no es su libro de texto base, pues han agregado otros textos heréticos a su doctrina. Lo mismo sucede con los Testigos de Jehová. Pero aún en las iglesias locales de hoy en día, los Corintios y Gálatas de nuestra época han añadido interpretaciones a la Sagrada Escritura, en lugar de tomar la revelación fresca que sólo el Espíritu Santo puede dar (II Corintios 2:10-11; Juan 14:26; 16:13, 7-11; I Juan 2:27).

Esta Leche es pura, fresca y es doctrina (I Pedro 2:2; I Corintios 3:2). Esta Leche fue la revelación de la Palabra dada al Señor Jesucristo, cuando, a la manera del Salmo 1°, Él se deleitaba en la ley de Jehová, de día y de noche. Es la fuente de la mantequilla que degustó el Señor en su desarrollo, para venir a tener el entendimiento, como verdadero Hombre, que Él era el Mesías: <<comerá mantequilla y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno>> (Isaías 7:15).

Bien, veamos de qué cosas nos anima el Señor a estar sedientos, para ser saciados:

Hambre y sed del Evangelio.- Juan 4:5-15 Aquella mujer Samaritana descubrió su sed, ante la predicación del Evangelio del Señor. El Señor Jesucristo conoce nuestros anhelos y conoce nuestra sed. Por eso, el Señor le mostró que beber del agua de aquel pozo de Sicar significaría volver a tener sed; pero probar de las aguas del Evangelio nos trae satisfacción y bendición. El Señor tenía una obra por hacer, y ello le llenaba o le satisfacía su hambre: hacer la obra del Padre.

En griego, Evangelio significa buenas noticias. Es interesante ver que la sociedad está siendo saturada de malas noticias, pero la humanidad está sedienta de escuchar alguna noticia buena, y el Señor desde los inicios de la humanidad, ha estado dando buenas nuevas; y éstas son: <<He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo>>.

Amós 8:11; Isaías 21:14; Proverbios 25:25

Hambre y Sed de Justicia.- Mateo 5:6 y 10; y 6:33 Es ya una bienaventuranza estar sedientos de justicia; pero lo maravilloso de esa hambre y sed es que seremos saciados. ¿De cuál justicia? De la Justicia divina. La justicia de Dios es interesante: Él perdona a todo pecador arrepentido y le da participación de la vida eterna, pero el Señor no dará por inocente al culpable, a pesar de que éste pretenda “portarse bien”, pues nadie será justificado por sus propias obras, sino por la justicia que es en Cristo Jesús.

¿Qué es la justicia? La justicia es el cumplimiento de la voluntad de Dios.

La Biblia tiene 338 versículos que hablan de la justicia por más de 365 ocasiones.

<<El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja  por no oír sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala; Éste habitará en las alturas: fortalezas de rocas serán su lugar de acogimiento; se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas. Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos…>> (Isaías 33:15-17).

<<Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; arad para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia>> (Oseas 10:12).

<<Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre>> (Isaías 32:17).

<<Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos>> (Mateo 5:20).

<<No harás agravio en el juicio, no tendrás respeto al pobre, ni honrarás la cara del grande: con justicia juzgarás a tu prójimo>> (Levítico 19:15).

<<Jueces y alcaldes te pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio. No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. La justicia, la justicia seguirás, porque vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da>> (Deuteronomio 16:18-20).

<<Y tendremos justicia cuando cuidáremos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como Él nos ha mandado>> (Deuteronomio 6:25).

<<Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande. Poderoso, y terrible, que no acepta persona, ni cohecho; que hace justicia al huérfano y a la viuda, que ama también al extranjero dándole pan y vestido>> (Deuteronomio 10:17-18).

Andar en  integridad y hablar verdad son actitudes de un corazón justo (Salmo 15:2). Defender y dar al pobre, defender al huérfano, al afligido y al menesteroso, son actitudes de justicia (Salmo 82:3; 112:9).

<<Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero dice Jehová>> (Jeremías 9:23-24).

<<La justicia engrandece la nación, pero el pecado es afrenta de las naciones; la benevolencia del rey es para el ministro entendido, pero su enojo contra el que lo avergüenza>> (Proverbios 14:34-35).

<<Mejor es lo poco con justicia, que la muchedumbre de frutos sin derecho>> (Proverbios 16:8).

<<El que sigue la justicia y la misericordia, hallará la vida, la justicia y la honra>> (Proverbios 21:21).

<<Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí la impiedad; y en lugar de la justicia, allí la iniquidad… Si violencias de pobres, y extorsión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de esta licencia; porque alto está mirando sobre alto, y uno más alto está sobre ellos>> (Eclesiastés 3:16 y 5:8).

<<¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que dan por justo al impío por cohechos, y al justo quitan su justicia!>> (Isaías 5:22-23).

<<Alcanzará piedad el impío, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová>> (Isaías 26:10).

Hambre y sed de hacer la voluntad del Padre.- Juan 4:28-32 En cierta ocasión el Evangelista Ray Jenings, al predicar, decía <<almas, almas, tengo hambre de almas para Cristo>>.

El Señor ha prefijado el tiempo y lugar de nuestra habitación; ello quiere decir que Él tiene una voluntad específica para cada uno de nosotros, y Él desea que nos movamos con hambre y sed de cumplirla a la perfección.

<<El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas>> (Salmo 40:8; Hebreos 10:7-9)

<<Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Y respondiendo él, dijo: No quiero; mas después, arrepentido, fue. Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle. (Mateo 21:28-32).

Juan 5:30; 6:38 y 7:17 <<porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió...>>

La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2).

Nuestro servicio, sea cual sea, debe ser como al Señor y no como para los hombres (Efesios 6:6-7).

La voluntad de Dios es nuestra santificación (I Tesalonicenses 4:3); estar siempre gozosos, orar sin cesar, dar gracias en todo, es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús (I Tesalonicenses 5:15-22).

Testificar con señales y milagros, y maravillas, etc., (Hebreos 2:4).

Ser aptos, en todo, para toda buena obra, haciendo lo que es agradable (Hebreos 13:21).

Ser primicias de sus criaturas (Santiago 1:18).

Haciendo bien, hagamos acallar la ignorancia de los hombres vanos; porque mejor es padecer haciendo bien (I Pedro 2:15; 3:17; 4:2 y 19).

Sed del bien de Jehová.- Salmo 103:5 El bien del Señor nos rejuvenece. Nos hace vivir en las alturas, en semejanza de águilas. El ser satisfechos del bien de Jehová nos lleva a habitar en la roca, la cual es Jesucristo. Nos hace participantes del Espíritu de Vida en Cristo Jesús, para caminar en prosperidad espiritual, a la manera de Isaac.

Jeremías 31:14; Salmo 65:4

Isaac experimentó el Espíritu de Vida en Cristo Jesús, pues él pudo ver la mano de Dios en todo aquello que emprendía. A pesar de recibir rencillas de sus vecinos (el Pozo de Ezek, Génesis 26:20), y odio (Sitnah, Génesis 26:21), Dios ensanchó la vida de Isaac (Rehoboth, Génesis 26:22), y pudo ver Isaac al Señor en Beer-Seba (Pozo del Pacto o del Juramento, Génesis 26:23-24-25 y versículos 32-33).

Isaac había abierto los pozos que su padre Abraham también había cavado, pues los Filisteos los habían cegado (Génesis 26:15). Y esos pozos le dieron a Isaac <<ciento por uno>> en fruto de la tierra (Génesis 26:12-14). Y Dios le engrandeció sobremanera: <<Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aún a sus enemigos pacificará con él>> (Proverbios 16:7, Génesis 26:26-31).

Sed de la semejanza del Señor.- Salmo 17:15; Job 14:14-15a; 19:26-27; Génesis 1:26-27 ¿Cuál es nuestra sed? El mundo nos está ofreciendo muchas ofertas. El satanás anda tentando nuestros anhelos y, a la manera de la tentación hecha al Señor Jesús, nos ofrece los reinos de la tierra. Durante la tentación, el Señor estaba siendo apremiado por el hambre, de ahí la primera oferta de convertir las piedras en pan, pero las ofertas van subiendo de nivel a medida que Dios nos permite vencer al maligno, y lo que el Señor quiere es que anhelemos la semejanza de Cristo en todo y por todo. Siendo éste nuestro anhelo, nuestra sed será saciada al despertar a la semejanza del Señor Jesús.

Sed del Padre.- Salmo 42:1-3, y 63:1 y 5; 143:6 No tengamos hambre de lentejas (del mundo y su concupiscencia), sino de Dios. Esaú tuvo hambre de lentejas; Jacob tuvo hambre de eternidad. Dios no hace acepción de personas, pero las personas sí hacen acepción de Dios.

Jacob percibió cuáles eran los derechos de primogenitura, y tuvo la revelación de Dios que, cuatrocientos sesenta años después, el Señor mostraría a través de la ley: <<Leví no heredará la tierra, yo Jehová soy su heredad>> (Números 18:20 y Deuteronomio 10:9. Asaph lo declara en el Salmo 73:25-28: <<a quién tengo yo en los cielos, y fuera de ti nada deseo en la tierra>>.

Jacob anheló la eternidad, en un apetito que le llevó a comprar los derechos de primogenitura, pero también le llevó a mentirle a su padre Isaac, a cambio de una bendición que mostraría la trascendencia de los siglos; ser el pueblo de Dios, y el Creador siendo el Dios de ellos. Jacob anhelaba a Dios, para sí, como su heredad. ¡¡¡¡¡¡¡PERO HOY, DIOS ES NUESTRA HEREDAD!!!!!!!!

Sed de Cristo.- Juan 7:37 ¿Dónde estamos hoy sentados para comer? ¿Quién es la fuente que sacia nuestra alma? Un canto dice: <<Cristo es la fuente donde se sacia mi alma; Él el es el Lirio de los valles en mi ser...>> Cristo era la fuente de aguas vivas en el desierto, durante el peregrinar de Israel en el desierto. La nación nunca se asombró del milagro; ellos veían brotar las aguas vivas de la roca, pero no había asombro (no he encontrado un pasaje de la Biblia que lo registre). Así que ellos se saciaban de su sed material; el agua dulce les llenaba el vientre y se iban jubilosos, pero no entendían que realmente esa fuente era Cristo: <<y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la piedra espiritual que lo seguía; y la piedra era Cristo>>. Hoy Cristo está frente a nosotros anunciando el fin de la sequía; Él viene a saciarnos de Sí mismo.

Sed del Espíritu Santo.- Juan 7:37-39 Y el Espíritu Santo también está a nuestra disposición para saciar nuestra sed. Isaías 28:11-12 El Espíritu Santo es la fuente de refrigerio, en medio del desierto; Él es el reposo para nosotros.

Sed de Su Gloria.- Éxodo 33:18 Aquí encontramos un hombre sediento de conocer la Gloria del Señor. Moisés había conocido los caminos y las obras de Jehová (Salmo 103:7), pero en esta ocasión, él está pidiendo experimentar la Gloria del Señor, y Dios le mostró Su Gloria a Moisés (Éxodo 33:20-22).

De igual manera, Dios le mostró a Moisés los caminos para encontrar y disfrutar la Gloria del Señor, en el Santuario (Salmo 68:24, con Éxodo 40:34-35).

Números 14:21 La Gloria del Señor llena toda la tierra (Salmo 72:19; Isaías 6:3).

I Crónicas 29:28 Y murió (David) en buena vejez, lleno de días, de riquezas, y de gloria: y reinó en su lugar Salomón su hijo.

Juan 1:14

II Corintios 7:4.

(Ezequiel 47)

A todos los sedientos

Durante un viaje, empecé a leer la Biblia, en los capítulos de 54 a 60 de Isaías. Algo me movió a leer esos capítulos, y nunca pude pasar del capítulo 60. Y sucedía que cada vez que terminaba de leer esos capítulos, el Señor me movía a regresar al capítulo 54 y a reiniciar la lectura hasta el 60. Esto sucedió por varios días. No contabilicé cuántas veces lo hice, pero puedo asegurar que esos capítulos los leí cerca de diez ocasiones o más.

Al estar leyendo, en cada ocasión el Señor me abría el entendimiento para aprender algo nuevo, a pesar de haber leído sistemáticamente la Biblia y, por consecuencia, esos capítulos. En la lectura de Isaías 55:1-2 encontré un mensaje de parte de Dios para mi vida, y lo quiero compartir.

<<A TODOS los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oídme atentamente, y comed del bien, y deleitaráse vuestra alma con grosura>> (Cfr. Joel 2:19; Apocalipsis 21:6 y 22:17).

De este pasaje quiero destacar lo siguiente: Es un mensaje dirigido a los sedientos que no tienen dinero. Se habla de las aguas a las cuales se puede venir sin dinero, a fin de comprar y comer, sin dinero y sin precio, vino y leche.

En seguida se hace una exhortación a los que gastan su dinero no pan, y los que gastan su trabajo, pero no en hartura. La exhortación es, pues, oír atentamente y comer del bien y, entonces, se deleitará nuestra alma.

A manera de introducción veamos algunos de los principios que rige este mensaje:

Primeramente, es un llamamiento de Gracia. Yo he creído que en Antiguo Testamento está manifestada la Gracia, a pesar de estar aparentemente escondida. La Gracia trajo maldición a la tierra, por amor del hombre, y por Gracia, el Señor vio con agrado el sacrificio de Abel.

La Gracia permea a lo largo de todo el Antiguo Testamento, en los llamamientos a Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob (al cual amó), José, Moisés, Aarón, Leví, Judá, David, Isaías, Jeremías, Daniel, Jonás, Sansón, Barac, etc.

La Gracia dejó testimonio, para que una mujer hecha pasar por ramera (Tamar), otra sobre quien pesaba la maldición de la ley (Ruth), otra más que fue ramera (Rahab) y Bath-Sheba (quien adulteró con el rey David) estuvieran en la línea genealógica de quien vendría a ser nuestro Salvador.

En esa misma línea genealógica encontramos a un rey (Manasés, hijo de Ezequías) quien hizo cosas peores que sus antecesores, pero entró en la línea genealógica, pues alcanzó gracia de Dios, al arrepentirse de todo su corazón.

Hablar de la Gracia que está encerrada en el Antiguo Testamento requiere de un tiempo razonablemente amplio para deleitarnos en ello.

Encontramos entonces un llamamiento Gracia, porque además no llama a venir a las aguas, de manera gratuita (no me gusta la expresión gratis, pero la estoy usando, para tener entendimiento del mensaje. Realmente, nada es gratis. Cristo tuvo que pagar el precio de lo que ahora nos ofrece, por Su Gracia y sólo por Su Gracia).

En esta misma dirección, el llamamiento a los que no tienen dinero. En Mateo 5:3, el Señor habla a los pobres en espíritu. Es interesante ver que el Señor nos abre el pasaje de Isaías 55:1-2, al hablar de los que no tienen dinero, identificándolos como pobres en espíritu. Es decir, el Señor, al hablar a través del profeta Isaías, no se está refiriendo a cosas materiales, que podemos disfrutar en ese mensaje específico. Un hermano recibió esta palabra como una rhema de Dios y fue e inscribió a sus hijos, sin dinero, en una escuela de paga. Sin embargo, realmente el Salmo 23:1 es una rhema de provisión para las necesidades prácticas. Y en el evangelio de Mateo, el Señor afirma: <<mas buscad el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas>> (Mateo 6:33). De hecho, sin entrar todavía en detalles, este pasaje de Mateo nos muestra, en revelación, que la primera parte del mensaje está en Isaías 55:1-2, y es que a medida de que buscamos el reino de Dios y Su Justicia, nosotros estamos mostrando nuestra hambre y sed, que no podemos saciar, sin que exista la provisión específica para ello. Sin embargo, el Reino de Dios y Su Justicia se alcanzan por gracia. No hay precio que nosotros podamos pagar por ello, pero tampoco es gratis, pues hubo un precio para ello y ese precio no lo pudimos pagar nosotros (Salmo 49:8). Fue un gran precio, tasado por el Padre Celestial, y pagado por el Señor Jesucristo. Y por ese precio, nosotros (que no tenemos el pago suficiente) sí podemos venir a las aguas y ser saciados.

Retomando el tema de los pobres, en Apocalipsis 2 y 3, el Señor habla a dos iglesias locales, en torno de su condición financiera material y espiritual. La iglesia local de Sardis era pobre materialmente, pero rica espiritualmente, pues el Señor no le hace reproche alguno, como sí lo hace a cinco de las siete iglesias de Asia. De hecho las iglesias de Sardis y Filadelfia no recibieron reproche del Señor. Por eso, la iglesia de Sardis sólo era pobre en lo material, pero era una asamblea de bienaventurados, a la manera de Mateo 5:3, pues siendo pobres en espíritu, eran herederos del Reino de los Cielos (recordemos que Mateo 6:33 nos exhorta a buscar el Reino de los Cielos, y los hermanos de Sardis lo estaban haciendo, por el testimonio vivo del Señor Jesucristo. Es una iglesia de mártires que sufren persecución e intolerancia, por el Reino de Dios.

La otra iglesia local de la que se dan pormenores de sus finanzas es Laodicea. Esta iglesia se caracteriza por tener riquezas materiales, pero carece del oro que prefigura la Gloria de Dios. Es una iglesia perezosa; se ha conformado con sus logros materiales, pero ignora su miseria espiritual.

Vino y leche son los dos bienes que nos ofrece el Señor, a través del profeta. El Vino es una figura de la Gracia y de la Unción. En Juan 2:1-11 se describen las bodas de Caná de Galilea, y en ese lugar, el Señor inicia un ministerio glorioso, al anunciar el Reino de los Cielos con su primer milagro (de acuerdo con algunos comentaristas), y en ese milagro específico, el Hermano Robert Ewing afirma que Cristo mostró la revelación de nueva era divina, a saber la expresión abierta de la Gracia, pues había seis tinajuelas de agua, y eran sombra o figura de los seis pactos que habían antecedido al Pacto de Gracia entre Cristo Jesús y el Padre Celestial. De hecho ese Vino nuevo, proveniente del milagro de transformación de agua, estaba prefigurando el vino nuevo de la Gracia Divina. El Vino de los cielos (“hay vino pan y leche en la ciudad de Sión”) es la expresión de Gracia del Señor, en las Bodas del Cordero.

El Vino es también sombra o figura de la Unción que viene del Espíritu Santo. En Efesios 5:18, el apóstol Pablo nos exhorta a no embriagarnos de vino… antes seamos llenos de Espíritu Santo.

La Leche en la Biblia se refiere a la Palabra, pero esta vez diremos que es palabra revelada de Dios. Mucha gente tiene la Biblia. Los católicos han patrocinado traducciones de Las Sagradas Escrituras, pero no tienen revelación y, por ello, no salen de sus tradiciones. Los Mormones usan la Biblia, pero no es su libro de texto base, pues han agregado otros textos heréticos a su doctrina. Lo mismo sucede con los Testigos de Jehová. Pero aún en las iglesias locales de hoy en día, los Corintios y Gálatas de nuestra época han añadido interpretaciones a la Sagrada Escritura, en lugar de tomar la revelación fresca que sólo el Espíritu Santo puede dar (II Corintios 2:10-11; Juan 14:26; 16:13, 7-11; I Juan 2:27).

Esta Leche es pura, fresca y es doctrina (I Pedro 2:2; I Corintios 3:2). Esta Leche fue la revelación de la Palabra dada al Señor Jesucristo, cuando, a la manera del Salmo 1°, Él se deleitaba en la ley de Jehová, de día y de noche. Es la fuente de la mantequilla que degustó el Señor en su desarrollo, para venir a tener el entendimiento, como verdadero Hombre, que Él era el Mesías: <<comerá mantequilla y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno>> (Isaías 7:15).

Bien, veamos de qué cosas nos anima el Señor a estar sedientos, para ser saciados:

Hambre y sed del Evangelio.- Juan 4:5-15 Aquella mujer Samaritana descubrió su sed, ante la predicación del Evangelio del Señor. El Señor Jesucristo conoce nuestros anhelos y conoce nuestra sed. Por eso, el Señor le mostró que beber del agua de aquel pozo de Sicar significaría volver a tener sed; pero probar de las aguas del Evangelio nos trae satisfacción y bendición. El Señor tenía una obra por hacer, y ello le llenaba o le satisfacía su hambre: hacer la obra del Padre.

En griego, Evangelio significa buenas noticias. Es interesante ver que la sociedad está siendo saturada de malas noticias, pero la humanidad está sedienta de escuchar alguna noticia buena, y el Señor desde los inicios de la humanidad, ha estado dando buenas nuevas; y éstas son: <<He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo>>.

Amós 8:11; Isaías 21:14; Proverbios 25:25

Hambre y Sed de Justicia.- Mateo 5:6 y 10; y 6:33 Es ya una bienaventuranza estar sedientos de justicia; pero lo maravilloso de esa hambre y sed es que seremos saciados. ¿De cuál justicia? De la Justicia divina. La justicia de Dios es interesante: Él perdona a todo pecador arrepentido y le da participación de la vida eterna, pero el Señor no dará por inocente al culpable, a pesar de que éste pretenda “portarse bien”, pues nadie será justificado por sus propias obras, sino por la justicia que es en Cristo Jesús.

¿Qué es la justicia? La justicia es el cumplimiento de la voluntad de Dios.

La Biblia tiene 338 versículos que hablan de la justicia por más de 365 ocasiones.

<<El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja  por no oír sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala; Éste habitará en las alturas: fortalezas de rocas serán su lugar de acogimiento; se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas. Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos…>> (Isaías 33:15-17).

<<Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; arad para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia>> (Oseas 10:12).

<<Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre>> (Isaías 32:17).

<<Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos>> (Mateo 5:20).

<<No harás agravio en el juicio, no tendrás respeto al pobre, ni honrarás la cara del grande: con justicia juzgarás a tu prójimo>> (Levítico 19:15).

<<Jueces y alcaldes te pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio. No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. La justicia, la justicia seguirás, porque vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da>> (Deuteronomio 16:18-20).

<<Y tendremos justicia cuando cuidáremos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como Él nos ha mandado>> (Deuteronomio 6:25).

<<Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande. Poderoso, y terrible, que no acepta persona, ni cohecho; que hace justicia al huérfano y a la viuda, que ama también al extranjero dándole pan y vestido>> (Deuteronomio 10:17-18).

Andar en  integridad y hablar verdad son actitudes de un corazón justo (Salmo 15:2). Defender y dar al pobre, defender al huérfano, al afligido y al menesteroso, son actitudes de justicia (Salmo 82:3; 112:9).

<<Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero dice Jehová>> (Jeremías 9:23-24).

<<La justicia engrandece la nación, pero el pecado es afrenta de las naciones; la benevolencia del rey es para el ministro entendido, pero su enojo contra el que lo avergüenza>> (Proverbios 14:34-35).

<<Mejor es lo poco con justicia, que la muchedumbre de frutos sin derecho>> (Proverbios 16:8).

<<El que sigue la justicia y la misericordia, hallará la vida, la justicia y la honra>> (Proverbios 21:21).

<<Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí la impiedad; y en lugar de la justicia, allí la iniquidad… Si violencias de pobres, y extorsión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de esta licencia; porque alto está mirando sobre alto, y uno más alto está sobre ellos>> (Eclesiastés 3:16 y 5:8).

<<¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que dan por justo al impío por cohechos, y al justo quitan su justicia!>> (Isaías 5:22-23).

<<Alcanzará piedad el impío, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová>> (Isaías 26:10).

Hambre y sed de hacer la voluntad del Padre.- Juan 4:28-32 En cierta ocasión el Evangelista Ray Jenings, al predicar, decía <<almas, almas, tengo hambre de almas para Cristo>>.

El Señor ha prefijado el tiempo y lugar de nuestra habitación; ello quiere decir que Él tiene una voluntad específica para cada uno de nosotros, y Él desea que nos movamos con hambre y sed de cumplirla a la perfección.

<<El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas>> (Salmo 40:8; Hebreos 10:7-9)

<<Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Y respondiendo él, dijo: No quiero; mas después, arrepentido, fue. Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle. (Mateo 21:28-32).

Juan 5:30; 6:38 y 7:17 <<porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió...>>

La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2).

Nuestro servicio, sea cual sea, debe ser como al Señor y no como para los hombres (Efesios 6:6-7).

La voluntad de Dios es nuestra santificación (I Tesalonicenses 4:3); estar siempre gozosos, orar sin cesar, dar gracias en todo, es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús (I Tesalonicenses 5:15-22).

Testificar con señales y milagros, y maravillas, etc., (Hebreos 2:4).

Ser aptos, en todo, para toda buena obra, haciendo lo que es agradable (Hebreos 13:21).

Ser primicias de sus criaturas (Santiago 1:18).

Haciendo bien, hagamos acallar la ignorancia de los hombres vanos; porque mejor es padecer haciendo bien (I Pedro 2:15; 3:17; 4:2 y 19).

Sed del bien de Jehová.- Salmo 103:5 El bien del Señor nos rejuvenece. Nos hace vivir en las alturas, en semejanza de águilas. El ser satisfechos del bien de Jehová nos lleva a habitar en la roca, la cual es Jesucristo. Nos hace participantes del Espíritu de Vida en Cristo Jesús, para caminar en prosperidad espiritual, a la manera de Isaac.

Jeremías 31:14; Salmo 65:4

Isaac experimentó el Espíritu de Vida en Cristo Jesús, pues él pudo ver la mano de Dios en todo aquello que emprendía. A pesar de recibir rencillas de sus vecinos (el Pozo de Ezek, Génesis 26:20), y odio (Sitnah, Génesis 26:21), Dios ensanchó la vida de Isaac (Rehoboth, Génesis 26:22), y pudo ver Isaac al Señor en Beer-Seba (Pozo del Pacto o del Juramento, Génesis 26:23-24-25 y versículos 32-33).

Isaac había abierto los pozos que su padre Abraham también había cavado, pues los Filisteos los habían cegado (Génesis 26:15). Y esos pozos le dieron a Isaac <<ciento por uno>> en fruto de la tierra (Génesis 26:12-14). Y Dios le engrandeció sobremanera: <<Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aún a sus enemigos pacificará con él>> (Proverbios 16:7, Génesis 26:26-31).

Sed de la semejanza del Señor.- Salmo 17:15; Job 14:14-15a; 19:26-27; Génesis 1:26-27 ¿Cuál es nuestra sed? El mundo nos está ofreciendo muchas ofertas. El satanás anda tentando nuestros anhelos y, a la manera de la tentación hecha al Señor Jesús, nos ofrece los reinos de la tierra. Durante la tentación, el Señor estaba siendo apremiado por el hambre, de ahí la primera oferta de convertir las piedras en pan, pero las ofertas van subiendo de nivel a medida que Dios nos permite vencer al maligno, y lo que el Señor quiere es que anhelemos la semejanza de Cristo en todo y por todo. Siendo éste nuestro anhelo, nuestra sed será saciada al despertar a la semejanza del Señor Jesús.

Sed del Padre.- Salmo 42:1-3, y 63:1 y 5; 143:6 No tengamos hambre de lentejas (del mundo y su concupiscencia), sino de Dios. Esaú tuvo hambre de lentejas; Jacob tuvo hambre de eternidad. Dios no hace acepción de personas, pero las personas sí hacen acepción de Dios.

Jacob percibió cuáles eran los derechos de primogenitura, y tuvo la revelación de Dios que, cuatrocientos sesenta años después, el Señor mostraría a través de la ley: <<Leví no heredará la tierra, yo Jehová soy su heredad>> (Números 18:20 y Deuteronomio 10:9. Asaph lo declara en el Salmo 73:25-28: <<a quién tengo yo en los cielos, y fuera de ti nada deseo en la tierra>>.

Jacob anheló la eternidad, en un apetito que le llevó a comprar los derechos de primogenitura, pero también le llevó a mentirle a su padre Isaac, a cambio de una bendición que mostraría la trascendencia de los siglos; ser el pueblo de Dios, y el Creador siendo el Dios de ellos. Jacob anhelaba a Dios, para sí, como su heredad. ¡¡¡¡¡¡¡PERO HOY, DIOS ES NUESTRA HEREDAD!!!!!!!!

Sed de Cristo.- Juan 7:37 ¿Dónde estamos hoy sentados para comer? ¿Quién es la fuente que sacia nuestra alma? Un canto dice: <<Cristo es la fuente donde se sacia mi alma; Él el es el Lirio de los valles en mi ser...>> Cristo era la fuente de aguas vivas en el desierto, durante el peregrinar de Israel en el desierto. La nación nunca se asombró del milagro; ellos veían brotar las aguas vivas de la roca, pero no había asombro (no he encontrado un pasaje de la Biblia que lo registre). Así que ellos se saciaban de su sed material; el agua dulce les llenaba el vientre y se iban jubilosos, pero no entendían que realmente esa fuente era Cristo: <<y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la piedra espiritual que lo seguía; y la piedra era Cristo>>. Hoy Cristo está frente a nosotros anunciando el fin de la sequía; Él viene a saciarnos de Sí mismo.

Sed del Espíritu Santo.- Juan 7:37-39 Y el Espíritu Santo también está a nuestra disposición para saciar nuestra sed. Isaías 28:11-12 El Espíritu Santo es la fuente de refrigerio, en medio del desierto; Él es el reposo para nosotros.

Sed de Su Gloria.- Éxodo 33:18 Aquí encontramos un hombre sediento de conocer la Gloria del Señor. Moisés había conocido los caminos y las obras de Jehová (Salmo 103:7), pero en esta ocasión, él está pidiendo experimentar la Gloria del Señor, y Dios le mostró Su Gloria a Moisés (Éxodo 33:20-22).

De igual manera, Dios le mostró a Moisés los caminos para encontrar y disfrutar la Gloria del Señor, en el Santuario (Salmo 68:24, con Éxodo 40:34-35).

Números 14:21 La Gloria del Señor llena toda la tierra (Salmo 72:19; Isaías 6:3).

I Crónicas 29:28 Y murió (David) en buena vejez, lleno de días, de riquezas, y de gloria: y reinó en su lugar Salomón su hijo.

Juan 1:14

II Corintios 7:4.

(Ezequiel 47)

A todos los sedientos

Durante un viaje, empecé a leer la Biblia, en los capítulos de 54 a 60 de Isaías. Algo me movió a leer esos capítulos, y nunca pude pasar del capítulo 60. Y sucedía que cada vez que terminaba de leer esos capítulos, el Señor me movía a regresar al capítulo 54 y a reiniciar la lectura hasta el 60. Esto sucedió por varios días. No contabilicé cuántas veces lo hice, pero puedo asegurar que esos capítulos los leí cerca de diez ocasiones o más.

Al estar leyendo, en cada ocasión el Señor me abría el entendimiento para aprender algo nuevo, a pesar de haber leído sistemáticamente la Biblia y, por consecuencia, esos capítulos. En la lectura de Isaías 55:1-2 encontré un mensaje de parte de Dios para mi vida, y lo quiero compartir.

<<A TODOS los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oídme atentamente, y comed del bien, y deleitaráse vuestra alma con grosura>> (Cfr. Joel 2:19; Apocalipsis 21:6 y 22:17).

De este pasaje quiero destacar lo siguiente: Es un mensaje dirigido a los sedientos que no tienen dinero. Se habla de las aguas a las cuales se puede venir sin dinero, a fin de comprar y comer, sin dinero y sin precio, vino y leche.

En seguida se hace una exhortación a los que gastan su dinero no pan, y los que gastan su trabajo, pero no en hartura. La exhortación es, pues, oír atentamente y comer del bien y, entonces, se deleitará nuestra alma.

A manera de introducción veamos algunos de los principios que rige este mensaje:

Primeramente, es un llamamiento de Gracia. Yo he creído que en Antiguo Testamento está manifestada la Gracia, a pesar de estar aparentemente escondida. La Gracia trajo maldición a la tierra, por amor del hombre, y por Gracia, el Señor vio con agrado el sacrificio de Abel.

La Gracia permea a lo largo de todo el Antiguo Testamento, en los llamamientos a Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob (al cual amó), José, Moisés, Aarón, Leví, Judá, David, Isaías, Jeremías, Daniel, Jonás, Sansón, Barac, etc.

La Gracia dejó testimonio, para que una mujer hecha pasar por ramera (Tamar), otra sobre quien pesaba la maldición de la ley (Ruth), otra más que fue ramera (Rahab) y Bath-Sheba (quien adulteró con el rey David) estuvieran en la línea genealógica de quien vendría a ser nuestro Salvador.

En esa misma línea genealógica encontramos a un rey (Manasés, hijo de Ezequías) quien hizo cosas peores que sus antecesores, pero entró en la línea genealógica, pues alcanzó gracia de Dios, al arrepentirse de todo su corazón.

Hablar de la Gracia que está encerrada en el Antiguo Testamento requiere de un tiempo razonablemente amplio para deleitarnos en ello.

Encontramos entonces un llamamiento Gracia, porque además no llama a venir a las aguas, de manera gratuita (no me gusta la expresión gratis, pero la estoy usando, para tener entendimiento del mensaje. Realmente, nada es gratis. Cristo tuvo que pagar el precio de lo que ahora nos ofrece, por Su Gracia y sólo por Su Gracia).

En esta misma dirección, el llamamiento a los que no tienen dinero. En Mateo 5:3, el Señor habla a los pobres en espíritu. Es interesante ver que el Señor nos abre el pasaje de Isaías 55:1-2, al hablar de los que no tienen dinero, identificándolos como pobres en espíritu. Es decir, el Señor, al hablar a través del profeta Isaías, no se está refiriendo a cosas materiales, que podemos disfrutar en ese mensaje específico. Un hermano recibió esta palabra como una rhema de Dios y fue e inscribió a sus hijos, sin dinero, en una escuela de paga. Sin embargo, realmente el Salmo 23:1 es una rhema de provisión para las necesidades prácticas. Y en el evangelio de Mateo, el Señor afirma: <<mas buscad el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas>> (Mateo 6:33). De hecho, sin entrar todavía en detalles, este pasaje de Mateo nos muestra, en revelación, que la primera parte del mensaje está en Isaías 55:1-2, y es que a medida de que buscamos el reino de Dios y Su Justicia, nosotros estamos mostrando nuestra hambre y sed, que no podemos saciar, sin que exista la provisión específica para ello. Sin embargo, el Reino de Dios y Su Justicia se alcanzan por gracia. No hay precio que nosotros podamos pagar por ello, pero tampoco es gratis, pues hubo un precio para ello y ese precio no lo pudimos pagar nosotros (Salmo 49:8). Fue un gran precio, tasado por el Padre Celestial, y pagado por el Señor Jesucristo. Y por ese precio, nosotros (que no tenemos el pago suficiente) sí podemos venir a las aguas y ser saciados.

Retomando el tema de los pobres, en Apocalipsis 2 y 3, el Señor habla a dos iglesias locales, en torno de su condición financiera material y espiritual. La iglesia local de Sardis era pobre materialmente, pero rica espiritualmente, pues el Señor no le hace reproche alguno, como sí lo hace a cinco de las siete iglesias de Asia. De hecho las iglesias de Sardis y Filadelfia no recibieron reproche del Señor. Por eso, la iglesia de Sardis sólo era pobre en lo material, pero era una asamblea de bienaventurados, a la manera de Mateo 5:3, pues siendo pobres en espíritu, eran herederos del Reino de los Cielos (recordemos que Mateo 6:33 nos exhorta a buscar el Reino de los Cielos, y los hermanos de Sardis lo estaban haciendo, por el testimonio vivo del Señor Jesucristo. Es una iglesia de mártires que sufren persecución e intolerancia, por el Reino de Dios.

La otra iglesia local de la que se dan pormenores de sus finanzas es Laodicea. Esta iglesia se caracteriza por tener riquezas materiales, pero carece del oro que prefigura la Gloria de Dios. Es una iglesia perezosa; se ha conformado con sus logros materiales, pero ignora su miseria espiritual.

Vino y leche son los dos bienes que nos ofrece el Señor, a través del profeta. El Vino es una figura de la Gracia y de la Unción. En Juan 2:1-11 se describen las bodas de Caná de Galilea, y en ese lugar, el Señor inicia un ministerio glorioso, al anunciar el Reino de los Cielos con su primer milagro (de acuerdo con algunos comentaristas), y en ese milagro específico, el Hermano Robert Ewing afirma que Cristo mostró la revelación de nueva era divina, a saber la expresión abierta de la Gracia, pues había seis tinajuelas de agua, y eran sombra o figura de los seis pactos que habían antecedido al Pacto de Gracia entre Cristo Jesús y el Padre Celestial. De hecho ese Vino nuevo, proveniente del milagro de transformación de agua, estaba prefigurando el vino nuevo de la Gracia Divina. El Vino de los cielos (“hay vino pan y leche en la ciudad de Sión”) es la expresión de Gracia del Señor, en las Bodas del Cordero.

El Vino es también sombra o figura de la Unción que viene del Espíritu Santo. En Efesios 5:18, el apóstol Pablo nos exhorta a no embriagarnos de vino… antes seamos llenos de Espíritu Santo.

La Leche en la Biblia se refiere a la Palabra, pero esta vez diremos que es palabra revelada de Dios. Mucha gente tiene la Biblia. Los católicos han patrocinado traducciones de Las Sagradas Escrituras, pero no tienen revelación y, por ello, no salen de sus tradiciones. Los Mormones usan la Biblia, pero no es su libro de texto base, pues han agregado otros textos heréticos a su doctrina. Lo mismo sucede con los Testigos de Jehová. Pero aún en las iglesias locales de hoy en día, los Corintios y Gálatas de nuestra época han añadido interpretaciones a la Sagrada Escritura, en lugar de tomar la revelación fresca que sólo el Espíritu Santo puede dar (II Corintios 2:10-11; Juan 14:26; 16:13, 7-11; I Juan 2:27).

Esta Leche es pura, fresca y es doctrina (I Pedro 2:2; I Corintios 3:2). Esta Leche fue la revelación de la Palabra dada al Señor Jesucristo, cuando, a la manera del Salmo 1°, Él se deleitaba en la ley de Jehová, de día y de noche. Es la fuente de la mantequilla que degustó el Señor en su desarrollo, para venir a tener el entendimiento, como verdadero Hombre, que Él era el Mesías: <<comerá mantequilla y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno>> (Isaías 7:15).

Bien, veamos de qué cosas nos anima el Señor a estar sedientos, para ser saciados:

Hambre y sed del Evangelio.- Juan 4:5-15 Aquella mujer Samaritana descubrió su sed, ante la predicación del Evangelio del Señor. El Señor Jesucristo conoce nuestros anhelos y conoce nuestra sed. Por eso, el Señor le mostró que beber del agua de aquel pozo de Sicar significaría volver a tener sed; pero probar de las aguas del Evangelio nos trae satisfacción y bendición. El Señor tenía una obra por hacer, y ello le llenaba o le satisfacía su hambre: hacer la obra del Padre.

En griego, Evangelio significa buenas noticias. Es interesante ver que la sociedad está siendo saturada de malas noticias, pero la humanidad está sedienta de escuchar alguna noticia buena, y el Señor desde los inicios de la humanidad, ha estado dando buenas nuevas; y éstas son: <<He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo>>.

Amós 8:11; Isaías 21:14; Proverbios 25:25

Hambre y Sed de Justicia.- Mateo 5:6 y 10; y 6:33 Es ya una bienaventuranza estar sedientos de justicia; pero lo maravilloso de esa hambre y sed es que seremos saciados. ¿De cuál justicia? De la Justicia divina. La justicia de Dios es interesante: Él perdona a todo pecador arrepentido y le da participación de la vida eterna, pero el Señor no dará por inocente al culpable, a pesar de que éste pretenda “portarse bien”, pues nadie será justificado por sus propias obras, sino por la justicia que es en Cristo Jesús.

¿Qué es la justicia? La justicia es el cumplimiento de la voluntad de Dios.

La Biblia tiene 338 versículos que hablan de la justicia por más de 365 ocasiones.

<<El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja  por no oír sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala; Éste habitará en las alturas: fortalezas de rocas serán su lugar de acogimiento; se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas. Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos…>> (Isaías 33:15-17).

<<Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; arad para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia>> (Oseas 10:12).

<<Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre>> (Isaías 32:17).

<<Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos>> (Mateo 5:20).

<<No harás agravio en el juicio, no tendrás respeto al pobre, ni honrarás la cara del grande: con justicia juzgarás a tu prójimo>> (Levítico 19:15).

<<Jueces y alcaldes te pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio. No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. La justicia, la justicia seguirás, porque vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da>> (Deuteronomio 16:18-20).

<<Y tendremos justicia cuando cuidáremos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como Él nos ha mandado>> (Deuteronomio 6:25).

<<Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande. Poderoso, y terrible, que no acepta persona, ni cohecho; que hace justicia al huérfano y a la viuda, que ama también al extranjero dándole pan y vestido>> (Deuteronomio 10:17-18).

Andar en  integridad y hablar verdad son actitudes de un corazón justo (Salmo 15:2). Defender y dar al pobre, defender al huérfano, al afligido y al menesteroso, son actitudes de justicia (Salmo 82:3; 112:9).

<<Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero dice Jehová>> (Jeremías 9:23-24).

<<La justicia engrandece la nación, pero el pecado es afrenta de las naciones; la benevolencia del rey es para el ministro entendido, pero su enojo contra el que lo avergüenza>> (Proverbios 14:34-35).

<<Mejor es lo poco con justicia, que la muchedumbre de frutos sin derecho>> (Proverbios 16:8).

<<El que sigue la justicia y la misericordia, hallará la vida, la justicia y la honra>> (Proverbios 21:21).

<<Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí la impiedad; y en lugar de la justicia, allí la iniquidad… Si violencias de pobres, y extorsión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de esta licencia; porque alto está mirando sobre alto, y uno más alto está sobre ellos>> (Eclesiastés 3:16 y 5:8).

<<¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que dan por justo al impío por cohechos, y al justo quitan su justicia!>> (Isaías 5:22-23).

<<Alcanzará piedad el impío, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová>> (Isaías 26:10).

Hambre y sed de hacer la voluntad del Padre.- Juan 4:28-32 En cierta ocasión el Evangelista Ray Jenings, al predicar, decía <<almas, almas, tengo hambre de almas para Cristo>>.

El Señor ha prefijado el tiempo y lugar de nuestra habitación; ello quiere decir que Él tiene una voluntad específica para cada uno de nosotros, y Él desea que nos movamos con hambre y sed de cumplirla a la perfección.

<<El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas>> (Salmo 40:8; Hebreos 10:7-9)

<<Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Y respondiendo él, dijo: No quiero; mas después, arrepentido, fue. Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle. (Mateo 21:28-32).

Juan 5:30; 6:38 y 7:17 <<porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió...>>

La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2).

Nuestro servicio, sea cual sea, debe ser como al Señor y no como para los hombres (Efesios 6:6-7).

La voluntad de Dios es nuestra santificación (I Tesalonicenses 4:3); estar siempre gozosos, orar sin cesar, dar gracias en todo, es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús (I Tesalonicenses 5:15-22).

Testificar con señales y milagros, y maravillas, etc., (Hebreos 2:4).

Ser aptos, en todo, para toda buena obra, haciendo lo que es agradable (Hebreos 13:21).

Ser primicias de sus criaturas (Santiago 1:18).

Haciendo bien, hagamos acallar la ignorancia de los hombres vanos; porque mejor es padecer haciendo bien (I Pedro 2:15; 3:17; 4:2 y 19).

Sed del bien de Jehová.- Salmo 103:5 El bien del Señor nos rejuvenece. Nos hace vivir en las alturas, en semejanza de águilas. El ser satisfechos del bien de Jehová nos lleva a habitar en la roca, la cual es Jesucristo. Nos hace participantes del Espíritu de Vida en Cristo Jesús, para caminar en prosperidad espiritual, a la manera de Isaac.

Jeremías 31:14; Salmo 65:4

Isaac experimentó el Espíritu de Vida en Cristo Jesús, pues él pudo ver la mano de Dios en todo aquello que emprendía. A pesar de recibir rencillas de sus vecinos (el Pozo de Ezek, Génesis 26:20), y odio (Sitnah, Génesis 26:21), Dios ensanchó la vida de Isaac (Rehoboth, Génesis 26:22), y pudo ver Isaac al Señor en Beer-Seba (Pozo del Pacto o del Juramento, Génesis 26:23-24-25 y versículos 32-33).

Isaac había abierto los pozos que su padre Abraham también había cavado, pues los Filisteos los habían cegado (Génesis 26:15). Y esos pozos le dieron a Isaac <<ciento por uno>> en fruto de la tierra (Génesis 26:12-14). Y Dios le engrandeció sobremanera: <<Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aún a sus enemigos pacificará con él>> (Proverbios 16:7, Génesis 26:26-31).

Sed de la semejanza del Señor.- Salmo 17:15; Job 14:14-15a; 19:26-27; Génesis 1:26-27 ¿Cuál es nuestra sed? El mundo nos está ofreciendo muchas ofertas. El satanás anda tentando nuestros anhelos y, a la manera de la tentación hecha al Señor Jesús, nos ofrece los reinos de la tierra. Durante la tentación, el Señor estaba siendo apremiado por el hambre, de ahí la primera oferta de convertir las piedras en pan, pero las ofertas van subiendo de nivel a medida que Dios nos permite vencer al maligno, y lo que el Señor quiere es que anhelemos la semejanza de Cristo en todo y por todo. Siendo éste nuestro anhelo, nuestra sed será saciada al despertar a la semejanza del Señor Jesús.

Sed del Padre.- Salmo 42:1-3, y 63:1 y 5; 143:6 No tengamos hambre de lentejas (del mundo y su concupiscencia), sino de Dios. Esaú tuvo hambre de lentejas; Jacob tuvo hambre de eternidad. Dios no hace acepción de personas, pero las personas sí hacen acepción de Dios.

Jacob percibió cuáles eran los derechos de primogenitura, y tuvo la revelación de Dios que, cuatrocientos sesenta años después, el Señor mostraría a través de la ley: <<Leví no heredará la tierra, yo Jehová soy su heredad>> (Números 18:20 y Deuteronomio 10:9. Asaph lo declara en el Salmo 73:25-28: <<a quién tengo yo en los cielos, y fuera de ti nada deseo en la tierra>>.

Jacob anheló la eternidad, en un apetito que le llevó a comprar los derechos de primogenitura, pero también le llevó a mentirle a su padre Isaac, a cambio de una bendición que mostraría la trascendencia de los siglos; ser el pueblo de Dios, y el Creador siendo el Dios de ellos. Jacob anhelaba a Dios, para sí, como su heredad. ¡¡¡¡¡¡¡PERO HOY, DIOS ES NUESTRA HEREDAD!!!!!!!!

Sed de Cristo.- Juan 7:37 ¿Dónde estamos hoy sentados para comer? ¿Quién es la fuente que sacia nuestra alma? Un canto dice: <<Cristo es la fuente donde se sacia mi alma; Él el es el Lirio de los valles en mi ser...>> Cristo era la fuente de aguas vivas en el desierto, durante el peregrinar de Israel en el desierto. La nación nunca se asombró del milagro; ellos veían brotar las aguas vivas de la roca, pero no había asombro (no he encontrado un pasaje de la Biblia que lo registre). Así que ellos se saciaban de su sed material; el agua dulce les llenaba el vientre y se iban jubilosos, pero no entendían que realmente esa fuente era Cristo: <<y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la piedra espiritual que lo seguía; y la piedra era Cristo>>. Hoy Cristo está frente a nosotros anunciando el fin de la sequía; Él viene a saciarnos de Sí mismo.

Sed del Espíritu Santo.- Juan 7:37-39 Y el Espíritu Santo también está a nuestra disposición para saciar nuestra sed. Isaías 28:11-12 El Espíritu Santo es la fuente de refrigerio, en medio del desierto; Él es el reposo para nosotros.

Sed de Su Gloria.- Éxodo 33:18 Aquí encontramos un hombre sediento de conocer la Gloria del Señor. Moisés había conocido los caminos y las obras de Jehová (Salmo 103:7), pero en esta ocasión, él está pidiendo experimentar la Gloria del Señor, y Dios le mostró Su Gloria a Moisés (Éxodo 33:20-22).

De igual manera, Dios le mostró a Moisés los caminos para encontrar y disfrutar la Gloria del Señor, en el Santuario (Salmo 68:24, con Éxodo 40:34-35).

Números 14:21 La Gloria del Señor llena toda la tierra (Salmo 72:19; Isaías 6:3).

I Crónicas 29:28 Y murió (David) en buena vejez, lleno de días, de riquezas, y de gloria: y reinó en su lugar Salomón su hijo.

Juan 1:14

II Corintios 7:4.

(Ezequiel 47)

A todos los sedientos

Durante un viaje, empecé a leer la Biblia, en los capítulos de 54 a 60 de Isaías. Algo me movió a leer esos capítulos, y nunca pude pasar del capítulo 60. Y sucedía que cada vez que terminaba de leer esos capítulos, el Señor me movía a regresar al capítulo 54 y a reiniciar la lectura hasta el 60. Esto sucedió por varios días. No contabilicé cuántas veces lo hice, pero puedo asegurar que esos capítulos los leí cerca de diez ocasiones o más.

Al estar leyendo, en cada ocasión el Señor me abría el entendimiento para aprender algo nuevo, a pesar de haber leído sistemáticamente la Biblia y, por consecuencia, esos capítulos. En la lectura de Isaías 55:1-2 encontré un mensaje de parte de Dios para mi vida, y lo quiero compartir.

<<A TODOS los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oídme atentamente, y comed del bien, y deleitaráse vuestra alma con grosura>> (Cfr. Joel 2:19; Apocalipsis 21:6 y 22:17).

De este pasaje quiero destacar lo siguiente: Es un mensaje dirigido a los sedientos que no tienen dinero. Se habla de las aguas a las cuales se puede venir sin dinero, a fin de comprar y comer, sin dinero y sin precio, vino y leche.

En seguida se hace una exhortación a los que gastan su dinero no pan, y los que gastan su trabajo, pero no en hartura. La exhortación es, pues, oír atentamente y comer del bien y, entonces, se deleitará nuestra alma.

A manera de introducción veamos algunos de los principios que rige este mensaje:

Primeramente, es un llamamiento de Gracia. Yo he creído que en Antiguo Testamento está manifestada la Gracia, a pesar de estar aparentemente escondida. La Gracia trajo maldición a la tierra, por amor del hombre, y por Gracia, el Señor vio con agrado el sacrificio de Abel.

La Gracia permea a lo largo de todo el Antiguo Testamento, en los llamamientos a Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob (al cual amó), José, Moisés, Aarón, Leví, Judá, David, Isaías, Jeremías, Daniel, Jonás, Sansón, Barac, etc.

La Gracia dejó testimonio, para que una mujer hecha pasar por ramera (Tamar), otra sobre quien pesaba la maldición de la ley (Ruth), otra más que fue ramera (Rahab) y Bath-Sheba (quien adulteró con el rey David) estuvieran en la línea genealógica de quien vendría a ser nuestro Salvador.

En esa misma línea genealógica encontramos a un rey (Manasés, hijo de Ezequías) quien hizo cosas peores que sus antecesores, pero entró en la línea genealógica, pues alcanzó gracia de Dios, al arrepentirse de todo su corazón.

Hablar de la Gracia que está encerrada en el Antiguo Testamento requiere de un tiempo razonablemente amplio para deleitarnos en ello.

Encontramos entonces un llamamiento Gracia, porque además no llama a venir a las aguas, de manera gratuita (no me gusta la expresión gratis, pero la estoy usando, para tener entendimiento del mensaje. Realmente, nada es gratis. Cristo tuvo que pagar el precio de lo que ahora nos ofrece, por Su Gracia y sólo por Su Gracia).

En esta misma dirección, el llamamiento a los que no tienen dinero. En Mateo 5:3, el Señor habla a los pobres en espíritu. Es interesante ver que el Señor nos abre el pasaje de Isaías 55:1-2, al hablar de los que no tienen dinero, identificándolos como pobres en espíritu. Es decir, el Señor, al hablar a través del profeta Isaías, no se está refiriendo a cosas materiales, que podemos disfrutar en ese mensaje específico. Un hermano recibió esta palabra como una rhema de Dios y fue e inscribió a sus hijos, sin dinero, en una escuela de paga. Sin embargo, realmente el Salmo 23:1 es una rhema de provisión para las necesidades prácticas. Y en el evangelio de Mateo, el Señor afirma: <<mas buscad el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas>> (Mateo 6:33). De hecho, sin entrar todavía en detalles, este pasaje de Mateo nos muestra, en revelación, que la primera parte del mensaje está en Isaías 55:1-2, y es que a medida de que buscamos el reino de Dios y Su Justicia, nosotros estamos mostrando nuestra hambre y sed, que no podemos saciar, sin que exista la provisión específica para ello. Sin embargo, el Reino de Dios y Su Justicia se alcanzan por gracia. No hay precio que nosotros podamos pagar por ello, pero tampoco es gratis, pues hubo un precio para ello y ese precio no lo pudimos pagar nosotros (Salmo 49:8). Fue un gran precio, tasado por el Padre Celestial, y pagado por el Señor Jesucristo. Y por ese precio, nosotros (que no tenemos el pago suficiente) sí podemos venir a las aguas y ser saciados.

Retomando el tema de los pobres, en Apocalipsis 2 y 3, el Señor habla a dos iglesias locales, en torno de su condición financiera material y espiritual. La iglesia local de Sardis era pobre materialmente, pero rica espiritualmente, pues el Señor no le hace reproche alguno, como sí lo hace a cinco de las siete iglesias de Asia. De hecho las iglesias de Sardis y Filadelfia no recibieron reproche del Señor. Por eso, la iglesia de Sardis sólo era pobre en lo material, pero era una asamblea de bienaventurados, a la manera de Mateo 5:3, pues siendo pobres en espíritu, eran herederos del Reino de los Cielos (recordemos que Mateo 6:33 nos exhorta a buscar el Reino de los Cielos, y los hermanos de Sardis lo estaban haciendo, por el testimonio vivo del Señor Jesucristo. Es una iglesia de mártires que sufren persecución e intolerancia, por el Reino de Dios.

La otra iglesia local de la que se dan pormenores de sus finanzas es Laodicea. Esta iglesia se caracteriza por tener riquezas materiales, pero carece del oro que prefigura la Gloria de Dios. Es una iglesia perezosa; se ha conformado con sus logros materiales, pero ignora su miseria espiritual.

Vino y leche son los dos bienes que nos ofrece el Señor, a través del profeta. El Vino es una figura de la Gracia y de la Unción. En Juan 2:1-11 se describen las bodas de Caná de Galilea, y en ese lugar, el Señor inicia un ministerio glorioso, al anunciar el Reino de los Cielos con su primer milagro (de acuerdo con algunos comentaristas), y en ese milagro específico, el Hermano Robert Ewing afirma que Cristo mostró la revelación de nueva era divina, a saber la expresión abierta de la Gracia, pues había seis tinajuelas de agua, y eran sombra o figura de los seis pactos que habían antecedido al Pacto de Gracia entre Cristo Jesús y el Padre Celestial. De hecho ese Vino nuevo, proveniente del milagro de transformación de agua, estaba prefigurando el vino nuevo de la Gracia Divina. El Vino de los cielos (“hay vino pan y leche en la ciudad de Sión”) es la expresión de Gracia del Señor, en las Bodas del Cordero.

El Vino es también sombra o figura de la Unción que viene del Espíritu Santo. En Efesios 5:18, el apóstol Pablo nos exhorta a no embriagarnos de vino… antes seamos llenos de Espíritu Santo.

La Leche en la Biblia se refiere a la Palabra, pero esta vez diremos que es palabra revelada de Dios. Mucha gente tiene la Biblia. Los católicos han patrocinado traducciones de Las Sagradas Escrituras, pero no tienen revelación y, por ello, no salen de sus tradiciones. Los Mormones usan la Biblia, pero no es su libro de texto base, pues han agregado otros textos heréticos a su doctrina. Lo mismo sucede con los Testigos de Jehová. Pero aún en las iglesias locales de hoy en día, los Corintios y Gálatas de nuestra época han añadido interpretaciones a la Sagrada Escritura, en lugar de tomar la revelación fresca que sólo el Espíritu Santo puede dar (II Corintios 2:10-11; Juan 14:26; 16:13, 7-11; I Juan 2:27).

Esta Leche es pura, fresca y es doctrina (I Pedro 2:2; I Corintios 3:2). Esta Leche fue la revelación de la Palabra dada al Señor Jesucristo, cuando, a la manera del Salmo 1°, Él se deleitaba en la ley de Jehová, de día y de noche. Es la fuente de la mantequilla que degustó el Señor en su desarrollo, para venir a tener el entendimiento, como verdadero Hombre, que Él era el Mesías: <<comerá mantequilla y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno>> (Isaías 7:15).

Bien, veamos de qué cosas nos anima el Señor a estar sedientos, para ser saciados:

Hambre y sed del Evangelio.- Juan 4:5-15 Aquella mujer Samaritana descubrió su sed, ante la predicación del Evangelio del Señor. El Señor Jesucristo conoce nuestros anhelos y conoce nuestra sed. Por eso, el Señor le mostró que beber del agua de aquel pozo de Sicar significaría volver a tener sed; pero probar de las aguas del Evangelio nos trae satisfacción y bendición. El Señor tenía una obra por hacer, y ello le llenaba o le satisfacía su hambre: hacer la obra del Padre.

En griego, Evangelio significa buenas noticias. Es interesante ver que la sociedad está siendo saturada de malas noticias, pero la humanidad está sedienta de escuchar alguna noticia buena, y el Señor desde los inicios de la humanidad, ha estado dando buenas nuevas; y éstas son: <<He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo>>.

Amós 8:11; Isaías 21:14; Proverbios 25:25

Hambre y Sed de Justicia.- Mateo 5:6 y 10; y 6:33 Es ya una bienaventuranza estar sedientos de justicia; pero lo maravilloso de esa hambre y sed es que seremos saciados. ¿De cuál justicia? De la Justicia divina. La justicia de Dios es interesante: Él perdona a todo pecador arrepentido y le da participación de la vida eterna, pero el Señor no dará por inocente al culpable, a pesar de que éste pretenda “portarse bien”, pues nadie será justificado por sus propias obras, sino por la justicia que es en Cristo Jesús.

¿Qué es la justicia? La justicia es el cumplimiento de la voluntad de Dios.

La Biblia tiene 338 versículos que hablan de la justicia por más de 365 ocasiones.

<<El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja  por no oír sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala; Éste habitará en las alturas: fortalezas de rocas serán su lugar de acogimiento; se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas. Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos…>> (Isaías 33:15-17).

<<Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; arad para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia>> (Oseas 10:12).

<<Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre>> (Isaías 32:17).

<<Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos>> (Mateo 5:20).

<<No harás agravio en el juicio, no tendrás respeto al pobre, ni honrarás la cara del grande: con justicia juzgarás a tu prójimo>> (Levítico 19:15).

<<Jueces y alcaldes te pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio. No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. La justicia, la justicia seguirás, porque vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da>> (Deuteronomio 16:18-20).

<<Y tendremos justicia cuando cuidáremos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como Él nos ha mandado>> (Deuteronomio 6:25).

<<Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande. Poderoso, y terrible, que no acepta persona, ni cohecho; que hace justicia al huérfano y a la viuda, que ama también al extranjero dándole pan y vestido>> (Deuteronomio 10:17-18).

Andar en  integridad y hablar verdad son actitudes de un corazón justo (Salmo 15:2). Defender y dar al pobre, defender al huérfano, al afligido y al menesteroso, son actitudes de justicia (Salmo 82:3; 112:9).

<<Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero dice Jehová>> (Jeremías 9:23-24).

<<La justicia engrandece la nación, pero el pecado es afrenta de las naciones; la benevolencia del rey es para el ministro entendido, pero su enojo contra el que lo avergüenza>> (Proverbios 14:34-35).

<<Mejor es lo poco con justicia, que la muchedumbre de frutos sin derecho>> (Proverbios 16:8).

<<El que sigue la justicia y la misericordia, hallará la vida, la justicia y la honra>> (Proverbios 21:21).

<<Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí la impiedad; y en lugar de la justicia, allí la iniquidad… Si violencias de pobres, y extorsión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de esta licencia; porque alto está mirando sobre alto, y uno más alto está sobre ellos>> (Eclesiastés 3:16 y 5:8).

<<¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que dan por justo al impío por cohechos, y al justo quitan su justicia!>> (Isaías 5:22-23).

<<Alcanzará piedad el impío, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová>> (Isaías 26:10).

Hambre y sed de hacer la voluntad del Padre.- Juan 4:28-32 En cierta ocasión el Evangelista Ray Jenings, al predicar, decía <<almas, almas, tengo hambre de almas para Cristo>>.

El Señor ha prefijado el tiempo y lugar de nuestra habitación; ello quiere decir que Él tiene una voluntad específica para cada uno de nosotros, y Él desea que nos movamos con hambre y sed de cumplirla a la perfección.

<<El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas>> (Salmo 40:8; Hebreos 10:7-9)

<<Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Y respondiendo él, dijo: No quiero; mas después, arrepentido, fue. Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle. (Mateo 21:28-32).

Juan 5:30; 6:38 y 7:17 <<porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió...>>

La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2).

Nuestro servicio, sea cual sea, debe ser como al Señor y no como para los hombres (Efesios 6:6-7).

La voluntad de Dios es nuestra santificación (I Tesalonicenses 4:3); estar siempre gozosos, orar sin cesar, dar gracias en todo, es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús (I Tesalonicenses 5:15-22).

Testificar con señales y milagros, y maravillas, etc., (Hebreos 2:4).

Ser aptos, en todo, para toda buena obra, haciendo lo que es agradable (Hebreos 13:21).

Ser primicias de sus criaturas (Santiago 1:18).

Haciendo bien, hagamos acallar la ignorancia de los hombres vanos; porque mejor es padecer haciendo bien (I Pedro 2:15; 3:17; 4:2 y 19).

Sed del bien de Jehová.- Salmo 103:5 El bien del Señor nos rejuvenece. Nos hace vivir en las alturas, en semejanza de águilas. El ser satisfechos del bien de Jehová nos lleva a habitar en la roca, la cual es Jesucristo. Nos hace participantes del Espíritu de Vida en Cristo Jesús, para caminar en prosperidad espiritual, a la manera de Isaac.

Jeremías 31:14; Salmo 65:4

Isaac experimentó el Espíritu de Vida en Cristo Jesús, pues él pudo ver la mano de Dios en todo aquello que emprendía. A pesar de recibir rencillas de sus vecinos (el Pozo de Ezek, Génesis 26:20), y odio (Sitnah, Génesis 26:21), Dios ensanchó la vida de Isaac (Rehoboth, Génesis 26:22), y pudo ver Isaac al Señor en Beer-Seba (Pozo del Pacto o del Juramento, Génesis 26:23-24-25 y versículos 32-33).

Isaac había abierto los pozos que su padre Abraham también había cavado, pues los Filisteos los habían cegado (Génesis 26:15). Y esos pozos le dieron a Isaac <<ciento por uno>> en fruto de la tierra (Génesis 26:12-14). Y Dios le engrandeció sobremanera: <<Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aún a sus enemigos pacificará con él>> (Proverbios 16:7, Génesis 26:26-31).

Sed de la semejanza del Señor.- Salmo 17:15; Job 14:14-15a; 19:26-27; Génesis 1:26-27 ¿Cuál es nuestra sed? El mundo nos está ofreciendo muchas ofertas. El satanás anda tentando nuestros anhelos y, a la manera de la tentación hecha al Señor Jesús, nos ofrece los reinos de la tierra. Durante la tentación, el Señor estaba siendo apremiado por el hambre, de ahí la primera oferta de convertir las piedras en pan, pero las ofertas van subiendo de nivel a medida que Dios nos permite vencer al maligno, y lo que el Señor quiere es que anhelemos la semejanza de Cristo en todo y por todo. Siendo éste nuestro anhelo, nuestra sed será saciada al despertar a la semejanza del Señor Jesús.

Sed del Padre.- Salmo 42:1-3, y 63:1 y 5; 143:6 No tengamos hambre de lentejas (del mundo y su concupiscencia), sino de Dios. Esaú tuvo hambre de lentejas; Jacob tuvo hambre de eternidad. Dios no hace acepción de personas, pero las personas sí hacen acepción de Dios.

Jacob percibió cuáles eran los derechos de primogenitura, y tuvo la revelación de Dios que, cuatrocientos sesenta años después, el Señor mostraría a través de la ley: <<Leví no heredará la tierra, yo Jehová soy su heredad>> (Números 18:20 y Deuteronomio 10:9. Asaph lo declara en el Salmo 73:25-28: <<a quién tengo yo en los cielos, y fuera de ti nada deseo en la tierra>>.

Jacob anheló la eternidad, en un apetito que le llevó a comprar los derechos de primogenitura, pero también le llevó a mentirle a su padre Isaac, a cambio de una bendición que mostraría la trascendencia de los siglos; ser el pueblo de Dios, y el Creador siendo el Dios de ellos. Jacob anhelaba a Dios, para sí, como su heredad. ¡¡¡¡¡¡¡PERO HOY, DIOS ES NUESTRA HEREDAD!!!!!!!!

Sed de Cristo.- Juan 7:37 ¿Dónde estamos hoy sentados para comer? ¿Quién es la fuente que sacia nuestra alma? Un canto dice: <<Cristo es la fuente donde se sacia mi alma; Él el es el Lirio de los valles en mi ser...>> Cristo era la fuente de aguas vivas en el desierto, durante el peregrinar de Israel en el desierto. La nación nunca se asombró del milagro; ellos veían brotar las aguas vivas de la roca, pero no había asombro (no he encontrado un pasaje de la Biblia que lo registre). Así que ellos se saciaban de su sed material; el agua dulce les llenaba el vientre y se iban jubilosos, pero no entendían que realmente esa fuente era Cristo: <<y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la piedra espiritual que lo seguía; y la piedra era Cristo>>. Hoy Cristo está frente a nosotros anunciando el fin de la sequía; Él viene a saciarnos de Sí mismo.

Sed del Espíritu Santo.- Juan 7:37-39 Y el Espíritu Santo también está a nuestra disposición para saciar nuestra sed. Isaías 28:11-12 El Espíritu Santo es la fuente de refrigerio, en medio del desierto; Él es el reposo para nosotros.

Sed de Su Gloria.- Éxodo 33:18 Aquí encontramos un hombre sediento de conocer la Gloria del Señor. Moisés había conocido los caminos y las obras de Jehová (Salmo 103:7), pero en esta ocasión, él está pidiendo experimentar la Gloria del Señor, y Dios le mostró Su Gloria a Moisés (Éxodo 33:20-22).

De igual manera, Dios le mostró a Moisés los caminos para encontrar y disfrutar la Gloria del Señor, en el Santuario (Salmo 68:24, con Éxodo 40:34-35).

Números 14:21 La Gloria del Señor llena toda la tierra (Salmo 72:19; Isaías 6:3).

I Crónicas 29:28 Y murió (David) en buena vejez, lleno de días, de riquezas, y de gloria: y reinó en su lugar Salomón su hijo.

Juan 1:14

II Corintios 7:4.

(Ezequiel 47)

A todos los sedientos

Durante un viaje, empecé a leer la Biblia, en los capítulos de 54 a 60 de Isaías. Algo me movió a leer esos capítulos, y nunca pude pasar del capítulo 60. Y sucedía que cada vez que terminaba de leer esos capítulos, el Señor me movía a regresar al capítulo 54 y a reiniciar la lectura hasta el 60. Esto sucedió por varios días. No contabilicé cuántas veces lo hice, pero puedo asegurar que esos capítulos los leí cerca de diez ocasiones o más.

Al estar leyendo, en cada ocasión el Señor me abría el entendimiento para aprender algo nuevo, a pesar de haber leído sistemáticamente la Biblia y, por consecuencia, esos capítulos. En la lectura de Isaías 55:1-2 encontré un mensaje de parte de Dios para mi vida, y lo quiero compartir.

<<A TODOS los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oídme atentamente, y comed del bien, y deleitaráse vuestra alma con grosura>> (Cfr. Joel 2:19; Apocalipsis 21:6 y 22:17).

De este pasaje quiero destacar lo siguiente: Es un mensaje dirigido a los sedientos que no tienen dinero. Se habla de las aguas a las cuales se puede venir sin dinero, a fin de comprar y comer, sin dinero y sin precio, vino y leche.

En seguida se hace una exhortación a los que gastan su dinero no pan, y los que gastan su trabajo, pero no en hartura. La exhortación es, pues, oír atentamente y comer del bien y, entonces, se deleitará nuestra alma.

A manera de introducción veamos algunos de los principios que rige este mensaje:

Primeramente, es un llamamiento de Gracia. Yo he creído que en Antiguo Testamento está manifestada la Gracia, a pesar de estar aparentemente escondida. La Gracia trajo maldición a la tierra, por amor del hombre, y por Gracia, el Señor vio con agrado el sacrificio de Abel.

La Gracia permea a lo largo de todo el Antiguo Testamento, en los llamamientos a Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob (al cual amó), José, Moisés, Aarón, Leví, Judá, David, Isaías, Jeremías, Daniel, Jonás, Sansón, Barac, etc.

La Gracia dejó testimonio, para que una mujer hecha pasar por ramera (Tamar), otra sobre quien pesaba la maldición de la ley (Ruth), otra más que fue ramera (Rahab) y Bath-Sheba (quien adulteró con el rey David) estuvieran en la línea genealógica de quien vendría a ser nuestro Salvador.

En esa misma línea genealógica encontramos a un rey (Manasés, hijo de Ezequías) quien hizo cosas peores que sus antecesores, pero entró en la línea genealógica, pues alcanzó gracia de Dios, al arrepentirse de todo su corazón.

Hablar de la Gracia que está encerrada en el Antiguo Testamento requiere de un tiempo razonablemente amplio para deleitarnos en ello.

Encontramos entonces un llamamiento Gracia, porque además no llama a venir a las aguas, de manera gratuita (no me gusta la expresión gratis, pero la estoy usando, para tener entendimiento del mensaje. Realmente, nada es gratis. Cristo tuvo que pagar el precio de lo que ahora nos ofrece, por Su Gracia y sólo por Su Gracia).

En esta misma dirección, el llamamiento a los que no tienen dinero. En Mateo 5:3, el Señor habla a los pobres en espíritu. Es interesante ver que el Señor nos abre el pasaje de Isaías 55:1-2, al hablar de los que no tienen dinero, identificándolos como pobres en espíritu. Es decir, el Señor, al hablar a través del profeta Isaías, no se está refiriendo a cosas materiales, que podemos disfrutar en ese mensaje específico. Un hermano recibió esta palabra como una rhema de Dios y fue e inscribió a sus hijos, sin dinero, en una escuela de paga. Sin embargo, realmente el Salmo 23:1 es una rhema de provisión para las necesidades prácticas. Y en el evangelio de Mateo, el Señor afirma: <<mas buscad el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas>> (Mateo 6:33). De hecho, sin entrar todavía en detalles, este pasaje de Mateo nos muestra, en revelación, que la primera parte del mensaje está en Isaías 55:1-2, y es que a medida de que buscamos el reino de Dios y Su Justicia, nosotros estamos mostrando nuestra hambre y sed, que no podemos saciar, sin que exista la provisión específica para ello. Sin embargo, el Reino de Dios y Su Justicia se alcanzan por gracia. No hay precio que nosotros podamos pagar por ello, pero tampoco es gratis, pues hubo un precio para ello y ese precio no lo pudimos pagar nosotros (Salmo 49:8). Fue un gran precio, tasado por el Padre Celestial, y pagado por el Señor Jesucristo. Y por ese precio, nosotros (que no tenemos el pago suficiente) sí podemos venir a las aguas y ser saciados.

Retomando el tema de los pobres, en Apocalipsis 2 y 3, el Señor habla a dos iglesias locales, en torno de su condición financiera material y espiritual. La iglesia local de Sardis era pobre materialmente, pero rica espiritualmente, pues el Señor no le hace reproche alguno, como sí lo hace a cinco de las siete iglesias de Asia. De hecho las iglesias de Sardis y Filadelfia no recibieron reproche del Señor. Por eso, la iglesia de Sardis sólo era pobre en lo material, pero era una asamblea de bienaventurados, a la manera de Mateo 5:3, pues siendo pobres en espíritu, eran herederos del Reino de los Cielos (recordemos que Mateo 6:33 nos exhorta a buscar el Reino de los Cielos, y los hermanos de Sardis lo estaban haciendo, por el testimonio vivo del Señor Jesucristo. Es una iglesia de mártires que sufren persecución e intolerancia, por el Reino de Dios.

La otra iglesia local de la que se dan pormenores de sus finanzas es Laodicea. Esta iglesia se caracteriza por tener riquezas materiales, pero carece del oro que prefigura la Gloria de Dios. Es una iglesia perezosa; se ha conformado con sus logros materiales, pero ignora su miseria espiritual.

Vino y leche son los dos bienes que nos ofrece el Señor, a través del profeta. El Vino es una figura de la Gracia y de la Unción. En Juan 2:1-11 se describen las bodas de Caná de Galilea, y en ese lugar, el Señor inicia un ministerio glorioso, al anunciar el Reino de los Cielos con su primer milagro (de acuerdo con algunos comentaristas), y en ese milagro específico, el Hermano Robert Ewing afirma que Cristo mostró la revelación de nueva era divina, a saber la expresión abierta de la Gracia, pues había seis tinajuelas de agua, y eran sombra o figura de los seis pactos que habían antecedido al Pacto de Gracia entre Cristo Jesús y el Padre Celestial. De hecho ese Vino nuevo, proveniente del milagro de transformación de agua, estaba prefigurando el vino nuevo de la Gracia Divina. El Vino de los cielos (“hay vino pan y leche en la ciudad de Sión”) es la expresión de Gracia del Señor, en las Bodas del Cordero.

El Vino es también sombra o figura de la Unción que viene del Espíritu Santo. En Efesios 5:18, el apóstol Pablo nos exhorta a no embriagarnos de vino… antes seamos llenos de Espíritu Santo.

La Leche en la Biblia se refiere a la Palabra, pero esta vez diremos que es palabra revelada de Dios. Mucha gente tiene la Biblia. Los católicos han patrocinado traducciones de Las Sagradas Escrituras, pero no tienen revelación y, por ello, no salen de sus tradiciones. Los Mormones usan la Biblia, pero no es su libro de texto base, pues han agregado otros textos heréticos a su doctrina. Lo mismo sucede con los Testigos de Jehová. Pero aún en las iglesias locales de hoy en día, los Corintios y Gálatas de nuestra época han añadido interpretaciones a la Sagrada Escritura, en lugar de tomar la revelación fresca que sólo el Espíritu Santo puede dar (II Corintios 2:10-11; Juan 14:26; 16:13, 7-11; I Juan 2:27).

Esta Leche es pura, fresca y es doctrina (I Pedro 2:2; I Corintios 3:2). Esta Leche fue la revelación de la Palabra dada al Señor Jesucristo, cuando, a la manera del Salmo 1°, Él se deleitaba en la ley de Jehová, de día y de noche. Es la fuente de la mantequilla que degustó el Señor en su desarrollo, para venir a tener el entendimiento, como verdadero Hombre, que Él era el Mesías: <<comerá mantequilla y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno>> (Isaías 7:15).

Bien, veamos de qué cosas nos anima el Señor a estar sedientos, para ser saciados:

Hambre y sed del Evangelio.- Juan 4:5-15 Aquella mujer Samaritana descubrió su sed, ante la predicación del Evangelio del Señor. El Señor Jesucristo conoce nuestros anhelos y conoce nuestra sed. Por eso, el Señor le mostró que beber del agua de aquel pozo de Sicar significaría volver a tener sed; pero probar de las aguas del Evangelio nos trae satisfacción y bendición. El Señor tenía una obra por hacer, y ello le llenaba o le satisfacía su hambre: hacer la obra del Padre.

En griego, Evangelio significa buenas noticias. Es interesante ver que la sociedad está siendo saturada de malas noticias, pero la humanidad está sedienta de escuchar alguna noticia buena, y el Señor desde los inicios de la humanidad, ha estado dando buenas nuevas; y éstas son: <<He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo>>.

Amós 8:11; Isaías 21:14; Proverbios 25:25

Hambre y Sed de Justicia.- Mateo 5:6 y 10; y 6:33 Es ya una bienaventuranza estar sedientos de justicia; pero lo maravilloso de esa hambre y sed es que seremos saciados. ¿De cuál justicia? De la Justicia divina. La justicia de Dios es interesante: Él perdona a todo pecador arrepentido y le da participación de la vida eterna, pero el Señor no dará por inocente al culpable, a pesar de que éste pretenda “portarse bien”, pues nadie será justificado por sus propias obras, sino por la justicia que es en Cristo Jesús.

¿Qué es la justicia? La justicia es el cumplimiento de la voluntad de Dios.

La Biblia tiene 338 versículos que hablan de la justicia por más de 365 ocasiones.

<<El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja  por no oír sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala; Éste habitará en las alturas: fortalezas de rocas serán su lugar de acogimiento; se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas. Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos…>> (Isaías 33:15-17).

<<Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; arad para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia>> (Oseas 10:12).

<<Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre>> (Isaías 32:17).

<<Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos>> (Mateo 5:20).

<<No harás agravio en el juicio, no tendrás respeto al pobre, ni honrarás la cara del grande: con justicia juzgarás a tu prójimo>> (Levítico 19:15).

<<Jueces y alcaldes te pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio. No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. La justicia, la justicia seguirás, porque vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da>> (Deuteronomio 16:18-20).

<<Y tendremos justicia cuando cuidáremos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como Él nos ha mandado>> (Deuteronomio 6:25).

<<Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande. Poderoso, y terrible, que no acepta persona, ni cohecho; que hace justicia al huérfano y a la viuda, que ama también al extranjero dándole pan y vestido>> (Deuteronomio 10:17-18).

Andar en  integridad y hablar verdad son actitudes de un corazón justo (Salmo 15:2). Defender y dar al pobre, defender al huérfano, al afligido y al menesteroso, son actitudes de justicia (Salmo 82:3; 112:9).

<<Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero dice Jehová>> (Jeremías 9:23-24).

<<La justicia engrandece la nación, pero el pecado es afrenta de las naciones; la benevolencia del rey es para el ministro entendido, pero su enojo contra el que lo avergüenza>> (Proverbios 14:34-35).

<<Mejor es lo poco con justicia, que la muchedumbre de frutos sin derecho>> (Proverbios 16:8).

<<El que sigue la justicia y la misericordia, hallará la vida, la justicia y la honra>> (Proverbios 21:21).

<<Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí la impiedad; y en lugar de la justicia, allí la iniquidad… Si violencias de pobres, y extorsión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de esta licencia; porque alto está mirando sobre alto, y uno más alto está sobre ellos>> (Eclesiastés 3:16 y 5:8).

<<¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que dan por justo al impío por cohechos, y al justo quitan su justicia!>> (Isaías 5:22-23).

<<Alcanzará piedad el impío, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová>> (Isaías 26:10).

Hambre y sed de hacer la voluntad del Padre.- Juan 4:28-32 En cierta ocasión el Evangelista Ray Jenings, al predicar, decía <<almas, almas, tengo hambre de almas para Cristo>>.

El Señor ha prefijado el tiempo y lugar de nuestra habitación; ello quiere decir que Él tiene una voluntad específica para cada uno de nosotros, y Él desea que nos movamos con hambre y sed de cumplirla a la perfección.

<<El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas>> (Salmo 40:8; Hebreos 10:7-9)

<<Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Y respondiendo él, dijo: No quiero; mas después, arrepentido, fue. Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle. (Mateo 21:28-32).

Juan 5:30; 6:38 y 7:17 <<porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió...>>

La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2).

Nuestro servicio, sea cual sea, debe ser como al Señor y no como para los hombres (Efesios 6:6-7).

La voluntad de Dios es nuestra santificación (I Tesalonicenses 4:3); estar siempre gozosos, orar sin cesar, dar gracias en todo, es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús (I Tesalonicenses 5:15-22).

Testificar con señales y milagros, y maravillas, etc., (Hebreos 2:4).

Ser aptos, en todo, para toda buena obra, haciendo lo que es agradable (Hebreos 13:21).

Ser primicias de sus criaturas (Santiago 1:18).

Haciendo bien, hagamos acallar la ignorancia de los hombres vanos; porque mejor es padecer haciendo bien (I Pedro 2:15; 3:17; 4:2 y 19).

Sed del bien de Jehová.- Salmo 103:5 El bien del Señor nos rejuvenece. Nos hace vivir en las alturas, en semejanza de águilas. El ser satisfechos del bien de Jehová nos lleva a habitar en la roca, la cual es Jesucristo. Nos hace participantes del Espíritu de Vida en Cristo Jesús, para caminar en prosperidad espiritual, a la manera de Isaac.

Jeremías 31:14; Salmo 65:4

Isaac experimentó el Espíritu de Vida en Cristo Jesús, pues él pudo ver la mano de Dios en todo aquello que emprendía. A pesar de recibir rencillas de sus vecinos (el Pozo de Ezek, Génesis 26:20), y odio (Sitnah, Génesis 26:21), Dios ensanchó la vida de Isaac (Rehoboth, Génesis 26:22), y pudo ver Isaac al Señor en Beer-Seba (Pozo del Pacto o del Juramento, Génesis 26:23-24-25 y versículos 32-33).

Isaac había abierto los pozos que su padre Abraham también había cavado, pues los Filisteos los habían cegado (Génesis 26:15). Y esos pozos le dieron a Isaac <<ciento por uno>> en fruto de la tierra (Génesis 26:12-14). Y Dios le engrandeció sobremanera: <<Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aún a sus enemigos pacificará con él>> (Proverbios 16:7, Génesis 26:26-31).

Sed de la semejanza del Señor.- Salmo 17:15; Job 14:14-15a; 19:26-27; Génesis 1:26-27 ¿Cuál es nuestra sed? El mundo nos está ofreciendo muchas ofertas. El satanás anda tentando nuestros anhelos y, a la manera de la tentación hecha al Señor Jesús, nos ofrece los reinos de la tierra. Durante la tentación, el Señor estaba siendo apremiado por el hambre, de ahí la primera oferta de convertir las piedras en pan, pero las ofertas van subiendo de nivel a medida que Dios nos permite vencer al maligno, y lo que el Señor quiere es que anhelemos la semejanza de Cristo en todo y por todo. Siendo éste nuestro anhelo, nuestra sed será saciada al despertar a la semejanza del Señor Jesús.

Sed del Padre.- Salmo 42:1-3, y 63:1 y 5; 143:6 No tengamos hambre de lentejas (del mundo y su concupiscencia), sino de Dios. Esaú tuvo hambre de lentejas; Jacob tuvo hambre de eternidad. Dios no hace acepción de personas, pero las personas sí hacen acepción de Dios.

Jacob percibió cuáles eran los derechos de primogenitura, y tuvo la revelación de Dios que, cuatrocientos sesenta años después, el Señor mostraría a través de la ley: <<Leví no heredará la tierra, yo Jehová soy su heredad>> (Números 18:20 y Deuteronomio 10:9. Asaph lo declara en el Salmo 73:25-28: <<a quién tengo yo en los cielos, y fuera de ti nada deseo en la tierra>>.

Jacob anheló la eternidad, en un apetito que le llevó a comprar los derechos de primogenitura, pero también le llevó a mentirle a su padre Isaac, a cambio de una bendición que mostraría la trascendencia de los siglos; ser el pueblo de Dios, y el Creador siendo el Dios de ellos. Jacob anhelaba a Dios, para sí, como su heredad. ¡¡¡¡¡¡¡PERO HOY, DIOS ES NUESTRA HEREDAD!!!!!!!!

Sed de Cristo.- Juan 7:37 ¿Dónde estamos hoy sentados para comer? ¿Quién es la fuente que sacia nuestra alma? Un canto dice: <<Cristo es la fuente donde se sacia mi alma; Él el es el Lirio de los valles en mi ser...>> Cristo era la fuente de aguas vivas en el desierto, durante el peregrinar de Israel en el desierto. La nación nunca se asombró del milagro; ellos veían brotar las aguas vivas de la roca, pero no había asombro (no he encontrado un pasaje de la Biblia que lo registre). Así que ellos se saciaban de su sed material; el agua dulce les llenaba el vientre y se iban jubilosos, pero no entendían que realmente esa fuente era Cristo: <<y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la piedra espiritual que lo seguía; y la piedra era Cristo>>. Hoy Cristo está frente a nosotros anunciando el fin de la sequía; Él viene a saciarnos de Sí mismo.

Sed del Espíritu Santo.- Juan 7:37-39 Y el Espíritu Santo también está a nuestra disposición para saciar nuestra sed. Isaías 28:11-12 El Espíritu Santo es la fuente de refrigerio, en medio del desierto; Él es el reposo para nosotros.

Sed de Su Gloria.- Éxodo 33:18 Aquí encontramos un hombre sediento de conocer la Gloria del Señor. Moisés había conocido los caminos y las obras de Jehová (Salmo 103:7), pero en esta ocasión, él está pidiendo experimentar la Gloria del Señor, y Dios le mostró Su Gloria a Moisés (Éxodo 33:20-22).

De igual manera, Dios le mostró a Moisés los caminos para encontrar y disfrutar la Gloria del Señor, en el Santuario (Salmo 68:24, con Éxodo 40:34-35).

Números 14:21 La Gloria del Señor llena toda la tierra (Salmo 72:19; Isaías 6:3).

I Crónicas 29:28 Y murió (David) en buena vejez, lleno de días, de riquezas, y de gloria: y reinó en su lugar Salomón su hijo.

Juan 1:14

II Corintios 7:4.

(Ezequiel 47)