a).  La Doctrina de Jesucristo

(Estos apuntes son tomados de enseñanzas ministradas por el Hermano Ricardo Vivas en la Iglesia Cristiana Neotestamentaria Adullam)

¿Quién es Cristo?  Juan 14:6  Este es uno de los siete “Yo Soy” que aparece en el evangelio de Juan.  Cristo está hablando de Sí mismo quién es Él.  Yo Soy  es la forma en que se identificó Dios a Moisés Jehová (vocablo castellanizado) o Yahvé (forma como aparece en las traducciones católicas) significa Yo Soy.  Así, Cristo se identifica como el eterno Yo Soy.

Juan 1:17-18  Cristo es la Imagen del Dios Invisible (Colosenses 1:15).  Cristo es el Hijo de Dios; el Unigénito Hijo de Dios.  Él ha dado a conocer a Dios.  Él le declaró.  Él es Dios manifestado en una manera tal que nosotros le conozcamos.  Romanos 6:17-22  Habla de la Doctrina de Cristo; la flaqueza de la carne nos identifica con la niñez espiritual.  Así, la revelación de Cristo sólo se puede dar a través de Doctrina.  Doctrina es una manera de enseñarnos una verdad completa.

Cristo se presenta como la Verdad, la cual debemos aprender poco a poco como Doctrina y eso nos hará libres para que conozcamos a Dios y hagamos su voluntad.  La libertad no nos da el privilegio de hacer lo que queramos.  Conocer a Dios nos permite vivir en justicia.  Conocerle es recibir la impartición de Cristo para que vivíamos como Cristo caminó en esta tierra; que vivamos en Justicia.  Justicia es la voluntad de Dios cumplida.  En la medida en que conozcamos a Cristo, nuestra vida va a cambiar.  Cristo es el modelo de nuestra vida hacia el cual todos debemos apuntar.  No nos comparemos entre todos los santos; comparémonos con el modelo que es Cristo.  Él es la intervención divina en nosotros.

Al aceptar a Cristo, Él penetra profundamente en nuestro ser y se constituye en un modelo a seguir, y en la fuerza para cumplir ese modelo.  Efesios 3:9-11  En el pasado, Dios no habló de la misma manera; tenemos una mejor dispensación.  Esa relación es la dispensación de la Gracia.  Esta dispensación está siendo manifestada en Cristo.  En el Antiguo Testamento se manifestaron figuras de las cosas que habrían de venir. Por eso, el Antiguo Testamento no puede ser la base y sustento de ninguna doctrina.  Aquellas figuras son únicamente sombras de lo que hoy Cristo está revelando en nuestras vidas, por esta dispensación de Gracia.  Así, la revelación que Dios nos está dando es para que el misterio deje de serlo.

En el Antiguo Testamento se manifiesta siete veces la expresión relacionada con misterio.  Pero al ser revelado por Cristo deja de ser un misterio para nosotros.  “Sea ahora notificada a Su Iglesia” o dada a conocer:  ello quiere decir que la Iglesia debe conocer a Su Dios, para declararlo a los principados y potestades.  Así, al conocerle, llegaremos a ser perfectos en el conocimiento de Él.  La oración de Pablo es que la Iglesia tenga acceso al conocimiento espiritual de Dios y de lo que él tiene para nosotros.

I Timoteo 3:16  Ésta es la Doctrina de Cristo.  Es un dogma; es una verdad que no puede ser contradicha.  El conocimiento del Señor Jesucristo es grande.  El Misterio de la Piedad empieza en Dios.  1.-  Encarnación.-  Dios se ha manifestado en carne; esto es la encarnación.  Luego entonces necesitamos saber quién es Dios.  Cristo es Dios.  Esto rompe las doctrinas heréticas.  Así empieza a revelarse el misterio de la Piedad:  Dios se ha manifestado en Carne; quiere decir que Cristo es Dios.

2.-  Su Ministerio:Justificado con el Espíritu

3.-  “Visto de los ángeles”  a).  La muerte de Cristo; el Calvario.  Cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento, de las figuras.  Al cumplirse el sacrificio sustitutorio por nosotros.

b).  La Revelación de Su Nombre, de Su Naturaleza.-

c).  Su Resurrección.-

4.-  Ha Sido Predicado a los Gentiles.-  Nueve Principios de la Gran Comisión

5.-  Ha sido creído en el Mundo.-  Discipulado

6.-  Ha sido recibido en Gloria.-  a).  Su Ministerio Actual.

b).  Qué falta por cumplir: Su segunda Venida.

(Este es el único material con el que se cuenta de los apuntes tomados del Hermano Ricardo Vivas en la iglesia local Adullam, respecto de la Doctrina de Cristo)

 

 

(Los siguientes apuntes son compilación de notas tomadas en la Iglesia Cristiana Neotestamentaria Cristo el Buen Pastor, cuyo pastor es el Hermano Nicolás Ruíz Bedolla)

De las siete doctrinas leche, la primera de ellas es la Doctrina de Cristo.  El apóstol Pablo da siete principios para conocer esta doctrina.  En I Timoteo 3:16 se muestran estos siete principios:

  1. El Misterio de la Piedad;
  2. Dios ha sido manifestado en carne: a) Humanidad de Cristo; b) Deidad del Señor;
  3. Ha sido justificado con o por el Espíritu: a) Ministerio de Cristo;
  4. Ha sido visto de los ángeles: a) Su nacimiento; b) Su muerte; c) Jesús es el Señor; d) Su Resurrección;
  5. Ha sido predicado a los gentiles: a) La Gran Comisión; b) Su venida;
  6. Ha sido creído en el mundo: a) Discipulado: Propósitos de la Iglesia: 1. Propagación del evangelio; 2. Habitación de Dios en el mundo; 3. Revelación de Su Palabra;
  7. Ha sido recibido en gloria: a) Su Autoridad Divina y Su Gloria.


1.  Misterio de la Piedad.-

En Griego, misterio (mystérion) quiere decir secreto, doctrina secreta, culto secreto, y hay quienes lo traducen también como sacramento.  Ahora bien, el misterio de la piedad es un secreto revelado por Dios a los hombres (Efesios 3:3-5 y 8-9; 1:9 y 5:32; y Colosenses 1:26-27).  En Efesios 3:4  el apóstol Pablo establece que este misterio es el misterio de Cristo (Colosenses 4:3 y 2:2)Este secreto estuvo oculto desde los siglos y las edades y en él quisieron ver reyes y profetas del Antiguo Testamento, pero a ellos sólo les fue dado por inspiración el conocimiento de las verdades de Dios, mas no les fue revelado como hoy lo hace Dios a sus santos apóstoles y profetas en el Señor (Romanos 16:25; Gálatas 1:12 y 2:2).  Los santos del Antiguo Testamento sólo pudieron conocer este misterio por sombras o figuras, mas a nosotros nos es dado por verdades reveladas (Marcos 4:11; Efesios 6:19).  Siendo un secreto, Dios lo revela más abundantemente a los apóstoles y profetas (Efesios 3:5 y Colosenses 1:26-27; Apocalipsis 10:7; I Corintios 4:1).

Piedad en Griego es eysebeías y quiere decir veneración, respeto filial, piedad, amor.  En otras derivaciones de esta raíz encontramos significados de piadoso, santo, sagrado, inocente, irreprochable.  La piedad se define como amor filial y compasión.  En esto consiste el misterio de la piedad: es un secreto que Dios ha revelado a la humanidad.  Este secreto es el amor de Dios por el hombre.  “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).  El misterio de la piedad es Cristo mostrando su amor para con nosotros, al llevar en sí mismo toda la carga del pecado nuestro y darnos a cambio Su Justicia para que seamos justos delante de Dios: “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor suave” (Efesios 5:2; II Corintios 2:15a).

La piedad sigue siendo un misterio para los que se pierden (I Corintios 2:5-8; 1:18a; II Tesalonicenses 2:10).  Pero para los que se salvan es poder de Dios.

2.  Dios ha sido manifestado en carne

En este segundo principio, debemos conocer dos aspectos importantes:  a) La Humanidad de Cristo; y b) La Deidad del Señor.  La gente tiene ideas equivocadas de cómo es Dios y las manifiesta a través de estampas, estatuas, retratos, etc., sin embargo, la verdadera idea de cómo es Dios la encontramos en Su Palabra.  Es en la Biblia donde encontramos la revelación del Señor.  Dios y Cristo son muy diferentes de la manera como los imaginamos.  A Dios se le puede ver a través de la persona de Jesucristo.  Sin embargo, para ello, Dios quiere que ejercitemos la fe.  Nosotros no debemos ver para creer; nosotros debemos creer para ver: “... si creyeres verás la gloria de Dios”.  Hebreos 11:6  Para acercarnos a Dios es necesario que nos acerquemos creyendo que existe y es real.  Dios no se manifiesta a través de los ídolos; Él se expresa y manifiesta a través de Su Iglesia y de sus ministros.  Por tanto, es muy importante que en nuestros corazones esté bien centrada la idea de no querer ver a Dios conforme a nuestras concepciones sino como Él es.  I Corintios 13:12; Apocalipsis 22:3-4  Entonces le veremos como él es.  Veremos Su cara cuando tengamos un cuerpo glorificado y estemos a Su nivel.

Apocalipsis 9:1-4; Ezequiel 22:4 y 6  La señal de los hijos de Dios está en la frente.

Dios quiere que ejerzamos fe en Cristo, de acuerdo a Su voluntad.  En Atenas, Pablo predicó acerca del “Dios no conocido” (Hechos 17:23) porque a Dios nadie le vio jamás.  Ninguna carne puede ver a Dios y vivir (I Timoteo 6:16; Éxodo 33:20).  La única manera de ver a Dios es a través de la persona de Jesucristo (Juan 1:18; Hebreos 1:3);  sólo Cristo puede revelarnos al Padre celestial (Juan 6:46; 12:45 y 14:9).

Nacimiento virginal del Señor.  JESÚS es el nombre de Su humillación (Mateo 1:18-23; Lucas 1:31), pero su nacimiento fue sobrenatural y divino.  Era necesario que Él participara de carne y de sangre para que conociera nuestras debilidades y se pudiese compadecer de nosotros.  Su nombre de humillación, en Hebreo es ‘Jeshúa’ (I Crónicas 24:11) y quiere decir “Dios es salvación”; y su nombre abreviado es Josué.  El nombre de Jesús traducido al español es Jeshúa.  Jesús es el nombre personal del Hijo de Dios; el nombre Jesús nos habla de Su naturaleza humana (Mateo 1:21).  Su nombre nos habla de Su humillación como hombre (Salmo 113:5-9).  El Padre Celestial mandó a Su Hijo para manifestarse a la humanidad.

{{Dios es el Ser Supremo que existe sobre los cielos y sobre la tierra (Salmo 103:19).  Y es que hay varios cielos:  a) el cielo atmosférico (donde están las nubes); b) el cielo del universo que comprende miles de galaxias y millones de estrellas; y c) el tercer cielo (II Corintios 12:2; Salmo 148:4) el cual es la habitación de Dios.  Al respecto, el hombre ha logrado salir del primer cielo y entrar a una minúscula parte (una partícula) del segundo cielo (la luna); pero este cielo tiene diez mil galaxias.  Es decir, salir de nuestra galaxia e ir a otra galaxia no es posible debido a las distancias en millones de años luz.}}  Esto nos ilustra cuánto se humilló Dios para bajar de lo más alto a lo más bajo: Su creación.

Siendo un ser infinito, se hizo finito; siendo Dios, tomó cuerpo humano, y vino a ocupar una pequeñita sección de gran creación (en Israel).  Y se sujetó al tiempo; vivió un periodo determinado (únicamente treinta y tres años y medio).  ¡DIOS SE HA HUMILLADO! Para estar con el pobre y necesitado y hacerlo habitar entre reyes y príncipes.

Hechos 4:12; Mateo 1:21; Hechos 15:14  Su Nombre es Salvador:  A) Él salvará a su pueblo.  Él es el único que puede salvar; Él es el único Salvador; y cuando nos salva nos reúne como Su pueblo.  Su salvación es para nosotros.  B)  Él salvará a Su pueblo de sus pecados.  Nos ha salvado de TODOS nuestros pecados.  El pecado es el origen de todos los males.  C)  Su salvación nos ha librado del pecado y de sus consecuencias; nos ha librado de la pena del pecado.  Él es el único salvador de la pena del pecado.  I.  Él pagó por todos nuestros pecados; II.  Nos ha librado del poder del pecado que ejerce en cada uno de nosotros;  y III.  Un día, el Señor nos librará de la presencia del pecado PARA SIEMPRE (ya no nos asediará el pecado).

Nosotros creemos en Él sin haberle visto.  Dios engendró un ser Divino y Humano en la virgen María.  Sin contradicción alguna, grande es el misterio de la Piedad; Dios (la Divinidad) ha sido manifestado en carne (Humanidad).  La encarnación es igual a “Dios se ha manifestado en carne”.  Cristo nunca dejó de ser Dios; sin mengua de Su naturaleza Divina, Él entró en los límites de tiempo, materia y espacio, los cuales corresponden a la criatura.  No menguaron sus atributos.  Dios, el Hijo, vino a habitar entre nosotros (Emmanuel:  Dios habitando entre nosotros).

Génesis 3:15; Gálatas 4:4  Nació de mujer para recibir la naturaleza humana.  Él se limitó en tiempo: vivió treinta y tres años y medio;  se limitó a la materia:  siendo creador de toda la materia, vino a ocupar un cuerpo (Hebreos 10:5); y se limitó al espacio: habitó en un lugar determinado, en Israel.  Romanos 8:3; Juan 1:14  Esto es la encarnación.  “Aquel verbo (logos; verbo es palabra en acción o movimiento; Cristo) fue hecho carne y habitó (literalmente, hizo tabernáculo) entre los hombres”.  Por cuanto los hijos participaron de carne y de sangre, Él también participó de lo mismo paran identificarnos con Él (Hebreos 2:14; 10:5).

  • Encarnación:  Unión de lo Divino con lo humano.
  • Encarnación:  Unión de la Eternidad con el tiempo.
  • Encarnación:  Unión de lo Infinito con lo finito.

La encarnación es la manifestación misma de Dios en un cuerpo físico.  Sus atributos divinos se vinieron a limitar en un hombre.  Jesús es Su Nombre de humillación.  Su Nombre Jesús fue dado por Dios, a través del ángel, a la virgen María (Lucas 1:30-31).  En el nombre Jesús encontramos la naturaleza humana perfecta.  II Corintios 4:10-11; Filipenses 2:8-10  En las epístolas paulinas encontramos seis referencias que hablan de Su humillación.  Lucas 1:44-47  El significado espiritual del Nombre Jesús:  Él es el Único y Gran Salvador; en ningún otro hay salvación.

Mateo 1:21  Jesús nos salvó de (todos) nuestros pecados: 1. Nos salvó de la pena del pecado; de principio a fin, nos salvó de TODOS nuestros pecados.  2.  Nos salvó del poder del pecado; éramos esclavos del pecado (Romanos 6:6), pero ahora, el viejo hombre ha sido crucificado con Cristo y liberado del poder del pecado.  3.  Nos salvó de la presencia del pecado (Apocalipsis 21:27): estaremos salvos o libres de la presencia del pecado.

  • Nos salvó de la pena del pecado: TODOS los pecados; del pecado pasado, presente y futuro; ya no hay condenación (Romanos 8:1).
  • Antes éramos esclavos del pecado, pero nuestro viejo hombre ya fue crucificado, legalmente, con Cristo. Debemos aprender a apropiarnos de esta victoria y experimentarla, en el Nombre de Jesús.
  • Cuando estemos en la Gloria, no habrá suciedad o pecado y estaremos libres de la presencia del pecado.

De esta manera encontramos la primera revelación del misterio de la Piedad: SALVACIÓN.  Dios ha sido manifestado en carne para salvar a Su pueblo.  Hebreos 10:5  Cristo, el Hombre perfecto, se sujetó a Dios (Dios le apropió cuerpo).  La creación es de la nada, pero la preparación de cuerpo es diferente (es a partir de cosas que ya existen).  Cristo necesitó de un cuerpo para desarrollarse como ser humano.  Su nacimiento fue virginal.  El Espíritu Santo hizo sombra a María.  Por eso es el Misterio de la Piedad: intervino Dios en la mujer.  Cristo fue (en su cuerpo) hecho en semejanza de pecado, pero nunca igual (Hebreos 7:26-28 y vs. 10-11; Apocalipsis 15:4; Hebreos 4:15; I Corintios 15:45).  Cristo nunca tuvo la herencia del pecado.  El espíritu no peca.  Dios le preparó cuerpo, pero no intervinieron el hombre ni la mujer; sólo intervino Dios.  Por eso, tampoco operó el ovario de María, porque ella y José tenían la naturaleza adámica que se transmite de padres a hijos.

De haber intervenido José y/o María, la naturaleza de Adán habría pasado a Cristo (Romanos 5:12).  Por eso dice la Escritura: “en semejanza de pecado”, pero nunca igual a nosotros.  El Espíritu Santo hizo sombra, y lo nacido de la virgen María fue limpio y sin mancha, pero con las características humanas.  Fue semejante al hombre en sus debilidades, pero no igual porque no participó de la naturaleza adámica.  Cristo no tuvo la naturaleza de Adán; tuvo un cuerpo físico, pero ausente de esa naturaleza.  Entonces, Él fue el Hombre perfecto: el único hombre perfecto que no tenía malicia de pecado.  Siempre estuvo bajo la influencia del Espíritu de Dios para vivir una vida vencedora.  Su Nombre le dio la naturaleza humana y la naturaleza de nacimiento, pero sin pecado.  Nosotros tenemos la naturaleza de pecado, pero Él no.

Filipenses 2:6-8; Isaías 52:13-53:12  Jesús tomó la forma de siervo sufriente de Dios.  “Y hallado en la condición de hombre tuvo todas las características humanas: cuerpo físico; fue concebido; nació como hombre; fue circuncidado; tuvo hambre, sed, cansancio, sueño; lloró; sufrió dolor físico y murió. Cristo se humilló.  Siendo rico, se hizo pobre.  Siendo Hijo, se hizo esclavo.  Él es el siervo sufriente de Dios.

{{Hagamos un ejercicio de comprensión bíblica: ¿Qué parte de Su alma (del alma de Jesús, hablando de voluntad, emociones e intelecto) se manifiesta en Lucas 2; Juan 12; y Lucas 22?

Respuesta: Lucas 2:52 Intelecto; Juan 12:27 Emociones; Lucas 2:42-43  Voluntad.}}

Características Físicas de Jesús:  a)  Lucas 1:31  Concebido;  b)  Lucas 2:6-7  Nació como ser humano;  c)  Lucas 2:21 Circuncidado; d)  Marcos 11:12  Tuvo hambre;  e)  Juan 4:7  Tuvo sed; f)  Juan 4:6  Tuvo cansancio; también se puede evangelizar estando cansado; g) Lucas 8:23  Tuvo sueño; h)  Juan 11:35  Lloró; i)  Juan 19:1-3  Sufrió dolor físico; j)  Marcos 15:37  Murió físicamente.

El engendramiento de Cristo, en el vientre de la virgen, fue parecido al de Adán en Edén, porque Adán y Cristo no fueron engendrados de varón, ni  de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios; ambos Adanes no fueron engendrados de carne ni de sangre.  Evidentemente, con Cristo Dios no usó polvo de la tierra, sino un vaso de carne y de sangre: María.  Esto no se entiende por raciocinio mental, ni carnal (o por sabiduría terrenal); esto se entiende por revelación de Dios.  El misterio de la Piedad es del cielo para la Iglesia.  No es para cualquier tipo de gente.  Esta revelación nos dice que Cristo tuvo un nacimiento virginal.  Cristo no vino de Adán ni del ovario de María.  Cristo es antes de todas las cosas, y lo que es antes de todas las cosas es eterno.

Características del alma de Jesús:  Hechos 2:31  Su alma fue llevada al infierno para sufrir el castigo nuestro.  En cierta ocasión, dijo el hermano Jack Locker (él es pastor en una iglesia local en Waco, Texas) “Yo no sé cómo lo hizo, pero el señor comprimió en tres días y tres noches mi eternidad en el infierno”.  Además de ser llevada Su alma al infierno, el cuerpo del Señor Jesucristo fue puesto en una tumba.  Él era Hombre y Dios.  Pero el hecho de que Él fuese Dios, no quiere decir que, en su condición humana, lo supiese todo (en Su alma humana) porque como humano tuvo que entrenar a Su alma; la sujetó a disciplina (Hebreos 5:8 y 2:14).  El Señor Jesús fue un Hombre Perfecto en su condición humana (Hebreos 4:15-16), pero no era un superdotado, ni lo sabía todo; por tanto fue necesario que se alimentase de “mantequilla y miel” (es decir, se alimentó de la Palabra de Dios) para poder discernir lo bueno de lo malo.

Cuando uno nace, no trae el alma perfecta pues, de ser perfecta, no pecaría.  Pero Cristo mostró que en un cuerpo de carne y hueso sí se puede vencer la tentación y también al diablo.  Hebreos 2:18  Nos podemos acercar a Cristo con confianza porque Él se compadece de nuestras flaquezas.  Él fue tentado en todo (sobre todo en Su alma), pero sin pecado.  Cristo vivió una vida vencedora contra el pecado, contra el mundo y contra Satanás.  Cristo venció en la posición de Hombre.

Características del Espíritu de Cristo:  Él tuvo Su alma y Su cuerpo sujetos a Su Espíritu.  Cristo venció al diablo, en el terreno de éste.  Y en el terreno del mundo, Cristo derrotó a la carne y al pecado.

  1. a) Lucas 23:46 Encomendó Su Espíritu al Padre;  b)  Marcos 8:12  Gemía en Su Espíritu;  c)  Lucas 10:21  Se alegró en Espíritu;  d) Juan 11:33  Se conmovió en Espíritu; e)  Juan 19:30  Dio el Espíritu.

La Deidad de Cristo.-  Dios ha sido manifestado en carne.  Romanos 9:5  Cristo es Dios:  Él incluye dos cosas:  Su Humanidad y Su Divinidad.  El Padre engendró en la virgen un ser Divino y Humano.  Hijo de Dios es aquel a quien Dios engendró y es igual a Dios:  “vosotros dioses sois, e hijos todos del Altísimo”.  Isaías 7:14; Mateo 1:23  Cristo es verdadero Dios, en Su esencia:  Él es Dios con nosotros.  Su Nombre Emmanuel significa Su Deidad, porque Cristo es Dios.  Cristo, el Hijo de Dios, manifiesta a Dios en persona con nosotros, porque a Dios nadie le ha visto jamás; el Unigénito Hijo del Padre le ha dado a conocer (Gálatas 4:4; Juan 1:18; Deuteronomio 4:10-12, y 33-36; Mateo 11:27; Lucas 10:22; Juan 5:37; 6:46; I Juan 4:12-20; I Timoteo 6:16)

Atributos Divinos en Cristo.-  a)  Colosenses 1:15-17 (v. 13); Juan 1:3; I Corintios 8:6; Apocalipsis 3:14c  Por Su propia naturaleza, Él es Dios.  Él es el Creador eterno y el sustentador de todas las cosas (Génesis 1:26).  Él es el Creador.  Cristo es coigual con Dios porque, en sí mismo, Dios es Plural y es Uno.  Cristo participó en la creación (Colosenses 1:16); Dios es el único Creador.  Crear y criar no son la misma cosa.  En Hebreo hay una palabra  “crear” que sólo se utiliza para describir a Dios obrando.  El hombre puede inventar, diseñar, o hacer algo, pero sólo a partir de lo ya creado.  Crear es hacer algo de la nada.  Sólo Dios es Creador.  Satanás puede manifestarse en lo ya creado, pero no puede crear; el Satanás es un ser creado y no puede crear.

  1. b) Juan 1:1-2; Colosenses 1:17; Proverbios 8:22-23 Su eternidad.  Cristo es antes de todas las cosas.  Él es alfa y omega, principio y fin (Isaías 41:4; 43:10 y 13; 44:5-8; 48:12; Apocalipsis 1:8, 11, 17; 2:8; 3:14; 21:6; 22:13).
  2. c) Juan 1:3; Hebreos 1:2 Él es el sustentador de todas las cosas y Él las mantiene en operación.

El Padre Celestial trató a Cristo como Dios.-  Hebreos 1:8  Cristo se sentará en el trono de David.  Pero además, en Apocalipsis 3:21 Cristo declara haberse sentado en el trono de Su Padre.

Cristo se llamó a Sí mismo Dios.-  Juan 5:18; 10:33 y 30; 17:11 y 22  “Yo y el Padre una cosa somos”.  Juan, el Teólogo, habla muchas veces de la Unidad manifiesta entre Cristo y el Padre.

El Espíritu Santo habló de Jesucristo como Dios.-  Marcos 12:36-37  “El Señor” es el título de Dios.  En el Antiguo Testamento, en Hebreo, Señor es ‘Adonai’, hablando Dios, el Padre, a Su Hijo.  Nadie puede llamar Cristo Señor, sino por el Espíritu Santo (I Corintios 12:3).  La palabra ‘Adonai’ pasa al Nuevo Testamento como ‘kurios’ con la pronunciación ‘kyrios’.

La Biblia lo Llama Dios.-  Romanos 9:5; Hebreos 13:8; Tito 2:13; Colosenses 2:9; Filipenses 2:6; I Juan 5:20  Cristo es el Dios de las edades.  Él nunca dejó de ser Dios.  Cristo no puede perder jamás Su naturaleza Divina.

Cristo recibe adoración pues Él es Dios.-  Hebreos 1:6; Lucas 2:11, 13-16; Apocalipsis 5:12-14  En algunos casos, vamos a encontrar la expresión “el Señor” con relación a Dios el Padre, a Jehová (Hechos 4:26; Salmo 2).  Pero “Ungido” en Hebreo es ‘Mesías’ y en Griego es ‘Cristo’.  Hechos 2:36  “Hijo de Dios” está refiriéndose a Su Divinidad.

Él es el Primogénito de toda la creación.-  1.-  Yo soy el Alfa y la omega, principio y fin, dice el Señor.- Apocalipsis 1:8.

2.-  Colosenses 1:15

3.-  Él es el Unigénito del Padre.-  Juan 1:14 y vs 1-3.

4.-  Yo, yo Jehová el primero...  Isaías 41:4

5.-  Habacuc 1:12

6.-  I Timoteo 6:16; Mateo 1:

7.-  Apocalipsis 22:13

8.-  Proverbios 8:22-30

9.-  Romanos 8:29

10.-  Apocalipsis 1:17

11.-  Apocalipsis 21:6

12.-  Isaías 48:12

13.-  Isaías 43:13

14.-  Hebreos 1:10

15.-  I Juan 2:13

16.-  Apocalipsis 3:14

17.-  Salmo 89:26-27

18.-  Isaías 9:6-7

19.-  Efesios 1:19-23

{{Otro ejercicio:  ¿Qué personajes de la Biblia hablan de Cristo como Dios?

Respuesta Juan 1:49  Natanael; Lucas 2:26-38 Simeón y Ana; Mateo 16:16 Simón Pedro; Lucas 1:43 Elizabeth; Hechos 2:36 Pedro; Juan 20:28-29 Tomás el Dídimo; Hechos 9:27 Saulo de Tarso; Juan 11:27 Marta; Mateo 14:33 Los discípulos (la compañía del barco); Lucas 1:76 Zacarías.}}

En la Biblia, desde Génesis hasta Malaquías se habla del Mesías.

Su familia, el lugar y el tiempo de su manifestación

  1. A) En Génesis 3:15 es la primera vez que se habla del Mesías. Es la promesa dada a los padres acerca del Ungido de Dios. Este pasaje habla del Calvario, y de cómo habría de ser herido.  A Adán y a Eva fue dada la promesa: a los padres; esto fue aproximadamente cuatro mil años antes del advenimiento de Cristo.  En el pasaje vemos el primer conflicto con la serpiente antigua (dragón, diablo, Satanás), pero también vemos la promesa del redentor.
  2. B) Génesis 9:26 Profecía de Noé (cerca de 2,300 a.C.).  Noé fue el único que se salvó del diluvio, con siete almas más (Génesis 9:18-26).  Génesis 5 muestra las generaciones de Adán y Eva, las cuales fueron destruidas por el diluvio, excepto Noé y siete almas más.  A partir de ahí, se levantó una nueva línea en Sem.
  3. C) Génesis 12:1-3 Abraham (1,900 a.C.)  Nuevamente vemos la promesa del Mesías: Todas las familias serán benditas en Cristo.  Génesis 11:10-26; I Crónicas 24-27; 2:1-2  Abraham desciende de Sem.

Aquí cabe reiterar la preexistencia del Señor.  Juan 8:48-58; 17:5 y 24c  Él es el eterno “Yo Soy” del Antiguo Testamento que muestra Su Divinidad.  Pero Dios escogió a Abraham para que en él continuara su simiente santa.

  1. D) Génesis 21:12 y 26:3-4 Isaac y Jacob (1,850 a.C.)  Ahora bien, no por ser simiente de Abraham todos son hijos (Romanos 9:7), porque Abraham tuvo varios hijos, nacidos de Sara, Agar y los que procreó con Cetura.  De todos los hijos de Abraham, Isaac fue escogido para que continuara la promesa, la cual pasó a Jacob (Génesis 28:13-14; Números 24:17; Isaías 60:3; Mateo 1:1-2; Apocalipsis 22:16).  Isaac tuvo dos hijos: Esaú y Jacob.  Ellos peleaban en el vientre de su madre.  Ellos pelearon la primogenitura.  Jacob no era el primogénito, pero compró la primogenitura.  Y Jacob engendró a los doce patriarcas (Hechos 7:1-8).
  2. E) Génesis 49:10 Judá (1,800 a.C.)  A Jacob se le complicaron las cosas, al tener doce hijos (¿en quién continuaría la línea mesiánica?).  La profecía habla de un rey:  El Mesías es Rey y Señor para nosotros los redimidos.  Judá fue elegido para la línea mesiánica como Rey (Hebreos 7:12-14), de la cual no se habla del sacerdocio.  Pero vemos al Mesías, además, como Sumo Sacerdote.  Génesis 35:22; 49:3-4  Rubén era el  primogénito de Jacob, pero cayó de la primogenitura después y a causa de amancillar el lecho de su padre; Rubén cayó a causa de la lascivia.  Génesis 34:1-7 y 13-14  Simeón y Leví perdieron la primogenitura por haber hecho mortandad, ante su venganza por la deshonra de Dina.  “La ira del hombre no obra la justicia de Dios”.  Génesis 49:8-12  Jacob habla del Mesías como Rey y Señor.

Los derechos de primogenitura cubren tres aspectos: a)  Doble porción de herencia, frente a los demás hermanos; José recibió esa doble porción en sus hijos Efraín y Manasés (Génesis 48:15-20; Deuteronomio 21:15-17; I Crónicas 5:1-2).  Ellos fueron erigidos en cabezas de tribus, y sin ellos no se completarían los fundamentos;  b)  La función sacerdotal; el primogénito heredaba el sacerdocio patriarcal de la familia.  En los hijos de Jacob, el sacerdocio patriarcal le fue dado a Leví.  La dignidad sacerdotal fue dada a Leví, por su fidelidad en el Monte Sinaí (Éxodo 13:14-15; 32:26-27; Números 3:12- ).  Y c)  El Gobierno; éste recayó en Judá (Alabanza) (Génesis 29:35; 49:9) {Una notación marginal que merece mención es que cada tribu tenía su propio emblema.  Jacob describió cada emblema, al bendecir a sus hijos: “Cachorro de León Judá”.  Cristo es el León de la Tribu de Judá (Números 23:23-24; Génesis 49:9; Apocalipsis 5:5)}

{{En Hechos de los Apóstoles encontramos muchos de los propósitos del Nombre Jesús.  Aún antes de la encarnación de Cristo, la Salvación era una representación de que Cristo habría de venir.  El Espíritu de Cristo inspiró a los profetas para hablar de Jesús (I Pedro 1:11)}}

  1. F) Deuteronomio 18:15 Moisés (1,500 a.C.) hizo referencia al Profeta que Dios levantaría. Específicamente, no se refiere a un profeta o un grupo de profetas, ni a un profeta dentro de un grupo de profetas; Moisés se refiere a “El Profeta”.  Así, Cristo es presentado por Moisés como “El Profeta de Dios”.  Dentro de la tribu de Judá se le presenta como el Rey y como Sacerdote, de acuerdo a Hebreos.  Pero es Moisés (el Libertador de Israel) quien habla del Mesías como El Profeta de Dios (Hechos 2:20-26; 7:37).  El Candelero habla del Sacerdocio Divino, lleno del Espíritu Santo (Éxodo 25:31) y el Sacerdocio Levítico apunta hacia Jesús como el Sumo Sacerdote (Levítico 1:8 y 16; Juan 5:46-47).

En Génesis 3:15 se presenta el conflicto entre la simiente de la mujer (Cristo) y la serpiente (Satanás), ésta le herirá en el calcañar (crucifixión).  Pero Cristo fue exaltado como Gran Rey, y también se le presenta como el Gran Profeta (Hebreos 1:1-3a).

  1. G) Números 24:17 Balaam limitó su profecía mesiánica al Rey futuro que Dios habría de levantar de Israel, antes que Israel fuese una nación.  Esta profecía fue poco antes de que el pueblo entrara a Canaán.  Balaam veía al Mesías que habría de venir.  Balaam mostró que en Jacob estaba naciendo un Rey, un Príncipe principal sobre todos los reyes (Génesis 49:10).
  2. H) David y Nathán (1,050 a.C.) Dios introdujo a las doce tribus en la tierra prometida; pero la nación no tenía rey; por tanto, ellos hacían lo que bien les parecía (Jueces 17:6; 18:1; 19:1; 21:25).    Saúl viene a ser el primer rey de Israel; así el gobierno deja de ser Teocrático para convertirse en monárquico;  2.  Nathán profetiza del Mesías (I Crónicas 17:11-15).  El Mesías nacería de la tribu de Judá, de la línea de David.  El Rey Mesías Hombre sería descendiente de la nación de Israel, por la línea de Judá (Isaías 11:1).  De aquí en adelante, el Mesías siempre sería descrito como el hijo de David (I Crónicas 17:2-15; Apocalipsis 5:5).  Cristo es la raíz de Isaí, antes de David, y es el retoño o brote de David.  Cristo es antes de David pero, conforme a la carne, desciende de David.  Entonces, aquí podemos ver la importancia de David en el Plan de Salvación.
  3. I) II Samuel 5:13-14; I Crónicas 3:5 Salomón.  El proceso de selección continúa.  Aquí se escogen a dos hijos:  Salomón y Nathán, hijos de Bath-Seba.  De esta manera, se tiene entendimiento respecto de las genealogías descritas en los evangelios de Mateo y Lucas.  Mateo 1 presenta la genealogía de José, por la línea de Salomón.  Y Lucas 3 presenta la genealogía de María, por la línea de Nathán.  José es el padre del Señor, de acuerdo a la ley.  Elí es el padre de María; ella es la madre de Jesús el hombre, conforme a la Gracia.  El Talmud judaico menciona a María como hija de Elí.  Los derechos legales del Señor derivan de Salomón; pero Su ascendencia orgánica procede de Nathán (de él viene el nacimiento físico).  Los judíos lazaban la líneas genealógicas con el varón; por eso, no aparece el nombre de María.  Cristo desciende por la línea colateral de Nathán. (Isaías 9:7 se confirma en Mateo 1:1).
  4. J) II Crónicas 36:11-23 El reino terrenal se derrumba en Sedequías (el último descendiente de David que llevó la corona).  Entonces, Israel fue llevado cautivo.  La nación desapareció hasta que en 1948 se volvió a erigir.  El tiempo del fin llama o señala a Cristo como David.  Cristo pastoreará a Israel y a las naciones (Isaías 55:3-7; 11:1-10; Ezequiel 37:24-25; Jeremías 23:5; Oseas 3:5).  Judá fue llevado cautivo por los babilonios y el resto de Israel por los sirios.

Su tiempo y lugar de nacimiento.-  Miqueas 5:2  Lugar:  La promesa fue dada cerca del año 725 a.C., y se cumplió (Mateo 2:1 y 6; Juan 7:42 y 37-41; Lucas 2:11 y 4).  Beth-lehem significa Casa de Pan y Cristo es el pan de vida.

Daniel 9:24-27  Tiempo de nacimiento:  Príncipe Mesías en latín es el Principal Rey (por eso Él es Rey de reyes) que está sobre todos.  El profeta Daniel habla de un periodo de siete semanas, más sesenta y dos semanas, lo cual arroja un total de sesenta y nueve semanas (7+62=69).  El Mesías Príncipe estará en la tierra y será muerto en su primer venida; esto nos habla de Su humillación: Él fue humillado.  Entonces, en la primer semana de tribulación (Daniel 9:27) será la segunda venida de Cristo.  Son siete años: tres años y medio de tribulación, y tres años y medio de grande tribulación.  {{Daniel es el reloj profético de Dios; él vivió, aproximadamente 500 a.C., y es el reloj profético para los últimos tiempos}}  Antes de la primera fase, los vencedores serán levantados; al término de esta primera fase, e inicio de la segunda fase de grande tribulación, los cristianos carnales serán reunidos junto con los vencedores.

Levítico 25:8 y 4; Daniel 4:16, 24-25 y 32  En el caso de Daniel, las semanas de los judíos son en años.  De esta manera, interpretamos sesenta y nueve semanas de años; es decir, tenemos 483 años (69x7=483 años).  La profecía de Daniel inicia a partir de la reedificación de Jerusalén.  Para ello, hubo dos expediciones; las de Esdras y Nehemías.  La primer expedición fue para reconstruir el templo, en época el rey Ciro (536 a.C.); fue hecha por Zorobabel, Esdras y los profetas Haggeo y Zacarías (Esdras 1:1-3; 5:1-2).  La segunda expedición fue en época del rey Artajerjes I (457 a.C.) y se reconstruyeron las doce puertas con sus muros, bajo el sacerdote Esdras, junto con el gobernador Nehemías y el profeta Malaquías (Esdras 7:11-23).

Hubo una tercera expedición, bajo Nehemías (465-424 a.C.) para fundamentar.  {{La suma algebraica de 483-457=26; 483 son los años profetizados por Daniel en 69 semanas de años; 457 es el año en el cual se presenta la segunda expedición.  Ello significa que el Señor nació en el año 5 ó 4 a.C.  Es decir, hay cuatro años perdidos en el calendario gregoriano.  Por eso 26+4=30.  El Señor inició Su ministerio cuando vino al Jordán para ser bautizado (Lucas 3:21-23).  Entonces, el Señor era como de treinta años de edad; esto sucedió entre el año 25 y 26 de nuestra era.  Cristo nació cuando murió Herodes, e inició Su ministerio en época de Herodes el Grande, durante el reinado de Tiberio César, emperador de Roma.  De acuerdo a la cronología romana, Herodes murió en el año 749 de esa cronología.  Por tanto, Victoriano de Quitania y el Abad romano Dionisio Eligio, autores del calendario gregoriano, se equivocaron con cuatro años}}.

{{Realicemos otro ejercicio:  En los siguientes textos se presenta a Cristo como:

  1. Miqueas 5:2 R.- Señor en Israel; 2. Jeremías 23:5-6 R.- David, Renuevo Justo; Jehová JUSTICIA NUESTRA;  3. Malaquías 3:1  R.- El Señor, el Ángel del Pacto;  4.  Proverbios 8:22-30  R.- La Sabiduría (eterna) de Dios;  5.  Isaías 4:2 y 9:6  R.- Renuevo de Jehová, Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.  Todos estos pasajes muestran Su Divinidad.}}

Malaquías 3:1  En el Antiguo Testamento, la palabra ‘Señor’ es propia del Padre Celestial.  Los textos antes citados no hablan del Padre sino del Mesías.  Miqueas 5:2  El Señor en Israel.  En Israel, el Señor es equivalente al Nombre del Padre Celestial.  El Mesías es desde antes.  Jeremías 23:5-6  Él es Rey para siempre.  El Señor es el Ángel del Pacto.  Ángel significa mensajero, enviado.  Ángel y mensajero se conjugan en Apocalipsis, donde ángel viene a ser siervo o ministro en la Iglesia (Malaquías 3:1; Salmo 104:4; Hebreos 1:14 y 7; Apocalipsis 1:20; 2:1, 8, 12 y 18; 3:1, 7 y 14).  Ángel es 1.  un ser creado; y 2. un mensajero (de acuerdo a Apocalipsis); ya no es un ángel en la escala celestial; ahora es un varón; es un hombre; es un ministro de Dios en la Iglesia.  Ángeles mensajeros no son seres creados por Dios sino ministros de Dios, (pastores) que darán cuenta de las almas.  Pero el Señor es el Ángel del Pacto (del Nuevo Pacto).  Dios no escogió a Cristo (Su Hijo) de entre los ángeles, sino que lo engendró del Espíritu Santo.  Dios escogió a Su Hijo como ministro Siervo-Hombre, Jesucristo-Hombre; el Hijo del Hombre.  Él como Hombre es el ministro del Nuevo Pacto.  Y en Su Deidad, Cristo es superior a los ángeles, aún cuando en Su humanidad es inferior a los ángeles.  Él fue hecho ministro (siervo) semejante a los hombres (nunca igual).

Proverbios 8:22-30  La Sabiduría Eterna de Dios.  Lo que es eterno es Dios.  Isaías 9:6; 4:2  Él es el Renuevo, el Pimpollo.  El Renuevo es antes de la raíz.  Él es antes de David y de Abraham (Juan 8:58; 17:1-5; Colosenses 1:17).  Y lo que es antes de la creación es eterno.  Por tanto, Cristo es eterno.  Cristo es antes de Su raíz (antes de Abraham y de David).  Juan el Bautista dijo “Él es antes que yo”; sin embargo, en la carne, Juan era mayor por seis meses de edad.

Gálatas 4:4  En el cumplimiento del tiempo, vino el Hijo de Dios.  Génesis 3:15  Vemos una promesa y la profecía cumplida, cuando Dios así lo dispuso.

Cristo la llave de la Profecía

Esta tabla es solamente un pequeño ejemplo de algunas profecías del Antiguo Testamento cumplidas en el Nuevo Testamento, en la persona del Señor Jesucristo.

 

Cristo es la llave de la profecía  Hechos 10:43

 

Descripción del Señor

Antiguo Testamento

Nuevo Testamento

1.  Como Hijo de Dios

Salmo 2:7

Lucas 1:32

2.  Como Simiente de la Mujer

Génesis 3:15

Gálatas 4:4

3.  Nacido de una virgen

Isaías 7:14

Mateo 1:18

4.  Ungido del Espíritu Santo

Isaías 61:1

Hechos 10:38

5.  Entrada Pública en Jerusalén

Zacarías 9:9

Juan 12:14-16

6.  Su carencia de todo engaño

Isaías 53:9

I Pedro 2:21-23

7.  El sufrimiento de traición por 30 monedas de plata

Zacarías 11:12

Mateo 26:15

8.  Traspasado en la cruz

Salmo 22:16

Juan 20:25-27

9.  Le dieron vinagre como bebida

Salmo 69:21

Mateo 27:34

10.  Resurrección al 3er. día

Salmo 16:10

Hechos 2:25-31

       

 

El Antiguo Testamento nos habla del Mesías que habría de venir: la Esperanza.  El Nuevo Testamento nos revela al Mesías o Cristo en Jesús.  Israel esperaba el Mesías (Cristo) y le hallaron en Jesús.  La expresión “YO SOY” muestra Su Divinidad (Juan 1:34-41; 4:25-26; Salmo 110:1).  En el Calvario se cumplieron 30 profecías diferentes de profetas diferentes en lugares y tiempos diferentes.

Hechos 2:30-31 y 36; 3:18; 8:5; 9:20-22; 17:2-3; 18:5-28 (5 y 28); 19:4; 26:23  Jesús fue hecho Señor (en Griego se escribe kurios y se pronuncia kyrios) y Cristo.  Había certeza de que en la persona de Jesús se manifestó el Cristo.  Saulo afirmaba que el Mesías ya había venido en la persona de Jesús.  En Él se cumplió la promesa del Mesías.  Pero los judíos no entendieron los tiempos, ni las veces que Cristo vendría.

En el Antiguo Testamento se le llamaba Mensajero de Dios (Ángel de Jehová); en el Nuevo Testamento, Él es Jesús el Mesías.  En el Antiguo Testamento, Mesías denotaba dos cosas: 1a. La persona ungida con aceite; y 2a. El Ungido con el Espíritu Santo (Isaías 61:1; 11:2).  En el Nuevo Testamento, la palabra  Hebrea ‘Messiah’ (Mesías) es traducida al Griego como ‘Khristos’ (Cristo) (Salmo 2:2; Mateo 1:16).  Juan 1:41; 4:25  El Mesías es el Cristo y éste es Jesús.  Pero fue por la resurrección y ascensión que llegó a ser el Cristo de Dios, en toda la extensión de la palabra (I Juan 5:1).  Salmo 2:2  El Ungido de Dios por aceite y capacitado por el Espíritu Santo.

II Samuel 7:13  Se refiere a la dinastía de David, pero apunta al Mesías, el Cristo: El pasaje muestra una forma de la Unción, en el Antiguo Testamento; pero también habla del Cristo, el Ungido de Dios por el Espíritu Santo.  En el Antiguo Testamento, Dios ordenó tres diferentes y principales unciones, dentro el reinado teocrático:

  1. A) I Reyes 19:16; Deuteronomio 18:15-19; Hebreos 1:1-2 La Unción al    Ejemplo de ello es Eliseo.  El Profeta es la Palabra, y el Gran Profeta de Dios es Cristo, cuyo ministerio es hablar la Palabra de Dios, a fin de traer luz a nuestra mente (intelecto) entenebrecida.  Cristo está dando a conocer la naturaleza del Padre.  Él es la verdadera luz que resplandeció más que los profetas del Antiguo Testamento.  A Dios se le puede conocer sólo a través de la revelación del Mesías (Juan 1:18; 3:13, 18-21).  Él, como Profeta, hace resplandecer la luz del conocimiento de Dios para iluminar la mente entenebrecida por la oscuridad del pecado (Efesios 1:18; 4:18).  El alma del hombre quedó cautiva por el pecado y su entendimiento quedó entenebrecido.
  2. B) Levítico 8:12; Éxodo 28:41; Salmo 133:2; Levítico 16 El Sacerdote también debía ser ungido.  Ejemplo  Aarón fue ungido con óleo santo.  Cristo es nuestro Sumo Sacerdote, eterno.  Él entró en el Lugar Santísimo, no hecho de mano, una vez y para siempre.  Cristo, por el Espíritu eterno, es el Sumo Sacerdote y, al mismo tiempo, es la víctima o el Cordero del Sacrificio (Él es el macho cabrío en el altar de bronce.  Es decir, el macho cabrío en el altar  -cuya suerte era por Jehová-  es figura del cuerpo del Señor puesto en la cruz.  Y el macho cabrío llevado al desierto  -cuya suerte era por Azazel-  es figura del Alma del Señor en el infierno).  I Juan 2:2; Hebreos 5:1-6  Cristo ofreció Su cuerpo y Su alma en ofrendas por la purificación de nuestros pecados.  Él, como Sumo Sacerdote, afecta nuestras emociones y sentimientos.  A causa del pecado, los sentimientos se convirtieron en vehículos de tristeza; a causa de la culpa del pecado y de la separación de Dios, la opresión hizo estragos en nuestros sentimientos.  Pero Cristo presentó el Sacrificio más que perfecto por nuestros pecados y, de esta manera, anuló la culpabilidad y la tristeza (Romanos 8:33-39).  Además, en Su ministerio sacerdotal, Él nos une a Dios.  Romanos 8 es el capítulo de oro de la Biblia porque empieza “Ninguna condenación” y termina “ninguna separación”.  Sacerdote equivale a Sacrificio.
  3. C) I Samuel 10:1; 9:16; 16:13 El Rey era otro personaje en quien posaba la unción.  El Rey es el gobernante y tiene que ver con la voluntad.  Cristo es el Rey exaltado con honra y con gloria (Hebreos 1:3; 2:9; Salmo 24:7-10).  La voluntad del hombre se volvió perversa a causa del pecado, pero Cristo, en la posición de Rey, dirige nuestra voluntad y nos guía por senderos de santidad y de verdad (Juan 3:19).

Entonces, al entender el significado de ‘Mesías’, entendemos los alcances del ministerio de nuestro Mesías, Cristo.  Mesías se refiere:  1º  A la persona que es ungida con aceite; 2º Es una palabra transliterada.  En II Samuel 7:13, la palabra se refiere a la dinastía de David, pero también se refiere al Mesías.

El ministerio de Profeta es para encaminarnos a Santificación.  El Profeta, en Nombre de Dios, guiaba al Rey y al pueblo.  El Profeta es para que no nos desviemos del camino del Señor.  Sólo Cristo nos puede revelar a Dios en plenitud.  Como Sacerdote, Cristo también es el Cordero provisto para el sacrificio.  Como Rey, gobierna nuestra voluntad.  El reino de Dios es Su Iglesia.  La Unción con aceite simbolizaba la recepción del Espíritu Santo (ministrar sin unción es ministrar muerte) para capacitarlos para una obra determinada.

Encarnación = Nacimiento humano, niñez, juventud y madurez.-  Lucas 2:40-52  De Su niñez se habla poco; de Su juventud nada.  Sin embargo, es preciso puntualizar que Cristo no obró milagros ni ejerció Su ministerio antes de cumplir 30 años de edad.  A esa edad, Cristo inició Su ministerio y el principio de señales y milagros en Caná de Galilea al transformar el agua en vino (Lucas 3:23; Juan 2:11).  Dentro del ejercicio de Su ministerio, el Señor tenía el propósito de cumplir doce cosas; una de ellas, la encontramos en  I Juan 3:4.  Cristo vino a deshacer las obras del diablo y a buscar y a salvar lo que se había perdido.

3.  Dios ha sido justificado con o por el Espíritu

Para desarrollar este tercer principio, es relevante considerar el Ministerio del Señor Jesús.  Juan el Bautista conoció, por señal del descenso de la paloma, que Jesús era el Cristo (Juan 1:14-32, especialmente vs. 19, 30 y 32).  Este es el testimonio de Juan.  Esto fue revelado por Dios, confirmando la Verdad y el Pacto hecho a los padres (Romanos 15:8).  Cuando el Señor fue bautizado por el Espíritu Santo, Cristo empezó a hacer milagros (Lucas 3:22; Hechos 2:22; 10:38).  El Espíritu Santo justificó a Cristo como el Hijo de Dios.  Esto fue vindicado por el Espíritu Santo (Romanos 1:4).  El Espíritu Santo vindicó plenamente la pretensión de Jesús de ser el Hijo de Dios.

Acepciones de Justificar.-  Salmo 19:9  En este pasaje, la palabra ‘Justos’ quiere decir “admirable y absolutamente perfectos”.  Salmo 51:4  ‘Justificados’  Alabanza de justicia.  Mateo 11:19 y Lucas 7:35  ‘Justificado’ da la intención de que “ellos le han honrado”: Nosotros, sus hijos.  Lucas 7:29 ‘Justificaron’  “reconocieron con la debida reverencia y gratitud la Gracia de Dios que contemplaron en Cristo”.

“Justificado por el Espíritu” se refiere a un reconocimiento Divino de nuestro Señor Jesucristo.  “Justificación” es reconocimiento de Jesucristo.  Juan 1:6, 15, 19 y 29-34  Juan el Bautista hablaba y testificaba de Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios.  Al venir el Espíritu Santo, hace reconocimiento público del Señor Jesucristo.  Además, los cielos se abrieron y el Padre declaró: “Éste es mi Hijo amado ...”  Él es el enviado de Dios; es el Mesías; Él es Emmanuel, Dios con nosotros.  Al iniciar Su ministerio, debía ser lleno del Espíritu Santo, pero además, Cristo daría el Espíritu Santo a todo aquel que lo pidiese.

Romanos 1:4 El Espíritu Santo vino corporalmente sobre el Señor; por eso, ni en su niñez ni en su juventud hizo milagros.  Cristo tuvo que esperar a cumplir los 30 años de edad.  Cristo esperó que se cumpliera el tiempo de Dios, para cumplir Su propósito (Isaías 61:1-3; Lucas 4:17-21; Juan 1:32; Hechos 10:38).  El Espíritu Santo estaba dentro y sobre Cristo, como corona.

{{Ejercicio bíblico: 1. ¿Cuál evangelio habla de la humanidad del Señor, de su nacimiento y su genealogía? R.- Lucas.  ¿A partir de cuál capítulo se inicia la última semana? R.-  Lucas 22.   2. ¿Cuál evangelio habla de la Deidad del Señor? R.- Juan.  3. ¿Cual evangelio empieza de lleno a describir el ministerio terrenal del Señor Jesús? R.- Marcos.  4. ¿En cuál evangelio se habla más de la última semana? R.- Juan.  ¿ A partir de cuál capítulo empieza a hablar de la última semana?  R.- Juan 13.}}

Cristo fue justificado por el Espíritu porque nunca se halló pecado en Él.  ¿Cuál fue el propósito de Su venida?  R.-  CUMPLIR SU MINISTERIO DE MUERTE PARA DARNOS VIDA.  En realidad podemos ver ocho propósitos de Su encarnación:

  1. Juan 16:28; 17:3-8 Vino del cielo
  2. Juan 8:26-27; 17:25-26 A revelar al Padre.  Vino a manifestar al Padre y no le creyeron, porque en Él habita corporalmente la plenitud del Padre (Lucas 10:22; Juan 15:15; 1:18).
  3. Mateo 4:17; Marcos 1:15 Vino a predicar Buenas Nuevas.
  4. Lucas 4:16-21; Mateo 11:4-6 Vino a liberar a los oprimidos del diablo; a los enfermos libertad, ...  La enfermedad es una opresión, es esclavitud y cautividad.  “Vayan y digan que estoy liberando ...”
  5. Mateo 5:17; Juan 18:38; Hebreos 4:15; Mateo 26:54; Lucas 24:25-26, 44-46; I Pedro 2:22 Vino a cumplir la ley.  El varón perfecto sí cumplió la ley.  Pilato no encontró crimen en Él.  No hubo falta en Él.  Vino a hacer la cosa correcta.  Vino a morir por nosotros.  Sólo Cristo satisface la voluntad de Dios.
  6. Juan 12:31-33; Colosenses 1:12-13; I Juan 3:8 Vino a vencer a Satanás.  Cristo venció al diablo en el terreno de éste.
  7. Juan 13:15; Mateo 11:29 Vino a dejarnos ejemplo.  La mansedumbre es interna (Juan 14:2; I Pedro 2:21; I Corintios 11:1; Hebreos 12:2-3).
  8. Romanos 4:25 (6:23); I Pedro 2:24; Juan 11:49-52; Hebreos 9:27-28; I Pedro 3:18; II Corintios 5:21; Romanos 8:3 Vino a morir por los pecadores.  Él ya nos sanó; nadie puede ir al Padre, sino por el Hijo (Él es el camino).  Cristo condenó al pecado en Su propia carne (en el cuerpo de Jesús el Hombre).  Su muerte fue humillante y maldecida por Dios mismo (Gálatas 3:13).

4.  Dios ha sido visto de los ángeles

En este punto, los aspectos relevantes son los siguientes:  a)  Su Nacimiento; b) Su muerte; c) Jesús es el Señor; y d) Su Resurrección.

Nacimiento de Cristo.-  En primer lugar, el advenimiento del Mesías fue anunciado por ángeles: Lucas 1:26-37; Mateo 1:18-25.  Una vez nacido en la tierra, los ángeles hicieron el anuncio público a un grupo de pastores: Lucas 2:6-17.

Muerte y Resurrección de Cristo.-  El ministerio de Cristo empieza a concluir con Su entrada triunfal a Jerusalén, y enseguida viene la última semana de su vida terrenal.  Zacarías 9:9  La última semana inicia con la entrada pública y triunfal de Cristo a Jerusalén.  Otro aspecto relevante de esa semana es la Pascua celebrada por el Señor.  En esa noche de Pascua, el Señor instituye la Santa Cena.  Finalmente, viene la Pasión y muerte del Señor.

La muerte de Cristo fue un consejo y providencia o provisión de Dios.  La Trinidad fue quien así lo determinó.  Esta muerte de Jesús fue planeada por la Trinidad;  así lo mostró Dios, de manera velada.  Fue una muerte voluntaria; Dios la mostró de forma revelada.  Fue muerte sustitutoria;  Dios lo declaró claramente.  Fue muerte expiatoria; Dios los mostró en figuras.  Con Su muerte, Cristo nos hace partícipes de Su Divinidad.

Hechos 2:23-26  Cristo no murió víctima de las circunstancias.  Su muerte fue planeada por Dios mismo.  Estaba escrito que Cristo habría de venir (I Corintios 15:3).  Cristo sabía a qué venía a esta tierra: a morir, porque estaba escrito y así sucedió.  En Su infinita sabiduría, en el Concilio eterno, antes de la creación, Dios (la Trinidad) acordó la muerte del Señor, para la redención del hombre.  Su muerte fue voluntaria.  Es falso creer que ya no le quedaba otra salida al Señor, excepto la de morir.  Lucas 22:22; I Pedro 1:19-20  Ya estaba determinado, desde antes de la fundación del mundo, que Cristo habría de morir.  Era necesario que él muriera; sólo así se cumplirían las Escrituras (todo el Antiguo Testamento: Moisés, los Profetas y los Salmos: Lucas 24:25-26, 44-46; Hechos 3:18; 4:27-28).

En el Antiguo Testamento se estableció que Cristo habría de morir.  Él no murió por mala suerte ni por casualidad.  Ya estaba determinada Su muerte.  Nosotros no somos salvos por casualidad, sino por  determinación de Dios.

Hechos 2:23  Su muerte fue voluntaria.  Aquel Consejo de Dios determinó Su voluntad de morir.  Esto puso a Cristo en la determinación de morir:  “Abba Padre, todas las cosas son a ti posibles.  Si es posible pasa de mi esta copa, pero no sea como yo quiero sino como tú quieres”.  Por ello, entendemos que no fue una sorpresa para el Señor.  El Padre le dijo “pon tu vida”, y el Señor afirmó “tengo poder para poner mi vida ...” (Juan 10:17-18)  esto habla de Su Divinidad.  Él tiene poder para poner su vida.  Él tenía la posibilidad de no ir a la cruz (Mateo 26:53-54), pero Su muerte era necesaria ¡Porque estaba haciendo un trabajo de Dios!  Dios no tenía más alternativa para que Su justicia quedara satisfecha.  Es decir, era necesario que los pecados fueran castigados y saldados para acercarnos libremente a Dios.  Cristo caminó con Su voluntad libre.  Tenía una opción, pero no la usó ¡Bendito sea el Señor!  Juan 10:17-18  “Tengo poder para volverla a tomar” también habla de Su Divinidad.  En otra versión de este pasaje leemos “esta vida mía la tengo sobre mis hombros ...”  Mateo 27:50; Juan 19:30  Él dio Su Espíritu.  Literalmente, “dejó ir Su Espíritu”.  En Griego, ‘paridoni’ quiere decir “dejó ir”, “soltó”.  Cristo sabía que después de Su muerte física vendría el juicio (iría al infierno): la ira de Dios y la ira del diablo se cernieron sobre el alma del Señor, en el infierno.  Su angustia no era por la cruz, sino por el infierno.  Cristo sabía que al soltar Su Espíritu, todas las consecuencias del pecado serían sobre Él.

Dar (verbo en Español) significa entregar algo a otra persona.  Cristo dio (entregó) Su Espíritu al Padre Celestial.  Siendo Dios, Cristo estaba poniendo Su vida y nadie se la estaba quitando.  Su Espíritu fue al Padre Celestial; Su alma fue llevada al infierno; y su cuerpo fue puesto en una tumba.  Nadie le presionó para morir.  Su muerte fue voluntaria.  En Su cuerpo y en Su alma, llevó el pecado de toda la humanidad, pero en Su Espíritu, él se movió en Su Divinidad, en Su capacidad Divina.  En lo humano es imposible llevar el pecado.

Gálatas 2:20d  Su muerte es sustitutoria.  “El cual me amó ...”  Aquí aparece la entrega voluntaria de Cristo (Efesios 5:25 y 2).  Él sabía lo que le habría de suceder y lo mostró en figuras.  Isaías 53:6; II Corintios 1:10; Juan 2:4  él tomó nuestro lugar y TODOS nuestros pecados e iniquidades.  Ésta es la descripción velada de Su muerte.  El Padre Celestial puso TODOS nuestros pecados e iniquidades en la humanidad de Jesús, porque Él vino a dar Su vida en rescate por muchos (condenados por el pecado y la enfermedad.  Mateo 20:28).  Ésta es la base de la salvación Divina.  El Buen Pastor Su vida da por las ovejas.

Juan 3:14-15  La vida eterna que Él nos da no es vida condicional.  Él sabía que habría de ser levantado en la cruz, y no lo dice directamente pero sí en figura (Juan 4:34).  Él dice o refiere algo que está llevando a cabo y que va a terminar.  La gente no lo entendía, pero Él hacía referencia a la obra de Dios y el final de Su misión y las consecuencias de ello.

Mateo 9:15  Vuelve a hablar de los días por venir.  Habla veladamente de que el esposo será quitado (Mateo 12:40).  El Señor conocía la historia de Jonás y habló en figura de cómo habría de ir al Calvario y al infierno.  Lo que estaba en el Antiguo Testamento era figura de lo que habría de sucederle (los rabinos más estudiosos de la Biblia dicen que Jonás sí estuvo muerto en el vientre de la ballena y, al tercer día, Dios le resucitó).

Lucas 12:50  Al hablar del Bautismo, habla de sepultura.  Muestra que va a morir y a consumar la obra de Dios (Lucas 13:32).

En todo esto, los ojos de los ángeles estaban puestos sobre el Mesías

Romanos 1:18  Su muerte fue expiatoria.  Cristo es el único que pudo cumplir la justicia de Dios.  Él odia o abomina el pecado.  Él ya juzgó severamente todos nuestros pecados en la cruz, en la persona de Cristo.

Hechos 2:9-12; 7:44  El Testimonio al mundo.  Aquellos santos hablaban las maravillas de Dios y lo magnificaban.  En la predicación de Esteban, este mártir hace referencia al testimonio de Cristo en el Tabernáculo.

Hechos 1:44; Juan 14:26  Su Nombre.  El Espíritu Santo obra todas las cosas en el Nombre de Jesús.  El Espíritu Santo es el representante legal de Cristo en esta tierra.

Hechos 1:3-5; 13:33-34  Su Resurrección.  Los apóstoles y discípulos del Señor testificaron la resurrección de Jesucristo.  Nosotros también somos testigos de esa resurrección.  ¡¡¡NO ESTÁ MUERTO.  HA RESUCITADO!!!

Éxodo 25:18-22  El testimonio.  El Arca del Pacto representa a Cristo.  Sobre el propiciatorio había dos querubines de oro mirando hacia la plancha de oro, donde era derramada la sangre por el Sumo Sacerdote y era clamada la misericordia de Dios siete veces, el día de la expiación.  La madera es un tipo de Su humanidad.  El oro es figura de Su Dignidad o Divinidad.

Hechos 7:52-56; Gálatas 3:19 ¿Quién da testimonio de la ley?  Los ángeles.  Sus ojos siempre estuvieron puestos en la humanidad de Cristo Jesús (Lucas 1:36-38).

Mateo 1:20-24  ¿Cómo dieron testimonio de Cristo?  Dieron testimonio del nacimiento del Mesías (Lucas 2:6-15).  Dieron testimonio de Su niñez (Mateo 2:13 y 19-22).  Aquí, Cristo ya no es un bebé; ya es un niño de dos años de edad.  Dieron testimonio del inicio del ministerio de Cristo (Mateo 4:11).  Durante la tentación del Señor, los ángeles estuvieron como testigos.  Y, después de que Cristo venció la tentación en sus tres niveles (físico, moral y espiritual), vinieron los ángeles y le servían.  Mirando al Señor Jesucristo en Su posición humana (en Su humillación), los ángeles vienen y le cuidan y le guardan y le sirven.

Juan 1:51  Los ángeles dieron testimonio del ministerio del Señor y de Su relación con Dios.  Aquí vemos a Cristo hablando a Natanael.  Los ángeles estaban participando en el tiempo de humillación del Señor y traían testimonio al verdadero y único Sumo Sacerdote eterno (Cristo, el Sumo Pontífice o Puente) el puente para llevarnos a Dios (Dios en el cielo, Cristo en la tierra).

Lucas 22:43  ¿Qué pasó durante Sus sufrimientos, en los momentos difíciles, en Gethsemaní?  Vemos a los ángeles sirviendo, en todo, al Señor.

Marcos 16:5-8; Lucas 24:4-7 y 23; Juan 20:11-13  Su Resurrección.  El testimonio del ángel trae claridad a la confusión de los discípulos.  El cuerpo no había sido robado.  Los ángeles son testigos oculares de ello.  Ellos son testigos de la resurrección del Señor.  I Corintios 15:20-22  Y la resurrección de Cristo garantiza nuestra resurrección.  En Adán todos mueren.  Nosotros llevamos una naturaleza adámica.  Por tanto, estamos condenados a muerte.  Pero estando en Cristo Jesús, seremos vivificados; seremos resucitados.  Cristo es el primogénito de los muertos; Él es el primero que resucitó de los muertos, para nunca jamás volver a ver muerte.  Así, al resucitar nosotros, jamás volveremos a ver muerte.

Romanos 14:9  Nos habla de la exaltación de la Soberanía de Cristo.  Él ha resucitado para cumplir todas las cosas (Efesios 4:10).  En la resurrección hay muchas cosas:  Por ejemplo, dones de la resurrección:  a) la Obra del Espíritu Santo se manifestó después de la resurrección de Cristo.  Así vino el don (derramamiento) del Espíritu Santo (Juan 7:37-39).  Esto es parte básica de la doctrina de la resurrección de los muertos.  b) La manifestación de los dones del Espíritu Santo.  c) Efesios 4:11  Dones Ministeriales; dones a los hombres.

La resurrección de Cristo fue anunciada por los ángeles.  Pero debemos tener balance o equilibrio en la doctrina:  No debemos caer en el error de la doctrina de los ángeles o doctrina angelical, pero tampoco debemos negar su existencia.  Ellos son servidores de los herederos de la justicia.

Filipenses 2:5-11  En este pasaje vemos siete pasos de descenso y siete pasos de exaltación de nuestro Señor.  El Hijo de Dios dejó Su trono de Gloria y, como Dios en sí mismo, se manifestó en carne en esta tierra:  Se humanó.  Él vivió una vida santa.  Su ministerio principal se dirigía a la cruz del Calvario.  Aquella cruz lo vio morir, y de ahí fue desprendida Su alma para ser llevada al infierno.  Su Espíritu fue al Padre y Su cuerpo quedó clavado en la cruz y después fue puesto en la tumba.

¡Cristo ha resucitado!  Primicias de los que durmieron es hecho.  Salmo 18  Dios se levantó de Su trono y tomó el alma muerta de Cristo y le resucitó.  Después de resucitado, predicó cuarenta días con sus noches.  Caminó al monte de los Olivos y, de ahí, fue tomado por el Padre Celestial a Su diestra.  Y Dios fue recibido en Gloria (Salmo 24:7-10).  Hubo una recepción muy especial para Su Hijo, el Unigénito del Padre, lleno de Gracia y de Verdad; ahora también es lleno de Gloria.  Cristo regresó Vencedor a los cielos.  Nunca nadie, después de haber muerto, había logrado entrar a los cielos de Dios.  Enoch y Elías fueron traspuestos para no ver muerte.  Pero Jesús había muerto y ahora estaba resucitado.  Y en los cielos había una gran expectación.  Cristo atravesó los mismos cielos.  El Apóstol Pablo, al escribir la Epístola a los Hebreos, declara que Cristo penetró los cielos; es decir, desgarró los cielos y fue más allá.  Efesios 4:10  dice que Cristo se asentó sobre los cielos.

Esto nos hace comprender la expresión profética del Salmista, contenida en el Salmo 24:7-10, al decir: “Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de Gloria.  ¿Quién es este Rey de Gloria?  Jehová el Fuerte y Valiente, Jehová el poderoso en batalla.  Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos, vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de Gloria.  ¿Quién es este Rey de Gloria?  Jehová de los Ejércitos, Cristo Jesús, Él es el Rey de la Gloria”.  Todos los ejércitos celestiales fueron conmovidos al ver al Bendito Hijo de Dios atravesar los cielos en señal de victoria.

En la esencia misma del misterio de la Piedad, el Señor muestra la humillación de Su Hijo.  Cristo vino en humillación; se manifestó en carne para ser humillado, pero el otro extremo es Su Gloria.  Hay un intervalo entre la humillación y la exaltación del Verbo Encarnado:  Su muerte, sepultura y resurrección.

En nuestra vida debe haber humillación, muerte al ‘yo’, sepultura y, entonces, Dios nos dará resurrección.  La Gloria de Dios nos dará resurrección.  También somos hijos como nuestro hermano Primogénito, Cristo.

Hechos 2:33 y 32  Pedro menciona el nombre de humillación (Jesús, al cual Dios ha levantado -sueltos los dolores de la muerte-  de entre los muertos, para ser exaltado  -versículo 24-).  Hechos 5:31; Filipenses 2:9 y 8  A Jesús, Dios lo ha exaltado y lo ha ensalzado porque Cristo se humilló.  En estas tres referencias bíblicas podemos ver la humillación de un hombre: Jesús.  Vemos Su muerte humillante, pero Dios le ha resucitado y le ha exaltado (Filipenses 2:5-11).  Veamos los siete pasos de descenso y los siete pasos de exaltación:

 

1º  Se anonadó: se hizo nada; se vació.  V. 7a

1º  Dios le ensalzó a lo Sumo.  V. 9ª

2º  Tomó forma de siervo.  V. 7b

2º Diole un hombre que es sobre todo nombre. V. 9

3º  Se hizo semejante a los hombres.  V. 7c

3º  Para que en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla de lo que está en los cielos.  V.  10ª

4º  Hallado en condición como hombre.  V. 8a

4º  De los que en la tierra.  V.  10b

5º  Se humilló a sí mismo.  V. 8b

5º  de los que debajo de la tierra.  V. 10c

6º  Hecho obediente hasta la muerte.  V. 8c

6º  Que toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor.  V.  11ª

7º  Y muerte de cruz.  V.  8d

7º  A la Gloria de Dios Padre.  V.  11b

5.  Dios ha sido predicado a los gentiles

En este punto, debemos considerar: a)  La Gran Comisión; y b)  La Venida de Cristo en Gloria.  La predicación de Cristo ha sido desde antes de Su advenimiento, en carne.  En Génesis 3:15, Dios anuncia al que habría de venir.  Abel conoció este Mesías y creyó a Cristo sin conocerle y confió que habría de venir a redimirle de sus pecados.  Por ello, Abel ofreció un cordero de su rebaño, para identificar al Mesías (Génesis 4:4).

Abraham recibió la promesa del Mesías y vio la gloria de Cristo (Juan 8:58).  Cristo fue anunciado desde el Antiguo Testamento.  Moisés recibió los planos del tabernáculo, y éste habla de Cristo en todos sus muebles:  Cristo es la puerta; Él es la víctima perfecta del Altar de Bronce;  Él es la Palabra que nos limpia, a la manera de la fuente de metal; Él es el Sumo Sacerdote que ministra por nosotros ante Dios.  Cristo es la tienda del Tabernáculo con sus cubiertas de pieles de tejón, mostrando Su humanidad, y las pieles de cabra mostrando Su sacrificio por nosotros; y el cielo del Santuario, azul, nos habla de Su Divinidad.  La mesa de los panes muestra a Cristo, el Pan de Vida, el verdadero maná que descendió del cielo.  El Candelero de oro nos habla de Su luz alumbrando nuestro camino y alumbrando a través de nosotros este mundo.  En el altar de incienso, Cristo se muestra como el ejemplo perfecto de Santa Alabanza (tal y como lo muestra el Salmo 22).  El velo es figura de Su cuerpo desgarrado para abrirnos una camino nuevo y vivo al Padre Celestial.  Finalmente, el Arca del Pacto muestra diferentes figuras de Cristo:  Una de ellas es el propiciatorio recibiendo la sangre de la expiación.  También, sobre el arca posaba el pilar de fuego y dentro del pilar estaba el Ángel de Jehová, el cual es Jesucristo.  (Salmo 68:24; Hebreos 4:2; I Corintios 10:11 y 4); el pueblo de Israel fue evangelizado como nosotros.  Ellos conocieron el evangelio en figuras y nosotros en verdades reveladas

Job 19:25; Job conoció de su redentor:  “Yo se que mi Redentor vive y aún desecha esta mi carne le he de ver con estos ojos y no otro”.  Job habla de Jesucristo porque desde el Antiguo Testamento, el Señor ya era predicado como el Redentor o Salvador.  El Salmista se refiere al Salvador también como su roca y su redentor.  En el Salmo 78:35  se menciona a Dios como el Redentor de Israel.  El profeta Isaías tuvo la visión del Salvador en el Siervo Doliente del capítulo de oro de la Biblia: Isaías 53.  Los versículos 1 y 2 muestran el anuncio del evangelio de Cristo como el renuevo o pimpollo, pero al mismo tiempo como la raíz de tierra seca.  En Isaías 61:1-2  se hace el anuncio del Mesías que viene a cumplir siete propósitos y el cumplimiento de esta escritura se da en Lucas 4:16-21.

Antes de Isaías, David recibe el anuncio del Cristo que habría de nacer de sus lomos (Mateo 22:42-45; 1:1).  David también anunció al Mesías, a través de los Salmos mesiánicos.  Ejemplos de ello los encontramos en los Salmos 16, 18, 22, 23, 24, 69 y 88.  En ellos, el Salmista anuncia los sufrimientos que habría de padecer el Cristo, pero también hace referencia a Su Gloria.

Cristo Jesús es quien divide la historia de la humanidad.  Él vino a los suyos y los suyos no le recibieron, mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su Nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.  I Pedro 3:19  Estos espíritus encarcelados son los santos del Antiguo Testamento que creyeron en el que habría de venir.  Balaam, el profeta gentil, profetizó (y su profecía fue una predicación) de Jesucristo (Números 24:17).  De hecho, todos los profetas del Antiguo Testamento predicaron del Mesías que habría de venir (Hechos 3:18, 24; 13:29; 26:22-23).

Y durante Su ministerio,  Cristo establece la Gran Comisión (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-16) de ir y anunciar el Evangelio a toda criatura.  De anunciar las nuevas de gran gozo “que ha nacido en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:10-11).  Este ministerio de anunciar al Verbo Encarnado empezó, con una nueva dirección, el día de Pentecostés (Hechos 2:22-38).  Antes, Cristo fue predicado en figuras; hoy es predicado que Cristo se ha humanado, ha muerto, fue sepultado, pero se ha levantado de entre los muertos para nunca jamás volver a ver muerte.  Y Él es Señor Cristo por la eternidad.

La Gran Comisión.-  Mateo 28:18-20 y Marcos 16:15-20  La Gran Comisión se forma de nueve principios, separados en dos grandes grupos: Cinco Beneficios y Cuatro Mandamientos.

Los Cinco Beneficios son:  1.  Echar fuera demonios Hechos 16:18); 2.  Hablar nuevas lenguas (Hechos 2:1-12; 4:31; 10:44-46; 19:6); 3.  Quitar serpientes (Hechos 28:3-6); 4.  Beber cosa mortífera sin que nos dañe; y 5.  Poner las manos sobre los enfermos y que estos sanen (Hechos 27:8; Santiago 5:14).

Los Cuatro Mandamientos de la Gran Comisión son:  1.  Ir y Predicar a todos los gentiles (Hechos 13:42-49; 15:7-9, 12); 2.  Adoctrinarlos (Hechos  2:42 y 46; 6:2 y 7; 11:19-26; 14:21-22);  3.  Bautizádolos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Hechos 8:38-39); y 4.  Enseñádoles que guarden todas las cosas que el Señor nos ha mandado (Hechos 20:27; II Pedro 1:12; I Juan 1:1-5; 2:7, 21 y 28; Filipenses 3:1).

Su Venida.-  Cristo fue levantado al cielo.  Actualmente, Él habita el tercer cielo, pero él volverá a esta tierra (Hechos 1:9-11). La Iglesia debe tener expectación: el Señor viene otra vez (I Corintios 16:22; Filipenses 4:5).

Maranatha es una expresión del Griego antiguo que significa “¡¡El Señor Viene!!”.  La Santa Cena es un Sacramento instituido por el Señor para anunciar su venida (I Corintios 11:24-26).  I Tesalonicenses 4:16; Apocalipsis 1:7; Daniel 7:13; Zacarías 12:10-14.

6.  Dios ha sido creído en el mundo

Este principio nos muestra el camino del Discipulado con sus tres propósitos para la Iglesia de Jesucristo: a).  Propagación del Evangelio; b) Habitación de Dios en el mundo; y c) Revelación de Su Palabra.

En el Antiguo Testamento hubo quienes creyeron en el Mesías y fueron guardados en el Seno de Abraham o Paraíso, hasta en tanto viniese el verdadero Sumo Sacerdote que habría de morir por ellos y de redimirles de sus pecados.  I Pedro 3:19  El Seno de Abraham era el lugar de refugio de los redimidos del Antiguo Testamento (Lucas 16:23-26  el pasaje es muy elocuente:  el joven rico podía ver el Seno de Abraham, donde se encontraba Lázaro recibiendo consolación.  Sin embargo, entre el Seno de Abraham y el infierno había una sima profunda.  De esta manera, podían verse estas dos secciones del Inframundo, pero no había comunicación o camino entre ambas).  Este Seno de Abraham es la cautividad de la cual habla el Apóstol Pablo en Efesios 4:8-10 y profetizada en el Salmo 68:18.  Cristo llevó cautiva la cautividad:  El Seno de Abraham estaba cautivo en el Inframundo.  El Seno de Abraham no era un lugar de tormento, sino un lugar de reposo y consolación, a la manera de las seis ciudades de refugio del Antiguo Testamento dadas por Dios a Israel (Éxodo 21:13; Números 35:6, 11 y 14; Deuteronomio 19:2-6; Josué 20).

Estas ciudades fueron dadas en una dispensación de la Gracia dentro de la ley.  A ellas acudían los homicidas por yerro.  Aquellos que no tenían enemistad con el muerto, ni deseaban su muerte pero, por accidente les quitaban la vida, debían huir a la ciudad de refugio más cercana y dar a conocer su causa a los ancianos de la ciudad.  Una vez admitido en la ciudad de refugio, el homicida debía permanecer en ella hasta la muerte del Sumo Sacerdote.  Entonces, todos eran libres y podían regresar a sus hogares.

Esto es figura de la ciudad de refugio llamada Seno de Abraham, donde permanecían todos los que habían creído al Señor antes de que viniese a esta tierra.  Evidentemente, el Sumo Sacerdote es Jesucristo, quien al morir, subió a lo alto y llevó, ante el Padre Celestial, cautiva la cautividad del Seno de Abraham.  Fue un hermoso Jubileo para aquellos santos.  Cristo, por Su Espíritu Eterno, llegó al Seno de Abraham y se presentó como el Redentor en el cual habían creído sin conocerle y sin aún haberse encarnado.  Entonces, el Seno de Abraham se llenó de gran gozo y alegría, era su Jubileo, ellos iban a casa, a morar con el Padre Celestial.

Después de Su glorioso ministerio en esta tierra, miles de millones de gente han entregado su vida a Cristo.  El personaje más mencionado en toda la Historia de la humanidad es Jesucristo.  Él aún es predicado y es creído de las gentes. Pedro predicó el día de Pentecostés y fueron añadidas a la Iglesia como tres mil personas (Hechos 2:41).  Después, al subir al Templo de la Hermosa a orar, Pedro y Juan, Dios obró un milagro.  El cojo que se sentaba a mendigar fue sanado de sus piernas; y era cojo de nacimiento.   Entonces, Pedro volvió a predicar y se convirtieron como cinco mil varones, sin contar mujeres y niños (Hechos 4:4).  Después, a raíz de la intolerancia religiosa, los hermanos oraron a Dios y fueron llenos del Espíritu Santo y hablaron la Palabra con confianza y el número de los discípulos creció (Hechos 4:31; 6:1).

Tras la intolerancia religiosa, vino la persecución declarada a la Iglesia; así que muchos creyentes salieron de Jerusalén anunciando el Evangelio por las ciudades (Hechos 8:4) y Felipe, el Evangelista, descendió a Samaria predicando a Cristo, y toda Samaria fue conmovida (Hechos 6:5-8) y se levantaron muchas iglesias locales en Samaria gracias a que creyeron en el Nombre del Señor.  El mismo Felipe fue y le predicó a un Etíope, eunuco, Gobernador de Candace, reina de los Etíopes, y el eunuco creyó y se bautizó (Hechos 8:26-39).  Después, el Espíritu Santo llevó a Felipe a predicar en Azoto y por todas la ciudades de la región hasta llegar a Cesarea (Hechos 8:39-40).

Cornelio, el Centurión, junto con su familia, amigos y vecinos, fue visitado por Pedro, y al escuchar el Evangelio de Jesucristo, creyeron y fueron llenos del Espíritu Santo (Hechos 10:44, 47-48).  Los demás esparcidos, por la persecución, anduvieron la Fenicia, Chipre y Antioquía, y anunciaron el Evangelio de Jesucristo en Antioquía y gran número creyó y se convirtió al Señor (Hechos 11:19-23).  Después de ser liberado milagrosamente de la cárcel, Pedro tuvo que andar las regiones de el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bithinia (Hechos 12:17 ; I Pedro 1:1-2), donde obviamente predicó el Evangelio y Dios levantó muchas iglesias de santos fieles que creían a esta Palabra.

Saulo de Tarso, después de perseguir a la Iglesia del Señor y de atrapar a los santos para llevarlos a la cárcel, fue atrapado por el Señor (Hechos 9:3-6, 17-18).  Entonces, la actitud de Saulo cambió y él mismo empezó a predicar a Jesucristo, causando confusión entre los judíos que se oponían a la Iglesia (Hechos 9:20-22).  Pablo vino a ser uno de los misioneros de la primera centuria.  Su viajes y sus cartas ilustran en gran manera cómo era creído el Señor en todo el mundo conocido en aquella época:  Seleucia, Chipre, Salamina, Papho, Perge de Panphilia, Antioquía de Pisisdia e Iconio (Hechos 13 y 14), Listra y Derbe.  En todas esta ciudades, se levantaron iglesias cristianas neotestamentarias, por la predicación de los apóstoles.  Posteriormente, Bernabé junto con Juan Marcos navegaron hacia Chipre.  En tanto, Pablo y Silas recorrieron  Siria, Cilicia, Derbe, Troas, Samotracia, Neápolis y Filipos (Hechos 15:39-41; y 16).

En Filipos, Lidia y su casa creyeron al evangelio; también el carcelero y toda su casa (Hechos 16:13-15; 30-34, 40).  Enseguida Amphípolis, Apolonia, Tesalónica (Hechos 17:1), Berea (Hechos 17:10), Atenas (Hechos 17:16-34), Corinto (Hechos 18:1), Efeso (Hechos 19:1), Macedonia, Acaya y Grecia (Hechos 19:21; 20:1-2).  Al escribir a la iglesia de Roma, Pablo hace mención como desde Jerusalén hasta Ilírico él había llenado del evangelio de Cristo (Romanos 15:17-20) sin considerar todos los lugares visitados por los demás Apóstoles (los del Cordero y los de la Ascensión de Cristo), los cuales también habían estado trabajando en la obra del Señor.  De igual manera, debemos considerar la obra del ministerio quítuple.  La Biblia no describe cómo se levantaron muchas otras iglesias por la predicación de los demás Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores, Maestros, Ancianos, Diáconos, Ayudas y Gobernaciones.  Además de la predicación y el testimonio de todos los fieles seguidores de Cristo.

La tradición cuenta que Pedro realizó trabajo evangelístico y misionero entre los judíos y llegó hasta Babilonia.  De Juan, el discípulo amado, se dice que trabajó entre las iglesias de Asia Menor.  Andrés predicó en Escita, Grecia y Asia Menor.  Felipe predicó en Frigia y murió en Hierápolis como mártir.  Bartolomé, de acuerdo a la tradición, fue misionero en Armenia.  Tomás, según la tradición, trabajó en Partia, Persia e India; y sufrió martirio cerca de Madrás.  Mateo (Leví) murió como mártir en Etiopía.  Jacobo, el Menor, predicó en Palestina y Egipto.  Judas Lebeo predicó en Asiria y Persia.  De Matías, según la tradición, se dice que predicó en Etiopía, donde sufrió martirio.

Falta espacio para hacer mención de la gran obra misionera que Dios ha extendido a lo largo de la Historia y del mundo.  Países completos se han conmovido ante la predicación del Evangelio.  ¡¡¡DIOS HA SIDO CREÍDO EN EL MUNDO!!!

Discipulado o Propósitos de la Iglesia:  1. Propagación del Evangelio; 2.  Habitación de Dios en el mundo; y  3.  Revelación de Su Palabra.


7.  Dios ha sido recibido en gloria

Este último principio nos muestra la Autoridad Divina y la Gloria de Dios.