CARTA AL PASTOR Y A LOS ANCIANOS

Por Robert Ewing

Tomado del folleto en inglés titulado PASTOR & ELDERS LETTER, The Grace Counselor.  (Todas la referencias bíblicas son tomadas de la antigua versión de Casidoro de Reina y Cipriano de Valera, a menos que se haga una referencia distinta).

VAMOS ADELANTE CON AUDACIA

A todos los santos en cualquier lugar que se encuentren buscando entrar en el Orden Divino de Dios para Su Iglesia Neotestamentaria.

Saludos en el nombre más glorioso de todos los nombres, ¡nuestro Señor Jesucristo!  En cierta ocasión, una preciosa hermana cantó aquí una hermosa canción titulada “I’d Rather Have Jesus” (“Yo prefiero tener a Jesús”).  ¡Qué manera de expresar nuestros sentimientos!  Nosotros estamos gozosos de que tú lo quieras y además desees construirle una iglesia verdadera, la cual sea Su habitación.  ¡Cómo debe estar emocionado Cristo con tan grande visión!  La Iglesia de Cristo tiene mucho más futuro que cualquier cosa en esta tierra.  Por supuesto, Dios sufre junto con ella hasta que ella aprende a trabajar sólamente a través de Él, porque Él no puede usar motivos mezclados.  Si la Iglesia hubiese podido ver todo su propio afán y trabajo, y sus grandes desiertos, ella lo habría pensado dos veces.  Aún así, ella habría sabido, simplemente, que pensar en ser una Rebeca sobre un camello llevada por el desierto, supera demasiado todas las glorias de Babilonia.

En primer lugar, como siempre en toda enseñanza, debemos decir que nosotros nos presentamos con temor de Dios.  Si te animásemos equivocadamente, te anticipamos también que nosotros deberemos comparecer ante el trono de justicia (Tribunal) de Cristo, lo cual no es cosa ligera.  En cierta ocasión (antes del año de 1946) yo siempre estaba ansioso de demostrar que los demás estaban equivocados y yo en lo correcto.  Yo siempre podía encontrar algún tipo de respuesta, pero Dios hizo algo dentro de mí y desde entonces ya no es importante si yo nunca puedo demostrar lo correcto porque justamente es Dios quien muestra la verdad.  Antes de 1946, yo tenía siete cuadernos de notas, en su mayoría, llenos de conclusiones confusas.  Dios fue misericordioso y cuidó de que yo no quedara tartamudo.  Sin embargo, desde entonces, siempre hay paz y, al menos para mí, hay claridad y consistencia en cuanto a cómo vemos las cosas nosotros.  Por ejemplo, durante muchos años y hasta el día de hoy el plan de Dios para nosotros está bien diseñado ya que la Palabra muestra una gran compañía de vencedores o “primeros frutos”, los cuales preceden a la gran masa de Cristianos (Mateo 25:10; Lucas 21:36; Filipenses 3:11; Hebreos 9:28; Apocalipsis 3:10, 14:4, etc.)  Por supuesto que las figuras proféticas son esperadas con expectación a fin de ser comprendidas con la mayor claridad; es así como nosotros progresamos y, evidentemente, cualquier cambio siempre ha estado ahí.

INTRODUCCIÓN

Muchos corazones honestos cuestionan las Sagradas Escrituras acerca de los pastores tal cual deben ser.  Aquellos cuestionadores de la Biblia han visto “el hombre-dictadura” y se asombran considerando si el otro extremo no fuese mejor que éste.  Y, de ambas experiencias y de su entendimiento de la Biblia, han concluido que el liderazgo de la iglesia local debe ser investido en ancianos, los cuales están en igualdad de autoridad.  Esto es lo que dicen los estudiosos de la Biblia.  Ante este afirmación, vayamos e investiguemos la validez de semejante afirmación.

Existe semejante carencia de apreciación por los pastores y por los ancianos de la iglesia local que es de elogiarse todo lo que apreciamos cuando, al menos, los ancianos son reconocidos por algunos grupos.  Los ancianos eran “la columna vertebral” de las iglesias locales en el libro de los Hechos; pero, en nuestros días, ¿dónde son reconocidos ellos?  Hoy en día es muy raro encontrar iglesias donde los dones sobrenaturales del Espíritu Santo operan en orden balanceado.  Más aún, es demasiado raro, en las mismas iglesias, encontrar un reconocimiento de la operación de ancianos en la asamblea local; ¿no hace esto suponer que cada iglesia debiera hacer de los ancianos lo más sobresaliente para que ellos sirvan más como parte de la salud completa e integral que como reliquias de museo?  Pero, el verdadero hecho de que su existencia sea negada en las iglesias promedio garantiza el desafío de Dios para Su Iglesia a lo largo de estas líneas.  Y con el reto viene una necesidad de clarificar el entendimiento.

Con demasiada frecuencia, nosotros estamos expectantes de que si leemos ciertos libros, tendremos la respuesta, o que tal y tal erudito podrá enseñarnos. Sin embargo, muchos de los lectores no ponen su expectación en lo que pueda decirse en este folleto o, mejor dicho, nunca ponen su expectación en Cristo.  “Alma mía, en Dios sólamente reposa; porque de Él es mi esperanza” (Salmo 62:5).  Esto no ha podido ser sobreenfatizado, porque si todos los hijos de Dios hicieran esto de reposar sólo en Dios no habría división en la Iglesia de Cristo.  Ellos entenderían lo que Cristo quiso decir cuando dijo “el Espíritu de verdad ... Él os guiará a toda verdad” (Juan 16:13).  Si Cristo usa estas líneas o cualquier otra escritura, Él todavía recibe la gloria y no cualquier escritor, si es que nuestra expectación está sólamente en Él.  La verdad, intelectualmente aprendida de cualquier hombre, puede ser borrada por el hombre.  Pero la verdad que es aprendida de Cristo Jesús, esculpida por la pluma del Espíritu Santo, permanecerá contra cualquier razonamiento lógico del hombre.

Por mucho que nosotros hayamos estudiado diligentemente con profundidad en nuestras escuelas seculares, ello no se compara cuando nosotros necesitamos estudiar algo de la Palabra que requiere de algún esfuerzo; es entonces cuando nosotros realizamos el estudio de la Palabra con ánimo “muy profundo” para nosotros.  Pablo escribió a los Hebreos llenos del Espíritu Santo; ellos habían experimentado demasiadas bendiciones maravillosas que están registradas en el libro de los Hechos de los Apóstoles.  Sin embargo, Pablo les dijo que todavía ellos no podían comer carne.  Hoy en día, cierta literatura sirve de “leche” y otra sirve de “carne”.  Dado que éste es un estudio práctico que requiere ser bien digerido (bien “rumiado”), por favor trátalo adecuadamente, porque Cristo viene por una novia madura a la cual él prometió “carne a su debido tiempo” justo antes de Su venida (Mateo 24:25).

¿Cómo es el plan de Dios para los ancianos en el Nuevo Testamento, en una pequeña semilla?  1.-  El LUGAR del anciano es en la iglesia local (Hechos 14:23).  2.- La PRUEBA del anciano es que obra y trabaja al mismo tiempo que es ejercitado (Hechos 15).  3.-  La PROTECCIÓN dada por el anciano es vista en Hechos 20, donde los verdaderos ancianos son vistos en el liderazgo hacia caminos correctos.  4.-  La PAZ que el anciano da es vista en las preparaciones enlistadas para madurar a un anciano (I Timoteo 3 y Tito 1), porque si él tiene armonía en su vida personal y familiar él impartirá esa armonía a los demás.  5.-  El PODER o autoridad de los ancianos es vista en su propia habilidad para “gobernar” o “guiar” al rebaño del Señor (Hebreos 13:7, 17 y 24).  Ellos “han de dar cuenta” por las ovejas del Señor.  Por esta causa ...  6.-  El PROPÓSITO de los ancianos es “alimentar (pastor es cuidador y alimentador de ovejas) el rebaño de Dios ...” diligentemente, de ánimo voluntario, de buena gana, afanosa y apropiadamente (I Pedro 5:1-2).  7.-  La PREEMINENCIA que demanda el plan para los ancianos, cuando fielmente es llevado a cabo, es visto en la “corona de gloria” que ellos reciben, tal y como se menciona por Pedro en  I Pedro 5:4 pero visto por Juan en Apocalipsis 4:10.

¿Cómo es el campo de acción de los ancianos?  Éste es claramente visto en siete diferentes relaciones básicas cuyo papel se cumple en una órbita o rol completo:

El ministerio de la PALABRA (acompañado de oración), dado que la semilla debe tener el cultivo correcto para venir a dar fruto abundante (Hechos 6:4).

  Debe mantener el testimonio de la iglesia ante el MUNDO (Hechos 11:27-30).  Su testimonio era para todos cuantos les rodeaban; a través del ministerio de los ancianos, la gente impía veía cómo la iglesia vivía sobre el hambre y sobre las desgracias que el mundo estaba viviendo.

  La correcta relación con la AUTORIDAD divina (Hechos 14:23).  La palabra Griega para “constituido” (ordenado, elegido, equipado) significa la acción de poner o imponer las manos de los apóstoles.

  Había una correcta relación para cada NECESIDAD PERSONAL (Hechos 15:1-29), porque, junto con los apóstoles, los ancianos resolvían los problemas que amenazaban la paz de muchos nuevos convertidos a causa del legalismo.

  Había una correcta relación con EL PLAN DE DIOS, porque a través de su orden las iglesias vinieron a ser establecidas en la fe y cada día se incrementaba el número de ellas (Hechos 16:4,5).

   La correcta relación de los ancianos hacia la TRINIDAD  --en este caso, vista en el ejemplo del apóstol Pablo--  es mostrada en su guianza a los ancianos de Efeso, en la cual los tres en la cabeza Divina son mencionados cerca de doce veces (Hechos 20).

  Finalmente, su correcta relación hacia la GLORIA DE DIOS es vista en que “ellos (los ancianos) glorificaron a Dios” cuando Pablo les habló en Jerusalén de la gloriosa visitación de Dios enmedio de los gentiles (Hechos 21:20).

¿Cuáles son todos los deberes que los ancianos deben practicar?  Las Sagradas Escrituras muestran siete:    Ellos están para darse a sí mismos continuamente en oración;     El ministerio de la Palabra (en contraste con los diáconos, quienes servían a las mesas, Hechos 6:4);    Resolver problemas espirituales (Hechos 15:2);    Cuidar y alimentar el rebaño (Hechos 20:28);    Impartir dones espirituales por profecía y por imposición de manos (I Timoteo 4:14);    Orar por los enfermos (Santiago 5:14); y    Ser un ejemplo para el rebaño o “un modelo a seguir” (I Pedro 5:3).  El patrón que Dios, el tejedor, entreteje en una vida puede ser de una vida sufrida grandemente, o llena de audacia, y muchas otras características más porque Él disfruta la variedad de contrastes como prudente tejedor que Él es.

DEFINICIÓN DE ANCIANOS

Nadie poseerá su herencia completa si no está completamente seguro de hasta dónde se extienden los límites de esa herencia.  Quizás el pueblo de Dios necesita entender los tipos o formas de ancianos que existen y sus límites, si ellos están dispuestos para poseer esta área de la herencia de Dios para ellos.

Básicamente, hay dos clases de ancianos.  Algunos ancianos son para ejemplo, y ellos tienen derecho de aconsejar, mientras que otros, oficialmente, han sido puestos en el gobierno de la iglesia y son ancianos gobernantes.

Cuando abordamos este aspecto, nosotros estamos bien conscientes de que uno puede hablar sólamente lo que la Palabra de Dios habla y uno ya no puede ser más dogmático que lo que la Palabra de Dios es sobre cualquier aspecto.  Es decir, a partir de que la Palabra es dogmática en el sentido de que debe haber ancianos en la iglesia, nosotros también podemos ser dogmáticos para afirmar esto.  Ahora bien, la Palabra es muy clara y define los tipos de ancianos; es decir, hay tal claridad suficiente en la Palabra que no hay necesidad de venir a ser dogmáticos sobre el ancianato.  Pero el error que hace a algunos fallar y ver, a la manera de los fariseos de antes, es sólamente aquello que pueden ver intelectualmente y de manera superficial.  Dios no fue así de “superficial”; es decir, cuando nos hizo no sólamente formó las arterias y dejó fuera algunas cosas menores.  No, en realidad el hombre vive por “cada palabra de Dios” (Lucas 4:4), porque ninguna cosa, por insignificante que parezca, carece de significado.

Nosotros debemos ver tres tipos de ancianos consejeros, o ancianos que son por rectitud o para ejemplo a los demás.  Y nosotros debemos ver cuatro tipos de ancianos gobernantes.

ANCIANOS PARA EJEMPLO A LOS DEMÁS

¿Cuáles son los tres tipos de ancianos para ejemplo a los demás?

  Aunque ellos nunca hubiesen sido puestos oficialmente como ancianos en las iglesias locales, algunos son ancianos (de edad) por su transparente rectitud.  “Corona de honra es la vejez, que se hallará en el camino de justicia” (Proverbios 16:31).  La palabra usada para significar anciano, tanto en Griego como en Hebreo (zagen y presbuteros) es “uno con edad avanzada, un señor, uno avanzado en años”.  Ahora bien, esto automáticamente nos lleva al siguiente tipo de anciano.

  Porque uno puede todavía no ser necesariamente un anciano físicamente, pero sí puede ser un anciano espiritualmente.  Después de todo, la palabra “sacerdote” viene de su raíz “presbítero” (o anciano) y acaso ¿no somos reyes y sacerdotes del Señor?

  Después están aquellos que son “padres” para la Iglesia, cuya influencia ha penetrado muy profundamente.  Porque para ser consistentes con el significado de “ancianos”, nosotros no podríamos excluir a los “padres” auténticos que Dios ha levantado, quienes por ejemplo o por consejo han dirigido al rebaño rumbo a Sión.  Veamos por ejemplo a Esteban, o en las edades del oscurantismo a aquellos que, como Count Zízendorf, “procrearon y cuidaron como padres” la fatigada Iglesia; hoy, existen algunos semejantes a ellos.  “Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; que en Cristo Jesús  yo os engendré por el evangelio”(I Corintios 4:15).

ANCIANOS GOBERNANTES

La siguiente mirada es sobre los cuatro tipos de ancianos gobernantes (no significa que los tres primeros no gobiernen, pues en realidad ellos gobiernan por su influencia o por su ejemplo).

  Encontramos los ancianos locales, puestos oficialmente y, de hecho, son establecidos por un apóstol.  Pero esto no es generalmente realizado porque ellos deben pasar a través de su propio tiempo de prueba, antes de que ellos sean “supervisores” (u “obispos”, porque ésta es la misma palabra, episkopos). Esto está apuntado en I Timoteo 3:10, pero también fue claramente practicado en el ministerio del apóstol Pablo.  Por ejemplo, mientras que los requisitos de un obispo (supervisor) son, entre otras cosas, uno que no sea un neófito (tampoco novicio), ni nuevo convertido (I Timoteo 3:6), aún Pablo ponía nuevos convertidos como “ancianos”.  Porque aún cuando él hubiese invertido algo de tiempo en Iconio, todavía mucho tiempo después él simplemente pasa a través de Listra y de Atioquía predicando la Palabra, y después de regresar por un corto tiempo, de ahí en adelante, él constituye “ancianos en cada una de las iglesias” (Hechos 14:23).  Al contrario del caso de no dejar liderazgo, Pablo tuvo confianza (confidencia) en el Cristo dentro de los nuevos convertidos, y en el Espíritu Santo para dirigirlos ya que él podía y puede hacerlo.

  Enseguida, nosotros vemos a los supervisores u obispos.  De hecho ¿Qué es lo que hace la diferencia entre un anciano ordinario, puesto por la unción de los hombres, y el obispo?  Pablo nos da la clave en Hechos 20:28.  Porque después de haber llamado a los ancianos de Efeso y Mileto, él dice: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos ...”    El hombre pudo haberlos puesto como ancianos, pero le correspondió al Espíritu Santo hacerlos supervisores.  ¿Puedes ver la diferencia?  Mientras que todos los supervisores son ancianos, no todos los ancianos son supervisores.  Muchos son los llamados, pero pocos son los escogidos.  También sería muy probable que muchos de estos supervisores se desarrollasen en los cinco oficios de Cristo (Efesios 4:11).  Ni aún sería equivocado llamar a estos “ministros” con el término de “ancianos” dado que los dones de Dios y el llamado son sin arrepentimiento.  En otras palabras “una vez anciano,  siempre anciano”: así se sujeta la verdad, por lo menos, en un sentido específico de la palabra.  La única cosa es que durante el tiempo que uno era anciano local se estuvo graduando para ser un anciano del extenso Cuerpo de Cristo.

  Luego entonces, los ministerios de Cristo son ancianos también (Efesios 4:11); y esto es consistente con las Escrituras.  Nota en Hechos 15, donde se menciona que “los apóstoles y los ancianos” se reunieron en asamblea; es decir, generalmente es aceptado que los “ancianos” también estén incluidos entre los oficios ministeriales.  Ciertamente, tú no pensarías, por ejemplo, que los profetas no estuviesen ahí.  Cualquier otra interpretación que excluyese la inclusión de los oficios ministeriales no sería atendible.  El hecho de que la Escritura diga “apóstoles y ancianos” no necesariamente excluiría a aquellos de ser “ancianos” también; porque tanto el apóstol Pedro como el apóstol Juan eran ancianos también (I Pedro 5:1-2; y III Juan 1).  Algunos debieran sentir que el contraste de ambas palabras sugiere que los apóstoles debieran tener todavía un rango mayor en el Cuerpo como ancianos.  Si esto es así, ¿cómo se daría con el siguiente tipo de ancianos?

  Mientras que los tres mencionados muestran justo un grado de mayor autoridad (por ejemplo, los cinco ministerios tienen un rango más extenso en comparación a los ancianos locales), todavía hay una autoridad que es peculiar para los apóstoles, normalmente asistidos por los profetas.  Para el Cuerpo de Cristo, el rango de autoridad de los cinco ministerios consiste en una verdad suficiente; al mismo tiempo, no hay una autoridad lo suficientemente grande que pueda ser experimentada por un sólo hombre; por ejemplo, los doce apóstoles tienen cierta autoridad peculiar respecto de su propio ministerio, que justamente ningún otro ministerio tendrá.  Pedro tiene el apostolado para los de la circuncisión así como autoridad para usar la “llave”.  Por supuesto, a ellos fue prometido sentarse sobre los doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel, pero un vistazo a la vida del apóstol Pablo nos muestra que él tuvo una especial mayordomía.  Porque, además del apostolado para llamar a los Gentiles, nosotros vemos que él tuvo límites especiales de autoridad en su ministerio personal que incluyó específicamente a grupos especiales.  Abramos la Biblia en Romanos 15:20 y II Corintios 10:13-16, donde él escribe sobre este aspecto.  Dondequiera que él hubiese puesto el fundamento él tenía especiales “medidas de autoridad”; y nosotros no podemos decir que poner el fundamento haya pasado a la historia.  Todo depende de qué entendemos por fundamento.  Si la vida en Cristo y en fe, esperanza y amor, y en Sus atributos, son el fundamento, entonces, nosotros concluimos que todavía deben ser puestos los fundamentos.  Es interesante notar que en fe, esperanza y amor, nosotros estamos para ser “fundamentados” (Efesios 3:17, Colosenses 1:23).  La Palabra “fundamentados” es “themelio”, la cual significa “poner un fundamento”.  Pablo aclara que los apóstoles de la Iglesia (en contraste con los doce “apóstoles del Cordero”) no fueron dados sino hasta la ascensión de Cristo y que ellos son para estar aquí “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe ... a un varón perfecto ...” (Efesios 4:8 y 13).

En mensaje profético, acerca del oficio de Judas, el rey David escribió “...Tome otro su obispado (oficio)” (Hechos 1:20).  La palabra Griega es “episcopen” o supervisión, oficio.  Esto no es algo nebuloso, al contrario tiene límites específicos.  Este es un cargo definitivo del cual uno debe dar cuenta.

Mientras que en otro sentido, todos nosotros podemos ser “embajadores”, y aún en un sentido especial los apóstoles lo son también, dado que “apóstol” significa “uno enviado fuera (a otros)”, en ambas direcciones, Pablo hizo referencia a su ministerio y aquellos que le acompañaban como siendo “embajadores” (II Corintios 5:20, Efesios 6:20).  ¿Podría ser esto significativo que la palabra Griega ‘presbeuo’ para “embajador” literalmente significa “ser un anciano”?

TIPOS, FIGURAS Y SOMBRAS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Cualquier cosa de importancia que Dios ha puesto en el Nuevo Testamento, Él ya la ha mostrado en el Antiguo Testamento a través de tipos y sombras.  Quienquiera que desee desechar los tipos también debe desechar algo del Nuevo Testamento, porque aquí, en el Nuevo Testamento, es donde nosotros leemos que semejantes tipos o figuras son válidas (Romanos 15:4; I Corintios 10:11; Colosenses 2:17; Hebreos 8:5; 9:5, etc.).  Así, ¿encontramos todo esto en los tipos o figuras del Antiguo Testamento?

Sí, porque nosotros encontramos que, junto con los ancianos oficiales de Israel, ellos tenían tres tipos de ancianos consejeros, los cuales, por razón o por ejemplo, servían como ancianos.  Había:  Ancianos sobre las ciudades;   Ancianos sobre las tribus, los cuales eran “príncipes”; y   “Ancianos” sobre toda la nación de Israel (por ejemplo los setenta ancianos que constituyó Moisés; y los ancianos del “Consejo del Sanedrín”). Estos últimos considerados “padres” no sólo de sus respectivas tribus sino de todo Israel.  Finalmente, ellos pudieron haberse desenvuelto en un cuerpo gobernante pero, originalmente y conforme a las Escrituras, ellos eran sólamente para ser consejeros (Números 11).

¿Están los cuatro tipos de ancianos gobernantes ilustrados en el Antiguo Testamento?  Sí, porque nosotros leemos (Éxodo 18:21) que Moisés Constituyó sobre Israel “... caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta y sobre diez.  Los cuales juzgarán al pueblo en todo el tiempo”.  Nosotros no estamos sorprendidos de que el reino celestial de Dios tenga cuatro esferas de autoridad (Colosenses 1:16); tampoco nos sorprende que Satanás, quien trata de ofrecer sus propios sustitutos, tenga cuatro esferas en su reino (Efesios 6:12).

Mientras Dios tiene un lugar maravilloso para las hermanas como “ayudas”, “para mostrar misericordia”, intercesoras, y “miembros en particular” (I Corintios 12:27), es evidente que, a causa de la forma en que se ejerce la autoridad, los ancianos que gobiernan deben ser varones.  Porque Pablo contrastó a los hombres y a las mujeres en  I Timoteo 2:12; entre otras cosas, él calificó el oficio de obispo como para ser poseído por el “marido de una mujer” y no por la “mujer de un marido” (I Timoteo 3:2).  Es verdad que “en Cristo ya no hay varón, ni hembra” (Gálatas 3:28), pero es obvio que por el contexto se refiere a nuestra posición en la gracia y no a los cinco ministerios.  Ahora bien, visto desde una perspectiva distinta, Pablo de ninguna manera descalifica a las hermanas de ministrar como “ayudas”, ya sea  públicamente o de alguna otra forma; permitir semejante ministerio de “ayudas” no usurpa la autoridad del hombre, y tal cual, el ministerio de “ayudas” edifica el Cuerpo de Cristo.  El “Cuerpo de Cristo” es para ministrarse a sí mismo.  Además puede percibirse que existe un fundamento escritural para que las mujeres diaconisas se levanten y así puedan suplir a las necesidades de la iglesia local.  Por ejemplo, Febe es llamada “... diaconisa de la iglesia que está en Cencreas” (Romanos 16:1).  Y respecto de las esposas de los diáconos (I Timoteo 3:11), en el Griego, el vocablo permite además que ellas sean “diaconisas”.  La verdad es siempre en balance y es semejante a dos caras de una moneda.  Los extremos vienen cuando uno ve solamente uno de los lados para excluir al otro.  Mientras algunos citan  I Corintios 14:34-35 y rechazan ver las circunstancias con las cuales Pablo estaba tratando (las esposas interrumpían por estar hablando a sus esposos durante los servicios), por otra parte, otros citan Gálatas 3:28, ya mencionado antes, para demostrar su extremo.  No obstante ello, tampoco tengamos la impresión de estar de un lado y considerar que el ministerio de “ayudas” es sólo para las mujeres, porque también los hermanos pueden ser ayudas (I Corintios 16:15; Romanos 16:3).

“COIGUALES LOS ANCIANOS, NO LIDERAZGO DEL PASTOR”

FALSO O VERDADERO

Examinemos los reclamos de aquellos que retan el oficio de Pastor para ser separado de los ancianos locales, los cuales, se dice, son coiguales en autoridad y tienen la misma autoridad.

QUÍNTUPLE MINISTERIO DE CRISTO

El Pastor en jefe, Cristo, dividió Su vida de ministerio de la siguiente manera: apóstol en jefe; profeta en jefe; evangelista en jefe; pastor en jefe, y maestro y obispo en jefe (Hebreos 3:1; I Pedro 2:25).  Pero Lucas dice que mientras Él estaba en la tierra Él simplemente “... comenzó a hacer y a enseñar” (Hechos 1:1).  Esto significa que Él, quien es el mismo ayer, hoy y por los siglos, está continuando este ministerio de hacer y enseñar en Su Cuerpo, a través de Sus ministros, porque Él ninguna cosa deja inconclusa.  No es de maravillarse que esta declaración se encuentre en Hechos 1:1 porque este libro en particular muestra que Su quíntuple ministerio básico fue continuado.  Como Apóstol en jefe, Él encontró vasos vacíos  --Pablo, Bernabé (Hechos 14:4), Silvano, Timoteo, Tito (I Tesalonicenses 1:1; 2:6; II Corintios 8:23)--  y así, Cristo, fluyó a través de semejantes vidas.  Como Profeta en jefe, Él encontró a Agabo y a algunos otros en Antioquía y en Corinto (Hechos 11:27; 13:1; I Corintios 14:29) y de esta manera, Cristo, continuó fluyendo a través de ellos cuando no obstruyeron el fluir del Señor por incredulidad.  Como Evangelista en jefe, Él encontró a Felipe (Hechos 8).  Como Pastor en jefe, Cristo encontró un vaso humilde en Santiago, quien había sido hermano terrenal del Señor (por lo menos, la iglesia primitiva consideró a Santiago el primer pastor de Jerusalén, y nosotros lo mencionaremos más adelante (Hechos 15:19; 21:18).  Como Maestro en jefe, Cristo encontró un Apolos, a través del cual, Cristo convenció a quienes escuchaban la predicación de las Escrituras.  Y después de que Cristo venga, nosotros veremos el resto de la historia porque en ninguna parte de la Palabra dice que Cristo Jesús se haya detenido dividiendo Su vida y fluyendo hacia afuera.  Él cree a la multiplicación; y nosotros debemos adicionar que Él es el Ayudador (ministerio de Ayudas) en jefe y cuando Él encuentra a Sus Priscilas y a Sus Aquilas, Marías y Febes, entonces Él vierte Su vida a través de ellos y como ellos responden, Él construye Su gloriosa Iglesia.

Pero hay aquellos que, por razones que consideran honestas, descartan al pastor, como tal, de ser uno de los ministerios del quíntuple ministerio de Cristo.  Ellos dicen que el ministerio pastoral está absorvido dentro de los supervisores locales.  Ellos citan que Efesios 4:11 tiene “algo” de los primeros cuatro oficios pero que el último oficio no tiene ese “algo” para enfatizarlo específicamente; entonces, de esta manera, ellos concluyen que sólo debiera haber cuatro oficios ministeriales.  Sin embargo, de ser esto así, ellos fallan en ver que están eliminando uno de los cinco, pero el oficio eliminado sería el de “maestro” y no el oficio de pastor.  Sin embargo, algunos afirman que los oficios de maestro y de pastor son sinónimos; por tanto, más adelante, nosotros indagaremos acerca de esta afirmación.

Como punto final que concluye su propio enfoque, ellos señalan dos versículos donde los ancianos son dirigidos (Hechos 20:28 y I Pedro 5:2), y son llamados para “apacentar (o pastorear, hacer labor de pastor) la iglesia del Señor”.  Y la hipótesis es  --y aquí es donde nosotros caemos en problemas por causa de nuestras suposiciones--  que al representar este ministerio, automáticamente hace de los ancianos pastores, oficialmente hablando.  Por supuesto, ellos, los que sostienen esta hipótesis, señalan a la sinagoga, con su grupo de ancianos, y sienten que quizás la iglesia pudiera ser similar, en su gobierno, y ellos proclaman que la historia de la iglesia primitiva es el soporte de sus puntos de vista.

Si esto último fuese verdad, es muy importante porque seguramente aquello es lo más cercano a lo que sería el apostolado, o debiera dar a conocer la interpretación de semejantes puntos de vista.  Después de todo, los puntos doctrinales pudieran ser rápidamente mal interpretados, pero cualquier práctica apostólica de la iglesia primitiva (por ejemplo, la mesa del Señor), una vez puesta en la iglesia, sería lentamente reemplazada por el error.  El gobierno de la Iglesia no sería la excepción.  Finalmente, aunque nosotros encontramos que semejante afirmación histórica pretende, si es que realmente pretende, que no hubo ministerio de liderazgo a lo largo del presbiterio local, tal afirmación es infundada; porque existen abundantes pruebas acerca de lo contrario.

Ni el plan diseñado para la sinagoga puede ser usado para sostener el plan diseñado por algunos para el ancianato coigual.  No son iguales ambos planes y modelos, porque siempre hubo un “príncipe (jefe) de la sinagoga” como Jairo (Lucas 8:41), o Crispo y Sóstenes (Hechos 18:8, 17) quienes dirigían la actividad con la ayuda de otros.

¿Está el oficio pastoral “absorbido” dentro de los supervisores locales?  De ser esto así, entonces hubo un error cometido al poner “pastores” en la lista de Efesios 4:11.  Porque los supervisores locales están implicados en la iglesia local.  Para ser consistente con toda la epístola, Efesios 4:11 trata con todo el Cuerpo de Cristo.  De hecho, existen doce figuras de la Iglesia en Efesios.  Además, hay dones de Cristo (la palabra “Él” en la expresión “Él dio” es un “Él” con enfático significado y es para ser enfatizado realmente).  En otras palabras, ningún hombre puede desear alguno de estos cinco oficios ministeriales y, por cumplir calificaciones especiales, esperar poseer el ministerio.  Pero, por el contrario, respecto de ser un anciano supervisor de la iglesia local, nosotros leemos:  “Palabra fiel: Si alguno apetece obispado (supervisor), buena obra desea” (I Timoteo 3:1).

De esta manera, nosotros vemos, en un sentido de la palabra, que la fuente u origen es diferente entre el “pastor” de Efesios 4:11 y el “obispo (supervisor)” de I Timoteo 3:1.  El mismo Cristo, quien en la selección de los doce “llamó a Sí a los que Él quiso” (Marcos 3:13), está aún llamando los “dones de Cristo” de Efesios 4:11, incluyendo el pastor.  Pero en otra forma, entendiendo que  I Timoteo 3:1 literalmente dice “Si alguno extiende sus brazos...” hacia el oficio de obispo (supervisor), nosotros vemos que el deseo santificado es su origen.  No que Dios no hubiese puesto indirectamente aquel deseo en el corazón del varón, por supuesto, pero aún así la línea entre ambos es claramente trazada.

“Pero”, alguien pudiera decir, “¿no hemos leído que los ancianos supervisores son para ‘apacentar (hacer labor de pastor o pastorear) la iglesia del Señor’?”  Esto es verdad, pero por muchas razones esto no necesariamente les haría pastores de oficio.  Porque Pablo exhortó a los Colosenses a enseñar, y los Corintios fueron animados en el sentido de que todos ellos podían profetizar, pero ¿esto no significaría que ellos fuesen maestros o pastores?  I Corintios 12:29-30 es la respuesta; esta sería la misma lógica usada si nosotros insistiésemos que los ancianos gobernantes fuesen los oficios de pastores.  El error está siempre basado sobre simples hipótesis o meras suposiciones y es fácil ver que es una mera suposición afirmar que los ancianos, debido a su trabajo, están en el oficio pastoral de Efesios 4:11.  Sin embargo, dado que la Palabra claramente establece que el pastor es un don definitivo de Cristo, esto no es una mera suposición.

PASTOR Y MAESTRO

Otra suposición, ya mencionada, es que el pastor y el maestro son el mismo oficio ministerial.  Que ellos estén cercanos en afinidad es reconocido; esto es visto en su cercana conexión en Efesios 4:11.  Si nosotros insistimos que Efesios 4:11 dice que ellos son un sólo ministerio, ¿no estamos nosotros caminando fuera de situaciones escriturales claras y yendo hacia especulaciones nuevamente?  En primer lugar, ambas palabras (pastor y maestro) derivan de raíces diferentes.  La palabra Griega para pastor, “poimen”, proviene de una palabra del antiguo Griego clásico que significa “proteger”.  (Más adelante, esta palabra desarrolló connotaciones tales como “alimentar”, etc.).  Por su parte, la palabra Griega para maestro, “didaskalos”, viene de la palabra “enseñar”.  Ambas palabras tienen diferentes esferas de acción.  Un pastor, quien comanda el liderazgo, atrae la voluntad del individuo, mientras que el maestro atrae más el intelecto de uno.  Hay una diferencia en el ministerio de ambos, la cual se percibe de acuerdo a la llenura del Espíritu en cada uno.  Que el Espíritu Santo haya escrito el libro de los Hechos de los Apóstoles es el mejor suceso, en comparación con el común denominador de libros escolares bíblicos de hoy en día.  De esta manera, tanto pastores como maestros habrían salido del libro de los Hechos, dado que tratan con experiencias y prácticas, las cuales se pusieron fuera de los precedentes que se siguen en la Iglesia de hoy.  En Filipenses, Pablo muestra que es correcto seguir su práctica (lo que Pablo hacía en la práctica) tal y como fue seguir sus propias palabras (las enseñanzas inspiradas por el Espíritu Santo), las cuales, acordes con  I Corintios 14:33, muestran que la paz y el reposo son la prueba del orden divino.  Existe un extenso testimonio para hablar en este aspecto, pero no hay suficiente tiempo para ilustrar qué es lo que quiero decir.  Un ejemplo de ello es el siguiente:  Cierto joven fue grandemente interesado porque él cayó “fuera de lugar” como pastor.  Aunque él estaba consagrado y, por horas, podía estar en comunión con la Palabra de Dios, para él la práctica pastoral le era extraña.  Cuando él aprendió que su llamado era para ser maestro, él entró en su ministerio de inmediato y tuvo reposo.

Algunos de nosotros, que hemos sido privilegiados en “escuchar lo que el Espíritu Santo dice a las iglesias”, hemos oído muchas profecías llamando a varios hermanos a su oficio ministerial.  Especialmente, el Espíritu Santo ha puesto maestros y pastores en su respectivo llamamiento.  Aquellos que han profetizado han tenido probado su ministerio.  Dado que estas profecías son de acuerdo con la Palabra de Dios, yo temería llamar mentiroso al Espíritu Santo.  Una objeción sería que las profecías varían de acuerdo a la doctrina particular que profesan en el grupo al cual pertenecen.  Sin embargo, esto no es verdad si en verdad ellos han pasado a través de pruebas ministeriales.  Personalmente, en más de una ocasión, yo he visto a mi padre compartir sus propias opiniones sobre este aspecto y contradecir sus propias palabras al profetizar realmente lo opuesto a sus opiniones, porque él permitía al Espíritu Santo estar en un poder ascendente sobre su mente.  En otras palabras, las experiencias de mi padre, en ciertas ocasiones, habrían sido de un “Espíritu Santo” Calvinista, y en otras ocasiones habrían sido de un “Espíritu Santo” Arminiano.  Y en ciertas ocasiones, como en el caso de Corinto, cuando eran bebés espirituales y habían regresado a la vida carnal del alma, ciertamente operanban los dones espirituales en la carne, pero los profetas, por sí mismos, deben actuar como un filtro (I Corintios 14:29, I Tesalonicenses 5:20-21).

Antes de cualquier conclusión dogmática de que Hechos 20:28 y I Pedro 5:1 “prueban” que los ancianos locales son los únicos pastores, quienes postulan esta suposición debieran preguntarse a sí mismos esta cuestión:  “Ahora que nosotros hemos visto que hay ancianos en el cuerpo tan grande (como los ministerios de Cristo), ¿existe alguna manera de probar que el término “ancianos” en ambos ejemplos, no los incluye a ellos también?”.  Pedro escribió a los ancianos, amonestándolos para “apacentar” (hacer labor de pastor, pastorear) la grey (el rebaño) de Dios que está entre vosotros”, ¿no podría esta afirmación de Pedro ser también verdad aquí?  Porque Pedro estaba escribiendo a los ancianos de una área en general (I Pedro 1:1) y no se estaba dirigiendo a una iglesia local.  Así, la expresión “ancianos” podría incluir literalmente a los pastores si ese fuera el caso.  Ni podríamos nosotros decir que semejante cosa no pudiese ser en el caso de Efesios, si como algunos historiadores proclaman que “la iglesia de Efeso” incluía varios rebaños diseminados a lo largo de tan extensa ciudad.  Podría haber habido muchos pastores, tal como están enlistados en Efesios 4:11, a lo largo del cuerpo de ancianos locales quienes, escritural y colectivamente, podrían constituir el presbiterio de Efeso al cual Pablo escribió aquel día.

Otra objeción es que la falta de mención de la palabra “pastor” como referencia a un oficio ministerial garantiza semejante destitución.  Sin embargo, como ya ha sido mencionado, el vocablo “unos” que precede a los primeros cuatro de los cinco oficios vistos en Efesios 4:11 denota, en el original, un énfasis especial o un reconocimiento de aquel oficio.  Y dado que la expresión “unos” precede a la palabra “pastores”, nosotros podemos decir con toda la confianza que escrituralmente es claro que debe existir semejante oficio ministerial.  Sin embargo, la palabra pastor, “poimen”, es mencionada diecinueve veces en contraste con la palabra “evangelista”, la cual es mencionada sólamente en tres ocasiones.  Así que si alguno debiera ser eliminado, éste sería el evangelista.  Empero, el argumento es que la palabra “poimen”, apacentador (pastor), es usada la mayoría de las veces para Cristo más que para los hombres.  Ya hemos visto nosotros dónde ha vertido Cristo el ministerio de Su vida en los hombres, así que si Él fuese el “Apacentador (Pastor) en jefe” (I Pedro 5:4), ello significaría que ahora debe haber muchos pastores-apacentadores.  Pero dado que el llamamiento de evangelista es demasiado obvio, este oficio nunca está en riesgo de desaparición. Las dos únicas veces (y otra más en Efesios 4:11) que el “evangelista” es mencionado son en Hechos 21:8 y II Timoteo 4:5; estas dos menciones podrían ser rechazadas por la crítica como algo incidental, porque justamente el evangelista es “alguien que anuncia buenas nuevas”, y de esta manera alguien podría decir, que esto es una verdad para todos los que hemos creído.  Pero, si el “evangelista” es reconocido como un don ministerial de Cristo, entonces, nosotros debemos reconocer al “pastor” como oficio ministerial también.  La Biblia en Español, en el salmo 23 (al igual que en Juan 10) dice: “El Señor es mi Pastor”.  Y aún nosotros no hemos discutido cuán grandes son los deberes y privilegios del pastor, dado que hay muchos versículos que contrastan los verdaderos y falsos pastores y al hacer esto muestran en figura su ministerio (Ezequiel 34; Zacarías 11:6; Salmo 23; etc.).

Si nosotros estamos para desperdiciar el oficio pastoral, tal y como es, porque nosotros pensamos que se menciona pocas veces en la Biblia, entonces, si queremos ser consistentes, permítasenos desechar también la palabra que dice “... en la casa de mi Padre...”, o  “Por tanto id ... bautizándoles en el nombre de...” la trinidad, y además también pudiéramos desechar la palabra “Calvario”, porque todas estas expresiones aparecen una sóla vez en las Escrituras.  O si estamos para decir que el oficio pastoral es simplemente parte de los ancianos locales, entonces, por este mismo tipo de lógica, ¿los dones de sabiduría y conocimiento debieran ser “subsumidos” sencillamente en el “Espíritu de revelación” (Efesios 1:17)?

Otro punto que es usado para menospreciar al “pastor” como un don específico y definitivo es la aparente ausencia de este oficio en  I Corintios 12:28.  Sin embargo, “gobernaciones”, mencionado en la lista, incluiría, entre otros oficios, los pastores y los ancianos, de la misma forma que se mencionan cualquier otro ministerio similar.  Entonces, la objeción es que los “pastores” deben ser más inferiores que los “maestros”, porque los ministerios de “gobernaciones” están enlistados después de los “maestros”, los cuales se enlistan en tercer lugar en la lista.  Pero Pablo está enlistandolos, no en el orden de importancia sino en el orden de construcción de la Iglesia (el fundamento debe ser puesto primero; naturalmente las bases y fundamentos son mencionados en primer lugar).

LÍDER ÚNICO   --   AYUDA MÚLTIPLE

Notemos qué tan fuerte es el principio del liderazgo único, pero, por supuesto, acompañado de una ayuda múltiple o plural, ambos en el Antiguo y en el Nuevo Testamentos.  El tabernáculo, muestra, tipifica a la Iglesia; así lo demuestra el apóstol Pablo en sus epístolas.  En el tabernáculo, nosotros vemos el principio antes mencionado.  Ahí,  acompañado de sus hijos, Aarón lidereó, en su turno, a los otros sacerdotes.  Además, Moisés, con los setenta ancianos bajo su liderazgo, muestra este principio.  Moisés fue llamado seis veces para subir a la cima del monte, pero no los ancianos, aún cuando ellos tenían su propio lugar de autoridad.  El hecho de que Moisés fuese un tipo de Cristo no minimiza el hecho de que, en cualquier caso, Dios selecciona y establece el liderazgo único.  Miremos a Coré junto con los otros sacerdotes.  La queja de ellos fue “Básteos, porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová: ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?”  La historia de este juicio está en Números 16.  El apóstol Judas advierte acerca del espíritu de Coré, infiriendo que se manifestaría “en el postrer tiempo” (Judas 11, 18).  En la edad de la iglesia primitiva, hubo un tiempo cuando  fueron hechas advertencias especiales a causa de las acciones y las doctrinas de los “Nicolaítas” (Apocalipsis 2:5 y 15).  Estos era seguidores de Nicolás, cuyo nombre significa “conquistador de pueblos” y es figura de las dictaduras religiosas donde el clero manda a la gente y la sujeta bajo autoridad.  Aunque este extremo hoy es tan terrible como antes lo fue, aún ahora el énfasis (en esta era democrática de Laodicea, la cual significa “Derechos de la Gente”), es en contra del extremo del espíritu de Coré.  Porque ésta es una era de legalismo en la cual el espíritu del anti-Cristo aún se arrastrará dentro de la casa de Dios, si le es posible.

Para después de su muerte, Moisés oró a Dios por un “pastor” para la nación de Israel, para que el pueblo no fuese esparcido (Números 27:17).

En el Nuevo Testamento, nosotros vemos que la gran Iglesia en sí misma es lidereada por Jesucristo, bajo aquellos que son los doce apóstoles, quienes en su turno han ministrado a todo el cuerpo.  Y sólo a través del ministerio de Cristo sobre la tierra, nosotros vemos este plan en acción.  De la manera que hay algunos ancianos que son avanzados para ser “supervisores”, así nosotros vemos que entre los doce había tres (Pedro, Santiago y Juan) que Él pudo llevar un poco más lejos que los demás.  Recuerda, no es el caso de “un hombre” lidereando, con énfasis sobre la palabra “hombre”, pero reconociendo a Cristo, el Pastor, y Su autoridad, como es revelado a través del hombre.

Cualquier título que Timoteo pudiese haber tenido en Efeso, es obvio que él (Timoteo) estaba pastoreando en esa localidad y Pablo, en lugar de dirigirse directamente a los ancianos locales de Efeso,  escogió escribir esta carta tan importante para la iglesia directamente a un hombre líder, Timoteo; y es que Pablo sabía que, a su tiempo, Timoteo daría a conocer las instrucciones a los demás ancianos y ministerios mayores (I Timoteo 1:3; II Timoteo 2:2).

Aún David reconoció la autoridad en el desechado Saúl, porque David había aprendido a mirar más allá del hombre.  Además, David, al igual que Moisés a través del desierto, había experimentado pastoreando un rebaño de ovejas; así, él pudo ver cosas desde el punto de vista de los líderes.

Ya hemos mencionado que la sinagoga tenía su propio “jefe gobernante”.  En armonía con este pensamiento Cristo habló de “la silla (asiento) del jefe en las sinagogas” (Lucas 11:43, literal), ya que ellos podían o no haber sido los supervisores en liderazgo.  Aún Pablo reconocía al huésped de los hogares donde las iglesias se reunían (I Corintios 16:19; Romanos 16:23; Colosenses 4:15; Filemón 2).

De hecho, ¿dónde la Palabra pone aparte el liderazgo de un supervisor para declarar que el gobierno de la iglesia solamente está en las manos de ancianos coiguales?  Yo nunca he encontrado la respuesta porque no existe en la Palabra de Dios.  Después de que Pablo escribe a los obispos y diáconos y santos de Filipos, yo leo que él escribió a uno en particular “el que gobernaba”, cuando Pablo dice: “Asimismo te ruego también a ti, hermano compañero, ayuda a las que trabajaron juntamente conmigo...” (Filipenses 4:3; Romanos 12:8).  Esta persona tenía autoridad para guiar los negocios existentes ahí en Filipos.  Además, yo leo donde Cristo muestra la autoridad para gobernar, en lugar de ser co-igual, siempre está en proporción a la fidelidad, “... pues que en lo poco has sido fiel, tendrás potestad (autoridad)...” (Lucas 19:17).  Esto es sustentado en  I Timoteo 5:15 donde los ancianos, quienes gobiernan bien (en contraste con aquellos que no lo hacen) son para tener doble honor.

BUENA SEMILLA    DARÁ    BUEN FRUTO

Si tú plantas dos semillas, una semilla de trigo y una semilla de cizaña, y las dejas crecer, tú podrás ver por el producto final cuál es real.  En la misma semejanza de las dos semillas, una de la verdad de la Palabra y otra de la interpretación intelectual del hombre, pueden verse semejantes; sin embargo, el buen fruto prueba cuál fue la semilla buena.  Esto no es cuestión de juzgar cualquier cosa en lo individual porque hay buenos hombres en todas las formas de gobierno de la iglesia.  Algunos líderes denominacionales tratan de practicar la forma pero rechazan el poder de las formas que practican.  Sin embargo, se pone en práctica y en algunas iglesias hay ahí quienes hacen dar el lugar para los ancianos junto con el pastor y, para mi conocimiento, han pasado a través de tormentas que prevalecen todavía.  Entre la mayoría de los grupos Pentecostales, el grupo pentecostés de Suiza ocupa el primer sitio, tanto que se ha mantenido en todo el terreno que ha ganado.  Ellos son un magnífico ejemplo de ancianos locales además del pastor.  Incidentalmente, yo entiendo que en la gran iglesia Filadelfia de Estocolmo (siendo ya “achicada” por algunas de sus 10,000 iglesias hijas) hay un anciano supervisor sobre cada grupo de cincuenta.  Además hay un pastor por cada mil miembros y un pastor líder. Estos grupos ponen un gran énfasis sobre los ancianos locales.

PROBADOS A TRAVÉS DE LA PRÁCTICA

¿Qué hay respecto de la práctica de “todos ancianos pero no un pastor líder que sea líder único”?  Recuerda que cualquier cosa es todavía teoría a menos que se demuestre a través de la práctica.  Así, Dios ha diseñado al hombre para que esté suficientemente ejercitado en su mente en forma práctica ya que él debe ver la práctica de aquello que previamente ha identificado consigo mismo.  Quizás el mejor de los ejemplos anotados en esta enseñanza, acerca de las iglesias locales de los “Hermanos” es el de un connotado autor y líder en el campo misionero.  Su gran libro acerca del orden de la Iglesia Neotestamentaria probablemente ha cimbrado más por esta enseñanza de lo que cualquier otro tema.  Con todo el debido respeto para el hermano, debe ser dicho que cuando esta manera de “no líder único” es sometida a prueba en sus múltiples iglesias sobre el campo misionero, “el no líder único” no permanece en la prueba.  Los misioneros de ellos aceptan que algún anciano por cada servicio particular debe estar a cargo.  Esto es tan cierto que todos pueden hablar en su turno; aún el anciano está a cargo por un periodo preestablecido y después, por rotación, otro anciano está en el cargo por sus dos semanas, o por lo menos así puede darse el rol.  Nuestros preciosos y amados amigos “Los Hermanos” (comúnmente llamados “Hermanos Plymouth”) tienen un lugar especial en nuestros corazones y, por mucho, soportan la verdad, incluyendo “el sacerdocio de los creyentes”.  Ellos merecen mucho crédito.  Sin embargo, a pesar de que ellos sostienen doctrinalmente que no debe haber un líder único, aquellos que asisten a las diferentes reuniones proclaman y admiten silenciosamente el “liderazgo único” a través de la práctica ya que usualmente un líder emerge en el grupo local.

En los círculos que, libremente, permiten el mover de los dones del Espíritu Santo, nosotros encontramos sólamente unos pocos ejemplos de este tipo de gobierno en la iglesia.  Todos los que yo conozco son muy honestos.  De hecho, algunos de ellos, como tú sabes bien, han ido a través del calor de la batalla; y nuestros corazones han sido enlazados juntos como un sólo corazón con ellos, tanto que nosotros hemos sufrido juntos por muchas verdades que todavía no son aceptadas universalmente.  Cualquier referencia a su tipo de gobierno no tiene referencia alguna entre nuestra fraternidad.  Todos nosotros tratamos de tener nuestros corazones abiertos y expectantes de terminar viendo hacia arriba “ojo a ojo” (Isaías 52:8) tal y como Él da su entendimiento.  Sin embargo, a medida que nosotros hemos hecho a un lado el elemento personal (es decir, no nos empecinamos en imponer nuestros conocimientos de la doctrina), entonces, nosotros empezamos a ver hechos por los cuales ha habido escaso ánimo para admitir la enseñanza de “no pastor único”, porque hemos visto muchos colapsos bajo presión, en forma repetida.  (Es decir “el sistema o enseñanza de no pastor único” puede servir para gobernar pero no funciona para la firmeza personal propia).  Si alguien rechaza aceptar la práctica de uno o los trabajos como un testigo propio de la Palabra, él sólamente necesita recordar que Cristo por Sí mismo hace esto en Juan 5:36.  El aviso de Gamaliel todavía es verdad (Hechos 5:38).

El balance elimina la temida “dictadura de un sólo hombre”.  La respuesta de estar en un extremo no es irse al extremo opuesto.  Cuando Dios guió a mi padre (Glenn Ewing) y a mi a empezar como pioneros a lo largo de diferentes líneas para regresar al modelo sencillo de Dios, nosotros, humanamente hablando, estabamos demasiado solos.  En todos los Estados o tierras vecinas, de los grupos llenos del Espíritu Santo, nadie creía que los apóstoles y profetas, ni aún el don de profecía como nosotros lo conocemos hoy, fuesen todavía para nuestros tiempos.  (Supuestamente, la Profecía sólo podía haber estado en la enseñanza o en la predicación ungidas).  A pesar de que mi padre había recibido el Espíritu Santo, el Día Judío de la Expiación, en 1929 (exactamente 50 años antes de nuestro último Día de Expiación, en 1979, en que empezó el año de Jubileo), fue hasta 1946 en que Dios guió en estas nuevas áreas de restauración en el gobierno de la iglesia.  En diferentes ocasiones, cuando a nuestras reuniones venían extranjeros que no podían hablar Inglés, ellos no sabían quién era el pastor.  Sin embargo, en caso de emergencia, él estaba ahí para tomar el liderazgo y dar dirección.  Pero, simplemente porque Dios además nos había mostrado la tremenda importancia del ministerio múltiple (plural).  En Antioquía, aún cuando Bernabé fue el fundador y pastor inicial de la obra, es obvio que como la iglesia creció, hubo un grande equipo de trabajo entre el liderazgo local como es visto en Hechos 13:1.  Desafortunadamente, no todas las iglesias que se adhieren a un rol de liderazgo pastoral son así de flexibles.  En algunas iglesias, y aún en grupos oficiales de líderes, existe un peligro real de posesión de reinos y feudos eclesiales tan extensos que el ministerio, potencialmente hablando, no es suficientemente permitido para que se desarrolle.  Y, por supuesto,  habrá momentos cuando Dios guiará definitivamente a algún ministro en lo particular para que se desarrolle con mayor fuerza que otro, justo como en una sinfonía hay tiempos cuando el director tiene el “cello” o algún otro instrumento que entonces es necesitado en demasía para sonar más sobre los demás, aún cuando sólo sea momentáneamente.  El único y auténtico líder es el Espíritu Santo.  Y cuando la iglesia estaba bañada en oración diaria y en adoración, como todo el tiempo que mi padre pastoreó, entonces viene a ser fácil para el Espíritu Santo dirigir estos roles específicos a medida que son necesitados.  Es interesante advertir que la palabra “Compuesto” (estar entretejidos, coligados juntos) en Efesios 4:16 significa “venir a ser uno para el ocultamiento de las partes”.

Sí, existen dos extremos, pero la mesa balanceada que tiene las patas en su lugar es una mesa donde tú puedes poner cualquier cosa encima.  La iglesia que está balanceada tendrá reposo.

TESTIMONIO DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA PRIMITIVA

Dado que mucho ha sido proclamado, por aquellos quienes ven no un único pastor como líder, que la Historia de la iglesia primitiva sostiene sus puntos de vista, sería injusto no mirar en este aspecto.

Eusebio es llamado “el padre de la Historia de la iglesia”, y por todos es bien reconocido como honesto y auténtico, y por la Arqueología también; por tanto, nosotros sentimos y creemos que debemos tomar nota de los registros de Eusebio.  Estos registros están compilados en Historia Eclesiástica de Eusebio.  Él fue el obispo de la iglesia de Cesarea y vivió cuando Constantino hizo popular el Cristianismo.  ¿Íbamos nosotros a confiar en los registros personales de Eusebio, cuando nosotros podemos dudar de ellos?  Bueno, el valor de sus escritos está en que él compiló los registros de los historiadores más antiguos de la iglesia, algunos de los cuales fueron contemporáneos del apóstol Pablo, incluyendo a Clemente, su coadjutor.  La referencia será hecha a las páginas en las cuales existen anotaciones relevantes.  Él dice: “Nosotros sólamente hemos dado los nombres de aquellos cuya ortodoxia ha caído para nosotros en un registro” (p. 206).  Por “ortodoxia” él quiere decir iglesias que habían descendido en línea recta de los apóstoles, y de los escritores o supervisores, quienes pertenecían a aquellas iglesias.

En los días de Pablo y en los días que siguieron inmediatamente, la palabra “obispo”  no tenía la connotación dictatorial que más tarde desarrolló.  Dado que simplemente significaba “supervisor” es justo traducirla tal cual en su significado ético; y nosotros debiéramos traducirla tal cual aunque los traductores de Eusebio no lo hicieron así.  Algunos sienten que la palabra “anciano” se refiere particularmente a la persona que está en el oficio ministerial, mientras “obispo” o “supervisor” se refiere al oficio mismo, o en referencia a la persona sólamente como él es un oficio-portador.  En otras palabras, ellos sienten que ésta es la palabra más oficial.  Esto no contradeciría lo que ya ha sido dicho respecto a los supervisores siendo ancianos locales maduros.  Porque a simple vista cualquier anciano establecido estará listo para venir a ser un supervisor nuevo por completo (como lo muestra Tito 1:5-7).  En Hechos 1:20, donde el “apostolado” es llamado “obispado” (idéntica palabra se registra en  I Timoteo 3:1) también tiene el significado de “oficio” (la revisión 1960 de Reina Valera así lo registra “tome otro su “oficio”).  Mientras que hubo un tiempo especial cuando los ancianos fueron establecidos, aún ahí parece no ser el tiempo especial para que ellos fuesen establecidos como supervisores; sin embargo, las buenas y complicadas calificaciones en ellos motivó ser reconocidos como supervisores.  Por supuesto, siendo el supervisor pastoral uno de los cinco oficios ministeriales, no hay duda que fue puesto específicamente en semejante ministerio, en un tiempo dado.  Y cuando Eusebio se refiere a “el supervisor” (obispo) de un cierto grupo es entendido que él se refería al supervisor pastoral en contraste con los demás ministerios.  Nosotros sabemos que Eusebio no quiere decir que el pastor es el único anciano porque Eusebio conocía muy bien el presbiterio en ciertas iglesias.

Clemente (mencionado en Filipenses 4:3) anota un interesante suceso acerca de Juan (pag. 245).  Cuando Juan se dirige a uno de los pastores, así señalado, él dice “... en la presencia de la iglesia sobre la cual tú presides”.  “Presidir” quiere decir “ocupar el lugar de autoridad, como de un presidente; dirigir procedimientos como oficial en jefe; ocupar el lugar de liderazgo”.

Hegesipo, un escritor primitivo, registra que él viajó a través de varias iglesias y encontró que todos los pastores hablaban la misma cosa, y describe el tiempo cuando el error empezó a entrar en Jerusalén, y en Corinto un poco más tarde (pp. 157-158).

Él y Clemente están entre los primeros escritores citados por Eusebio, quien muestra que Santiago el Justo, hermano terrenal de Jesús tuvo la supervisión de la iglesia de Jerusalén encomendada a él (pp. 43, 49, 75, 76, 96, 131, 289).  Clemente menciona cómo es que Pedro, Santiago y Juan habían sido honrados por el Señor, pero el Señor “eligió a Santiago el Justo como supervisor de Jerusalén”.  Santiago fue un mártir en la Pascua, antes de la destrucción de Jerusalén, cuando los Judíos creyentes fueron divinamente guiados a un poblado más allá del Jordán llamado Pella (p. 86), donde Dios cuidó de ellos.

Después del martirio de Santiago y de la caída de Jerusalén, lo cual inmediatamente siguió, el reporte es que aquellos de los apóstoles y de los discípulos de nuestro Señor, quienes aún habían sobrevivido, vinieron juntos desde todas las regiones con aquellos que estuvieron relacionados con el Señor de acuerdo a la carne (porque la mayor parte de ellos aún estaban vivos).  Estos consultaron juntos para determinar quién sería el digno sucesor de Santiago.  Unánimemente, ellos proclamaron a Simón el hijo de Cleofas, de quien se hace mención en el volumen sagrado, como digno de la silla episcopal (supervisión) de ese lugar.  Ellos afirman que él fue primo hermano de nuestro Salvador, porque Hegesipo afirma acertadamente que “Cleofas fue hermano de José” (p. 99).  Después, a la edad de 120 años, Simón fue martirizado también.

¿Por qué hay prejuicios contra Santiago como el supervisor líder?  Después de Su resurrección, Cristo había aparecido a Santiago personalmente (I Corintios 15:7).  Pedro y Pablo reconocieron la autoridad de Cristo a través de Santiago (Hechos 21:18; Gálatas 1:19 y 2:12).  Dios no reconoció personalidad pero sí autoridad, y Él reconoció a Santiago al encomendar a Pedro que fuese y buscase a Santiago (Hechos 12:17).  (Un pastor debe dar cuenta de su grey, y Pedro fue a hacerle saber a Santiago que estaba a salvo).  Un pastor tiene autoridad para “poner los toques finales” en una disputa en el rebaño.  Así lo hizo Santiago cuando dijo:  “Por lo cual yo juzgo ...”  (en otras palabras “mi sentencia es ...”) (Hechos 15:19), y así fue concluido todo.  Un pastor podía guiar; Santiago lo hizo.  Él autorizaba a la iglesia sobre qué hacer (Hechos 15:20).  Él escribió “la Epístola Universal de Santiago”, el libro práctico de qué hacer, el cual es naturalmente el relativo al ministerio pastoral.

Después del martirio de Pablo y de Pedro, Lino fue el primero que recibió la superintendencia o supervisión de la iglesia en Roma.  Pablo hace mención de Lino en su epístola escrita desde Roma a Timoteo, en la forma de dirigirse al cerrar la epístola, diciendo “Éubulo te saluda, y Pudente  y Lino, y Claudia, y todos los hermanos” (p. 82).  El contexto de aquel capítulo (II Timoteo 4) muestra que Lino fue uno de los pocos que permanecieron fieles a Pablo.  “Timoteo, a la verdad, está registrado como habiendo recibido la superintendencia en Efeso (en Epheso pariochias) ...”  Lino, a quien Pablo mencionó en su Segunda Epístola a Timoteo como su compañero en Roma, ha sido mostrado antes de haber sido el primero después de Pedro, quien obtuvo la superintendencia en Roma.  Además Clemente fue identificado como el tercer superintendente o supervisor de esta iglesia; también está probado por Pablo que Clemente fue un coadjutor --un soldado con Pablo.  También, Dionisio “el Areopagita” es mencionado como otro de los ancianos y pastor de la iglesia en Corinto.  Este Dionisio fue el primer creyente después de que Pablo predicó a los Atenienses en el Areópago; así lo registró Lucas en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Dionisio fue el primer supervisor de la iglesia en Atenas (pp. 84-85).

Mientras que nosotros estamos mencionando acontecimientos, en su gran mayoría, registrados en la Biblia, existen cosas interesantes de anotar también.  Aunque Eusebio vivió lo suficientemente lejos, fuera de la iglesia primitiva original, él sucumbió por el milenialismo que estaba empezando a golpear fuertemente a la iglesia de entonces; él admite que “la mayoría de los escritores eclesiásticos” muy lejanos antes de él, incluyendo a los bien conocidos discípulos de Juan, Irineo y Papias, permanecerían por un milenio literal después de la resurrección del Señor y, entonces, el reino corporal de Cristo se establecería sobre toda la tierra (p. 126).

Otra lección que la Historia puede enseñarnos, como fue registrado por Eusebio, es el fruto del foro abierto (registrado en el “Concilio de Niza”, páginas 7 y 8 en Historia Eclesiástica de Eusebio).  El “foro abierto” se entrelaza dentro de la fabricación de la enseñanza del “pastor no líder”.  La mención debe ser hecha respecto de lo que significa.  Era una arma del jefe que adelantó el rango de error, con lo cual se dividió visiblemente el cuerpo de Cristo.  Eusebio registra cómo el famoso Arrianismo (movimiento provocado por el sistema de “foro abierto”) empezó en un foro abierto en la iglesia de Alejandría, durante el reinado de Constantino.  El obispo de la iglesia era atemorizado.  Si el obispo suprimía a Arios de la correcta manera de hablar libremente, a pesar de su punto de vista por el rango que tenía, el obispo no sería considerado recto ni intachable. (Arios era uno de los ancianos de la iglesia).  Algunas ocasiones el obispo de la iglesia inclinó su cabeza en favor de un extremo y después en favor del otro extremo, según hablaba Arios.  Sin embargo, las chispas rápidamente se esparcieron hasta que todas las iglesias fueron divididas, y los creyentes fueron puestos uno contra el otro y, públicamente, los paganos estuvieron escarneciendo el altercado de los Cristianos y también hicieron burla de la mayor parte de las verdades profundas de la iglesia.  Mientras tanto, cada grupo enviaba representantes a todas las demás iglesias hasta todas las que habían hecho convertidos y, finalmente, el emperador, por sí mismo, tuvo que intentar detener esto.  Por supuesto, este extremo no llama al otro extremo, pero la verdad debiera ser dada en libertad de expresión mientras que el pastor debiera recordar la exhortación del apóstol Pablo “el que preside (el que ha tomado el liderazgo), con solicitud (con diligencia)” (Romanos 12:8).

Irineo (quien vivió hasta el año 205 D.C.) declaró cómo es que todos los dones del Espíritu Santo, incluyendo el don de géneros de lenguas y el de profecía, estaban en operación en las iglesias espirituales de aquellos días (p.186).  Además, Irineo escribe acerca de las iglesias primitivas.  “Los benditos apóstoles habiendo fundado y establecido la iglesia, transmitieron el oficio de supervisor a Lino.  De este Lino, Pablo hace mención en su epístola a Timoteo.  Lino fue sucedido por Anacleto, y después de él Clemente tuvo la superintendencia, el tercero desde los apóstoles, quien, como él había visto a los benditos apóstoles, y había sido contactado con ellos y, dicho sea de paso, él debía tener la doctrina de los apóstoles todavía sonando en sus oídos, y que ellos deliberaron ante sus ojos.  Y no sólo Clemente  sino muchos otros que ya habían partido, quienes habían sido enseñados por los apóstoles” (p. 185).

En referencia a los muchos registros, nosotros leemos “El Espíritu Santo también realizó muchas maravillas a través de ellos (como todavía las hace hoy) ... Como es imposible para nosotros dar los números de individuos que vinieron a ser pastores o evangelistas, durante la primera sucesión inmediata desde los apóstoles en las iglesias a lo largo del mundo, nosotros sólamente hemos registrado  aquellos por nombre en nuestra Historia, de quienes nosotros hemos recibido el relato tradicional como es declarado en varios comentarios acerca de la doctrina apostólica aún existente” (p. 123).

“Cerca de este tiempo floreció Policarpo en Asia, un íntimo discípulo de los apóstoles, quien recibió la superintendencia de la iglesia de Smirna, en las manos de los testigos visuales y siervos del Señor.  En ese tiempo, también Papias fue bien conocido como supervisor de la iglesia de Hierápolis, un hombre muy hábil en todas las maneras de aprender, y muy familiarizado con las Escrituras.  Ignacio, también, quien es celebrado por muchos aún en estos días, como el sucesor de Pedro en Antioquía, fue el segundo que obtuvo el oficio de superintendente ahí ...  Cuando, para ello, vino a Smirna, donde Policarpo era el superintendente, él escribió una epístola, así denominada, que fue para la iglesia de Efeso, en la cual él menciona a su pastor Onésimo” (pp. 120, 121).  Este Onésimo a quien él escribió, el “pastor” de los Efesios, fue el esclavo que huyó y al cual Pablo retornó a Filemón.  ¡Cuánta Gracia!  Los arqueólogos proclaman que este Ignacio es el niño al cual bendijo Cristo.  Ignacio fue un exhortador muy fuerte para su generación para adherirse a la fe de los apóstoles.  Cuando él fue a su martirio con gozo “él los exhortó a adherirse firmemente a la tradición de los apóstoles; ...  Nada, ya sea de las cosas visibles o invisibles, excita mi ambición tan grande como yo pueda ganar a Cristo” (p. 121), él escribió a los pastores (los Tralianos) de las iglesias en Magnesia en Troas, (Magnesia fue una antigua ciudad de Tesalónica, en Asia Menor, (y escribió) para aquellos que estaban en Filadelfia y, particularmente, para Policarpo, quien era el superintendente ahí, a quien él designó como un hombre apostólico y como un buen y fiel pastor, con la encomienda para él de la grey de Antioquía, requiriéndole ejercer una superintendencia diligente en la supervisión de la iglesia ...  Pero él fue sustituido en el oficio de superintendente, en Antioquía, por Heros” (p. 122).

El primer pastor y mártir de los Laodicenses fue Sagaris, y de la iglesia en Sardis fue “...Melito, el bendito eunuco, cuyo caminar y conversación fueron completamente juntas bajo la influencia del Espíritu Santo, quien ahora descansa en Sardis, esperando la supervisión desde los cielos, cuando él deba ser levantado de la muerte” (p.208).

“Nerón estaba en el año octavo de su reinado, cuando Aniano sustituyó al apóstol y evangelista Marcos, en la administración de la iglesia de Alejandría.  Aniano fue un hombre distinguido por su piedad, y fue admirable en todos los aspectos” (p.79, en el año 54 D.C., p. 474).

Los Padres Apostólicos es un texto escrito por Lightfoot.  En el texto el autor escribe de una manera completa acerca de Clemente, Ignacio y Policarpo.  Ellos reflejan lo que ya hemos mostrado.  Cerca de unas doce veces, Ignacio menciona “al supervisor (o superintendente), al presbiterio y a los diáconos”.  “Aquel que en absoluto hizo sin (la supervisión de) el superintendente y sin (el consejo de) el presbiterio ni diáconos, este hombre no es limpio en su conciencia” (p.74).  Él es fuertemente recomendado, él junto con sus cartas, por Policarpo.  El hecho es que acerca de la extensión de la referencia personal de cualquier tipo de escritos de Policarpo (p. 99) Ignacio utiliza el término “el supervisor (obispo)” como sinónimo y como intercambiable con “pastor” (pp 78, 79).  Tal y como en algún lugar de esta carta, él también repetidamente compara la estructura de la iglesia local  --su pastor y presbiterio--  con la Iglesia en general, lidereada por el Señor y por los apóstoles, y estos bajo el señorío de Jesucristo (p.71).  Él exhortó a los Efesios a continuar trabajando armoniosamente con su bendito pastor Onésimo.  “Así después se convirtió a ti para correr en armonía con la mente de supervisor, lo cual asimismo haces.  Porque tu honorable presbiterio, el cual es digno de Dios, está puesto de acuerdo con el supervisor, aún como las cuerdas de una lira.  Por tanto, en tu concordia y armonioso amor Jesus Cristo es alabado”; después él compara a toda la iglesia con un coro celestial que canta a Dios (p.64).

Además de interesante, nosotros sólo disgregamos en este mismo libro en ver que la iglesia primitiva escogió reunirse en día Domingo, el día de la resurrección del Señor, en lugar del Sábado, y además de aceptado el Milenio como un hecho.  Esto no sólamente es visto en los escritos de Ignacio y Papias, y a lo largo de los escritos de Irineo (pp. 71, 269), sino también en la antigua “Epístola de Bernabé” (p. 152).  Porque en compañía de Clemente y de los primeros ministerios (p. 269), Bernabé compara los seis días de la creación como fotografías o figuras ilustrando los seis mil años (o seis “días” mileniales) para ser cumplido el triunfo de Cristo sobre el Desorden Mundial, y entonces ser seguido por el séptimo día milenial de reposo.  “Porque además, nosotros aguardamos el octavo día para regocijo, en el cual también Jesús se levantó de entre los muertos”.

El tiempo impide compartir más de esta historia.  Esto debería mostrar un punto de vista imparcial tal como fue registrado por el hombre.

CONCLUSIÓN

Si el testimonio de un hombre es demasiado débil, entonces permítasenos concluir una vez más con el testimonio de la Santa Palabra de Dios.  Sin embargo, mucho puede ser aprendido a partir de la historia cuando la Palabra es el tamiz (o filtro), como en este caso.

LA IGLESIA LOCAL

No es una suposición decir que la iglesia local debiera ser una replica de la Iglesia libre.  Los tres propósitos para la Iglesia libre y, por tanto, de la iglesia local son:  1.-  Propagación (Hechos 1:8);  2.-  Habitación (Efesios 2:22); y  3.-  La Revelación de Cristo en el mundo (I Pedro 2:9).  Ahora bien, como adviertes de esto último, la iglesia local es la única manera de que el mundo pueda ver que el Cuerpo de Cristo existe.  Por tanto, todo lo que Dios ha dado a la Iglesia libre, debiera estar dispuesto para la iglesia local si esto es para servir de ejemplo adecuado.  Esto no quiere decir que siempre habrá la variedad del ministerio quíntuple ahí en la iglesia local; sin embargo, como la iglesia tiene necesidad de los cinco ministerios, ellos debieran estar disponibles. ¿Acaso no es para estar expectantes que la iglesia local debe ser una réplica de la Iglesia y, sin embargo, falla en tener un liderazgo individual?  Por supuesto, bajo Su liderazgo, Cristo tuvo doce apóstoles y los tuvo trabajando con Él, así que en este aspecto el ministerio es plural.  De esta manera, el fiel superintendente pastoral necesita supervisores que cooperen con él también.  Recuerda, no es el caso de “un solo hombre” líder a menos que el hombre esté en Cristo.  Una vez que Cristo ha encontrado un vaso humilde para verter dentro Su oficio pastoral y ejercerlo a través de él, entonces Cristo lo hace.  Muchas bendiciones son prometidas a nosotros, si tenemos a Cristo como Cabeza y, consecuentemente, muchas maldiciones vienen si rechazamos el liderazgo de Cristo porque esto último ¡Dios lo prohibe!  Ciertamente, nosotros estamos para permanecer en contra de los Diótrefes que se levantan en la iglesia.  Pero también es de hacer notar que uno no piense equivocadamente que Juan estaba en contra del liderazgo individual y único ahí en esa iglesia donde Diótrefes se enseñoreaba, cuando Juan confió su comentario a Demetrio (III Juan).

SIETE MENSAJES

¿Quiénes eran los siete “ángeles” que estaban sobre las iglesias, en Apocalipsis capítulos 2 y 3?  Nosotros sabemos que la palabra griega “aggelos” también significa “mensajero”.  Juan el Bautista fue un “aggelos” (Mateo 11:10).  Juan cayó a los pies de aquel “ángel” y encontró que ese “ángel” era un consiervo en Cristo (Apocalipsis 22:6-9).  Permítasenos preguntarnos a nosotros mismos algunas cuestiones para ver quiénes son estos siete ángeles de Apocalipsis 2 y 3.

1.-  ¿Son los ángeles o los hombres quienes deben tener la Palabra escrita?  “Y escribe al ángel de la iglesia en Sardis ...”

2.-  ¿Son los ángeles (quienes nunca han pecado) o los hombres quienes necesitan ser sostenidos por la diestra de justicia (y de autoridad) de Cristo?  Porque estos siete ángeles están ilustrados por siete estrellas sujetas en la diestra de Cristo (Apocalipsis 1:20; 5:1; Salmo 48:10; Isaías 41:10).

3.-  Aunque los ángeles pueden tener autoridad sobre el fuego, el viento, etc., ¿tendrían ellos autoridad sobre las iglesias Lavadas con la Sangre de Cristo y sobre el gobierno de la iglesia, o todo ello corresponde a los hombres?  (Como previamente ha quedado establecido, ellos son semejantes a estrellas en la diestra de Cristo, lo cual nos habla de autoridad  --I Pedro 3:22).

4.-  ¿Serían los ángeles (cuyo juicio aún no viene  --I Corintios 6:3--) reprendidos teniendo en cuenta la mala conducta en la iglesia o esto también corresponde a los hombres?  La gramática Griega confirma que estos regaños son para los individuos mensajeros.  “Yo conozco tus obras” (aquí hay un singular “tus”, “tuyas”, “de ti”, “tú”) es la interpretación literal.

Existen otras consideraciones además, las cuales indican quiénes son esos mensajeros, porque “las estrellas” usualmente significan los santos (Daniel 12:3; I Corintios 15:41).  Además, estos santos son para impartir sabiduría, de tal forma que estos mensajeros estuviesen listos para llevar la sabiduría a sus iglesias, mientras que los ángeles deben aprender sabiduría de la Iglesia (Efesios 3:10).

Cristo dice que los hijos de este mundo son más sagaces que los hijos de luz (Lucas 16:8).  ¿Qué tan grande (o pequeño) negocio esperará al final de cuentas con muchas cabezas?  Tan grande como existan muchos Apolos, cuyo criterio difiera del de Pablo (I Corintios 16:12), y como haya Pedros que confiesen que los Pablos son difíciles de ser entendidos, y Bernabés que después de trabajar fielmente en la batalla con Pablo, terminan en disputas, ¿dice el sentido común que no hay necesidad de alguien en el gobierno?  Este barco está cercano a ser lanzado sobre las rocas, si así se puede decir, a menos que haga un fuerte movimiento hacia la dirección correcta.  Tú estás dentro de la nave (la iglesia) y tú has seguido el mapa (o carta) de viaje y tú sabes justamente cuál es el camino para dirigir la nave.  Pero muchos otros como tú, con diferentes planes tratan de dirigir la nave en sus propios caminos.  El barco será semejante a aquel que se describe en Hechos 27, el cual se quebró en mil pedazos.  Estos son los días en los cuales nosotros estamos yendo a través de los rápidos en “Tiempos Peligrosos”, los cuales están alcanzando lo peor y no lo mejor, tan lejos como las circunstancias vayan.  Y si el plan de autoridad co-igual no es de Dios, habrá abundancia de rocas esperando la nave.  Si Dios ha puesto al pastor en la iglesia local, entonces Satanás se deleita en derrotar al pastor, a través de unos cuantos versículos torcidos y mal interpretados.  El espíritu del anti-Cristo ataca el gobierno de Dios desacreditando el gobierno soberano de Dios, y este gobierno no está puesto en los ángeles sino que está puesto en los hombres.  Algunos dicen: “Yo nunca tendré un hombre (con autoridad) sobre mi”.  Pero los mejores líderes son aquellos que tienen los mejores seguidores.  El adecuado ejemplo del pastor ante los ancianos locales es, por consiguiente, lo mejor de su ministerio, pues así es como ellos siguen a Cristo en el pastor.  Ninguna enseñanza que estimula la rebelión contra la autoridad divina necesita ser examinada para ver qué efecto tendrá.

Y es que el rebaño oriental tenía un pastor (apacentador) líder, lo cual es visto con claridad suficiente en las palabras del propio Cristo “mis ovejas oyen mi voz”, “un pastor”, etc., tal y como es visto en Juan 10.

“El labrador, para recibir los frutos ...” (II Timoteo 2:6) debe probar o experimentar su propia enseñanza antes que él la dé a conocer.  Además, Pablo nos muestra que nosotros no estamos para recibir ciegamente de cualquiera, sino para saber “de quién has aprendido” (II Timoteo 3:14) y ver si ellos tienen un ministerio que califique su propio mensaje.

CINCO = GRACIA Y REDENCIÓN

Cuatro es el número de debilidad humana, y cinco denota gracia y redención.  No debemos ir demasiado lejos ni ser semejantes al gigante con seis dedos (I Crónicas 20:6) para adherir a otro.  Permítasenos ir solamente a lo que dice la Palabra.  Así como Elías esperó hasta que el siervo fue siete veces antes de que viese la pequeña nube “semejante a una mano de hombre”, así los Elías de hoy, quienes han esperado hasta esta séptima ocasión o edad Laodiceánica, por fe reconocen la nube de la lluvia tardía.  En el quíntuple ministerio es visto una vez más.  El Salmo 68:18 dice que debido a aquella ascensión, Jehová Dios habitará enmedio de nosotros.  ¡Cuánta humildad! ¡Cuánto poder!

Las tablas del tabernáculo  --una figura de la iglesia--   estaban sujetas por cinco varas de conexión.  David tomó cinco pequeñas piedras (¡Dios logrará pulirnos!) que fueron todas sus armas potenciales, y derrotó al gigante.  Recuerda que Cristo tenía cinco panes y dos peces para partir, y bendecir y dar a la multitud.

Ahora, yo puedo ver a Cristo como pastor lidereando a Sus discípulos alrededor y saliendo del camino para alcanzar a aquella oveja perdida y extraviada, la mujer Samaritana en el pozo de Sichâr.  Después, yo puedo verlo como el maestro, “Master” (la misma palabra para maestro), cómo se sienta Él y enseña.  Yo puedo ver al gran pastor, cómo está Él contando a Sus ovejas, en Juan 17, y está dando cuenta de ellas al Padre Celestial.  Yo puedo verlo cómo asciende, y vierte Su gran ministerio fuera del corazón, y ahora puedo ver cómo Él está sentado sobre el trono esperando nuestro día en que rendiremos cuentas a Él.

Yo puedo verle movido a compasión cómo ve Él a Sus ovejas esparcidas, sin pastor, y Él es movido a que algunas enseñanzas autorizadas todavía sean guardadas por el pastor aprobado.  Sin embargo, regocíjense ahora conmigo: Yo puedo ver cómo ...

¡MUY PRONTO, ÉL VIENE OTRA VEZ!

Robert ewing

(¡AMÉN! ¡ASÍ SEA! ¡VEN SEÑOR JESÚS!)