ÍNDICE:

I.- Introducción.-

II.- En el Antiguo Testamento.-

III.- En el Nuevo Testamento.-

IV.- Como Fundamento.-

V.- Como oído del espíritu humano.-

VI.- Cinco modelos prácticos de Esperanza, en las cinco vírgenes prudentes, y las cinco mujeres que se mencionan en Mateo 1.-

VII.- En las siete Relaciones Básicas.-

La Esperanza es un elemento vivo de nuestra vida espiritual. Junto con Fe y Amor, la Esperanza hace de nuestra vida cristiana, una vida sobrenatural. La Esperanza viva, la Esperanza que se origina en Dios, es un elemento vivo que nos mantiene expectantes del pronto advenimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

De hecho, la esperanza se puede desglosar en dos grandes conceptos, a saber: la Esperanza de los justos, y la esperanza de los impíos. La primera constituye un soporte sólido en nuestra vida espiritual, pero la segunda realmente es la desesperanza, pues los impíos no conocen su destino, al estar enceguecidos. Los impíos ponen su esperanza en sus habilidades, en las riquezas, en sus relaciones públicas, etc., pero <<…la esperanza de los impíos perecerá.>> (Proverbios 10:28). Así, las expectativas de los impíos son simplemente expectativas materiales; ellos carecen de una convicción de la eternidad, en la manera que Dios la tiene y la quiere impartir a Su pueblo. La convicción de la eternidad, en los impíos, es oportunista.

Al apóstol Pablo nos exhorta a no entristecernos <<como los que no tienen esperanza>>. Es decir, nosotros sí tenemos esperanza. Pero qué es la Esperanza; cómo la podemos identificar en nuestras vidas. Cómo percibir si tenemos realmente Esperanza o estamos frente a la experiencia de una esperanza vana.

I.- Introducción.- Una manera simple de entender la Esperanza es ésta: Gozo anticipado. En Proverbios 10:28, leemos: <<La esperanza de los justos es alegría…>>. Y en Romanos 15:13, encontramos esta declaración: <<Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo>>.

El gozo sobrenatural que sobrepasa a todo entendimiento, acerca del pronto retorno del Señor Jesucristo, es la expresión más objetiva y práctica de nuestra Esperanza.

II.- En el Antiguo Testamento.- La Biblia nos muestra catorce vocablos, en el Antiguo Testamento, que se traducen en la voz castellana Esperanza. De esas catorce voces, tres de ellas aparecen una sola ocasión en la Biblia, y no se vuelven a citar.

A.- Bittâchôn, traducida en: confianza, esperanza, aparece sólo en Eclesiastés 9:4, y no se vuelve a encontrar este vocablo en la Biblia:

<<Aún hay esperanza para todo aquél que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto>>.

B.- Yâ’ash, la cual podemos traducir: estar sin esperanza; únicamente en Jeremías 2:25, sin que se vuelva a encontrar palabra similar en todo el texto sagrado:

<<Defiende tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: Hase perdido la esperanza; en ninguna manera: porque extraños he amado y tras ellos tengo de ir>>.

C.- Ts’phîyâh, cuya significación es: vigilia, vigilancia, guardia, vigía, velar, vigilar por, velar para esperar, tener cuidado, mirar, observar, guardar. Este vocablo sólo aparece en Lamentaciones 4:17, y tampoco se repite en toda la Biblia:

<<Aun nos han desfallecido nuestros ojos tras nuestro vano socorro: En nuestra esperanza aguardamos gente que no puede salvar.>>

D.- También, de aquellos catorce vocablos que en el Antiguo Testamento se traducen como Esperanza, dos de esas voces tienen una significación primaria ajena a la palabra esperanza; ésta (esperanza) viene a aparecer en segundo y hasta en tercer término, como significación de aquellas voces hebreas.

Concretamente, las voces son tiqvâh y kesel.

Tiqvâh tiene significación de: una cuerda, literalmente, un cordel, un cable, como semejanza de un accesorio; en sentido figurado se traduce expectación, esperanza, vida, espera prolongada. Diferentes pasajes del Antiguo Testamento contienen esta palabra, pero se traduce literalmente al castellano en la voz Esperanza. Por ejemplo, en Ruth 1:12, ante la expresión de Noemí, respecto a tener esperanza de entrar a varón y poder concebir y tener hijos.

Otros pasajes son: Job 4:6; 5:16; 7:6; 8:13; 11:18 y 20; 14:7 y 19; 17:15; 19:10; 27:8; Salmo 9:18; 62:5; 71:5; Proverbios 10:28 (la expectación de los impíos es muerte); 11:7 y 23; 19:18; 23:18; 24:14; 26:12; 29:20; Jeremías 31:17; Lamentaciones 3:29; ex 19:5; 37:11; Oseas 2:15 y Zacarías 9:12.

Kesel, tiene un significado primario de obesidad, grosura, el lomo o cintura; como el asiento de grasa; las víceras; necedad, tontería, confianza, flanco, locura, desatino, esperanza, lomo, cintura. Esta voz sólo aparece en dos versículos de la Biblia, en Job 8:14 y 31:24. En ambos pasajes se traduce Esperanza.

E.- Dos voces que también se traducen Fe y confianza, en el Antiguo Testamento, son traducidas por esperanza, en el texto castellano, en diferentes versículos. Esos dos vocablos con bâtâch y châsâh.

Bâtâch se puede traducir en confianza; su raíz primitiva es refugio, seguridad, confianza, refugio seguro, cuidado, poner confianza, hacer esperar, hacer para confiar. La encontramos como esperanza y conjugando el verbo esperar, en II Reyes 18:5; Job 6:20; Salmo 91:2; Isaías 31:1; Salmo 22:9; 40:3; 28:7;  I Crónicas 5:20 y Salmo 22:4.

Châsâh junto con bâtâch se ha traducido en Fe, confianza, pero en diferentes pasajes del Antiguo Testamento se traduce Esperanza. Châsâh tiene por raíz primitiva el significado de huir para tener protección, confiar en, tener esperanza, hacer refugio, tener confianza, poner confianza. Esta palabra Châsâh, la encontramos en Proverbios 14:32; Isaías 30:2; Salmo 37:40 y 106:13.

F.- Miqveh, o miqvêh, o miqvê’, significa esperar por algo que es en confianza, en confidencia, y encontramos este vocablo en Esdras 10:2; Jeremías 14:8; 17:13  y 50:7.

G.- Tôcheleth, tiene el significado de expectación, esperanza, y la encontramos en Job 41:9; Salmo 39:7; Proverbios 10:28 (en la expresión la esperanza de los justos); Proverbios 11:7 (en la expresión esperanza o expectativa de los malos); Proverbios 13:12 y Lamentaciones 3:18.

H.- Machâseh, o machseh, traducida como abrigo, refugio, albergue, asilo, esperanza, lugar de refugio, confianza, abrigo, se encuentra en Salmo 14:6; 73:28; 142:5; 91:2 (en la voz esperanza, la cual en algunas versiones se traduce refugio); Jeremías 17:17 y Joel 3:16.

I.- Mibtâch, se puede traducir refugio, seguridad, aseguramiento, garantía, confianza, esperanza, y la podemos leer solamente en dos versículos del Antiguo Testamento: Salmo 65:5 y Proverbios 14:26 (en este pasaje puede que se traduzca confianza).

J.- Sêber tiene la connotación de expectación y esperanza, y también sólo se puede leer en dos versículos del Antiguo Testamento: Salmo 119:116; 146:5.

K.- Mabbât o mebbât se traduce algo esperado, expectación. Esta voz la encontramos en cuatro versículos del Antiguo Testamento: Isaías 20:5 y 6; Zacarías 9:5 y Salmo 119:147 (en la voz que se traduce esperé).

L.- Finalmente, la palabra yâchal traducida, al igual que las otras, por Strong: esperar, ser paciente, esperanza, causar espera, tener esperanza, hacer esperar, ser o estar adolorido, estancia, permanencia, prórroga o prorrogar, tardar, detener y detenerse, confianza, confiar, espera y esperar. Esta voz la encontramos en los versículos Salmo 119:43 (espero); Isaías 51:5; Ezequiel 19:5 (había esperado); Job 13:15 (esperaré); Job 14:14; Salmo 71:14; Lamentaciones 3:21; Miqueas 7:7 (esperaré; esta voz aparece dos veces en este versículo); Génesis 8:10 (esperó); Génesis 8:12; y I Samuel 13:8 (esperó).

III.- En el Nuevo Testamento.- Por otra parte, en el Nuevo Testamento, sólo encontramos cuatro voces diferentes para Esperanza:

Elpizw  elpizô: estar expectante, tener expectación o confianza, esperanza, confianza. Esta voz griega se encuentra sólo en tres versículos: Lucas 23:8; I Timoteo 3:14 y 6:17.

Ecdoch  ekdochê: expectación, esperar, esperando, sólo la podemos leer en Hebreos 10:27.

Prosdocaw  prosdokaô, de la raíz doceuw (dokeuô): vigilar, velar, mirar, observar, anticipar (en pensamiento, esperanza o temor); por implicación, esperar, estar en espera, estar en expectación, esperar, esperando, detenerse, esperar por; esta palabra aparece una sóla ocasión en el Nuevo Testamento, en II Pedro 3:14.

Elpis  elpis, de la raíz elpw elpo (también traducida Fe) significa: en su palabra primaria anticipar, (usualmente con placer); expectación, confianza, fe, esperanza. Su presencia abunda en el Nuevo Testamento: Hechos 2:26; 16:19; 23:6; 24:15; 26:6-7; 27:20; 28:20; Romanos 4:18 (la palabra elpis, esperanza, se repite en este versículo dos veces); Romanos 5:2, 4 y 5; 8:20 y 24 (en este versículo aparece tres veces la palabra esperanza); Romanos 12:12; 15:4 y 13 (dos veces); I Corintios 9:10 (dos veces); I Corintios 13:13; II Corintios 1:7; 3:12; 10:15; Gálatas 5:5; Efesios 1:18; 2:12; 4:4; Filipenses 1:20; Colosenses 1:5, 23 y 27; I Tesalonicenses 1:3; 2:19; 4:13; 5:8; II Tesalonicenses 2:16; I Timoteo 1:1; Tito 1:2; 2:13; 3:7; Hebreos 3:6; 6:11; 7:19; I Pedro 1:3 y 21; 3:15; I Juan 3:3.

En el contexto de todas las diferentes significaciones que se el dan a las voces de Hebreo y Griego, utilizadas en la Biblia para esperanza, podemos definirla como sigue: Esperanza es la acción y efecto de vigilar, vigilia, vigilancia, guardia, vigía, velar para esperar, guardar, aguardar, esperar, ser paciente, expectación, estar expectante, anticipar con placer, espera que se prolonga, refugio, albergue, asilo, seguridad, protección, aseguramiento, confiar, confianza, Esperanza.

IV.- Como Fundamento.- Junto con la Fe y el Amor, la Esperanza es un fundamento en nuestras vidas, en lo individual, en lo familiar y en lo colectivo como iglesia local y universal:

Colosenses 1:23 <<Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído…>>

Efesios 3:17-19 <<Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones; para que, arraigados y fundados en amor, Podáis bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura, Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios>>.

Los fundamentos son cimientos que cargan un edificio. No se ven superficialmente, pero son indispensables, para cargar el peso de los edificios. Cuanto más profundos son los fundamentos, mucho más grande puede ser el edificio que se levante sobre ellos.

Cuando Dios formó al hombre, le dotó, en el espíritu, alma y cuerpo, de fundamentos sólidos, a fin de que el ser humano se pudiese enseñorear de toda la creación. El Señor nos dejó claves en la Sagrada Escritura para entender que esos fundamentos son indispensables en nuestra vida cotidiana.

En el Salmo 11:3, el salmista hace un cuestionamiento:

<<Si fueren destruídos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?>>

Esta pregunta tiene una respuesta devastadora, en la tentación que sufrió Eva, en Edén. Es verdad que Eva no era una mujer justa, pues aún no recibía la justificación, pero sí podemos decir que era una mujer inocente, en el sentido de no haber pecado todavía. Estando pues en ese estatus de inocencia, fue sometida a la tentación y los fundamentos de su alma fueron removidos, y la muerte espiritual vino a su corazón (espíritu humano), a causa de la caída en la tentación y en el pecado.

Esta verdad es revelada en II Corintios 11:3-4.

<<Mas temo que como la serpiente engaño á Eva con su astucia, sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, de la simplicidad que es en Cristo. Porque si el que viene, predicare otro Jesús que el que hemos predicado, ó recibiereis otro espíritu del que habéis recibido, u otro evangelio del que habéis aceptado, lo sufrierais bien>>.

Notemos que la astucia de la serpiente engañó a Eva, quien fue movida en sus sentidos del alma, para procurar con anhelo demente la independencia y autonomía, para no depender de Dios.

Cada uno de los fundamentos (Fe, Esperanza y Amor) fueron removidos en el corazón de Eva; y la tentación engendró el pecado y, por causa del pecado, ella murió, e hizo morir a su esposo. Adán no fue engañado, pero sabiendo él que no podía, por sí mismo, redimir a Eva, Adán se entregó a la muerte, mostrando la sombra de lo que haría el Señor por nosotros: <<Al que no conoció pecado (Dios) hizo pecado por nosotros>>.

Una sutil pero falsa esperanza removió la auténtica esperanza que había en el corazón de Eva: Ser semejante a Dios, pero sin depender de Dios; ser semejante a Dios, pero con total autonomía, mirando al Señor de igual a igual. Realmente, la misma tentación que tuvo el diablo en su corazón, fue inoculada en el corazón de Eva, para desobedecer al Señor. El diablo quiso usurpar el lugar de Dios; se quiso sentar en el trono del Señor; el diablo consideró su propia fuerza y su sabiduría, pero dejó de considerar que él es una criatura, y que el Señor era su creador.

Esta tentación, en el corazón de Eva, rompió, entre otros, el fundamento de Esperanza.

¿Cómo está nuestra esperanza?

Esperanza, junto con Amor y Fe, son indispensables para anticiparnos al alba, pues el retorno de nuestro Señor se acerca rápidamente. Hoy se escucha un clamor en toda la tierra que dice: <<He aquí el esposo viene, salid a recibirle>>, pero sólo la Iglesia que le espera, estará lista para ir a las Bodas del Cordero.

V.- Como oído del espíritu humano.- La Esperanza es el oído del espíritu humano. Así como los ojos del espíritu vienen siendo la Fe, el oído del espíritu es la esperanza.

En el cuerpo humano, tenemos oídos físicos, los cuales también le dan equilibrio a nuestro cuerpo, en un 80%. El oído, junto con los ojos, ministran el 100% del equilibrio al cuerpo. En este sentido, tener visión (20% de equilibrio) de que Cristo viene pronto no es suficiente para tener una vida de equilibrio; se requiere que junto con la visión de su pronta venida, tengamos esperanza, porque es ésta la que nos da el 80% de equilibrio.

La Biblia, en Hebreos, entre otros libros, nos muestra cómo se movieron los héroes de la Fe en Visión espiritual, pero también en esperanza viva.

Así pues, la esperanza es vital para nuestro diario vivir. Dónde encontramos que la esperanza es el oído del espíritu humano. Veamos algunos versículos de la Escritura que nos anticipan esta afirmación:

<<¡La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, brincando sobre los collados. Mi amado es semejante al gamo, ó al cabrito de los ciervos. Helo aquí, está tras nuestra pared, Mirando por las ventanas, Mostrándose por las rejas. Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente>> (Cantares 2:8-10)

<<Y a la media noche fue oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid á recibirle>> (Mateo 25:6).

<<Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga: y el que quiere, tome del agua de la vida de balde… El que da testimonio de estas cosas, dice: Ciertamente, vengo en breve. Amén, sea así. Ven: Señor Jesús>> (Apocalipsis 22:17 y 20).

<<Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos>> (Lucas 4:21).

<<Poned vosotros en vuestros oídos estas palabras; porque ha de acontecer que el Hijo del hombre será entregado en manos de hombres>> (Lucas 9:44).

<<Duros de cerviz, é incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres, así también vosotros>> (Hechos 7:51).

<<El que tiene oídos para oír, oiga>> (Mateo 11:15).

<<Quien tiene oídos para oír, oiga>> (Mateo 13:9).

<<Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oír, oiga>> (Mateo 13:43).

<<Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga>> (Marcos 4:9).

Si alguno tiene oídos para oír, oiga (Marcos 4:23).

Si alguno tiene oídos para oír, oiga (Marcos 7:16).

Y otra parte cayó en buena tierra, y cuando fue nacida, llevó fruto á ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oídos para oír, oiga (Lucas 8:8).

Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. Quien tiene oídos para oír, oiga (Lucas 14:35).

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Al que venciere, daré á comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios (Apocalipsis 2:7).

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. El que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda (Apocalipsis 2:11).

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias. Al que venciere, daré á comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe (Apocalipsis 2:17).

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias (Apocalipsis 2:29).

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias (Apocalipsis 3:6).

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias (Apocalipsis 3:13).

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias (Apocalipsis 3:22).

Acuérdate pues de lo que has recibido y has oído, y guárdalo, y arrepiéntete. Y si no velares, vendré á ti como ladrón, y no sabrás en qué hora vendré á ti (Apocalipsis 3:3).

Si alguno tiene oído, oiga (Apocalipsis 13:9).

Nótese que el énfasis en todos estos versículos es el apercibimiento a oír; sin embargo, en ese apercibimiento está la esperanza, pues estas palabras están en tiempo presente y se dieron hace cerca de dos mil años, y siguen siendo vigentes, en tiempo presente.

**VI.- Cinco modelos prácticos de Esperanza, en las cinco vírgenes prudentes, y las cinco mujeres que se mencionan en Mateo 25: 1.- En el Evangelio de Mateo, en el capítulo 25, encontramos la parábola de las diez vírgenes. El número diez nos habla de todas las iglesias locales del mundo, que componen la Iglesia Universal del Señor. No quiero afirmar que el 50% se compone de vírgenes prudentes, y el otro 50% de vírgenes insensantas; eso se lo dejo a los apóstoles. Pero encontramos que una proporción es de vírgenes prudentes y la otra proporción es de vírgenes insensatas.

Ahora bien, la palabra virgen sí se refiere a la iglesia, o a las iglesias locales. En II Corintios 11:2, el apóstol Pablo se dirige a la iglesia de Corinto como una virgen pura, desposada con Cristo. El concepto desposorio es el de un compromiso de matrimonio. Así que Corinto ya estaba comprometida, como iglesia local, con el Señor Jesucristo, para estar en las Bodas del Cordero. Pero ese compromiso no era de para ser una simple testigo de las bodas, sino para ser parte de la Iglesia Gloriosa, la Esposa del Cordero.

Regresando a Mateo 25, encontramos que las diez vírgenes se durmieron; cómo podemos probar que cinco de ellas eran prudentes. Se ha dicho por muchos predicadores que era el aceite de la unción el que las hacía prudentes. Eso, en realidad suena bien, pero ambos grupos de vírgenes tenían aceite, excepto que unas tenían más aceite que las otras. Consideremos pues, que el aceite es una clave, pero veamos otra clave en el Cantar de los Cantares:

Yo dormía, pero mi corazón velaba: La voz de mi amado que llamaba: Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía; Porque mi cabeza está llena de rocío, Mis cabellos de las gotas de la noche (Cantares 5:2).

Advertimos que la amada, en Cantares, dormía físicamente, pero su corazón estaba expectante. Es lo que podemos afirmar como la actitud de esperanza en el corazón de la Sulamita, y actitud semejante de las cinco vírgenes prudentes, quienes, a pesar de haberse dormido, en su corazón estaban en vela. Y estar en vela es actitud de esperanza viva.

Y aquellas cinco vírgenes prudentes las encontramos enlistadas en Mateo 1, al describirse el libro de la generación de Jesucristo, de todas las generaciones que se mencionan, destaca se hace referencia a cinco mujeres, y cada una con una historia de esperanza en su corazón.

Es interesante advertir que en Lucas 3:23-38 no se menciona a mujer alguna, ni siquiera a María, de cuya genealogía se está hablando. Sólo se mencionan nombres de varones, donde José ocupa el lugar de María, para señalársele como hijo de Elí, quien realmente era el padre de María.

Este contraste es trascendental, pues en Mateo 1 sí se mencionan a cinco mujeres, de las cuales su esperanza podía decirse estaba completamente rota, deshecha, como un simple cordón del cual dependían atadas a su suerte. Pero, de quienes el Señor testifica palabras de gracia que les dieron una esperanza viva, para ser consideradas dentro de esta genealogía. Cada una es un modelo de esperanza. Cada una nos muestra cómo vivir en esperanza viva, cuando ya no hay esperanza.

Thamar.- Significa Palmera, y la palmera o palma es sombra y figura de la fe, de la confianza, de la convicción plena de que algo debe suceder. La Fe y la Paciencia son dos amigas que deben caminar conjuntamente. La Fe no es simplemente mandar que sucedan señales, maravillas, prodigios y milagros. Esos acontecimientos corresponden al ejercicio de la Fe Confesional, la Fe Creativa. Pero existen tres fronteras más de la fe que se deben explorar y experimentar: La Fe Doctrinal, o Fe Escudo; La Fe Fruto o carácter de Cristo, y la Fe, sentido del espíritu humano, o los ojos de nuestro espíritu.

Así, siguiendo el modelo de Fe Doctrinal o Escudo, encontramos que no suceden los milagros en manera instantánea, ni tampoco se suscitan uno tras otro, sino que se trata de una frontera de la fe, en la cual la confianza es llevada al extremo, en una esperanza viva de paciencia.

Thamar tenía su confianza en la palabra de Judá, pero Judá no correspondía a la palabra empeñada, de dar a Sela (su hijo) a Thamar, quien ya había enviudado de Er y de Onán.

En aquella convicción de Fe de Thamar, había paciencia longánime; ánimo de esperar pacientemente, plenamente convencida de que abrazaría un hijo. Y, la esperanza tuvo su fruto, pues Thamar (a pesar de engañar a Judá y hacerse pasar por ramera) quedó embarazada y tuvo dos hijos (doble porción, la herencia de los primogénitos; herencia de Jehová son los hijos). Pero además de tener una doble porción de herencia, Thamar quedó registrada entre la cadena genealógica del Mesías.

Es decir, no vendría de la unión de Er u Onán con Thamar el eslabón genealógico, sino de Judá y Thamar habrían de nacer Phares y Zara. Y Phares continuó la línea mesiánica.

Rahab, la ramera.- Rahab significa amplia. En este espacio vale una pregunta: ¿cuál es la esperanza de una mujer ramera, la cual viene a formar parte de un pueblo, cuya ley sanciona severamente a las rameras? (Deuteronomio 23:17)

Génesis 34:31 La misma familia de Jacob tenía un juicio respecto de las rameras. Ya Thamar se había hecho pasar por ramera, pero Rahab lo era. Su oficio era tal. ¿Qué esperanza puede tener una mujer ramera, cuyo precio y diezmo no era aceptado por el Señor Jehová? (Deuteronomio 23:18).

Las rameras no eran para los sacerdotes levitas de Israel. El sacerdote levita, descendiente de Aarón, estaba impedido para tomar para sí, mujer ramera y mujer infame (Levítico 21:7 y 14).

Pero Rahab, encontró gracia delante de Dios, quien proveyó para ella un esposo quien, además de ser israelita, era un príncipe de Israel; Salmón (también llamado Salma) era un príncipe de la tribu de Judá, y tomó por mujer a Rahab y de esta unión nació Booz, quien a su vez redimió a Ruth, la moabita.

Ruth.- Significa Amigable, amiga. Nuevamente, un cuestionamiento ¿qué esperanza puede tener una mujer, sobre quien pesa una palabra de maldición, y no cualquier maldición, sino la palabra de reproche que hace Dios mismo? (Deuteronomio 23:3-6).

¿Cómo entender que la maldición estaba registrada, para ni siquiera procurar la paz con el pueblo de Moab, entre otros?

El libro de Ruth registra una verdadera y auténtica historia de amor, pues Booz redimió a Ruth, la moabita. Y consideremos que Booz era el segundo en el orden de redentores. Había una tradición oriental que después se registró en la ley dada por Dios a Israel, a través de Moisés. Levítico 25:25 El (gaw-al o goel) era el pariente cercano que podía rescatar a su hermano que se hubiese vendido por esclavo; también podía rescatar las heredades de su pariente; podía tomar venganza del homicida, cuando el pariente fuere muerto; y también, el goel podía perpetrar la especie del muerto, tomando a la viuda que hubiere quedado sin hijos del muerto.

Pero, siendo Booz el segundo pariente en turno para redimir, debía esperar la decisión del pariente (goel) más próximo. Así, en el capítulo 4 de Ruth, se registra el epílogo de esta historia de amor, pues el pariente cercano, cuyo nombre no se registra en el libro decidió no redimir, por una razón poderosa: No puedo redimir para mí, porque dañaría mi heredad; redime tú, usando de mi derecho, porque yo no podré redimir (Ruth 4:6).

¿Cuál es la razón de que al redimir pudiese echar a perder su heredad? La maldición de Deuteronomio 23:3-6, pues al tomar a Ruth, entraría con ella la maldición a aquella heredad. Cierto predicador afirma que aquel pariente cercano era la ley. De esta manera, correspondió el turno a Booz. Hay quien afirma que él era feo, pues ya era viejo y no se había podido casar. Yo no puedo afirmar tal argumento, pero una cosa es cierta, Booz estaba prefigurando a nuestro Señor Jesucristo, pues no consideró la palabra de maldición que pesaba sobre nosotros y, por amor, tomó la maldición nuestra: Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque escrito está: Maldito todo aquel que es colgado en un madero) (Gálatas 3:13).

Mujer de Urías (Bath-Sheba).- Su nombre tiene el significado de hija de la abundancia. Ella fue hija de Amiel, y nieta de Achîtophel. Fue esposa de Urías, cuyo nombre quiere decir fuego de Jehová, llama de Jehová, Jehová es mi luz, Jehová es luz.

Respecto de Bath-Sheba, nosotros debemos considerar primeramente a quien fue su esposo. Urías, fue un valeroso soldado del ejército de David. Urías era Hetheo (II Samuel 23:39).

Urías pudo ser un mercenario heteo o hitita, pero también pudo ser un hombre noble de Israel. Pero con toda seguridad fue un soldado que formaba parte de la guardia del rey David. De hecho, Urías vino a ser uno de los valientes de David (II Samuel 23:8, 13, 23 y 39).

Ahora bien, Bath-Sheba fue la esposa de Urías, y ella fue seducida por David para adulterar. Ella fue cómplice pasivo del homicidio de su esposo pues, a causa del adulterio, vino el embarazo de ella. Sin embargo, Bath-Sheba vino a ser otro de los eslabones genealógicos en la cadena mesiánica, cuando David la toma por esposa y nace de esta unión Salomón.

María.- De acuerdo con los registros de la Biblia, en Éxodo 15:23 y Ruth 1:20, María es una declinación de mara y quiere decir amargura. María fue bienaventurada, al ser elegida por el Señor para concebir el verbo de vida. Pero, a partir de ese momento, la esperanza de María estuvo en un torbellino de legalismo, pues siendo el Señor Jesús ya adulto, fue insinuado que Él había nacido de fornicación (Juan 8:41).

De estas cinco mujeres, podemos aprender la actitud de vírgenes prudentes que saben estar expectantes de lo que Dios quiere dispensarnos. No fue circunstancial que estas cinco mujeres se mencionaran en Mateo capítulo uno. Es interesante advertir que en ese capítulo no se mencionan a Sara, Rebeca ni Lea, mujeres que podemos afirmar son vencedoras, pues fueron sepultadas en la Cueva de Macpela, en Hephrón.

Pero se les menciona para nuestra enseñanza, pues nos dan ejemplo de cómo los valientes pueden vivir en esperanza viva, a pesar de que todas las circunstancias estén en contra. Ellas no nos muestran una vida de Fe, pues la convicción de las bendiciones la tenían perfectamente marcada en el corazón; ellas nos muestran la actitud correcta de verla y estar expectantes del tiempo de Dios.

La esperanza es la actitud de estar vigilantes. Yo dormía, pero mi espíritu velaba (Cantares 5:2).

VII.- En las siete Relaciones Básicas.- La estructura sobre la cual se puede edificar la doctrina es una herramienta que el Señor nos da, a fin de trazar con modelo la palabra de verdad. Veamos pues la esperanza en estas relaciones elementales:

1ª R. B. Con la Palabra.- Nuestra esperanza tiene un soporte sólido; la Palabra de Dios. El Señor juró y no se arrepentirá. Es su Palabra la que sostiene nuestra esperanza.

Tito 1:2; II Tesalonicenses 2:15-17; Salmo 119:116; Proverbios 30:5; II Samuel 22:31; Proverbios 24:13-14; Romanos 15:4.

2ª R. B. Con el mundo.- Nuestros ojos deben ser quitados del mundo. Nuestra esperanza se sustenta en el temor de Dios. En nuestra comunión con el Señor, podemos nutrir nuestra esperanza.

Proverbios 23:17-18

R. B. Con la autoridad.- El Señor nos da muestra de que nuestra esperanza tiene sentido, cuando Él, de su Amor profundo, nos corrige y disciplina, a fin de lograr en nosotros el fruto de la santificación. Job dice de Él: aficionado a la obra de tus manos.

Hebreos 12:5-11 A la verdad ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por él son ejercitados. La esperanza de Dios, nuestro Hacedor, y nuestro Padre, es que seamos semejantes a Cristo. Por eso, nos disciplina, en calidad de autoridad paterna. Nuestra esperanza debe ser Su esperanza.

Judas 1:24; I Pedro 5:10.

4ª R. B. Tratos Personales.- Las tribulaciones producen paciencia, y la paciencia prueba, y la prueba esperanza, y la esperanza no vergüenza.

Romanos 5:1-5; 12:12; II Corintios 1:7; I Tesalonicenses 4:13

R. B. El Plan de Dios.- Dentro del propósito divino, para nosotros, está que heredemos pero que también seamos transformados en la semejanza de Cristo.

Job 11:15-19; 14:14-15; Tito 3:7; II Pedro 3:13-15; I Juan 3:3; Filipenses 1:20-21; I Corintios 9:10.

6ª R. B. Con Dios.- Es Dios nuestra esperanza. Colosenses 1:27.

I Timoteo 1:1; Joel 3:16; Romanos 15:13; Hebreos 6:18-20; I Pedro 1:21; Salmo 142:5 y 146:5; 62:5; 65:5; 71:5; 14:6; 39:7; 73:28: 91:2 y 9.

7ª R. B. Con la Gloria de Dios.- Ésta es nuestra esperanza, disfrutar de la Plenitud de la Gloria del Señor.

Romanos 5:2; Efesios 1:18; II Corintios 3:7-12; Hebreos 3:6; Tito 2:13; Colosenses 1:5; II Corintios 10:13-18; Proverbios 14:32.

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Por tanto no durmamos como los demás; antes velemos y seamos sobrios […] el cual murió por nosotros, para que o que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con el Él (I Tesalonicenses 5:6 y 10)