D).  DOCTRINA DE BAUTISMOS

La Biblia nos enseña diferentes aspectos de la doctrina que debemos conocer, para tener un buen fundamento en nuestra vida espiritual.

Hebreos 6:1-2 muestra siete doctrinas fundamentales o doctrinas leche, para nuestro crecimiento: (1) Doctrina de Cristo, (2) Arrepentimiento de obras muertas, (3) Fe en Dios, (4) Doctrina de Bautismos, (5) Imposición de manos, (6) Resurrección de muertos y (7) Juicio eterno.

De ellas, la cuarta doctrina es de Bautismos, y está en plural, porque son varios los bautizos, pero Efesios 4:5 nos dice que es un bautismo.

Para entender este misterio, es necesario conocer la Doctrina de espíritu, alma y cuerpo. La Biblia es muy clara al explicar que el ser humano es un ser tricotómico; es decir, es tres partes en uno. Primera de Tesalonicenses 5:23 habla de la pluralidad en la unidad: y el Dios de paz os santifique en todo para que vuestro espíritu, alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

Vemos que el versículo habla de un todo, pero habla de espíritu, alma y cuerpo, y enseguida vuelve a habla de unidad: sea guardado entero.

El apóstol Pablo establece la pluralidad (tricotomía del ser humano, espíritu, alma y cuerpo) dentro de la unidad: el ser humano.

En Génesis 2:7 leemos: formó pues Jehová Dios al hombre, del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vidas, y fue el hombre en alma viviente. Ahí está la tricotomía en la unidad: formó del polvo de la tierra (cuerpo), alentó en su nariz soplo de vidas (espíritu de vida –ver Salmo 104:29-30), y fue el hombre en alma viviente.

Hebreos 4:12 también contiene una separación y diferencia entre espíritu humano (soplo de vidas), alma y cuerpo: Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos; y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos (cuerpo); y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (alma).

Con este pensamiento, acerca de la Doctrina de espíritu, alma y cuerpo, podemos leer con plena certidumbre de Fe Primera de Corintios 12:13 Porque por un Espíritu somos todos bautizados en un Cuerpo y podemos entender que éste no es un Bautizo en agua. De hecho, el pasaje nos habla del Espíritu Santo como bautizador, nosotros somos los sujetos bautizados y este bautizo se hace en el Cuerpo de Cristo. El apóstol Pablo nunca habla de agua. Sí habla del Espíritu haciendo la labor de bautizar y habla del Cuerpo como el elemento donde somos todos bautizados.

La palabra bautizo viene de la voz griega bapto, y significa sumergir por completo, empapar, mojar por completo. Entonces, lo que hace el Espíritu Santo es sumergirnos dentro del Cuerpo de Cristo. Esta afirmación se entiende mejor en Gálatas 3:27 Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo de Cristo estáis vestidos.

Advertimos que el apóstol vuelve a mencionar a Cristo como elemento en que somos sumergidos. De hecho la palabra ‘en’ de ese versículo, en el texto original se lee dentro de. Luego entonces, podemos leer el verso de la siguiente manera: Porque todos los que habéis sido sumergidos dentro de Cristo de Cristo estáis vestidos. Además, el texto dice que de Cristo estamos vestidos. ¡Gloria al Señor!

De esta manera, podemos entender que al leer Primera de Corintios 12:13 y Gálatas 3:27, el apóstol Pablo habla de un bautismo NO físico sino espiritual. El Espíritu Santo toma nuestro espíritu humano y lo introduce en el Cuerpo de Cristo. Esto sucede el día que nosotros confesamos, por primera vez, a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador personal. El sujeto bautizador es el Espíritu Santo, el sujeto bautizado es nuestro espíritu humano y el elemento del bautismo (donde somos introducidos) es Cristo.

Para complementar estas afirmaciones, leamos Romanos 6:3-4 ¿O no sabéis que todos los que somos bautizados (sumergidos) en (dentro de) Cristo Jesús, somos bautizados (sumergidos) en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con Él a muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, nosotros andemos en novedad de vida.

El texto no habla de un bautismo en agua, sino de un bautismo dentro de Cristo Jesús. Por ello, entendemos que fue nuestro espíritu humano el que fue sumergido dentro del Cuerpo de Cristo.

Todos los textos antes trazados nunca hablan de bautismo en agua, hablan de una experiencia que podemos llaman El Bautismo de Salvación. Por este bautismo, nosotros obtenemos perdón de pecados, salvación y vida eterna.

La armonía de la Escritura es gloriosa, pues el Evangelio de Juan (1:33) contiene la declaración de Juan el Bautista, afirmando que Cristo Jesús es quien bautiza en Espíritu Santo. Con este pasaje concuerda Mateo 3:11; Marcos 1:8; y Lucas 3:16. En esos pasajes, se registra el testimonio de Juan el Bautista: Él os bautizará en Espíritu Santo y Mateo agrega y fuego.

Pero lo trascendente de estas afirmaciones es que Cristo Jesús es el bautizador, y el elemento en el cual somos sumergidos es el Espíritu Santo. Y es nuestra alma la que es sumergida (bautizada) dentro del torrente del Espíritu Santo. La señal es hablar en lenguas desconocidas.

Hagamos un paréntesis para hablar del Bautismo en el Espíritu Santo, de manera más amplia.

 

"Porque para vosotros es la promesa"

(Tomado del folleto tríptico en Inglés titulado "For The Promise Is Unto You" distribuido por la Iglesia Cristiana Neotestamentaria "The Grace Gospel" de Waco, Texas)

            El Bautismo del Espíritu Santo fue prometido en la palabra de Dios a través de los labios de Juan el Bautista. La promesa la encontramos en cuatro libros de la Biblia.

  1. Mateo 3:11 "Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí...Él os bautizará  en Espíritu Santo y fuego".
  2. Marcos 1:7-8 "...Viene tras mí el que es más poderoso que yo...Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero Él os bautizará  con Espíritu Santo":
  3. Lucas 3:16 "...Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo...Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego".
  4. Juan 1:26, 27, 33, 34 "...Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. éste es el que viene después de mí, el que es antes de mí...el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, éste es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios".

            Además, este Bautismo también fue prometido en el libro de los Hechos, a través del mismo Señor Jesucristo en muchas palabras similares a las de Juan el Bautista.

            Hechos 1:5 "Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo, dentro de no muchos días."

            Esta promesa fue hecha por el Señor en el momento mismo de su ascensión, cuando Él dio sus últimas instrucciones "a los apóstoles que había escogido" (Hechos 1:2). Por esto es creído que solamente los once estuvieron con Él en el momento de la ascensión. Jesús les dijo "que esperasen la promesa del Padre, la cual oísteis de mí" (Hechos 1:4). Sin embargo, fueron ciento veinte quienes esperaron en Jerusalén "por la promesa del Padre" y la recibieron (Hechos 1:15 y 2:1). Y cuando fue cumplido el día de Pentecostés, ellos estaban unánimes juntos en un lugar.

            Notemos que no solamente ellos estaban en un sólo y único lugar, sino que también ellos estaban unánimes. Esta gente se componía de creyentes en el Señor Jesucristo. En Juan 6:47, Jesús dijo "De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, TIENE vida eterna". A través del apóstol Juan, Dios dijo en Primera de Juan 5:1 "Todo aquel que cree que Jesús  es el Cristo ES nacido de Dios..." (Y notemos aquí que dice "ES nacido de Dios" y no dice "va a nacer de Dios"). Así, aquellas ciento veinte almas ya habían nacido de nuevo y habían sido bautizadas en agua por Juan el Bautista o por los discípulos de Cristo.

            Marcos 1:5 "Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos  los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados."

            Juan 4:1-2 "Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos)."

            Entonces, aquellos ciento veinte habían nacido de nuevo y habían sido bautizados en agua; por tanto, esta experiencia ya anunciada, se cumplió en Hechos capítulo dos, como una experiencia APARTE para un PROPÓSITO aparte, de acuerdo a las promesas hechas por el Señor Jesucristo.

            Primer Propósito.- Para tener un Consolador.

            Juan 14:16-17 "Y yo rogar‚ al Padre, y os daré otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora CON vosotros y estará EN vosotros:"

            Segundo Propósito.- Tener un Maestro.

             Juan 14:26 "Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviar  en mi nombre, él os enseñar  todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho."

            Tercer Propósito.- Tener Poder para ser Testigo de Jesucristo

            Hechos 1:8 "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos..." Aquellos ciento veinte hombres y mujeres estaban reunidos con un sólo propósito y estaban en completa unidad el uno con el otro, esperando por "la promesa del Padre". Entonces, vinieron las manifestaciones espirituales. "Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentandose sobre cada uno de ellos". Cada uno de estos discípulos veía reposando sobre las cabezas de los demás "lenguas repartidas como de fuego". Y todos ellos fueron llenos con el Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas "SEGÚN EL ESPÍRITU LES DABA QUE HABLASEN". En Jerusalén había hombres judíos de todas las naciones del mundo conocido. Dieciséis naciones son nombradas en Hechos 2 y además había prosélitos los cuales eran Gentiles quienes habían abrazado la fe Judía y creían en un sólo Dios. Y ellos, los Gentiles, pudieron haber sido de alguna o de muchas naciones.

            Hechos 2:6 Cada hombre los oía hablar en su propia lengua. Cada lenguaje conocido era hablado por aquellos ciento veinte discípulos en aquel día en que recibieron la promesa del Espíritu Santo en plenitud. De esta manera, nosotros vemos que la promesa de Jesús fue cumplida y en aquel gran día, la gente de las partes más extremas de la tierra conoció el testimonio de aquellos discípulos, porque el poder del Espíritu Santo de Dios estaba hablando a través de ellos "como el Espíritu les daba que hablasen".

            Podría sugerirse que algunos de estos discípulos conocían todas estas lenguas, pero todos ellos eran de Galilea y la mayor parte de ellos eran simples pescadores, así que "estaban todos atónitos y maravillados diciendo: "He aquí ¿no son Galileos todos estos que hablan? ¿Cómo pues les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en que somos nacidos?" (Hechos 2:7-8).

            Entonces, Pedro, aún lleno del Poder del Espíritu Santo, les predicó a Cristo como el Mesías prometido. Pedro les dijo que los ciento veinte no estaban borrachos como los Judíos pensaban, sino que los discípulos simplemente estaban recibiendo aquello que fue profetizado por Joel 2:28. Pedro dijo: "Arrepentíos, y bauticese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y RECIBIRÉIS EL DON DEL ESPÍRITU SANTO. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare". "Vosotros" , en palabras dulces y abnegadas, era para los Judíos y Prosélitos de la fe Judía en un sólo Dios; y estaba prometida para sus descendientes (sus hijos) y para "todos" "aquellos que están lejos". Esta frase era usada por los Judíos en referencia a los Gentiles (Efesios 2:13-17). Además, esta promesa era para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Todos los Cristianos son llamados del Señor; así que esta promesa es para todos los Cristianos. Para los ciento veinte, el derramamiento del Espíritu Santo fue una experiencia distinta y muy aparte del nuevo nacimiento y del bautismo en agua.

            Hay ciertas señales, por las cuales Dios muestra su aprobación del ministerio de uno. La primera mención de esto está en Hechos 2:22 "Jesús Nazareno, varón APROBADO por Dios entre vosotros CON maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros POR MEDIO de Él". Después en Hechos 2:43, Dios muestra Su aprobación de los apóstoles "Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles". En Marcos 16:17-18, en las últimas palabras y comisión del Señor a sus discípulos, Él prometió estas señales de comprobación de aquellos que creyesen: "Y estas señales SEGUIRÁN a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas... sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán."

            Esta es la cosa más difícil en el mundo de lograr que "los creyentes crean" y reciban estas palabras. El noventa y nueve por ciento de Cristianos profesantes relegan estas promesas al pasado, a los días de la iglesia primitiva. PERO ¿CON QUÉ AUTORIDAD LO HACEN?

            II Timoteo 3:16-17 dice "TODA la Escritura es inspirada por Dios, y útil para ENSEÑAR, para redargüir, para corregir , para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para TODA buena obra."

            La única Escritura que posiblemente pudiese ser interpretada con el significado de que alguna de estas señales han cesado para estar activa, es encontrada en   I Corintios 13:8 "...pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabar ."

            La profecías que no son de Dios HAN fracasado. Las lenguas han cesado, pero SÓLAMENTE para aquellos que no creen a lo que dice Marcos 16:17. Y ciertamente, la ciencia aún no ha acabado.

            I Corintios 3:9-10 "Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará ". "Aquello que es perfecto" sólamente puede referirse a Cristo en Su segunda venida. Algunos dicen que este pasaje se refiere a la Iglesia, pero la Iglesia ya había venido en el tiempo en que Pablo escribió este pasaje y además él estaba escribiendolo a la iglesia de Corinto. Así que la profecía, las lenguas y la ciencia se acabarán cuando venga Cristo y no antes. No habrá necesidad de lenguas como una señal, teniendo a Jesús en persona en medio de nosotros. Entonces, únicamente habrá conocimiento de Jesucristo. El resto de la ciencia se acabará. Por lo menos, en un ejemplo en la Palabra de Dios, las lenguas fueron una señal de que un grupo recibió el Espíritu Santo. Cornelio, el Centurión, (Hechos 10) era un gentil, un italiano. Él no era Cristiano pero era un prosélito del conocimiento judío de un sólo Dios. Cornelio adoraba a Dios y trataba de servirle. Él oraba mucho y daba limosnas a los pobres.

            Dios escuchó la oración de este hombre perdido y vio sus dádivas y limosnas y la sinceridad de su corazón. Dios le envió un ángel para decirle qué hacer. Cornelio obedeció a aquella visión celestial y envió a Jope por Pedro. Dios trabajó en ambos extremos de la línea. Además, Dios envió una visión a Pedro y le dijo que fuera con los mensajeros de Cornelio. Cuando Pedro vino a la casa de Cornelio, había ahí un gran grupo de gente congregada para escucharle. Entonces, Pedro les habló de Jesucristo y de cómo Él murió para salvarles. Cuando ellos escucharon, ellos aceptaron lo que Pedro decía y creyeron con un corazón preparado aún antes de que Pedro hubiese terminado de hablar. Recuerda que Jesús dijo: "El que cree en mí TIENE  vida eterna" (Juan 3:36). Primera de Juan 5:1 "Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios..." Así, este grupo gentil nació de nuevo, en el momento en que ellos escucharon la Palabra en los labios de Pedro y antes que él terminara de hablar, todos ellos recibieron el Espíritu Santo, muy a pesar del asombro de los Judíos que habían venido con Pedro. ¿Cómo SABÍAN y VEÍAN  ellos que aquellos gentiles recibieron el Espíritu Santo? Hechos 10:45-46 "Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. PORQUE LOS OÍAN QUE HABLABAN EN LENGUAS, y que magnificaban a Dios."

 

            Después de que hubieron recibido el don del Espíritu Santo, ellos fueron bautizados en agua. Dios nunca bautiza  con el Espíritu Santo a ninguna persona que no sea salva. En Hechos, capítulo ocho, Felipe fue a  Samaria "predicando la Palabra". Felipe les predicaba a Cristo. Hechos 8:12 "Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres". Entonces, vinieron Pedro y Juan a Samaria (Hechos 8:15-16) "los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que sólamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús".

            Entonces, los apóstoles pusieron sus manos sobre los nuevos creyentes, y estos recibieron el Espíritu Santo. Y cuando Simón VIO que a través de la imposición de las manos de los apóstoles el Espíritu Santo era dado, Simón les ofreció dinero (Hechos 8:18). ¿QUÉ era lo que Simón VIO? ¿Qué fue lo que demostró a Simón que los Cristianos Samaritanos habían recibido el Espíritu Santo? Simón vio algo que es ciertísimo. Y esto era maravilloso a sus ojos. Maravilla suficiente que él, un amante del dinero, estaba dispuesto a pagar a cambio de aquella maravilla. En la primera ocasión que el Espíritu Santo descendió fue sobre los Judíos, y ellos hablaron lenguas. ¿Acaso no es razonable creer que los Samaritanos también hablaron lenguas? De todos modos, hubo algo maravilloso y milagroso al ver aquello que convenció a Simón.

            En Hechos 19 se habla de doce varones Efesios que eran discípulos de Juan el Bautista. Pablo les preguntó si ellos habían recibido el Espíritu Santo desde que creyeron. Ellos contestaron que aún no habían oído del Espíritu Santo. Pablo les predicó de Jesucristo como aquel del cual Juan el Bautista dijo que era el Mesías que habría de venir (Hechos 19:5-6). "Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiendoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y HABLABAN EN LENGUAS y profetizaban". Cuando Dios apareció a Pablo en el camino a Damasco, después de tres días, Dios le envió a Ananías para imponerle las manos y así Pablo pudiese recibir el Espíritu Santo. Aquí, nosotros no tenemos mención de las lenguas pero un milagro fue llevado a cabo y Pablo, quien había estado ciego a causa de la aparición del Señor en el camino, recibió la vista. En la Primera Espístola a los Corintios 14:18, Pablo les escribió a los santos de Corinto: "Doy gracias a Dios que hablo en lenguas m s que todos vosotros". Y por esto, nosotros sabemos que Pablo hablaba lenguas aún cuando no fue mencionado el momento en que el recibió el Espíritu Santo. Primero de Corintios 14:5 "As¡ que, quisiera que todos vosotros hablaseis lenguas, pero m s que profeticéis..."

            I Corintios 14:22 "As¡ que, las lenguas por señal son..." Es bueno leer todo el capítulo 14 de Primera de Corintios, donde a lo largo de todo el capítulo, Pablo escribe acerca de las lenguas. l deseaba que todos hablase , pero también deseaba que ellos fuesen capaces de interpretar o al menos tener a su lado a un intérprete cuando ellos hablasen en otras lenguas. Pablo decía que ‚l oraba con el Espíritu (en lenguas) y con el entendimiento también. Tal parece que algunos de los santos de Corinto habían estado haciendo mal uso de las lenguas, tal y como algunos de los santos hacen hoy en día. Y Pablo, aún cuando deseaba que ellos hablasen en otras lenguas, también deseaba que ellos lo hiciesen en orden para no causar confusión en la iglesia al hacer mal uso de las lenguas. Además, ‚él no quería que ellos diesen mayor importancia a las lenguas de la que ellos debían darle. Pablo les dio a entender que las lenguas tenían un lugar, pero que otras cosas eran aún m s importantes.

                                               Resumiendo el Tema

  1. Los Judíos, nacidos de nuevo y bautizados en agua algo de tiempo antes de Pentecostés, recibieron el don del Espíritu Santo.
  2. Los Gentiles que creyeron, nacieron de nuevo, recibieron el Espíritu Santo y fueron bautizados en agua. En ese orden.
  3. Los Samaritanos, nacidos de nuevo y bautizados en agua y a quienes tiempo después Pedro y Juan les impusieron las manos, recibieron el Espíritu Santo.
  4. Pablo vio a Jesús, creyó y recibió el Espíritu Santo por la imposición de manos de Ananías, y después fue bautizado en agua.

            La suma de estos pasajes escriturales parece ser que Salvación o nacer de nuevo es una experiencia separada del Bautismo en el Espíritu Santo y que no obstante el bautismo en agua es requerido de todo Cristiano como un acto de obediencia, el bautismo en agua no tiene parte en la experiencia del nuevo nacimiento ni en el Bautismo del Espíritu Santo. Cada bautismo es esencial en la edificación del "hombre perfecto, enteramente instruído para toda buena obra". Porque "Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia". Efesios 5:18 "Y no os embriaguéis de vino, en lo cual hay disolución; mas SED LLENOS DE ESPÍRITU". En lo natural, éste es un mandamiento en la carta de Pablo a la Iglesia de Efeso. Pero si nosotros tomamos alguna parte de la Epístola para aplicarla a la Iglesia de hoy, entonces, nosotros debemos tomar toda la epístola, debido a lo escrito en   II Timoteo 3:16-17. Santiago 1:22 "Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañandoos a vosotros mismos".

            Amado hermano en Cristo, de ninguna manera te engañéis a t¡ mismo. El Bautismo del Espíritu Santo es para los Cristianos de hoy; además, hablar en otras lenguas como señal porque no hay ni un sólo pasaje de la Escritura en contra de ello y sin embrago hay muchos pasajes que confirman la necesidad de hablar en otras lenguas. Seguramente, en este día, mucho pueblo de Dios necesita el Espíritu Santo, el Consolador, el Maestro, y el Dador de todo Poder, mucho m s que antes. ¨Buscarás a Dios por este grande y maravilloso Don que Él te ha prometido?

 

 

En concreto, podemos ver dos experiencias totalmente distintas. Y la diferencia entre una y otra es muy clara y muy elocuente:

En el primer bautizo, el Espíritu Santo es el bautizador, y el Cuerpo de Cristo es el elemento en que somos bautizados (sumergidos); en tanto que nuestro espíritu humano es el sujeto bautizado. Por ello, este primer bautizo es Bautizo de Salvación.

El segundo bautizo lo podemos llamar Bautizo de Santificación, pues el Espíritu Santo es quien nos ayuda a caminar en el mundo, sin tropiezo. En este segundo bautizo, es Cristo quien toma nuestra alma y la bautiza (sumerge) por completo dentro del Espíritu Santo. La señal de este bautizo es hablar en otras lenguas. Las lenguas nos ayudan a nuestro crecimiento espiritual.

 

VEAMOS ALGUNOS BENEFICIOS DE HABLAR LENGUAS

Marcos 16:17 Las lenguas son por señal de que hemos creído en nuestro Señor Jesucristo, como Salvador personal, y también son una fuente de poder, para reprender y echar fuera demonios.

Lucas 24:49 y Hechos 1:8 Las lenguas son una fuente de poder.

Juan 7:37-39 Las lenguas son una fuente viva de bendición para nosotros. Las lenguas refrescan el alma.

Hechos 2:1-11 (versículo 11) Por medio de las lenguas, nosotros hablamos las maravillas de Dios.

Hechos 4:31 A través de las lenguas, provocamos la presencia del Señor. A la presencia del Jehová tiembla la tierra.

Hechos 10:44-46 Por medio de las lenguas, magnificamos a Dios. Es decir, a través de las lenguas, ministramos la correcta adoración al Señor (Juan 4:23-24).

Hechos 19:6 Las lenguas desatan el Espíritu de la Profecía.

Romanos 8:26 Cuando no tenemos las palabras adecuadas para orar e interceder, cuán importante es hablar en lenguas, y entonces, el Espíritu Santo ayuda a nuestras debilidades para pedir como conviene.

Primera de Corintios 14:2 Por medio de las lenguas, nosotros hablamos misterios. Las lenguas son una forma codificada de hablar con Dios sin que el enemigo lo entienda.

Judas 1:20 Las lenguas edifican nuestra vida espiritual.

Isaías 28:11-12 Hablar en lenguas ministra reposo a nuestra alma y a quienes nos rodean, cuando les ministramos en lenguaje desconocido.

 

 

Veamos, finalmente, un tercer bautizo; el bautismo en agua. Este es un bautizo de testimonio. Mateo 3:13-17 y 28:19; Marcos 1:9; Lucas 3:21-22; Hechos 2:41, 8:36-39, 10:47.

Los pasajes que se citan son algunos referentes del Bautismo en agua. Éste es una bautizo de testimonio. Es decir, la gente es sumergida en agua, para testificar de su fe en el Señor Jesucristo.

El mismo Jesús se bautizó, pero Él no tenía pecado alguno que confesar. Él es sin mancha ni pecado alguno. Escrito está al que no conoció pecado… Pero el Señor lo hizo para cumplir así la justicia divina.

El Bautismo en agua no limpia pecados. No existe un solo testimonio en la Escritura al respecto. La Sangre de Cristo SÍ tiene la capacidad de limpiar nuestros pecados. Toda impiedad, toda maldad, toda iniquidad, en fin, todo pecado es limpiado por la sangre preciosa del Señor Jesucristo. El agua no tiene poder alguno para limpiar pecados.

Pero, a través del Bautismo en agua nosotros damos testimonio de seguir a Cristo. Nuestro testimonio es hacia Dios, y hacia la iglesia, de que hemos decidido ser discípulos del Señor Jesús. También damos testimonio al mundo de darle la espalda al pecado y damos testimonio al diablo de que él es nuestro enemigo.

 

Dentro de la Biblia y, muy particularmente, en el Nuevo Testamento, existen tres Sacramentos o Mandamientos Santos que debemos cumplir: 1° Santa Cena; 2° Bautizo en Agua; y 3° Lavatorio de Pies.  De estos tres Sacramentos, tomemos el del Bautizo en Agua. Para ello, debemos hablar de la Doctrina de Bautismos.

Doctrina de Bautismos.-  La palabra bautismo deriva de la palabra Griega ‘bapto’ que significa empapar, sumergir, mojar por completo.  ‘Baptizare’  es en Latín y se utiliza en la misma dirección.  Pero veamos que la doctrina es en plural; es decir, habla de bautismos y no de bautizo.  Para que haya un bautizo se requiere de un sujeto Bautizador, un sujeto Bautizado y un Elemento Bautismal.

I. EL BAUTIZADOR:

A) El Espíritu Santo

B) Cristo

C) El Ministro

II.  SUJETO BAUTIZADO:

A) El espíritu humano del Creyente

B) El alma del creyente

C) El cuerpo del creyente

III. ELEMENTO BAUTISMAL:

A) Cristo

B) Espíritu Santo

C) Agua

 

 

La Biblia nos muestra tres tipos de bautizo:  I. Bautizo en el cuerpo de Cristo.-  I Corintios 12:13 “... somos todos bautizados en un cuerpo ...” este cuerpo es el de Cristo.  Gálatas 3:27  Al ser bautizados en (dentro de) Cristo quedamos y somos revestidos de Cristo.  Romanos 6:3  La expresión “... somos bautizados en Cristo ...”  denota que fuimos introducidos en Cristo mismo.  La palabra ‘en’ en griego es ‘eis’  y significa ‘dentro de’; por tanto, es válido traducir  “... somos bautizados dentro de Cristo...”.  Este bautizo también puede llamarse Bautizo de Salvación.  Y aplicando la doctrina de espíritu, alma y cuerpo, podemos decir que en este bautizo, el Espíritu Santo toma nuestro espíritu humano y lo introduce en el cuerpo de Cristo.  En este bautizo, el sujeto Bautizador es el Espíritu Santo, el sujeto Bautizado es el espíritu del creyente y el elemento bautismal es el Cuerpo de Cristo.

  1. Bautizo en el Espíritu Santo.- Mateo 3:11e; Marcos 1:8b; Lucas 3:16e; Juan 1:33d; Lucas 24:49; Hechos 1:4 y 8; 2:4.  La experiencia de Pentecostés es hablar nuevas lenguas.  Esta es la señal de haber sido bautizados en el Espíritu Santo (Marcos 16:17 “... y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre ... hablarán nuevas lenguas ...”).

Existen muchos beneficios de hablar lenguas:  Es un acto de obediencia; es un testimonio a Dios, a Cristo y al mundo; desata el poder de Dios; constituye la forma de adoración más eficaz; a través de las lenguas, hacemos la más perfecta oración e intercesión; las lenguas sirven para nuestra edificación; podemos bendecir y hacer acciones de gracias y servir a Dios;  ministran reposo al alma.  No es un capricho obligar a la gente para que hable lenguas; es la posibilidad de experimentar una cauda de beneficios que Dios nos otorga por el bautismo en el Espíritu Santo.

Dentro del esquema de la doctrina de espíritu, alma y cuerpo, en este bautizo es el alma la que tiene la experiencia.  De esta manera, el sujeto Bautizador es Cristo, quien toma nuestra alma (sujeto Bautizado) y la introduce en el raudal del Espíritu Santo, el cual es la sustancia o elemento bautismal.  De esta manera salimos hablando lenguas.

III.  Bautizo en agua.-  Mateo 3:11a; Marcos 1:4 y 8a; Lucas 3:16a; Juan 1:26a; 4:2; Hechos 8:36-38 Éste es un acto de obediencia y de testimonio a Dios de seguir a Cristo.  También se considera un testimonio de dar la espalda al mundo.  Mateo 3:16  En un acto de obediencia, Cristo se bautizó en agua, para cumplir así toda justicia.  En este caso, es el cuerpo el cual se bautiza o se moja.  El sujeto Bautizador es el ministro de Dios; el sujeto Bautizado es el creyente, en su cuerpo físico; y el elemento bautismal es el agua.  En el primer bautizo, salimos salvos, gozosos o llorando; en el segundo bautizo salimos hablando lenguas; y en el tercer bautizo salimos mojados.

¿Cómo es la fórmula del Bautizo en Agua?  De acuerdo con Mateo 28:19 la fórmula del Bautizo en Agua es “... en el Nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.”

Hay quienes bautizan sólo en el Nombre de Jesús, pero no es la manera que el Señor dejó como acto solemne.

¿Qué tipifica el agua?  El Bautizo en Agua es un acto de obediencia; el agua no limpia pecados. Pero el Bautizo en Agua es una figura de muerte, sepultura y resurrección. Nosotros morimos al mundo y a la carne, somos sepultados y volvemos a nacer. Esto es una alegoría, ya que en la realidad, nosotros morimos con Cristo, y fuimos sepultados en Su muerte, y resucitamos en Su resurrección.

Hay quienes bautizan y rebautizan para perdón de pecados, pero el agua no limpia pecados. Lo que nos limpia de pecado es la Sangre de Jesús.

¿Por qué bajar a las aguas?  Para cumplir un mandamiento santo del Señor. El Bautizo en Agua es un acto de obediencia al Señor Jesús.

¿Qué significa el Bautizo en Agua?  Además de tipificar la muerte, sepultura y resurrección, el bautismo en agua es figura de darle la espalda al mundo y al diablo.  Es un testimonio a la Iglesia, al diablo y al mundo de que hemos decidido seguir a Cristo y no volver atrás.