las siete verdades clave

Por Robert Ewing

Í  n  d  i  c  e:

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1.  Las Siete Verdades Clave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

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2.  Su Camino ... Está en el Santuario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Gráfica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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Reposo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

Gráfica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

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Los Siete Llamamientos del Espíritu . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Gráfica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

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Los Siete Pactos del Calvario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Gráfica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

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El Dominio Restaurado de Dios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Gráfica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

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7.  Guerra Espiritual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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 Espíritu, Alma y Cuerpo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Gráfica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

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9.  Versículos Trazados Correctamente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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 La Venida de Cristo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

Gráfica I de las Verdades Dispensacionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

Gráfica II de las Verdades Dispensacionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

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Las Siete Verdades Clave

Por Robert EWING

TOMADO DEL FOLLETO EN INGLÉS "THE SEVEN KEY TRUTHS"

[A menos que se haga otra referencia, todas las citas de la Biblia son tomadas de la Antigua versión de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, comúnmente conocida como Versión Antigua o Versión 1909]

 

Así como las canciones, muchas veces tienen un testimonio detrás de ellas, hay un testimonio detrás del siguiente mensaje. Quizá, si es relatado, el lector lo apreciará mejor. Una ocasión aquí en la iglesia local, un joven hermano esperó rogando a Dios que le diera a él entendimiento de qué y cómo estudiar en la Biblia.  Este hermano se dio cuenta que hay muchas verdades "mayores" sobre verdades menores y que por ello, muchas veces se pierde el efecto de la mayor parte de la Palabra de Dios. Un domingo por la noche, después de orar cerca del altar, el Espíritu Santo habló fuertemente a su corazón estas quietas palabras: "Hay siete verdades clave que,  cuando una persona las entiende y apropia, les permiten ir a cualquier lugar y encarar cualquier emergencia y, a través de ellas, yo les daré la victoria. Una de estas verdades es el significado del tabernáculo y otra es entender la diferencia y división del espíritu y el alma. Así como el hombre está dividiendo el átomo, así yo estaré enseñando cómo dividir el Espíritu del alma. Así como lo primero es muy importante para el progreso material del hombre, así el entendimiento y aplicación de lo segundo es igualmente importante para el progreso espiritual".

Este joven se levantó muy feliz y determinado, sin mencionar estas cosas sino simplemente ponderando y guardándolas en su corazón tal y como lo hizo María con aquello que veía y oía decirse de Jesús. Así, diez minutos después, en la puerta frontal, hablando con algunos nuevos  convertidos, inmóvil y con el rostro fulgurante otro joven hermano le interrumpió diciendo: "¡Dios me ha mostrado que Él tiene siete verdades clave y si uno las entiende, puede abrir la Biblia en cualquier lugar y explicar correctamente de qué está hablando la Escritura. Una de estas verdades es la verdad del Tabernáculo y otra es la verdad acerca de espíritu y alma!". Ahora bien, el milagro de todo esto fue que en el mensaje el Pastor no había dicho una sola palabra para motivar a alguien siquiera a pensar acerca de una cosa semejante. Esto fue demasiado en ese momento para tener quieto al primer hermano que había estado orando y había recibido esta misma revelación, y como yo soy él, es la razón por la que estuve dando una larga explicación de esto. Ahora bien, para hacer corta una larga historia, las siete verdades clave, que sin duda alguna Dios reveló, son las siguientes:

1.- El Tabernáculo mostrando el Orden Divino para el individuo (justicia individual), y para la Iglesia como un todo. De hecho, en este folleto no se pueden desarrollar estas siete verdades de justicia; por tanto, sólo las mencionaremos.

Las siete verdades también están divididas en siete partes.

2.- El Mensaje del Reposo.- El reposo de Fe (apropiándonos de todas las promesas por la fe). Hebreos 4:1

3.- Las Verdades Vencedoras.- Esto es visto en la vida modelo de Cristo (el Evangelio de Juan da siete nombres de Cristo compuestos con "YO SOY").

4.- El Mensaje del Calvario.- Hay siete pactos del Calvario vistos en  Isaías  53.

5.- El Mensaje del Dominio.- Así como legalmente un policía tiene dominio sobre su detenido visto así en su placa, y tiene la fuerza a través de su macana   - lo primero es a través de autoridad, lo segundo a través de habilidad-  Así es este mensaje. Génesis 1:26.

6.- La Triple Salvación para una Creación Trina. Justificación (en tiempo pasado debido al Nuevo Nacimiento), Santificación (primordialmente en tiempo presente continuo, y se ocupa de la correcta comunión con Dios y los santos), Glorificación ("porque ahora nos está más cerca nuestra salvación que cuando creímos". Romanos 13:11). La primera fase de salvación nos dio libertad de la condenación eterna del pecado (el infierno) una vez y para siempre. La siguiente fase de salvación nos libra diariamente del poder del pecado, y la última nos librará de la presencia del pecado. (II Corintios 1:10).

El Espíritu es aquella parte del hombre, semejante al Lugar Santísimo del Tabernáculo, el cual únicamente puede ser ocupado por el Sumo Sacerdote Cristo, y al estar vacío el espíritu en el pecador y al sentir éste el vacío, él buscará en vano llenarlo de placeres pero sin lograrlo. Cuando el vacío es llenado, Cristo el hombre interior que es nacido de Dios y no puede pecar (I Juan 3:9) es como "el fundamento que permanece firme, seguro y estable" (I Corintios 3:11). Pero el alma, a diferencia del espíritu, es como el primer cuarto en el Tabernáculo. El alma está en diario trabajo que debe ser hecho en ella; y el primer trabajo en ella es de "restauración". Así como este cuarto tenía tres piezas del mobiliario, llamados la Mesa que sostenía el pan, el Candelero para la iluminación y el Altar del Incienso para el perfume- así en la misma forma es nuestra alma. El Intelecto sujeta el pan de Dios, la Voluntad es para irradiar la luz y nuestro corazón o vida emocional envía hacia adelante incienso dulce de adoración. Porque el alma es un ser mental, social y emocional. Mientras que el espíritu está consciente de Dios, el alma por naturaleza es "otra conciencia" (y santificación también la hace consciente de Dios, conformándola diariamente a la perfección de Cristo), y el cuerpo es conciencia de sí mismo. Es como el Tabernáculo y las casas de reposo. Cuando alguien entiende la Triple Salvación, pasada, presente y futura, entonces entenderá de otra manera las aparentes contradicciones de la Escritura. Por ejemplo, en I Juan encontramos que "nosotros seremos como Él es" (3:2-3). Más adelante el texto muestra que nosotros estamos siendo hechos semejantes a Él pero después muestra que realmente Dios nos considera semejantes a Cristo "pues como Él es, así somos nosotros en este mundo" (4:17). Si un pasaje se refiere a la Glorificación de nuestro cuerpo, el otro se refiere a la Santificación de nuestra alma, y el último con nuestro espíritu regenerado o con la Justificación de nuestro ser. Mucho más podría ser adicionado aquí pero por razón del tema  nosotros continuaremos.

7.- Verdades Dispensacionales.- Son una fotografía de todas las eras o edades y sus profecías cumplidas.

Una tarde, por la guianza del Espíritu estaba ocupado dividiendo las Epístolas Paulinas dirigidas a sus siete iglesias en varios temas. Entonces me fue revelado que sus escritos a cada una de las iglesias caen en estas verdades clave. Ellas son muy importantes. Y si el Evangelio de Pablo es aquel por el cual vamos a ser juzgados por Dios y también por ese Evangelio seremos establecidos y confirmados (Romanos 2:16 y 16:25), entonces es necesario que el Espíritu avive esas verdades en nosotros.

La primera verdad clave, entendida y aplicada, nos pone en la Gracia[1] de Dios. La segunda nos da la prueba de que estamos en Su Gracia. La tercera nos da la protección de Su Gracia. La cuarta nos da la paz de Su Gracia. La quinta nos da el poder de Su Gracia. La sexta nos da el triple propósito de Su Gracia y la séptima  da la preeminencia o supremacía de Su Gracia. José y Daniel, después de interpretar las verdades dispensacionales correctamente, fueron elevados al trono. La sabiduría de este séptuple ministerio es llevar a cabo estas verdades clave. (Proverbios 9:1-3).

Finalmente, podemos ver cómo Dios enseñó estas verdades a Israel. En Sión, Dios les dio las verdades del Tabernáculo (Éxodo 25:8). Las jornadas de Israel en el desierto bajo la nube fue la manera de Dios de enseñarles el Reposo bajo las circunstancias más adversas (Isaías 63:14). Entonces, las verdades vencedoras fueron practicadas cuando ellos vencieron y poseyeron Canaán. Las verdades del Calvario, la redención del opresor, son vistas en época de los Jueces. Las verdades del Dominio fueron vistas en el Reino expandido bajo los reyes. Pero Jesús, "Yeshuah" o "Salvación", y  Su testimonio (hoy en día) ha declarado las verdades de Salvación a Israel. Y un día Israel entenderá el plan de las edades y su parte en el plan, cuando ellos miren en Cristo a aquel a quien ellos traspasaron (Zacarías 12:10). "Ven Señor Jesús" (Apocalipsis 22:20).

 

 

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Cuando nosotros éramos niños pequeños, nosotros estábamos bajo MANDAMIENTOS y bajo la sombra del castigo, en la casa de nuestros padres, pero cuando nosotros crecimos, nosotros estuvimos solamente bajo MANDATOS y PRINCIPIOS que, si obedecíamos éramos bendecidos, y si desobedecíamos éramos taladrados nosotros mismos por medio de muchas saetas.

 

 

LAS SIETE VERDADES CLAVE (Continuación)

<El siguiente texto no está incluido en el folleto traducido anteriormente; sin embargo, también es el resultado de la revelación de Dios, dada a través del Hermano Robert Ewing; por tanto, los principios que se darán a continuación son eslabones propios del folleto antes traducido>   Juan 1:17 y 14; Gálatas 1:3-4 (Cf. Romanos 6:23b)

A continuación se presenta un bosquejo doctrinal de estas siete verdades clave. Previamente, podemos decir que estas llaves doctrinales también pueden denominarse Las Siete Llaves de la Gracia de Dios. Ya el Hermano Roberto ha establecido los alcances de cada una de estas llaves. Veamos, pues, en forma esquemática cada llave con su respectivo alcance:

1.- LAS VERDADES DEL ORDEN DIVINO DE DIOS: Nos ponen en y muestran EL LUGAR DE LA GRACIA DE DIOS. Éxodo 25:8; Efesios 2:22; Hebreos 3:1-6

EL ORDEN DIVINO DE DIOS es ejemplificado en el TABERNÁCULO, en el desierto: es una sombra de LAS VERDADES ESPIRITUALES DE DIOS: Hebreos 8:5; Romanos 15:4; I Corintios 10:11; Éxodo 25 - 40; Hebreos 5 - 10.  ORDEN DIVINO DE DIOS es hacer la voluntad de Dios, a la manera de Dios, mediante la fuerza de Dios. Salmo 68:24 ;  77:13  y  103:7.

EL TABERNÁCULO es figura de: A) CRISTO: Juan 1:14; B) LA IGLESIA: Hebreos 8:2 y 3:6; y  C) EL CREYENTE: I Corintios  5:1-4; 2ª Pedro 1:14.

2.- LAS VERDADES DEL REPOSO: Prueban que ESTAMOS EN LA GRACIA DE DIOS. Hebreos 3:7; Salmo 37; Mateo 11:28.

Estas verdades pueden verse en la Historia de Israel: Cómo entraron al Reposo de Dios: Josué 1:13 y 15; 21:44; 22:4 y 23:1.  Estas verdades son aplicables a nuestras vidas con relación al Reposo Espiritual: Hebreos 4:9 y 1; Mateo 11:28.

3.- LAS VERDADES VENCEDORAS: Nos dan la PROTECCIÓN DE SU GRACIA.  Hay siete llamados del Espíritu Santo a la Iglesia de Jesucristo: "El que tiene oído oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias".  CRISTO ES EL MODELO DE VENCEDOR: Filipenses 2:5-11; Apocalipsis 5:5; 3:21; 21:7, Hebreos 5:11 y 6:20.

En Apocalipsis  2 - 3  hay siete bendiciones para los vencedores, a partir de los siete llamados del Espíritu, contenidos en esos capítulos.

Los siete llamados del Espíritu se condensan en el siguiente sumario: A) Él nos Alcanza; B) Él nos Prueba; C) Él nos Capacita; D) Él nos Muele; E) Él nos Usa; F) Él nos Renueva; y G) Él nos Mueve o Promueve.

4.- LAS VERDADES DEL CALVARIO: Nos dan LA PAZ DE SU GRACIA. Hebreos 8:10 y 13a; Marcos 10:33-34; Mateo 26:28a; Marcos 14:24; Lucas 22:20; 23. 

Isaías 53:4-7  A través de los siete sufrimientos de Cristo, Él ganó Siete Pactos para nosotros: A) Justificación; B) Santificación; C) Sanidad Divina; D) Salud Divina; E) Paz y Reposo; F) Vida Resucitada; y G) Gloria de Dios

5.- LAS VERDADES DEL DOMINIO: Nos dan EL PODER DE SU GRACIA. Génesis 1:26; Hebreos 11 y 2:7-8; Lucas 10:19. Estas verdades nos dan el dominio sobre siete diferentes reinos, porque estamos en el mejor y más excelente Reino; estamos dentro del Reino de los Cielos. Así, Dios nos da Autoridad y Dominio sobre siete reinos diferentes: A) Reino Demoniaco; B) Reino del Yo; C) Reino Animal; D) Reino Químico; E) Reino de la Enfermedad; F) Reino del Espacio; y G) Reino Angélico.

Este Dominio se logra a través de siete Recursos de Dios: A) La Sangre de Jesucristo; B) La Verdad;   C) El Espíritu Santo; D) El Amor; E) La Voluntad Sometida; F) El Nombre de Jesús; y G) La Alabanza.

6.- LAS VERDADES DE SALVACIÓN: Nos dan EL TRIPLE PROPÓSITO DE SU GRACIA. Hebreos 11:40 - 12:17; Lucas 19:10; Hebreos 2:3. Hay siete fases de la Salvación para las tres áreas de nuestro ser. Vemos pues, a través de estas verdades una TRIPLE SALVACIÓN PARA UNA CRIATURA O CREACIÓN TRINA. Hebreos 4:12 y I Tesalonicenses  5:23.

JUSTIFICACIÓN es una obra para y dentro de nuestro ESPÍRITU HUMANO: A través de esta obra, Dios nos DECLARA JUSTOS y nos LIBRA DE LA PENA o SANCIÓN DEL PECADO.  SANTIFICACIÓN es una obra para nuestra ALMA: A través de esta obra, Dios nos HACE JUSTOS y nos LIBRA DEL PODER DEL PECADO. Y GLORIFICACIÓN o REDENCIÓN es una obra para nuestro CUERPO: A través de esta obra, Dios revela SU JUSTICIA en nosotros y nos LIBRA DE LA PRESENCIA DEL PECADO.

7.- LAS VERDADES DISPENSACIONALES: Dan LA PREEMINENCIA o SUPREMACÍA DE LA GRACIA DE DIOS. Hebreos 12:25-28; 13:8; Hechos 3:21; Apocalipsis 1:19.

Estas verdades se pueden apreciar a través de la división del TIEMPO DE DIOS EN CUATRO TEOCRACIAS Y SIETE PACTOS: A) GLORIA DE SU NOMBRE: 1.- Adán: Génesis 1:28; 3:15;       2.- Noé: Génesis 9:1-17; 3.- Abraham: Génesis 15;  4.- Moisés: Éxodo 19 - 40 ;  B) GLORIA DE SU PALABRA: 5.- Israel: Deuteronomio 29; 6.- David: 2º S. 7:16;  C) GLORIA DE SU VIDA: 7.- Nuevo Pacto: PACTO DE GRACIA: Jeremías 31:31-34; Ezequiel 11:18-21; D) GLORIA DE SU PRESENCIA: Efesios 1:10.

De Adán a Moisés se presenta la EDAD PATRIARCAL.  De Moisés a la cruz del Calvario se presenta la EDAD DE LA LEY.  De la cruz a la Segunda Venida del Señor vemos la EDAD DE LA IGLESIA.  Y desde la Segunda Venida hasta el momento del Juicio del Trono Blanco se presenta la EDAD MILENIAL. Finalmente, al concluir las cuatro teocracias de Dios, después del Juicio del Trono Blanco, empieza la ETERNIDAD FUTURA.

  1. A) GLORIA DE SU NOMBRE.- Es la GLORIA DE- La Gloria de lo que Dios Hace. En ella vemos la Obra Creativa de Dios.- Los Patriarcas.
  2. B) GLORIA DE SU PALABRA.- Muestra SUS PROMESAS.- Lo que Dios Tiene.- Es la FUENTE DE PODER: Su Palabra.- Muestra la Voluntad Moral o Justa de Dios.- La Ley.
  3. C) GLORIA DE SU VIDA.- Es el ministerio de Cristo a través del creyente.- Lo que Dios es en nosotros.- DIOS VIVIENDO SU VIDA EN NOSOTROS.- La Iglesia.
  4. D) GLORIA DE SU PRESENCIA.- Es la GLORIA DE COMUNIÓN.- Lo que Dios es con nosotros.- Esta es la Voluntad Final de Dios.- El Milenio y después la Eternidad Futura.

 


El Tabernáculo

Vieron tus caminos, oh Dios; los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el Santuario (Salmo 68:24).

Hoy, la gente tiene gran deseo de encontrar el origen de las cosas.  Así, mientras la ciencia entiende cada vez más acerca del átomo; los creyentes conocen los caminos de Dios.  “Sus caminos notificó (mostró, enseñó) a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras” (Salmo 103:7).  Moisés había orado:  “Ruegote que me muestres ahora tu camino (literalmente, caminos), para que te conozca, porque halle gracia en tus ojos...” (Éxodo 33:13).  Para mostrarle Sus caminos, Dios le dio a Moisés el modelo de Su Santuario.  El camino o caminos de Dios están en el Santuario.  “Sus caminos” son como afluentes que llevan al hombre al conocimiento de Aquel Quien es el Camino.

Repetidas veces, Pablo nos dice que el Tabernáculo nos revela lecciones del Nuevo Testamento (Hebreos 8:5; etc.)  “Mira haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte”.  Notemos que respecto de este dechado o modelo, Pablo dijo a Timoteo: “Retén la forma (literalmente, modelo, bosquejo) de las sanas palabras que de mí oíste” (II Timoteo 1:13).  Aquí  podemos observar solamente una limitada porción de la enseñanza, pero la suficiente para ver el modelo en ella.

  1. El Altar de Bronce.
  2. La fuente de Metal.
  3. El Tabernáculo.
  4. La Mesa de los Panes de la Proposición.
  5. El Candelero.
  6. El Altar del Incienso.
  7. El Arca del Pacto.

Todos estos muebles nos mostrarán las diferentes facetas del ORDEN DIVINO DE DIOS.

¿Cómo es que estos muebles nos muestran el ORDEN DIVINO DE DIOS?

1.- EL ALTAR DE BRONCE.-  Muestra el Orden Divino para la Disciplina Individual (Éxodo 27)  Necesitamos disciplinarnos individualmente de acuerdo con Su Voluntad.  ¿Cómo?  Veamos:

  1. a) El altar estaba en el corazón del área donde se derramaba la sangre. El pecador ofrecía el sacrificio a la puerta; la sangre se esparcía alrededor del Altar (determinando “los brazos” de la cruz), y sólo hasta que los sacerdotes se lavaban en la fuente cerca de la puerta del tabernáculo, era que las manchas de sangre se limpiaban de sus pies (Levítico 1:1-3; 3:1-3).  El Altar nos habla del Calvario.  El individuo viene al corazón de Dios cuando viene al Calvario
  2. b) Sin sacrificio, el pecador no podía venir. Tampoco nosotros podemos allegarnos a la presencia de Dios sin Cristo, nuestro sustituto.
  3. c) El Altar de Bronce estaba formado por dos partes: el enrejado de metal era la base; la segunda parte era el altar, hecha de una madera negra del desierto, con una cubierta de bronce, que contenía el enrejado. Sí, el Calvario constituye la cruz, como el enrejado de metal, porque sostenía a Cristo.  Su humanidad está representada por la madera del desierto, porque Él fue “como raíz de tierra seca” y llevó nuestro juicio, pues el bronce tipifica el juicio.  El enrejado de metal, que también sostenía el sacrificio, se elevaba hasta la mitad del altar y se hacía sobre él el sacrificio, literalmente, dentro del altar.  Por eso es que cuando Dios nos mira en el Sacrificio, Él nos ve “en Cristo”.  En cuanto a nuestra posición, somos iguales a Cristo (tan justos como Él es), cuando somos observados en la ofrenda sacrificada.  Esta reja metálica estaba a la misma altura que el propiciatorio, que también es figura de Cristo ahora en el cielo (Éxodo 25:10; 27:5; Romanos 3:25).  “Propiciación, literalmente, significa asiento de misericordia.
  4. d) Allí se ofrecía un sacrificio diario. Nosotros debemos presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo (Romanos 12:1; Éxodo 29:38-44; Levítico 16:17; 16:6).
  5. e) El fuego nunca debía apagarse, ni tampoco nosotros debemos contristar el Espíritu Santo (Levítico 6:13; I Tesalonicenses 5:18-20). La murmuración y la falta de alabanza apagarán al Espíritu Santo.
  6. f) Ninguna ofrenda defectuosa era aceptada. Nuestras oraciones (I Pedro 3:7) y nosotros mismos, y nuestro ministerio deben estar libres de mala voluntad, de egoísmo y de cualquier cosa impura, para que Dios permita que Su fuego venga sobre nuestra ofrenda, aceptándola.
  7. g) Había calderas para llevar las cenizas afuera, a un lugar limpio. Esto debía hacerse antes de emprender cada jornada.  No podemos vivir confiados en consagraciones pasadas.
  8. h) Había otros instrumentos del Altar que se relacionan con los instrumentos de la cruz que Dios tiene. Algunos son juicios de la cruz; algunos son juicios que nos ayudan a mantenernos bajo disciplina.
  9. i) El Altar tenía cuatro lados. El Calvario nos habla de la plenitud del Amor de Dios.  Su completa entrega por nosotros debe significar nuestra completa entrega a Él.  De otra manera, ¿Dónde esta Su Señorío?
  10. j) El Altar, con todos sus instrumentos dentro, debía cubrirse y llevarse sobre los hombros de los sacerdotes, en las jornadas de Israel. “Ven, sígueme, tomando tu cruz” (Marcos 10:21).  No debemos exhibir nuestra cruz, sino mantenerla escondida en el Señor a fin de que únicamente Su Gloria sea vista.

2.-  LA FUENTE DE BRONCE.  Muestra el orden Divino para la limpieza de la conducta y el servicio.  Ahora nosotros somos Sacerdotes (Éxodo 30 – 17 – 21; 38:8; Apocalipsis 1:6; I Pedro 2:5).

  1. a) La Fuente de Bronce fue hecha a base de los espejos de las mujeres que velaban a la puerta del Tabernáculo (Efesios 5:26; Éxodo 38:8; Santiago 1:23). La Palabra es nuestro espejo que, junto con todo el cuerpo nos provee el reflejo de lo que somos; a través de la Palabra podemos vernos a nosotros mismos reflejados y para lavar nuestro caminar y nuestro servicio (la fuente servía para lavar pies y manos).  “Limpiaos los que lleváis los vasos de Jehová” (Isaías 52:11).
  2. b) De ministrar en el Santuario sin lavarse, había muerte. Cuando nosotros no estamos limpios delante de Dios, nosotros ministramos muerte (Éxodo 30:20-21).
  3. c) El bronce habla de juicio. La fuente de bronce muestra que, algunas veces, la Palabra que esperamos tenga cumplimiento en nosotros, esta misma Palabra probará nuestro caminar, hasta que llegue su cumplimiento.  Podemos ver esto en la vida de José (Salmo 105:19).

3.-  EL TABERNÁCULO.  Muestra los cuatro puntos del Orden de Dios para Edificar (Éxodo 26; 36:8-38).

  1. a) Haciendo la Cosa Correcta: Esto era un Santuario.
  2. b) En el Tiempo Correcto: En el caso de Israel, era iniciar una nueva Nación.
  3. c) En la Manera Correcta: Obedeciendo la voluntad de Dios en detalles explícitos.
  4. d) Con la Ayuda Correcta: Bezaleel fue el ayudador; Aholiab (tipo de Cristo y el Ayudador tipo del Espíritu Santo) supervisó el “ministerio del cuerpo”, para que todo Israel pudiera ayudar.

La Verdad nos muestra la Cosa Correcta que hay que hacer y cómo hacerla en la Manera Correcta.

El Espíritu Santo nos muestra el Tiempo Correcto y levanta la Ayuda Correcta.  Pablo nos enseña estos puntos en Romanos 15 y 16.

4.-  LA MESA DE LOS PANES DE LA PROPOSICIÓN.  Entrando en el Santuario, por la puerta que daba al Oriente, hacia el lado norte de la tienda, encontramos este mueble.  La Mesa nos muestra el Orden Divino para la Doctrina (Éxodo 25:23-30; 37:10-16; Hebreos 9:2; Levítico 24:5-9).   El Pan era:

  1. a) Sin levadura. Así debe ser nuestra doctrina (Marcos 8:11-15).
  2. b) Eran doce piezas, no once, no trece. “El hombre vivirá... con toda Palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4:4; Deuteronomio 8:3).
  3. c) Colocados en orden. Como se aconseja en II Timoteo 2:15 “... que traza bien...”  (En la versión King James, la traducción dice “... que divide correctamente...”).
  4. d) Puestos sobre una mesa de cuatro patas. La mesa nos habla de Cristo, ya que es por medio de él que tenemos la Palabra servida para nuestro banquete; y las cuatro patas se refieren a los cuatro escritores del Evangelio, los cuales sostienen a Cristo (Efesios 2:20).
  5. e) Los panes estaban circundados sobre una mesa, por dos cornisas de oro (Éxodo 25:24-25). Cualquier doctrina que no está sujeta al Espíritu Santo y a la Palabra es ilegítima (Isaías 8:19-20).
  6. f) Los panes eran ungidos con incienso, ‘Adoración’. La alabanza evita que la Palabra se vuelva “seca”.
  7. g) Los panes eran llamados, literalmente, “Panes de la Presencia”. La lección para nosotros es que cuando la Verdad es digerida, hace que Cristo sea parte de nosotros (II Corintios  3:3).
  8. h) Los panes eran colocados calientes. Las Escrituras fueron dadas por “inspiración”, y aún es necesario que se ministren en la misma forma (II Timoteo 3:16; I Pedro 1:12; II Pedro 1:21).
  9. i) El pan era iluminado por la luz del Candelero. Necesitamos un ministerio ungido para interpretar las Escrituras (Juan 14:26).
  10. j) El pan era comido en día sábado (sabbath = sábado, que significa reposo). Así como Cristo alimentó a los cinco mil cuando “les mandó recostar sobre la hierba verde” (Marcos 6:39), así necesitamos estar en reposo para digerir Sus Palabras.

5.-  EL CANDELERO DE ORO.  Nos muestra el Orden Divino para el Gobierno de la Iglesia (Éxodo 25:31-40; 37:17-24).  En realidad, el gobierno de la Iglesia ha sido dejado en manos del Espíritu Santo, representado por el Candelero de Oro Puro.  Cristo dijo “Yo Soy la Vid, vosotros los pámpanos”.  El pie central del cual se originan todos los brazos de la obra del Espíritu Santo que lleva a cabo el liderato de Cristo (Juan 14:18).  Las siete candilejas hablan de “los siete espíritus” o siete expresiones de un Espíritu (Isaías 11:2), que reflejan a Cristo.  Romanos 12:6-8  da una lista representativa de siete ministerios que cada iglesia necesita.

  1. a) Las dimensiones del Candelero no fueron dadas, aunque su peso debía ser de un talento de oro. Si “Uno” (en relación a un talento) habla de Dios y en la Iglesia Él será tan grande como se lo permitamos, entonces, entendemos que el Candelero es tan grande como el artífice lo pueda hacer.
  2. b) El Candelero tenía un total de sesenta partes en una sola pieza, incluyendo el aceite, los platillos, las despabiladeras, las tenazas y vasos del aceite). También tenía su pie, su caña central, siete brazos (incluyendo el pie), veintidós copas y nueve flores.  Escrituralmente hablando, el número “sesenta” significa Justicia.  El gobierno Divino de la Iglesia es un modelo de la Justicia de Dios en acción que se lleva a efecto por Su Gracia.  Sesenta es un múltiplo de cinco por doce, siendo el número cinco representativo de la Gracia y el doce de Gobierno.
  3. c) Las veintidós copas eran en forma de “flor de almendro”. Los almendros son los primeros árboles que florecen en la tierra de Palestina cuando aún está el invierno.  Por eso, podemos notar que la palabra Hebrea para “almendro” significa “velar, estar alerta”.  Su floración es pura y blanca.  Las copas figuran llenura o plenitud y, como hay veintidós de ellas, no sería sorprendente encontrar el mismo número de cosas en el Nuevo Testamento que muestran veintidós cosas de las cuales debemos ser llenos:  Poder, Sabiduría, Gozo, Espíritu Santo, Fe, Amor, Ciencia, Buenas Obras, Consuelo, etc.  Estos son frutos naturales de los “primeros frutos” para Dios, y todos están dentro del gobierno de Dios.
  4. d) Las nueve “manzanas” representaban los dones del Espíritu Santo (I Corintios 12:8-10). Una “manzana” era un adorno para el soporte superior del brazo, y los dones son para establecernos en el reino celestial (Romanos 1:11).  La Palabra Hebrea significa “ornamentos” y los dones sirven para adornar a la Esposa (Génesis 24:53; I Corintios 1:7).
  5. e) Las nueve “Flores”, expresivas del aroma de Cristo, muestran la importancia de los nueve frutos en el gobierno de la Iglesia. Es interesante notar que a continuación del fruto referido en Gálatas 5:22-23, el contexto nos muestra cómo cultivar cada fruto.  Por ejemplo, Gálatas 6:2  nos enseña cómo cultivar el Amor.
  6. f) Aunque constituidos por varias partes, el Candelero era todo de una pieza de oro. Cuando tratamos de edificar un reino para cada uno de nosotros, estamos quebrantando el orden del gobierno de la Iglesia.  El ministerio no es “nuestro”, sino de Él, y nosotros somos uno con el todo y con Cristo.
  7. g) El oro era “labrado a martillo”. Esto habla de un ministerio que necesariamente tiene que ser probado antes de que la Iglesia lo reconozca oficialmente. Nótese que no hay madera, ni elemento humano en él.
  8. h) Las candilejas ardían únicamente de noche (Éxodo 27:20-21; 30:7 y 8). Cuando el alba milenial venga, no necesitaremos lámparas en el cielo (Apocalipsis 21:23).  Las lámparas necesitaban aceite fresco, continuamente.  Después de que Pablo dice “sois luz en el Señor”, nos amonesta diciendo “sed llenos de Espíritu” (Efesios 5:8 y 18).  La Iglesia primitiva practicaba diariamente horas enteras de oración.
  9. i) El Candelero tenía despabiladeras (Éxodo 37:23) para recortar las mechas, así como platillos para guardar los recortes. Esto sugiere que en las pruebas de los verdaderos ministerios, Dios muestra Su fidelidad en guardarlos, pues hasta nuestras lágrimas están en su redoma celestial (Salmo 56:8).  También este recorte muestra la importancia de la disciplina en la Iglesia.
  10. j) Había tenazas de oro (Éxodo 25:38). Al intentar manejar un santo durante una prueba o disciplina con otras tenazas que no sean las del amor de Dios, uno rompe el Orden Divino.
  11. k) Había vasos para el aceite (Números 4:10). Es necesario que haya reuniones de oración y tiempos de alabanza para echar mano de las reservas de Dios y así seremos guardados con unción.  Sin estos vasos para el aceite, las candilejas pronto cesarían de alumbrar.
  12. l) Durante las jornadas de Israel, el Candelero y los utensilios eran cubiertos con un paño azul, y colocados luego en una cubierta de pieles de tejón que era llevada sobre los hombros por los Coatitas. El mundo sólo ve en nosotros la cubierta externa de la piel de tejón, nada de belleza en nosotros, pero ¡Oh, qué riquezas se hallan adentro! (II Corintios 4:7; Isaías 53:2). Muy a menudo, La Verdadera Iglesia carece de belleza externa, pero “El Principado (gobierno) sobre su hombro” y por la vara del Espíritu Santo es llevado.

6.-  EL ALTAR DEL INCIENSO.  Nos muestra el Orden Divino para la Adoración (Éxodo 30:1-20, 34-38; y 37:25-29).

  1. a) El Altar era de madera de Sitim, madera del desierto, dura y resistente a todo deterioro, cubierta con oro puro, sobre la cual se ponía el incienso.  Sí, Cristo, quien fue tanto Hijo del Hombre como Hijo de Dios, es la base de toda nuestra adoración.
  2. b) El Altar, como el resto del tabernáculo, era anualmente rociado con sangre; esto indica que sólo mediante la sangre se abre camino a la presencia de Dios.
  3. c) Éste era el mueble más cercano al Lugar Santísimo que no estaba directamente adentro (y, aunque no estaba adentro, en un sentido, pertenecía a ese lugar; Hebreos 9:4, “Incensario” significa “Altar”). Esto muestra a Cristo como el centro de la adoración, porque el altar se localiza enfrente del arca con el velo de por medio.
  4. d) El incienso seco pulverizado, cuando se ponía en contacto con las brasas del fuego del altar, llenaba toda la casa con su nube. Y así es:  “Los que adoran al Padre, en espíritu y verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24); y así toda la atmósfera se satura con esta adoración encendida por el Espíritu.
  5. e) Cuando Aarón encendía las lámparas en la tarde o las despabilaba en la mañana, entonces el incienso ascendía. Asimismo, cuando comenzamos a dar testimonio de Cristo, o nuestra vida pasa la prueba, necesitamos ocupar mucho de nuestro tiempo en la adoración (Hechos 12:5).
  6. f) Ningún fuego extraño debía ser puesto sobre el altar. Ninguna adoración del alma, ni ópera de la mejor calidad o jazz puede sustituir la Divina conexión que sólo la adoración a Dios nos proporciona. Tampoco puede algún celo equivocado, o fuego extraño de otro espíritu, participar en esta adoración, sin ministrar muerte al adorador (Levítico 10:1).
  7. g) Este Altar, al igual que el otro, tenía cuatro cuernos: la verdadera adoración tiene poder en sí misma (los cuernos denotan poder)

Recordemos que aunque la comparación del tabernáculo nos ayuda a definir y a localizar el Orden Divino, toda la Biblia está llena de este Supremo orden. Por ejemplo, Deuteronomio 16:21 dice que Israel no debe hacer como hacen los paganos que añaden otras cosas a su culto, tales como los bosques (árboles decorados para atraer adoradores).  La ira de Dios cayó sobre los reyes de Israel más veces por esta causa que por cualquier otra.  No debe haber entretenimientos populares en la verdadera adoración.  Porque si así es, no le adoraremos con los motivos correctos.

7.-  EL ARCA.  Muestra el Orden Divino para la Gloria de Dios (Éxodo 25:10-22; 37:1-8; Levítico 16:2).  La Gloria de Dios es tan extensa que sólo a través de una dimensión cuádruple puede ser apreciada.

I.-  La Gloria de Su Nombre.  Desde la creación hasta el Sinaí.  Es la era patriarcal.  Ese reino manifestó la Gloria del Nombre de Dios.  Es Una Gloria de Fama.

II.-  La Gloria de Su Palabra.  Desde Sinaí hasta la cruz, muestra una Gloria Fructífera, porque la Palabra es semilla que lleva fruto.

III.-  La Gloria de la Vida del Señor, es una Gloria de favor.  Ésta se revela desde el Calvario hacia esta era de la Gracia.  Y

IV.-  La Gloria de Su Presencia.   Será desde la visible venida de Cristo hasta el Milenio.  Ésta también puede llamarse una Gloria de Comunión.

  1. a) Con todo lo anterior en mente, vemos cómo el arca representa la Gloria de Dios. Así es; en verdad, el Arca representa la Gloria del Nombre de Dios (I Crónicas 13:1-14 y 16:1-3).  El contenido del Arca (1.- el Maná; 2.- la vara de Aarón que reverdeció y fructificó; y 3.- las Tablas de la Ley, de los Mandamientos) simboliza la Gloria de Su Palabra.  La Sangre rociada sobre el Asiento de Misericordia (el Propiciatorio) y sus Querubines representan la Gloria de Su Vida, mientras que la columna de nube, donde el Señor moraba en medio de los Querubines, nos revela la Gloria de Su Presencia.  ¡Qué provisiones de Gloria son las que Él tiene para nosotros!
  2. b) El Arca, figura de Cristo (de acuerdo con Colosenses 2:3 y Romanos 3:25, “propiciación”, literalmente, es “asiento de misericordia”) era el mueble central en el campo de Israel, y era la guía de las jornadas del pueblo. La Gloria de Dios desciende cuando le damos el primado, o sea, cuando lo tenemos como nuestro centro y guía.
  3. c) Sólo el Arca estaba en el Lugar Santísimo. Esto quiere decir que Dios guarda Su Gloria con gran celo, pues en Isaías 42:8 dice “... a otro no daré mi Gloria”.
  4. d) Las dos varas del Arca que debían ser llevadas por los Coatitas nunca fueron separadas del Arca (Cristo siempre está listo a moverse con su gente). Esto habla de dos cosas que no podemos separar de la Gloria de Dios:  El Espíritu y la Palabra (o Verdad).  No olvidemos que tales varas debían ser manejadas por sacerdotes ungidos, y que también hay principios ungidos que deben ser establecidos en el individuo o en la congregación, si es que alguno de ellos va a conducir la Gloria de Dios. En nuestro caso, al cargar la vara en el lado del Espíritu, debe hacerse con los hermanos “Consagración y Manifestación” (con el fruto y con los dones del Espíritu); mientras que la vara de la Verdad debe ser llevada por los hermanos “que conocen la Palabra” (ungidos) y los Hacedores de la Palabra.  Pablo dice: “el que lidia, no es coronado si no lidiare legítimamente” (II Timoteo 2:5).  Hay muchas escrituras que establecen que este equilibrio es necesario para la manifestación de la Gloria de Dios.  Por ejemplo II Tesalonicenses 2:13-14.  En el caso de la Iglesia de Corinto, se nota la actividad del hermano “Manifestación”, pero falta el hermano “Consagración”.  Por eso, Pablo intercaló I Corintios 13 entre los capítulos 12 y 14.

En sentido simbólico, la miel es un cuadro de la Gloria de Dios porque no solamente es dulce sino que también es rica en vitaminas.  La miel se compone de dos ingredientes: el néctar, figura del Espíritu, y el veneno del aguijón que es como la letra de la Palabra que mata.  No así cuando ya está comercializada, ya que para dicho propósito tiene que pasar por un grado de calor (50° C) en el cual pierde todas las vitaminas.  Así, aunque en el mercado, la miel parece y sabe a miel pura, ya ha perdido sus vitaminas.

El orden Divino de la Gloria de Dios no debe comercializarse, al ponerse bajo las altas presiones de la religiosidad comercial, sino que debe ser obtenida directamente del Hombre - Abeja, ¡Cristo!

 

 

LAS VERDADES DEL ORDEN DIVINO

EL LUGAR DE LA GRACIA DE DIOS

Éxodo 25:3; Efesios 2:22; Hebreos 3:1-6; Santiago 4:6-7

ORDEN DIVINO SIGNIFICA HACER LA VOLUNTAD DE DIOS A LA MANERA DE DIOS, MEDIANTE LA FUERZA DE DIOS.

“VIERON TUS CAMINOS, LOS CAMINOS DE MI DIOS, DE MI REY, EN EL SANTUARIO” Salmo 68:24; 77:13.

LAS VERDADES DEL TABERNÁCULO

EL ORDEN DIVINO SE EJEMPLIFICA EN EL TABERNÁCULO, UNA FIGURA DE CRISTO, DE SU IGLESIA Y DEL CREYENTE  Hebreos 8:5; Romanos 15:4; I Corintios 10:11; Éxodo 25 – 40 (CADA DETALLE ES IMPORTANTE)

A)  EL ALTAR DE BRONCE. Éxodo 27:1-8

ORDEN DIVINO PARA

LA DISCIPLINA INDIVIDUAL. Lucas 14:27; Hebreos 13:10

B) LA FUENTE DE METAL.  Éxodo 30:17-21

ORDEN DIVINO PARA

LA LIMPIEZA Y EL SERVCICIO. Efesios 5:26; Juan 17:17; Santiago 1:23

C) EL TABERNÁCULO. Éxodo 26

ORDEN DIVINO PARA

EDIFICAR.  Mateo 16:18; I Corintios 12:28; Efesios 2:20-22

D) LA MESA DE LOS PANES DE LA PROPOSICIÓN. Éxodo 25:23-30

ORDEN DIVINO PARA

LA DOCTRINA.  I Corintios 5:8; II Timoteo 2:15

E) EL CANDELERO DE ORO. Éxodo 25:31-40

ORDEN DIVINO PARA

EL GOBIERNO DE LA IGLESIA. Efesios 4:11; Filipenses 1:1; II Samuel 21:17

F) EL ALTAR DEL INCIENSO. Éxodo 30:1-10

ORDEN DIVINO PARA

LA ADORACIÓN. Juan 4:24

G)  EL ARCA DEL PACTO. Éxodo 25:10-22

ORDEN DIVINO PARA

LA GLORIA. I Samuel 4:21; Hebreos 9:5

 

NOTAS:  A)  Es un cuadro de la cruz y de sus caminos; B) El lavamiento de las manos y de los pies; C) Para edificar es necesario:  1. La Cosa Correcta; 2. En el Tiempo Correcto; 3. En la Manera Correcta; 4.  Con la Ayuda Correcta.  D) El Pan es la Verdad.  El Pan se ponía caliente y se colocaba correctamente en la mesa.  E)  Como los brazos son extensiones del pie central, así son los ministerios probados (“oro labrado a martillo”).  F)  El Espíritu y la Verdad, vistos en las brasas de fuego y en el incienso seco puesto en el altar.  G)  El Arca moraba bajo la Gloria de la ‘Shekinah’.

 

 

 

El Reposo

Reposo. ¿Qué es esto?  Pablo dijo:  “Mas de ninguna cosa hago caso” (Hechos 20:24).  “Ninguna de estas cosas me mueve” (Versión King James).  Eso es reposo.  La Sunamita, con su hijo muerto, confesó: “Paz”, “Está bien” (II Reyes 4:26, Versión King James).  Sus ojos estaban puestos en la promesa y no en las circunstancias.  Eso es reposo.  Pablo y Silas cantaban en la cárcel, a media noche.  Eso es reposo.  Cristo nunca habló de sus sufrimientos en la cruz, sino que intercedió por nosotros.  Eso es reposo.

En cada caso que el pueblo de Dios aprendió reposo, en cada caso también Dios obró.  CUANDO NOSTROS DESCANSAMOS, DIOS OBRA, PERO CUANDONOSOTROS TRBAJAMOS (en esfuerzo propio, en ansiedad, moviéndonos en vez de confiar), DIOS REPOSA.  Daniel reposó en el foso de los leones.  Los tres jóvenes Hebreos reposaron en el fuego.  Aún aquellos que murieron como mártires lo hicieron en reposo, y observen cómo Dios obró para multiplicar la semilla sembrada.

El reposo tiene tres aspectos generales para el creyente:

  1. “Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, que Yo os haré descasar”. Nosotros recibimos este reposo cuando nuestros espíritus reciben a Cristo.
  2. “Tomad mi yugo sobre vosotros, y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. Nosotros recibimos este reposo cuando nuestras almas se someten diariamente al yugo del Amor de Cristo (Mateo 11:28-29).
  3. “Bianventurados los muertos que de aquí en adelante mueren en el Señor. Sí dice el Espíritu, que descansarán de sus trabajos porque sus obras con ellos siguen”.  Este es el reposo para el cuerpo (Apocalipsis 14:13).

¿Cómo entra uno a este reposo?

  1. Fe en la Palabra de Dios.- Dios no está limitado a nuestros cinco sentidos.  Israel no entró a su reposo de Canaán porque ellos limitaron a Dios.  “Sí, se volvían... y limitaban al Santo de Israel” (Salmo 78:41 Versión King James).  “Limitaban”, literalmente, significa “horizontar”.  Ellos trataron de meter a Dios dentro de su cajita de cinco sentidos, todo el tiempo.  Él quería levantarlos, a través de la fe en Su Palabra, dentro de esa “enorme habitación”, esa habitación del trono de los cielos.  Así que fe en la Palabra de Dios trae reposo.
  2. Cese del esfuerzo propio.- Después, vemos que aferrarnos a nuestros problemas (sin cesar de nuestras obras de esfuerzo propio o preocupaciones) impide el reposo en nuestras vidas.  En otras palabras, cualquiera que se apoya en el polo del esfuerzo propio, tratando de ayudar a Dios, nunca se sostendrá del otro polo que es reposo, porque ambos los están separados.  Tan justo como era Job, que él todavía estaba determinado a asirse  de su propia justicia (sus buenas obras) como una base para que Dios lo bendijera.  Y casi muere, pero cuando él suelta su justicia, lo cual nos habla del Calvario y, finalmente, se da cuenta de que todo es por Gracia, entonces, su reposo viene (Job 27:6; 33:24).  A través de preocupaciones, otros se aferran a sus problemas.  “Echando toda vuestra solicitud en Él, porque Él tiene cuidado de vosotros”.  Dios no tiene problemas.  Así que cuando David estaba cargando con preocupaciones en el desierto, él prendió un secreto.  Si empezaba a alabar a Dios, en vez de murmurar, lo que parecía ser un problema sería solamente una prueba ardiente.  El fuego quemó en él solamente aquello que necesitaba ser quemado.  El oro fue purificado.
  3. Vida en el Espíritu.- La vida en el Espíritu es un secreto de reposo.  “Porque en legua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo.  A los cuales Él dijo: Éste es el reposo, dad reposo al cansado, y éste es el refrigerio; mas no quisieron oír” (Isaías 28:11-12).  “Abundante lluvia esparciste, oh Dios a tu heredad; y cuando se cansó, Tú la recreaste” (Salmo 68:9).
  4. Armonía a través del Ministerio del Cuerpo trae reposo.- Así, como un pez que cuando está fuera del agua se siente inquieto y trata de meterse en el agua de nuevo para sentirse bien, así nosotros necesitamos del Cuerpo, en armonía, para tener el reposo de Dios.  Cuando uno encuentra su lugar en el Cuerpo de Cristo (cada uno tiene un ministerio particular), entonces encuentra el reposo.  Un hueso fuera de su coyuntura, si pudiera hablar, diría “AMÉN” a esto.
  5. Sumisión a los ministerios.- El reposo viene a través de la sumisión, primero al Señoría de Cristo y, entonces, como una extensión de ello, a Sus ministros.
  6. Crecimiento Espiritual.- El crecimiento trae reposo. Aquí viene un joven en un desvencijado carro.  Puedes escuchar como casi se voltea en la esquina.  De repente, frena de golpe, sale y azota la puerta del carro para cerrarla.  Nerviosamente se acerca a donde tú estas en la puerta.  Se para dos segundos en un pié, después se balancea sobre el otro.  Alguien dice: “Dénle tiempo y se asentará”.  Nuestros “tiempos” pueden ser acelerados hacia la madurez, solamente, si estamos siguiendo a Cristo de todo nuestro corazón.  Algunas áreas en nuestra personalidad (estructuras edificadas que necesitan ser derrumbadas) pueden encontrar reposo únicamente  a través del Crecimiento de Gracia.
  7. Reconocimiento de la Presencia del Señor.- El reposo viene cuando tú reconoces la presencia del Señor.  “Confiad, Yo Soy, no tengáis miedo”.  Cristo lo dijo, cuando en medio de la noche tormentosa, el bote casi zozobró.  Ellos pensaron que Él era un fantasma.  Pero la tormenta cesó. REPOSO.  “Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus (hará rectas) veredas” (Proverbios 3:6).  “Enderezará suena como si antes hubieran estado torcidas.

 

II

LAS VERDADES DEL REPOSO

PRUEBAN QUE ESTAMOS EN LA GRACIA DE DIOS

Hebreos 3:7 - 4:11; Salmo 37; Mateo 11:28

SIETE MANERAS DE ENTRAR AL REPOSO DE DIOS

A) FE EN LA PALABRA DE DIOS. Éxodo 12:28; Hebreos 11:28

Hebreos 3:19; 4:3

B) CESE DEL ESFUERZO PROPIO.  Éxodo 6:6: 14:14

I Pedro 5:7; Hebreos 4:10

C) VIDA EN EL ESPÍRITU.  Isaías 63:13-14; Nehemías 9:19-20

Juan 7:38-39; Isaías 28: 11-12

D) ARMONÍA MEDIANTE EL MINISTERIO DEL CUERPO DE CRISTO.  Éxodo 17:12

Hebreos 3:13; Gálatas 6:2

E) SUMISIÓN A LOS MINISTERIOS DE CRISTO.-  Josué 13:16

I Tesalonicenses 5:12-13; Hebreos 13:17

F)  CRECIMIENTO ESPIRITUAL.-  Deuteronomio 11:11-15; Jeremías 6:16

Mateo 11:29; Santiago 1:4

G)  RECONOCIMIENTO DE LA PRESENCIA DE DIOS.-  Deuteronomio 12:11-12; Salmo 132:13-14

Hebreos 4:13-16; Juan 6:20

 

PRIMERA COLUMNA: Los eventos en la vida nacional de Israel ilustran la entrada al REPOSO.

SEGUNDA COLUMNA: Enseñan el cumplimiento de la entrada al reposo espiritual.

 

SIETE FUENTES DE INQUIETUD

A)  Incredulidad, Condenación

E) Orgullo, Rebelión

B) Esfuerzo propio, preocupación

F) Inmadurez

C) Frustración Espiritual

G) Temores

D) Discordia en las Relaciones

 

 


Los Siete Llamamientos del Espíritu

Hubo siete veces en que el Espíritu llamó a Cristo a un reino más alto.  Cada Iglesia entra en estos llamamientos, a medida que sigue a su Pastor -- Cabeza.  Ya que Él es nuestro ejemplo (I Pedro 2:21), nosotros también debemos seguir el modelo y permitir que el Espíritu nos guíe en la senda manchada de sangre.  Naturalmente, podrá haber una cierta cantidad de “libertad de acción” en cómo los siete llamados vienen a nosotros, en contraste de cómo ellos acontecieron a Cristo.  Pero una mirada a la Vida de Cristo nos ayudará a localizarnos exactamente en dónde estamos, dentro del calendario de Dios para nuestra vidas individuales.

Por supuesto, necesitamos recordar varias cosas cuando vemos cómo Cristo siguió tan fácilmente estos llamamientos Divinos.  Su única delicia era predicar, o alguna otra cosa, sin importarle cuán buena podría ser, sino como se ve en Salmo 40:8, “El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado”; y otro secreto de crecimiento fue éste: “a pesar de que Él estuvo en un duro ambiente, espiritualmente “seco”, toda Su vida, Él no dejó que la dureza de otros le endureciera.  “Y subirá cual renuevo delante de Él, y como raíz de tierra seca” (Isaías 53:2).  Ahora observa estos llamados:

  1. El llamado a salir de Egipto o a la Salvación.- El llamado a salir de Egipto, tipo del mundo, vino primero.  “De Egipto llamé a mi Hijo” (Mateo 2:15).  Éste también el primer llamado del Espíritu al que tenemos que responder.
  2. Llamado a la Responsabilidad o de la Separación.- Este llamado llegó después.  Una separación:  a)  del mundo; y b) para el trabajo que el Padre ha planteado (Lucas 2:49).  Los negocios de Su Padre estaban en el Templo del Padre donde, a la edad de 12 años, Él estaba ministrando a los líderes del Templo.  Y este es nuestro segundo llamamiento también.  Mira a Andrés, quien tan pronto como encontró a Cristo, sintió responsabilidad de traer a su hermano Pedro al Señor. Después que salimos del mundo, descubrimos inmediatamente que tenemos responsabilidades delante de Dios y de los hombres.  Por supuesto, este llamado incluye nuestra responsabilidad de seguir a Jesús, en nuestro diario caminar, ahora que Egipto ha sido dejado atrás.
  3. Llamado al Sacerdocio Ungido.- Este llamado aconteció en el Río Jordán, cuando el Espíritu Santo descendió sobre Cristo, a la edad de 30 años (cuando los sacerdotes de Israel eran ungidos para el sacerdocio).  Este llamamiento representa básicamente nuestra recepción del Espíritu Santo para el servicio a Dios, el cual, con frecuencia, tiene inherente un ministerio especial.  Pero al igual que David, quien fue ungido por Samuel para sentarse en el trono, debe haber primero un periodo de prueba, antes que uno esté apto para entrar a la plenitud de su ministerio particular. Y esto es porque el siguiente llamado es importante.
  4. Llamado a vencer la tentación.- Éste es el cuarto llamamiento.  Éste es un llamado al “terreno de prueba”.  Porque “muchos son llamados” a un ministerio, como en el llamamiento anterior, “pero pocos escogidos”.  ¿Por qué? Porque nunca pasan este grado particular o llamado.  Así como un cirujano diestro prepara el cuerpo de una persona, antes de practicarle una operación, así también el tercer llamamiento precede a este cuarto llamado.  Nosotros recibimos el Espíritu Santo antes de ser guiados al desierto de la tentación.  Dios comienza a tratar aquí con lo que es “esencial”.  En la Vida de Cristo, éste vino durante sus cuarenta días de tentación (Lucas 4:2).  Y porque guardó la Palabra en su corazón y fue guiado por el Espíritu, Él pasó de este llamado al quinto llamamiento.
  5. Llamado al Ministerio Ungido.- Esto fue cuando Jesús salió del desierto en la potencia del Espíritu (Lucas 4:14-19). Entonces, principió Su Ministerio, el cual duró tres años y medio. Cristo fue el principal apóstol, profeta, evangelista, pastor, maestro, anciano, diácono, gobernación y ayuda  (Él aún lo es y cuando entramos en este quinto llamamiento.  Él todavía está derramando Su Ministerio de vida a través de nosotros).-  Podríamos decir que estos llamados son como las piezas de construcción (cubos) de un niño.  Al entrar a estos llamamientos progresivos de servicio para Cristo, no nos releva de responsabilidad en los llamados anteriores.  Y en los tres años y medio de ministerio de Cristo, aunque tuvo quizá Sus tentaciones más fuertes en el desierto, todavía siguió siendo probado.
  6. Llamado a una Vida Abundante.- La muerte, sepultura y resurrección de Cristo constituye Su Sexto llamado, el llamamiento a la Vida Abundante.  “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él sólo queda, mas si muriere, mucho fruto lleva” (Juan 12:24).  Él tuvo el mismo proceso.  En un sentido, este llamado es como el cuarto llamamiento repetido e intensificado, salvo que aquí también se incluye la parte de resurrección de éste.
  7. Llamado al Trono.- El llamado al Trono se ve en el llamamiento de Cristo para sentarse “a la diestra de Dios” (Marcos 16:19).  Un llamado al hogar (Hechos 1:9), ya que el Espíritu está para darnos una muestra de la Gloria venidera (Efesios 1:14).  Dios quiere llenarnos de poder para sentarnos en el Trono y tomar así pleno dominio sobre el adversario, mientras esperamos el verdadero llamamiento hacia arriba.  Cuando en nuestra experiencia diaria, llegamos a la posición de que “no ya yo, mas vive Cristo en mi” (Gálatas 2:20) experimentaremos este vivir en el Trono.

Estos llamamientos no están limitados solamente al individuo, pues Dios ha dado estos mismos llamados a la Iglesia.  Dios ha dividido la era de la Iglesia en periodos, representados por las Iglesias de Apocalipsis 2 y 3, en donde la Iglesia recibe estos llamados.  Por ejemplo: La Iglesia de Laodicea toma el llamamiento al Trono, puesto que es el último:  “Al que venciere, Yo lo daré que se siente conmigo en Mi Trono” (Apocalipsis 3:27).  Esto no es coincidencia porque cada uno de estos mensajes enfoca las contrapartes de la Iglesia actual.  Un breve vistazo a la Iglesia de Laodicea que decía “...yo soy rico y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa..”  Este pasaje, por ejemplo, prefigura ciertamente estos últimos tiempos de la era de la Iglesia actual.  Se necesitarían más detalles que los presentados, para hacer una comparación paralela entre Apocalipsis 2 y 3, con la era de la Iglesia, desde la época en que el libro de Apocalipsis fue escrito hasta el tiempo final.  Para una explicación mayor, solicitar el folleto “Reseñando la Revelación” (que enviaremos con gusto).

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, toda situación, circunstancia o hecho se probaba por dos o tres testigos (II Corintios 13:1).  Hoy día, el deseo de Dios es tener una Iglesia modelo, así como Él tuvo una en el libro de los Hechos, para probar Su Gracia a todos.  Estas Iglesias modelo siguen, a lo largo de la línea, los siete llamados también.

Obsérvalos pues, en la “Iglesia Primitiva”:

  1. El llamado a salir de Egipto o a la Salvación. Este llamamiento a salir del mundo y de los caminos mundanos, vino a los primeros discípulos cuando Cristo los llamó a salir del mar (un tipo del mundo), y de sus ocupaciones terrenas, en Juan 21, y ellos lo siguieron.  Las cosas del mundo no les volvieron a importar más.  Después del Calvario y la resurrección, Jesús llamó a los apóstoles a salvación cuando Él sopló sobre ellos y les ordenó recibir el Espíritu Santo, según podemos leer en Juan 20:22-23.
  2. El llamado a la separación y a la responsabilidad vino a través de la Gran Comisión (Mateo 28:19-29; Marcos 16:15-18). También este llamado los llevó a ir primero al aposento alto.
  3. El llamado al sacerdocio ungido sucedió en Pentecostés (Hechos 7:4), el cual fue prefigurado en el Sinaí de Israel, donde Dios les llamó a ser una nación de sacerdotes (Éxodo 19:6).
  4. El llamado a vencer la tentación vino a través de la dispersión, debido a la persecución (Hechos 8:1).
  5. El llamado al ministerio ungido siguió rápidamente al anterior llamado: “Mas los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la Palabra.  Entonces, Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo” (Hechos 8:4-5).
  6. El llamado a la vida abundante vino cuando Dios levantó a Pablo con su mensaje de vida abundante y ministerio de Gracia, como se ve en sus tres viajes misioneros (Hechos 13 – 19).
  7. El llamado al Trono tiene quizá su gran clímax en el martirio que se desató bajo el emperador Nerón y, mientras tanto, el ejemplo de Pablo de “vivir en la habitación del Trono” se ve en su viaje a Roma, siendo encarcelado y en sus epístolas escritas en el trayecto.

Ahora observa los llamados progresivos repetidos bajo diferentes circunstancias, en esta última “Iglesia Modelo”, la “Iglesia tardía”, en la cual nosotros tenemos parte. Por supuesto, como sus raíces provienen de la Reforma, allí es donde estos llamamientos principian:

  1. El llamado a salir del mundo vino por boca de los reformadores como Lutero, quienes llamaron al pueblo de Dios a salir de Babilonia (ciertamente, Dios todavía está llamando a Su pueblo a salir del mundo; así que no estamos diciendo que estos llamamientos no puedan repetirse a los hijos de Dios ahora, sino que estamos viendo el “panorama general” del modelo).
  2. El llamado a la responsabilidad se ve, particularmente, en la voz de los hermanos Wesley y los líderes del Siglo XIX, el gran movimiento de Santidad a Dios, llamando a la Iglesia a asumir su responsabilidad delante del Señor. Ellos estaban en su aposento alto, en esos días con las antiguas “reuniones de espera”, para ser investidos del Poder, así como aquella gente de verdadera “santidad” de los primeros tiempos.  Mientras tanto, el gran movimiento misionero y las escuelas dominicales modernas principiaron cuando Dios llamaba a la Iglesia a tomar su responsabilidad también delante de los hombres.
  3. El llamado al sacerdocio ungido fue simultáneamente, así como el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés, sobre aquellos discípulos expectantes en todo el mundo; y surgieron los grupos pentecostales. Pero, como sucede con tanta frecuencia, aquellos bendecidos, durante el primer llamamiento, más tarde se convirtieron, con facilidad, en los más amargados oponentes de los que recibirían un frasco llamado.
  4. El llamado a vencer la tentación sucedió cuando el Comunismo, las persecuciones y las guerras mundiales se manifestaron en el mundo. Y, en muchas ocasiones, en divisiones internas, en medio de los hijos de Dios.  (Recuerda: sólo aquellos que permanecen llenos del Espíritu Santo y tienen la Verdad pura pasan esta etapa).  Las tres cosas que sacaron avante a Cristo de la tentación fueron:  Palabra, el Espíritu y la obediencia en amor.  Esta última es un “gatillo” o detonador del quinto llamamiento del ministerio ungido.
  5. El llamado al ministerio ungido siguió rápidamente al anterior llamado. Aquí es donde Dios se manifiesta en una manera sobrenatural (Juan 14:21), con los verdaderos siervos de Dios, yendo por todas partes, predicando la Palabra con “las señales que se seguía” (Marcos 16:20; Hechos 14:21-27).  Allá, por los años cuarenta, llegó un grupo de “ministros de liberación”.  También, muchas grandes campañas alrededor del mundo han pescado millones de almas nuevas.

Recordemos que el llamamiento de Cristo a la vida abundante fue un llamado tripartito a muerte, sepultura y resurrección.  Esto nos lleva al siguiente llamamiento.

  1. El llamado a la vida abundante. En la misma semana, en Mayo de 1948, en que Israel se convirtió en una nación, hubo una nueva visitación en las asambleas y círculos llenos del Espíritu Santo, comenzando en el Oeste de Canadá, fluyendo con gran fervor y con el temor de Dios, atravesó la costa occidental de los Estados Unidos y luego alcanzó a muchos otros países.  Más tarde, la gente lo tituló –y este hecho de darle un nombre fue su primer error- “el movimiento de la lluvia tardía”.  Dios nunca intenta que un movimiento Suyo se convierta en un “movimiento”, porque entonces tales cercos sirven para dividir el río principal del resto del cuerpo de Cristo. No obstante ello, de todas maneras, tales verdades como la presente necesidad de profecía, y de profetas, y de apóstoles vinieron de este movimiento.

El llamado a la vida abundante, que tiene el precedente en los tres viajes misioneros de Pablo, y la muerte, sepultura y resurrección de Cristo pueden resumirse en los “tres remanentes” que Dios está levantando hoy día.  Estos se pueden ver en una profecía que Dios me dio aquí, en 1948, la cual voy a citar:

“Estos son los días comparables al tiempo de Gedeón.  Ahora, como en aquel entonces, estoy levantando mis tres remanentes, uno fuera del otro.  Ahora estoy trayendo Mi remanente de Paz.  Porque ellos están anclados en Mi Palabra, y tendrán una fe para poder recibir cualquier cosa mía.  Andarán en las calles de oro de Mi ciudad por cuanto ellos son dignos.  Después haré brotar Mi remanente de Poder, a través de quienes haré explosiones que el mundo nunca ha visto ni oído.  Este es Mi ejército de Gedeón, dice el Señor”.

Todo estaba todavía puro en aquel movimiento, cuando esta profecía vino y tuvimos que tomarla por fe.  Todos estaban disfrutando la poderosa presencia de Dios en aquellas convenciones, en todo el país, pues no había mezcla de la carne con el Espíritu.  Pero una cosa es para nosotros gozar de la presencia del Señor, en esas reuniones, y después retornar a al Iglesia local con sus problemas, y guardar la paz de Dios que deposita la Palabra en el corazón de uno para permanecer.  Y aunque los primeros puedan tener la correcta revelación y, por lo cual, tener paz, es distinto a tener la visitación del Espíritu en gran poder .  Pero más tarde, cuando la gente quitó su vista de Cristo y comenzaron a permitir que entraran los errores, Dios tuvo que cernir eso con revelación pura, en quienes podían experimentar Su paz, en todas las pruebas que desde entonces han seguido.  Pero la revelación correcta, aún cuando es maravillosa, necesita también la visitación del Espíritu Santo, junto con ella.  Dios está preparando Su ejército para que salga y marche disciplinado en Su orden Divino, todos sometiéndose a aquellos que Dios ha puesto sobre ellos.

Mientras que la historia de Gedeón enfoca los tres remanentes, tal como Dios los ve, David y sus hombres nos muestran un cuadro de cómo el hombre ve estos remanentes.  Esto se debe a que el hombre ve todas las fallas que tienen los instrumentos que Dios usa.  En I Samuel 30:36, vemos “el remanente de presencia” de David; los nobles de Judá que disfrutaban de su presencia como amigos.  Luego estaba su “remanente de paz” que permaneció junto al torrente de Besor (en Hebreo “torrente fresco”, la revelación es refrescante).  Pero su “remanente de poder” lo componían aquellos hombres toscos que persiguieron al enemigo hasta que le quitaron los despojos.  Fue entonces cuando algunos mostraron un espíritu egoísta y no querían dividir el botín.  Es obvio que esta historia muestra los remanentes en estos últimos tiempos, tal como el hombre los ve, porque el hombre mira todas las fallas, y muchos se identifican a sí mismos con el remanente de poder de Dios, pero no están realmente en Su remanente de poder.

Tal vez, un punto en la historia de David debería ser mencionado, ya que es tan importante para ver lo que Dios está haciendo ahora:  Un joven egipcio, abandonado, enfermo y sediento en el desierto, fue revivido y dirigió la hueste de David a un gran despojo (I Samuel 30:11).  Sí, la gente joven de Jesús, en la actualidad, liberada de su antiguo señor, está ayudando a dirigir el camino a la victoria.

  1. Por último, viene el llamado al Trono. Dios habló a través de lenguas e interpretación de lenguas, que la pasada guerra entre Israel y Egipto tiene un significado espiritual para Su pueblo. Él dijo que esa guerra significaba que así como hemos visto a la higuera cuando es sacudida por un fuerte viento, así veremos el principio de un gran sacudimiento de Su Iglesia.  ¿Por qué? Él continuó el mensaje diciendo que a través del sacudimiento de un viento de circunstancias y también por ese mismo viento es que entró a sacudir el aposento alto de Pentecostés.  Él está preparándola Su novia para su Novio, quien vendrá en breve.  Sí, el próximo llamamiento es el hogar.

Finalmente, la novia vencedora escuchará el llamado al Trono (Lucas 21:36; Filipenses 3:11; II Tesalonicenses 1:11; Hebreos 9:28; Apocalipsis 3:10.  Todos estos versículos son condicionales), mientras el resto de la Iglesia debe ser purificada por la tribulación de tres años y medio (como el antiguo Israel, Judá guió al grupo minoritario primero, después de un gran espacio, los otros siguieron  (Números 10:5)  pero todos llegaron a Canaán).

Estos llamados pueden seguirse en una asamblea local también, como se ve en Antioquía.  Observemos las siguientes referencias:  Hechos 11:21, 23, 26, 28; 12:2; 13:1-4  (“Cristiano” o “pequeño Cristo” quiere decir que ellos deben haber tenido un llamamiento al sacerdocio ungido, pues Cristo significa “El Ungido”).

Los tres viajes misioneros de Pablo empezaron en Antioquía.  Empezando en Antioquía, en lugar de Jerusalén, comienza a venir al frente.  La historia registra a muchos mártires de Antioquía, después de una era de materialismo.  Deberíamos tener oídos para escuchar el llamado del Espíritu de Dios.

 

III

LAS VERDADES VENCEDORAS

DAN LA PROTECCIÓN DE SU GRACIA

(Filipenses 3; Hebreos 5:11 – 6:20; Apocalipsis 21:7)

SIETE LLAMADOS DEL ESPÍRITU

 

A) LLAMADO A SALIR DEL MUNDO

I Tesalonicenses 4:7; II Corintios 6:17

SANTIDAD

B) LLAMADO A LA RESPONSABILIDAD

I Corintios 1:9; 3:9

COMPAÑERISMO

C) LLAMADO AL SACERDOCIO UNGIDO

Gálatas 5:13; I Pedro 2:5; II Corintios 3:17

LIBERTAD

D) LLAMADO A VENCER LA TENTACIÓN

I Pedro 2:21; 3:9; Colosenses 3:15

SUFRIMIENTO Y PAZ

E) AL MINISTERIO UNGIDO Y APROBADO

Filipenses 2:22; Hechos 13:2; Juan 21:17

MINISTERIO ESPECIAL

F) LLAMADO A LA VIDA ABUNDANTE

Juan 10:10; Colosenses 1:5-6

VIDA ETERNA

G) LLAMADO AL TRONO

I Tesalonicenses 2:12; II Tesalonicenses 2:14

REINO Y GLORIA

 

LAS SIETE BENDICIONES PARA LOS VENCEDORES (Apocalipsis 2-3) RESULTAN DE ESTOS LLAMADOS.

PRIMERA COLUMNA:  Textos que muestran los SIETE LLAMADOS del Espíritu en la vida de CRISTO, Modelo del VENCEDOR.

SEGUNDA COLUMNA:  Los SIETE LLAMADOS del Espíritu en la vida del CREYENTE.

 

SUMARIO DE LOS LLAMADOS

A)  Él nos corteja

 

E)  Él nos usa

B)  Él nos prueba

D) Él nos magulla

F)  Él nos renueva

C)  Él nos capacita

 

G)  Él nos mueve o nos promueve

 


 

 

 

Los Siete Pactos del Calvario

Por Glenn W. Ewing

 

Los santos redimidos de Dios que han partido a la Gloria llenan el cielo con sus alegres cantos de redención.  Uno de esos cantos está registrado en Apocalipsis 5:9:  “Y cantaban un nuevo cántico, diciendo:  Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y nos has redimido para Dios con tu sangre, de todo linaje y lengua y pueblo y nación”.  La fuente de esta redención, el Calvario, ha proyectado su sombra profética a las vidas de los primeros patriarcas.

Sosteniendo a sus hijos, recién nacidos, profetizaban mostrando la vida que su hijo viviría y le ponían nombre de acuerdo a lo que profetizaban.  En todos sus nombres, una letra del nombre de Jehová identificaba al engendrado como un hijo de Dios.  Jehová tomó para sí siete nombres compuestos para señalar la completa obra séptuple redentora de Su Ofrenda en el Calvario.  Los siguientes nombres establecen, cada uno, un pacto de la obra del Calvario: Jehová Jireh, Jehová Rapha, Jehová Nissi, Jehová Shalom, Jehová Raah, Jehová Tsidkenu y Jehová Shammah.

El Salmista David, entendiendo esta gran salvación, escribió en el Salmo 103:2-3  “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.  Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias”.   Posteriormente, el Profeta Isaías, en su maravilloso capítulo 53, establece los siete sufrimientos de muerte (la palabra muerte, en Hebreo, aparece en plural) porque Jehová “cargó en Él el pecado de todos nosotros”.  “Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido”, herido, molido, castigado y angustiado (Isaías 53;4-9).  En el Calvario, el Yeshúa Mesiánico Judío, muriendo, clamó: “Consumado es”.

Viendo muchos Cristianos negligentes descuidar los beneficios redentores de Cristo Jesús, el apóstol Pablo escribió en Hebreos 2:3, para advertirnos “¿Cómo escaparemos nosotros, si tuviéramos en poco una salud tan grande?”  La creación entera de Dios, los cielos y la tierra, y la vida sobre la tierra son memorias proféticas de Su Sacrificio.  Toda la naturaleza, cada primavera repite la más grande de todas las historias.  Aún en la historia nacional de Israel, todos sus Mandamientos, Leyes, Ordenanzas y Fiestas Nacionales, no fueron sino figuras de cosas mejores que iban a venir con la redención.

Uno mira las mismas sombras presentes de la séptuple redención del Calvario, a través de toda la raza Adámica.  Aún los patriarcas tuvieron que cumplir siete actos, en adoración, porque Dios sólo los encontraba en el Sacrificio. Su ofrenda hubiera sido en vano, si ellos hubieran fallado en obedecer a Dios y en poner sus manos sobre la cabeza del cordero del sacrificio. Ellos tuvieron que ver hacia delante, a la cruz, como ahora nosotros vemos hacia atrás, sus actos de obediencia fueron también actos de fe.

Al colocar sus manos sobre el sacrificio sustitutorio, ellos sabían que sólo era un sustituto del Cordero de Dios que Abraham profetizó en Génesis 22:8, así como el Cordero Hijo Mesiánico de Dios es un sustituto por cada uno de nosotros.  Al tiempo que el pecador ponía sus manos sobre el corderito a punto de morir en su lugar, él primero tenía que confesar el pecado y su necesidad, identificándose a sí mismo con el sacrificio, después profesar su fe, dando cumplimiento a la Palabra de Dios.

En el Calvario, Jesús, nuestro Señor, cumplió todas las ordenanzas ceremoniales de Israel.  Él no sólo dio Su Vida física al derramar Su Sangre, sino que Su alma, la cual no murió en la cruz, vino a ser el macho cabrío llevando todos nuestros pecados al infierno profundo.  En el Salmo 88 se ve el alma de Cristo en terrible tormento, muriendo en el lugar del alma de cada creyente.  En el Salmo 139:15-16, la Iglesia es concebida en Sus sufrimientos, en el infierno profundo, así como en los cielos, en el corazón de Lucifer (Ezequiel 28:12-19; e Isaías 14:9-17) vemos que fue concebido el infierno.  Pablo vio esta escena de Cristo descendiendo, en Efesios 4:8-10, y David lo describe en el Salmo 68.

Jesús vino en Su Ministerio terrenal a vivir la Vida Modelo para Su Iglesia, y por fe, como Abraham, Cristo alcanzó a reclamar el ministerio séptuple de liberación del Calvario, aún antes de que Él fuera a la cruz.  Por la misma fe, cada cristiano ha alcanzado el Calvario, y ha puesto las manos en el Cordero de Dios, a través de la confesión, poniendo sus pecados sobre Él y la Gracia del Calvario impartiéndonos vida eterna.  Después, vino el Apóstol Pablo predicando el Evangelio, basado en la obra terminada en el Calvario y compuesto de las siete doctrinas bíblicas que fluyen del Calvario.  Éstas se encuentran en Hebreos 6:1-2 y son:  1. Doctrina de Cristo; 2. Arrepentimiento de obras muertas; 3. Fe en Dios; 4. Doctrina de Bautismos; 5. Imposición de Manos; 6. Resurrección de Muertos; y 7. Juicio Eterno.  Los siete Pactos del Calvario que componen la Doctrina Apostólica, las bases de la Iglesia Apostólica primitiva son:  1. Justificación; 2. Santificación; 3. Sanidad Divina; 4. Salud Divina; 5. Paz y Reposo; 6. Vida Resucitada; y 7. Gloria de Dios.

Examinemos estos siete pactos del Calvario que dan al creyente completo dominio sobre todas las cosas que ahora le tienen bajo dominio:  El 1° es Justificación, y el 2° es Santificación.  El primero da al espíritu humano (pneuma) liberación de la culpa del pecado, mientras que el segundo da a nuestra alma (psuche) o vida mental liberación del poder de hábitos pecaminosos sobre nosotros.

JUSTIFICACIÓN.-  Trae arrepentimiento y el habitar del Espíritu de Cristo, quien recrea nuestro espíritu humano en una creación nueva sin pecado.  I Juan 3:9 “Cualquiera que es nacido de Dios (nuestro espíritu), no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”.

I Juan 5:18  muestra seguridad al espíritu del creyente junto con treinta promesas incondicionales como Juan 10:28-29.  “Y Yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.  Mi Padre que me las dio, mayor que todos es; y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre”.  Esta promesa proporciona al creyente nacido de nueva en Cristo una obra de Gracia del Calvario que le asegura una Posición eterna en la familia de Dios, así como tú tienes una Posición eterna como miembro de tu familia, por causa de tu nacimiento y sangre.  Pablo se refiere a nuestra posición perfecta como estando “en Cristo”.  El sacerdote católico, Martín Lutero, arrastrándose sobre sus rodillas, como todavía es común verlo en estos días en México, estaba esforzádose sufriendo en penitencia para así permanecer salvo o redimido.  Entonces, Dios le habló:  “Ahora el justo (aquel que ha sido redimido) en su fe vivirá” (Hebreos 10:38).  El Nuevo Nacimiento en Cristo es una vez y para siempre, pero la segunda obra del Calvario, Santificación, es progresiva.

SANTIFICACIÓN.-  Si examinamos el segundo ministerio de liberación, Santificación, efectuada por Cristo Jesús para nosotros, en el Calvario, vemos que es apartarnos para Dios.  Ésta es la obra hecha en nuestra alma o vida mental y, con la Ley de la Mente de Romanos 7:23, teniendo nuestra voluntad soberana de elegir, encontramos una necesidad de profunda consagración para continuar nuestro caminar en el Espíritu y no en la carne.  Así que, despertando a nuestra necesidad de una vida espiritual más profunda para vencer la naturaleza adámica de pecado, volvemos al Calvario por fe y reclamamos las arras de nuestra herencia, la cubierta de nuestras vidas por el Espíritu Santo que fue la última promesa y profecía de nuestro Señor (Hechos 1:8).  Esta obra del Calvario está imperfecta en nosotros hasta que alcanzamos madurez en Cristo.  Porque empezamos en estado de bebé y conforme obedecemos los setecientos mandamientos del Nuevo Testamento y entramos en el poder de las muchas promesas, crecemos espiritualmente, conforme la Vida de Cristo es completamente formada en nosotros.  Así, nuestra posición (espiritual) es eterna, pero nuestro estado de crecimiento varía conforme obedecemos o desobedecemos la Palabra del Señor.

En cuanto escalamos esta Montaña invisible del Calvario para reclamar nuestra herencia en Cristo, y bebemos de las fuentes de Vida, encontramos muchas piedras de incredulidad las cuales debemos echar fuera.  Después de Pentecostés, el Espíritu Santo desea poner algunos de los nueve dones espirituales de I Corintios 12:8-10 en nuestras vidas, llenas del Espíritu Santo, y algunos de los hombres son establecidos en los cinco oficios ministeriales de Efesios 4:11, porque es Cristo quien edifica Su Iglesia Neotestamentaria, en Su Orden Divino.  Después de Pentecostés, aprendemos a lavar nuestras mentes constantemente con la Palabra de Dios.

SANIDAD DIVINA.-  La tercera de las fuentes del Calvario que cada creyente en Cristo puede beber de ella es SANIDAD DIVINA para el alma y para el cuerpo.  Hay tan poca predicación sobre el Calvario en nuestras iglesias modernas, y las iglesias de Laodicea han llenado este pozo de vida con muchas piedras de incredulidad, mencionando que los días de los milagros han terminado y que no es la voluntad de Dios sanar los cuerpos enfermos, y hay quienes enseñan que esto no es escriturario.  Nosotros podemos arrojar estas piedras de incredulidad examinando el ministerio de Vida de nuestro Modelo, Jesús, quien sanó a los enfermos y envió a sus discípulos mandándoles hacer lo mismo. El apóstol Pablo todavía lo practicaba en Hechos 28:7-9.  El apóstol Mateo interpretó Isaías 53:4-5 en Mateo 8:17  “Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”.  Y Cristo estableció el ministerio de Sanidad como un don en la Iglesia Neotestamentaria, en Marcos 16:17-18 “Y estas señales seguirán a los creyeren: en mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas... sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”.  Éste es un mandamiento con promesa.

Muchos miles de nosotros, en los pasados cincuenta años, hemos avanzado rápidamente hasta la séptima posición de la Gloria del Calvario, pero al ser ignorantes espiritualmente de todos los beneficios de los pactos del Calvario, el diablo nos ha hecho descender.  Sin embargo, ahora estamos escalando con determinación para contender por nuestros derechos de nacimiento y herencia.  Si puedes ver tus propias enfermedades en Jesús en la cruz, entonces pronto serás liberado, pero si tu confiesas que la enfermedad está en ti y no en Él, entonces la sufrirás.

SALUD DIVINA.-  Ahora examinemos la cuarta fuente de liberación, de los siete Pactos del Calvario.  Ésta es SALUD DIVINA para el alma y para el cuerpo, tal como la tenemos para nuestro espíritu recreado. Levantemos nuestras estacas y movamos nuestras tiendas a un terreno más alto.  Aquí encontrarás la Fuente de Salud Divina llena de piedras de duda, temor, incertidumbre e incredulidad.  La iglesia común ha fallado en suplir la necesidad del pueblo, y ninguna congregación puede subir más alto que su pastor.

En la Ley de Impartición, cuando la gente del Antiguo Testamento imponía sus manos en los sacrificios, ellos tenían en cuenta a Dios únicamente en Su Palabra, y nosotros, en nuestra fe, debemos regresar al Calvario, confiando en obtener un entendimiento más claro de esta liberación; miremos atrás, a los sacrificios de Israel, los cuales fueron memoriales del Calvario, y examinemos su Ofrenda de Paz.  Este sacrificio debía ser siempre por fuego (el fuego habla de la unción que pudre el yugo).  Éste proveía la paz diariamente, una clama en el tiempo de las tormentas.  Las manos eran puestas en el sacrificio y todos los castigos del Pueblo eran impartidos por fe sobre el Cordero,  Cuando Israel entró en Canaán, ellos empezaron un sacrificio diario, ofreciendo un cordero en la mañana y otro en la tarde; de esta manera, siempre se quemaba un cordero en el fuego sobre el altar que nunca se apagaba.  El profeta Isaías conocía esta liberación de paz y escribió “...el castigo de nuestra paz sobre Él” (Isaías 53:5).  Después, él escribió en Isaías 26:3 “Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento (mente, conciencia) en ti persevera, porque en ti se ha confiado”.  Hoy, miles de cristianos son vejados y atormentados con turbaciones físicas y mentales, pero tú puedes impartir por fe todos tus castigos de la paz sobre el Cordero inmolado de Dios en el Calvario.

REPOSO DE FE.-  El quinto pozo de aguas de vida del Calvario es REPOSO DE FE, que es el Reposo de Dios.  En la anterior liberación de “Paz”, ésta trajo calma en las tormentas de la vida, como el gorrión escondido en la grieta de la montaña descansa mientras la tormenta estalla.  Pablo encontró este Reposo y clamó “ninguna de estas cosas me mueve” (Hechos 20:24, versión King James).  Jesús encontró este Reposo y estaba en paz aún durante Su crucifixión y muerte.  Junto con Pablo tomemos por fe Colosenses 3:3 “Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”.

Tú puedes encontrar Reposo en cada una de estas siete posiciones del Calvario, o no podrás ascender y poseer alguna más alta.  Es tan importante que el cristiano encuentre Reposo en su Justificación o él nunca podrá entender y sostener mucho tiempo alguna experiencia más alta del Calvario, porque aquí uno encuentra el REPOSO DE DIOS.  Y cuando obras en tus preocupaciones, temores o incertidumbre de la vida, Dios reposa; pero cuando tú reposas, Dios obra.  Todo insecto, ave y animal salvaje vive continuamente en la presencia de sus enemigos; sin embargo, tienen reposo.  Así, tú puedes reposar, con Cristo dentro de ti, sellado hasta el día de la redención (Efesios 4:30 “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención”); es decir, con Cristo en ti puedes asegurar tu reposo cuando crees.  Tu conciencia es tu fe despierta y, en Mateo 12:37, tu reconocimiento consciente de dónde está tu turbación, en ti o en Cristo determina el resultado: “Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”.  Nuevamente el Señor te ofrece Reposo en otro Mandamiento con Promesa: “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

VIDA RESUCITADA.-  La sexta Fuente de bendiciones eternas para los hijos de Dios es la VIDA RESUCITADA.  La mayoría de las enseñanzas hacen al creyente ver hacia la próxima venida del Señor y, por supuesto, cuando nuestros cuerpos serán vivificados en la resurrección; sin embargo, hay una Vida Resucitada para cada creyente ahora. Jesús estableció esta verdad para vivir por ella, en Juan 11:25:  “Yo Soy la Resurrección y la Vida...”  Otra vez el Fundamento de la Ley de vida.  “si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él sólo queda...” (Juan 12:24).  Aquí la Vida Resucitada del Calvario prescribe Su Orden en muerte, sepultura y resurrección.  Aún la pequeña oruga debe estar dispuesta a entregar su vida como oruga sepultada en el capullo, antes de que la vida resucitada efectúe el milagro y la convierta en mariposa.  En el momento de la regeneración, nosotros entregamos nuestra vieja vida, reconociéndola crucificada con Cristo y sepultada para que Él pueda vivir Su VIDA RESUCITADA DIARIAMENTE EN NOSOTROS.

Cuando encuentras algún hábito mundano o pecaminoso reapareciendo en tu vida, tú te has prestado al diablo; él, entonces, vive su vida en ti, a través de la reavivada naturaleza adámica y, a menos que tú lo juzgues con arrepentimiento y confesión, tú serás castigado con juicio correctivo.  Encontramos que el apóstol Pablo, en Filipenses 3:10, presiona profundamente en cuanto a este poder de resurrección:  “A fin de conocerle, y la virtud de Su Resurrección”.  ¡¡¡GLORIA A DIOS!!!  Ahora examinemos el séptimo ministerio coronado del Calvario.

LA GLORIA DE DIOS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO RESUCITADO.-  En Ezequiel 8 y 9 leemos de las cuatro profanaciones israelitas:  1° de Su Santo Templo; 2° Su Sacerdocio; 3° Su Palabra; y 4° Su Pueblo.  Estas cuatro profanaciones provocaron que la Gloria de Dios se levantara de su vida nacional.  Por causa de las mismas cuatro profanaciones en la vida individual y de las congregaciones, la GLORIA DE DIOS se ha apartado. Año tras año, a través de los siglos, la gente incrédula, dentro del pueblo de Dios, continúa rodeando el Monte Calvario sin presionar para alcanzar las siete fuentes de vida y la posesión de su herencia.

En I Pedro 5:4, Dios ha establecido una recompensa de gloria en la cual Él corona la vida del completo vencedor en Cristo. En el Monte Sinaí, Moisés entró en la Gloria de Dios.  En el Monte Carmelo, el profeta Elías vio la Gloria de Dios descender.  Jesús tomó a tres de sus doce discípulos que tenían una consagración suficientemente profunda, al Monte de la Transfiguración para contemplarle en Su Gloria.  Conforme las tinieblas cubrieron la cruz del Calvario y a nuestro moribundo Señor, Dios sacudió la tierra y los crucificadores de Cristo temblaron ante la presencia de la Gloria de Dios.  El apóstol Pablo insistió más profundamente en esta Gloria coronada a través de los sufrimientos de Cristo, y en Filipenses 3:10 clamó:  “A fin de conocerle... y la participación de sus padecimientos (sufrimientos) en conformidad a su muerte”.

Ahora estamos entrando en la última vigilia del Señor conforme cruzamos la última y séptima frontera de esta era de la Iglesia.  El Espíritu Santo nos llama a ascender, y pelear contra el enemigo en los siete pozos de agua del Calvario para que poseamos las alturas de Dios.

Contendamos por la Fe o Credo Apostólico de los Siete Pactos del Calvario que solo pueden darnos el Reposo completo del vencedor en Cristo, recordando que están puestos en Orden Divino para Dominio a fin de tener Victoria Dominante sobre todo lo que ha tenido dominio sobre nosotros y que el primer pacto de Dios con la pre-raza de Génesis 1:26-28 pueda ser cumplido en el Cuerpo de Cristo.

Los siete Pactos son: Justificación (para el espíritu humano), Santificación (para el alma), Sanidad Divina (para el cuerpo).  Los últimos cuatro son para que Cristo sea plenamente formado en nuestras vidas; son Salud Divina, Paz de Fe en Dios, Vida Resucitada, y Gloria de Dios.  “Santificaos, porque Jehová hará mañana entre vosotros maravillas” (Josué 3:5).

“Porque cual es su pensamiento en su alma, tal es él” (Proverbios 23:7).  Una gran verdad está puesta a la mitad de este versículo porque Dios, el Creador, en Su infinita sabiduría, ha dado al hombre una voluntad humana soberana, para escoger su destino y crear su propia recompensa.

Cada uno de nosotros se sienta en el telar de la vida, tejiendo el patrón de recompensa, sea buena o mala, son los mismos pensamientos e intenciones del corazón. Pensamientos equivocados significan vida equivocada, y eso es recompensado con salud quebrantada.  Frecuentemente, propiciamos circunstancias y ambientes a través de la sugestión, en sus experiencias de presión para crear incredulidad en nuestro corazón.

Nunca son enfermedades de la carne las que nos atan, sino nuestros pensamientos de incredulidad son los que vienen a ser nuestras prisiones.  Jesús probó esto rompiendo todas las cadenas de incredulidad e instantáneamente los paralíticos, leprosos y los ciegos fueron liberados.  Nuestras mentes humanas constantemente se llenan de pensamientos, pero como suave brisa podrían pasar de largo; sin embargo,  nuestro pensamiento consciente los detiene y los entretiene en lo más profundo de nuestro corazón, muy abajo, donde las tormentas irrumpen.  Son estos profundos y escondidos pensamientos los que vienen a ser hilos de oro para nuestras bendiciones o hilos de negrura para nuestra derrota, tejidos en el tapiz del testimonio de nuestra vida.

Un día pasé frente a una primaria y vi en los campos de juego un grupo de niños.  Ellos eran como fresca vegetación en la primavera de la vida.  Pensé, en los años por venir, cómo sus pensamientos y acciones serían los que les causarían a algunos ser dulces y frescos como rosas, y a otros endurecidos y amargados aún por la conversación de sus padres, alrededor de la mesa, serían como plantas marchitas por las palabras o las acciones equivocadas.

El ministerio creativo de nuestros propios pensamientos, traducido en palabras se ve en Mateo 12:37 “porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado”. Nuestra vida individual, conocida por otros, consiste de un nombre, un carácter y una influencia.  Tus pensamientos crean tu carácter, que a su vez crean la sombra de tu vida, tu influencia, buena o mala, y tu nombre cuando se menciona frente a otros, se identifica a ti y a tu testimonio.

Cuando un problema imprevisto aparece, vigila tus pensamientos.  Enfréntalo con una actitud de confianza en la obra terminada de Cristo en el Calvario, y esa actitud de mente crea una atmósfera en tu corazón a través de la cual la Palabra de Dios se mueve para librarte.

“Conservaos en el amor de Dios” (Judas 21).  Esto resume los setecientos mandamientos puestos en el Nuevo Testamento.  Estos mandamientos en el Nuevo Testamento son nuestras señales de peligro que muestran las fronteras dentro de las cuales debemos vivir, si obedecemos la Palabra de Autoridad del Señor y si guardamos comunión con Él, ellas son la clave que abre las promesas que, a su vez, dan a todo creyente dominio sobre todas las cosas que tienen al desobediente bajo dominio.

La diferencia entre los mandamientos del Nuevo Pacto y los mandamientos del Antiguo Testamento se ilustra mejor por un niño en nuestra propia casa.  Cuando tu niño era pequeño, tú tenías un palo en tu mano y le dabas mandamientos que reforzabas en juicio correctivo.  Pero cuando ese mismo niño creció y pudo decidir por sí mismo, tú hiciste a un lado el palo que reforzaba el mandamiento y sólo hablaste un mandato para dirigir el crecimiento del niño.  Si ellos obedecieron fueron bendecidos y si no, ellos sufrieron.

Estos setecientos mandamientos están tan hábilmente entretejidos en el Nuevo Testamento, que pocos capítulos pueden hallarse sin un mandamiento.  Uno encuentra aún mandamientos con promesa, unidos juntos que tratan con justificación, santificación y sanidad divina, como en Santiago 5:14, donde leemos el mandamiento con promesa de liberación, cuando se obedece plenamente.

El apóstol Juan que escribe mucho acerca del amor y la obediencia, también lo hace así con referencia a los mandamientos de Dios en sus epístolas “Porque éste es el amor de Dios que guardemos Sus mandamientos; y Sus mandamientos no son penosos” (I Juan 5:3).  De nuevo, Juan continúa en II Juan 4-5 “Mucho me he gozado, porque he hallado de tus hijos, que andan en verdad, como nosotros hemos recibido el mandamiento del Padre... un nuevo mandamiento... que nos amemos unos a otros... Y este es amor, que andemos según sus mandamientos”.  También Judas resumiendo todos estos setecientos mandamientos para nuestra dirección dice:  “Conservaos en el amor de Dios”.

Si te guardas en el amor de Dios, nunca serás desanimado, nunca te trastornarás y nunca te enojarás.  Caminemos por las cercas y descubramos dónde hemos cruzado inconscientemente estos límites, porque vivir dentro de los mandamientos de Dios te guarda de los lazos de Satanás y con un testimonio que nunca podrá ser echado a tierra.

 

Glenn W. Ewing.

 

IV

LAS VERDADES DEL CALVARIO

DAN LA PAZ DE SU GRACIA

Hebreos 9-10; Marcos 10:33-34

SIETE SUFRIMIENTOS DE CRISTO

 

PRESIONES:

Vistos en Isaías 53:4-7

 

 

A) AZOTADO

GETHSEMANÍ.-  Marcos 14:32-34

EMOCIONAL. AZOTADO CON TRISTEZA

B) HERIDO

JUDAS Y LA COMPAÑÍA.- Marcos 14:43-52

SORPRESIVA. SHOCK.- Zacarías 13:7

C) ABATIDO

PEDRO Y LOS SUMOS SACERDOTES.-  Lucas 22:54-65

HUMILLANTE.  “TRAÍDO HACIA ABAJO”

D) HERIDO

EL SANEDRÍN Y LOS FALSOS TESTIGOS.- Lucas 22:66-71; Mateo 27:1

PERSONAL. Zacarías 13:6; Proverbios 25:18

E) MOLIDO

NOCHE EN VELA, LOS OFICIALES ROMANOS.- Lucas 23:1-25; Daniel 2:40

CIRCUNSTANCIAL. “DEBILITADO”

F) CASTIGADO

AZOTADO, CARGANDO LA CRUZ, LA CRUCIFIXIÓN.-  Lucas 23:16

INJUSTAMENTE CASTIGADO COMO UN CRIMINAL

G) ANGUSTIADO

SU ALMA LLEVÓ UNA ANGUSTIA INDESCRIPTIBLE, EN EL INFIERNO.- Salmo 16:10; 18; 88; Mateo 12:40

SOBRENATURAL. LA IRA DE DIOS Y TAMBIÉN LA DE SATANÁS.

 

 

Los Siete Pactos del Calvario: beneficios para el hombre.

JUSTIFICACIÓN  Salmo 103:3a; Hechos 13:39; Romanos 5:1; 8:32

SANTIFICACIÓN  Salmo 103:3a; Hebreos 10:10

SANIDAD DIVINA  Salmo 103:3b; Mateo 8:17

SALUD DIVINA  Salmo 103:4a; III Juan 2; Romanos 8:13-15

VIDA RESUCITADA  Salmo 103:5; Hebreos 13:20

PAZ Y REPOSO  Salmo 103:4b; Zacarías 9:11; Lucas 8:24

GLORIA DE  DIOS  Salmo 103:6; I Pedro 4:14

 

 

 

 

 

EL DOMINIO RESTAURADO DE DIOS

Por Glenn Ewing

En el pasado prehistórico, el Gran Elohim, creador de los cielos y la tierra, hizo un anuncio profético que vino a ocurrir, el cual contiene una revelación para nosotros hoy día.  Dios registra esta extraña declaración profética en Génesis 1:26: “Y dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar... y en todo animal que anda arrastrando sobre la Tierra”.  Entonces, Él continúa en el versículo 28: “Y los bendijo Dios, y dijoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.  Es decir, Dios dio autoridad y dominio sobre toda cosa viviente.

En la plenitud del tiempo, la Palabra de Dios vino a cumplirse, y Adán apareció en el paraíso completo, en total posesión y dominio sobre las aves de los cielos y sobre cada bestia en el campo.  Ellos fueron hechos para que vinieran delante de Adán y, con el conocimiento y sabiduría divina dados por Dios, Adán les diera nombre a cada uno (Génesis 2:19-20).  Toda la maravillosa creación de Dios se movía al mandato de la palabra de autoridad de Adán, porque Dios había sometido todas las cosas debajo de Adán, excepto la vida misma de Adán. Aquí es donde la humanidad perdió una de las grandes herencias de Dios para la raza humana, porque Adán falló al no someterse él mismo y, a través del pecado de desobediencia, Adán entregó la raza humana y perdió el dominio del hombre sobre toda la creación de Dios.

Dios había demandado completa obediencia, a fin de que Su Orden Divino no fuera roto, pero Satanás engañó a Adán, tal como está engañando a la Iglesia de Laodicea, a través de “la voluntaria transgresión de, o la falta de conformidad con, la voluntad de Dios”, lo cual constituye pecado.  El Satanás se acerca a las organizaciones del hombre de Laodicea de este tiempo, así como lo hizo con Adán, con una pregunta: “¿Con que Dios os ha dicho?” (Génesis 3:1).  El cuestionamiento de la Palabra de Dios o de un mandato pone duda en el corazón de uno, así como a la interpretación del significado verdadero de la Palabra de Dios. Esto trae consigo el fruto maligno del razonamiento mental, de lo cual vienen interpretaciones intelectuales de la verdad espiritual, lo cual es la causa principal de la división del cuerpo de Cristo, en la tierra hoy día.

Hoy día, uno ve en cada dirección una obediencia incompleta, así como se ve en la vida del Rey Saúl en I Samuel 15:1-15, cuando perdonó al idólatra Rey Agag y a lo mejor de las ovejas, después de la batalla.  Uno también ve una obediencia parcial en los sistemas de la Iglesia que se sujetan, en parte, a la Palabra de Dios y, en parte, a las tradiciones de los antepasados.  Dios habla en serio cada palabra que Él ha pronunciado, y uno no puede satisfacerlo a través de una obediencia parcial.  Cualquier disminución de obediencia significa que el poder de la unción de Dios sea levantado, y el hombre sea entregado a la carta de muerte de la ley.

Primer Paso: Obediencia Total

La Biblia está llena de personajes verdaderos que obedecieron totalmente y vivieron vidas vencedoras y, por otra parte, con hombres y mujeres que fallaron en poseer su herencia legítima, debido a la falta de obediencia total.  En Noé, encontramos a un hombre de Dios que obedeció completamente y sufrió en obediencia completa al construir el arca, exactamente, según las dimensiones de Dios.  En respuesta a la total obediencia, Dios le regresó a Noé el don perdido: dominio sobre la creación de Dios y, cuando el arca estuvo lista, Noé ejerció la palabra de autoridad dada por Dios, y habló la palabra y los animales vinieron de dos en dos dentro del arca.  Entonces, con la misma palabra de dominio, Noé habló paz y provocó que los animales estuvieran todos juntos en paz a través de su larga jornada, durante el diluvio.

Moisés fue otro hombre que obedeció totalmente la Palabra de Dios. Moisés construyó el Tabernáculo en el desierto y Dios le dio dominio sobre las circunstancias, sobre los ambientes,  y sobre sus enemigos en el desierto.  Este retorno a la  obediencia total restauró el orden divino de Dios, en el cual Dios liberó Su Gracia en Plenitud e hizo que de una nube cayeran diez mil toneladas de maná cada día, y también logró que de la roca golpeada por Moisés fluyera un río de agua dulce.

Fue la total obediencia en frente del sufrimiento y de la muerte lo que dio dominio a Daniel en la cueva de los leones, cuando su palabra selló las bocas de los leones.  De igual manera, los tres jóvenes Hebreos, con este dominio restaurado, caminaron dentro del flameante horno sin ser dañados.  Y Josué tomó autoridad sobre el sol y clamó “Sol detente en Gabaón; y tú, Luna, en el Valle de Ajalón.  Y el sol se detuvo y la luna se paró” (Josué 10:12d-13a).

Lo que el hombre perdió, a través de la desobediencia de Adán, lo ha recuperado a través de la obediencia del Hijo de Dios, el Jesús Mesiánico.  “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia” (Hebreos 5:8).  No tenemos ningún registro de Jesús haciendo milagros, sino hasta después de su bautizo en el Espíritu Santo, en el Río Jordán.  Habiéndose vaciado Él mismo, no de la Divinidad, sino del poder de la Divinidad, Jesús vino a ser sujeto de todas las tentaciones, así como lo es todo hombre lleno del Espíritu, pero Jesús fue sin pecado.  Él fue adelante bajo la poderosa unción de Dios que reposa sobre cualquier vida llena del Espíritu que vive en plena obediencia.

Con el dominio restaurado sobre la tierra, Jesús habló la palabra con autoridad y tomó dominio sobre toda clase de enfermedades, aflicciones, circunstancias y ambientes.  Habiendo vencido al mundo, a la carne y al diablo, Cristo Jesús tuvo dominio sobre las mismas cosas que han tomado dominio sobre la gente de Dios hoy día, a causa del rompimiento del orden divino a través de la desobediencia.  Jesús alimentó a los cinco mil milagrosamente, caminó sobre el agua, habló y provocó que la higuera se secara,  y mantuvo dominio sobre toda la creación de Dios.  Por su muerte en la cruz romana y su resurrección, Jesús tomó dominio sobre la muerte y adquirió para nosotros el más alto llamamiento de Dios: el mismo llamamiento al que el Apóstol Pablo prosiguió a la meta (Filipenses 3:14).

Ahora, como cada vencedor en Cristo que prosigue su camino de retorno, a través del laberinto de credos y dogmas muertos del hombre, él está redescubriendo las antiguas bondades señaladas por los derechos expuestos por Pablo, localizados en las promesas de Dios.  Estamos encontrando nuestro regreso a la promesa del dominio que Dios dio a aquellos quienes serían a Su imagen y a Su semejanza.

Segundo Paso: Seguridad de las Promesas

Nuestro primer paso es obediencia total, lo cual restaura el orden divino de Dios de adoración y gobierno.  El segundo paso es probarnos a nosotros mismos que este  poder y dominio sobre todas las perturbaciones de la vida es para el creyente lleno del Espíritu, ahora.

Las iglesias de hombres organizados y hombres de métodos de este tiempo nos están enseñando incredulidad, al negar la experiencia apostólica de Pentecostés, tal como lo experimentó la primera iglesia, y nos dicen que los días de los milagros se terminaron y que los apóstoles, profetas y la profecía misma se han ido.  Ellos eliminan los milagros, dejando a sus seguidores con  revelaciones o doctrinas imprácticas.

Los Cristianos quieren saber si esta autoridad de dominio es para ellos hoy en día.  Sí, sí lo es; claro que es para ellos hoy.  Y esto lo vemos en los registros de las más preciosas promesas de Dios en el Nuevo Testamento.  Cuando un cristiano tiene una necesidad apremiante, él puede escoger una de las preciosas promesas de Dios y tratar de aplicarla a su necesidad.  Todos nosotros sabemos que nuestra salvación está en la promesa, pero muchos son incapaces de apropiarse de ella para su vida.  Su consagración de poca profundidad no permitirá la abundancia de la gracia de Dios para hacer que la Palabra de Dios obre salvación para ellos.

Vamos a examinar sólo unas cuantas de las promesas.  Entendiendo que estos beneficios de la obra terminada de Cristo en el Calvario sustenta el secreto de que tengamos dominio ahora, en Filipenses 4:19 leemos “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.  Esta promesa trabajando en tu vida te dará completo dominio sobre cada problema y necesidad.

Luego, en Lucas 10:19, “He aquí, os doy potestad... sobre toda fuerza del enemigo y nada os dañará”.  Tú necesitas una fe que trabaje, una fe práctica, a fin de permitir que esa promesa te dé autoridad y dominio sobre todo aquello que tiene dominio sobre ti, ahora.

Lee Marcos 11:22-23 y Marcos 11:24 y cree que este dominio es para ti ahora, adquirido como un botín del Calvario para cada uno de los hijos de Dios lavados con sangre. Cree a la promesa de Nuestro Señor,  en Juan 14:12 “El que en Mí cree, las obras que yo hago también él las hará; y mayores que éstas hará; porque yo voy al Padre”.

Gran parte de la Iglesia de hoy está deteniéndose, así como Israel se detuvo en Cades Barnea,  viendo la tierra prometida desde lejos, pero incapaz de heredar debido a su incredulidad para entrar y poseerla, “sino mirándolas de lejos, y creyéndolas y saludándolas” (Hebreos 11:13 “Habiendo visto estas promesas de lejos, y fueron persuadidos de ellas y las abrazaron” Versión King James).  Sin embargo, muchos murieron sin recibir la promesa; por tanto, “Temamos,  pues, que quedando aún la promesa de entrar en su reposo (de fe), parezca alguno de vosotros haberse apartado” (Hebreos 4:1).

Tercer Paso: Entendiendo las leyes

Habiendo planteado este tema de nuestro supremo llamamiento en Cristo, con dominio sobre el mundo, la carne y el diablo, a través de la entera obediencia y la seguridad de las promesas, vamos ahora a examinar el tercer paso al considerar las operaciones de Dios, a través de las cuales la victoria fluye.  La palabra creativa de Dios estableció todo aquello que se ve en su lugar, pero es su palabra operacional de Su Espíritu la que mantiene todas esas cosas creadas en su respectivo lugar a través de los siglos.  Nuestro sol, luna y tierra aparecieron por la palabra creativa de Elohim, pero es su Espíritu manteniendo su palabra o voluntad en movimiento lo que los ha conservado girando en sus órbitas desde entonces.  Así, todo lo que Dios ha hecho continúa a través de la ley operacional.  Hay leyes físicas, leyes mentales y leyes espirituales. El Apóstol Pablo entra a este estudio, en Romanos 5 - 8, donde, en una revelación progresiva, nos muestra la primera causa de conflicto dentro de nuestras vidas.  Las naturalezas de Adán y de Cristo están luchando por el control de nuestra voluntad y a aquel a quien nuestra voluntad humana decide someterse será de quien seremos siervos.  La naturaleza de pecado engendrado de Adán entró a nuestras vidas a través de genes o portadores de herencia por medio de generación física.  La naturaleza de Cristo entró a través del nuevo nacimiento dentro de la nueva creación, por medio de regeneración espiritual.  Pablo muestra que la victoria espiritual viene al creyente sólo que la naturaleza Adámica se mantenga en el estado de muerte a través de una fe aplicada.

En el capítulo 7 de Romanos, el apóstol nos muestra la confusión en la vida del Cristiano mundano, con estas dos naturalezas y con la carne como campo de prueba para el alma, batallando a través de las tres leyes que Dios ha puesto en la vida de cada creyente. En la Epístola a los Romanos, las tres leyes operacionales son las siguientes: 1ª La ley del pecado originado en el Edén, donde no había mancha, a causa de la desobediencia de Adán; 2ª La ley de la mente (conciencia) es el factor de decisión de nuestra voluntad humana e inteligencia; decide cuál de estas otras dos leyes habrán de gobernar nuestra vida cada día; y 3ª La ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús, la cual “me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:2).  Esta última ley (del Espíritu de Vida en Cristo Jesús) fue originada en los sufrimientos del Calvario y librará al creyente de todo dominio del mundo, de la carne y del diablo, en el momento en que él aprenda cómo detener una ley y cómo poner la otra en movimiento por medio de la fe.

Algunos de los hermanos han encontrado dominio sobre las enfermedades y aflicciones, a través del estudio de las leyes de sanidad que están expresadas en toda la Biblia; sin embargo, ellos han fracasado, a menudo, en tener dominio en las leyes de provisión.  Por esta razón, muchos tienen fe respecto de milagros o liberación para el alma o para el cuerpo, en grandes reuniones de avivamiento, pero tienen que clamar y suplicar por finanzas para proseguir su ministerio.  Si ellos estudiaran cuidadosamente las leyes de provisión que fluyen de Jehová-Jireh, el Señor de la Provisión, así como lo han hecho con las leyes que fluyen de Jehová-Rapha, el Señor que Sana, ellos podrían tener dominio sobre sus finanzas. Durante muchos años, nuestra congregación ha probado esto y no ha tenido necesidad alguna de pasar una charola o pedir dinero a nadie y, sin embargo, hemos tenido abundancia de finanzas para todas las necesidades, por medio de una caja para ofrendas, colocada sobre una mesa, a la entrada de la iglesia.

Cuando nosotros, como Cristianos llenos del Espíritu Santo, fallamos en obediencia para tomar dominio sobre algo, esto se convierte en un juicio de maldición, en lugar de una bendición, y toma dominio sobre nosotros.  Detente por un momento y piensa exactamente ¿sobre qué tienes dominio tú? Y ¿qué es lo que tiene dominio sobre ti?  Pablo nos advierte a no andar “conforme a la carne (vida carnal), mas conforme al Espíritu” (Romanos 8:1).  Aquí, él quiere que sepamos que nuestra victoria o derrota depende de la ley que nuestra mente permita operar dentro de nosotros.  Cuando nos preocupamos, o tememos, u odiamos, o envidiamos, o nos tornamos celosos, o avaros, siendo pecado todas y cada una de estas perturbaciones mentales, entonces, instantáneamente, ponemos en movimiento, en nuestra vida, la ley del pecado que empieza su trabajo de muerte, a través de enfermedad o aflicción.  Por esta razón, mucha gente buena que se preocupa, año tras año, habiendo puesto en movimiento la ley del pecado, también pone en movimiento su lenta y suicida muerte, lo que se revela más tarde en reumatismo, parálisis, presión arterial alta, artritis y otras afecciones crónicas.

A menudo vemos estas leyes trabajando en nuestros servicios, en la iglesia, cuando nosotros oramos la oración de fe sobre algún creyente enfermo, y la oración de fe detiene instantáneamente el movimiento de la ley del pecado, con sus sufrimientos, y el creyente camina adelante, libre del dolor.  Pero más tarde, él tiene temor o deja de creer que está sano y ese pecado instantáneamente pone en acción de nuevo la ley del pecado con su muerte.

Cuarto Paso:  Ser Paciente

“No perdáis, pues, vuestra confianza (conciencia de salvación), que tiene grande remuneración de galardón; porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa” (Hebreos 10:35-36).  Por tanto, vemos el  importante lugar que la ley de la mente, conciencia, juega al controlar estas dos leyes que son la ley del pecado y la ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús, dentro de nosotros.  Tu fe o conciencia es la ley que mueve la ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús, la cual nos ha hecho libres del pecado y de la muerte (Romanos 8:2).

Si tu verdaderamente puedes creer y vivir en la conciencia de esta ley de vida que fluye del Espíritu de Cristo dentro del creyente, habiéndole liberado del castigo del pecado, lo cual es enfermedad y sufrimientos, entonces tú puedes ser salvo ahora.  No permitas que el diablo te mantenga engañado, sino ejercita esta verdad de DOMINIO, la cual ha sido comprada en la obra completa de Cristo en el Calvario para ti.

Dividiendo el Alma del Espíritu

Otro factor que te ayudará a poner en operación la adecuada ley en tu vida, para un total dominio sobre las perturbaciones de la vida que te han dominado, es poder entender la división del alma del espíritu dentro de ti.  Cuando los científicos luchaban por dividir el átomo y obtener energías de su interior, yo estaba luchando por entender la división de la vida del alma y del espíritu u ‘hombre interior’ en el hombre, sabiendo que en esta verdad se encontraba virtud para la justicia de Dios.

El apóstol Pablo muestra que el espíritu y el alma están separados, en Hebreos 4:12 y I Tesalonicenses 5:23.  La vida mental es la vida del alma; es el asiento de las emociones, de los afectos y de los sentimientos.  Es el lugar donde nuestra inteligencia y voluntad humana se localizan, con todos los privilegios dados por Dios. La palabra ‘alma’ viene del vocablo Griego ‘psuche’ (se lee ‘psyque’ o ‘psique’), y trata con la vida mental o vida psíquica del hombre.

Nuestra vida espiritual está centrada en el corazón de nuestro ser, en nuestro ‘hombre interior’ o espíritu humano.  Espíritu, en el Griego, es ‘pneuma’.  Con el corazón del espíritu del hombre se cree para salvación.  Las decisiones de vida salen del corazón o espíritu.  Los Calvinistas ven la salvación del espíritu, lo cual es justificación por la sangre, y los Arminianos ven la salvación del alma, lo cual trata con la santificación o el lavamiento por la Palabra de Dios. Nosotros obtenemos dominio a través del conocimiento y no de la confusión; así que necesitamos conocer del poder de la Gracia de Dios, por medio de la obra terminada del Calvario, para sellar el espíritu recreado del creyente: “Con el cual estáis sellados para el día de la redención” (Efesios 4:30).  Juan vio el domino de Cristo, dentro del espíritu sellado del creyente, y escribió en I Juan 3:9 “todo aquel que es nacido de Dios no comete (practica) pecado, porque su simiente permanece en él; y él (espíritu) no puede pecar, porque es nacido de Dios” (Versión King James).  El apóstol repite esto en I Juan 5:18.  Esto nos ayuda a saber que el Cristo que habita en nosotros tiene dominio sobre el pecado, en lo que a nuestro espíritu se refiere, pero nuestro derecho de elección determina la consagración y santificación de nuestra alma y su ley de la mente.

Principios de Fe

Si los frutos de nuestra vida muestran las obras de la carne, debemos reexaminar los principios de nuestra vida a la luz de I Pedro 1:5-10, donde Dios establece los principios para la fe.  Los principios espirituales formarán hábitos de fe, los cuales, a su vez, crearán una atmósfera en nuestro corazón o espíritu que es el reposo de fe, a través del cual la Palabra de Dios tomará dominio sobre todos los golpes de la vida.

Esto nos lleva a nuestro siguiente paso de dominio sobre la tierra, el aire y el mar que Dios dio a Adán, el cual Jesús restauró para los creyentes. A través del conocimiento de la Seguridad de las Promesas viene la salvación, de modo que el Apóstol Pablo moviéndose más profundamente en el capítulo 8 de Romanos nos muestra un hermoso lugar de dominio para el vencedor en Cristo.

Quinto Paso: Conoce Tu Posición de Adopción

En Romanos 8:18-23, Pablo nos muestra nuestro lugar de adopción comprado.  Siendo un Hebreo, Pablo estaba familiarizado con la vida de los antiguos patriarcas, y él sabía que el primer hijo que nacía siempre era el sacerdote de la casa y también recibía la herencia completa del padre. Los otros hijos no tenían herencia y debían continuar como sirvientes para ganar su sustento.  Sin embargo, el padre y el hijo mayor podían acordar y poner a los otros hijos que habían nacido dentro del hogar, dentro de los derechos legales y equitativos de herencia por adopción.  Así, vemos que el Padre y el Hijo, el Primogénito Jesús, tuvieron un acuerdo en el Calvario y nos colocaron dentro de la familia de Dios,  por medio de adopción, a nosotros que nacimos como hijos pero sin herencia.  De esta manera, nosotros compartimos por igual, con Jesús, el Primogénito, de toda su vasta herencia.

Miles de los hijos nacidos de nuevo no conocen que ellos están colocados, mediante la adopción, dentro de un lugar de dominio, con Cristo, y continúan viviendo como esclavos, sirviendo a la misma creación sobre la cual Dios desea colocarlos.  Aún en el sacerdocio del antiguo Israel, aunque ellos nacían como sacerdotes dentro de la tribu de Leví, no podían servir en el altar hasta que ellos eran ungidos para el servicio.

Los tres principales ministerios de Nuestro Señor Jesucristo, de los cuales fluyen todos los demás, fueron aquellos de creación, redención y restauración.  Hubo un periodo para cada uno, y ahora nosotros estamos en ese tiempo de restauración.  Después de haber descubierto todos los caminos de la restauración de nuestro dominio, regresamos a la ley de la mente, o conciencia, que es nuestra fe.

Volverse como un Pequeño Niño

Una simple cuestión de fe que nos ayudará a apropiarnos de las promesas del Calvario es la fe semejante a la de la niñez.  En Isaías 11:16 se nos dice que un pequeño niño los pastoreará; y en Marcos 10:15, nuestro Señor nos muestra que el camino dentro del reino de Dios, con su verdad, es el volverse como un pequeño niño.  Por tanto, recordemos las palabras de un antiguo poeta que dijo: “Regresa, oh tiempo de nuevo; regresa en tu luz y hazme como un niño de nuevo, sólo por esta noche”.  Tal como Adán, todos pasan a través de la edad de la inocencia y, entonces, al ser como un pequeño niño, Dios no les imputa pecado.  En nuestra infancia jugábamos nuestros juegos, al estar imaginando, y todo era muy real para nosotros.

Creamos e imaginemos que Jesús está ahora enfrente de nosotros y, con la fe como de un niño, podremos verle y oírle decir: “Tú eres libertado, camina libre”. O cuando los ancianos vengan a orar por nosotros, de acuerdo a Santiago 5:14, y con la fe de un niño, podremos verle y podremos oírle hablar las palabras de la fe, a través de los ancianos.  Podremos sentir sus manos atravesadas por los clavos, cuando los ancianos ponen sus manos sobre nosotros.  Ahora, con esa actitud de niño, y viendo a través de la fe, podemos oírle decir: “Levántate, toma tu lecho y anda” y nosotros tendremos dominio sobre nuestra aflicción.

Séptimo Paso:  Identificación

Ahora, habiendo tomado los cinco pasos hacia nuestra completa restauración del dominio dado por Dios sobre todo lo que Dios le dio a Adán, vamos a poseer el sexto paso, despertando nuestra conciencia de cuáles son nuestros derechos legales de nuestra herencia completa en Cristo, a través de nuestra identificación con Él.  En Efesios 5:30, leemos: “Porque somos miembros de Su cuerpo, de su carne y de sus huesos”.  ¿Puedes tú creer realmente esta afirmación? Entonces debes darte cuenta que es el mismo Cristo, con el mismo dominio sobre todas las cosas, tal como lo ejerció durante Su ministerio, a través de Su cuerpo físico y terrenal, quien ahora, todavía, tiene dominio sobre todas las cosas, ejerciendo Su autoridad, a través de nosotros, Su cuerpo, Su carne, Sus huesos, Sus miembros, en esta tierra.

Así como Dios sopló de Su Espíritu eterno dentro del cuerpo sin vida de Adán, haciendo que él se convirtiera en alma viviente, así Dios lo ha hecho con cada persona en la tierra.  Esta extensión de eternidad que se dio en los tiempos prehistóricos pasados, fue parte del gran Espíritu Omnipotente de Elohim.

Pablo trata de ayudarnos a ver nuestra identificación en Cristo, antes de que el mundo fuera formado, al recordarnos en Hebreos 7:9-10 el hecho de cómo Dios vio y reconoció como si estuviera presente, al nieto, aún no nacido, de Abraham: Leví, el cual estaba escondido dentro de la vida de su abuelo Abraham, cuando Abraham pagó los diezmos a Melquisedec. Si, muchos años antes de que naciera, Dios podía ver a Leví escondido dentro de la vida de Abraham, por qué entonces nos puede parecer extraño que Dios previera, a través de Su divina presciencia, a todos aquellos que nacerían en la tierra; a todos aquellos que de su libre albedrío escogerían al Mesías como su Salvador.  Dios los vio desde antes y escribió sus nombres en su Libro de la Vida, antes de la fundación del mundo.

Aquellos que de su propia voluntad recibirían a Cristo fueron predestinados, como una compañía, a ser un cuerpo a través del cual Su Espíritu pudiera administrar y tomar dominio sobre la tierra.  Pablo vio a cada creyente escondido en la vida del Espíritu de Cristo, cuando Jesús fue a la cruz, y escribió: “Y estoy crucificado con Cristo; sin embargo yo vivo, pero ya no yo, sino Cristo que vive en mi; y la vida (de dominio) la cual ahora vivo en la carne, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó, y se dio a sí mismo por mi” (Gálatas 2:20, Versión King James).

Estamos ahora conociendo nuestro poder, a través del parentesco de hijos, y estamos trayendo nuestro estado de crecimiento hasta nuestra posición, porque todos tenemos una posición en Cristo, por medio de la sangre, pero algunos tienen diferentes niveles.  Algunos están en el nivel de bebés, otros en la infancia, y otros más han madurado en Cristo.

Séptimo Paso:  Tomar Dominio

Ahora, venimos a la séptima dispensación (Laodicea, o séptimo periodo) de la era de la Iglesia, y el tiempo está corriendo rápidamente.  La Palabra de Dios ha profetizado que habrá un cuerpo de la iglesia preparado por Cristo, para provocar explosiones de fe.  Debe existir este séptimo remanente de vencedores, a fin de que Cristo tome dominio por medio de ellos: “Para presentársela gloriosa para sí, una Iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Efesios 5:27).  Nuestro Señor tiene siempre mucho que impartir, por medio del cuerpo que Él escoge para usarlo, y Su cuerpo de vencedores reunido, saliendo de los mandatos del hombre y del liderazgo humano, se está integrando dentro de un cuerpo lleno y dirigido por el Espíritu Santo.

Nuestro Señor Jesucristo ha restaurado Su dominio sobre el mundo, la carne y el diablo, y sobre todo sufrimiento, a través del ministerio de Su propia vida, dividida en los cinco dones de ascensión de Apóstol, Profeta, Evangelista, Pastor y Maestro (Efesios 4:11).  Y Él todavía ministra victoria con la habilitación de sus nueve dones espirituales (I Corintios 12:8-10).

Dios se está moviendo por Su Espíritu, para casar a Su cuerpo remanente de la iglesia durmiente de Laodicea, y Él está demostrando Su milagrosa palabra de dominio, por medio de Su maravilloso trabajo de liberación.  “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto (maduro), a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”.  Cuando tú vienes a la unidad del Espíritu, mediante el regreso de tu primer amor a Él, entonces puedes esperar moverte dentro del orden divino, no sólo en la unidad de la fe o revelación de Cristo y la llenura de Su Gracia.

“Levantaos, partid, y pasad el arroyo de Arnón; he aquí he entregado en tu mano a Sehón rey de Hesbón, Amorrheo, y a su tierra; comienza a tomar posesión (de ella), y empéñate con él en guerra... Y díjome Jehová: He aquí Yo he comenzado a dar delante de ti a Sehón y a su tierra; comienza a tomar posesión, para que heredes su tierra” (Deuteronomio 2:24 y 31).  “Harto habéis rodeado este monte” (Deuteronomio 2:3).

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8 Versión ‘60).

 

 

 

V

LAS VERDADES DEL DOMINIO

DAN EL PODER DE SU GRACIA

Génesis1:26; Hebreos 11; Lucas 10:19

 

 

DOMINIO SOBRE

UN REINO SÉPTUPLE

 

A)  DOMINIO SOBRE EL REINO DEMONIACO

Marcos 16:17b; Lucas 10:17

B) DOMINIO SOBRE EL REINO DEL YO

Marcos 16:17c; Santiago 3:8

C) DOMINIO SOBRE EL REINO ANIMAL

Marcos 16:18a; Lucas 10:19a.

D) DOMINIO SOBRE EL REINO QUÍMICO

Marcos 16:18b

E) DOMINIO SOBRE EL REINO DE LA ENFERMEDAD

Marcos 16:18c

F) DOMINIO SOBRE EL REINO DEL ESPACIO

Marcos 16:19; Lucas 24:51

G) DOMINIO SOBRE EL REINO ANGÉLICO

I Pedro 3:22

 

 

SIETE RECURSOS DE DOMINIO

 

1.  La Sangre. Apocalipsis 12:11

 

5. La Voluntad Sometida. Santiago 4:7

2.  La Verdad.  Romanos 16:25

4. El Amor

6. El Nombre de Jesús. Hechos 3:16

3. El Espíritu Santo. Hechos 1:8

Romanos 12:20

7. La Alabanza.  Hechos 16:25-26

 


Guerra Espiritual

La Armadura de Luz

(Sencilla Adición)

Efesios 6:10-18

  • LOMOS CEÑIDOS CON LAVERDAD.- Efesios 6:14; Juan 14:10
  • PECTORAL O CORAZA DE JUSTICIA.- I Corintios 1:30
  • PIES CALZADOS CON EL APRESTO (LA PREPARACIÓN) DEL EVANGELIO DE PAZ.- Efesios 2:14
  • ESCUDO DE LA FE.- Gálatas 2:20
  • YELMO O CASCO DE SALVACIÓN.- Salmo 118:14, 21
  • LA ESPADA DEL ESPÍRITU QUE ES LA PALABRA DE- Juan 1:1; Hebreos 4:12
  • ORANDO EN EL ESPÍRITU.- Juan 14:13
  • VESTÍOS DEL SEÑOR JESUCRISTO, Y NO PROVEÁIS PARA LOS DESEOS DE LA CARNE.- Romanos 13:14

 

Israel es un cuadro de la Iglesia (I Corintios 10:1-6).  Colectiva o individualmente, podemos sacar lecciones de la historia del Antiguo Testamento.  Por ejemplo, el paso a través del Mar Rojo habla de la muerte de Cristo por nosotros; pero el cruce del Río Jordán representa nuestra muerte al “yo”.  Esto se experimenta particularmente cuando recibimos el Espíritu Santo.  Entonces, entramos como Israel, en un nivel de vida más alto.  Nuevo poder implica nuevos enemigos.  Por ejemplo, una era atómica significa enemigos atómicos. Israel venció a Egipto, un tipo del mundo, y derrotó a los Amalecitas en el desierto, tipos de la carne; sin embargo, para heredar la tierra, ellos tuvieron que derrotar al diablo.  Cuando Cristo fue lleno del Espíritu Santo, inmediatamente fue llevado por el Espíritu al desierto para vencer al tentador.  Hasta que realmente uno se enfrente a Satanás, en combate, uno no puede ver el valor del nuevo poder y de las nuevas armas.  Por supuesto, con el Espíritu Santo solo, sin la Palabra, Cristo nunca hubiera derrotado al maligno. Así, el creyente que únicamente descansa en la experiencia del Espíritu Santo, pero no ocupa tiempo para la Palabra, tampoco triunfará sobre el enemigo.  Dios nos ha dado ambos recursos para vencer: Palabra y Espíritu.

Pablo dice de Satanás “...pues no ignoramos su maquinaciones” (II Corintios 2:11).  Nuestro propósito aquí es tan sólo ver cuáles son las maquinaciones del diablo.  Comparemos las siete tribus de Canaán con los espíritus satánicos mencionados en el Nuevo Testamento, para llegar a nuestra respuesta.

Vestíos de Toda la Armadura de Dios

En Efesios 6 están enlistadas las piezas de la Armadura del Señor.  Encontramos que cada arma es para nuestra defensa contra una clase particular de espíritu maligno.

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las acechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires” (Efesios 6:11-12).  Efesios debería aplicarse especialmente a nosotros ahora, puesto que toda esta armadura se necesita en el “día malo”.  Estamos viviendo en una era especial de armas de veloces proyectiles y de satélites espías enemigos.  (La cibernética ha permitido el desarrollo de armamentos muy sofisticados, tales como la bomba de neutrones que arrasa con todo aquello que tiene vida sin dañar ciudades ni edificios).  ACECHANZA, en el Griego, significa “un recorrido sobre”, y DARDOS, literalmente significa “PROYECTILES”.  Y podríamos añadir que el más grande rayo de muerte será al final; la aparición literal de Cristo, cuando el Anticristo será consumido por la espada de Su boca y toda carne será disuelta a Su Presencia (Apocalipsis 19:15; Zacarías 14:12).

LAS TRIBUS DE CANAÁN TIPOS DE NUESTROS ENEMIGOS ESPIRITUALES

Observa la comparación entre las tribus de Canaán y los espíritus malignos.  Josué 3:10 enlista los nombres de las tribus con sus significados:

1. Cananeos

“Bajo”, “plano”, de ‘kana’ que significa “doblar la rodilla” y, por tanto, también quiere decir “traer a servidumbre”.

2. Heteos

“Descendiente de Heth”, cuyo nombre (Heth) denota “temor”.

3. Heveos

“Villa o pueblo pequeño”, de ‘shavvah’ o “lugar para vivir”.

4. Pherezeos

“Rústico, habitante de campo raso o abierto”.

5. Gergeseos

“Creador de hábitos”.

6. Amorreos

De ‘amar’ que significa “decir”; asociado con el sentido de publicidad y preeminencia.

7. Jebuseos

“Habitante de Jebús”, que significa “hollar, pisotear”.

 

Ahora nota los espíritus malignos de Satanás registrados en las epístolas del Nuevo Testamento y ve cómo la armadura de Efesios 6 contrarresta estos espíritus:

  1. ESPÍRITU DE SERVIDUMBRE.- Romanos 8:15.-  Sin duda Dios nos da la VERDAD como arma número 1 (Efesios 6:14; Juan 8:31) “Conoceréis la Verdad y la Verdad os libertará” de servidumbre.  Uno puede ser atado por ligaduras: a) físicas; b) mentales; y c) espirituales, lo cual incluye estar atado a la letra de la Palabra sin el Espíritu.
  2. ESPÍRITU DE TEMOR.- II Timoteo 1:7  “Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor...”.  El temor apunta al corazón.  “Secándose los hombres a causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán a la redondez de la tierra” (Lucas 21:26) y “Fallando el corazón de los hombres por el temor” (Lucas 21:26 versión King James).  Por tanto, Dios nos da la COTA DE JUSTICIA.  El perfecto AMOR echa fuera el temor; así que también el AMOR es parte de esta COTA (I Tesalonicenses 5:8).
  3. ESPÍRITU DE SOPOR O ADORMECIMIENTO.- Romanos 11:8 “Como está escrito: Dios les dio espíritu de remordimiento, ojos con que no vean, y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy” (las revisiones Reina Valera 1960, De las Américas y King James traducen “espíritu de estupor”; y el Nuevo Testamento Interlineal Griego Español traduce “espíritu de sopor”).  Este espíritu operaba en la vida de Israel, porque ellos deseaban un reino material, un reino terrenal, y no el reino espiritual.  Ellos habían comercializado la misma casa de Dios, como resultado de este espíritu de sopor:  “Y entrando en el templo, comenzó a echar a todos los que vendían y compraban en él” (Lucas 19:45).

Es muy obvio que el “espíritu de servidumbre” y el “espíritu de temor” están simbolizados en los Cananeos y en los Hetheos, debido al significado de sus nombres; pero ¿cómo puede este espíritu de sopor o sueño ser ilustrado por el nombre de los Heveos que significa “pueblo pequeño”? ¿Qué es más conducente el sopor o la pereza o el no tener nada que hacer?  Un pequeño pueblo tendría menos actividad que uno grande; así también el hogar de un hombre o el lugar “para vivir”.  La raíz de ‘Heveo’ sería el sitio natural para el espíritu de sopor, porque ahí está su lugar de reposo.

Muchos estudiantes extranjeros vienen a Estados Unidos a recibir entrenamiento ministerial y, por causa de las comodidades materiales, son estorbados de regresar a sus países por el espíritu de sopor.  Esto muestra cómo el espíritu de adormecimento es un espíritu que busca lo mejor para uno, a través de líneas materiales.  Dos ejemplos acerca de la tribu Hevea nos revelan esta condición.  Uno está en Génesis 34, el otro en Josué 9.  En el primer ejemplo, los Heveos pretenden hacer alianza con Jacob, a causa de la deshonra hecha por Sichêm a Dina.  En el segundo ejemplo, los Heveos de Gabaón desearon aliarse con el pueblo de Dios para interés propio de Gabaón. Ambos casos acontecieron después de que el pueblo del Señor había ganado una gran victoria.  Después de que Dios ha usado a una persona, Satanás quiere deslizar al creyente cuesta abajo en las bendiciones, y así, el diablo desea que el cristiano empiece a dormitar.

  1. ESPÍRITU DEL MUNDO.- I Corintios 2:12 “Y nosotros hemos recibido, no el “espíritu del mundo”, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado”.  Este espíritu es rudo, burdo, e intrincado de odio.  “Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre” (Lucas 6:22). “Hermanos míos, no os maravilléis si el mundo os aborrece” (I Juan 3:13).

Los Pherezeos o tribu rústica tipifican este espíritu maligno.  Rústico tiene un significado ligeramente diferente al de rural; puede ser “rudo”, “vulgar”.  La palabra Hebrea viene de pharas que quiere decir “separar”.  El espíritu del mundo en una iglesia causará divisiones carnales.

Dios recomienda que sostengamos el “escudo de la fe” porque es nuestra fe la que vence al mundo.  “Sobre todo, tomando el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Efesios 6:16 ).  “Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo, y ésta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe” (I Juan 5:4).

La palabra vencedor o conquistador es la misma palabra en Griego usada en el pasaje de la epístola de Juan.  Y así como Israel conquistó a los Pherezeos, nosotros debemos vencer “al espíritu del mundo”.

  1. ESPÍRITU EQUIVOCADO, INJUSTO E INOPORTUNO, ACTITUD MENTAL. ESPÍRITU DE LA MENTE.-  El apóstol Pablo dice “Y a renovaros en el espíritu de vuestra mente” (Efesios 4:23). En este caso es nuestra “actitud” mental la que actúa.  Esto sugiere que nuestra actitud puede ser buena o mala, semejante a Cristo o semejante a Satanás.  Para todo propósito práctico, una actitud satánica es tan perjudicial como una persona con espíritus malignos, pues ella opera en hábitos malos, con lo cual trata el significado de ‘Gergeseos’, “creador de hábitos”.  Por supuesto que como ángel de luz, Satanás puede darnos algunos “razonamientos elevados”, los cuales pueden producir hábitos que son morales, pero no espirituales.  Aquí es donde II Corintios 10:4-5 es importante, “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, y cautivando todo intento a la obediencia de Cristo”.

La protección de Dios contra el “espíritu de nuestra mente irrenovada” es una mente renovada por la esperanza de la salvación que es colocarse el YELMO DE LA SALUD (Efesios 6:17; I Tesalonicenses 5:8; I Juan 3:3).  El yelmo consta de tres partes, así como nuestra salvación.

  1. ESPÍRITU DE ANTICRISTO.- Es un espíritu que usa la lengua y le gusta manifestarse, como se ve en el contexto de I Juan 4:3  “Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo es venido en carne, no es de Dios.  Éste es el espíritu del Anticristo, del cual vosotros habéis oído que ha de venir, y que ahora ya está en el mundo”.

Miremos claramente, este tipo de espíritu es “ilustre” por el significado de los ‘Amorreos’.  Sehón, rey Amorreo, y Og, rey de Bazán, ambos reyes Amorreos, probaron vanamente detener a Israel, cuando estaba a punto de entrar en Canaán.  Generalmente, cuando alguien empieza a anhelar el Espíritu Santo y el Canaán Espiritual, este espíritu maligno que utiliza la lengua se introduce en los amigos y,  a través de ellos, trata de apartar a los hambrientos.

Burla, mentira, blasfemia, chanza, en vez de alabanza.  “Ni palabras torpes, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen; sino antes bien acciones de gracias” (Efesios 5:4).  Y es que todos los pecados de la lengua, con frecuencia, son solo resultado directo de la influencia de este espíritu maligno en una persona.  Este espíritu maligno es triple –tres en uno:  “Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas. Porque son espíritus de demonios, que hacen señales, para ir a los reyes de la tierra, en todo el mundo, para congregarlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso” (Apocalipsis 16:13-14).

La Espada del Espíritu es la Palabra de Dios.  ‘Rhema’ significa “Palabra hablada” de Dios.  Puesto que la palabra es el arma que Cristo utiliza contra el anticristo, también deberá ser nuestra arma contra el espíritu del Anticristo.

“Y entonces se manifestará aquel inicuo, al cual el Señor matará con el Espíritu de Su boca, y destruirá con el resplandor de su venida” (II Tesalonicenses 2:8).  “Y de Su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las gentes.  Y Él los regirá con vara de hierro; y pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso” (Apocalipsis 19:15).

  1. ESPÍRITU DE ERROR.- Juan dice la causa por la cual una persona rehusa escuchar al que tiene el Espíritu de Verdad.  “Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. Por esto conocemos el Espíritu de Verdad y el espíritu de error” (I Juan 4:6).

Esto nos recuerda a los Jebuseos, quienes despreciaron la autoridad de David.  En II Samuel 5:7 vemos cómo David les quitó el Monte de Sión.  Este “espíritu de error” es caracterizado por malicias espirituales en los aires.  La palabra “error”, en el Griego, significa “extraviarse, andar errante, vagabundo”.  Por implicación, al que se extravía en la Biblia se le llama “impostor, engañador, falso dirigente”.  Y, así como uno puede extraviarse en cualquiera de los cuatro puntos, así existen cuatro tipos básicos de error; estos son:

  1. Error de visión;
  2. Error de doctrina;
  3. Error de vida; y
  4. Error de espíritu.
  5. A) ERROR DE VISIÓN.- Isaías 28:7  este espíritu demoniaco oscurece la Voluntad de Dios para el servicio, en el Cuerpo de Cristo, y así arruinará nuestro ministerio.
  6. B) ERROR DE DOCTRINA.- Mateo 22:29  “Entonces respondiendo Jesús les dijo:  Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios”.  Este espíritu demoniaco opera desviándonos de la Palabra y nos lleva a sacar mensajes propios ajenos a la Sana Doctrina.
  7. C) ERROR DE VIDA.- II Pedro 3:17  “Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados, guardaos que por el error de los abominables no seáis juntamente extraviados, y caigáis de vuestra firmeza”.  Este espíritu demoniaco opera para que el creyente se equivoque del camino de Santidad y, de esta manera, provoca perder la meta que es ser hechos a la imagen de Cristo.
  8. D) ERROR DE ESPÍRITU.- Isaías 29:24 “Y los errados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina”.  “A causa de lo cual me enemisté con esa generación, y dije:  Siempre divagan de corazón, y no han conocidos mis caminos” (Hebreos 3:10)

La manera de operar de este espíritu es traer al cristiano a extraviarse de la verdadera adoración.  Esto hará que perdamos los movimientos del Espíritu de Dios, cuando a nuestro derredor todos están siendo bendecidos.  Podríamos notar que este espíritu de error, como se ve caracterizado por los Jebuseos en lo alto del Monte Sión, ilustra dos cosas que aparentemente son diferentes:  1. Organización altamente centralizada; y 2.  “Aire” independiente.

Así como Joab fue hecho capitán del ejército de David para dirigir la batalla, así hoy Dios está levantando líderes en Su ejército, para vencer este espíritu de error.  Joab tuvo que pasar a través de un fozo profundo, antes de escalar las murallas de Sión.  Así, Dios tiene que obrar grandes profundidades en nuestros corazones, antes que podamos vencer plenamente este espíritu.  Pero vale la pena, porque cuando Dios sacó a los Jebuseos de Sión, Él pudo cumplir el deseo de Su corazón: traer a todo Israel a ese lugar sagrado.  El espíritu de error muere penosamente, como se observa en la larga estancia de los Jebuseos en Sión.

Dios tiene una respuesta para este espíritu de error.  Debemos ejercitar el arma secreta por el Cuerpo de Cristo, y así ser base de nuestros proyectiles para Dios en contra de Satanás.  Nuestra oración, primeramente, es que el mensaje de Pablo sea resueltamente cumplido en el hablar y hacer notorio el evangelio, como se describe en Efesios 6:18-20, “orando en todo tiempo con toda deprecación y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda instancia y suplicación por todos los santos.  Y por mí, para que me sea dada en el abrir de mi boca con confianza, para hacer notorio el misterio del evangelio.  Por lo cual soy embajador en cadenas; que resueltamente hable de Él como debo hablar”.  “Amados hermanos míos no erréis” (Santiago 1:16).

A manera de repaso, notemos cuáles son los resultados de dejar que estos espíritus satánicos nos influyan:

  1. El espíritu de servidumbre nos conduce a inclinarnos bajo su yugo.
  2. El espíritu de temor intenta quebrantarnos por la violencia, confusión y temor.
  3. El espíritu de sopor o sueño nos dirige a establecernos en niveles inferiores.
  4. El espíritu del mundo nos quema con sus dardos de fuego.
  5. El espíritu de la mente (actitud mental equivocada) nos encadena a sus malos hábitos.
  6. El espíritu del anticristo intenta desheredarnos con nuestra lengua.
  7. El espíritu de error nos pisotea al impartirnos una falsa lealtad.

No olvides que Dios nos manda consumir estos enemigos con fuego.  “Y derribaréis sus altares, y quebraréis sus imágenes, y sus bosques consumiréis con fuego y destruiréis las esculturas de sus dioses, y extirparéis el nombre de ellas de aquel lugar” (Deuteronomio 12:3).  “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las acechanzas del diablo” (Efesios 6:11).


Espíritu, Alma y Cuerpo.-  Por Glenn Ewing.

Cuando padeció en el Huerto de Gethsemaní y vio, a través de los siglos, las divisiones que vendrían a Su esposa, la Iglesia, nuestro Señor Jesucristo oró:  “Mas no ruego solamente por estos (Sus Discípulos), sino también por los que han de creer en mí por la Palabra de ellos.  Para que todos sean una cosa; como Tú, oh Padre, en mí, y Yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:20-21).

Todo cristiano que cree en la oración del Señor debe, seguramente, tener fe que Dios contestará esa oración de Su Hijo.  Pero ¿cómo lo hará?  Por todas partes vemos el cuerpo dividido en diferentes grupos, cada uno apoyado en una mezcla doctrinal de tradición y verdad.  El plan de Satanás siempre ha sido dejarnos tener sólo la suficiente verdad para hacernos sentir como si estuviéramos agradando a Dios; y el diablo obra tenazmente para que los hombres arrastren consigo las tradiciones muertas de las organizaciones humanas.  Si tenemos esa mezcla, nunca seremos verdaderamente libres.  La Escritura dice:  “Y conoceréis la verdad y la verdad os libertará” (Juan 8:32).  Él está hablando de la verdad pura; esa verdad que está en la Palabra de Dios, sin contaminación de tradiciones de hombres.

Entonces, tendremos que conocer la doctrina de la Biblia, porque en la Biblia Dios ha expresado Su verdad.  La Biblia es la única guía del Cristiano. Sin embargo, uno podría decir “pero hay tantas interpretaciones estrictamente intelectuales de verdades espirituales”.  II Pedro 1:20-22 dice: “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la escritura es de particular interpretación.  Porque la profecía no fue en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo”.

Así pues, podemos estar seguros que sólo hay una interpretación para la Palabra de Dios y ésa es la interpretación del Espíritu Santo.  Es esencial ser llenos del Espíritu de Dios para recibir luz y entendimiento. Por tanto, debemos ir a la Palabra de Dios, sin prejuicio o tradición, lo cual tuerce nuestra visión, para dejarla hablar a sí misma.  Ella dirá su propio testimonio.  “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz (poderosa y activa), y más penetrante que toda espada de dos filos; y que alcanza hasta partir el alma y aún el espíritu, y las coyunturas y tuétanos y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).  Aquí, entonces, está el secreto para entender la Biblia.  Esto es, dejando que la palabra de Dios divida el espíritu y el alma del hombre.

La mayoría de los cristianos, incluyendo a los predicadores, no saben que el hombre es un ser trino; espíritu, alma y cuerpo.  Cuando Dios hizo al hombre, Dios dijo:  “Hagamos al hombre a nuestra imagen; conforme a nuestra semejanza...” (Génesis 1:26).  Las palabras de la Biblia, sin embargo, han sido usadas con tanto descuido que mucha gente ni siquiera se molesta en investigar lo que una palabra que se predica pueda significar.  Es por eso que reina la confusión en la vida del pueblo de Dios.  En I Tesalonicenses 5:23, vemos a Pablo diciendo:  “Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu, y alma, y cuerpo, sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.

Espíritu

Vemos el significado de espíritu y alma, en el original Griego, en el cual fue escrito el Nuevo Testamento.  Primero la palabra espíritu es la que veremos.  La palabra Griega para espíritu es ‘pneuma’ que significa “viento”.  El espíritu es la parte eterna del hombre.  Cuando nuestro Señor murió en la cruz, Él dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu...” (Lucas 23:46).  Esteban, el primer mártir cristiano, murió diciendo “Señor Jesús, recibe mi espíritu” (Hechos 7:59; cf. Hebreos 12:22-23).

Alma

Veamos ahora la palabra alma.  En Griego, esta palabra es ‘psuche’ (se lee psyque o psique) y significa “alma” o “vida”.  En la mayoría de las traducciones, se traduce tanto “alma” como “vida”. Por ejemplo, en Marcos 8:34-37, un pasaje muy familiar que habla de perder uno su “vida” para salvarla, Jesús pregunta qué daría el hombre  a cambio de su “alma”.  En este pasaje, la palabra Griega ‘psuche’ se usa cuatro veces, y se traduce “vida” y “alma”, dos veces cada una.  Es el alma el “ego” del hombre, es su vida, es su personalidad.  Al estudiar debemos mostrarnos aprobados a Dios, como obreros que no tienen de que avergonzarse, que trazan bien la palabra de verdad.  “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad” (II Timoteo 2:15).

Observaremos que la función del alma se divide en tres partes:  emociones, intelecto y voluntad.  Respecto a las Emociones, Cristo habla de gozo y dolor, en Juan 16:20-22.  Acerca del Intelecto, se nos ha dicho que el hombre que halla la sabiduría y obtiene la inteligencia es bienaventurado (Proverbios 3:13).  Santiago 1:5 dice “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios, el cual da a todos abundantemente, y no zahiere...”.  La voluntad se muestra cuando leemos “(Moisés) escogiendo antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de comodidades temporales de pecado” (Hebreos 11:25).  El “corazón” es simplemente “aquel que nos motiva”. El “corazón” revela nuestro sentido de prioridad.  La Biblia enseña que del corazón mana la vida (Mateo 15:16-20).

Para ayudarnos a entender estas grandes verdades, Dios maravillosamente proveyó un cuadro del espíritu, alma y cuerpo, con el tabernáculo, en el desierto.  El tabernáculo enseña muchas verdades del espíritu, alma y cuerpo.

Probablemente estás diciendo ¿Qué significa todo esto y qué importancia tiene para mí?  Si tú, alguna vez, has leído algo de la Palabra de Dios te habrás dado cuenta que la Biblia parece contradecirse en muchos lugares.  Sabemos que Dios no es el autor de confusión y que no escribiría un libro para causar conflicto en la mente y el corazón del creyente. La respuesta está en trazar correctamente la Palabra.  El Señor está moviéndose por Su Espíritu para mostrarnos la verdad en estos últimos días para que podamos ser uno.

Espíritu

Si miras el tabernáculo desde arriba y la cubierta del techo de fuera quitada, obtendrás una descripción más clara.  El Lugar Santísimo, que es una figura del Espíritu, era el lugar donde la Gloria de Dios reposaba.  No había nada en el Lugar Santísimo, excepto el Arca del Pacto, cubierta por el Asiento de Misericordia (Propiciatorio; figura A, en el cuadro).  Una vez al año, el Sumo Sacerdote entraba al Lugar Santísimo con la sangre de un macho cabrío.  Cuando él rociaba la sangre sobre el Propiciatorio, la voz de la sangre clamaba “Misericordia, Misericordia”.  Los pecados del pueblo eran perdonados por la sangre del cordero administrada por el Sumo Sacerdote.  Esto es un cuadro perfecto de qué sucede en la salvación o, mejor aún, usemos el término Justificación.  Romanos 5:9 dice “Luego mucho más ahora, justificados por su sangre, por Él seremos salvos de la ira”.  La presencia de Dios está dentro del espíritu recreado del hombre y se convierte en el Lugar Santísimo de Dios.  Si tú eres un Cristiano, cuando tú creíste, el Sumo Sacerdote, quien es Jesucristo (Hebreos 6:20), entró en tu espíritu y roció la sangre del Cordero de Dios.  Jesucristo ya no es más un sacrificio sangrante.  Él ha muerto una vez por todas y ahora es Sumo Sacerdote.  Él aplica la sangre del Calvario al espíritu del pecador.

No hay nada que uno pueda añadir o quitar de la presencia de Dios.  Tampoco nadie puede entrar al espíritu y echar fuera a Dios.  Sólo el Sumo Sacerdote podía entrar al Lugar Santísimo (espíritu humano).  Si cualquiera otro trataba de entrar a este lugar, que no fuera el Sumo Sacerdote, hubiera sido muerto irremediablemente.  La obra en el espíritu del hombre es hecha por el Sumo Sacerdote de Dios, Jesucristo, aplicando la sangre del Cordero.

Alma

Mira nuevamente el Tabernáculo, mientras vamos al Lugar Santo, o la vida del alma del Cristiano.  Aquí también está el ministerio del Espíritu Santo, en Santificación o haciendo santa la vida consciente del Cristiano.

En el Lugar Santo, o vida del alma del creyente, contemplamos una obra continua de Santificación.  La Mesa de los Panes de la Proposición (letra “C”) es un cuadro de la Palabra de Dios.  Jesús dijo: “Yo soy el pan de vida...” y “... las palabras que Yo os he hablado son Espíritu y son vida”.  Aquí está el cuadro del creyente “comiendo la Palabra”.  Pan fresco debe haber sobre la Mesa.  Si se hace mohoso no es adecuado.  Así que el estudio de la Biblia del día de ayer y su meditación, no sirven para hoy; debemos continuamente participar del pan de Dios para ser Cristianos saludablemente fuertes.  Muchos cristianos se están muriendo de hambre por no ser obedientes a esta verdad.

El Altar de Incienso (letra “B”) es un cuadro de la oración y purificación.  El incienso tenía que ser renovado, sin intermisión, y el fuego debía mantenerse ardiendo.  El fuego no se debía apagar.  La oración del día de ayer no sirve para hoy.  Pablo dijo “Orad sin cesar” (I Tesalonicenses 5:17).  Dios quiere que constantemente haya oración en nuestra vida del alma.  Si la unción del fuego y el incienso de la oración se han ido de la vida del Cristiano, él probablemente se ha apartado.

También la Mesa, el Candelero y el Altar del Incienso son un cuadro del Intelecto, Voluntad y Emociones del alma, respectivamente.  El Candelero (letra “D”) con sus brazos enseña muchas grandes verdades de Santificación. Jesús dijo “Estad en Mí y Yo en vosotros. Como el pámpano (brazo) no puede llevar fruto en sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en Mí” (Juan 15:4).  Ésta es la vida del caminar en Cristo.  Los brazos del Candelero tenían que tener aceite fresco en la mañana y en la noche.  Esto es a lo que Pablo se refiere cuando dice “... mas sed llenos de Espíritu” (Efesios 5:18).  El aceite provee el combustible para dar luz a la vida del alma.  El Candelero daba luz día y noche. Si la luz no estuviese en el Lugar Santo, el pueblo de Israel se habría revelado, porque ellos no habrían sido obedientes a los mandamientos de Dios en la Ley de Moisés.  La ira de Dios habría estado sobre su pecado hasta que ellos se hubiesen arrepentido.  Así sucede a muchos Cristianos que no tienen el aceite del Espíritu de Dios en sus vidas.  Su luz se ha apagado. Aquí vemos un cuadro de la vista del alma.  Aquí está la vida de recompensa y castigo, obediencia y desobediencia.  Éste es el estado de comunión.  Éste es el caminar del creyente.  El espíritu tiene que ver con la posición eterna del creyente en Cristo.

División de espíritu y alma

Una inferencia lógica muestra que la palabra espíritu, como la palabra carne, puede ser utilizada en una de dos maneras básicas.  Carne se usa en I Corintios 5:5, por ejemplo, para referirse al cuerpo, pero en II Corintios 7:1 se refiere a “la vida del yo”.  Del mismo modo, la palabra espíritu, también vista en cada uno de los versículos anteriores, se usa en sentido personal de nuestro espíritu, literalmente, y, en segundo lugar, en sentido figurativo como “actitud”.  Una comparación hecha en la oración, de versículo a versículo y de cosas espirituales, determinará el contexto.

Con estos antecedentes, vemos claramente cómo la Palabra de Dios divide entre el espíritu y el alma.  I Juan 3:9 menciona “Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”, pero I Juan 1:8-10 dice “Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros.  Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad”.  “Su simiente” es la vida de Cristo en el interior.  Somos imperfectos en nuestra alma.  Estas escrituras están en contradicción directa, a menos que uno entienda el espíritu y alma.  “Porque por Gracia sois salvos, por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).  “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12).  Hemos visto cómo la obra del Sumo Sacerdote, por Su Sangre, es toda de Gracia y Misericordia.  También hemos visto cómo nosotros, en la posición de Cristianos, estamos cuidando de nuestra propia salvación con temor y temblor.  Sabemos que la ira de Dios está sobre el pecado y buscamos conservar pura la vida del alma, pero nuestra posición eterna en Cristo es segura, por la Sangre del Cordero.  “Y en Él estáis cumplidos, el cual es la cabeza de todo principado y potestad...” (Colosenses 2:10).  “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.  Un texto dice que estamos completos o perfectos, y el otro texto dice que seamos perfectos o completos.  Todos nosotros sabemos que no hay nada que podamos añadir a algo que es perfecto (el espíritu), pero las imperfecciones de la vida del alma deben ser perfeccionadas por la obra diaria de Santificación del Espíritu Santo y la obediencia del creyente.

“De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aún se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tenga la mujer de su padre. Y vosotros estáis hinchados, y no mas bien tuvisteis duelo, para que fuese quitado de en medio de vosotros al que hizo tal obra.  Y ciertamente, como ausente con el cuerpo, mas presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que esto así ha cometido: En el nombre del Señor Jesucristo, juntados vosotros y mi espíritu, con la facultad de Nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para muerte de la carne porque su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesucristo” (I Corintios 5:1-5).  El Espíritu Santo consideró adecuado registrar este incidente en Corinto.  Podríamos pensar que nada más impío que este pecado.  Pablo menciona que este hombre debe ser entregado en la mano de Satanás para destrucción de la carne, para que su espíritu pueda ser salvo en el día de Jesucristo.  Pero veamos Santiago 5:19-20, quien afirma “Hermanos, si alguno de entre vosotros ha errado de la verdad, y alguno le convirtiere, sepa que el que hubiere hecho convertir al pecador del error de su camino, salvará un alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados”.  Hay que notar que el apóstol Santiago está hablando de Cristianos, cuando establece:  “Si alguno de entre vosotros ha errado de la verdad”, el que le convirtiere salvará su alma de la muerte.  El uso de la palabra muerte aquí es igual al utilizado por Pablo cuando habla en Romanos 7:9 “así que si yo sin ley vivía por algún tiempo; mas venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí”.  Pablo no estaba muerto físicamente, pero él estaba muerto en la justicia de Dios.  Romanos 8:6 dice “Porque la intención de la carne es muerte...”.  Sabemos que la salvación no descansa en la condición de nuestra mente; sin embargo, lo anterior quiere decir que morimos a la justicia de Dios y que la luz se ha apagado en el alma o Lugar Santo.

Hebreos 10:14 menciona “Porque por una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”.  ¿Qué puede uno añadir a lo que es perfecto para siempre? Sin embargo, II Corintios 3:17-18 dice “Porque el Señor es el Espíritu, y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la Gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor”.  Aquí habla de ser transformados a la imagen del Señor por el Espíritu Santo que es de gloria en gloria, de una experiencia de santificación a otra.  Hebreos 10:10-14 habla de la ofrenda del Señor Jesús (espíritu), pero II Corintios 3:17-18 habla del ministerio del Espíritu Santo (alma).

En I Corintios 3:10-15 leemos “conforme a la Gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; empero cada uno vea cómo sobreedifica.  Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.  Y si alguno edifica sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca; la obra de cada uno será manifestada: porque el día lo declarará; porque el fuego hará la prueba. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.  Si la obra de alguno fuere quemada será perdida; él empero será salvo mas así como por fuego”.

Este fundamento está puesto y cada creyente tiene la misma posición en Cristo (espíritu).  Sin embargo, cada uno vea cómo sobreedifica (alma).  Toda escoria será quemada y Pablo dice que el oro, la plata y las piedras preciosas recibirán una recompensa.  La madera, el heno y la hojarasca serán abrasados por el fuego y el creyente que tiene estos materiales en su fundamento será salvo, “aunque así como por fuego”.  No habrá recompensa para él, pero su espíritu, o el fundamento será salvo porque “ha sido perfeccionado para siempre”.  Ciertamente Dios contestará la oración de Su Hijo.

El trazar bien y entender  Su Santa Palabra sacará a la Iglesia de su caos, y al Cristiano individual a la libertad.  El correcto entendimiento del espíritu, alma y cuerpo unificará a la Iglesia en la doctrina.

Hemos sido hechos como Él en nuestro espíritu: “Pues como Él es, así somos nosotros en este mundo” (I Juan 4:17).  Estamos siendo hechos como Él en nuestra alma:  “Y cualquiera que tiene esta esperanza en Él, se purifica, como Él también es limpio” (I Juan 3:3).  Y seremos semejantes a Él en nuestro cuerpo, porque “... cuando Él apareciere, seremos semejantes Él” (I Juan 3:2).

Esto es como una fotografía.  La cámara se enfoca hacia una persona, “se dispara” y el negativo completo queda en la cámara.  Cuando enfocamos a Cristo para la salvación, en vez de alguna iglesia, Él viene a nuestro espíritu.  En nuestro espíritu está Cristo perfecto.  Entonces, la foto misma se coloca en un cuarto oscuro. Nuestra alma es puesta en el cuarto oscuro de este mundo, y en cuanto ella se someta a líquidos de la Gracia de Dios, a través del proceso de Santificación, se hará semejante a Él.  Entonces, un día, Cristo vendrá y nos pondrá un marco, en un cuerpo glorificado.

“El cual nos libró (Cristo en la cruz nos salvó de la pena –castigo- eterna por causa del pecado) y nos libra de tanta muerte (Cristo, en el Trono, nos está salvando del poder del pecado); en el cual esperamos que aún nos librará” (Cristo, en el aire, nos lavará de la presencia del pecado) (II Corintios 1:10).

En JUSTIFICACIÓN Dios nos declara justos.  En SANTIFICACIÓN, Dios nos hace justos. Y en GLORIFICACIÓN, Dios revelará esta justicia.


 

 

 

DOCTRINA DE ESPÍRITU, ALMA Y CUERPO

Por Robert  EWING

PRIMERA PARTE.- Definida y clarificada.

 

(Tomado del folleto en Inglés titulado “SPIRIT, SOUL AND BODY, PART ONE - DEFINED AND CLARIFIED”)

 

{Todas las referencias bíblicas son tomadas de la antigua versión de Casidoro de Reina y Cipriano de Valera, a menos que se haga alguna referencia distinta}

Definitivamente, después de Dios, el misterio más grande es el hombre, porque fue hecho a imagen de Dios (Génesis 1:26-27).  La ignorancia acerca de la creación del hombre no es falla de Dios ya que la Biblia está llena de palabras como son: “mente”, “corazón”,  “alma”  y  “cuerpo”.  De hecho, las palabras Hebrea y Griega para “corazón”  (Leb, Lebab y Kardia) aparecen exactamente mil veces en las Sagradas Escrituras.

¿Cuál es la importancia de todo esto?

Hay muchos beneficios logrados que nos permiten un mejor entendimiento.  Por ejemplo, un chofer que es mecánico tiene ventajas cuando su auto sufre una falla.  Quizá, uno de los principales beneficios venga al saber colocar correctamente los versículos aplicados al espíritu, al alma y al cuerpo.  Los “Arminianos” y “Calvinistas” serían uno solo y cumplirían así la oración de Cristo por la Unidad de Su Iglesia (de acuerdo a Juan 17:23) en lugar de que un grupo esté en oposición contra el otro, con la colocación de los versículos que muestran una “Posición Eterna” y el otro con los versículos que guardan una relación con la necesidad de una salvación diaria; es decir, ellos podrían dividir los pasajes y podrían colocarlos correctamente pues son semejantes a las dos caras de una moneda.  Es decir, ellos se complementan uno al otro.

Sin embargo, esta primera parte de la serie no se ocupa mucho de este aspecto; en realidad, esta primera parte se ocupa de definir quiénes somos.  Por supuesto, no presumimos ni pensamos que cualquier cosa dicha nos definirá a nosotros realmente con exactitud, pero confiamos que Dios nos dará una idea concreta dentro de nosotros.

“Te alabaré, porque estoy compleja y maravillosamente formado” (Salmo 139:14 Versión King James) (La Versión Griega traducida al Español de Nácar y Colunga dice “Te alabaré por el maravilloso modo en que me hiciste. ¡Admirables son tus obras!”).  Así como Dios mostró que la división del átomo es importante para el progreso material del hombre, de la misma manera, la división en las Escrituras (y aplicada prácticamente) demuestra ser de igual importancia y trascendencia para nuestro progreso espiritual.  Durante muchos siglos, el hombre existió sin este conocimiento del átomo, pero al conocer y mirar su potencial, y al tener entendimiento de sus alcances y beneficios, se abrió una nueva era.

¿Son lo mismo espíritu y alma?  No, espíritu y alma son vocablos que provienen de palabras enteramente distintas entre sí, tanto en Hebreo como en Griego.  Las palabras para “espíritu” (ruach en Hebreo y pneuma en Griego) sugieren una fuerte corriente de aire, pero “alma” (nephesh en Hebreo y psuche en Griego) sugieren un viento suave.  La palabra “pneumático” tiene su origen en “pneuma”.  Frecuentemente, ambos vocablos están contrastados (I Tesalonicenses 5:23, Hebreos 4:12 y Lucas 1:46-47).  Si las dos palabras son sinónimos, entonces no hay diferencia entre “este cuerpo corruptible” y el glorificado e incorruptible.  Porque “se siembra cuerpo animal (esta es la misma palabra usada para “animado”) resucitará espiritual cuerpo” (I Corintios 15:44).

Además, esta diferencia es vista en el propio ministerio de Cristo; particularmente en Su muerte cuando fueron divididos el cuerpo, el alma y el Espíritu: Su cuerpo fue puesto en una tumba, Su alma fue descendiendo dentro de “las partes más bajas de la tierra” del infierno, y Su Espíritu, cuando Él se encomendó en las manos del Padre, fue al paraíso. Todo esto sucedió al mismo tiempo (Isaías 53:11; Salmo 88 y Hechos 2:27 son sólo unos pocos versículos que hablan acerca de Su alma en el infierno por causa nuestra, logrando así eterna redención por nuestros pecados).  “Hoy estarás conmigo en el paraíso” dijo al moribundo ladrón en la cruz.

Hay diferentes rangos en el paraíso, así como hay diferentes ciudades de refugio en el Antiguo Testamento; tales ciudades son figura del paraíso.  Ahí, en las ciudades de refugio, los homicidas imprudenciales debían esperar hasta la muerte del Sumo Sacerdote y, entonces, eran liberados (Números 35).  Dios es rico en todo aquello que Él atrae para Sí, y seguramente tuvo que haber salvado a muchos que se arrepintieron en el lecho de la muerte cuando vino el diluvio y los arrasó, así como salvó al ladrón en la cruz.  Podría ser que ellos estaban en uno de esos compartimientos en el paraíso a fin de que el Espíritu de Cristo fuera y les predicara (I Pedro 3:18 y 19).  Es decir, Cristo tuvo que ser dividido en Su espíritu, alma y cuerpo cuando murió para cumplir así las tres diferentes figuras o tipos (que él debía llevar a cabo) en el día de la reconciliación (Levítico 16).  Su cuerpo debía ser el presente por el pecado como lo era el macho cabrío, cuya sangre era derramada en el altar.  Su alma debía ser el macho cabrío que llevaba los pecados del pueblo y era abandonado en el desierto, donde moría de muerte solitaria.  Y Su Espíritu es el Sumo Sacerdote; Su Espíritu es esa parte de Cristo que debía ofrecer ambos sacrificios.  Literalmente, Hebreos 9:14, hablando de ÉL como nuestro Sumo Sacerdote, nos dice “Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios”.  El hecho de que Su alma también murió por nosotros es visto en Isaías 53:9 donde, literalmente, dice “muertes” en plural ¡¡¡QUÉ AMOR!!!

El cuerpo es conciencia del mundo; es el vehículo a través del cual estamos conscientes del mundo.  Por su parte, el alma, básicamente, es conciencia del “yo”; es decir, a través del alma estamos conscientes de nosotros mismos; sin embargo, a través de los cinco sentidos físicos del cuerpo, el alma tiene conciencia del mundo.  Finalmente, el espíritu es conciencia de Dios; es decir, cuando tal acercamiento no es bloqueado por la incredulidad, el espíritu es el vehículo a través del cual tenemos conciencia de Dios.  La Biblia nos muestra que hay tres realidades para vivir: una realidad “carnal” (es decir, de la carne), una realidad “natural” (o del alma) y una realidad “espiritual”.

El alma es el real “ego” del hombre; es nuestra personalidad y, por naturaleza, es animal o “natural”.  “Porque el hombre animal no discierne las cosas del Espíritu de Dios porque le son locura y tampoco las entiende porque se han de examinar espiritualmente” (I Corintios 2:14).  Luego entonces, ¿el alma está completamente fuera del plan de Dios?  No necesariamente porque el alma es como una tierra de cultivo.  “Labranza de Dios sois.” (I Corintios 3:9 literal).  La maleza natural estuvo ahí hasta que fue cortada.  Entonces, la semilla   - la Palabra en nuestro caso-  fue plantada, y la lluvia  - el Espíritu Santo-  desciende.  Y con el cultivo del arado en nuestras vidas aparece un fragante jardín, apropiado para morada de Dios.

En la Biblia, hay dos palabras para “vida”.  Una significa vida natural (Nephesh en Hebreo y Psuche en Griego).  La otra palabra es vida eterna (Chaiyin y Zoe).  Mientras que el cuerpo físico únicamente tiene vida (Psuche) natural (Romanos 8:19), el espíritu solamente es capaz de tener vida “Zoe”.  En la Biblia no hay un lugar que diga que el espíritu personal peque o vaya al infierno.  Así, para siempre es el alma inmortal y el cuerpo (Job 33:28, Isaías 38:17 y Mateo 10:28).  “El espíritu vuelve a Dios que lo dio” (Eclesiastés 12:7).  Al igual que la palabra “carne”, la palabra “Espíritu” tiene doble significado.  Las más de las veces, refiere una actitud (de la cual se discutirá después).  Un ejemplo lo vemos al decir “es molesto de espíritu” o también se puede decir “espíritu mezquino, malo” o “espíritu humilde,  bueno”.  Un contraste entre los significados figurativo y literal está en   I Corintios 5:5 (donde debemos tomar el texto literalmente) y   II Corintios 7:1 (donde debemos considerar el texto de manera figurada).

Cuando Dios creó al hombre, Dios apartó el cuarto del espíritu personal para Dios, a fin de ser reservado única y exclusivamente para ÉL.  Es decir, ni siquiera los demonios pueden invadir el área del espíritu del hombre porque ellos prueban “no las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres” (Mateo 16:23) o lo que pertenece al alma.  Pero Dios no entrará en el espíritu del hombre a menos que sea requerido; de ser así, es decir, de ser requerido por el hombre para que Dios entre en su espíritu, Dios llenará de Su Gracia toda la casa (el espíritu humano) con Su presencia.  Si alguna de estas verdades dan la apariencia de ser un pequeño reto, éste es resuelto a medida que pacientemente el lector se forme un juicio hasta que haya leído todo.

“Amarás al Señor tu Dios... con todo tu CORAZÓN... ALMA... FUERZAS... y ENTENDIMIENTO (MENTE)” (Lucas 10:27, Mateo 22:37 y Marcos 12:30).  Nosotros debemos estar así en el amor de Dios y somos como la ofrenda quemada puesta en el altar (de acuerdo a Levítico 1:8-9), todo lo cual está siendo la “grosura” (el corazón en figura, Salmo 119:70), “los intestinos” (alma), “piernas” (fuerza) y la “cabeza” (mente) que eran ofrecidos en el altar.

El corazón es el centro y “punto de partida” de los principios de la vida (incluyendo las cuatro leyes de Romanos, capítulos 3 y 6 al 8).

El alma es la personalidad de la vida de uno mismo (es lo natural de uno e implica voluntad, intelecto y emociones; es su “ego” y sus rasgos característicos individuales).  Muchas veces, la palabra alma se refiere a personas en lo individual (“... ocho almas ...” I Pedro 3:20 de acuerdo a la versión King James).  Notemos que ella tiene un equipo de cinco sentidos en sí misma, vistos en el alma del hombre rico en el infierno (Lucas 16:23-24).  El alma tiene deseos e “impulsos” básicos o anhelos (de seguridad, atención, etc.,).  Es posesiva por naturaleza (Lucas 12:19).  Mientras que el hombre tiene la “psicología”, el estudio de la psique o alma, el propio hombre es ignorante de todo aquello que concierne al “subconsciente”; el subconsciente es una parte del hombre junto con la cual se incluye la parte más profunda del alma, y además se incluye el espíritu.  Dios nos ofrece el mejor estudio hecho por Él mismo acerca del hombre; además, Dios tiene mucha experiencia con el hombre.

La mente consiste en el conjunto de facultades de la vida o la vida práctica.  De manera práctica, la mente incluye los cinco sentidos del alma: conciencia, memoria, razón, imaginación y afectos.  En Efesios 4:17, “vanidad de su sentido” (la versión King James dice “vanidad de la mente”) significa “la inutilidad de la mente”.  Dios lo considera como un pecado terrible.  “Dianoia” o “mente” es una contracción de “nous”, mente, deseos, y “dia” prefijo que denota un canal de un hecho.  Así, debe entenderse “algo continuo de principio a fin”, lo cual envolvería las facultades de la vida.

La fuerza es el carácter producido por todos los demás (es decir, es el carácter producido por el corazón, el alma y la mente).  Es el producto de la vida.

El corazón es semejante a un cofre de tesoro: es lo que uno tiene.

El alma es lo que uno es.  Lo que se es.  Quién se es.

La mente es lo que uno hace.  Lo que se hace.

La fuerza es lo que uno produce.  Lo que es producido.[2]

El Corazón es comparado con el punto central de un terreno y con el centro de un lugar o sitio (centro y corazón son usados como sinónimos); además, corazón es un lugar para preparar pasteles (del original Hebreo así se traduce).  El corazón es comparado con un “observatorio o lugar cubierto” (de acuerdo a Job 38:36.  En este pasaje, en la revisión ‘60, en la primer línea, leemos “¿Quién puso la sabiduría en el corazón?”; el mismo pasaje, pero en la antigua versión de Casidoro de Reina y Cipriano de Valera se dice: “¿Quién puso la sabiduría en el interior?”.  Finalmente, en la antigua versión Inglesa King James, literalmente dice “¿Quién puso la sabiduría en los lugares cubiertos u ocultos”), y es considerado como los riñones (según el Salmo 7:9 y Apocalipsis 2:23); se compara con la grosura o grasa (a causa de su riqueza: Salmo 119:70 y Levítico 1:8); también se le considera un pozo o fuente (Proverbios 20:5; Juan 4:14); es el pecho (Nahum 2:7); se le considera un tesoro (Mateo 12:35); se le compara a la tierra o campo de labranza (Mateo 13:19), y se compara con un lugar de habitación (Efesios 3:17); finalmente, se le compara con una tabla de escritura (Hebreos 8:10).

El alma es comparada con un viento suave (de acuerdo a su raíz en las palabras originales); se le compara con una ave (Salmo 11:1 y 124:7); se le considera el vientre o las entrañas (Salmo 31:9; Proverbios 26:22 “las cámaras del vientre” (este es el texto de la versión King James) -el alma tiene posibilidades o cámaras ilimitadas-).  El alma es semejante al jadeo de un ciervo (Salmo 42:1) y se le compara con un niño destetado (Salmo 131:2); se le considera una tierra sedienta (Salmo 143:6); el alma es semejante a un huerto de riego (Jeremías 31:12); y también es la espalda o el espinazo (Isaías 51:23); es un macho cabrío (Isaías 53:10); también se le compara con las ovejas (I Pedro 2:25) y se le asemeja a un barco (Hebreos 6:19).

En toda la Biblia, hay seis palabras distintas usadas para “hombre”; cuatro están en el Antiguo Testamento y dos están en el Nuevo Testamento.

Dios es el más excelente Maestro; de esta manera, ÉL usa las más excelentes lecciones objetivas.  Nosotros podemos tomarnos toda la libertad para comparar al creyente con el tabernáculo (y aún con el templo) porque las Escrituras lo hacen (Juan 2:21; II Corintios 5:1-4; II Pedro 1:14).  Después de todo, el propósito del tabernáculo fue para ser un santuario para morada de Dios.  Pero, de hecho, además de ser un santuario, el tabernáculo puede ser un cuadro en el Nuevo Testamento, en el cual se incluye a Cristo y a Su Iglesia.

El tabernáculo es una trinidad:  Hay un atrio, un patio oblongo santificado, con su entrada o puerta de acceso hacia el Este.  En sus límites está el tabernáculo con sus dos cuartos.  El primero (ambos cuartos a lo largo del interior de uno) es llamado por Pablo el “Santuario”, y el cuarto cuadrado es el “Lugar Santísimo” (Hebreos 9:2-3).  El atrio, terreno exterior, o patio podría compararse con el “hombre exterior”, el cuerpo.  Por su parte, el propio edificio o tienda del tabernáculo, al estar en el “corazón” del atrio, crudamente hablando, se compararía a nuestro “corazón”.  Pero dijimos que tiene dos cuartos.  Sí, “el hombre exterior” de nuestro corazón consiste en nuestra alma, la cual está simbolizada en el cuarto del “Santuario” y, además, nuestro espíritu está prefigurado en el “Lugar Santísimo”.  Por el momento, únicamente podríamos considerar que el Sumo Sacerdote es tipo de Cristo.

De hecho, ÉL podía venir sólo en el Día Anual de la Expiación.  Pablo nos dice que esto representa un evento único “una sola vez y para siempre” (Hebreos 9:12).  Cristo habita en el Lugar Santísimo del cielo y, además, en la cámara o espíritu de sus santos.  Por el Espíritu, ÉL puede estar en ambos lugares.

Nuestro día de expiación “una sola vez” y para siempre fue cuando Cristo entró en nuestros corazones.  Y, así como la carne no podía trabajar aquel día de fiesta, así tampoco podíamos nosotros trabajar para nuestra salvación.  “No por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:9).

Tres cosas en el Lugar Santísimo muestran a Cristo en nuestro espíritu.  Escribiendo esto, nosotros entendemos que uno no puede construir o establecer doctrinas a partir de los tipos del Antiguo Testamento, pero ellos son ilustraciones de la verdad del Nuevo Testamento.  Esto es válido (Romanos 15:4, I Corintios 10:11, Gálatas 4:24, Colosenses 2:17 y Hebreos 10:1).  Pero entonces ¿cómo son esas figuras de Cristo?  Primeramente, nosotros hemos visto la figura de Cristo en el Sumo Sacerdote.  En segundo lugar, el Arca del Pacto también es figura de Cristo.  En tercer lugar, dentro del pilar de la nube, la cual posaba sobre el asiento de misericordia del Arca (Levítico 16:2) estaba el Ángel del Señor, el cual era Cristo en el Antiguo Testamento (Éxodo 14:19, Daniel 3:25, Hechos 27:23, I Corintios 10:4) “cordón de tres dobleces, no presto se rompe” (Eclesiastés 4:12).  El cordón de Amor de Dios que liga nuestro espíritu a ÉL es tres dobleces en uno.

¿Qué verdad práctica podemos aplicar sobre lo ya dicho?  En nosotros, Cristo como el Sumo Sacerdote nos ha dado una posición “una vez y para siempre” desde nuestro “día de expiación”.  El Arca con sus tesoros, mostrando las riquezas de Cristo dispuestas para nosotros (mencionadas en I Corintios 1:30) muestra que Cristo en nosotros nos da una herencia provisional.  (Nuestra alma no tendrá carencias, si ella desea apropiarse de las riquezas escondidas en el conocimiento de Cristo, justificación, santificación y redención, descritas o ilustradas por el maná, la vara de Aarón, las tablas de la ley y el asiento de misericordia).  Y en tercer orden, ilustrado por el Ángel de Dios en el pilar de la nube del Espíritu Santo, es Cristo, en nosotros, “la esperanza de Gloria”, dándonos además un compañerismo personal.

Contrasta el ministerio en los cuartos y tú verás una ilustración del ministerio de Dios dentro de tu espíritu y dentro de tu alma.  En el Lugar Santísimo, el Sumo Sacerdote entraba y permanecía justo delante de Dios.  Esta era su responsabilidad y entonces podemos entender por qué el Señor declara “Consumado es”.  Nuestra justificación es ante Dios.  Justificación quiere decir “declarado justo” (“declarado” significa una sentencia legal, judicial, pronunciada a nuestro favor y no se trata de una experiencia basada en nuestros sentimientos).  Pero nosotros somos responsables de cooperar y de caminar diariamente con el Sumo Sacerdote en nuestro Santuario o Cuarto del Alma.  Porque, diariamente, el Sumo Sacerdote caminaba con sus hijos  -incidentalmente, su caminar ilustra una cruz al ver la forma en que ellos ponían el sacrificio diario y ministraban en los muebles del santuario:  Ellos despabilaban las mechas del Candelero, ponían incienso en el Altar de Oro (no confundir con el Altar de Metal de los atrios de afuera) y, semanalmente, colocaban pan fresco sobre la Mesa -.

Justificación es una parte de la obra terminada en Cristo; la Justificación está ilustrada en el ministerio del Lugar Santísimo.  Por otra parte, Santificación (significa “apartar” y “hacer limpio”) es ilustrada por el diario caminar en el Lugar Santo.  Ser “apartado” o “separado” involucra o envuelve un caminar.  Ordinariamente, si tú estás en un lugar y quieres apartarte a otro sitio, tú caminas hacia ese sitio. Justificación nos da vida eterna, nos da una posición permanente en la Casa de Dios.  Santificación nos da una herencia eterna; esto es algo más que un obsequio (Romanos 6:23; Colosenses 3:24; Hechos 20:32 y 26:18).  Esto desarrolla nuestro estado de crecimiento.  Incidentalmente, hay tres palabras que denotan estados o situaciones de crecimiento en la familia de Dios.  Estas palabras son ‘teknon’, usualmente traducida como “niños pequeños” o “bebés”, ‘paidion’ o adolescente y ‘ouios’ hijos maduros.  Alrededor de la mesa todos ellos tienen la misma posición, pero diferente estado de crecimiento.

Nosotros tenemos que calificar la declaración de que el ministerio del Sumo Sacerdote en el Lugar Santísimo es figura de Justificación.  Pero, aún cuando esto es verdad, hay tres bases para Santificación, y una de ellas fue incorporada dentro de la Justificación porque nosotros somos santificados por la Sangre; es decir, al ser puestos aparte en cuanto a nuestra posición, nosotros somos santificados por el lavamiento de la Palabra (Juan 17:17) y, usualmente, esto es lo que generalmente es dado a entender por “Santificación”.  Esto nos pone aparte, tan lejos como nuestro estado es afectado.  Luego entonces, ahí estamos siendo santificados por el Espíritu Santo (Romanos 15:16, etc.) quien nos separa aparte tan lejos como concierne al servicio.  En la experiencia normal, esto es cuando uno recibe el Espíritu Santo, después de la Salvación, tal y como acontece en el libro de los Hechos.  (Los sacerdotes del Antiguo Testamento no podían servir hasta que el aceite era puesto o derramado sobre ellos).  Pero, gracias a la ofrenda personal de Cristo por nosotros derramando Su Sangre, y por nuestra aceptación de esto como el nuevo nacimiento, nosotros “somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez”.  “Porque con una sola ofrenda (Él) hizo perfectos (en la versión al Inglés “Él ha perfeccionado”) para siempre a los santificados” (Hebreos 10:10 y 14).  Nosotros podríamos adicionar que esto no fue solamente en nuestro espíritu, el cual fue santificado una sola vez y para siempre, porque el Sumo Sacerdote ilustra una santificación completa cuando él rociaba no sólo el asiento de misericordia sino el tabernáculo y los muebles de adentro; judicialmente, nuestro ser completo está “cumplido en Él” (Colosenses 2:10).  Por otra parte, el Sumo Sacerdote ilustra nuestro Bautismo en el Espíritu Santo, a través del aceite puesto en todas las partes del tabernáculo; y este bautismo es completo.  (Bautizo significa venir a ser completamente mojado, humedecido, empapado).  Después, había quizá más derramamientos de la Gloria del Espíritu Santo, los cuales caían sobre uno y otro de los sacrificios o henchía el Santuario.  Así, hay “un Bautismo”, pero muchas llenuras.  Los Corintios daban la apariencia de no estar santificados en su caminar, pero Pablo les escribió y les llamó “santificados” en Cristo Jesús” (I Corintios 1:2).

Una rápida mirada al tabernáculo muestra que el cuarto exterior está rodeado por una cortina de lino blanco de siete y medio pies de alto.  Sí, nuestras acciones deben ser tan blancas y puras que ellas exalten a Cristo hasta lo más alto.  La novia está adornada de “lino fino, limpio y blanco: porque el lino fino son las buenas acciones de los santos” (Apocalipsis 19:8).  La única entrada en el cuarto interior es al lado oriental.  Nosotros siempre debemos ser guarnición o adorno hacia el oriente, al amanecer; ésta es una posición para recibir más luz de parte de Dios.

El Altar de Bronce es el primer mueble al que venimos una vez dentro de los atrios.  Era el mueble para los sacrificios.  Enseguida, uno viene a la Fuente de Metal con su pie o basa hecha de los espejos de las mujeres.  La fuente contenía el agua en la cual se lavaban los Sacerdotes en el servicio.

Enseguida, está el edificio o la tienda del tabernáculo con sus cuatro cubiertas.  La cubierta de la superficie fue hecha de pieles de tejón.  (Dios tiene el hábito de alojar sus grandes tesoros en apariencias oscuras.  Esto fue hecho verdad a través de Cristo:  Nació en un pesebre y de su ministerio, ahora, quién no lo levanta en alto.   Además, esto es una verdad en las iglesias de Cristo, donde Él es la cabeza porque ellas quieren la Gloria para Él).  Adentro de la entrada oriental, la única puerta del tabernáculo, hacia tu derecha, al lado norte, tú ves la Mesa de los Panes, al lado izquierdo, al lado sur, y las siete lámparas proyectando desde el Candelero, y, finalmente, puedes ver al frente el lugar del velo.  Nosotros ya hemos mencionado el Arca dentro del Lugar Santísimo.

Este artículo continuará y, Dios mediante, en la siguiente ocasión examinaremos cada una de las partes del tabernáculo y veremos cómo son ilustraciones de nosotros individualmente.  Algunas cuestiones como “¿Qué ilustra la mente con sus cinco sentidos? O ¿dónde están las cuatro leyes del ser humano?” serán tratadas cuidadosamente.

Cuando Dios mostró a Moisés el diseño o modelo, esto fue en el monte.  Cualquier otro tema como éste que ve el modelo de Dios para nosotros, sea en forma colectiva o individualmente, debe además sernos mostrado “en el monte”.  El lector puede tomar estas líneas seriamente y, antes de leer esta serie de espíritu, alma y cuerpo, debe asegurarse que él está “en el monte” y que está preparado para recibirlas por el Espíritu Santo.


DOCTRINA DE ESPÍRITU, ALMA Y CUERPO

Por Robert Ewing

SEGUNDA PARTE.- El Tabernáculo.- El Álbum fotográfico de Dios.

 

(Tomado del folleto en Inglés titulado “SPIRIT, SOUL AND BODY, PART TWO - The Tabernacle - God’s Photo Album”)

 

{Todas las referencias bíblicas son tomadas de la antigua versión de Casidoro de Reina y Cipriano de Valera, a menos que se haga alguna referencia distinta}

Cristo fue el Tabernáculo Divino, en el cual habitó la Deidad.  “Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó [literalmente, en el texto original dice “Tabernaculó” o “hizo Tabernáculo”] entre nosotros (y vimos su Gloria, gloria como del Unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

El cuadro del Tabernáculo puede parecer muy simple, pero de él brotan riquezas ocultas porque, en el sentido propio de la palabra, ahí está el álbum fotográfico de Cristo.  Y no sólo de Cristo sino aún del creyente, el cual es como Cristo es; es decir, en el Tabernáculo también puede verse la fotografía del creyente.  Y podemos decir que la Iglesia también está prefigurada ahí.  Pero ya que de hecho estamos considerando lo concerniente a lo individual, nos limitaremos en estas líneas a las fotografías relativas al creyente.

En el artículo anterior, nosotros describimos minuciosamente las piezas del Tabernáculo; sin embargo, ya que cualquiera pudiera perderse en aquel para poder leer este folleto, enseguida enlistaremos las partes del cuadro antes dibujado.  El Tabernáculo estaba en el “Atrio exterior”, al aire libre (fig. 3) siempre con la fachada hacia el oriente.  En los atrios estaban dos detalles: el Altar de Metal o de Bronce (letra F) y la fuente de Metal o de Bronce (letra E).  Los Sacerdotes se lavaban las manos y los pies en la fuente de metal, antes y después de ministrar en el altar, el lugar donde eran puestos los sacrificios.  Enseguida, el primer cuarto llamado “Lugar Santo” tenía cinco pilares sosteniendo la cortina de la puerta frontal.  En este cuarto (fig. 2) estaban la Mesa de los Panes de la Proposición o de la Presencia (letra B); sobre ella descansaban doce panes sin levadura y cada Sábado eran comidos por los Sacerdotes Aarón y sus hijos.  En el lado sur estaba el Candelero de Oro con sus siete lámparas (letra C); todos los días era despabilado y brillaba nocturnamente.

La letra D muestra el Altar del Incienso.  Este altar pertenecía al cuarto de más adentro; sin embargo, de acuerdo con el Mishna Hebreo, el Altar de Incienso fue prestado al Lugar Santo, para su uso diariamente.  Este hecho es comprobado por Pablo en Hebreos 9:2-4; en este pasaje, el “Incensario de Oro” es llamado “Altar de Oro”.  Todo ello, de acuerdo a los eruditos dignos de confianza.  “Porque el Tabernáculo fue hecho: el primero, en que estaban las lámparas y la mesa ...”  Pablo dice de estos en el cuarto de enfrente.  Pero respecto al último cuarto (fig. 1) o “Lugar Santísimo”, él dice “el cual tenía un incensario de oro”.  La palabra “donde” denota o describe una posición, o localización, o situación, o ubicación; pero la expresión “el cual tenía” denota posesión.  Esto es, el Incensario de Oro pertenecía al Lugar último en Santidad (Lugar Santísimo). Cuatro pilares sostenían el velo que separaba los dos cuartos.  Un quinto pilar celestial, saliendo de la nube del Espíritu, descansaba sobre el asiento de misericordia, el cual era la tapa sobre el Arca (fig. A).  Además, había cuatro cubiertas cubriendo el tabernáculo, las cuales (cubrían en parte) coincidían con las paredes.  Cuarenta y ocho tablas, de diez codos de alto (un codo es uno y medio pies ó 42 centímetros aproximadamente) cubiertas, como los muebles, de oro.  Sólo los muebles de los atrios eran de metal (bronce); la Fuente o Lavacro de puro bronce; y, adentro, el Candelero era de puro oro.

El tabernáculo y, su secuencia, el templo son tipos de verdades que nos conciernen hoy en día; por ello, esta cuestión es más allá para cualquiera que conoce la Biblia; ambos, el tabernáculo y el templo, pueden ilustrar cómo es visto el individuo en el exacto propósito, el cual es para ser “... un santuario, y Yo habitaré entre ellos” (Éxodo 25:8).  Aquellos santuarios son tipos o figuras de Cristo; pero no sólo de Cristo; también son figura de la Iglesia y además de nosotros en lo individual.  Pablo, Pedro y Cristo dieron testimonio de esto (Juan 2:19, I Corintios 3:16, II Corintios 5:1-4, II Pedro 1:14).

Si el tabernáculo muestra a Cristo y si “la gracia y la verdad por Jesucristo fue hecha” (Juan 1:17.  La versión al inglés King James dice que “la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo”) nosotros podemos estar expectantes de ver a la gracia y a la verdad balanceadas entre sí.  De hecho, nosotros lo vemos:  Porque hay tres pares de gemelos tantos como muebles había en el santuario.  Cada uno de estos son gemelos de “gracia y verdad”.  El Altar de Bronce, donde la sangre de los sacrificios era derramada muestra la gracia.  La Fuente ilustra el lavamiento por medio de la verdad.  Cristo limpia a Su Iglesia (literalmente) a través del “lavacro del agua por la Palabra” (Efesios 5:26).  Enseguida, dentro del santuario, la Mesa de los panes de la proposición tiene su equilibrio con el Candelero.  En contraste con el Altar de Bronce, donde la gracia es mostrada como un “favor inmerecido”, aquí la gracia es ilustrada como “suficiencia divina” gracias al suministro de aceite continuo cada día.  Finalmente, nosotros vemos el Arca del Pacto, dentro de la cual estaban la ley y el maná -la verdad- y en contraste el Altar de Oro está ilustrando la oración y la adoración, a través de las cuales la gracia es acumulada.

De hecho, se nos permite ver a Cristo mismo en el tabernáculo, dado que él está dentro de cada creyente y de manera semejante es ilustrado por el santuario.  El Evangelio de Juan muestra a Cristo enlistando siete nombres compuestos o siete “YO SOY”.

“YO SOY el Pan de Vida” (Juan 6:35).  Él es nuestro “pan de la proposición” o “Pan de la Presencia”, el cual nosotros, en nuestra posición de sacerdotes, comemos.  “... Es cosa muy santa ... de las ofrendas encendidas” (Levítico 24:9).  El pan era tomado del pueblo (Levítico 24:8).  El pan era guardado en platos de oro hasta el momento de comerlo; sí, nosotros suministramos la verdad una y otra vez y ella debe venir por revelación; es decir, debe ser descubierta.

“YO SOY la luz del mundo”; sin embargo, ahora Él dice:  “vosotros sois la luz del mundo” (Juan 8:12, 9:5, Mateo 5:14).  No hay contradicción; sólo que Él alumbra a través de nosotros.  Esto está ilustrado en el Candelero.

“YO SOY la puerta ...” (Juan 10:9).  Él es el velo roto, a través del cual nosotros podemos venir confiadamente hasta el trono de la gracia (Hebreos 10:20).

“YO SOY el Buen Pastor” (Juan 10:11).  Aarón, el Sumo Sacerdote, es figura de Cristo como tal (el Buen Pastor).

“YO SOY la resurrección y la vida” (Juan 11:25).  Él es visto como el Ángel de Dios que estaba en el pilar sobre el asiento de misericordia y fue quien, levantándose en el pilar, encausó a Israel para levantarlo hasta que ellos vinieron a Canaán.  Finalmente, Él los dirigió a través del Jordán y permaneció con ellos cerca de una semana y, entonces, apareció como el Príncipe de los ejércitos de Jehová.

“YO SOY el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6) por que Él es visto a través del Arca, la cual dirigió a Israel (el Arca siempre quedaba bajo el Ángel), y por las cosas dentro de ella (la ley, el maná escondido y la vara de Aarón que reverdeció y dio fruto), y por la sangre rociada en el asiento de misericordia.

“YO SOY la vid verdadera” (Juan 15:1).  Una vid verdadera protege.  Nosotros fuimos hechos para permanecer en Él.  Aquí, nosotros vemos la tipología de Cristo por las cuatro cubiertas.  La cubierta de más afuera de piel de tejón ilustra Su cuerpo (en realidad hecho de muchos tejones muertos, los cuales, en otros tiempos, vivieron en la tierra). Cuando él dio Su cuerpo personal, se multiplicó en muchos más.  Enseguida, nosotros vemos las pieles de carnero teñidas de rojo; esto ilustra Su sangre. “Ésta es la sangre que hace cubierta para el alma” (Levítico 17:11 versión King James).  A continuación, nosotros vemos las once cortinas de pelo de cabra como cubierta o como una figura de Su alma dada por nosotros.  Las cabras hablan de Su humanidad.  Recordemos que fue la víctima propiciatoria que ilustró la muerte de Su alma en el momento de la expiación.  Finalmente, como si ambas cortinas sirviesen de fundamento para las otras cubiertas y, a su vez, de cielo del tabernáculo, es la cubierta de diez cortinas blancas bordadas en lino con querubines estampados.  De hecho, era llamado el “Tabernáculo” (Éxodo 26:1).  Nosotros “estamos cumplidos en él” por que Él se ha dado completo a Sí mismo por nosotros.  Si él hubiese retenido parte de sí mismo, entonces esa particular parte de nosotros no habría tenido su seguridad ante el Padre.  Dado que el Padre ve el punto final, como si nosotros ya fuéramos glorificados (Romanos 8:29-30) no es extraño para Él reconocer la vida de Cristo como nuestra (Colosenses 3:4).

En el tabernáculo hay tres figuras para ilustrar nuestro espíritu, alma y cuerpo.  Una de esas tres figuras ya  ha sido mencionada porque, justamente, el Padre nos ve “aceptos en el amado”.  Ahora veamos los otros dos equipos.  En semejanza de un extraño y neófito que ve el tabernáculo y sus cuartos, el mundo nos ve superficialmente.  Por supuesto, la gente del mundo no podría haber visto dentro de los cuartos del tabernáculo; sin embargo, ellos podrían decir que había un atrio  (esto ilustraría el cuerpo) y, simplemente, ellos pudieron ver las paredes verticales que encierran los dos cuartos.  Al frente, el “Lugar Santo”, prefigura nuestra alma y el Lugar Santísimo prefigura nuestro espíritu.  Hoy, mirando fuera de la creación de Dios, el mundo tampoco puede dividir el espíritu y el alma por medio de sabiduría humana.  Sin embargo, si se pretende partir de toda la estructura de la propia figura limitada de nosotros en lo individual creada por el mundo, la triunidad fracasa y viene a tierra. ¿Cómo podemos vernos a nosotros mismos como una trinidad?  ¿Está esto mostrado en el tabernáculo?  Sí, porque nosotros somos reconocidos por nuestro triple ministerio.

El Altar de Bronce con su reja de metal tipifica nuestro cuerpo sobre la cruz (el bronce habla de juicio).  Básicamente, el Altar, en sí mismo, es de madera, la cual nos habla de la humanidad o naturaleza humana, cuyas necesidades están representando alguna parte de nosotros; y estando en los atrios, el altar, por sí mismo prefigura a nuestro cuerpo.  También nuestros cuerpos tienen un ministerio de sacrificio (Romanos 12:1).

En su ministerio, tal como nosotros la vemos, el alma es prefigurada por el Candelero; y, en su ministerio de trabajo, el espíritu es visto prefigurado en el Altar de Oro.  Esto no es contradictorio con la forma de explicar que en este cuarto del alma o Lugar Santo, la Mesa de los Panes representa nuestro intelecto, el cual es para tener el pan de Dios, sin levadura, y que el Candelero representa nuestra voluntad y que el Altar de Oro representa nuestras emociones.  Por el contrario, lejos de ser una contradicción, es un alargamiento para entender estas tres áreas del alma.

Pero antes de mirar el ministerio del alma, prefigurado por el Candelero, primero pongamos la atención en el Altar de Oro.  No es difícil  admitir que nuestro espíritu tiene un ministerio de enseñar al alma cómo adorar, pero lo nuevo es que el Altar del Incienso prefigura esto.  Es decir, el Altar del Incienso prefigura el ministerio del espíritu de enseñar al alma a adorar.  ¿Contradeciría esto la visión de que el espíritu personal no tiene pecado en sí mismo, el cual es la “actitud del alma”, frecuentemente llamada “espíritu” y que es la responsable de pecar?  No, porque “lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6), y “cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado porque Su simiente está en él; y no puede pecar porque es nacido de Dios” (I Juan 3:9).  De hecho, el cristiano “... se guarda a sí mismo, y el maligno no le toca” (I Juan 5:18).  Y la semilla es incorruptible, producida por la palabra incorruptible (I Pedro 1:23).  Pablo habla de nuestro espíritu orando cuando nosotros oramos en lenguas.

Esto es algo de aquel incienso dulce, cuando está centrado en Cristo, que se levanta del Altar del Incienso (I Corintios 14:14; Efesios 6:18; Apocalipsis 8:3). Hay profunda emoción en el espíritu regenerado, dado que Dios es Amor y “el que se une al Señor un espíritu es con Él” (I Corintios 6:17).  El espíritu es un ser racional y, por su enlace con la unión divina conectado a lo infinito, es visto en la interpretación literal de I Corintios 2:11 “porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?”  Por medio de los cinco sentidos del espíritu: Fe, Esperanza y Amor, Temor o Veneración a Dios y Adoración verdadera, e Intuición, y a través de los nueve dones del espíritu, Dios provee canales para beneficiar nuestras almas desde la fuente inagotable del espíritu.

El ministerio del alma visto en el Candelero de Oro es un ministerio intrincado.  Vemos veintidós “copas en forma de almendras” (Éxodo 25:33).  La Palabra muestra que nosotros debemos ser “llenos” de veintidós cosas.  Hay nueve “manzanas (en el original se refiere a adornos ornamentales o protuberancias en los brazos) y sus flores”.  El espacio no permite hablar mucho de ello, pero su oro era una mezcla con aleación y así era nuestra alma hasta que empezó a ser renovada a fin de llegar a ser como el Alma de Cristo (el oro nos habla de la naturaleza Divina).  Hay accesorios especiales con el Candelero.  Ellos son tenazas (... pinzas o tenacillas, despabiladeras, para, aparentemente, sujetar los accesorios) y los vasos para el aceite.  Dios nos da tenazas de Amor, ya que nosotros no podemos restaurar, con dedos de crítica, a los hermanos caídos en su testimonio; nos da esperanza de que podemos llevar nuestras pruebas pacientemente, y nos da fe de que pondrá la cantidad completa de aceite.

Porque, de no haber lámparas, el propósito del Candelero sería inútil, sería vano, sería nulo.  Aquí es donde la figura o tipo de la voluntad es visto, porque la voluntad no es una facultad única en sí misma; en un sentido, es la expresión de un anhelo y, entonces, es lo que trae afuera ese propósito (Efesios 1:9).  Nosotros hemos visto que la palabra para la mente completa es “dianoia”, la cual constituye todo nuestro intelecto (“nous”), o nuestras facultades mentales.  La “dianoia” se compone de los cinco sentidos del alma: razón, memoria, imaginación, conciencia y emociones.  La voluntad del alma es expresada en esta frase “pon tu mente de acuerdo” o “arregla tu mente”.  Porque, cuando la mente hace esto, ella tiene la colección superior de siete facultades para traer hacia afuera sus propios deseos.  El alma crece por sí misma.  Para entender esto, es necesario ver la base del Candelero.  En semejanza de un árbol creciendo, el alma toma altura y se agranda y se ensancha y empieza a ramificarse y a extenderse hacia afuera.  Hay “conductores” básicos, anhelos (de preservación, expresión, seguridad, fidelidad, control, conocimiento y atención o aceptación) que forman esas ramas.  Pero puede que ellas nunca encuentren satisfacción completa hasta que ellas acaben, en semejanza de las lámparas, en el propósito de Dios, llenas del Espíritu Santo, resplandeciendo por Cristo.  De hecho, Él, Cristo, está brillando a través de los anhelos y ejecutando Su voluntad.  Nosotros debemos entrenar nuestra voluntad por el Espíritu y alinearla a la Palabra.

La autoridad es investida en nuestra voluntad.  Para lo que nosotros deseamos hacer ponemos toda nuestra máquina mental en movimiento a fin de llevarlo a cabo.  Satanás reveló, por sí mismo, sus cinco “yo deseo”; por tanto, Dios lo lanzó fuera (Isaías 14:12-14).  Así que nuestra “voluntad” es esta séptuple máquina mental  (las lámparas)  originada en el alma  (el Candelero); “haciendo de ánimo (psuche-alma) la voluntad de Dios” (Efesios 6:6).

El sentido del tacto del alma, el afecto, es la actividad de las emociones.  (Por supuesto, la carne puede sustituir emociones falsas también).  El sentido del gusto, la razón,  es el intelecto operando en sí mismo en nuestra alma.  (La palabra Hebrea “taam” es usada alternativamente por “gusto” y “razón”).  El sentido del olfato del alma, la conciencia, es el Espíritu Santo operando en nuestra alma para darnos discernimiento entre lo bueno y lo malo; esto es cuando la conciencia no es operada por Satanás o por alguna iglesia tradicional.  La memoria es el oído del alma; la memoria recoge y pone en orden las voces de nuestra alma desde el pasado.  La imaginación es los ojos del alma.  A diferencia de nuestra definición limitada de imaginación, las palabras en Hebreo antiguo y en Español[3] traen en sí mismas semejante verdad en su significado.  La imaginación visualiza para el alma los objetos invisibles y da forma a los deseos del alma en propósitos definidos e inspira hasta que estos son realizados.  Dado que la imaginación es el alma operando en sí misma para darle forma a las facultades mentales en semejanza de los deseos del alma, la imaginación puede ser comparada con el eje o la vara del Candelero, ya que todas las demás ramas brotan de la caña central.  David veía siempre delante de sí al Señor; por ello, David no era conmovido (Salmo 16:8).

Esta actividad combinada del alma es mencionada justamente en la “ley de la mente”.  Pero cuando el alma se somete a la naturaleza del pecado, esto es llamado “la ley del pecado y de la muerte”; o si se somete a la naturaleza de Cristo, entonces, se convierte en “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús”; o si se mueve hacia la palabra sobrenatural, entonces es “la ley de fe”.

Algunas veces, una guerra civil se manifiesta en los miembros (Romanos 7:23).  Esto viene seguido de una “voluntad débil” concerniente a las cosas de Dios que no pone todas sus facultades firmemente hacia la meta de su propósito, el cual debería ser seguir a Cristo.  De hecho, aunque ya hemos mencionado que “nous” quiere decir intelecto y “dianoia” significa la mente completa, todavía hay una tercera palabra principal para “mente” y sugiere este mismo pensamiento de poner la mente inclinándola hacia un acto definitivo.  Los hechos “nous” (inteligibles), semejantes a un tamiz o cedazo usado en la limpieza de la casa, sirven para escudriñar todos los pensamientos conscientes que el alma considera insuficientes o poco importantes y para poner los otros pensamientos en el alma.

La actividad combinada de nuestras facultades mentales da “fuerza” cuando dichas facultades mentales están armadas en común.  Además, esto es el “espíritu” impersonal o la actitud que necesita limpieza (II Corintios 7:1).

La ley de nuestra mente, la cual consiste de nuestro intelecto, voluntad y emociones, varía en diferentes razas.  Algunas tienen un fuerte intelecto pero escasez de emociones y otras tienen lo opuesto.  Cuando Dios hizo Su antigua raza, Él los hizo más completos e íntegros en comparación al resto de la gente.  “Este pueblo crié para mí ...” (Isaías 43:21).  Así, la variación de la influencia de la Ley de la Mente tiene sus ventajas y también tiene sus desventajas porque requiere más consagración para tener la mente completa dedicada a Dios, cuando nosotros tenemos más de ello.

¿Dónde están prefiguradas las cuatro leyes, en el tabernáculo?   Aarón, el Sumo Sacerdote, tipifica la “ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús”.  Eleazar, su hijo, tenía “el cargo de todo el tabernáculo y de todo (mobiliario) ... está en él” (Números 4:16), así que tipifica la “ley de la mente” porque la ley de la mente es responsable hacia o para Cristo, y también tiene responsabilidad sobre nuestro diario caminar.  Ithamar quiere decir “costa de palmas”.  Las palmeras prefiguran la victoria; una costa completa de ellas ilustra una serie completa de victorias, ya que “ésta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe” (I Juan 5:4) es evidente que Ithamar, el hermano de Eleazar, tipifica la “ley de fe”.  Como ha sido dicho, estas leyes conducen en cuatro diferentes esferas.  Ellas son como las velocidades de un auto. La ley del pecado únicamente puede hacer un retroceso (o recaída al pecado) al ir en reversa.  La ley de la mente se localiza en nuestro ser en la esfera mental; la ley del Espíritu de Vida se ubica en el terreno espiritual; y la ley de fe se encuentra en la esfera sobrenatural, donde el espíritu opera en poder.  La ley del pecado y de la muerte es ilustrada como la ofrenda por el pecado, puesta encima del Altar mientras el fuego la consume.

Cuando la ley del pecado opera sobre las lámparas del Candelero de nuestro ser, sobre nuestras siete facultades mentales, nosotros tenemos los pecados enlistados en Proverbios 6:16-19, los cuales “son abominación de Su alma”.  Pero cuando la Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús empieza a tocar o tañer las cuerdas de vida del corazón, nosotros tenemos la armonía de II Pedro 1:5-7.

En conclusión, la vida es como un jardín, nosotros somos los cuidadores o encargados.  Dios suministra la semilla correcta que es la Palabra, y la lluvia a través del Espíritu, y la cruz es el arado en nuestra vida.  Pero, ¿cuáles son los instrumentos del jardín?  Aquí, otra vez, es donde los cinco sentidos del alma son importantes, porque los sentidos, con relación al Calvario, son ilustrados por las cinco herramientas de bronce, “instrumentos” mencionados en Éxodo 27:3.  El puro enrejado del Altar de Bronce tipifica, por sí mismo, la cruz.  Los cinco sentidos, a medida que son henchidos del Espíritu, ya han sido mostrados al estar tipificados por el Candelero.  Simplemente, su relación con la Palabra, el pan, es descrita en Números 4:7, donde ellos son ilustrados como “... las escudillas, y las cucharas, y las copas, y los tazones para libar ...” todo para ayudar en asegurar y comer el pan sin levadura.  “Las escudillas” o “platos” hablan de la imaginación porque en ellas nosotros ponemos la Palabra, a medida que nosotros la visualizamos y nos deleitamos en ella.

“Las cucharas” son como el sentido de la memoria, la cual ahonda y excava en el subconsciente las capas más profundas de nuestro ser y descubre el maná escondido.  “Los tazones” (de la raíz de la palabra “hacer limpio”) son como la conciencia: “que tengan el ministerio de la fe con limpia conciencia” (I Timoteo 3:9).  Pero ¿dónde está ilustrada la “razón”?  Ya no hay más vasijas.  ‘Razón’, en Hebreo “taam”, es sinónimo de “gusto”.  Así que ahora tú ya estás saboreando el pan, lo cual ilustra la razón.[4]


DOCTRINA DE ESPÍRITU, ALMA Y CUERPO

Por Robert  EWING

TERCERA PARTE.-  Aplicación Práctica.

 

(Tomado del folleto en Inglés titulado “SPIRIT, SOUL AND BODY, PART III - Practical Application”)

{Todas las referencias bíblicas son tomadas de la antigua versión de Casidoro de Reina y Cipriano de Valera, a menos que se haga alguna referencia distinta}

El conocimiento puede suplir los hechos, pero sólo la sabiduría puede aplicarse a ellos.  Por ello, el lector debe pedir a Dios para tener la acción de Su Espíritu de Sabiduría.

En la primera parte de este estudio, nos ocupamos de la definición de espíritu, alma y cuerpo.  La segunda parte trata de la descripción de nosotros en lo individual; viene a ser el álbum fotográfico de Dios, el tabernáculo del Antiguo Testamento.  Ahora veamos los beneficios prácticos que tal entendimiento nos da.  Si el lector no ha leído los tratados anteriores, él todavía podrá aprender algo de éste.

¿Cuáles son algunos de los beneficios prácticos derivados de todo este estudio?

REPOSO es uno de ellos.  Cuántas y cuántas personas (sin mencionar nuestra experiencia personal) hemos visto entrar en reposo solamente por recibir estas verdades básicas.  ¿Puede haber algo más maravilloso, como el “crescendo” es en la música, de lo que nosotros encontramos en Hebreos 4:12 culminando con el mensaje del reposo?  “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz ... que alcanza hasta partir el alma, y aún el espíritu ...”

EFICIENCIA es otro beneficio práctico.  Un mecánico es eficiente porque economiza mucho tiempo pues él sabe cómo poner el motor a “tiempo”.  La Psicología humana trata con la conducta humana, en un intento por ayudar a resolver los problemas básicos de todos, propios del hombre.  Sin embargo, la Palabra de Dios da la respuesta completa a los problemas de la humanidad.  Previamente, nosotros disertamos acerca de los ministerios de nuestros cinco sentidos del alma.  Algunas veces, hay guerras en los miembros del alma (Romanos 7:23).  Si nosotros vemos cuál miembro está fuera de la voluntad de Dios, entonces, nosotros podremos tratar con él eficientemente.  Algunos permiten a Satanás apropiarse de su imaginación y, si ellos supiesen hacia dónde están caminando, ellos podrían detenerse rápidamente.  La imaginación (habilidad de visualizar), la razón, los afectos, la conciencia y la memoria debieran jalar todos juntos.

UNIDAD es un resultado de ver y comprender estas verdades.  La oración de Cristo, en Juan 17 “que ellos sean uno”, es contestada cuando, por la unidad del espíritu, nosotros somos guardados juntos.  “¿Andarán dos juntos si no estuvieren de concierto?” (Amós 3:3).  La verdad siempre está en balance.  Las corrientes doctrinales de Arminianos y Calvinistas, ya mencionadas anteriormente, están mirando a los lados de la misma gran verdad de “salvación”.  Uno mira la justificación y dice, con Cristo, “consumado es”, o, con Pablo, “y en Él estáis cumplidos” (Colosenses 2:10).  El otro mira hacia la diaria justificación de nuestra alma y ve que nosotros estamos siendo completados o, como Pablo escribió de Epafras, en Colosenses, que él estaba orando “para que estéis firmes, perfectos y cumplidos en todo lo que Dios quiere” (Colosenses 4:12).  Tal apariencia de contradicción de versículos, de repente adecuados dentro de su lugar, uno con el otro, es desvanecida cuando esta verdad es entendida.  Luego nos ocuparemos de ello en mayor detalle.

ENTENDIMIENTO con sus subproductos de “cumplido entendimiento” (Colosenses 2:2) viene cuando uno ve el cuadro completo.  Además, esto nos hace distinguir uno de otro.  El creyente “legalista” perderá, no sus convicciones, pero sí su condenación, cuando la gracia dé una actitud graciosa hacia el débil en la fe.  Ni Satanás mantendrá sobre él condenación porque el creyente, callado, será sujeto del espíritu.  Así como ha sido un extremo, así ha sido de crítico el otro extremo.

El entendimiento en la Palabra es como raíces que te harán flotar en la marea a través de la tormenta y te harán crecer por primera vez en tu vida, en lugar de ser un bebé para siempre.

Podríamos mencionar muchos más resultados de esta enseñanza balanceada, pero ahondemos en algo de este “entendimiento”, el cual acaba de ser mencionado.  Como ha sido dicho, la Palabra hace división entre espíritu y alma.  Dado que nosotros somos hechos en imagen de Dios, nosotros somos trinos también.  Pablo oraba para que nosotros pudiésemos ser “santificados”, lo cual quiere decir “poner aparte” o ser apartados en nuestro “espíritu, alma y cuerpo...” en la venida de Cristo (I Tesalonicenses 5:23).  Nosotros no debemos ser como el cocinero que, vendado de los ojos, va hacia la despensa y hace un “batidillo” de cualquier cosa que tomó casualmente; porque incluso, si ese “batidillo” proviene de una tienda de primera clase, traerá indigestión.  Sin embargo, muchos ministros fracasan en hacer caso al llamado de “trazar bien la palabra de verdad” (II Timoteo 2:15) y se preguntan por qué la gente tiene indigestión.  Una vez pasé por Phoenix y un pequeño niño lleno del Espíritu, confidencialmente, me dijo que Dios le daba muchos mensajes, pero él no podía predicarlos a los adultos, decía él, porque ellos no apreciaban los mensajes.  Yo pregunté cuál era uno de esos mensajes y él me preguntó ¿cuáles son la primera y última palabras de la Biblia? “En... y Amén”, respondí.  Entonces, él contestó “Tú ves, esto muestra que toda la Biblia está hecha para ser puesta en un hombre”.   Si toda la Biblia está dada para “que el hombre de Dios sea perfecto” (II Timoteo 3:17) y si ese hombre es un hombre trino, es lógico que algunos de esos versos traten con el espíritu, otros tratan con el alma y otros con el cuerpo.  Especialmente, esto es una gran verdad concerniente a la salvación.

“Él cual nos libró y libra de tanta muerte; en el cual esperamos que aún nos librará” (II Corintios 1:10). Justificación, santificación y glorificación describen las tres formas de liberación mencionadas, porque nosotros fuimos liberados una sola vez y para siempre de la eterna pena del pecado (I Tesalonicenses 1:10) la cual fue justificación y ésta vino por la sangre, la cual, por supuesto es fundamento de todo.  A través de nuestro diario caminar en santidad, caminar que es santificación, nosotros estamos siendo liberados del poder del pecado (hábitos, tentaciones).  Pero un día, por fin, seremos liberados de la presencia del pecado; esta liberación será la glorificación cuando Cristo venga.

“Justificación” es un término legal o judicial.  La parte perdonada de quien ha sido absuelto puede o no tener sentimientos, pero “santificación” significa “poner aparte”, lo cual, usualmente, involucra un caminar.  Si tú estás en una puerta y deseas separarte hasta la otra puerta, tú debes caminar.  “Caminar” denota nuestra diaria experiencia y la acción de dar pasos de fe.  Previamente, “Santificación”, la cual ha sido visto que se logra por medio de la sangre, nos “separará” tan lejos como nuestra posición eterna es en Cristo y, esa fase de “santificación” fue incorporada en justificación y, por tanto, es “una vez y para siempre” y nos deja en perfecta posición en Cristo en nuestro espíritu, alma y cuerpo (Hebreos 10:10, 14).  Además, “santificación” fue entendida por ser de acuerdo con la verdad.  “Santifícalos en tu verdad, tu palabra es la verdad” (Juan 17:17).  Esto nos separa tan lejos como nuestra condición es afectada diariamente y esto, generalmente, es referido a la “santificación”. Entonces, el Espíritu Santo nos santificó, siendo bautizados en Él, nosotros fuimos separados para servicio (Romanos 15:16) como los levitas fueron separados cuando ellos fueron ungidos con el aceite santo de la unción.  Cuando, en I Tesalonicenses 5:23,  Pablo exhortó a los santos a ser completamente santificados, incluyendo el espíritu, él sabía que aún cuando, por el nuevo nacimiento, ellos tenían un espíritu perfecto, todavía necesitaba ser separado para servicio y no estar echado adormilado:  “...al cual sirvo en mi espíritu” (Romanos 1:9).  Fe, esperanza y amor son llaves para esa “gran salvación”.  “Justificados pues por la fe...” (Romanos 5:1).  Nosotros somos purificados o santificados por esperanza (I Juan 3:3).  El amor nos pule, nos bruñe y nos perfecciona para su venida (I Corintios 16:22).  Por supuesto que estos son como bloques de construcción, uno encima de otro, así que la esperanza Divina incluye fe (Romanos 4:18) y el amor incluye fe y esperanza (I Corintios 13:7).

En la Biblia, en ambos testamentos, en el Antiguo y en el Nuevo Testamentos, la palabra “Salvación” tiene la idea de ser “puesto en un lugar a salvo”.  Mucha gente salva necesita ser “salvada” en este sentido.  Usualmente, tú puedes decir esto ya sea en tiempo pasado, presente o futuro, pero salvación está hablando de justificación, santificación y glorificación, respectivamente.  Algunos ejemplos de ello los encontramos en Tito 3:5-7, Filipenses 2:12-13 y Romanos 13:11.

Por supuesto, no debemos considerar que las palabras “espíritu, alma y cuerpo” sean mencionadas cada vez que la Palabra de Dios se refiere a ellas.   Un ejemplo de esto es I Juan 3:2-3 y 4:17, donde por contraste se dice que “seremos semejantes a él”; nosotros estamos siendo semejantes a Él y, en demasiadas palabras, dice que ya hemos sido hechos semejantes a Él.  “Pues como (‘Katheos’ es usada denotando ‘semejante, asemejar, igual’ en cada particularidad) Él es, así somos nosotros en este mundo”.  Físicamente, nosotros seremos semejantes a Él, en glorificación.  Ahora, nuestra alma está siendo semejante a Él si es que está siendo purificada por y en esperanza.  Pero, “el que se une al Señor, un Espíritu es con Él” y nuestro espíritu, nacido del Espíritu de Dios (Juan 3:6) ya es semejante a Él.  El Sumo Sacerdote maduro está dentro de nuestro Lugar Santísimo.

Nuestro Lugar Santísimo, nuestro espíritu, es sin pecado; ni siquiera el diablo puede tocarlo.  I Juan 3:9 y 5:18 son versículos de poder que nos muestran esto.  Porque “cualquiera que es nacido de Dios no hace pecado” está hablando exactamente del espíritu solo.  Porque habla de Cristo y la naturaleza Divina está echando raíz en las áreas de la vida de nuestra alma, la cual nosotros sometemos a Él.

De hecho, el alma es comparada con una “tierra de labranza”.  “Vosotros labranza de Dios sois” (I Corintios 3:9 literal). Tres cosas hacen un buen jardín.  Estas tres cosas son: la primera, el cultivo (arando y fertilizando), lo cual habla de la cruz en nuestras vidas; la segunda cosa es la semilla, la Palabra de Dios; y la tercer cosa es la lluvia, el Espíritu Santo, que refresca la tierra seca.  La tierra era vegetación natural silvestre, antes de ser cambiada.  Nuestra alma es “ánima” o “natural” y “el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios” (I Corintios 2:14).  Algunas veces, las plantas venenosas se expanden dentro del alma y la vuelven más “natural”; se hace carnal o carnalmente.  Pero, de someterse al Labrador Divino, Él la hace fructífera y espiritual.  Dios permite que la Palabra de Dios divida lo carnal de lo espiritual, o nos descubra por qué vale la pena lo espiritual de lo carnal.  Aunque haya alta liturgia o música religiosa basada en el Jazz, lo cual podría engañar al hombre sensual, no puede engañar al Espíritu de Dios.

Nosotros somos semejantes a una cámara fotográfica que está enfocada hacia un objeto; en este caso, la cámara está enfocada hacia Cristo.  La cámara debe estar inmóvil.  Si nosotros paramos de trabajar por la salvación y jalamos el disparador de la fe, nosotros encontraremos una réplica madura de Cristo estampada en el negativo, en este caso en nuestro espíritu.  Sin embargo, es necesario ir a través del cuarto oscuro y cualquier fotógrafo diría tener seis líquidos en su cuarto oscuro y esos líquidos podrían revelar la imagen antes de ser puesta en un marco.  Si nuestra alma está en el cuarto oscuro de la vida y, como se ha anotado en un artículo previo, hay siete llamados al trono, el séptimo llamado es cuando Cristo venga y nosotros seamos “formados” (o transformados), por así decirlo, en un cuerpo glorificado.

Justificación es la cuenta del Padre de vida Divina para nosotros.  Santificación es nuestra aceptación de la vida del Hijo.  Esto continúa diariamente.  Glorificación es la revelación del Espíritu Santo de esta vida, a través de nosotros, no sólo ahora (Juan 15:8) sino cuando Él cambie nuestros cuerpos para ser semejantes al Cuerpo Glorioso de Cristo.

Hay tres juicios o sentencias que conciernen particularmente al creyente en lo individual.  El primero fue en el Calvario; ahí, Cristo “... para deshacimiento del pecado se presentó...” por nosotros  (Hebreos 9:26).  El segundo juicio es continuado; Él juzga o sentencia nuestros pecados, “... para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios” (Hebreos 9:24).  Finalmente, el último juicio que sentará Dios será en el juicio del servicio nuestro porque Él “la segunda vez... será visto...” por nosotros (Hebreos 9:28).

Nosotros vimos en la segunda parte que “Gracia y Verdad” estaban balanceadas juntas en nuestras vidas.  ¿Cómo relacionarlas juntas?  La verdad nos señala el camino correcto, pero la gracia es la suficiencia de Dios (II Corintios 9:8) para encontrarnos en ese camino. Además, nosotros vimos que el tabernáculo consistía de 32 piezas principales compuestas además de 32 provisiones.  Sus jornadas en el desierto consistieron en 32 paradas.  Dado que el tabernáculo tipifica nuestro corazón, nosotros no nos sorprendemos de saber que el valor numérico para corazón, en Hebreo, “leb” es 32.  Las dos consonantes “l” (lamed) y “b” (beth), en Hebreo, significan “enseñar” y “casa tienda” (“casa de campaña”).  El “corazón” es la casa donde Dios revela Su voluntad al hombre.  Alegóricamente, nosotros podemos decir que la palabra Hebrea “leb” ilustra o tipifica el corazón como una casa o tabernáculo, porque él dijo “¡Mis entrañas! Me duelen las telas de mi corazón...” (Jeremías 4:19 literal; y también podemos confrontar Oseas 13:8).

Nosotros somos semejantes a un pequeño o minúsculo universo.  ¿Es incorrecto decir que nosotros somos prefigurados en el universo? Acaso ¿No serían nuestros cuerpos tipificados por el globo terráqueo?  ¿No serían nuestros espíritus prefigurados por los límites de los cielos arriba de la atmósfera de la tierra?  Después de todo, nuestros espíritus están hechos para tener contacto con lo infinito.  La palabra Hebrea “ruach”, espíritu, puede además significar “una región del cielo”.  En este caso, nuestra alma sería prefigurada por la atmósfera celeste ozonada alrededor de la tierra.  Sí, nuestra alma está sujeta a las nubes de la vida y puede convertirse totalmente taciturna, sombría, de un humor inestable y raro.  Algunas veces, las tormentas fermentan en ella también.  Hoy todavía, el espíritu de Nimrod está vivo porque, una vez más, nosotros vemos al hombre tratando de construir sus torres de Babel para exaltar lo terrenal contra lo espiritual.  La ciencia moderna puede enviar dentro de naves espaciales el éter con el cual puede conducir hacia abajo mensajes importantes para nosotros aquí; cuánto más haríamos nosotros en nuestro universo personal, como Juan en Patmos, quien “estaba en (el) espíritu” (Apocalipsis 1:10).  Quizá hay todo tipo de parábolas aquí, sin embargo, el espacio impide mencionarlas.  Pero Cristo dijo que, algunas veces, los hijos de este mundo son más sagaces que los hijos de luz.  Los nueve dones del Espíritu Santo son “espirituales” por los cuales el Espíritu puede conducir riquezas inexplorables desde nuestro espíritu perfecto hacia nuestra alma perfectible.

Nuestro espíritu tiene tres funciones: habitación (para que Cristo more en él), revelación (porque él es el vínculo  -eslabón-  entre Dios y el alma) y respiración (Santiago 2:26).

Nuestro espíritu fue creado porque Dios alentó Su soplo creativo dentro de Adán.  Nuestra alma fue hecha en el sentido de que “fue el hombre en alma viviente” y “fue” (en Inglés se utiliza la expresión “se convirtió”) y “hecho” (Isaías 57:16 la versión de la Biblia al Inglés  -King James-  utiliza el verbo “hacer” para este pasaje de Isaías) envuelven un proceso que no termina sino hasta la muerte.  Pero, físicamente, el hombre fue “formado... del polvo de la tierra” (Génesis 2:7).  Isaías suma todo cuando dice: “... para gloria mía los crié, los formé y los hice” (Isaías 43:7).

Nuestro espíritu anhela adorar a Dios.  Nuestra alma anhela caminar con Dios.  Nuestro cuerpo, bajo sujeción del Espíritu, trabajará para Dios.  Todos ellos juntos, unidos, para ser un testigo de Dios.

Nuestro espíritu fue originado de arriba.  Nuestro cuerpo fue originado de abajo.  Nuestra alma está atrapada en medio y viene a ser un campo de batalla.  Los puestos de avanzada que guardan el alma son cinco sentidos.

Algunas veces, el alma “tiene muchas ganas suyas” pero también es débil para resistir contra dos fuerzas potentes; así que termina de cabeza con una condición de vasallo o siervo hacia uno u otro.  Cuando el enemigo ha construido ahí, su estructura debe ser derribada y limpiada.  Este proceso, nosotros lo llamamos “santificación” porque únicamente entonces se es puesto aparte o “separado” para el uso de Dios.  Pero, además, tendría que haber un edificio de la nueva vida, hacia arriba, proceso que es llamado “consagración”.  En el Antiguo Testamento, la palabra para “consagración” viene de la palabra “llenar, henchir o ser lleno de”.  Y como Dios construye Su estructura de fe dentro de nosotros, nosotros venimos a ser un potente baluarte henchido de la llenura de Dios.  La misma palabra del Antiguo Testamento para “fe” “fidelidad” y “verdad” (emanah) es sinónimo y viene de la palabra “Aman” cuyo significado es “construir hacia arriba”.

Amén viene también de “Aman”.  (Entonces, lo que el pequeño jovencito mencionó previamente en el sentido de combinar “En”, la primera palabra de la Biblia, con “Amen”, la última palabra de la Sagrada Escritura, para mostrar que la Biblia fue hecha para ser puesta “En un hombre” ¡no era un error, después de todo!  Dios nos dé más receptividad como de niño)[5].  Cada nueva verdad que Dios coloca, no simplemente en nuestro intelecto, en nuestra alma, nos hinche un poco más con la nueva creación.  La primera de todas las verdades que adoquina de piedras nuestro corazón empezó con la fe, ya que Dios “es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).  Dios quiere Su estructura de fe, Su nueva creación, para henchir toda nuestra alma.

En esta era atómica, la cual se maravilla de lo que puede hacer aplicando las leyes naturales, por qué no dejar a Dios hacernos sabios al aplicar Sus leyes espirituales.  En lugar del fin y de la destrucción provocada por la sabiduría del hombre, todo concluiría con la poderosa Iglesia apareciendo fuerte sobre el último gran campo de batalla, antes que Cristo venga.  Las dos fuerzas están disponiendo toda la fortaleza que ellas tienen; Satanás sabe que su tiempo es corto.  Daniel miró más allá del tiempo presente y dijo: “y los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento...” (Daniel 12:3).  La llamada de trompeta está cerca de sonar.  Cuando esto aparezca, las cosas no podrán ser mejores, nosotros vamos a casa.  “Sea así.  Ven Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20).

 

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DOCTRINA DE ESPÍRITU, ALMA Y CUERPO

Por Jack Locker

CUARTA PARTE.-  Los Cuatro Hombres.

 

(Tomado del folleto en Inglés titulado “SPIRIT, SOUL AND BODY, PART IV The Four Men)

 

{Todas las referencias bíblicas son tomadas de la antigua versión de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, a menos que se haga alguna referencia distinta}

 

I Tesalonicenses 5:23 menciona las partes del ser humano, a saber: espíritu, alma y cuerpo. De hecho, las Sagradas Escrituras no dicen, realmente, demasiado acerca del espíritu del hombre. La mayor parte de las Escrituras habla del alma del ser humano, y lo hacen por una buena razón: es el alma del hombre la que pecó y es la que puede morir eternamente. Es el alma y el cuerpo los que pueden ser echados en el infierno (Mateo 10:28). Es en nuestra alma donde estas grandes batallas entre las tinieblas y la luz estuvieron siendo peleadas. Pero además, para hablar acerca de diferentes naturalezas del ser humano, nosotros estaremos hablando del alma humana. Sin embargo, antes de abordar este tema hablemos brevemente acerca del espíritu humano.

Un importante pasaje de la Escritura es I Corintios 2:10-11. Ahí está siendo hecha una comparación entre el Espíritu de Dios y el espíritu del hombre. En la mente de Dios, el Espíritu Santo es el que escudriña las cosas profundas de Dios. De manera similar, en el ser humano, es el espíritu del hombre quien escudriña o conoce las cosas profundas del hombre. De hecho, una lectura más literal del versículo 11 es está: <<Porque ¿qué (parte) del hombre conoce las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?>> Aquí, nosotros podemos ver que, de hecho, el espíritu humano es racional y “conoce”. I Corintios 14:14-15 nos habla de la operación de hablar en otras lenguas, como una expresión de nuestra vida de oración. Aquí, nosotros vemos que nuestro espíritu tiene una mente de su propiedad y es capaz de expresarse por sí mismo, enteramente, aparte de nuestro entendimiento. Sí, nuestro espíritu conoce cosas que nosotros no conocemos; los grandes misterios de Dios; las maravillosas obras de Dios, y podemos expresarlas a través de nuestras bocas (I Corintios 14:2; Hechos 2:11). Y esto nos lleva al siguiente punto.

Pablo dice que quien se une al Señor un Espíritu es con Cristo. Estoy seguro, nosotros no podemos comprender la cercana unidad entre el espíritu humano y el Espíritu de Dios. Pero en Romanos 8, Él establece simplemente que <<el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu>>. Encontramos en esta declaración una continua e inquebrantable comunión entre nuestro espíritu y el Espíritu Santo. Y ¿cómo es esta comunión? Esta comunión se da no solamente cuando somos hijos de Dios; esta comunión es estar completamente seguros de que ¡es sublime y suficiente! Pero además, el Espíritu da testimonio que nosotros estamos unidos, perfectamente ligados, con Jesucristo. ¡Qué maravilloso! El que escudriña las cosas PROFUNDAS de Dios, las inescrutables riquezas de Cristo, Él, el Espíritu Santo, está constantemente en comunión con nuestro espíritu, respecto de esas cosas de Dios. Y no es de maravillarse que nuestro espíritu siempre está listo para orar. Nuestro espíritu tiene algo sublime para orar al respecto. Hay una parte de nosotros, la cual ve el final de nuestra fe, y nunca podrá desanimarse, más bien, está siempre lista para ayudar nuestros achaques. <<Porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos>>, pero nuestro espíritu sí lo sabe. Y Él que escudriña los corazones (Espíritu Santo) sabe cuál es el intento del espíritu y, conforme a la voluntad de Dios, intercede y demanda por los santos, por nosotros.

El alma del ser humano puede semejarse con un edificio de acero, con muchas habitaciones en sí mismo. Todos los cuartos están cerrados y llenos, excepto un pequeño cuarto en la esquina. Y esa pequeña esquina es donde nosotros vivimos. En Romanos 8:20, nosotros leemos que las criaturas fueron sujetas a vanidad (vacío)… por causa del que las sujetó en esperanza. Nosotros encontramos algunas personas con una “gran” alma, teniendo personalidades extrovertidas. Y nosotros llegamos pensar que esas personas como teniendo una gran capacidad. Pablo, Moisés, Isaías, podrían ser ejemplos de esto. Muchos cuartos, en su “edificio”, han sido “abiertos”, y ahí, ellos están viviendo. Nosotros vemos a otros quienes no tienen semejante alma grande. Pero si nuestro potencial es grande o pequeño, la principal cosa es que Cristo lo tiene todo. Toda nuestra capacidad debe ser llenada con Cristo. Ésta es la “esperanza” que el Padre tuvo sujetándonos a esta vanidad. Así, la vanidad de ser grande o pequeño no es importante para Dios. La principal cosa es que todos los cuartos de nuestra alma que han sido abiertos sean llenos de Cristo.

La Biblia habla de cuatro “hombre”, a saber: a) el hombre exterior, b) el hombre interior (u hombre “secreto”), c) el viejo hombre, y d) el nuevo hombre. Por supuesto, el hombre exterior es el cuerpo físico. El hombre interior contrasta con el hombre exterior; el hombre interior es lo más profundo del ser humano. En el alma de Adam, antes de que él pecara, sólo había el hombre interior. El hombre interior es la naturaleza que Adam tenía cuando Dios lo creó; su original ego ante una naturaleza de pecado entró en él. Teniendo solamente una naturaleza, en sí mismo, Adam nunca tuvo algún conflicto en tomar decisiones. Adam era absolutamente maestro en su propia alma; y podía siempre hacer todo aquello que él deseaba.

Considerar ahora a Adam, en su estado de inocencia, nos lleva a la conclusión de que él nunca estuvo entre lo justo o lo injusto. ¿Qué era lo que hacía que Adam viviese en un alto plano, por encima de los animales? ¿No fue acaso una naturaleza mayor? (La Biblia no utiliza semejante palabra para ello, y nosotros no podemos ser dogmáticos acerca de ciertos términos). Nosotros podemos ver esto en Génesis 2:20, <<Y puso Adam nombres a toda bestia y ave de los cielos y a todo animal del campo; mas para Adam no halló ayuda que estuviese idónea para él>>. ¿Cómo conoció él esto? Había una naturaleza en él que lo encausaba a conocerlo; una naturaleza, la cual lo encausó por ser humano preferentemente que en semejanza de animal. Así, respecto de esta naturaleza, no es algo inherente a lo justo o injusto. Es realmente la manera de ser humano en contraste con las demás criaturas. Éste es el hombre interior.

El viejo hombre es aquel que fue concebido cuando Adam pecó. Por supuesto, el pecado tuvo su origen en Lucifer, cuando éste a su vez pecó. Satán concibió la naturaleza de pecado. Cuando Adam pecó, él recibió en su ALMA la semilla de aquella naturaleza. El Señor Jesús declaró que una persona es esclava de aquel a quien obedece. Cuando Adam obedeció a Satán, Adam se convirtió en esclavo de Satán. La servidumbre y esclavitud no fue externa (la cual es forma de cadena o de un azote o látigo) sino que esa esclavitud fue interna, en el alma de Adam. Cuando Adam obedeció a Satán, entonces, Satán puso su propia semilla de pecado en el alma de Adam. La obediencia de Adam a Satán fue la puerta, a través de la cual Satán entró, y puso su semilla de su naturaleza de pecado en el alma de Adam. Y sólo fue una cuestión de tiempo, hasta que la semilla creció y se manifestó por sí misma dentro de un “hombre” –el “viejo hombre” –. Este crecimiento de la semilla del pecado, llamada “el viejo hombre”, contrasta con “el nuevo hombre”, el cual nosotros recibimos después, por supuesto.

El viejo hombre es simplemente muy natural; es la personalidad de Satanás expresándose, por sí mismo, en el alma del ser humano. Ahora bien, así como encontramos diferentes cantidades de frutos, entre un árbol y otro, en la naturaleza, de igual manera, nosotros encontramos varios grados de manifestación de la naturaleza del diablo (“el viejo hombre”). Pero la naturaleza de pecado es la misma. Y al igual que el fruto en el árbol, sólo es cuestión de tiempo y del adecuado medio ambiente, y entonces la naturaleza, que está codificada genéticamente en la “pequeña” semilla plantada en la tierra, será manifestada. De esta manera, la naturaleza que estuvo en la “pequeña” semilla, la cual fue plantada en el alma de Adam (cuando miente obedece a Satanás) sólo necesitó tiempo para manifestar sus frutos. Pero además, nosotros conocemos muy bien ese fruto: orgullo, soberbia, ira, enojo, envidia, pleitos, celos, malignidades, engaños, dudas, miedo, temores, etc. Y de esta manera, la raza humana entera ha venido a ser corrompida, dado que todos fuimos concebidos en pecado. <<De consiguiente… así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron>> (Romanos 5:12); <<Porque así como en Adam todos mueren…>> (I Corintios 15:22); <<He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre>> (Salmo 51:5); <<Enajenáronse los impíos desde la matriz; descarriárronse desde el vientre, hablando mentira>> (Salmo 58:3).

Muchas veces, Pablo está hablando del viejo hombre, con el término “pecado”. Especialmente, nosotros vemos esto en Romanos 6, donde sistemáticamente Pablo dice “pecado” en lugar de “pecados”. Éste es la naturaleza de pecado –o principio del pecado; ésta es la naturaleza que Adam recibió, de parte de Satanás. Adam no recibió las obras de la naturaleza, sino la naturaleza misma que fue pasada a sus hijos, de generación en generación. Y así, los pequeños hijos “inocentes” nacen en esta vida, sin siquiera haber tenido oportunidad de hacer “pecados” todavía; sin embargo, Dios ya estableció, a manera de conclusión, “que todos pecaron”, sabiendo que esto es sólo una cuestión de tiempo, hasta que la naturaleza se expresa, a sí misma, en las obras que nosotros llamamos “pecados”.

Esto es debido a que el hombre tiene estas dos naturalezas –el hombre interior y el viejo hombre– y que el ser humano tiene como un conflicto en su alma. Nunca hubo un hombre que viviese una experiencia sin pecado, excepto el Señor Jesucristo. “Yo llegué a pensar que semejante cosa era incorrecta; llegué a pensar que yo sí lo haría –experimentar una vida sin pecado–, pero yo pecaba de todos modos; y después de todo, yo estaba enojado, airado.” Cada persona, hasta las personas no regeneradas han tenido esta experiencia. Por supuesto, a medida que el ser humano crece en el pecado, entonces, el conflicto disminuye cada vez menos y menos, hasta desaparecer. Sin embargo, aún en los no salvos, hay un cierto conflicto, pero de repente ¡el conflicto ya no es tan grande! Porque el hombre interior no tiene fuerza en contra del viejo hombre –la naturaleza de pecado–. Solamente es la misericordia de Dios la que restringe y detiene la mano de Satanás para consumir al hombre a través de su semilla dentro del ser humano.

Y, finalmente, nosotros llegamos con el nuevo hombre: <<el nuevo hombre, el cual por el conocimiento, es renovado conforme a la imagen del que lo creó>> (Colosenses 3:10). El nuevo hombre es creación de Dios. <<Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios>> (Juan 1:13).

<<…a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de Su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre>> (Colosenses 4:5b-6). Dios primero nos hizo sus hijos, por adopción; después, por causa de ser hijos adoptados, Él envió el Espíritu de Su Hijo, dentro de nuestros corazones. Esta acción de Dios, en su momento, nos hace ya no sólo hijos adoptados, sino hijos engendrados, hijos por nacimiento. Esta experiencia es un auténtico nacimiento, por el cual nos convertimos en auténticos hijos de Dios. Cuando nosotros nacimos de nuestros padres naturales, nosotros recibimos la naturaleza de ellos, y cuando nosotros nacimos de Dios, nosotros recibimos la naturaleza de Dios. Ésta es la única manera de convertirnos en auténticos hijos de Dios, es sólo la naturaleza divina. Si yo no tengo la naturaleza de mi padre y de mi madre, entonces, realmente yo no existo. De la misma manera, si no tengo la naturaleza de Dios, entonces todo lo que hagamos en este mundo jamás podrá hacernos hijos de Dios.

Así como recibimos la naturaleza de nuestros padres, primero recibimos justamente una semilla; en idéntica forma, nosotros recibimos la naturaleza de Dios, primero recibimos justamente una semilla.

I Juan 3:9 dice: <<Cualquiera que es nacido de Dios…>> Ahora bien, ¿qué significa esto? Ello nada tiene que ver con nuestro hombre exterior (el cuerpo), porque el hombre exterior (el cuerpo) nació de nuestros padres naturales. Ello no está significando nuestro hombre interior; porque además vino de nuestros padres naturales, a través del nacimiento. Tampoco está significando el viejo hombre, porque éste vino de Satanás. Por supuesto, el nuevo hombre es aquel que es nacido de Dios. Y para continuar con I Juan 3:9, <<…no hace pecado…>> Por supuesto que el nuevo hombre “no hace pecado”. El nuevo hombre, por su naturaleza, nos cuida de pecar. Por su naturaleza, el nuevo hombre nunca ha tenido ni tiene deseo de pecar. El pecado, en cualquiera de sus formas es completamente repulsivo para el nuevo hombre, porque es auténticamente de la varadera naturaleza de Dios. Para esa parte de nuestro ser que ha nacido de Dios es tan imposible pecar, como también es imposible para Dios pecar, por Sí mismo. Y cuán maravilloso es el propio versículo de I Juan 3:9, el cual continúa <<…porque su simiente (semilla) está en él…>> Esta preciosa semilla de Dios (puesta por el Espíritu del Hijo de Dios dentro de nuestros corazones) siempre permanecerá en nosotros.

Justo como la semilla natural de nuestros padres  creció en una naturaleza madura, de la misma manera son los deseos de nuestro Padre celestial, que Su semilla, la cual fue plantada en nuestros corazones, madure y crezca <<hasta que Cristo sea FORMADO (completamente maduro) dentro de nosotros>> (Gálatas 4:19).

La Biblia enseña que Cristo es en nosotros, en dos diferentes maneras; en forma de semilla (la cual nosotros hemos estado estudiando), y en la llenura de Su Gloria, es otra forma de tener a Cristo en nosotros: esto es como Cristo es en los cielos, justo ahora, a la diestra del Padre. Esto está mencionado en Juan 14:23 <<Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada>> Esto no es Cristo viniendo dentro de nuestros corazones, en la forma u operación del nuevo nacimiento, sino a la manera de la llenura y plenitud de Su Gloria. Cristo viene dentro de nosotros en una forma de semilla; y de hecho nos convierte. Pero aquí en Juan 14:23, Cristo y Su Padre emplean su identidad individual. El propósito de la manera de semilla es para hacernos hijos de Dios, pero la manera de Juan 14 es para comunión <<…Y Yo lo amaré, y me manifestaré a él…>> Está claro que éstas son dos diferentes formas, en las cuales Cristo viene a nosotros, porque a su vez, ambas son el resultado de dos distintos requerimientos de parte nuestra. Para que Cristo venga en forma de semilla (el nuevo nacimiento) nosotros simplemente requerimos de creer, y nada más; pero para que Cristo venga en la “forma de comunión” el requerimiento no es creer (porque ya ha sido hecho cuando la semilla de Dios vino dentro de nosotros) sino AMAR AL SEÑOR y PONER POR OBRA SUS PALABRAS. Algunas veces, nosotros los Cristianos usamos Apocalipsis 3:20 en el evangelismo a los no salvos pero, de hecho, el Señor está hablando esta palabra a Su pueblo (aquellos que ya han sido salvos). Más aún, ese pasaje de Apocalipsis 3:20 no está hablando a la iglesia de manera colectiva, sino a los miembros de la iglesia (si alguno oyere), no dice “si la iglesia como un todo oyere”. Además, el resultado de esto es no para darnos vida eterna, ni para hacernos hijos de Dios, sino para tener comunión <<entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo>>. Así, nosotros vemos que Juan 14:23 y Apocalipsis 3:20 hablan de la forma o manera de “comunión”, en la cual el Señor entra en nosotros.

En lo concerniente al Tabernáculo en el desierto, el Señor habló a Moisés <<Y hacerme han un santuario, y yo habitaré entre ellos>> (Éxodo 25:8). Dios tuvo el deseo de habitar en medio de Su pueblo Israel. El tabernáculo en el desierto, COMO HABITACIÓN DE DIOS, es un tipo de muchas y diferentes cosas; una de ellas es el hombre en sí mismo. El tabernáculo, con sus dos cuartos, viene a ser una clave para nosotros de cuál parte del ser humano es el lugar de habitación de Cristo, en la forma de comunión. Es obvio que el primer cuarto, con sus tres muebles, muestran el alma del hombre, con su intelecto, emociones y voluntad. Mientras que el segundo cuarto, siendo el lugar de habitación para la Gloria de Esdras, muestra nuestro espíritu humano. <<Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre la cubierta, de entre los querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandaré para los hijos de Israel>> (Éxodo 25:22). Nuevamente, nosotros vemos a Dios manifestándose a sí mismo, por el propósito de comunión. Como nosotros vemos estas tres escrituras, Juan 14:23, Apocalipsis 3:20 y Éxodo 25:22, nosotros podemos entender que Cristo habita en nuestro espíritu humano, en la forma de “comunión”. Esto es porque <<...el que habla en lenguas, no habla a los hombres, sino a Dios… aunque en espíritu hable misterios>> (I Corintios 14:2). En nuestro espíritu humano, el lugar de habitación de Dios en Su gloria, Dios se está revelando a sí mismo a nosotros, hablando misterios hacia nosotros. No es de extrañar que nuestro espíritu siempre esté dispuesto para orar.

[En la segunda parte de este trabajo, titulada: DOCTRINA DE ESPÍRITU, ALMA Y CUERPO, por Robert Ewing, SEGUNDA PARTE.- El tabernáculo.- El álbum fotográfico de Dios, nosotros vimos que nuestro espíritu humano, semejante al Lugar Santísimo, está reservado solamente para Cristo, y que ese lugar es sin pecado (I Corintios 5:5), <<…el espíritu vive a causa de la justicia>> (Romanos 8:10).

Ahora, para considerar una vez más a Cristo en la forma de “semilla”, “forma de crecimiento”, Gálatas 4:6 dice claramente <<…Dios envió el Espíritu de Su Hijo en vuestros corazones, el cual clama Abba, Padre>> Es muy claro que este pasaje nos muestra la forma de Cristo como “semilla” y la forma de “crecimiento”, porque no está hablando misterios, ni revelándose a Sí mismo, pero sí está diciendo vez tras vez: “Padre, Padre”. Esto, por supuesto, es el hijo de Dios en nuestra manera natural de expresarnos hacia nuestro Padre celestial. Éste es el testimonio que nosotros tenemos dentro de nosotros mismos, de que somos nacidos de Dios.

Dios tiene una muy buena razón para poner su semilla en nuestras almas. Es en nuestra alma que nosotros estamos ligados por el viejo hombre (la naturaleza de pecado). Justo como Satanás sembró su semilla de pecado en el alma del hombre, así el Señor sembró Su semilla de justicia, exactamente al lado de aquella. ¿Por qué? ¡Porque el viejo hombre debe ser destruido! <<Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo>> (I Juan 3:8). Encontramos dos aplicaciones para este pasaje: primero, el Hijo de Dios fue manifestado en esta tierra como el Cordero de Dios, el cual llevó todo el pecado de la humanidad, y destruyó las obras del diablo; en segundo lugar, Cristo se manifestó en nuestros corazones, donde Él puede destruir el incremento de la semilla de pecado, las obras del diablo, las cuales crecen semejantemente a una de vid sobre la estructura de nuestra personalidad, a saber, el hombre interior. Esto es lo que Pablo menciona en Gálatas 4:19 <<Hijitos míos, que vuelvo otra vez a estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros>>.

Pablo habla de ciertas leyes: la ley del pecado y de la muerte, la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús (Romanos 8:2), y la ley de nuestra mente (Romanos 7:23. Nosotros podemos ver cómo cada una de estas leyes corresponde a los tres “hombres” mencionados. En Romanos 6 y 7 está establecido cómo el viejo hombre (la ley del pecado y de la muerte) manipula la ley de Moisés para matarnos, y para fortalecerse y expresarse por sí mismo. Pero, ¡Gloria a Dios! Ahora que Dios ha enviado el Espíritu de Su Hijo, dentro de nuestros corazones, ¡nosotros podemos tener libertad! La ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús (el nuevo hombre) nos ha hecho libres de la ley del pecado y de la muerte. La ley de la mente, probablemente, es la sumatoria de los principios que determinan las operaciones de nuestro intelecto, emociones y voluntad (hombre interior).

 

 

 

VI

LAS VERDADES DE LA SALVACIÓN

DAN EL PROPÓSITO (TRINO) COMPLETO DE LA VOLUNTAD DE DIOS

Hebreos 11:40 – 12:17; Lucas 19:10; Hebreos 2:3

UNA SALVACIÓN TRIPLE PARA UNA CREACIÓN TRIPARTITA

Hebreos 4:12; I Tesalonicenses 5:23

ÁREAS

ESPÍRITU

ALMA

CUERPO

SIETE FASES DE LA OBRA DEL CALVARIO

JUSTIFICACIÓN

Romanos 3:28; 4:5; I Juan 3:9; Tito 3:5-7

SANTIFICACIÓN

Juan 17:17; Hechos 26:18; Romanos 15:16; Filipenses 2:12-13

GLORIFICACIÓN

Romanos 13:11; I Juan 3:2; I Corintios 15

 

LIBERACIÓN DE:

La pena (castigo) del pecado.-

Juan 5:24; Romanos 6:23; Apocalipsis 20:15.- De una vez y para siempre.- II Corintios 1:10a; Eclesiastés 3:14; Juan 3:16

El Poder del pecado.-

Hechos 1:8; Gálatas 5:16.- Cada día.- II Corintios 1:10b; I Corintios 15:31

La presencia del pecado.-

Deuteronomio 32:24; II Pedro 3:7 y 10.-  En la Venida de Cristo.- II Corintios 1:10c.

BAUTISMO TRIPLE.- Efesios 4:5; Hebreos 6:2

Bautizado en el Cuerpo de Cristo, por el Espíritu Santo.-

I Corintios 12:13

Bautizado con el Espíritu Santo, por Jesucristo.-

Lucas 3:16; Juan 7:38; Hechos 1:4-5; 2:4

Bautizado en agua por el ministro de Dios.-

Hechos 8:38

TRES TESTIGOS.- I Juan 5:8

La Sangre de Jesús en testimonio a Dios el Padre.-  Lucas 22:20; Romanos 5:9; Hebreos 9:24-26

El Espíritu de Dios, en testimonio al creyente.- Romanos 8:16; Efesios 1:14

El testimonio del agua al mundo.-

Hechos 8:12; 18:8; Romanos 1:16

RELACIÓN CON DIOS

En el espíritu tenemos un fundamento firme como hijos.-  Juan 1:12; Gálatas 4:6

En el alma tenemos un constante estado de crecimiento.-  Mateo 13:23; I Pedro 2:2; Hebreos 5:11 – 6:6

El cuerpo es el templo del Espíritu Santo, presentado como sacrificio vivo.- Romanos 12:1; I Corintios 3:16; II Corintios 6:16

CINCO SENTIDOS EN CADA ÁREA

Fe, Esperanza, Amor (I Corintios 13:13); Temor de Dios (Hebreos 12:28); y Adoración Verdadera (Juan 4:24); Intuición (I Corintios 2:11)

Imaginación (I Crónicas 28:9); Memoria (Salmo 145:7); Razón (Marcos 2:8); Conciencia (I Pedro 3:16); y Afectos (Romanos 12:10)

Vista (Mateo 6:22); Oído (II Samuel 18:12); Gusto (Proverbios 24:13); Olfato (Cantares 7:8); Tacto (Marcos 3:10)

ESFERA DE ACTIVIDAD

En nuestro espíritu somos conscientes de Dios.-

I Corintios 2:11-12; Gálatas 5:16

En nuestra alma somos conscientes de nosotros mismos.-

Gálatas 5:17; Salmo 13:2

En nuestro cuerpo somos conscientes del mundo.-

Números 13:27-33; Mateo 14:30

COMPARACIÓN CON EL TABERNÁCULO

Simbolizado por el Lugar Santísimo, la morada de Cristo.-

Hebreos 9:3

Simbolizada por el Lugar Santo, Santificación diaria.-

Hebreos 9:2

Simbolizado por el Atrio, testimonio al mundo.-

II Corintios 5:1; II Pedro 1:14; Éxodo 27:16

 


Versículos Trazados Correctamente

Versículos Usualmente malentendidos y

Cambiados en Contra de la Salvación Eterna

El hijo de Dios honesto está más deseoso de lo mejor de Dios y de la Verdad.  Hay dos opiniones de la salvación , lo cual no debiera ser.  Una contempla una salvación eterna, y la otra una salvación condicional,  Existen almas sinceras que aman a Dios fervientemente, en ambas partes.  Sin embargo, ¿por qué cada una de estas partes le permite a Satanás que los mantenga divididos del resto del Cuerpo?  La oración de Cristo fue que todos pudiéramos ser uno (Juan 17:21), y Pablo exhorta y anima a guardar la unidad del Cuerpo en el vínculo de la paz (Efesios 4:3).  No obstante, por años, uno rehusa a ser lo bastante dócil al Espíritu y a la Palabra, para ver que el otro puede tener alguna verdad también.  Desde luego, cada grupo se apresta a decir que el otro está equivocado.

“Encaminará a los humildes por el juicio” (Salmo 25:9).  Antes de que tú continúes leyendo estas líneas, haz por favor una oración y pídele a Dios que tú también puedas ser humilde y lo bastante sumiso para que, si Dios quiere ampliar tu visión de la Verdad, no cometas pecado de rebelión.  “Porque como pecado de adivinación (hechicería) es la rebelión, y como ídolos e idolatría el infringir” (I Samuel 15:23, en la revisión King James traduce “porque la rebelión es como pecado de hechicería, y la terquedad es como iniquidad e idolatría”).   Algunos de nosotros conocemos esto por experiencia, porque hubo un tiempo en nuestra vida en que estábamos diametralmente opuestos a lo que ahora va a ser explicado. Pero en Su gran misericordia, y viendo nuestra ardiente oración por lo mejor de Dios solamente, Él anuló nuestra propia tradición y la suplantó con la Verdad.

Ya hemos escrito dos artículos sobre este tema:  “Vosotros estáis cumplidos en Él” y “La División de Espíritu y Alma en la Biblia”.  El primero toma versículos aparentemente diferentes, tales como “Vosotros estáis cumplidos (perfectos) en Él” y “Sed vosotros perfectos” y otros; y, asimismo, el artículo muestra que ambos versículos son correctos.  No necesitas derribar uno para probar el otro.  Ése es el pecado que ataca tan fácilmente a muchos, hoy día.  Si dos niños visitan una misma casa, pero cada uno sólo entra a una habitación y estas habitaciones son diferentes, ellos podrían discutir más tarde acerca de la descripción del inmueble.  Cada uno podría insistir que vio la casa en la forma en que está descrita por él. Pero nosotros ya no estamos para ser bebés; estamos para crecer y ver el cuadro total de la verdad.

El segundo artículo divide, como en Hebreos 4:12, el espíritu del alma en las Escrituras, y utiliza el Tabernáculo como una lección práctica.  Existen dos habitaciones, las cuales representan el espíritu y el alma.  Este artículo muestra que el conjunto de escrituras acerca de salvación, usadas unas contra otras, están hablando acerca de las dos partes de la naturaleza del hombre.  Hay un fundamento que permanece seguro y está terminado.  Pero, a través de la santificación diaria en la Palabra (Juan 17:17), hay un crecimiento diario en nuestra alma.  Y nuestra herencia (no nuestra vida eterna) depende de esta salvación diaria o liberación del alma.

 

Tres Aspectos de la Salvación

La Salvación consiste de:

Justificación  -  Nuestra posición delante del Trono;

Santificación  -  Nuestra condición según caminemos en justicia ahora; y

Glorificación  -  Nuestro servicio, a través del cual Él es glorificado, y que será recompensado en Su venida.

Como Pablo dice en II Corintios 1:10  “El cual nos libró (salvó), y libra de tanta muerte; en el cual esperamos que aún nos librará”.  El tiempo pasado significa salvación del castigo eterno por el pecado (I Tesalonicenses 1:10  “El cual nos libró de la ira que ha de venir” –infierno-).  El tiempo presente significa que estamos siendo librados del poder del pecado (malos hábitos, etc.).  El tiempo futuro muestra la salvación que será de la presencia del pecado.  Cristo en la cruz nos dio una salvación consumada, la cual asegura una salvación final.  Cristo en el trono nos da una salvación al presente.   Y Cristo en el aire nos dará, en lo físico, una salvación futura.

“Ahora está nuestra salvación más cerca que cuando creímos al principio” (Romanos 13:11).  “Pablo, yo pensé que tú eras salvo, ¿qué quieres decir?”   Sí, él fue justificado de una vez y para siempre, “sellados hasta el día de la redención” (no hasta el día de la recaída).  Él estaba siendo santificado (limpiado, puesto aparte y hecho santo) en su vida del alma, cada día.  Pero un día, físicamente, su cuerpo sería salvo de la presencia del pecado.

“Ocupaos en vuestra salvación... porque Dios es el que en vosotros obra” (Filipenses 2:12).  Nuestra alma tiene una salvación condicional, (salvación significa “colocado en un lugar seguro”).  Los “sis” ( condicionales) están con esta fase de salvación.  “La cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuvieremos...” (Hebreos 3:6).  Esto provoca nuestras recompensas, buenas o malas.  Casualmente, “casa” fue entendida por los Hebreos, a quienes les fue escrito esto, mejor que por los gentiles, pues ellos (los Hebreos) estaban familiarizados con la posición de las doce tribus alrededor del Tabernáculo, y con la casa tribal de Leví, la cual era la casa del Sumo Sacerdote y era la más cercana al santuario.

Existen muchísimos más versículos en la Palabra apuntando hacia la salvación eterna del creyente, que a la salvación condicional.  Para alguien que trate de examinar estas penetrantes escrituras –Juan y Romanos están repletas de ellas-  esto plantea muchos problemas, pero nuestro objetivo no es mencionar aquí estas escrituras, las cuales muestran directamente la posición de la salvación eterna, sino, por el contrario, exponer las “negativas” y observar que éstas no contradicen a las “positivas”.

Toma por ejemplo Hebreos 6.  Los corazones más honestos han tratado de hacer que este capítulo hable de Justificación. Ellos dicen que tú pierdes tu posición del nuevo nacimiento si tú apostatas.  Si el tema estaba hablando de Justificación, entonces esto podría ser visto, ¿pero es así?  Una inspección sin prejuicios verá que aquí en Hebreos 6, el tema central, sin duda, es la Santificación y, de ninguna manera la Justificación.

Examina con cuidado.  En los últimos siglos, el hombre colocó la división de capítulos y versículos.  Donde Dios comenzó el pensamiento de Hebreos 6 es en el 5:11, y éste va en Ascenso.  Estos Hebreos habían estado bajo el legalismo por tanto tiempo (Hechos 21:20) y, a pesar de maravillosas experiencias, ellos eran todavía bebés.  Hebreos 5:12 y 13 ilustran a muchos santos hoy día.  Pero Pablo dice “Vamos adelante a la perfección (crecimiento pleno)... y esto haremos si Dios lo permite” (Hebreos 6:1, 3).  Ahora, la pregunta que surge naturalmente es “¿qué es lo que Dios no puede permitir?”  ¿Mantener el nuevo nacimiento? No, sino “el no crecer totalmente en Cristo”.

Esta pregunta que está en nuestra mente, el Espíritu Santo, naturalmente la va responder.  Existen aquellos que han venido a la luz total y han caminado junto con el Espíritu Santo (por eso es que “hechos partícipes”, en Hebreos 6:4 tiene este significado en Griego).  Si ellos se apartan de este alto llamado de crecimiento, viene entonces un tiempo en que el Espíritu de Dios dejará de luchar con ellos para que crezcan.  Sin la guía del Espíritu Santo para crecer, uno nunca crecerá. Pero puede tomar meses, o aún años, el venir a la luz completa y entonces tener un juicio correcto.

Satanás trata de usar esta escritura para atemorizar a muchas almas honestas, al torcerla y ponerla en contra de ellos, haciendo que tengan temor de haber cruzado la línea prohibida.  Hebreos 4 muestra que en los cuarenta años en el desierto, algunos cruzaron a través del desierto y otros fallaron debido a la incredulidad.  Sabemos que ellos fueron al Paraíso cuando ellos murieron en el desierto, y no sólo aquellos que alcanzaron Canaán (Moisés en el Monte de la Transfiguración muestra esto). Así que tratar de hacer que Hebreos 6 hable sobre Justificación –diciendo que uno puede ser injustificado y no renacido otra vez- es no trazar o dividir correctamente la Palabra de Verdad.

“Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 24:13 y 22).  Nótese que está en tiempo futuro, y habla acerca de una salvación física, según lo muestra claramente el contexto.  De hecho, es claro que está hablando de un remanente Judío cuando su templo fue destruido.  Una de las preguntas habría sido  “¿cuándo serán estas cosas (la destrucción del templo)?”  Desde luego, este pasaje muestra también el tiempo de la gran tribulación, cuando de nuevo el remanente Judío escape del antiCristo.

¿Qué pasó en el año 70 d.C?  Tito comandó las hordas romanas con sus abominables banderas de ídolos alrededor de Jerusalem, para desolarla.  Pero Josefo dice que el General Tito tuvo una visión de un ejército montado sobre caballos blancos caminado sobre Jerusalem.  Por esto, Tito retiró temporalmente su ejército, lo cual dio tiempo al remanente Judío para escapar.

Traza una línea entre tu vida eterna y tu heredad.  El dividir o trazar correctamente la Palabra, lo cual nos ha sido dicho que hagamos, nos invita a trazar una línea entre nuestra vida eterna y nuestra herencia.

Esto lo vemos claramente en I Corintios 3, donde los creyentes tienen la vida eterna –el fundamento o cimiento-  pero no todos tienen herencia.  “Si la obra de alguno (en singular, su vida de trabajo, incluyendo la obra de crecimiento de Dios en ellos) fuere quemada, será perdida, él empero será salvo, mas así como por fuego” (I Corintios 3:15).  Ciertamente, los hijos de Dios necesitan ser advertidos acerca del peligro de perder su herencia, y las escrituras están llenas de tales amonestaciones. Pero cuando se habla de herencia, no debemos asumir que se trata de vida eterna.

Deslizamiento

Pablo cuando está hablando de los creyentes que regresan al pecado, no les dice que estos perderán su vida eterna, sino su herencia.  Efesios 5:5 lo comprueba “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios”.  En Hebreos 10:30b somos advertidos de que “El Señor juzgará a Su pueblo”.  Sin embargo, como dice Hebreos 12:8, este castigo en sí es una señal de que uno es un hijo de Dios y no un bastardo.  Es por ello que –como Jonás lo entendió- el que uno esté fuera de la comunión con Dios es al presente más castigado que aún el pecador.

De nuevo, en I Corintios 6:10, después de ir a través de la lista otra vez, dice: “no poseerán el reino de Dios”. El más grande pecado es de nunca recibir a Cristo Jesús como Salvador.  Esto es lo que envía a alguien al infiero.  Aquellos que rompen su comunión se están robando a sí mismos de las riquezas de la herencia de Cristo.  Esta herencia incluye el crecimiento en Cristo ahora (Efesios 1:17-18; Colosenses 1:27 y 2:3). El hijo pródigo no perdió su posición en el hogar; su posición era permanente.  La sangre de su padre estaba todavía en sus venas.  Pero él perdió su comunión y su herencia (Lucas 15:11-32).

Ahora vayamos al caso de Judas Iscariote.  ¿En dónde, el Palabra, dice que él fue alguna vez un hijo de Dios? ¡En ninguna parte!  De hecho, al principio del ministerio de Cristo ¿qué es lo que Cristo dice de Judas?  En Juan 6:70 leemos “Y uno de vosotros es diablo” (no dice que será diablo, sino que Cristo lo delata como diablo).  Así, Cristo había implicado simplemente, aún cuando no lo haya dicho literalmente porque la coma no estaba en el texto original, que Judas Iscariote no creyó (Juan 6:64).  “Desde luego los demonios creen (mentalmente) y tiemblan” (Santiago 2:19, versión King James).  Y aún si fue de otra manera con Judas, él todavía murió bajo la ley, porque Cristo no había exclamado todavía “Consumado es”.  En Hebreos vemos que bajo la Gracia nosotros tenemos una mejor sangre, mejores promesas, etc., que las que tuvimos alguna vez bajo la ley.  Esto nos lleva al siguiente tema.

Siervo versus Hijo

“Así que ya no eres más siervo, sino hijo” (Gálatas 4:7; 5:4).  ¿Por qué?  Porque Él dice que no estamos bajo la ley, sino bajo la Gracia.  Cierto que Él les dijo “de la gracia habéis caído” (nótese que no “fuera de la gracia”), porque ellos buscaron el volver a la ley en lugar de las alturas del vivir de gracia.  Hoy día, muchos cristianos hacen lo mismo, pero Pablo todavía los llama “Hermanos” nueve veces.  Su posición como hijos de Dios era la misma.  En contraste, Israel es llamado “mi siervo” (Isaías 41:8; 44:21).  Ahora, desafortunadamente, ellos no son la clase de hijos que pudieran haber sido, de permitir que la gracia operara en sus almas.  Aquí Pablo está enfatizando que ellos permanecieron como hijos a la vista de Dios.  Ahora, si eran hijos desobedientes u obedientes, esto puede ser una cosa diferente, pero ellos no eran menores en su posición dentro de la familia, a pesar de ello.

¿Por qué se llama él a sí mismo siervo, por dondequiera?  Porque se muestra en Malaquías 3:17, como hijos a través del amor, podemos ser hijos que sirven.  Sin embargo, esto no cambia nuestra posición, nuestra situación como hijos, pero tiene que ver con nuestro servicio, el cual va a ser recompensado, ya sea bueno o malo.  Esto nos ayuda a entender las parábolas del siervo infiel y de las diez vírgenes (Lucas 12:37-48; Mateo 25:24-30).  Puesto que las parábolas son verdaderas, éstas no están hablando de que alguno pierda su posición, sino de un servicio infiel que es recompensado –porque la confusión viene a ser como las tinieblas de afuera que el rebelde viene a tener en su mente, y esto es una forma de castigo.  El “crujir de dientes” es visto en Salmo 112:10 como algo que es posible ahora.

Tres hijos pueden estar sentados alrededor de la misma mesa, con Papá y Mamá.  Uno es un bebé, otro es adolescente, y el otro es un adulto joven.  Y lo que les da posición igual dentro de la familia, no son sus obras, buenas o malas, sino su nacimiento a través del padre, y también porque tienen la sangre de los padres.  Pero, observa la diferencia de sus condiciones.  Así es en la familia de Dios.  El nuevo nacimiento y la sangre de Cristo nos han dado a todos una perfecta posición en Cristo.  Pero qué diferencia hay en el estado de crecimiento y comunión.  Existe la vida y existe aquella “más abundantemente”.  Como un hijo, nosotros tenemos vida eterna, pero como discípulos, nosotros tenemos vida abundante.  Esto es el por qué después uno necesita la llenura del Espíritu Santo.

Blasfemia contra el Espíritu Santo

Antes de dejar los evangelios, vamos a considerar una cosa acerca del pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo.  Muchísimos creyentes honestos están oprimidos en condenación, pues satanás les ha dicho que han blasfemado en contra del Espíritu Santo, debido a alguna cosa que pudo haber sucedido en el pasado.  En primer lugar, no hay ningún registro escritural de alguien que habiendo tenido una fe sincera en Cristo haya blasfemado.  Así que caminamos sobre hielo frágil, al suponer que tal cosa fuera posible.

Cuando se menciona la blasfemia en contra del Espíritu Santo, siempre se hace con respecto a los Fariseos y líderes nacionales, a quienes Cristo llamó “hijos del diablo”.  Pero aún si se estaba refiriendo a gente que había creído en Cristo, hay una prueba categórica de que esto no podía afectar, en modo alguno, su posición eterna, porque en Mateo 12:32, nosotros leemos “Y cualquiera que hablare una palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero”.  ¿Cuál fue “este siglo” o “esta era”?  Y ¿Cuál fue “el siglo venidero” o “la era por venir”?  Desde la perspectiva de Cristo, “este siglo” fue la era en la cual Él estuvo presente en ese momento.  Ésta fue la ‘Era de la Ley’.  “El siglo venidero” es la era que le seguiría, y es nuestra ‘Era de la Gracia’.  Ésta es la única explicación lógica, porque Israel, a través de sus líderes nacionales, fue culpable de blasfemia en contra del Espíritu Santo y, sin embargo, en Zacarías 13:1, inmediatamente después del fin de esta Era de la Gracia, leemos del manantial que será abierto para Israel para el pecado y la inmundicia. Ya no más residirá esa maldición en ellos.

Otra fuerte indicación de que este pecado no puede ser cometido por el creyente se ve en que no está registrado en Juan. Todos los estudiosos de la Biblia saben que Juan está escrito específicamente para el creyente.  Entonces, no debe haber sido necesario para el creyente.

En Juan 3:6, Cristo dice “lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”.  Juan continúa hablando acerca de lo que es nacido del Espíritu en I Juan 3:9  “Cualquiera que es nacido de Dios no hace pecado, porque Su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”.  Aquí, Él no está contradiciendo I Juan 3:8 donde habla del alma.  (“Pecado” en Griego significa simplemente “errar al blanco”, así que Pablo, al compararse con Cristo, dice “Yo soy el primero de los pecadores” (I Timoteo 1:15).  Algunos tratan erróneamente de torcer este versículo, para decir que significa que si alguien peca, entonces, el tal no es nacido de Dios.  Pero esto no es permitido en lo absoluto, por las reglas de Gramática.  En I Juan 5:18, Él va un paso más adelante y dice:  “el que es engendrado de Dios se guarda a sí mismo, y el maligno no le toca”.

Una cosa se debe mencionar aquí, y esto es que la palabra “espíritu” así como la palabra “carne” puede ser usada en un sentido doble.  “Carne”, por ejemplo, tiene un sentido literal y un sentido figurado. En Romanos 7:18, Pablo dice “Porque yo sé que en mí (es a saber, en mi carne) no mora el bien”.  Obviamente, él no se está refiriendo a la carne que es la vida de sí mismo.  La palabra “espíritu” puede ser usada en un sentido personal, significando nuestro espíritu personal; o en el sentido figurado, refiriéndose a nuestra actitud. Un ejemplo de esto último es Efesios 4:23  “Y a renovaros en el espíritu de nuestra mente”.  Otro ejemplo, en donde espíritu tendría un significado de actitud es II Corintios 7:1  “Limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu”.  El mismo hecho de que “carne” no es aquí literal, obviamente, sino figurativo, es prueba de que “espíritu” también es figurativo.  En contraste, encontramos tanto carne como espíritu usados en sentido literal en I Corintios 5:5.  Pablo recién había hablado de la destrucción física (I Corintios 3:16-17) y es obvio que en 5:5 se refiere a la carne, literalmente, la que sería destruida.  Por tanto, tendría que ser el espíritu personal del que se habla aquí “el tal sea entregado a satanás para muerte de la carne, porque el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”.  El blasfemar contra el Espíritu Santo es un pecado definitivamente, pero desde luego, existe esta parte del creyente que nunca puede blasfemar o cometer ningún pecado.  Cuando los discípulos desobedecieron en tres ocasiones, Cristo les ordenó velar y orar en Gethsemaní; Cristo atribuyó esa desobediencia al espíritu humano de ellos, porque “el espíritu a la verdad es presto, mas la carne enferma” (Marcos 14:38)

¿De Quién depende la Salvación?

Algunos piensan que de nuestra propia voluntad podemos perder nuestro nuevo nacimiento y ser no renacidos de nuevo.  ¿Qué dice la Palabra sobre esto?  En Juan 1:13 encontramos que no fue nuestra voluntad –escencialmente, por lo menos- sino la voluntad de Dios que nos introdujo a este nuevo nacimiento:  “Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios”.  Y si fue la voluntad de Dios la que nos introdujo, entonces, será la voluntad de Dios la que nos guardará dentro.  “Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero” (Juan 6:39).  ¿es nuestra voluntad más fuerte que la voluntad de Dios?

El Trono de Juicio de Cristo

El Trono de Juicio de Cristo está mostrado en I Corintios 3:11-15:  “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo, y si alguno edificare sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca; la obra de cada uno será manifestada: porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada; y la obra de cada uno cual sea, el fuego hará la prueba. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.  Si la obra de alguno fuere quemada, será perdida, él empero será salvo mas así como por fuego”.

Aquí vemos a los creyentes puestos de pie delante de Cristo, el Juez.  Ambos tienen el mismo fundamento.  Esto nos habla de nuestra posición perfecta en Cristo y de nuestro espíritu perfecto, el cual es sin pecado, y que todos los creyentes tienen en común.  Pero nótese el contraste entre los dos.  También adviértase que “obra” está en singular, lo cual sugiere nuestra obra total en vida.

En II Corintios 5:10 “Porque es menester que todos parezcamos ante el Tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hubiere hecho por medio del cuerpo, ora sea bueno o malo”.  Así que las obras malas recibirán alguna clase de recompensa, así como las obras buenas.

El creyente posee dos cosas que ofrecen un desafío para su voluntad, la cual determina sus recompensas.  Por un lado, está el Espíritu sin pecado de Cristo engendrado en él. Por otro, está la “carne”, donde no mora el bien.  Cada día el creyente debe determinar si camina en la carne o en el espíritu.  Pero recuerda que esto, según lo muestra Abraham, no determina nuestra vida eterna ni nuestra posición, sino más bien nuestra herencia.  Porque en el gran capítulo de Hebreos 11, versículo 8, leemos: “Por la fe Abraham siendo llamado, obedeció para salir al lugar que habría de recibir por heredad, y salió sin saber a dónde iba”.  Nótese que la herencia de Abraham dependió de su caminar de fe, y es así con nosotros, pero nuestra vida eterna depende de la perfecta posición que la sangre de Cristo ha provisto eternamente.

“La dádiva de Dios es vida eterna través de Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos 6:23, versión King James).  Pero, en contraste, “sabiendo que del Señor recibiréis la compensación de la herencia: porque al Señor Cristo servís” (Colosenses 3:24).  Uno es un regalo y el otro es una recompensa.

Algunas veces uno teme que una aceptación de la enseñanza de la redención eterna (un término escritural, Hebreos 9:12) inducirá a perder vida.  Y si esto no está equilibrado puede suceder.  Pero Dios no nos ha dado una gracia “limitada”, sino una gracia “abundante”.  La promesa es una de las buenas nuevas, y esto lo lleva a uno a la gratitud.  Cristo dice: “Y el siervo no queda en casa para siempre:  el hijo es el que queda para siempre” (Juan 8:35).  Dios no quiere que tengamos una perspectiva sin equilibrio.

El Equilibrio

La Justificación debe ser equilibrada en unión con nuestra santificación diaria.  Algunas personas piensan que son justificadas por su santificación (el legalismo fomenta esto) y otras personas sienten que están santificadas por su justificación.  Tú no empiezas a limpiar el pescado hasta que lo matas primero.

Otro incentivo para la santidad, el cual es mal entendido a menudo, pero que es escritural todavía, es este: Pablo busca una mejor resurrección en Filipenses 3:11. Hoy día, muchos cristianos no están esperando otra cosa que la resurrección de toda la Iglesia, subiendo juntos al mismo tiempo.  Desde luego, toda la Iglesia será resucitada finalmente, pero hay demasiados versículos condicionales que establecen requisitos especiales para esta “resurrección en el aire” mencionada por Pablo en Filipenses 3:11; por eso es que la palabra Griega para “resurrección” es muy significativa aquí.  Algunos de estos versículos condicionales tienen que ver con las cinco vírgenes prudentes en contraste con las cinco vírgenes fatuas, y con el siervo fiel en contraste con el siervo infiel.

En Lucas 21:36 uno lee “Velad pues, orando en todo tiempo que seáis tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir y de estar de pie delante del Hijo del Hombre”.  Pablo se refiere a ello como a una carrera en la cual estamos para proseguir “al premio del supremo llamamiento (literalmente “el llamamiento hacia arriba”) de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:14).  Y ya que Israel es un tipo de la Iglesia, y ellos tuvieron su “mejor resurrección” (Hebreos 11:35), ¿por qué la Iglesia debe pensar que es menos que Israel?

Cuando Cristo les dijo a las cinco vírgenes fatuas “No os conozco”, la palabra en Griego es una palabra más fuerte que el simple conocimiento objetivo.  Ésta implica conocer, en verdad, a alguien subjetivamente, lo cual presupone el conocerlas íntimamente.  Eso requiere amor.  I Corintios 8:3  afirma: “Mas si alguno ama a Dios el tal es conocido de Él”.

Fe, Esperanza y Amor.  La Fe es necesaria para la Justificación (Romanos 5:11).  La Esperanza es la llave para la pureza o la Santificación (I Juan 3:3).  Y el Amor es la llave para prepararse si esperamos que Cristo sea nuestro novio en la Glorificación (I Corintios 16:22).  Es posible ser como la Iglesia de Efeso: tener Fe para salvación, y sin embargo, haber dejado el primer amor.

Hay una diferencia entre la vida eterna y la corona de vida. La palabra de Dios no dice “no permitas que el hombre tome tu vida eterna”, sino que enfáticamente dice “Retén lo que tienes para que ninguno tome tu corona” (Apocalipsis 3:11).  Las promesas para los vencedores están enlistadas en Apocalipsis 2 y 3.

El pueblo de Dios vendrá todo junto en unidad, por lo cual Cristo ya oró, cuando empiece a tener humildad para ver los dos lados de la moneda de la verdad, en lugar de ver sólo el lado de su posición presente.

El Ejemplo de los que se Deslizan

La gente tiene una idea errónea acerca de la fe.  Cuando Cristo le dijo a Pedro:  “Yo he rogado por ti que tu fe no falte”, se estaba refiriendo al tiempo de su prueba, cuando él negaría al Señor (Lucas 22:31-32).  Si nosotros hubiéramos estado ahí, y hubiésemos juzgado las cosas con nuestros cinco sentidos, imagina nuestra conclusión.  Podríamos haber pensado: “Si Pedro tuvo fe alguna vez, seguramente que ya no tiene ahora”.  Podríamos ser como el niño que observa el campo en el invierno y dice “El Tulipán ya no está donde antes estuvo”, pero luego, en la siguiente primavera, se sorprende al verlo florecer nuevamente ahí.  La vida está en el bulbo o semilla.  Si Pedro no tenía fe, entonces, la oración de Cristo habría quedado sin respuesta, y ¿cómo podríamos nosotros confiar en Él de nuevo?  Pero Él (cuyos caminos son más altos que nuestros caminos, y así como los cielos son más altos sobre la tierra) pudo ver que, escondida profundamente bajo el lodo del presente dilema de Pedro, había una oculta y fuerte convicción de que Jesús era el Mesías, el Cristo.  En Pentecostés, Pedro floreció de nuevo, en total fragancia.

El Rey Saúl, el reincidente, nos muestra algo similar en el Antiguo Testamento.  En tres ocasiones Samuel –la Palabra de Dios confirma repetidamente que era Samuel-  salió del Paraíso y habló con Saúl.  (Esto ya no puede suceder ahora, porque el Paraíso ya no está más bajo la tierra).  Samuel reprendió severamente a Saúl.  Samuel le dijo “ha cortado Jehová el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero David.  Como tú no obedeciste a la voz de Jehová” (I Samuel 28:17-19).  Pero entonces, Samuel le dice a Saúl, dónde él y Jonatán, un dulce personaje dentro de la Biblia, estarían en breve:  “Y mañana estaréis conmigo tú y tus hijos”.  Nosotros sabemos que el Paraíso es más que una condición general; es un lugar definido.

Y que acerca de “la puerca y el perro” de II Pedro 2:22, las escrituras nunca dicen que cualquiera de estos haya sido, en alguna vez, algo diferente a una puerca y un perro.  El emblanquecimiento de la puerca no cambia su naturaleza interior.  Cuando Cristo vino, les dio a aquellos Fariseos un conocimiento completo del camino de la justicia.  Pero alguien puede preguntar ¿cómo Pedro puede referirse a gente nos lava, cuando esta palabra “conocimiento” en el versículo 20 es ‘epignosis’ o “conocimiento completo o pleno”; en contraste a ‘gnosis’ o conocimiento objetivo?  Pero la misma palabra epignosis es utilizada en Romanos 1:28, hablando de la humanidad en su depravada condición, y de nuevo en Romanos 3:20 “porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de Él; porque por la ley es el conocimiento del pecado”.  El conocimiento, por sí solo no salva.

La siguiente pregunta es ¿por qué Pedro usa la palabra “escapar”? ¿No sugiere esto que ellos habían nacido de nuevo? No.  Si tu notas, la palabra Griega “escapar” quiere decir “huir de”.  Observa cómo mucha gente huye de las tierras de opresión, pero esto no garantiza que todos ellos hayan escapado completamente.  El Espíritu Santo de Dios trae al pecador bajo convicción.  Uno de ellos fue el Rey Agripa.  Muchas veces un pecador escucha el llamamiento claro del evangelio, pero en ocasiones, cuando él pasa al frente para recibir a Cristo, se le pide firmar sobre una línea punteada y él se vuelve un miembro de la iglesia local en vez de convertirse en un miembro de Cristo.  Y así como la puerca que pensaba que estaba limpia, él puede tener un desempeño limpio exteriormente, por algún tiempo; y sin embargo, no tiene la salvación en sí, y en esta forma se engaña a sí mismo y engaña a otros.  En otras palabras, él es como el perro que regresa a su vómito, porque sin un cambio de corazón uno sólo puede llegar hasta aquí.

Exactamente, antes de este pasaje, en II Pedro 2, se hace una mención en 2:17 acerca de las “fuentes” (o “manantiales”) sin agua.  Esto habla de alguien con una profesión de vida, pero desprovisto de la posesión.  Cristo dijo –si podemos confiar en Sus palabras aquí-  que siempre habrá agua en lo profundo de la fuente o pozo, en alguna parte (Juan 4:14).  La verdadera fuente es la salvación.  “Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salud” (Isaías 12:3).  Pero las fuentes de II Pedro 2:17 son fuentes sin ningún agua, en lo absoluto.

La Santificación por la Sangre y por la Palabra

Puesto que la Santificación mediante la sangre es un tema favorito aquí, antes que veamos Hebreos 10, vamos a ver la importancia de la sangre de Cristo derramada.  “Porque la vida de toda carne es su sangre” (Levítico 17:14).   La palabra “vida”, en Hebreo, es ‘nephesh’ que significa alma.  Ahora entendemos por qué Colosenses 3:4 dice “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare”, porque Cristo es cubierto por Su vestidura, la cual se coloca como garantía de nuestra alma delante de Dios; y esto es en tanta manera, así como los lingotes de oro escondidos que permanecen como garantía de los a menudo sucios billetes que están en circulación.  Así que cuando Cristo nos santificó por su sangre, esa es Su garantía para nuestra alma de que tiene una posición justa delante del Padre.

(Recuerda que hay una diferencia entre nuestra posición y nuestro actual estado de comunión).

En Hebreos 10:10 leemos que “somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo (eso implica Su sangre –versículos 19 y 29) una vez y para siempre” (versión King James).  Una vez para siempre es una sola palabra en el Griego: ‘hapax’.  ‘Hapax’ quiere decir una vez y para siempre, lo cual se refiere a algo que está tan acabado como para ser de validez perpetua y que nunca necesita ser repetido.  El ser santificado mediante la sangre, en contraste con la diaria y progresiva santificación mediante la Palabra (Juan 17:17), ocurrió junto con el nuevo nacimiento.  El seguimiento de este pensamiento es el versículo 14, el cual dice “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”.  Esto se refiere a nuestra posición perfecta recibida en el nuevo nacimiento.

Ahora bien, con este antecedente seguro, vamos a entrar a Hebreos 10:26-29:  “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad ya no queda sacrificio por el pecado”  -el camino de misericordia para escapar; “sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios”  -el camino de juicio para escapar. Primeramente, ¿Quiénes son estos “adversarios”? El padre del hijo pródigo amaba a su hijo, pero odiaba la rebelión en el alma de su hijo.  “De tal manera amó Dios al mundo...”  pero es la rebelión, especialmente, en sus hijos rebeldes, lo que Dios considera Su adversario.  Dios ha prometido que Él va a destruir a sus adversarios.  Él nos concede el permitirle que Él lo haga en la manera fácil, pero si no se lo permitimos, Él lo hará en la manera dura.  Puede ser enfermedad, problemas, y aún la muerte prematura, como casi sucedió en I Corintios 5:5, o como se menciona en I Juan 5:16. Pero cuando Dios logra pasar, Él es vencedor, y no existe nada sino cenizas de lo que una vez fue el enemigo en nuestras vidas, -porque el pecado no puede entrar en el cielo.  Esto se muestra en la ley de limpieza de los despojos de guerra (Números 31:21-24). Porque mientras que los despojos suaves sólo requerían el lavado de agua para limpiarlos, los despojos duros, de metal, no era limpiados mediante agua solamente, sino que requerían la purificación del fuego.  Quiera Dios mantenernos suaves para Él, a fin de que el lavado mediante la Palabra sea suficiente.  Después de mencionar la peor clase posible de un reincidente, en Hebreos 10:29, Dios llama todavía a Su pueblo en el versículo 30: “El Señor juzgará a Su pueblo”.

Viendo a Dios

“Sin Santidad (santificación) ningún hombre llegará al cielo”; realmente ¿es eso lo que dice la Biblia? (Hebreos 12:14).  No; lo que realmente dice “Sin Santidad nadie verá al Señor”.  Pablo habla también de aquellos sin alguna virtudes como siendo “ciegos” y cortos de vista (II Pedro 1:9).  Hay demasiada gente que está ciega, pero eso no quiere decir que esté muerta; algunos están demasiado vivos.  Pero la visión de fe, y la percepción de Su grandeza se pierde sin la santificación.  “Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios”.  “Ver”, en el Griego, significa “prestar atención a; discernir”; por tanto, los no santificados no perciben a Dios.  Es el colirio de la unción (Apocalipsis 3:18) lo que da una visión clara; una gran cantidad de Cristianos, sin esto, están cegados para entrar al camino más profundo.  Un día sus ojos serán abiertos, y unos ojos como de fuego penetrarán dentro de ellos, en el Trono de Juicio de Cristo.  Entonces será demasiado tarde para regresar y ser más santificados; su caminar se habrá terminado, y el día de la recompensa habrá venido ya.  Ellos serán “salvos, mas así como por fuego”.  Ellos eran como la “pequeña hermana” de la Novia cuya fuente fue sellada (Cantares 4:12) y no como la Novia, que era una fuente de huertos, un manantial de aguas vivas.  Fue la Novia quien vio al Novio en vida más personal, y no la hermana pequeña.  También la santificación de Cristo dada a nosotros vendrá a ser la causa por la cual cualquiera de nosotros pueda ver alguna vez a Dios (I Corintios 1:30).

No todo el que es salvo habitará en la Nueva Jerusalem.  Aunque todos los que sean salvos podrán tener acceso (entrar y salir) a ella; el cielo es un lugar enorme y la Nueva Jerusalem es tan sólo la “capital” del cielo.  Los “mentirosos” –aquellos que dicen que Cristo no es su Salvador (I Juan 2:22)- y los “perros” sólo podrán mirar desde el infierno y verla en forma lejana, si esto es posible; en tanto que los redimidos por la Sangre estarán disfrutándola.  Incidentalmente, tan pronto como Juan definió quién era el verdadero “mentiroso”, nos dice del propósito de la unción (I Juan 2:27):  “La unción... es verdadera, y no es mentira, y según como ella os ha enseñado, permaneceréis en Él” (Versión King James).

Permaneciendo en Él

Existen dos significados en la Palabra, para la frase “en Él”.  Quizá esto se ve mejor en Juan 15, donde habla del pámpano que permanece.  Nos está mostrando la permanencia condicional que depende de nosotros.  Pero ¿te has detenido a considerar que escondido debajo de todo eso hay un permanecer “en Él” que es Su responsabilidad?  Porque esa parte del pámpano, dentro del mismo corazón de la Vid, no puede ser quitada sin que se corte la Vid entera en dos.  Esa es la parte del fundamento del pámpano, dentro del cual está su posición –esto le da una posición al pámpano exterior. Pero hay una parte del crecimiento de la Vid, el “en Cristo”, que es nuestra responsabilidad y donde está el fruto.  Este es el contraste de las dos caras de la misma moneda del estar en Cristo.  Un lado es simplemente la obra del Padre.  “He entendido que todo lo que Dios hace. Eso será perpetuo” (Eclesiastés 3:14).  Esta posición “en Cristo” está mencionada en I Corintios 1:2 y 30.  Ciertamente aquellos Corintios no estaban santificados en su conducta diaria.  A pesar de eso, ellos estaban “santificados en Cristo Jesús”.  “Mas de Él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención”.  Esto es estar posicionalmente en Él, en la obra del Padre.  El otro lado del estar “en Cristo” es permaneciendo en Él en nuestra experiencia diaria.  Esto es lo que produce el fruto.

Borrando el nombre del Libro

Entre otras cosas, Dios le dice al vencedor de Sardis “y no borraré su nombre del libro de la vida, sino que confesaré su nombre (Apocalipsis 3:5, versión King James).  Malaquías había mencionado el “libro de memoria” (Malaquías 3:16), pero a través de Apocalipsis se menciona el libro del Cordero, donde cada justo está registrado.  Hay que notar siempre tres cosas en el estudio de la Biblia, lo cual forma la ley del contexto:  1. ¿Quién está hablando?; 2. ¿A quién está hablando?; y 3. ¿De qué está hablando?

Aquí el Señor está hablando y, esto, no sólo a la pequeña iglesia local de Sardis, sino al gran número de Cristianos que viviría en la era de la iglesia.  Las siete iglesias de Apocalipsis 2 y 3 muestran la Era de la Iglesia dividida en siete periodos o tiempos (Apocalipsis 1:1).  La parte temprana de la Era de la iglesia fue el periodo de Efeso; y el periodo de Sardis fue durante el tiempo de la Reforma.  ¿Cuál era la principal arma de satanás para impedir que alguien fuera vencedor?  La excomunión papal de aquel que abiertamente confesara a Cristo.  Así que si viviéramos en ese tiempo, ¿cuál sería el  mayor estímulo que Cristo nos está diciendo y que el dijo a ellos?  “Deja que la jerarquía religiosa borre tu nombre de sus libros, pero yo no borraré tu nombre de mi Libro”.

Tengamos la confianza de Pablo.  Él dice por el Espíritu que estamos sellados (no hasta el día en que caigamos) hasta el día de la redención (Efesios 4:30).  Pablo está persuadido de que Cristo Jesús es capaz de guardar lo que Pablo había confiado a Cristo Jesús para aquel día (II Timoteo 1:12).  Algunos piensan que “la vida eterna” es como una joya preciosa que uno puede guardar o tirar.  Pero la vida eterna es, en un sentido mucho mayor, más que eso.  Pablo dice que él ha depositado (porque eso es lo que significa “confiar”) este regalo en el banco celestial, así que no se puede perder. Una persona sensata no pondría una bella joya en manos de un niño.  Él dice en una parte que no sólo estamos sellados por el Espíritu, sino que estamos dentro de Cristo y, puesto que Cristo está dentro del Padre, esta vida eterna está en un depósito tan seguro que satanás no puede subir y robarlo.  Pero en contraste, en II Timoteo 1:14, Pablo habla acerca de “esta buena cosa que les fue depositada, guárdenla por el Espíritu Santo que mora en vosotros” (versión King James) y, de ese modo sean galardonados.  Así que nuevamente, no es nuestra posición o vida eterna en Cristo la que tenemos que retener.  Cuando Cristo Jesús dijo “Consumado es”, Él lo hizo ya.  Es nuestra comunión con Él lo que debemos guardar.  “Para que ninguno tome tu corona” (Apocalipsis 3:11).

“Y si alguno quitaré las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida, y de la Ciudad Santa, las cuales están escritas en este libro” (Apocalipsis 22:19).  La palabra “parte” es un término de heredad y es la misma palabra usada cuando el hijo pródigo malgastó la “porción” de su padre.  Así que es la porción del árbol de la vida abundante y no el árbol en sí lo que se pierde.  En Apocalipsis 2:7 el árbol está en medio del Paraíso de Dios y su fruto es para el vencedor.

Antes de que abandonemos este tema acerca de vencer, recordemos que así como Israel venció a Egipto, y el desierto, y a los Cananitas, así esto nos muestra que hay tres cosas que deben ser vencidas hoy día.  Todos los creyentes –a la vista de Dios, aunque quizá no a la vista del hombre- han vencido posicionalmente al mundo.  Porque Egipto es una figura del mundo, y todos los de Israel vencieron a Egipto en el Mar Rojo.  “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios” (I Juan 5:1).  “Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe.  ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios” (I Juan 5:4-5).

Por tanto, existen aquellos que han vencido a la carne (Gálatas 5:16).  Finalmente, existen aquellos que han vencido al diablo (Apocalipsis 12:11).  Estos vencedores, unidos, hacen el ejército de Cristo que son “llamados, elegidos y fieles” (Apocalipsis 17:4).

Mientras estamos en I Juan, notemos otros tres contrastes: (a). En 3:2 “Seremos semejantes a Él”.  El siguiente versículo 3:3 afirma (b) que estamos siendo hechos como Él.  Pero vemos (c) en el 4:17 “...pues como Él es, así somos nosotros en este mundo” o que ya hemos sido hechos como Él. Y esto no puede aplicarse a nada sino a nuestro espíritu renacido.  Esto muestra que hay un Cristo totalmente formado ahí dentro.  Él es perfecto y, de acuerdo a esto, nosotros ya hemos sido hechos perfectos, justificados, santificados, y glorificados (como también Romanos 8:30) porque Él es así, y si somos como Él es, hemos sido hechos esto también.  Esto está hablando del Cristo nacido en nuestro espíritu y también de nuestra perfecta posición, completa en Cristo.  Pero nuestro camino de santificación –el cual requiere de esperanza para purificarnos- nos está haciendo como Él ahora, en nuestra vida del alma.  Pero un día Él vendrá y entonces nuestros cuerpos serán como el Suyo, ¡¡Aleluya!!  Es como enfocar una cámara sobre una persona.  Instantáneamente, cuando tú tomas una foto, hay una réplica total de la persona en el negativo. Eso es justificación.  Jalando el disparador del arrepentimiento y de la fe, instantáneamente se coloca Cristo plenamente formado en nuestro espíritu. Y entonces, esto es sujeto a varios elementos químicos en el cuarto oscuro, experimentando un proceso de desarrollo.  Esto es como nuestra alma, en el mundo oscuro, que se somete a los líquidos espirituales de la gracia de Dios.  Pero un día, el Señor vendrá y nuestros cuerpos serán semejantes a Su glorioso cuerpo.  Eso será glorificación.

El Pacto de Gracia de Salvación Eterna

Juan nos dice que no sólo estamos en las manos de Cristo (Juan 10:26-29), sino que al mismo tiempo estamos también en las manos del Padre.  De hecho, nosotros estamos esculpidos en las palmas de Sus manos (Isaías 49:16).  En los tiempos antiguos, cuando dos personas sellaban un pacto estrechándose las manos, como prueba de este acuerdo, no lo podían ya romper.  Antes de ahora, Dios había hecho seis pactos y, el hombre, con quien los había hecho, había roto cada uno de ellos.  Ahora, Él hace este Pacto de Gracia y, por tanto, no puede ser roto.  Dios lo hizo entre Él y Su Hijo, quien se colocó como nuestra garantía por nosotros.  El Hijo lo selló, primero mediante Su sangre, y aquí (Juan 10) mediante el apretón de manos, y tú creyente estás exactamente en medio.  “Y Yo les doy vida eterna, (¿hay alguna condición aquí?) y ellos nunca (en el Griego es mucho más fuerte porque es una doble negación en el versículo; es decir, se lee dos veces no para nuestra (una) persona) perecerán, ni ninguno (“hombre” está en itálicas, por tanto no aparece en el original; aquí se está citando la versión King James; sin embargo, la antigua versión Reina Valera dice categóricamente “nadie las puede arrebatar de mi mano”) los arrebatará de mi mano” (Juan 10:28 versión King James).  Vamos a recibir las palabras de gracia que proceden de Su boca.  Amén.  “Tu Palabra es Verdad”.

Como ya se ha dicho “Salvación”, tanto en el contexto del Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, significa “ser establecido en un lugar seguro”.  Esto quiere decir que hay mucha gente salva que todavía necesita ser “establecida en un lugar seguro”.  Salvación en el tiempo pasado casi siempre se refiere a Justificación: “Él nos salvó... a través de Cristo Jesús nuestro Salvador, para que siendo justificados por Su gracia, debamos ser hechos herederos conforme a la esperanza de vida eterna” (Tito 3:5-7, versión King James).

Salvación en el tiempo presente casi siempre se refiere a Santificación: “ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:12b-13).  El contexto que le sigue inmediatamente muestra qué Él está hablando acerca de Santificación.

En Romanos 13:11 leemos:  “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora nos está más cerca nuestra salud que cuando creímos”.  En este pasaje, el apóstol Pablo se está refiriendo a la venida de Cristo.  De esta manera, el texto se refiere a Glorificación al señalar nuestra salud o salvación futura, cuando Cristo “transformará el cuerpo de vuestra bajeza, para ser semejante al cuerpo de Su Gloria” (Filipenses 3:21).  “Ciertamente vengo en breve.  Amén, sea así.  Ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20.

 


La Venida de Cristo.- Por Robert Ewing.

ACERCAMIENTO ESCRITURAL

Hay mucha confusión acerca del glorioso tema de la venida de Cristo, debido a que la mayor parte de esta confusión procede de la ignorancia, con respecto a lo que Dios dice sobre esto.  A continuación haremos una detenida aproximación escritural.

Primeramente, hay tres palabras Griegas usadas por las Escrituras para este tema.  Una es ‘epiphaneia’, traducida una vez como “resplandor”, pero simplemente significa una aparición.  La palabra se encuentra en II Tesalonicenses 2:8, I Timoteo 6:14, II Timoteo 4:1, 8 y Tito 2:13.  Esto simplemente se refiere al hecho, al evento de Su Venida.

En segundo lugar, tenemos la palabra ‘apokalupsis’ o “develación” y “revelación”.  Se usa al hablar de Cristo en II Tesalonicenses 1:7, I Pedro 1:7, 13, y 4:13; se usa para hablar de los hijos de Dios en Romanos 8:19; y acerca del hombre de pecado en II Tesalonicenses 2:3, 6 y 8.  Esta palabra sugiere visibilidad y, en contraste con la primera palabra, denota un hecho; muestra la fuerza o el impacto de Su venida.

En tercer lugar, está la palabra ‘parousia’ o “presencia personal”.  La cual denota la comunión que nosotros como creyentes experimentamos en Su venida.  Por supuesto, ‘parousia’ no significará comunión con el pecador, sino furia de Dios.  Está usada en I Corintios 15:23, y en I Tesalonicenses 4:15 y 17 al referirse a Cristo, y en II Tesalonicenses 2:8 para la destrucción del hombre de pecado.

Calidad de Hijos

Ésta es una línea de verdad muy importante. Pero una línea recta con un poquito que se tuerza, y si la dirección insiste, automáticamente, se saldrá de su curso.  “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios” (Romanos 8:14).  La palabra “hijos”, aquí ‘ohuios’ significa “hijos maduros”, en contraste con “hijos pequeños” o ‘teknon’.  Dios está levantando hijos maduros, a través de los cuales Él manifestará a Cristo en una forma mayor, cual nunca antes ha sido vista.  Y Satanás tiembla ante esto.

Ahora bien, ¿cuál es esa “línea recta” que se ve en la Palabra? Una comprensión de nuestras tres posiciones en Cristo. Dado que somos espíritu, alma y cuerpo, clarificará mucho esto.  Éstas se relacionan con la calidad de hijos a través de una palabra: Adopción, que simplemente significa “la posición como un hijo (maduro)” –huiothesia.  Se utiliza en tres diferentes formas reunidas, refiriéndose al creyente individual.

Estas tres formas son:  1.  Ya hemos sido convertidos en ‘huios’ (hijos maduros), debido al nuevo nacimiento.  Cristo, en Su Plenitud, mora dentro de nuestro espíritu con todas las implicaciones que ese hecho incluye.  “Para que redimiese a los que estaban debajo de la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.  Y por cuanto sois hijos (huios)...” (Gálatas 4:5-6).

¿Qué? ¿Está cometiendo un error Pablo? Porque en el mismo capítulo, él dice “Hijitos míos, que vuelvo a estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (versículo 19).  No, Pablo sabía que su espíritu, el cual había experimentado el nuevo nacimiento (Juan 3:6), y alojado la vida divina, sin pecado (I Juan 3:9) tenía a Cristo en plenitud, el Hijo, viviendo en el interior.  Juan sabía esto, “pues como Él es, así somos nosotros en este mundo” (I Juan 4:17).  Por ley de eliminación, esto no podría hablar de nuestro cuerpo. Nosotros no podemos atravesar las paredes cuando la puerta está cerrada, como Cristo lo hace.  No está hablando de nuestras almas, donde el crecimiento y la conformación aún son necesarios (I Pedro 2:11).  Solamente se puede referir a nuestro espíritu (Romanos 8:10).  Nuestro espíritu ha sido “adoptado” o “colocado como un hijo”.  Esto resume por qué los cristianos carnales y espirituales tienen el mismo fundamento, el cual es Jesucristo (I Corintios 3:11).

  1. Luego viene la segunda fase de “adopción”. Como el alma es nuestro “ego” humano o identidad individual y, por tanto, tiene su diario caminar, éste es el reino de la conformidad en el presente, donde la “adopción” ahora ocurre.  Nuestro espíritu ya ha sido justificado “... mas el espíritu vive a causa de la justicia” (Romanos 8:10), como dice una traducción.  Pero Romanos 8:14-15 muestra que el Espíritu de adopción está ahora, en el presente, poniéndonos en la calidad de hijos maduros, conforme nos rendimos a Él:  “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.  Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre...”
  2. No solamente toda la creación espera la manifestación –develación- de los hijos de Dios, sino Pablo dice que los Cristianos llenos del Espíritu están “esperando la adopción, es a saber, la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8:23). Esto es futuro y físico.  Entonces, la “manifestación de los hijos de Dios” ocurrirá.

La “adopción” es como una cámara:  A) está enfocada sobre una persona u objeto y es disparada. La imagen completa se estampa sobre el negativo, en el interior.  B) La foto se procesa y se conforma a la misma imagen.  Y C) Al completarse, si es excepcional, se pone en un marco para que todos la vean.  De la misma forma, el Cristo en plenitud está en nuestro espíritu.  Él brota a la vida de nuestra alma.  Un día, cuando Él aparezca, “seremos semejantes a Él, porque le veremos como Él es” (I Juan 3:2).  Él nos enmarcará en nuestros cuerpos glorificados, a la final trompeta, cuando “nosotros seamos (literal, seremos) transformados” (I Corintios 15:52).

Las Siete Trompetas

Ya que Apocalipsis menciona el sonar de las siete trompetas, algunos concluyen que la iglesia deberá atravesar por toda la Gran Tribulación. Antes de tomar una posición dogmática respecto de tal afirmación, debemos considerar varias cosas.  La “final trompeta” podría referirse a Números 10, donde el primer sonar de las trompetas reunía a Israel, pero la última (la final) trompeta señalaba la salida hacia Canaán.  Con todo, los corintios no sabían nada acerca de las “siete trompetas” puesto que Apocalipsis vino después.

También había tres veces en el año, cuando Israel subía a Sión, en la Pascua, en Pentecostés y en la Fiesta de las Cabañas (de los tabernáculos), para sus fiestas.  La “última trompeta”, anualmente hablando, era la que precedía a la última fiesta, de las Cabañas.

Sión habla del descanso de Dios (Salmo 132:14).  Él también tiene un descanso tripartito para nosotros:  1.  “Venid a mi... que Yo os haré descansar” (Mateo 11:28).  Nuestro espíritu descansó cuando vinimos a Cristo, en nuestra primera fiesta, como “pasamos” de nuestra vida vieja a una vida nueva.  2. “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de Mí... y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29).  La venida del Espíritu para guiarnos al Pentecostés nos ayudó a entrar en este reposo (Isaías 28:12).  Fue un descanso cuando aprendimos a ser guiados y a dejar que Dios obrara en nuestras almas.  3.  El tercer descanso –nuestra tercera fiesta principal, el banquete de bodas del Cordero- es visto en el cielo.  “Bienaventurados los muertos que de aquí en adelante mueren en el Señor ...descansarán de sus trabajos...” (Apocalipsis 14:13).  Este es un descanso físico de las faenas terrenales.  Estos tres constituyen un descanso de la pena (culpa), del poder y (un día) de la presencia del pecado.

Este tercer descanso está enmarcado por la fiesta de las Cabañas de Israel.  Algunas personas toman esta fiesta para enfocar otra experiencia de “la calidad de hijos”, a la cual podemos entrar aquí; sin embargo, la analogía para ésta se viene abajo porque esta fiesta en particular, a diferencia de las otras, se celebraba después de la cosecha, después de las labores.  Por tanto, mientras sucede esta fiesta, debemos estar “ocupados hasta que Él venga”.  Así como en esta fiesta, Israel recordaba la fidelidad de Dios durante todo su viaje de peregrinación, también nosotros podremos hacer lo mismo en el tribunal de Cristo y en el banquete de las bodas.

Asimismo, las “siete trompetas” no se refieren únicamente a aquellas en el futuro, una substanciando a la otra. Prácticamente, en el Apocalipsis encontramos un cumplimiento histórico de todo lo contenido. Para una mejor comprensión sobre esto, hay algunos folletos que pueden enviarse si tú los solicitas sobre “Reseñando la Revelación”, donde, en una de sus páginas, hablando históricamente, muestra que el sonar de la sexta trompeta terminó el 11 de Agosto de 1840.  Esto significa que la séptima trompeta puede principiar a sonar en cualquier momento.  Y “principiar a sonar” sugiere una acción continuar, como lo describen las Escrituras (Apocalipsis 10:7).  ¡Oh! ¡Que el amor de Dios pudiera asir a los Suyos para que ellos anticiparan el bendito evento, así como Cristo lo hará!  La palabra Griega para “esperanza”, ‘elpis’, significa “anticipación con gozo” (I Tesalonicenses 4:13).

“Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero; luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (I Tesalonicenses 4:16-17).

ARREBATADOS

“Arrebatados” también puede ser traducido “raptados”; Moffat traduce Apocalipsis 4:2 como “me encontré raptado en el cielo”.  Algunos sienten que la “teoría del rapto” es una cosa del pasado.  Ellos parten desde el extremo de dar mucha importancia a una esperanza todavía en el futuro, hasta la manifestación del reino de Dios aquí y ahora, pues creen que será realizado por “la manifestación de los hijos de Dios” y que Cristo ha venido o vendrá súbitamente a ellos.  Y dicen que a través de sí mismos, Él subyugará los poderes prevalecientes en vez de arrebatarlos primero y después regresar con ellos para derrocar al maligno.

Entre aquellos que son ortodoxos y esperan un regreso literal, aún hay áreas de neblina y Dios no quiere que sus hijos estén nebulosos acerca de algo tan querido a Su corazón.  La venida y la resurrección de Cristo deberían ser también algo apreciado por nosotros.  ¿Habrá un arrebatamiento universal de toda la Iglesia al mismo tiempo o muestran una división las escrituras entre los cristianos carnales y los espirituales?

La resurrección no solamente se describe en I Tesalonicenses 4, sino también en Mateo 24:37-41 y en Lucas 17:23-37.  Por ejemplo:  “Dos mujeres moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada”.  Algunos han razonado que la que será tomada no significa que será llevada arriba, sino más bien será sacada para juicio; la base para esto es que los últimos días son como los días de Noé, ya que “...vino el diluvio y llevó (tomó, versión King James) a todos...” para juicio; esto automáticamente da a entender que “la una será tomada”, sacada para juicio.  Sin embargo, este razonamiento se resquebraja cuando uno comprende que éstas son dos palabras Griegas diferentes.  Porque “tomar” en la historia de Noé, simplemente, significa “remover o sacar fuera del camino”, como en Juan 15:2.  Pero “tomar” en “una será tomada” tiene exactamente el significado opuesto.  La palabra ‘paralambano’ quiere decir “recibir de cerca”; esto es, asociarse con cualquier acto o relación íntima.  También, en el caso de Lot, ¿quién fue “tomado”?  Él fue tomado fuera del juicio, no el pecador que fue dejado para destrucción.

Como Cristo compara particularmente los últimos tiempos a los días de Noé y Lot, observemos el contraste entre estos dos.  Las dos ocasiones en que Lot es mencionado en el Nuevo testamento (Lucas 17:28-32 y II Pedro2:7) ‘es’ es precedido primero por la mención de Noé.  Noé significa “reposo” y Lot quiere decir “un velo”.  Hay dos clases de Cristianos:  el mero creyente, el cual sólo mantiene a Cristo velado por su carne; y el discípulo que se ha sometido a Cristo y, por lo tanto, figura el descanso de Cristo.  Noé era un buen testigo, pero Lot no.  Hay Marías y Martas.  En el caso de Marta “el velo” eran sus obras.

También nótese que cuando Noé entró al arca, la puerta de salvación aún estaba abierta.  “Mas el día que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó a todos”, pero esto no aconteció antes.  La destrucción de Sodoma es un cuadro del día de la ira de Dios que durará tres años y medio (Apocalipsis 13:5).  Esto indicaría que aún los “Lot” deberán ser sacados antes de que eso suceda. Pablo confirma esto al decir: “Porque  no nos ha puesto Dios para ira...” (I Tesalonicenses 5:9).  Muchos otros versículos podrían ilustrar este principio (I Corintios 11:32; Éxodo 8:22; y Salmo 37:33).

LOS DOS TESTIGOS

En Apocalipsis vemos dos periodos de tres años y medio, uno antes que el otro (Apocalipsis 11:3; 12:6 y 14), en contraste con el reinado del final (13:5).  El hecho que el periodo de los dos testigos es primero, es evidente en que ellos, no el hombre de pecado, tienen dominio sobre la tierra.  Cuando él venga, entonces Dios le dará poder sobre el mundo.  Este periodo de siete años aunque acortado de alguna manera (Mateo 24:22) está en armonía con la visión aceptada de “los últimos siete años de Daniel” (Daniel 9:27):  “Y en otra semana confirmará (el hombre de pecado) el pacto a muchos, y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y las ofrendas...”.

Pablo también se refiere a este mismo evento en II Tesalonicenses 2:4.  Allí, el hombre de pecado se encuentra sentado en el templo mostrándose como Dios.  Eso es la mitad de la “semana” cuando la nación de Israel, repentinamente, se da cuenta que ha sido engañada.  Ese hombre de pecado no es el Mesías de la nación.  Mientras tanto, los dos testigos, quienes han testificado fielmente en las calles de Jerusalem, hacen su salida de este tiempo (Apocalipsis 11:12) “Y oyeron una grande voz del cielo, que les decía:  Subid acá. Y subieron al cielo en una nube...”.  Esto no es necesariamente una nube de lluvia.  Como ya ha sido puntualizado, debido a que esto sucede exactamente antes de los últimos tres años y medio del día de la ira de Dios, éste es el tiempo lógico del arrebatamiento de la Iglesia.  Los creyentes pueden ser vistos como una “nube” (Hebreos 12:1), especialmente, con sus vestiduras blancas.

Como el mundo ha tenido un gran enojo contra los dos testigos durante la primera “mitad de la semana”, uno puede asumir que la misma actitud se ha tenido contra la Iglesia.  Sin embargo, detenernos aquí sería dejar el cuadro incompleto.  Es verdad que fue profetizado que Elías vendría y restauraría todas las cosas, antes de la llegada del grande y terrible día del Señor.  Esto convierte a Elías en uno de los testigos (Malaquías 4:5).  Es verdad que el “juicio deberá comenzar primero en la casa de Dios” (I Pedro 4:17).  Durante esos días, la Iglesia es colocada sobre la tabla de planchar de Dios, para quitarle las manchas y arrugas.  Pero ¿podría ser cierto que algunos han sido las “primicias” de la resurrección de antemano?

LAS PRIMICIAS DE LA RESURRECCIÓN

Inmediatamente alguien dirá no, a la posibilidad de unas primicias de la resurrección.  Prejuicio –prejuzgar- puede detenerlo a uno en este punto.  Aún cuando los fariseos tenían la letra de la Palabra, perfectamente cimentada, ellos fallaron en comprender Su primera venida, pues la confundieron con Su venida final.  Hay versículos que indican fuertemente que habrá una fase de las primicias de la resurrección, en el principio de los últimos siete años. Esto contestaría muchas preguntas dejadas, de otra manera, irresolubles.

A pesar de que los Corintios solamente podían recibir la ministración de “leche”, parte de la dieta láctea consistía en el discurso de la resurrección, donde el Espíritu va a grande escala explicando la diferencia de grados (I Corintios 15:23-58).  Antes de que Pablo diga:  “...nosotros (todos) seremos transformados”, él les clarifica, al mencionar:  “Mas cada uno en su orden”.  “Cada” está en contraste a “todos”; “orden” viene de la palabra griega ‘tagma[6], la cual indica “grados sucesivos”, militares, o de otra clase.

Cuidadosamente contrasta Mateo 24:27 –la venida de Cristo como el relámpago, repentinamente- con el capítulo 24, versículo 31, y Marcos 13:27.  Muy claramente pueden verse dos fases diferentes.  Una podría acontecer momentáneamente, la otra viene después de la obscuridad, días de prueba de la tribulación de la Iglesia.  Una es secreta.  La otra es abierta a todos.  ¿Qué querría decir Lucas 12:36, si no hubiera tal división?  “Y vosotros semejantes a hombres que esperan cuando su Señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y llamare, luego le abran”.  Es decir, para este momento, la novia y el novio ya se han casado.

Las Escrituras claramente enseñan que no todos, sino sólo “la Iglesia Gloriosa”, forman parte de la novia de Cristo.  Mientras que todos los creyentes constituyen “la Iglesia, la cual es Su cuerpo” (Efesios 1:22-23; Hechos 2:47), “Su esposa se ha aparejado” (Apocalipsis 19:7), ella se “... vistió de lino fino... (literalmente) las justicias de los santos” (o “hechos justos” de acuerdo a la traducción de Weymouth), en contraste están aquellos que “... andarán (denotando aún una existencia terrenal) desnudos” después de la venida de Cristo (Apocalipsis 16:15).  Pablo muestra que la novia es la “iglesia gloriosa”, sin mancha (Efesios 5:27).  Él enseña que el estar en la novia es condicional: “...porque os he desposado (prometido en matrimonio, ver Lucas 1:27) a un marido, para presentaros como una virgen pura a Cristo (II Corintios 11:2), así como Pablo les advierte de no coquetear con amantes falsos.  Ésta es la razón del por qué la unión con cualquier grupo que niega el señorío de Cristo tendrá finalmente efectos trágicos, a menos que Dios envíe temporalmente a alguien como un campo de siega y, de ser así, él rehusará comprometer la verdad a cambio de comunión.  Una identificación falsa puede robarle a uno el ser identificado con el grupo de la novia.  La eternidad es muy extensa como para que ahora andemos jugando.

Antes de que Adán pecara, él era un tipo de Cristo (Romanos 5:14).  Así como Dios formó la novia del cuerpo dormido de Adán, así Dios está formando la novia de Cristo, del cuerpo dormido de Laodicea.

¿Podrá la enseñanza de una “resurrección de entre los muertos” de los vencedores sacar de la gracia?  No, porque uno necesita la gracia más que nunca para calificar.  De lo contrario, para ser consistente, uno debería decir que todos los “si” y condiciones de la Palabra expresan legalismo “...la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza” (Hebreos 3:6).  Hay muchas escrituras que muestran dos clases de cristianos.  Incidentalmente, aquí Pablo se estaba refiriendo a la casa de la tribu del Sumo Sacerdote.  Los Hebreos sabían que la tribu sacerdotal de Leví era la tribu del “círculo interior” que inmediatamente rodeaba al tabernáculo (Números 1:53).   Y aunque el Sumo Sacerdote ministraba a todo el campamento, en un sentido peculiarmente posesivo, ésta era su casa tribal.  Ellos prefiguran a los creyentes que dependen solamente de Su Gracia.

VENCEDORES

En realidad ¿qué constituye ser un vencedor? Cristo, nuestro modelo, es visto como “el león de la tribu de Judá” que ha vencido (literalmente) para abrir el libro... Y miré: y he aquí en medio del trono... estaba un Cordero como Inmolado...” (Apocalipsis 5:5-6).  Sí, Juan vio el modelo del Vencedor (un Cordero que había sido inmolado, es como un cuadro de total desamparo).  Si nosotros sentimos nuestra impotencia y, por Su Espíritu, nos aferramos únicamente de  Su Gracia, Él nos hará vencedores.

Pablo sabía que en el día de la resurrección, cada creyente sería resucitado.  Aparentemente, él vio una fase de la resurrección, la cual era condicional cuando él clamó: “Si en alguna manera llegase a la resurrección (salida de entre) de los muertos” y “prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:11 y 14).  Y en I Corintios 9:24, Pablo vuelve a hablar de ellos como el premio al final de la carrera:  “...mas uno lleva el premio.  Corred de tal manera que lo obtengáis”.

Una objeción es que la enseñanza del vencedor dividiría el cuerpo de Cristo, aunque Cristo, la Cabeza, ascendió hace más 1900 años.  Cada día, los creyentes se están muriendo; a pesar de ello, Dios nos ve como un solo cuerpo.  Otra crítica es que esos pasajes del “rapto” implican una y no dos fases.  Recordemos que algunos pasajes no son para establecer tiempo sino hechos generales.  Por ejemplo, en Juan 5:23-29 habla de “...porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y los que hicieron bien, saldrán a resurrección de vida, mas los que hicieron mal, a resurrección de condenación”.  Este pasaje y Daniel 12:2 podrían utilizarse para “probar” una resurrección general, excepto que establecen un hecho, no un tiempo.  Las Escrituras muestran en otra parte que habrá mil años entre la resurrección de los buenos y la de los malos.

¿Qué clase de boda sería si Cristo se casara con una novia miserable, pobre, ciega y desnuda?  Este es exactamente el cuadro de la Iglesia de Laodicea.  Sin embargo, existe esta posibilidad y no es una doctrina sino únicamente una posibilidad que durante los tres años y medio de preparación en el desierto, habiendo sido dejados aquí –el misericordioso “trato sorpresivo” de Dios para despertarlos- todos los rebeldes morirán.  Por lo menos, cuando Israel terminó el viaje en el desierto, todos los rebeldes habían muerto (Deuteronomio 4:3)  También Israel es un tipo de la Iglesia.  Aquí, al final, dos terceras partes de los Judíos deberán morir.  Ya una tercera parte murió bajo Hitler, pero Dios dijo que el restante tercio lo traerá Él para ser purificado como plata (Zacarías 13:9).

Algunos llegan a tiempo para las Bodas y otros llegan tarde (Lucas 12:37; y 17:7-8).  El amor de Cristo es rico para con todos.

Si es cierto que Cristo viene primero por sus vencedores, ¿qué beneficio práctico podría traer esta verdad?  Balancearía la tendencia a perder una aguda sensibilidad al Espíritu y a no aminorar la profunda consagración de uno, especialmente donde se enseña la gracia con mucho énfasis.

Nótese los siguientes pasajes en las epístolas, los cuales muestran condiciones adheridas a la resurrección de las primicias o de la novia.  Léase cuidadosamente Romanos 8:11:  “Y si el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos  a Jesús mora en vosotros, el que levantó a Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por Su Espíritu que mora en vosotros”.  Pablo dice “Y si el Espíritu...”  compárese con I Corintios 15:23 y Gálatas 5:24.  Él viene por “...los que son de Cristo”, y “los que son de Cristo han crucificado la carne...”  Pablo escribe a los Filipenses que ellos deberían ser “...sin ofensa (literalmente, en preparación) para el día de Cristo” (Filipenses 1:10).  Cristo viene por una novia, “una iglesia gloriosa, sin mancha, ni arruga”. “Mancha” sugiere pecado, y “arruga” sugiere una mala relación.

La ascención de Cristo de esta tierra vino en dos fases.  ¿Parecería extraño que nosotros debiéramos seguir Su ejemplo?  “Dícele Jesús (a María):  No me toques; por que aún no he subido a mi Padre... subo a mi Padre (presente, no futuro)” (Juan 20:17).  Evidentemente, Él ascendió porque poco tiempo después le permitió a sus discípulos que le tocaran (Mateo 28:9).  Le siguieron también al salir de sus tumbas los santos del Antiguo Testamento que obtuvieron “una mejor resurrección” (Mateo 27:52-53 y Hebreos 11:35).  No cabe duda que estos santos fueron con Él en Su primera ascención.  La segunda ascención fue cuando Él subió en una nube (Hechos 1:9).  Dos fiestas del Antiguo Testamento enfocan estas dos ascenciones:  1ª La Fiesta de las Gavillas de las Primicias (Levítico 23:10); y 2ª El día de la Expiación (Hebreos 9:24).

EXHORTACIONES A LA IGLESIA

I Tesalonicenses puede ser llamada el patrón del vestido para el traje de bodas de la novia.  Después de que Pablo les enfoca la salida de la resurrección de entre los muertos, y les asegura que todos ellos estaban aptos para Su venida, aún así, él les recomienda que no dormiten, “porque los que duermen, de noche duermen, y los que están borrachos, de noche están borrachos” (I Tesalonicenses 5:7).  Más tarde, cuando ellos habían tenido una “estática espiritual”, Pablo se refiere a “...en aquel día.  Por lo cual así mismo oramos siempre por vosotros, que nuestro Dios os tenga por dignos (literalmente, te crea con derecho) de su vocación” (II Tesalonicenses 1:10-11).

Y en II Tesalonicenses 2:13, también Pablo dice:  “Mas nosotros debemos dar siempre gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salud, por la santificación del Espíritu y fe de la verdad”.

Santiago nos trata como “primicias” potenciales (Santiago 1:18) y nos amonesta, en vista de la venida de Cristo, “Hermanos, no os quejéis unos contra otros, porque no seáis condenados” (Santiago 5:9).

Cristo y Pedro sugieren que la experiencia de la transfiguración era un enfoque vivo de la venida de Cristo (Mateo 16:28; 17:1-2, y en II Pedro 1:16-18).  En la transfiguración, Cristo tomó a unos y dejó a otros.

Así como a la Iglesia de Laodicea le es prometido “fuego”, a la Iglesia de Filadelfia –que quiere decir “Amor Fraternal”- le ha sido prometida liberación.  “Porque has guardado la Palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora...” (Apocalipsis 3:10).

Los cuatro evangelios están llenos de tales exhortaciones.  En Lucas 21:36, dice: “Velad pues, orando en todo tiempo, que seáis tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”.  “Evitar” (en la versión King James es “escapar”) significa “escapar fuera de algo”, no “a través de algo”.  Dios nos muestra este principio en la parábola de las diez vírgenes.  No importa qué es lo que representen, el principio es verdadero.  La recepción nupcial tenía aceite, y las otras fueron dejadas fuera, “porque nuestras lámparas se apagan” (Mateo 25:8).  Esto nos muestra que eran cristianas.  A la media noche de nuestro día, existe una diferencia entre “recibirle” y “alejarse”.  La primera palabra de la parábola de las diez vírgenes, “Entonces”, se refiere al capítulo anterior de Mateo 24:42-51.  “entonces” es la palabra clave que sitúa esta parábola al principio de los siete años, no a la mitad ni al final.

Cuando algunos de los Israelitas faltaban a la primera Pascua, Dios daba un “examen personal” (Números 9:6-12).  En la mente del hombre había dos Pascuas, en la mente de Dios solamente una. Hay un canto espiritual negro que dice: “Me voy al cielo en el tren de la mañana.  ¡El tren de la tarde puede venir demasiado tarde!”.

EL FIN

Como Israel es un tipo perfecto de la Iglesia, la misma “mujer” en Apocalipsis 12 que enmarca a Israel, también enfoca a la Iglesia.  Ella se esconde durante tres años y medio, después de dar a luz “un hijo varón”, el cual habrá de regir todas las gentes con vara de hierro” (esto es dicho de los vencedores y de Cristo). Este hijo varón “fue arrebatado para Dios a su trono” (versículo 5).  “El cielo es mi trono” (Isaías 66:1).  “Arrebatado” es literal y se usa en referencia a Felipe (Hechos 8:39), y a Pablo (II Corintios 12:2 y 4), y a la resurrección (I Tesalonicenses 4:17).  Felipe y Pablo no sólo fueron arrebatados en un estado mental.  El cielo es un lugar real (Juan 14:3).  Este varón que fue “arrebatado” 1,260 días antes de que la mujer finalizara su viaje, a la mitad de los últimos siete años, confirma que los vencedores son arrebatados al principio de los siete años (Apocalipsis 12:5-6).

Otros cuadros de contraste entre los dos grupos se ve en Apocalipsis 12:6-7, donde el Anticristo está blasfemando contra Dios: “...y su tabernáculo, y a los que moran en el cielo.  Y le fue dado hacer guerra contra los santos y vencerlos...”.

En contraste con los 144,000 de Israel que han sido sellados para atravesar la tribulación (Apocalipsis 7), vemos que aquellos en el capítulo 14 están en el alto e invisible Monte de Sión y son “comprados de entre los hombres, primicias para Dios y para el Cordero”.  “Primicias” sugiere una cosecha.  Hay un cántico en el tiempo de la siega, pues ellos entonan un cántico nuevo; David también cantaba después de una liberación especial.

Mientras que en el capítulo 7, el grupo necesitaría ser literal de 144,000, ya que Israel es un pueblo literal, los 144,000 del capítulo 14 podrían ser un número figurativo, porque la Iglesia es espiritual.  Ya que las primicias de Israel están literalmente vivas ahora, ¿por qué no concluimos que los 144,000 del capítulo 14 son la “foto” especial de Dios de aquellos que viven en nuestra generación para ser redimidos de entre los hombres? Por lo menos, ésta es la indicación.

Pero si hay primicias, deberá haber una cosecha general también.  Así es que lo siguiente que vemos es a Cristo cosechando Su Iglesia (Apocalipsis 14:14-16), y Su venida también como un cántico (15:2-4).  Ellos vienen de los tiempos de tribulación.  Como en el caso de Israel, saliendo de Egipto, el hombre de satanás no puede soportar el éxodo de la Iglesia.  Muchos serán martirizados, cuando se aproxime el fin conforme el antiCristo se levante con poder, al principio de su reinado.  Y a estos mártires de la tribulación, Dios les hace una promesa especial de reinar mil años sobre la tierra (Apocalipsis 20:4).  En Lucas 21:28, se nos ha dicho que miremos hacia arriba para la guianza necesaria (Salmo 32:8).  Se nos dice que miremos alrededor (Lucas 21:29), necesario para estar alertas en estos tiempos.  Se nos dice que examinemos interiormente (Lucas 21:32), necesario para la pureza.  También nos amonesta que velemos en oración, hacia Dios (Lucas 21:36), necesario para fortaleza (Isaías 40:31).

Marcos 13:34 dice: “Porque el Hijo del Hombre es como el hombre que partiéndose lejos, dejó su casa y dio facultad a sus siervos, y a cada uno su obra y al portero mandó que velase” (Versión King James).  Esto se debe a que el portero era quien normalmente veía primero a su Señor cuando regresaba.

Finalmente, vemos a Cristo dirigiendo Sus ejércitos del cielo y poseyendo la tierra después de los siete años (Apocalipsis 19:14).  Toda la creación ha gemido hasta este punto, Armagedón, por esta liberación y por la manifestación de Cristo, el Hijo, en los “hijos” (Romanos 8:19).

“Ciertamente, vengo en breve.  Amén,  sea así.  Ven Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20).

LA PRIMERA VENIDA DE CRISTO FUE TRINA

La primera venida fue trina:  1.  Su nacimiento fue secreto (Lucas 2:1-38).  En ese entonces. Solamente los fieles estaban preparados para recibirle.  2.  Malaquías 3:1-3  muestra a Cristo viniendo como el “ángel del pacto” en un tiempo de juicio a la Casa del Señor.  En Juan 2:13-17, le miramos haciendo esto. (Es interesante notar que la boda de la novia y el novio ya ha acontecido en los versículos precedentes).  3.  Después le vemos como rey montado sobre un asno (Zacarías 9:9).  Sus discípulos y los niños le seguían.

Una vista honesta a la segunda venida  de Cristo mostrará tres juegos de versículos completamente diferentes uno del otro, que requieren su cumplimiento peculiar cada uno, aunque marcadamente son paralelas las tres fases de su venida.  Estos tres juegos de versículos muestran la venida de Cristo como:  1.  Un ladrón o un relámpago (Mateo 24:27 y 43).  2.  En las nubes (Mateo 24:30 y Apocalipsis 14:14).  Y 3.  Como Rey (Apocalipsis 19:11).

Cristo “para deshacimiento del pecado se presentó” en la cruz, dándonos justificación, y Cristo en el trono está “para presentarse ahora por nosotros”, en la presencia de Dios, dándonos santificación diaria; Cristo en el aire nos salvará en la glorificación de la presencia del pecado, y “la segunda vez sin pecado, será visto, de los que le esperan para salud” (Hebreos 9:24, 26 y 28).

La oración de Cristo es que todos podamos ser uno.  ¿Sería entonces sorprendente que en el tiempo final Él trajera ciertas verdades para esto? Por ejemplo:  “La salvación tripartita” une en una gloriosa unidad verdades hasta ahora aisladas.  El pueblo de Dios siempre ha sido dividido en que si la venida será en el principio, en la mitad o al final de los últimos siete años.  La verdad es que existen determinados grupos de versículos que prueban que cada uno está correcto.  Hasta ahora, la mayoría ha tratado de lanzar un grupo de versículos en contra de otro.  ¿Qué hay de equivocado en dejar que todos ellos encajen en un todo?

Tres veces en Eclesiastés se menciona que lo que ha de venir ha sido ya.  La primera venida de Cristo fue trina. ¿Por qué no la segunda venida de Cristo?  Porque en un principio Él vino en forma inesperada y secreta, y sólo un remanente le estaba esperando.  “Porque un niño nos es nacido, un hijo nos es dado” (Isaías 9:6).  Después, Él vino de una manera pública, en un tiempo de juicio a la casa de Dios.  “Y luego vendrá a Su templo, el Señor a quien vosotros buscáis, y el Ángel del Pacto a quien decís vosotros... ¿Y quién podrá sufrir el tiempo de Su venida?...  y sentarse ha para afinar y limpiar la plata” (Malaquías 3:1-3).  En Juan 2, Él vino en ese tiempo de juicio y echó fuera a los cambistas.  Finalmente, Él vino como rey de Israel, montado sobre un asno.  La entrada triunfal en Jerusalem fue un evento público visto por todos.

Hay versículos prediciendo la inminente aparición de Cristo en el cielo, como un acto secreto y rápido que sólo lo que lo aman estarán preparados para experimentarlo (Mateo 24:27):  “Porque como el relámpago que sale... así será también la venida del Hijo del Hombre”.  “Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, ahí  se juntarán las águilas”.  O como lo explica el comentario de Mathew Henry, las águilas son, escrituralmente, comparadas con los vencedores, y el cuerpo, una vez antes muerto es el cuerpo de nuestro Señor, lo cual se traduce en una vista en armonía con el cuadro de Apocalipsis 5:6.  También hay versículos relativos al arrebato, como un evento abierto, donde Cristo es visto por todos (siguiendo Mateo 24:27, éste habla de un tiempo de tribulación venidero, no necesariamente los últimos tres años y medio, en medio del cual hay un fenómeno cataclístico, la venida de Cristo es pública y los santos son nuevamente arrebatados, como cosecha general después de las primicias; ver versículo 30).  Todo esto es en un tiempo de juicio a la casa del Señor.  Y finalmente, en vez de un rey sentado sobre un asno entrando a Jerusalem, he aquí Cristo viene en Su caballo blanco, con todos Sus ejércitos, siguiéndole desde arriba, al final de toda la tribulación (Apocalipsis 19:11).

Cierto, lo importante no es el tiempo de Su venida, sino la persona que vendrá:  Su misma presencia.  Así que si uno le ve de una manera y otro de otra, no debe afectarnos la mutua comunión, en relación a la persona venidera, ¡¡¡El mismo Cristo!!!

CRISTO ES PROFETA, SACERDOTE Y REY

Moisés muestra que como “Profeta” sería el ministerio del Mesías a
Su pueblo (Deuteronomio 18:18).  Este ministerio duró tres años y medio.  Ahora estamos experimentando Su ministerio de Sacerdote, al ministrar diariamente en el Trono de la Gracia por nuestra necesidades.  Y un día, Él ministrará como Rey durante mil años.

Estos tres tienen una cosa en común y es que, cada uno de estos tres ministerios termina en una resurrección, como si la resurrección significara el sello final y la prueba de Su ministerio.  Fijémonos en el número 1 y en el 3, antes de observar el número 2, nuestra Iglesia actual y su fin.  Encontramos que Su ministerio terminó en una resurrección doble:  Cristo y la “mejor resurrección” de los santos del Antiguo Testamento mencionados en Hebreos 11 (como se dijo anteriormente, la Fiesta de las Primicias en el Antiguo Testamento, no solamente una caña sino un conjunto de gavillas, tipifica la resurrección de Cristo, e incluye a estos otros con Él)  el último ministerio de Cristo como Rey por mil años terminará en una doble resurrección.  No hay versículos que muestren que los santos del Antiguo Testamento que perdieron su “mejor resurrección”, como Adán, Eva o Lot, por ejemplo, sean levantados en algún otro lugar, sino en la resurrección del Gran Trono Blanco, la cual viene después de los mil años (Apocalipsis 20:11) esto incluiría también a los justos del milenio.  Después serán levantados los malos para ser juzgados.

¿Por qué habría Dios de tener una doble resurrección como fue al final de cada era?  Porque la tal es para ser testimonio divino de Su ministerio, entonces “el testimonio de dos es verdadero” (Juan 8:17).

Cuando Pablo habla de obtener la “...resurrección de entre...” (Filipenses 3) en contraste a la resurrección general, él habla como un buen alumno en la escuela.  Porque aunque ellos parezcan estar en la lista de honor, aún así, ellos nunca asumen esto hasta que el grado les es finalmente dado.  “¡¡¡Prosigo al blanco!!!”

 

 

VII

 

LAS VERDADES DISPENSACIONALES

 

DAN LA PREEMINENCIA O SUPREMACÍA DE LA VOLUNTAD DE DIOS

Hebreos 12:25-28; 13:8; Hechos 3:21; Apocalipsis 1:19

 

DIVISIÓN DE DIOS DEL TIEMPO EN CUATRO TEOCRACIAS Y SIETE PACTOS:

 

LA GLORIA DE SU NOMBRE (LA ERA PATRIARCAL; TRES PACTOS):

Primer Pacto: ADAM (Génesis 1:28 y 3:15);

Segundo Pacto: Noé (Génesis 8);

Tercer Pacto: Abraham (Génesis 15);

 

LA GLORIA DE SU PALABRA (LA ERA DE LA LEY; TRES PACTOS):

Cuarto Pacto: MOISÉS (Éxodo 19-40);

Quinto Pacto: ISRAEL (Deuteronomio 29);

Sexto Pacto: DAVID (II Samuel 7:16);

 

LA GLORIA DE SU VIDA (LA ERA DE LA IGLESIA; PACTO DE GRACIA):

Séptimo Pacto: NUEVO PACTO (GRACIA) (Jeremías 31:31-34; Ezequiel 11:18-21); 

 

LA GLORIA DE SU PRESENCIA (LA ERA MILENIAL; JUICIO FINAL; ETERNIDAD)

Efesios 1:10; Apocalipsis 20 - 22

 

RESUMEN DE LA FIGURA CORRESPONDIENTE

A LAS VERDADES DISPENSACIONALES (VII)

 

(Jehová en  el templo de Su Santidad:

La silla de Jehová está en el cielo:

Sus ojos ven, Sus párpados examinan

a los hijos de los hombres.

Salmo 11:4)

TRONO

 

 

      LOS PATRIARCAS                                   LA LEY                          LA IGLESIA                     EL MILENIO

  1. El Pacto Edénico             1.  El Pacto Mosaico              1.  El Nuevo Pacto

         Génesis 1:28                          Éxodo 19:25                          Hebreos 8:8

  1. El Pacto Adámico                        2.  El Pacto Nacional Judáico

         Génesis 3:14-15                    Deuteronomio 30:3

  1. El Pacto Antediluviano    3.  El Pacto Davídico

         Génesis 9:1                                 II Samuel 7:16

 

 TODO SIEMPRE APUNTANDO HACIA CRISTO   (Efesios 1:18)

LAS CUATRO TEOCRACIAS MUESTRAN LA GLORIA DE DIOS:

LOS PATRIARCAS

Gloria de SU NOMBRE

LA LEY

Gloria de SU PALABRA

LA IGLESIA

Gloria de SU VIDA

EL MILENIO

Gloria de SU PRESENCIA

 

_____________________________________________________________________________________________

[1] El texto en inglés dice "will" que sig. Voluntad, sin embargo, se considera más propio traducir Gracia en lugar de Voluntad. Además la Voluntad de Dios se expresa en Su Gracia.

 

[2] El corazón es el Centro de la Vida. Es el punto de partida de los principios de la vida. El Alma es la Personalidad de la Vida. La Mente es el conjunto de Facultades de la Vida o la Vida Práctica. Y la Fuerza es el Producto o Resultado de la Vida.

[3] IMAGINACIÓN.-(del latín imaginatîo, imaginatiônis).- Facultad de reproducir  mentalmente objetos ausentes y de crear y combinar imágenes mentales de algo no percibido antes o inexistente. Facultad de poder imaginar.-  Formación de imágenes mentales de algo no real o presente.-  Poder de reproducir imágenes registradas en la memoria, bajo la sugestión o asociación de ideas, combinando experiencias formadas para crear nuevas imágenes.- Facultad de producir creaciones ideales y consistentes.- Representación idealizada de una cosa.  Crear, pensar. V. Gr. Prefigurarse.

[4] En esta última explicación de los utensilios usados en la Mesa de los Panes, nos son mostrados los cinco sentidos del alma.  El hermano Roberto Ewing hace la siguiente explicación: 1.- Las cucharas ilustran la memoria; 2.- Los tazones prefiguran la conciencia; 3.- Las escudillas o platos son figura de la imaginación; 4.- La “razón” esta tipificada en el “gusto”, al comer el pan; 5.- Luego entonces, por exclusión de los demás utensilios, las copas deben ilustrar los afectos.

[5] Este juego de palabras se debe a que en Inglés la palabra “Amen” (“Aman”) da la intención de “un hombre”.  De esta manera, la visión del niño y del Hermano Roberto Ewing checa con la intención de las palabras en Inglés “In Amen” (“In a man”) que quiere decir “En un hombre”.  Así se debe entender y explicar que la Biblia fue hecha para ser puesta “en un hombre”.  (Todas las notas son del traductor).

[6] El léxico Griego-Inglés del Nuevo Testamento y otra literatura Cristiana Primitiva, publicado por la Universidad de Chicago (1949-1952).  Traducción del Léxico Griego-Alemán de Walter Bauer por William F. Arndt y F. Wilbur Gingrich, dice: “Tagma”, atos, to:  De acuerdo con I Corintios 15:23, el don de la vida es dado a varios en su debido orden..., en distintos tiempos.  Una manera de verlo es que, en relación a esto, Pablo distingue tres grupos (empezando con Cristo, quien ya posee la vida como la primera fase de la resurrección)”.