E). DOCTRINA DE IMPOSICIÓ DE MANOS

(Apuntes tomados de enseñanzas ministradas por el Hermano Ricardo Vivas en la Iglesia Cristiana Neotestamentaria Adullam)

“Por tanto, dejando la palabra del comienzo vamos a la perfección...”  Vamos a la Madurez; éste es el propósito de Dios para Su Iglesia.  El Apóstol Pablo se percató de que los hermanos Hebreos no habían crecido.  Éste era el problema de la iglesia.  Pero Hebreos 6 propone la Santificación; propone la madurez.  El tema del capítulo es perfeccionamiento, es santificación.  La Palabra del comienzo es una palabra ignorada por gran parte del pueblo cristiano.  Vamos adelante a la perfección.

Todo lo que se refiere a nuestras manos, se refiere a nuestras obras.  Pero, antes de ver lo que obramos con nuestras manos, veamos lo que Dios obra con Sus manos.  Dios tiene manos y Él obra con ellas.  Isaías 53:1  Aquí está mostrando el brazo de Dios, y en el extremo está la mano.  El brazo de Dios es la manifestación de Dios en esta tierra.  Isaías 53:10  La voluntad de Dios y la mano de Dios están íntimamente relacionadas.  El Señor estaba en los cielos; nosotros acá abajo; y nosotros estabamos en problemas, y Dios no dijo yo les bendigo desde el cielo; no, Dios extendió su brazo y su mano para acercarse a la tierra; realmente, Cristo es la mano de Dios en esta tierra.  “He acabado la obra que me diste que hiciese en la tierra”.  Así, Dios constituyó un cauce para que el hombre pudiera tener acceso a Dios.  No se acortado Su brazo para nosotros.  “Sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová”  sobre nosotros.  La mano de dios se abre, se cierra como puño.

Salmo 104:28  La mano de Dios está prefigurando bendición abundante.  Salmo 22:16  las manos del Señor fueron horadadas por hacer la voluntad de Dios.  Así estaba profetizado.  Ése fue intento de Satanás para detener la obra de Dios, pero no pudo contra los propósitos divinos.  Dios se involucró directa y personalmente en Sus obras.  Ésta es la diferencia entre Dios y el diablo; el diablo no se da a sí mismo para hacernos caer; el diablo no da nada se sí.  Dios se dio a sí mismo para redimirnos.  Dios se involucró personalmente en Su obra.  Dios se da a sí mismo.  Dios nos da todas las cosas en Él.

Todas nuestras obras sucias que podíamos hacer quedaron clavadas en la cruz, junto con Jesucristo.  En las manos de Dios estaba escondido Su poder y de ellas brotó la vida de Cristo para darnos vida a nosotros.  De Sus manos sigue manifestándose Su amor para nosotros.  Isaías 59:1  Al abrir Su mano, Dios manifiesta Su propósito de salvar.  Dios quiere salvar y Su mano es la expresión de Su voluntad Salvadora.  El Señor se volvió a los hermanos trueno, los hermanos boanerges, y les recriminó “no sabéis de qué Espíritu sois, yo no he venido a perder las almas, yo he venido a salvar lo que se había perdido”.  Muchos años después, Juan estaba orando para que descendiera fuego del cielo pero del Espíritu Santo sobre todos los que habían creído.  El Señor es la mano de Dios extendida para salvarnos.  Su mano es salvación.  Si nosotros “siendo enemigos, fuimos salvos por Su muerte, cuánto más seremos salvos por Su vida”. La mano de Dios, en cuanto a Salvación, no está limitada.  Su salvación abarca mi pasado, mi presente y mi futuro; y me da garantía de esa salvación.

Lo que Dios quiso fue buscar y encontrar lo que se había perdido, mi vida, tu vida; nuestras vidas.  Cuando Dios nos escogió no pasábamos las pruebas de calidad; éramos el desecho del mundo y del diablo.  Pero Dios tomó lo que no sirve para usarlo.  No nos salvó por buenos.  Nos salvó porque no servíamos para nada, no servíamos ni para lo malo.  Aún nuestra decisión para salvación fue influenciada por el Señor.  No porque fuésemos buenos.  Una vez salvos, siempre salvos.  Porque si siendo enemigos fuimos reconciliados, cuánto más ahora seremos salvos por Su vida.  La mano del Señor nos ha alcanzado y nos ha salvado.

II Crónicas 30:12  Muestra cómo el corazón tiene que ver con la voluntad de Dios cuando Dios toca el corazón.  Esto nos enseña que el más duro de corazón, una vez tocado por Dios, será sensible a la salvación.  Faraón tenía el corazón duro por que Dios se lo endureció.  “En Judá también fue la mano de Dios para darles un corazón para cumplir lo que Dios les había dicho”.

Es Dios quién produce en nosotros el arrepentimiento.  Dios nos da un corazón para buscarle.  No somos nosotros quienes buscamos a Dios; Él vino y nos buscó.  La mano de Dios nos buscó, nos salvó, nos tomó, nos lavó. La mano de Dios nos tocó el corazón para aceptarle.  La mano de Dios está para salvar.

Hechos 11:21  Vemos cómo una iglesia gentil se levantó por la mano de Dios.  A causa de los esparcidos, de los cuales había Judíos, el Evangelio fue predicado por todos los lugares.  Y fue la mano de Dios la que obró esto.  Su mano se extendió y nos convirtió.  Lucas 1:66  La obra de salvación y de ministerio tiene de por medio el prestigio de Dios.  Sin importar cómo somos, Dios puso Su mano sobre nosotros y Su mano es con nosotros.  Entre Judas y Pedro está en que la mano de Dios estaba sobre Pedro, pero no estuvo sobre Judas.  Cristo oró por Pedro para que su fe no faltase.  La Gracia de Dios es la mano de Dios con nosotros para que disfrutemos las cosas a diferencia de la demás gente.

Salmo 80:17  Ésta es una profecía para Cristo y describe lo que Dios determinó es que la mano de dios sería sobre el varón que Él corroboró.  Cristo lo dijo “si por el dedo de Dios echo fuera los demonios, el Reino de dios se ha acercado”.  Así, la mano de Dios está con nosotros para hacer diferencia entre nosotros y los que no son de Dios.  Juan 10:27-29  Nadie puede arrebatarnos de las manos de Dios y de Cristo. Y la mano de Dios está con nosotros para darnos cariño y para corregirnos y disciplinarnos, cuando sea necesario.

Así, cuando podamos y queramos usar nuestras manos, debemos estar cocientes de lo que Dios quiere manifestar en Su voluntad.  Es decir, nuestras manos debemos usarlas como canales de bendición de Dios.  Cuando impongamos manos, pensemos en lo que Dios quiere hacer a través de nosotros.  Uno de nuestros privilegios es alzar nuestras manos delante de Dios.

La mano de Dios es Cristo en esta tierra.  Así, la mano de Dios hace una separación entre Su pueblo y el resto de la gente.  Somos suyos.  “Podrá olvidarse de lo que pare la mujer; aunque ella se olvide, yo nunca lo haré; te tengo esculpida en las palmas de mis manos”.  La técnica de identificación de las personas, por medio de las huellas digitales, es algo que Dios mismo diseñó, y el profeta lo declara al señalar que estamos esculpidos en las palmas de las manos del Señor.  De esta manera, tenemos seguridad eterna, ya que nada, absolutamente nada nos puede separar del amor de Dios. No somos cualquier cosa ni somos cualquiera.

Éxodo 15:6-7  La mano diestra, la mano derecha de Dios se ha magnificado; es decir, ha prevalecido.  La mano de Dios cubre a Su pueblo y se levanta en contra de sus enemigos.  Hay mucha gente demasiado consciente del diablo; tienen conciencia del poder de Satanás.  Pero independientemente de ello, la diestra del Señor se ha magnificado en fortaleza.  Es verdad que solos no podemos en contra del diablo, pero Dios es nuestra fortaleza; Dios ha rebasado en mucho el poder del diablo.  El poder del diablo, respecto de Dios, es nada.

I Samuel 5:6  Cuando el arca de Dios fue robada, Israel tenía una fe supersticiosa, veían el arca como un amuleto y no como el lugar donde Dios se habría de manifestar.  Y, por ello, Israel perdió el arca.  Entonces, los filisteos trajeron el arca a su tierra y se regocijaron.  El arca había sido robada.  Ese día nació Ichâbod (sin gloria).  Pero Dios peleó sus propias batallas.  Al ser puesta el arca en el templo de Dagón, el ídolo fue postrado y después fue quebrado, y a los filisteos vinieron hemorroides y plagas.  Así, a pesar de que Israel no estaba consciente de Dios, Dios agravó su mano en Asdod y en toda Filistea.  El pueblo falló, Dios no falló.  Es decir, Dios peleó sus propias batallas.  No estemos tan conscientes del enemigo como del Señor.  Que no nos abrumen las circunstancias.

Salmo 89:21-26  Esta es una palabra profética en relación a Cristo.  Cristo caminó en la voluntad de Dios.  David es una figura de Cristo.  Y Dios estuvo avasallando todos los estorbos que el diablo había fabricado, ante la apostasía del pueblo.  Israel estaba sojuzgada por el imperio romano y por las tinieblas.  Había muchas manifestaciones demoniacas.  Los sacerdotes estaban caminando en las tinieblas del diablo.  Cristo vino cuando habían transcurrido 400 años de silencio profético.  Vino Juan profetizando para aparejar el camino del Señor.  Y nunca hubo mayor oposición que la que enfrentó el Señor.  Pero Dios avasalló a sus enemigos.  Cristo vino manso y humilde, para enseñarnos la manera de vencer.  Las cosas no se resuelven con fuerza o violencia.  La ira se levanta como una expresión en contra de la injusticia, pero “la ira del hombre no obra la justicia de Dios”.  La ira no es pecado, el pecado se comete cuando la ira mueve nuestras vidas y nos lleva a perder autoridad.

El Señor conservó autoridad.  Como cordero fue llevado al matadero, se sometió y no resistió al mal; puso la otra mejilla; vivió lo que había predicado.  Fue a la muerte; entregó Su Espíritu y Su vida, para de esta manera vencer al mal; así, venció al diablo.  La gente esperaba de Cristo otra cosa, pero la Palabra de Dios dice que si los príncipes de esta tierra y los demonios y el diablo hubiesen conocido lo que estaban haciendo al Rey de Gloria no lo hubiesen hecho.  Hoy en día, el diablo no comprende cómo habiendo matado a Cristo, Cristo le despojó y derrotó a Satanás.  Cristo venció al diablo.  Lo más débil de Dios derrotó lo más fuerte del diablo.  Seguramente, el diablo y todos sus demonios se congregaron en contra de la humanidad del Señor, en la cruz; y aún, en el infierno se concentraron todos los demonios para querer destruir al Señor y parecía que Cristo sucumbía y nada podía hacer.  Pero con Su muerte, destruyó al que tenía del imperio de la muerte; con Su muerte destruyó la muerte.  Ahora, Él tiene las llaves del infierno y de la muerte.  La mano de Dios es respaldo para nosotros; Él respaldó a Cristo y Él respalda a Su Iglesia.

Hechos 13:8-12 (especialmente versículo 11)  La mano del Señor es contra los enemigos del evangelio.  Pablo no le preguntó cómo te llamas; Pablo recibió de Dios un conocimiento espiritual y describió al enemigo y cuál era su trabajo; por tanto, la mano del Señor fue sobre el enemigo.  Y a pesar de ello, vemos la misericordia de Dios sobre el hombre, ya que la ceguera fue por un tiempo.  Dios no aniquila, Dios libera de la servidumbre en la cual se encuentra la gente.  Aún los brujos pueden alcanzar misericordia.  Dios ama al pecador pero aborrece las abominaciones y el pecado.  El propósito de Dios era traer al amor de Cristo a Elimas.  Pero Dios está en contra de aquello que se levanta en contra del Evangelio de Dios.

Sin embargo, respecto del poder de Dios no debe verse como un poder supersticioso.  El poder de Dios es para que la voluntad de Dios se cumpla.  “Señor danos confianza y tú extiende tu mano para que proesas y maravillas sean hechas por tu nombre”.  Los santos no pidieron ser guardados del enemigo sino que la Palabra fuese respaldada.  Cada milagro es una derrota contra el enemigo.  No se trata de usar el poder para nuestra conveniencia, sino de ver que la voluntad de Dios se cumpla.  El Cristiano debe aprender a odiar al diablo.  El diablo no merece conmiseración ni compasión.  Debemos saber quién es nuestro enemigo para enfrentarlo.

Amós 9:2  La mano de Dios se extiende hasta donde se necesita.  Cuando Dios está en contra de alguien, Dios no tiene límite.  Hasta el abismo, Dios tiene posibilidad de extender su mano.  Nadie puede huir a Dios.  Dios tiene su mano para guardar a Su pueblo y para destrucción de las obras del diablo.

Deuteronomio 2:14-15  La mano de Dios está para nuestra disciplina.  Al ver caminar a Israel, nosotros vemos la figura de nuestras peregrinaciones.  Dios no destruyó a Su pueblo, pero sí destruyó lo que era contrario a la voluntad de Dios.  Nosotros tenemos muchas cosas contrarias a la voluntad de Dios.  Están latentes y, muchas veces, muy escondidas en nuestro ser.  Al ver al ejército de Egipto en derrota, Israel danzó y cantó, pero tres días después estaban murmurando.  Sin embargo, Dios trata con esas cosas nuestras que oponen a Su voluntad hasta que afloran y se manifiestan.  La plata impura requiere de ser purificada con fuego y cuando el estaño (de color opaco) sale, entonces, la plata (en color argentino) ya está purificada.

La gente que piensa que la salvación se pierde creen que Dios deshecha; y la seguridad de salvación para algunos, permite creer que todo se vale.  Sin embargo, no es así.  El equilibrio es éste.  Dios no nos desecha pero tampoco nos tolera lo que queramos; Dios nos castigo conforme a Su Amor para que no vivamos en nuestros deseos.  En nuestra vida, Dios va a aplicar tratos personales para que apliquemos lo que hemos aprendido.  No es el diablo, es la mano de Dios.

Dios creó al diablo para que seamos probados.  Mis tribulaciones vienen del propósito de Dios y de lo que el diablo hace en nuestra contra.  Dios provoca al diablo, a veces, pero le pone límites.  Un cristiano nunca tocará el infierno pero sí tocará el horno de fugo para que seamos vencedores.  Hagamos lo que hagamos no nos perderá en el infierno, pero Dios lo va a corregir.  La gracia no es licencia para pecar, la Gracia es capacidad para no pecar.  La disciplina es la expresión del amor de Dios para llevarnos a la semejanza de Cristo.

Ruth 1:13  En el libro de Ruth, nosotros encontramos preciosas enseñanzas de Dios.  Y Noemi, “gozosa”, ya no quería llamarse Noemi sino Mara, “amargura”.  Ella sentía la mano de Dios contra sí. Pero la amargura afloró en Noemi por causa de los tratos personales.  La amargura estaba dentro de Noemi, no era algo externo, era algo dentro de ella.  Dios había maldecido a Moab a causa  la oposición que le presentó a Israel cuando venían de Egipto.  Pero, en Moab había una mujer llamada Ruth.  Ante los tratos personales de Dios, nosotros no tenemos escapatoria; no tenemos manera de huir de Él, pero Su mano es amable y nos trata con sumo Amor.  Dios ya conoce cuando vamos a dejar aflorara la amargura, pero Él nos trata así para llevarnos a madurez.  Pedro lloró amargamente, después de negar al Señor.  Realmente, Pedro se sintió rechazado; creyó que Cristo le desechaba. Pedro no quería morir por su Señor, Pedro quería matar por su Señor.  Por tanto, el Señor quería matar el yo de Pedro.  Hay cambios maravillosos que se producen con la disciplina.

A pesar de que nosotros hablemos cosas, Dios ya lo conoce.  Pero el Señor lo hace para que nosotros saquemos de nuestro corazón todo aquello que no sirve; hay cosas que le entregamos a Dios y el Señor quiere sacarlas a flote.  Nuestras amarguras no son externas; son el resultado de lo que tenemos dentro y el Señor quiere sacar para limpiarnos y madurarnos.  La mano de Jehová era sobre Noemi.  Así, la mano de Dios estará sobre nosotros hasta que sus propósitos se cumplen.  Realmente, lo que Dios quiere es bendecirnos.  “El hijo consentido avergonzará a su padre; y será tristeza de su madre”.  A pesar que de nosotros blasfememos y le digamos a Dios que ya no le queremos, Él nos dice que todavía nos ama.

Job 19:21  Realmente, muchas profecías de Cristo están en el libro de Job.  Y en este libro, debemos entender, respecto de nosotros, que Dios disciplina a Sus hijos para promovernos.  La intención de Dios es que seamos gemas preciosas que resplandezcan en sus aristas a la luz de Dios.  Una gema puede ser muy preciosa, pero si no tiene luz que reflejar, no se advierte su belleza.  Nosotros podemos sufrir por causa de nuestros errores; o por la corrección de Dios en nuestras vidas a causa de nuestras rebeliones; o finalmente, podemos sufrir porque Dios quiere llevarnos a madurez, Dios quiere llevarnos a más.

Después de que recibimos a Cristo, nuestra vida era semejante a una copita que fue llena del Señor.  Pero a medida que pasó el tiempo, empezamos a sentirnos inconformes, creyendo que nada nos llenaba, y que ya no tenemos el primer amor.  Pero realmente, lo que ha sucedido es que “estando en angustia, Dios nos hizo ensanchar”. La bendición existe, pero lo que ha sucedido es que nuestra alma ha crecido.  Nuestra alma se ha ensanchado para que tengamos más de Dios.  Al manifestarse Dios en nuestra alma, entonces maduramos y se manifiesta más de Cristo en nosotros.  Dios siempre quiere llevarnos a niveles mayores.  Dios jamás se cansará de nosotros; él jamás nos desechará; pero también, Él jamás se cansará de tratar con nuestras vidas.

Job se había conformado con lo que tenía, pero Dios quería llevarle a más y no podía por causa de que Job estaba contento con lo que tenía.  Sin embargo, la mano de Dios fue sobre Job y Job vino a tener una mayor revelación de Dios.  Job fue llevado a más.  Su ministerios fue prosperado.  “Sufre el impío por su injusticia; mas el justo es prosperado”.

Salmo 32:4 -6 Aquí es David quien está afirmando cómo la mano de Dios está sobre él.  Su oración es hacia Dios señalando que Su mano se ha agravado.  En el estío, en el verano, es la figura de cómo su alma estaba en la aflicción.  Por tanto, David confesaba sus rebeliones.  No es Saúl; no es cualquier personaje; es David, el varón que tenía un corazón conforme al de Dios.  Y las aflicciones de Dios son para todo santo.  “Si yo me declarare justo, en esto habrá iniquidad”.  Job reconoció que nuestra justicia no sirve, y también estuvo expectante de su mutación o metamorfosis que habría de sufrir.

Salmo 38:1-2  David recuerda cómo la mano de Dios cayó sobre él.  Realmente, David tenía esperanza. A lo largo del Salmo, David muestra su confianza que tiene en la mano de Dios.  Salmo 39:9-11  David llega a conclusiones importantes: nosotros somos vanidad, y nuestra autosuficiencia debe ser quebrada por la mano de Dios.  La mano de Dios es firme para soportarnos, y para corregirnos, y para promovernos.  En los tratos personales, la mejor manera de salir con prontitud es ponernos de acuerdo con Dios.  Y algo importante que debemos saber es que el Señor nos aflige pero también nos consuela

Salmo 37:24  Siete veces cae el justo y se torna a levantar.  Muchas veces creemos que estamos tomados de la mano de Dios, pero realmente Él es quien nos sostiene.  Deuteronomio 33:26-27  El Señor tiene unas manos dispuestas a disciplinarnos, pero acá abajo están sus brazos eternos para sustentarnos.  “Conforme a tu fidelidad me afligiste”; Dios nunca nos dejará de afligir hasta que se cumplan Sus propósitos.  Lamentaciones 3:31-33  Dios no toma deleite en traer aflicción a nuestra vida; Dios nos aflige pero con compasión y con misericordia.  Él no nos aflige de Su corazón ; Él sufre con nosotros cuando nos aflige.  Cuando David mandó hacer el censo, Dios le disciplinó, pero antes le dio a escoger cuál sería la forma de la disciplina, y David prefirió caer en las manos de Dios porque David sabía que el Señor es misericordioso.  Los tratos personales son la mano de Dios para afligirnos con misericordia para edificar nuestras vidas.

 

 

 

(Apuntes tomados en la Iglesia Cristiana Neotestamentaria Cristo el Buen Pastor)

Hebreos 6:1-2  Un edificio, para que sea muy alto, debe tener muy buen fundamento (muy profundo).  ¿Que aspectos comprenden la Doctrina de Imposición de Manos?  Nuestro cuerpo es Templo y Morada del Espíritu Santo.  Entonces, nuestras manos deben ser canales del Espíritu Santo.

1º  Con la imposición de manos se imparte bendición.-  Deuteronomio 28:8  En la casa de Dios, al alabar, al adorar, o a través del ministerio recibimos bendición.  Podemos bendecir con nuestras manos a personas, lugares y cosas.  Podemos impartir y ser bendición.  Con nuestros labios y con nuestras manos podemos bendecir a Dios y a las gentes.  Números 6:23-27 (vs. 24-26)  Nosotros podemos bendecir la casa, el negocio, los hijos, etc.  Debemos procurar que nuestra casa sea templo de Dios y puerta del cielo.

2º  Los niños necesitan crecer con la bendición de Dios.-  Génesis 48:14-20  Por imposición de manos, Jacob bendijo a los hijos de José.  También se puede bendecir a distancia o de lejos.  Y es que toda bendición proviene del Calvario y del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación (Santiago 1:17).  Al bendecir, Jacob veía, en la perspectiva futura, la cruz y la obra del Calvario.  Jacob escogió al hijo segundo (Efraín) en lugar del hijo primero (Manasés); prefirió lo débil para avergonzar a lo fuerte.  Nosotros éramos débiles y, por eso, nos escogió Dios (I Corintios 1:27).  En el ministerio del Señor Jesucristo, Él conocía  la doctrina de imposición de manos (Mateo 19:13-15; Marcos 10:16).  La gente que conocía esta doctrina llevaba a sus hijos para que el Señor bendijera a los pequeños; estos eran la segunda generación, los cuales llegaron a ser mártires del Señor.  La tradición cuenta que Policarpo (un mártir del Señor) fue uno de esos niños a quienes el Señor le impuso manos y lo bendijo.

La primera generación de creyentes recibió el Espíritu Santo. Como padres, es importante bendecir a los hijos, hablar sobre ellos la paz de Dios y rechazar lo que les perturba, para que reaccionen al amor de nuestro Dios.

3º  Por imposición de manos, se imparte el Espíritu Santo.-  Hechos 8:14-19  Juan, el apóstol amado, fue enviado a Samaria para traer, por imposición de manos, el Espíritu Santo sobre los nuevos creyentes de aquella región.  Esta historia nos muestra una lección de la Gracia de Dios.  En efecto, durante el ministerio terrenal de Cristo, cuando Él y Sus discípulos desearon pasar por Samaria (y su traza era de ir a Jerusalén) fueron impedidos y Juan sugirió al Señor Jesús orar para hacer caer fuego del cielo sobre los samaritanos.  Sin embargo, el Señor les reprendió “vosotros no sabéis de qué espíritu sois”.  Por tanto, cuando viene el avivamiento de Samaria, Juan fue uno de los enviados para orar que cayera el verdadero fuego que incendiara con un Pentecostés a los samaritanos.  En lugar de fuego que los consumiera, Dios envió el fuego del Espíritu Santo sobre Samaria y Juan fue uno de los canales usados por Dios para ello.  Realmente, Dios tenía el fuego del Espíritu Santo para Samaria.

Hechos 19:6  La señal del Bautismo en el Espíritu Santo es hablar nuevas lenguas.  En Pentecostés, vino el Espíritu Santo sin imposición de manos, como un viento recio (Hechos 2:1-2).  El Espíritu Santo es poder.  En casa de Cornelio, también recibieron el Espíritu Santo sin imposición de manos (Hechos 10:42-48, especialmente v. 44).  Sin embargo, la imposición de manos es un vehículo para impartir el Espíritu Santo a los santos fieles que lo desean.

4º  Por imposición de manos, se imparte Sanidad.-  Marcos 6:5 y 13; 7:32-35 y 8:23-25; Lucas 4:40-4; 13:11-13; Hechos 28:8; Marcos 16:18  Durante Su ministerio terrenal, el Señor Jesús anduvo las regiones de Su niñez, pero no pudo hacer muchos milagros y sólo pudo sanar a unos cuantos por imposición de manos.

También debemos entender que, hoy, el aceite es para los enfermos y no para ungir a los ministros.

Estos cuatro primeros puntos que anteceden son bendiciones que pueden impartir todos los creyentes.  Los siguientes tres aspectos de la imposición de manos son bendiciones que sólo pueden impartir los ministerios.

5º  Por imposición de manos se puede impartir un don (es decir, se confirma cuál es el don que tiene uno o varios hermanos, en la iglesia local).-  I Timoteo 4:14; II Timoteo 1:6  Sólo los ministerios: los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros y ancianos pueden orar por los hermanos para impartir algún don de Dios.  Pero sólo el apóstol puede confirmar el don (Romanos 1:11).  Así, sólo los ministros aprobados imparten dones, por imposición de manos.  Sólo ellos pueden dar profecías personales y tienen que hacerlo delante de la iglesia local y de la autoridad que es el pastor.

6º  Por imposición de manos son establecidos otros ministerios en la iglesia local.-  I Timoteo 5:22  El llamamiento ministerial no es por nombramiento humano ni por relación familiar.  Sólo el apóstol y el pastor lo pueden hacer en el tiempo y a la manera de Dios.  Por ejemplo, en Hechos 6:1-6 los apóstoles oraron por los primeros diáconos.  Deuteronomio 34:9; Números 27:16-18  Moisés impuso de su dignidad en Josué para la obra del ministerio.  Josué vino a ser el nuevo pastor de la congregación de Israel, en el desierto, después de que Moisés fue tomado por Dios.

7º  Por imposición de manos son enviados los ministerios a la obra externa.-  Hechos 13:1-13  Bernabé y Saulo ya habían recibido el llamamiento del Espíritu Santo.  Dios ya los había llamado a la obra misionera.  Pero ellos esperaron en oración y ayuno.  Entonces, en la Iglesia de Antioquía hubo un momento en el cual el Espíritu Santo testificó, por palabra profética, a la congregación el llamamiento a estos dos varones.  “Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y doctores... Ministrando pues estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo:  Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra para la cual los he llamado”.  Seguramente, hubo varias profecías sobre este aspecto.  La Palabra de Dios dice que toda palabra conste en la boca de dos o de tres testigos; así que hubo por lo menos dos o tres profecías en esta línea (I Corintios 14:29).

Pero los santos de Antioquía no enviaron a los hermanos a la obra del ministerio, sino que “... habiendo ayunado y orado, y puesto las manos encima de ellos, despidieronlos”.  Es decir, la iglesia estuvo en oración y ayuno.  La Biblia no dice cuánto tiempo; sin embargo, ellos estuvieron esperando todavía una confirmación del llamamiento y una vez que el testimonio fue dado, y hubo paz entre los santos, entonces les impusieron las manos y los despidieron, confiando que el Espíritu Santo sería el fiel director y guía de estos dos misioneros.  El resultado se ve en los capítulos 13 y 14.  Las iglesias locales levantadas por la obra del ministerio fueron muchas, gracias a la obra del Espíritu Santo.