Siete doctrinas básicas

La mayoría de estos apuntes fueron recopilados dentro de la Iglesia Cristiana Neotestamentaria Jesús el Buen Pastor, en la ciudad de México, D.F. (excepto en aquellos casos en que se haga referencia una iglesia local diferente), y se han complementado y adecuado en su redacción, para hacerlos más accesibles al lector. (Todas las referencias bíblicas son tomadas de la antigua versión de Casidoro de Reina y Cipriano de Valera, a menos que se haga una mención distinta)

introducción

Dentro de la configuración de una Iglesia Neotestamentaria deben existir tres elementos indispensables:  I.-  GOBIERNO;  II.-  DOCTRINA; y III.- DISCIPLINA.

I.-  GOBIERNO

La expresión mínima de gobierno es el anciano gobernante o pastor.  El gobierno es una de las siete características de una iglesia saludable o sana.  Una iglesia neotestamentaria debe tener establecido el señorío de Cristo; sólo así podrá estar en funciones como iglesia.  Por tanto, deben estar en función:

  1. A) El Apostolado: El Apóstol, unido al ministerio quíntuple, debe funcionar en la iglesia local. Es decir, los cinco ministerios deben estar bajo la autoridad apostólica.
  2. B) El Pastorado: Debe existir en función un Pastor en el seno de la iglesia local.  Esto trae salud a la asamblea de santos.
  3. C) El Ancianato: “En consistorio de ancianos hay salud”.  El consejo de ancianos es el cuerpo de miembros de la iglesia con ciertos niveles de madurez para dar consejos sabios a la grey y para tomar decisiones prudentes frente a las necesidades de la iglesia local.  El consejo de ancianos sirve para aligerar las cargas de la iglesia.


II.-  DOCTRINA

(Estos apuntes fueron tomados de enseñanzas ministradas por el Hermano Ricardo Vivas, en la Iglesia Cristiana Neotestamentaria Adullam, en la ciudad de México).

Hebreos 5:12-14  El apóstol está escribiéndole a los Hebreos, a la iglesia más antigua; la que empezó en el día de Pentecostés; la que tenía doce apóstoles; la que tenía la expectación de crecer en el plan de Dios.  Toda la gente que había andado con Jesús, por regla general, en Jerusalén, ahí estaba. Sin embargo, ellos debieran ser ya maestros por la antigüedad que tenían de caminar en el Señor.  Pero el apóstol, al enseñarles, se percató que eran inhábiles; ellos tenían conocimientos sueltos; verdades sueltas; su conocimiento no estaba hilvanado; ellos tenían una grande necesidad.  Esta grande necesidad era volver a ser enseñados cuáles eran los primeros rudimentos de la iglesia.  Pablo se dio cuenta de que ellos no tenían la habilidad, la capacidad ni la madurez para caminar.

Tenéis necesidad de volver a ser enseñados cuáles sean los primeros rudimentos de las palabras de Dios”  Hermanos, Dios tiene una dieta para Su Iglesia.  Y la dieta de la Iglesia empieza por leche espesa y buena.  No cualquier leche.  No se trata de amamantar con biberón y chupón.  Se trata de amamantar a los bebés para que crezcan en salud; para que crezcan con seguridad.  Así es en lo natural; de igual manera debe ser en lo espiritual.  Por ejemplo, la leche materna tiene una composición diferente para la mañana, y para la tarde y para la noche.  Según las necesidades del bebé, es la composición de la leche materna; y esto no lo puede hacer un compuesto de lata.  Pero además, el bebé necesita el contacto de vida.

Tenéis necesidad de leche y no de manjar sólido”  (Hebreos 5:12d) es una expresión que habla del contacto que debe tener el cuerpo de Cristo con el mover del ministerio.  Los cassettes son buenos, pero el asunto es que sólo tienen información y no el ambiente que Dios hace en el momento del culto.  Lo importante es que haya una relación en la cual los miembros reciban el calor del ministerio.  Un hermano Pastor estaba yendo a mi casa para aprender la sana doctrina y le dije que necesitaba la cobertura apostólica de Moisés Caballero.  Entonces, él me dijo:  “bueno, Moisés me va a decir lo mismo que usted me está diciendo; con lo que recibo de usted me es suficiente”.  Pero el efecto no es el mismo, “yo no soy apóstol”; el efecto está en función del ministerio.  El ministerio no es una persona que sabe mucho; el ministerio es una persona que tiene la vida de Cristo Jesús y nos va a impartir lo que tiene de Cristo Jesús en él.

Así que lo que Dios quiere es amamantarnos; Él tiene cuidado de lo que necesitamos.  Pablo no tenía problemas; la iglesia tenía problemas, pero Pablo pudo identificar el problema; ellos no estaban creciendo bien; ellos no podían comer cosas sólidas. “Que cualquiera que participa de la leche es inhábil para la palabra de justicia”  Hermanos muchos hermanos ven la Palabra de Dios sobre superficie.  Hay muchos problemas de división en la Iglesia de Jesucristo porque ven las cosas desde la superficie; ¿por qué?  Ellos han perdido la visión de que la Palabra es muy grande, es como un océano.  Pero no sólo es grande en extensión, sino que también lo es en profundidad.  En la Palabra de Dios hay abismos más profundos en longitud que montañas en altura.

Entonces, nosotros necesitamos tener un conocimiento sano para que cuando vayamos profundo, podamos comprender las verdades en Justicia.  “Mas la vianda firme es para los perfectos” El plan de Dios que seamos madurados.  No es una utopía.  La perfección que Dios quiere para nosotros es real.  Un bebé bien alimentado crecerá sano, y todas sus capacidades van a ser desarrolladas.  El propósito de Dios es perfección.  Así, vamos a comer vianda sólida y no nos hará daño.  Hay cosas tan elementales que se han perdido por no darse la enseñanza adecuada a los santos.

Para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”  estos no son los sentidos del alma ni del cuerpo; son los sentidos del espíritu.  Necesitamos movernos en el sentido del espíritu para acomodar lo espiritual a lo espiritual, para discernir.  Necesitamos ejercitar nuestros sentidos.

I Pedro 2:1-2  El apóstol Pedro tiene la intención de enseñar la leche; a él fueron dados los principios del Reino; él tiene cómo empezaron las cosas; él tiene el evangelio leche.  Hay cosas que estorban el crecimiento y la digestión de la leche.  La leche debe ser limpiada; debe hervirse.  Debemos quitar de nuestro corazón la malicia, todo engaño, fingimientos, envidias, todas las detracciones.  ¿Por qué queremos aprender más?  Debemos dejar todo lo negativo para crecer.  No estamos aprendiendo para ser mejores que otros.  No estamos aprendiendo para exaltarnos a nosotros mismos.  Quitemos las envidias y las detracciones.  No seamos inconstantes; no tengamos arranque de cuaco y caminar de jamelgo.  En lo natural, nosotros no comemos un día sí y otro no.  Cuando Dios nos llama a la mesa debemos estar ahí para comer.

La leche espiritual nos hace crecer en lo espiritual.  Así no habrá cosas que nos harán fluctuar.  Y no se trata de comer cualquier cosa.  Se trata de comer lo sano.  No comamos por lo atractivo de cómo se presentan los alimentos, ni por el olfato; comamos lo que nos nutre.  Comer cualquier cosa puede llenarnos pero no nutrirnos.  Dios tiene una comida adecuada para nuestra vida para que tengamos salud y tengamos la actitud de hacer su voluntad siempre.  Nuestro énfasis es en la Palabra de Dios, para que el pueblo llegue a la madurez.  No es el propósito de que siempre se le de dé comer al bebé en la boca, sino que crezca y llegue a ser capaz de alcanzar su alimento; para ello se necesita crecer.  Entonces, llegará a asumir una responsabilidad y podrá ayudar a otros a crecer.  No queremos grandes lumbreras; queremos un ejército que pueda pelear las batallas del Señor.  Queremos iglesias maduras.  Las guarderías deben ser llevadas al crecimiento de iglesias.

El crecimiento tiene su tiempo y sus accidentes; pero debemos tener la capacidad para crecer en salud.  No le pongamos agua a la leche.  La leche debe ser ministrada tal cual y después ayudar a los bebés a digerirla:  “fuimos blandos entre vosotros, como la que cría, que regala a sus hijos” (literalmente: “fuimos como la nodriza con vosotros, porque así los amábamos”) (I Tesalonicenses 2:7).  Así, los hermanos de Tesalónica estaban chapeados.

Repetir las cosas que hemos aprendido no debe ser molesto porque para los hermanos es seguro.  II Pedro 3:15-16  “Tener por salud la paciencia de nuestro Señor Jesucristo...”  Para crecer se necesita paciencia, pero no nuestra paciencia, sino la paciencia de nuestro Señor.  La paciencia se toma su tiempo.  Así, la Paciencia del Señor es para Salud.  “...como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que la ha sido dada, os ha escrito también; casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas...”  el evangelio, las verdades leche y las verdades carne no son cosas distintas; son las mismas cosas; lo que sucede es que las verdades carne son presentadas en una manera muy especial por le Señor para ayudar a tener fuerza.  “...entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos (ignorantes) e inconstantes tuercen...”  Dios quiere que crezcamos en salud, en todas las cosas.  Los indoctos tienen problemas para digerir las verdades carne.  Y los inconstantes tuercen las Escrituras; es decir, llegan a conclusiones equivocadas porque no tienen las bases para ello.  “Para perdición de sí mismos”  habla de todas las bendiciones que se pierden por no tener el entendimiento de las Escrituras.  No habla de pérdida de salvación.

I Corintios 3:1-2  El apóstol habla de Cristianos que siguen en el corral, a pesar de haber pasado el tiempo en sus vidas.  Los niños son muy bonitos, pero no es correcto que permanezcan niños.  El Cristiano necesita crecer a través de la Sana Doctrina.  En el Nuevo Testamento aparece siete veces la expresión la Sana doctrina y tienen una aplicación práctica para nuestras vidas.  No se trata de tener una experiencia de aprendizaje natural o mental; no, no es así, se trata de tener un entendimiento espiritual.  Debemos estar expectantes de que Dios nos revele Su Palabra.  La inteligencia natural no es garantía de entendimiento espiritual.

Lo cual también hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, mas con doctrina del Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual” (I Corintios 2:13)  Necesitamos del Espíritu para que nuestra mente natural pueda estar sin fruto y entonces podamos tener lo que Colosenses 1:9  llama Inteligencia Espiritual.  Necesitamos inteligencia espiritual.  “El hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios...” (I Corintios 2:14)  El hombre que anda en los sentidos de su alma no entiende las cosas de Dios, porque se han de discernir espiritualmente; pero si somos constantes en el caminar cristiano, entonces, Dios nos estará revelando Su Palabra.  Necesitamos estar  anhelando para recibir del Espíritu Santo.  Para comprender mejor, hablemos lenguas, y el Espíritu Santo funcionará como agua para que podamos entender las cosas.

El espiritual juzga todas las cosas” (I Corintios 2:15)  Tener en el corazón el anhelo de hacer la voluntad de Dios moverá Dios a darnos la revelación de Su Palabra para provecho nuestro.  De no amar al Señor, las cosas de Dios nos parecerán locura.  “Mas nosotros tenemos la Mente de Cristo” (I Corintios 2:16)  Al amar al Señor y anhelarle y desear hacer Su voluntad, nosotros disfrutaremos de la revelación de la Palabra, pues tenemos la misma mente de Cristo.

Hebreos 6:1-2  Ahí encontramos las siete doctrinas leche.  “Vamos adelante a la perfección”  Madurez es el tema de Hebreos 6; el tema es santificación, es el desarrollo de la niñez, por la necesidad de los hermanos Hebreos.  “Otra vez”  significa que Dios quiere repetir las enseñanzas a nuestras vidas hasta que sean como clavos hincados en nuestro corazón.  Así deben ser las enseñanzas de los maestros dadas por los pastores de las congregaciones.  Las siete doctrinas enlistadas en este pasaje son el Fundamento para nuestra edificación; son el fundamento o la base sólida sobre la cual podemos desarrollar nuestra vida.

Veamos en una forma esquemática estas siete verdades y las llaves que tienen para abrirnos las puertas del Reino de Dios, la Gracia que nos imparten y cómo nos llevan a digerir las Verdades Carne o las viandas Espirituales de Dios.

 

Verdad Leche

Clave o Llave de

Gracia

Vianda Sólida o Carne

Siete Relaciones Básicas con

Doctrina de Cristo

La Gracia

Posición

Verdades del Orden Divino

La Palabra de Dios

Arrepentimiento de obras muertas

Del Reposo

Prueba, demuestra

Verdades del Reposo

El mundo

Fe en Dios

Llave de Victoria

Protección

Verdades Vencedoras

La Autoridad

Bautismos

Llave de la Paz

Paz

Verdades del Calvario

Los Tratos Personales de Dios

Imposición de Manos

Llave de Templanza o Dominio Propio

Poder

Verdades del Dominio

El Plan de Dios

Resurrección de muertos

Llave de la Seguridad

Propósito

Verdades de la Salvación

Dios mismo: A) El Padre; B) El Hijo; y C) El Espíritu Santo

Juicio eterno

Llave de la Visión

Preeminencia

Verdades Dispensacionales

La Gloria de Dios: A) de Su Nombre; B) de Su Palabra; C) de Su Vida; y D) de Su Presencia

 

La primera columna nos muestra cada una de las siete doctrinas básicas o fundamentales o doctrinas leche.  La segunda columna nos muestra las puertas del reino que se abren para nosotros; la tercer columna muestra el beneficio que recibimos de asimilar cada doctrina leche; la cuarta columna nos muestra cómo a través de cada doctrina leche nosotros podemos asimilar las doctrinas carne.  Finalmente, la glosa de las siete relaciones básicas nos muestra la perfecta armonía que existe en toda la doctrina de Dios.  Así, la Doctrina de Cristo y las Verdades del Orden Divino nos dan una correcta relación con la Palabra de Dios; el Arrepentimiento de Obras muertas y las Verdades del Reposo nos llevan a una correcta relación con el mundo; las verdades de la Fe en Dios y Vencedoras nos dan la correcta relación con la Autoridad.  Las verdades de Bautismos y del Calvario nos dan una correcta relación con los Tratos personales de Dios.  Las Verdades de Imposición de Manos y del dominio nos dan la correcta relación con el Plan de Dios.  Las Verdades de Resurrección de Muertos y de la Salvación nos dan la correcta relación con Dios mismo.  Finalmente, las Verdades de Juicio Eterno y Dispensacionales nos llevan a tener una correcta relación con la Gloria de Dios.

(Lo anterior es la Introducción a las Doctrinas Leche que ministró el hermano Ricardo Vivas en la Iglesia local Adullam).

 

 

(A continuación se incluyen los apuntes tomados en la Iglesia Cristiana Neotestamentaria Cristo el Buen Pastor, respecto de la introducción a las Doctrinas Leche)

“La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas” (Proverbios 9:1).  La sabiduría es Cristo (Cf. Proverbios 8:22-30).  Su casa es la Iglesia (cf. Mateo 8:20; Lucas 9:58; Hebreos 3:6; I Pedro 2:5; Efesios 2:20-22).  Las siete columnas son Siete Doctrinas Básicas o Doctrinas Fundamentales o Doctrinas Leche.

En Hebreos 5:12-14, el apóstol Pablo exhorta duramente a los hermanos judíos.  Ellos ya debían ser maestros; sin embargo, estaban necesitando de los primeros rudimentos de las palabras de Dios.  Estos rudimentos son las siete doctrinas leche.  Pero la vianda firme o la doctrina con mayor profundidad es para los ‘perfectos’.  La palabra ‘perfectos’, en el Griego original es ‘teleion’ y significa perfección de madurez.  Es decir, la vianda firme es para los maduros; para aquellos que tienen ejercitados los sentidos en el discernimiento del bien y del mal.  Ahora bien, mientras el cristiano bebé se desarrolla en madurez necesita de leche.

I Pedro 2:2  “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual, sin engaño, para que por ella crezcáis en salud”.  El ánimo del apóstol Pedro es que nosotros codiciemos la leche espiritual sin adulteración.  Ésta es la manera en la cual creceremos saludables en el Señor.  Nuestro amado Señor tuvo necesidad de la leche espiritual para crecer en salud.  Durante su encarnación, en semejanza nuestra, el Señor necesitó de estas doctrinas básicas: “Comerá manteca y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno” (Isaías 7:15).  La manteca debe entenderse por mantequilla obtenida de la leche (Proverbios 30:33a) ya que la manteca de puerco era abominación a los judíos pues el cerdo era un animal inmundo, y el Señor vino a cumplir la ley.  De esta manera entendemos que la leche es figura de las siete doctrinas básicas o fundamentales que todo cristiano debe conocer.  A su vez, Dios quiere que nosotros ejercitemos los sentidos (de espíritu, alma y cuerpo; quince sentidos en total) en el discernimiento del bien y del mal, de la misma forma que lo hizo el Señor Jesucristo.

En otras palabras, Dios quiere que crezcamos y maduremos a la estatura del varón perfecto Cristo Jesús.  “Os di a beber leche, y no vianda: porque aún no podías, ni aún podéis ahora” (I Corintios 3:2) “... hermanos, no pude hablaros como a espirituales ...” (I Corintios 3:1).  El cristiano es proclive a pasar por diferentes etapas de crecimiento, tal y como se da en la forma natural.  Un bebé no está capacitado para asumir obligaciones después de haber nacido; al contrario, el bebé está para recibir todos los cuidados indispensables para su desarrollo.  La Biblia muestra, por lo menos tres diferentes etapas de crecimiento del (hijo de familia) cristiano:  A) teknia o teknon: ésta es la posición de un hijo recién nacido, de un bebé (o brephos); B) paidia o paidion: éste es el hijo de familia que se encuentra en edad escolar o en edad de ser ejercitado y disciplinado; está en la edad del aprendizaje; y C) ouios:  éste es el hijo de familia maduro que ha alcanzado la capacidad de asumir obligaciones.

En su Humanidad, Cristo Jesús tuvo necesidad de pasar por estas fases de crecimiento.  “Y el niño (paidíon) crecía y se fortalecía, siendo llenado de sabiduría, y la Gracia de Dios estaba sobre él” (Lucas 2:40 versión Nuevo Testamento. Interlineal).  “Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2:52).  En estos dos pasajes, nosotros vemos los tres niveles de crecimiento del Señor:  ‘crecía en Gracia’ o ensanchaba Su Espíritu; ‘en sabiduría’ es el crecimiento para Su alma; y ‘en edad’ es el crecimiento físico.  De estos tres tipos de crecimiento, debemos considerar cada uno aplicado a nuestras vidas, pero desde una perspectiva distinta:  A)  Al recibir a Cristo Jesús como nuestro Señor y Salvador, Él entra a nuestro espíritu humano y lo llena de perfección; de esta manera, nuestro espíritu no necesita mayor crecimiento.  B)  Desde que recibimos a Cristo, cada día de nuestra vida, necesitamos ser ejercitados y crecer en el alma; parte de este crecimiento lo obtenemos de las doctrinas leche.

Hebreos 6:1-2  “Por tanto, dejando la palabra del comienzo en la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Dios,  de la doctrina de Bautismos, y de la imposición de manos, y de la resurrección de los muertos, y del juicio eterno.”

El autor de la epístola (algunos afirman que fue Pablo) señala cuáles son estas siete doctrinas fundamentales o doctrinas leche:

A).  Doctrina de Cristo.-  Esta doctrina es vista en la perspectiva del Misterio de la Piedad.  En I Timoteo 3:16, el apóstol  Pablo señala siete aspectos de la doctrina de Cristo.  Al escribir a Timoteo, Pablo muestra siete grandes misterios: el primero de ellos es el de la Piedad.  Pero además, en esos siete misterios se muestran los dos extremos más gloriosos de la Piedad:  “Dios ha sido manifestado en carne”  y  “Dios ha sido recibido en Gloria”.  La cristiandad depende de estos dos extremos.  Esto es un principio de Dios que ha de ser cumplido en las obras de Él.

B).  Arrepentimiento de obras muertas.-  Hechos 17:30  A lo largo de toda la Biblia, el Señor hace un llamado al arrepentimiento.  Por ejemplo, la predicación de Jonás hablaba de la destrucción de Nínive; sin embargo, el resultado trajo arrepentimiento.  Las obras muertas son todo aquello que realizamos siendo impíos, fuera de la voluntad de Dios y no hechas en Cristo, sino en nuestro esfuerzo.  Son obras del alma, para ser vistas de los hombres.  Son obras de orgullo (Mateo 6:1-8).  El Señor exhortaba a que la conducta de quienes le oían fuese como lo enseñaban los fariseos pero no como lo vivían los fariseos.  Nuestra Justicia (que es Cristo) es mayor que la de los escribas y fariseos.  La justicia de los escribas y fariseos se traducía en obras muertas.

En II Corintios 7:11, el apóstol Pablo da a conocer siete frutos dignos de arrepentimiento.  Estos frutos también los describe el salmista David en el Salmo 51.

Juan el Bautista predicaba el arrepentimiento y los frutos dignos de arrepentimiento (Mateo 3:1-12;  Lucas 3:1-14; Marcos 1:1-5).  La primera predicación de Jesús fue el arrepentimiento (Marcos 1:15; Mateo 4:17).  A lo largo del libro de los Hechos, los apóstoles predicaron el arrepentimiento (Hechos 2:38; 3:19; 20:21).

Hoy, una de las predicaciones de la Iglesia debe ser el arrepentimiento.  La doctrina es de Arrepentimiento de obras muertas u obras de muerte.  El arrepentimiento debe ser una actitud de la Iglesia.  Continuamente debemos arrepentirnos de todas las obras muertas que cometemos en nuestro diario caminar.

C).  Doctrina de la Fe en Dios.-  esta doctrina nos invita a confiar en Dios.  Existen varios tipos de fe, pero la fe espiritual sólo gira en torno de Dios.  En el Evangelio de Marcos, el Señor dice enfática y categóricamente “Tened fe en Dios”.  Dios es nuestro sostén en nuestra vida.  En Hebreo, Fe es ‘amán’ y ‘batach-chazán’ y en Griego las palabras son ‘elpis’ y ‘pistis’.  Cada vocablo tiene un significado.  La doctrina es de la Fe en Dios.

D).  Doctrina de Bautismos.-  La palabra bautismo deriva del vocablo griego ‘bapto’ que significa empapar, sumergir, mojar por completo.  ‘Baptizare’  es el vocablo latinizado que se utiliza en la misma dirección.  Pero veamos que la doctrina es en plural; es decir, habla de bautismos y no de bautizo.  Para que haya un bautizo se requiere de un sujeto activo, un sujeto pasivo y un elemento bautismal.

La Biblia nos muestra tres tipos de bautizo:  1. Bautizo en el cuerpo de Cristo.-  I Corintios 12:13 “... somos todos bautizados en un cuerpo ...” este cuerpo es el de Cristo.  Gálatas 3:27  Al ser bautizados en (dentro de) Cristo quedamos y somos revestidos de Cristo.  Romanos 6:3  La expresión “... somos bautizados en Cristo ...”  denota que fuimos introducidos en Cristo mismo.  La palabra ‘en’ en griego es ‘eis’  y significa ‘dentro de’; por tanto, es válido traducir  “... somos bautizados dentro de Cristo...”.  Este bautizo también puede llamarse Bautizo de Salvación.  Y aplicando la doctrina de espíritu, alma y cuerpo, podemos decir que en este bautizo, el Espíritu Santo toma nuestro espíritu humano y lo introduce en el cuerpo de Cristo.  En este bautizo, el sujeto activo es el Espíritu Santo, el sujeto pasivo es el espíritu del creyente y el elemento bautismal es el Cuerpo de Cristo.

  1. Bautizo en el Espíritu Santo.- Mateo 3:11e; Marcos 1:8b; Lucas 3:16e; Juan 1:33d; Lucas 24:49; Hechos 1:4 y 8; 2:4.  La experiencia de Pentecostés es hablar nuevas lenguas.  Esta es la señal de haber sido bautizados en el Espíritu Santo (Marcos 16:17 “... y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre ... hablarán nuevas lenguas ...”).

Existen muchos beneficios de hablar lenguas:  Es un acto de obediencia; es un testimonio a Dios, a Cristo y al mundo; desata el poder de Dios; constituye la forma de adoración más eficaz; a través de las lenguas hacemos la más perfecta oración e intercesión; las lenguas sirven para nuestra edificación; podemos bendecir y hacer acciones de gracias y servir a Dios;  ministran reposo al alma.  No es un capricho obligar a la gente para que hable lenguas; es la posibilidad de experimentar una cauda de beneficios que Dios nos otorga por el bautismo en el Espíritu Santo.

Dentro del esquema de la doctrina de espíritu, alma y cuerpo, en este bautizo es el alma la que tiene la experiencia.  De esta manera, el sujeto activo del bautizo es Cristo, quien toma nuestra alma (sujeto pasivo) y la introduce en el raudal del Espíritu Santo, el cual es la sustancia o elemento bautismal.  De esta manera salimos hablando lenguas.

  1. Bautizo en agua.- Mateo 3:11a; Marcos 1:4 y 8a; Lucas 3:16a; Juan 1:26a; 4:2; Hechos 8:36-38 Éste es un acto de obediencia y de testimonio a Dios de seguir a Cristo.  También se considera un testimonio de dar la espalda al mundo.  Mateo 3:16  En un acto de obediencia, Cristo se bautizó en agua, para cumplir así toda justicia.  En este caso, es el cuerpo el cual se bautiza o se moja.  El sujeto activo del bautizo es el ministro de Dios; el sujeto pasivo es el creyente, en su cuerpo físico; y el elemento bautismal es el agua.  En el primer bautizo, salimos salvos, gozosos o llorando; en el segundo bautizo salimos hablando lenguas; y en el tercer bautizo salimos mojados.

E).  Doctrina de Imposición de Manos.-  La imposición de manos es una forma de bendecir.  Dios nos dejó un canal de bendición: las manos.  I Timoteo 5:22  El apóstol exhorta a tener cuidado con la imposición de manos.  Por su parte, el Señor bendijo, imponiendo sus manos, a aquellos niños que le fueron traídos.  Existen siete beneficios de imponer manos:  1.  Para bendecir cosas y objetos; 2.  Para bendecir a los hijos; 3.  Para orar por los enfermos; 4.  Para ministrar la llenura del Espíritu Santo; 5.  Para corroborar el o los dones de uno o varios hermanos; 6.  Para establecer ancianos en una iglesia local; y 7.  Para enviar a los ministerios a la obra externa.  Los tres últimos beneficios sólo pueden ejercitarse por los cinco ministerios de Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros.

F).  Doctrina de Resurrección de los muertos.-  Isaías 26:19; I Corintios 15:12-23, 32, 35-45, 50-57; Hechos 17:32  La resurrección de los muertos es una doctrina práctica y ha sido predicada desde el Antiguo Testamento.  Dios no hizo al hombre para desaparecerlo después.  De hecho, la intención de original de Dios, en la creación de las cosas, fue la de hacer partícipe de la naturaleza divina a una criatura específica llamada hombre (Génesis 1:26-27 y Salmo 8:4-6).

La Resurrección de Cristo es nuestra garantía de resurrección.  Existen varias clases de resurrección.

Génesis 2:17; Romanos 3:23 y 6:23a  A causa del pecado de Adán, la humanidad fue sujeta a muerte en tres fases distintas:

  1. Muerte en el espíritu humano.- El área consciente de Dios murió a causa de desobediencia.  El hombre perdió conciencia de que Dios estaba presente en todos sus pensamientos, en todas sus palabras y en todas sus acciones y omisiones.  La Biblia dice que Dios se paseaba en el huerto con el hombre.  Esto era todos los días (Génesis 3:8a).  Gracias a la inocencia del hombre, éste podía tener conciencia de Dios; el hombre podía platicar con Dios y Dios con el hombre (Génesis 2:8-16).  Sin embargo, al pecar, el espíritu humano murió.

Antes del pecado, el hombre y la mujer estaban desnudos y no se avergonzaban, por no haber malicia en su corazón (Génesis 2:25).  Pero la desobediencia trajo muerte inmediata al espíritu del hombre, ya que pretendieron esconderse de Dios.  Desde la tentación, se perdió la conciencia de Dios, a pesar de que el Señor estaba presente.  Los fundamentos en el hombre fueron removidos (Salmo 11:3) y se perdió conciencia de Dios.  Con esta muerte, el hombre buscó a Dios a través de caminos pervertidos y equivocados:  la superstición y la idolatría fueron expresiones manifiestas de la muerte espiritual del hombre.  Caín fue el precursor de la idolatría y de la superstición (Génesis 4:3).

  1. Entenebrecimiento del alma.- Génesis 6:5; 8:21c; Salmo 51:5; Jeremías 17:9; Mateo 15:19  Todos los siete equipos del alma se entenebrecieron y dieron lugar a la maldad.  “... y el necio corazón de ellos fue entenebrecido.  Diciéndose ser sabios se hicieron necios” (Romanos 1:21e-22; Efesios 4:17-19).  El alma humana, entenebrecida, ah dado lugar a todo tipo de perversiones y desviaciones.  Pero sobre esta situación pesa un juicio de Dios: “... el alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:4-20 y Romanos 3:23 y 6:23a).
  2. Finalmente, la muerte física.- Ésta es un proceso de descomposición y debilidad total que inicia desde el nacimiento.  Desde la gestación del hombre, durante su nacimiento y a lo largo de toda su vida, la muerte ronda.  La mujer embarazada y el bebé son asediados por la muerte (Génesis 3:16).  La corrupción originada en el pecado inició su secuela de enfermedades y abominaciones en el cuerpo humano (I Corintios 15:56).  De esta manera, el cuerpo está expuesto a enfermedades y a la muerte.  Una de las definiciones de ‘muerte’ es “la debilidad total y absoluta”.  Un cuerpo sin vida está debilitado en forma absoluta; todo ello es consecuencia del pecado (Hebreos 9:27).

El cumplimiento de Génesis 2:17, en la expresión “... el día que de él comieres, morirás” se ve en una forma práctica, de la siguiente manera:  1.  El día de la desobediencia adámica murió el espíritu humano, al perderse la conciencia de Dios; 2.  El alma del hombre se llenó de tinieblas; y 3.  Físicamente, Adán murió el día de su pecado pues, a los ojos de Dios, un día es como mil años (Salmo 90:4; II Pedro 3:8).  Adán todavía no cumplía mil años cuando murió; es decir, el primer día milenial de Dios aún no se cumplía y el hombre murió.

Pero en confrontación con la muerte, Dios ha establecido también la resurrección de los muertos (Juan 5:25-29).  Los muertos han de resucitar; los justificados tendrán una resurrección para gloria, pero los impíos resucitarán para condenación eterna (Daniel 12:2).  Job conocía esta doctrina; el libro de Job es el más antiguo en comparación con los demás libros de la Biblia.  Este patriarca conocía la doctrina de resurrección de los muertos (Job 19:25-27).  El salmista David también tuvo la revelación de la resurrección de los muertos (Salmo 17:15; 16:9-10).  El Señor Jesús predicó la resurrección de los muertos; pero además, el pueblo judío conocía esta doctrina (Juan 11:23-24).  En la Biblia, la resurrección de los muertos es presentada en tres fases:  1. A). Jesucristo;  1. B). Los Santos del Antiguo Testamento que alcanzaron mejor resurrección.  2. A).  Los Santos Vencedores;  2. B) Los santos vencidos.  Y   3. A) Los santos del Antiguo Testamento que no alcanzaron mejor resurrección; y 3. B) Los que no fueron hallados en el Libro de la Vida.

G).  Doctrina de Juicio Eterno.-  Hechos 17:31; Salmo 19:9b; Romanos 2:16; Eclesiastés 12:14.  La Biblia muestra nueve diferentes juicios.  Pero lo relevante aquí es que  Dios juzgará todas las cosas, buenas y malas, ocultas y hechas a la luz.  El juicio es la acción de impartir justicia; y justicia es la práctica reiterada de dar a cada cual lo suyo o lo que le corresponde.  Juicio es el criterio del Señor aplicado sobre nuestras obras, buenas o malas.  “Por cuando ha establecido un día, en el cual ha de juzgar al mundo con  justicia ...” (Hechos 17:31).  En Atenas, Pablo habló del día del juicio del mundo; y el juicio se hará con justicia.  Por su parte, el salmista dice que son justos y verdaderos todos los juicios de Jehová.

El juicio eterno es veredicto irrevocable; sus consecuencias son para siempre.  Los nueve juicios son los siguientes: 1.  Juicio del cristiano en Cristo;  2.  Juicio del creyente consigo mismo; 3.  Tribunal de Cristo; 4.  Juicio a la nación de Israel; 5.  Juicio a las naciones; 6.  Juicio sobre la tierra y los cielos; 7.  Juicio sobre los ángeles caídos; 8.  Juicio al diablo, a la muerte, al falso profeta y a la bestia; y 9.  Juicio del Gran Trono Blanco.