Por Margaret Gates

Texto tomado del pequeño folleto en forma de libro en inglés titulado “GOD’S PLANNED PARENTHOOD”, publicado por ‘Tract Evangelistic Crusade’ (Folleto de Cruzada Evangelística), Box 998, Apache Junction, Arizona, 85220, E.U.A.

[Todas la referencias bíblicas son de la antigua versión de Casidoro de Reina y Cipriano de Valera, salvo los casos en que se haga distinta referencia]

Génesis 1:1 - “En el principio, Dios...”

Sin Dios como principio, ningún hombre ni ninguna mujer pueden esperar convertirse en un padre exitoso. Sin Dios como fundador, fundamento y constructor del hogar, no podrá haber auténtico y duradero éxito. Porque la Palabra de Dios dice “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican ...” (Salmo 127:1)

“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto; el cual es Jesucristo” (I Corintios 3:11).

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16)

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

“... el alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:4).

“Empero vemos coronado de gloria y de honra, por el padecimiento de muerte, a aquel Jesús que es hecho un poco menor que los ángeles, para que por gracia de Dios gustase la muerte por todos” (Hebreos 2:9).

Jesús dijo “... Os es necesario nacer otra vez” (Juan 3:7).

“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios ...” (I Juan 5:1).

“Señores ¿qué es menester que yo haga para ser salvo? Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa” (Hechos 16:30-31).

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna ...” (Juan 3:36).

“Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, mas con la boca se hace confesión para salud (salvación)” (Romanos 10:9-10).

La muerte es un resultado cierto del pecado, y “todos han pecado”, pero Dios dio Su Hijo para ser clavado en la cruz del Calvario como un sacrificio por todos los pecados de todo la humanidad de todos los tiempos.

“... y sin derramamiento de sangre no se hace remisión (perdón)” (Hebreos 9:22).

“El cual mismo (Cristo) llevó (todos) nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero (cruz) ...” (Y Pedro 2:24).

Además, todos nuestros pecados fueron puestos sobre el alma de Jesús, cuando Él pagó la sanción suprema de la “segunda muerte” en el infierno, por todos nosotros.

David hablaba respecto de este suceso concerniente al Señor, en el Salmo 16:10, “Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; ni permitirás que tu Santo vea corrupción” (Confrontar además Hechos 2:25-27).

A causa de que Jesucristo tomó nuestro lugar y pagó por todos nuestros pecados en la única manera en que ellos debían ser pagados, sólo queda un sólo pecado, el cual puede causar que vayamos al infierno. Y ese pecado es el pecado imperdonable de rechazar creer y aceptar el sacrificio que nuestro Señor Jesucristo hizo; rechazar a creer que el Señor Jesucristo murió para pagar el precio de todos nuestros pecados y rechazar a creer que Él resucitó al tercer día es el pecado imperdonable.

Cuando tú creas y aceptes a Cristo como tu Salvador, tú habrás puesto el fundamento para una paternidad exitosa.

Jesús dijo “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Él es el camino al éxito; Él es la única verdad y el camino infalible. Porque Jesús dijo “... sin mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).

Realmente, jamás nadie es perfecto hasta que uno tiene a Cristo. De hecho todas las cosas las cuales tú, como hijo de Dios, intentas hacer en Su nombre y de acuerdo con Su Palabra, tendrá buen éxito.

“Y todo lo que hacéis, sea de palabra, o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por él” (Colosenses 3:17).

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre ...” (I Juan 3:1).

Habiendo creído y recibido vida eterna, tú puedes entender la Palabra de Dios más completamente y, además, tú serás más capaz de seguir las instrucciones de Dios en cuanto al desarrollo de tus hijos.

“Que si nuestro evangelio (de verdad) está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto” (II Corintios 4:3).

PRIMERA PROVISIÓN DE DIOS: PRIMER DÍA

En el primer día de la creación, “dijo Dios: Sea la luz: y fue la luz” (Génesis 1:3). Ahora bien, Dios aún no ponía el sol, la luna y las estrellas en el cielo; esto lo hizo hasta el cuarto día de la creación. Entonces ¿cuál fue la luz que “fue” cuando Dios dijo “Sea la luz”?

En Juan 8:12, nosotros encontramos que Jesús dijo “Yo soy la luz del mundo”. Y en Juan 1:1-4, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas; y sin Él nada de lo que es hecho, fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

¿Quién era este Verbo? Apocalipsis 19:13 dice “... y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS”. Esta referencia complementa la descripción de Jesús de aquel capítulo.

Dado que no había sol, ni luna, ni estrellas, pues estos cuerpos celestes fueron creados hasta el cuarto día de la creación, nosotros debemos concluir que “en el principio Dios” puso “la luz del mundo, Jesucristo”, sobre la tierra. La primer cosa que Dios trajo para ser puesta sobre la tierra fue Luz espiritual y no la luz natural del sol.

De esta manera, el primer ejemplo de Dios, en su posición paternal o de Padre, fue poner las cosas espirituales antes de las cosas materiales; esto hace evidente que sin la Luz espiritual, o sin el Creador, realmente nada puede vivir.

Ésta es la razón por la cual nosotros ponemos demasiado énfasis en el conocimiento de Jesucristo, la Luz del mundo. No puede haber verdadero éxito en ninguna empresa sin Él, y mucho muy especialmente en la enseñanza y desarrollo de nuestros niños.

Cristo es primero, último y siempre. No puede haber auténtica y verdadera vida sin Él; sin Él sólo se está viviendo la muerte. Las Sagradas Escrituras hablan de aquel que no conoce a Jesucristo como “muerto en sus delitos y pecados” (Efesios 2:1).

Sí, la verdadera vida y el auténtico éxito dependen completamente de Jesucristo, la Palabra de Dios, en nosotros. Tú podrías contender que tú ves mucha gente que ha tenido éxito en la vida sin conocer a Jesucristo. Pero depende de lo que tú consideres como éxito.

Éxito financiero, intelectual y físico puede ser encontrado sin Cristo; sin embargo ¿qué importancia tiene este éxito en el mundo, para cuando tú vienes a enfrentarte a la muerte y a la otra vida, cuando tu alma es requerida de tí?

El Labrador de Éxito

Semejante fue el caso del labrador afortunado (Lucas 16:19-21). él había adquirido muchas riquezas. Entonces, justo cuando él estaba haciendo grandes planes para el futuro y para tener un tiempo maravilloso de placer en sus riquezas, Dios le habló y le dijo: “Necio, esta noche vuelven a pedir tu alma; y lo que has prevenido, ¿de quién será?

El hombre Rico

Había otro hombre rico, del cual se habla en la Palabra de Dios (Lucas 16:19-31). En las cosas materiales, él era completamente afortunado y exitoso en esta vida; sin embargo, vino el tiempo cuando él “murió ... y fue sepultado. Y en el infierno alzó sus ojos, estando en los tormentos ...”

En aquel momento, en aquel lugar ¿dónde estaban las cosas que él consideró para ser exitoso? El hombre más pobre sobre esta tierra que tuvo a Cristo en su vida es más rico y de mayor éxito que el hombre más rico en el mundo que no conoce a Cristo como su Salvador.

Después de que él “alzó sus ojos en el infierno”, el primer pensamiento del hombre rico fue acerca de sus seres queridos y cómo podría él llegar a ellos y salvarlos de su propio predicamento. Si embargo, era demasiado tarde, y el padre Abraham apuntó sus pensamientos hacia la Palabra de Dios como un medio para la salvación de sus parientes. Por tanto, déjanos orientarte hacia la Palabra de Dios en el tiempo que tú aún estás en esta vida buscando el verdadero éxito.

“... Yo (Jesucristo) le daré de la fuente del agua de vida gratuitamente” (Apocalipsis 21:6).

Esta agua de vida es para cualquiera que quiera recibirla.

Entonces, para educar a tus hijos exitosamente, tú debes tener personalmente la Luz del mundo en tu vida, para impartírsela a ellos.

PROVISIÓN MATERIAL: SEGUNDO DÍA

Después de la preparación espiritual vino la preparación material. En el segundo día de preparación para el advenimiento de Su hijo, el Padre celestial proveyó el “firmamento”.

“E hizo Dios la expansión, y apartó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión: y fue así” (Génesis 1:7).

La expansión es el espacio entre la tierra y el arco del cielo; en la expansión está el aire que el hombre respira; el aliento de vida, el cual es el soplo de Dios.

“El Espíritu de Dios me hizo, y la inspiración del Omnipotente me dio vida” (Job 33:4).

“... Les quitas el espíritu, dejan de ser, y tornanse en su polvo” (Salmo 104:29).

Después que tú has recibido vida espiritual, tú estás listo para dar aliento de vida a los niños. Los niños son una bendición especial de Dios para los hombres y las mujeres.

“He aquí, heredad de Jehová son los hijos: Cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: No será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta” (Salmo 127:3-5).

DÍA TRES

En el tercer día, Dios habló a las aguas y les mandó disminuyesen su nivel de la tierra y, entonces, apareció la tierra seca (Génesis 1:9). Dios no dejó lodo ni cieno para Su hijo Adán, para luchar contra el fango por años; al contrario, Dios proveyó tierra seca; y aún lo hizo muchos años después para los hijos de Israel, cuando Él dividió el Mar Rojo y ellos pudieron pasar a lo largo de una tierra seca.

Esto fue una salud, limpieza y fundamento firme que Dios proveyó para reposo de Adán.

Cristo es la salud, la limpieza y el fundamento firme, con el cual nosotros seremos capaces de presentar a nuestros hijos para reposar sobre Él.

En el mismo tercer día, Dios puso límites para el poderoso mar, de tal forma que no pudiese correr sobre la tierra seca y destruir al hijo que Dios había hecho. Y Él dijo: “Hasta aquí vendrás, y no pasarás adelante, y de ahí parará la hinchazón de tus ondas” (Job 38:11).

“Él cercó con término la superficie de las aguas, hasta el fin de la luz y las tinieblas” (Job 26:10).

“Cuando ponía a la mar su estatuto, y a las aguas, que no pasasen su mandamiento; cuando establecía los fundamentos de la tierra” (Proverbios 8:29).

“¿A mí no temeréis? dice Jehová; ¿no os amedrentaréis a mi presencia, que al mar por ordenación eterna, la cual no quebrantará, puse arena por término? Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán sus ondas, mas no lo pasarán” (Jeremías 5:22).

Hay muchos más pasajes escriturales, los cuales revelan el poder de la Palabra de Dios cuando ella sale respecto al bienestar de Sus hijos. El mar es un tipo del mundo y de sus demonios; y, si los padres introdujesen la Palabra de Dios en las mentes de sus hijos desde el momento de su nacimiento, cuando del mismo modo que las olas de un mar furioso, las olas del pecado, las cuales están aún esforzándose para extenderse sobre nuestros hijos, vienen contra ellos, la injertada Palabra de Dios detendrá su poder, y ellos serán fuertemente cuidados.

Por otra parte, en este tercer día de preparación, el Padre hizo provisión adicional para alegría y provecho de Su hijo esperado. Sobre la superficie de la tierra que Él hubo redimido del mar, Él mandó e hizo brotar diversas plantas, las cuales habrían de ser el perfecto alimento para Su hijo.

“Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé simiente; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su simiente esté en él, sobre la tierra: y fue así.

“Y produjo la tierra hierba verde, hierba que da simiente según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya simiente está en él, según su género: y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:11-12).

Notemos otra vez el poder de la Palabra hablada de Dios. Si la Palabra de Dios está implantada en el corazón de tu hijo, desde su nacimiento hasta el día que él deja el abrigo y protección de tu hogar, él, tu hijo, estará madurando el “fruto apacible de justicia” mencionado en Hebreos 12:11, todos los días de su vida.

Tú podrías sugerir que es una tontería tratar de enseñar la Palabra de Dios a un infante recién nacido, y que uno debería esperar hasta que ellos puedan entender. Pero mi querido amigo, ¿cómo aprende un bebé a hablar? ¿Acaso esperas tú hasta que él es suficientemente adulto para entender antes de hablarle?

No, tú empiezas al instante a hablarle. Tú repites y repites hasta que su pequeña mente se desarrolla con el uso; y un día, él abre su pequeña boca y repite una palabra que tú le habías dicho a él muchas veces. Cada palabra que él aprende emociona tu corazón.

En la misma forma, él puede aprender a conocer la Palabra de Dios directamente de la Biblia. Él no sabrá cómo aprendió a hablar y expresarse por sí mismo, así que él, normalmente, nunca olvidará cómo, ni nunca él preguntará “¿Es esto realmente un lenguaje? ¿Es lo que yo he aprendido realmente verdadero?” No, su lenguaje y lo que tú le has enseñado a él a través del tiempo y de la repetición están en su corazón y en su mente para siempre.

De la misma manera, la Palabra de Dios se fijará por sí misma en su corazón, por tu fiel repetición de ella, y él será capaz de pasar de su estado de inocencia, dentro del cual nació, directamente dentro de la salvación a través del seguro conocimiento de que Jesús es el Hijo de Dios, quien murió para que tu hijo tenga vida abundante. Para ello es la Palabra de Dios que purifica y cuida la limpieza del alma. Jesús dijo por sí mismo: “Ya vosotros sois limpios por la Palabra que os he hablado” (Juan 15:3).

DÍA CUATRO

En el cuarto día de preparación, “dijo Dios: Sean lumbreras en la expansión de los cielos para apartar el día y la noche: y sean por señales, y para las estaciones, y para días y años; y sean para lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra: y fue así ... Y para señorear en el día y en la noche ...” (Génesis 1:14-15 y 18).

De esta manera, Dios proveyó para Sus hijos un tiempo de luz para que disfrutasen de sus actividades, y un tiempo de tinieblas, en el cual pudiesen disfrutar del reposo de sus actividades. Así, Dios reguló la vida de Sus hijos por tiempos y señales.

Por ejemplo, la Estrella del Norte ha servido como una señal para los marineros para guiar sus naves por los mares, desde que el hombre empezó a navegar ellos. Dios es un Dios de orden.

“Porque Dios no es Dios de confusión ...” (I Corintios 14:33).

Su ejemplo para nosotros es un ejemplo de orden y dirección para nuestra vida y la vida de nuestros hijos. Y esto sólo puede ser llevado a cabo a través de la Palabra de Dios siendo implantada en los corazones de los hijos desde su nacimiento.

DÍA CINCO

En el quinto día, Dios el Padre encausó las aguas que Él había disminuido en sus niveles de la tierra, para traer una abundancia de todo tipo de peces, y todo tipo de aves.

“Y dijo Dios: Produzcan las aguas reptil de ánima viviente, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos” (Génesis 1:20).

Si tú puedes, imagina las aguas siendo removidas repentinamente por miles de millones de peces, saltando y regocijándose en su medio ambiente.

Además, pon en tu imaginación cada tipo de ave que el hombre ha conocido por siempre, explotando hacia fuera del mar en color, belleza y sonido magníficos. Estableciéndose sobre los árboles y arbustos; remontando el vuelo a través del aire; cantando sus alabanzas a Dios.

Hasta ese momento aún no había pecado y, por consecuencia, no había temor en peces y aves. Los peces pudieron chapotear y jugar; las aves pudieron cantar y volar y encaramarse en los árboles de acuerdo a su voluntad; porque el temor aún no había sido engendrado por el pecado.

Antes que el pecado viniera, y con él el temor y la muerte, el hombre no mató ni comió peces, ni aves ni ningún animal.

“Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda hierba que da simiente, que está sobre la haz de toda la tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente, seros ha para comer” (Génesis 1:29).

Pero Dios ya sabía que Sus hijos comerían carne, así que Él proveyó la carne para ellos en anticipación. Dios dará a cualquier padre Cristiano sabiduría de como satisfacer las necesidades de sus hijos, si él ora y le pide a Dios y lee la Palabra de Dios.

DÍA SEIS

La luz espiritual, el aire para respirar, tierra sólida para estar de pie sobre ella, luz física, alimento, reglas de los tiempos: todo lo que daría a Su hijo una vida ordenada y confortable. Dios no preparó solamente para Adán todas las cosas necesarias para el bienestar de la raza humana en armonía, tiempo y belleza; Dios tuvo un perfecto sistema de irrigación ...

“Mas subía de la tierra un vapor, que regaba toda la faz de la tierra” (Génesis 2:6).

ADÁN

“Y dijo Dios (a Jesús, la Luz del mundo): Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra. Y crió Dios al hombre a su imagen” (Génesis 1:26-27a).

Debe recordarse que Dios tuvo todas las cosas en buena disposición para el advenimiento espiritual y físico de Su hijo.

“Y había Jehová Dios plantado un huerto en Edén al oriente, y puso allí al hombre que había formado. Y había Jehová Dios hecho nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer: también el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal” (Génesis 2:8-9).

¡Qué perfecto y maravilloso padre tuvo este primer hijo de Dios! Dios había preparado todo de antemano para iniciar a Su hijo en los negocios de vivir una vida buena y satisfactoria. Primero, luz espiritual; después provisión abundante para cada necesidad física. Junto con las necesidades de la vida, Dios creó muchas cosas para que disfrutase el hombre con sus ojos. Árboles de hermosa belleza para deleitar su alma.

También, en medio del huerto, estaba el Árbol de la Vida, el cual pudo haberle impartido vida para siempre.

Además, Dios le dio al hombre una ley para que se sujetase a ella. Dios puso el árbol del conocimiento del bien y del mal en medio del huerto.

“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás; mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás” (Génesis 2:16-17).

“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y le puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase” (Génesis 2:15).

Dios no espera ni aprueba la pereza en Sus hijos. Este hecho es llevado a cabo de manera lisa y llana, ya que tan pronto como puso a Adán en el huerto, Dios le dio un trabajo y una responsabilidad. Si esto no hubiese sido necesario para el bienestar del hombre, Dios no se lo habría ordenado.

Hay un viejo adagio, el cual seguramente fue escrito por un hombre sabio, que dice: “Una mente ociosa es el taller de Satanás y una manos ociosas son las herramientas de Satanás”. Además, este hombre debe haber leído la Palabra de Dios porque la Palabra expresa estos mismos pensamientos en la inimitable manera de Dios.

Cuando los niños de la década pasada llegaban a la edad adulta, la mayor parte de ellos nunca habían sido entrenados respecto a que el trabajo es necesario para su bienestar; ni ellos habían pensado que ellos tenían una responsabilidad de hacer cosas para ellos mismos y para la gente.

Ellos no fueron enseñados en una actitud de responsabilidad acerca de todo; en su lugar, ellos fueron abandonados para seguir sus propios deseos. “Has tu propio deseo” vino a ser su lema y su objetivo en la vida. Consecuentemente, ellos invirtieron la mayor parte de su tiempo en ociosidad y juego; y en nada contribuyeron para el bien de sus propias vidas ni para las vidas de otros. (Dios no se opone a que los niños inviertan parte de su tiempo en jugar. Zacarías 8:5 e Isaías 11:8).

Estos niños fueron abandonados en su crecimiento, recibiendo nada y, aún, dando nada en reciprocidad. Por tanto, cuando ellos llegaron a la edad en la que ellos debían haber sido capaces de asumir las responsabilidades y derechos de un adulto, ellos se encontraron a sí mismos incapaces de tener suficiente fuerza para las demandas de la vida. Tampoco fueron capaces de aplicarse a sí mismos algún trabajo regular y constructivo.

Siendo ociosos, malcriados, hastiados e irresponsables, ellos se convirtieron en rebeldes y demandaron lo que ellos habían estado cultivando en expectativa: algo de nada. Ellos fueron amargamente infelices e inseguros, conociendo en sus corazones que sus padres fueron los directamente responsables de su dilema.

Los padres de familia de aquel tiempo habían cambiado el plan de Dios para el crecimiento de los hijos por muchos libros escritos en el estilo propio de autoridades sobre esta materia; muchos de los cuales rechazaron y condenaron el plan de Dios tal y como fue establecido en Su Santa Palabra.

Gracias a que los padres de familia hicieron caso y actuaron bajo estas enseñanzas de error, cuando los niños crecieron, se rebelaron y huyeron de sus hogares y de sus padres. Ellos se derramaron sobre toda la tierra, buscando sin saber qué. Solos o en grupos, ellos habían estado “haciendo su propio deseo”, y sin saber qué es su propio deseo.

Ellos resistieron contra muchas cosas, tratando de reordenar el mundo, aún sin un plan de cómo podía ser hecho esto.

Todo el tiempo, ellos estuvieron buscando amor, y la seguridad del corazón que realmente ama a sus poseedores. “... Dios es amor ...” (I Juan 4:8, 16). Por tanto, ellos realmente estuvieron buscando a Dios, de quien ellos nada sabían porque sus padres no habían tomado tiempo para cultivar en ellos el conocimiento de Dios y de Su Palabra.

Gracias a la fidelidad de Dios y de sus ministerios, muchos de aquellos niños hechos hombres encontraron a Dios y fueron salvos de la muerte eterna, la cual vino a muchos otros. Porque muchos de ellos, a causa de las adicciones a las drogas cayeron de la realidad de la vida dentro de un sueño loco del mundo.

LA PALABRA DE DIOS CONCERNIENTE A LA OCIOSIDAD

“He aquí que ésta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, hartura de pan, y abundancia de ociosidad tuvo ella y sus hijas (hijos) ...” (Ezequiel 16:49).

“Abundancia de ociosidad”, tanto en adultos como en los niños, fue la iniquidad que le trajo al estado de homosexualidad, la cual provocó que Dios, el Señor, la destruyese de la faz de la tierra a través de una lluvia de fuego y azufre sobre ella. La ociosidad engendra aburrimiento y provoca vidas inservibles e improductivas. Estando aburridos, ellos buscan diversión; buscan algo diferente, algo nuevo. Y en buscar diversión, esto no es de extrañar sino comprensible, en su condición impía y no instruida, que ellos encuentren perversión sexual en este mundo de hoy motivado por el sexo.

La perversión sexual dirige hacia otros pecados más horribles, de los cuales el asesinato es uno de ellos. Sí, el homicidio es uno de los resultados del pecado de sodomía u homosexualidad. Al respecto, podemos leer la historia del pecado y caída de Sodoma y Gomorra, en Génesis 19:10-16. Isaías 3:9 dice del pecado de Sodomía “La apariencia del rostro de ellos los convence: que como Sodoma predican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque allegaron mal para .”

Semejantemente, la ociosidad engendra muchos más pecados y problemas para los adultos y niños. Algunos de esos pecados son enlistados en los siguientes pasajes escriturales:

“La pereza hace caer en sueño; y el alma negligente hambreará” (Proverbios 19:15).

“Y aun también se acostumbran a ser ociosas, a andar de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también parleras y curiosas, hablando lo que no conviene” (I Timoteo 5:13).

“Por la pereza se cae la techumbre, y por la flojedad de manos se llueve la casa” (Eclesiastés 10:18).

“Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus mano, bienaventurado tú, y tendrás bien” (Salmo 128:1-2).

“Disminuiranse las riquezas de vanidad: Empero multiplicará el que allega con su mano” (Proverbios 13:11).

“Sale el hombre a su hacienda, y a su labranza hasta la tarde. ¡Cuán muchas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría ...” (Salmo 104:23-24).

“No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma vea el bien de su trabajo. También yo tengo visto que esto es de la mano de Dios” (Eclesiastés 2:24).

“La obra del justo es para vida; mas el fruto del impío es para pecado” (Proverbios 10:16).

“Y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de su hacienda” (Eclesiastés 3:13).

“Dulce es el sueño del labrador ...” (Eclesiastés 5:12).

A menos que un niño sea enseñado a trabajar por sí mismo y para beneficio de los demás y para tomar responsabilidades a la edad más temprana de su vida, y para continuar haciéndolo así, él nunca será equipado para encontrarse con las responsabilidades de la vida cuando él se desarrolle. Tampoco será bendecido con alguna de las recompensas que la Palabra de Dios menciona acerca del hombre trabajador.

UN EJEMPLO CORRECTO DE ENTRENAMIENTO Y CORRECCIÓN

Una joven pareja conocida, a quienes llamaremos Connie y John, habían seguido fielmente la Palabra de Dios para entrenar a sus hijos en los hábitos de enseñanza, corrección, castigo y buenas obras. Ellos son los padres de cinco hijos y aún la madre no está en manera alguna sobretrabajada. Ellos han comprobado que la Palabra de Dios es verdad en acción.

“Instruye al niño en su carrera: Aún cuando fuere viejo no se apartará de ella” (Proverbios 22:6).

En el momento en que su primera hija alcanzó la edad en que ella empezó a tomar interés en aquello que Connie estaba haciendo en el hogar, ella fue autorizada para tomar una pequeña parte en el trabajo y fue elogiada tiernamente por su madre por ser semejante a una gran ayuda.

Connie nunca estuvo demasiado ocupada para disminuir su suficiente trabajo para la niña a fin de que tomara parte en la labor del hogar. Cada vez que las pequeñas manos de la niña hacían algo en un esfuerzo por ayudar, ella escuchaba cuánto su trabajo era apreciado.

A medida que pasaron los días, ella fue capaz de hacer un poco más y mejor las cosas; sin ser forzada, pero trabajando por puro gozo de tomar parte en aquello que su madre hacía, sintiendo, además, que ella estaba creciendo más en semejanza de su amada madre.

Entonces, otra pequeña niña nació y, una vez más, la pequeña quiso ayudar con su nueva hermanita. Y le fue permitido hacerlo así, y rápido, ella pudo cuidar al bebé, pudo limpiar su boca, pudo sujetarle la mamila y llamar a su mamá cuando el trabajo era más de lo que ella podía manejar. De esta manera, Connie tuvo más tiempo para cumplir las otras tareas del hogar.

A través del tiempo, la segunda niña empezó a caminar y ella también empezó a querer tomar parte en los quehaceres del hogar. La hermana mayor estuvo poniendo un maravilloso ejemplo de jubilosa responsabilidad, y la pequeña rápidamente aprendió a imitar y a tomar parte con la mayor en su responsabilidad.

Después, nació una tercera bebé. Para este momento, mamá ya tenía dos felices pequeñas ayudadoras para auxiliar en el cuidado de su pequeña hermanita. Su felicidad en aquello que ellas hacían para ayudar puso un ejemplo de cómo bendijeron y cuán grato es ser uno útil y una parte de la labor de una familia íntegra y feliz en unidad.

De esta manera, cada pequeña fue hecha para sentir que ella era muy necesaria y un importante miembro de la familia. Pequeños soldados, entregados en responsabilidad, de manera muy rápida crecen magníficamente fuertes y felizmente eficientes. Cada pequeño esfuerzo por hacer alguna tarea útil debería ser alentada.

Mamás, nunca se vean demasiado aprensivas para enseñar a sus hijos cuando ellos quieran aprender. Ellos apreciarán todo el tiempo que ustedes puedan darles y compensarán los esfuerzos de ustedes con centenares de beneficios. No con trabajo perfecto al momento quizás, sino en una buena actitud futura para trabajar cuando ellos hayan aprendido a ser hábiles.

Ellos son la razón de tu vida, los dones de Dios (tus hijos) dados a tí a fin de prepararte para tener una vida recta sobre esta tierra y por la eternidad en el cielo. Nada es más importante que su entrenamiento. Así como tú les enseñes, ellos harán las cosas.

Con cada nuevo bebé recién nacido, las hermanas mayores y los padres repetían el proceso de entrenamiento. Con el ejemplo puesto por las hermanas mayores, rápidamente la más jovencita también fue capaz de ayudarles a ellas mismas y a otras. Ahora la mayor de las dos está en la escuela; pero antes de que ellas tuviesen edad para ir a la escuela, su padre las había instruido en la Palabra de Dios y las había hecho crecer en obediencia y en buena conducta. Además, él las enseñó a leer y a escribir antes de que ellas entraran a la escuela.

Gracias a que ellas aprendieron a dar de sí mismas para ayudar a las demás, hay muy poca desavenencia entre ellas, y ahora que la quinta bebita ha venido, todas ellas pueden ayudar con la pequeña.

En este testimonio, dos cosas son cumplidas. Ni la mamá ni las hijas están sobretrabajadas y hay abundante tiempo para las niñas para jugar.

Sus padres no tienen que levantar su voz ni tienen que dar órdenes para una exacta obediencia. Una pequeña sugerencia o petición es todo lo que se necesita. Nadie es perfecto y, como todos los niños, ellas cometen errores; pero cuando esto sucede, ellas son corregidas y enseñadas. Y cuando ellas desobedecen deliberadamente, lo cual es muy poco común en ellas, ellas son corregidas de acuerdo a la manera escritural.

“La necedad está ligada en el corazón del muchacho: mas la vara de la corrección la hará alejar de él” (Proverbios 22:15).

De todas las familias que hemos conocido, nosotros nunca hemos visto una vida familiar más feliz que la de Connie y John. Cada miembro lleva una parte proporcionada de la palabra y de la responsabilidad con agrado, y con mucha alegría y gozo. La auténtica manera de vivir, “uno para todos y todos para uno”, produce gozo y paz ilimitados.

LO QUE TÚ PUEDES HACER

“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás” [la versión al Inglés dice “... de todo árbol del huerto podrás comer libremente”] (Génesis 2:16).

Aquí, cada necesidad fue suplida para la salud y bienestar de Su hijo.

“... no quitará el bien a los que en integridad andan” (Salmo 84:11).

LO QUE NO DEBES HACER

“Mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás” [la versión al inglés dice “... ciertamente morirás”. El Señor habla con firmeza] (Génesis 2:17).

Sólamente una ley. Una única prohibición, “no comerás” [“no debes comer”]. Porque la desobediencia tiene su pena ya que desobedecer es pecado. La paga del pecado contra Dios es muerte.

“... el alma que pecare, esa morirá ...” (Ezequiel 18:4).

Dios dio a Su hijo muchas cosas maravillosas y demasiados privilegios, pero una sola ley para obedecer. De igual manera, de acuerdo con el ejemplo de Dios, es nuestro gozo dar a nuestros hijos bienestar y privilegios, pero también debe haber cosas que deben ser prohibidas para ellos.

AYUDA Y COMPAÑÍA IDÓNEA

“Y dijo Dios: No es bueno que el hombre esté solo; haréle ayuda idónea para él” (Génesis 2:18).

No es bueno para nuestros hijos estar sin compañía; pero nosotros, en semejanza de nuestro Padre Dios, debemos ser cuidadosos de elegir la ayuda idónea para nuestros hijos a medida que ellos crecen.[AUCM1]

VEAMOS UN EJEMPLO

María estaba lista para dejar el hogar e ir al colegio. Sus padres la habían instruido en el camino de Dios enseñándola, corrigiéndola y castigándola de acuerdo a las instrucciones de Dios.

Sin embargo, ellos oraron y consideraron las maneras de asegurar que María tuviese compañía correcta. El Señor les guió hacia un joven Cristiano, quien además iba a ir al mismo colegio. Ellos le habían conocido ser un joven de bien, que iba a la iglesia y temeroso de Dios. Alguien que respetaba a sus padres y era obediente.

Ellos fueron a verle (nosotros llamaremos David a este joven) y le preguntaron si le gustaría ver por el bienestar de María durante el tiempo que ella tuviese que dejar el hogar. Conociéndola, alegremente, él aceptó el cargo y vino a ser la constante compañía de ella durante todo el tiempo en el colegio. Hoy, ellos están casados y tienen hijos y un hogar feliz.

Dios proveyó trabajo para Adán y, además, Dios le dio ejercicio para su mente cuando Dios le ordenó diese nombre a cada criatura viviente que Dios había hecho para su deleite.

Pero aún estas cosas no fueron suficientes para tenerlo contento; por ello, su sabio y prudente Padre le proveyó una compañía: alguien que pudiese unirse a él en sus necesidades como hombre y como hijo de Dios.

“ Y Jehová hizo caer sueño sobre Adam, y se quedó dormido: entonces tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar;

“Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y trajola al hombre.

“Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.

“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre y allegarse ha a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:21-24).

En esta sentencia, Adam profetizó la primera profecía, prediciendo su propia caída en elección deliberadamente para morir con Eva en lugar de obedecer a su Padre Dios.

LA CAÍDA

Dios mandó a Adam no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Adam habló a Eva acerca de la única prohibición de Dios: “no comerás”, porque cuando aquella vieja serpiente, el diablo, tentó a Eva con la expresión “¿Conque Dios os ha dicho ...?”, Eva fue capaz de contestarle “Del fruto de los árboles del huerto comemos; Mas del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, porque no muráis” (Génesis 3:2-3).

Con esta cuestión, “¿Conque Dios os ha dicho ...?”, Satanás puso la primer sugerencia de duda en la mente de Eva acerca de la bondad y sabiduría de Dios. Hasta aquel momento, todo había sido belleza, bondad, paz y gozo.

Satanás es y seráel autor de la confusión y estará tratando de levantar preguntas en las mentes de los hombres y las mujeres acerca de la verdad de la Palabra de Dios hasta que finalmente sea lanzado dentro de un lago de fuego.

Y no sólamente esto, sino que él siempre tratará de levantar cuestiones en las mentes de los niños en lo concerniente a la verdad de lo que sus padres les enseñan. Desde el principio de la creación, él fue un engañador, buscando usurpar la posición de Aquel que es verdadera autoridad, Jesucristo.

Habiendo un solo y único mandamiento acerca del cual él podía cuestionar a Eva, él lo hizo así tan rápido como tuvo oportunidad. “Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” (Génesis 3:1).

Eva empezó en la manera correcta a vencer a Satanás. Ella empezó a citarle la Palabra de Dios.

Entonces, Satanás detuvo a Eva y evitó ser muerto y vino a ser claridoso, declarando a la mujer “No moriréis; mas sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3:4-5).

Primero él sembró semillas de duda; después, de manera directa, llamó a Dios mentiroso. Si Eva hubiese continuado citando la Palabra de Dios, el diablo la habría dejado sola, porque Satanás no puede resistir por largo tiempo la Palabra de Dios, la cual es la espada del Espíritu.

En sí mismo, Jesús fue tentado como Eva lo fue, pero Él continuó citando la Palabra de Dios y Satanás huyó de Su presencia. Basta leer Mateo 4:1-11 para corroborar esto.

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer (concupiscencia de la carne), y que era agradable a los ojos (concupiscencia de los ojos), y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría (como Dios) (soberbia de la vida); y tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Génesis 3:6).

Nosotros encontramos que este pecado que ellos cometieron consiste de:

“Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo” (I Juan 2:16).

Por ello, Eva cometió todos los pecados de todo el mundo, porque todos los pecados caen bajo estas tres categorías.

Así, Eva fue engañada por Satanás. Sin embargo, Adam no fue engañado (I Timoteo 2:14). Adam “dejó a su Padre” deliberadamente, escogiendo unirse a su mujer, como él mismo había profetizado.

Pero el pecado, si es cometido por engaño de Satanás o por desobediencia deliberada, acarrea una pena que debe ser pagada. Y este es el ejemplo de Dios para los padres.

Eva, la primera hija de Dios, sabía lo que Dios había dicho y, a pesar de ello, Eva escuchó al enemigo de su gran Padre celestial más de lo suficiente y se dejó engañar y se dejó llevar dentro del pecado.

La sanción para Eva fue severa, porque su castigo fue parir a sus hijos en sufrimiento y dolor, pero este castigo que su sabio Padre celestial le ministró debe haber cumplido su propósito correctamente, porque aún cuando ella vivió cientos de años y parió hijos, nunca hubo otro pecado registrado en contra de ella.

No siendo engañado Adam y en pecado deliberado en contra de la Palabra de Dios, eligió seguir en su pecado a la mujer y hundirse junto con ella, o mejor dicho apartarse de su Padre celestial.

Por su castigo, Adam iba a tener mucho trabajo duro de hacer, siendo expulsado de su hogar, el Edén, y echado dentro de un mundo hostil, donde él tendría que luchar contra las malas hierbas y las zarzas, y contra el clima, y contra las serpientes y animales para poder recolectar los alimentos a fin de comer.

Y también con Adam, el castigo debe haber sido suficiente, porque nosotros encontramos que aún cuando él también vivió cientos de años, él nunca tuvo otro pecado registrado en su contra.

Eva recibió una promesa para compensar el sufrimiento y dolor que iba a tener al dar a luz. La promesa fue que habría una mujer que recibiría la Simiente de Dios mismo y concebiría y daría a luz un hijo quien vendría a ser el Cristo, el Salvador del mundo.

Adam tuvo la consolación de que si el creía esta promesa, él también se beneficiaría siendo salvo de la muerte, la cual el pecado había traído dentro de él.

En una figura, ahí delante de Adam y Eva, Dios sacrificó un animal y derramó su sangre por causa de sus pecados. “Porque sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados” (Hebreos 9:22). Además, Dios usó la piel del animal para cubrir la desnudez de ellos. Esto tipifica el perfecto sacrificio del Cordero de Dios, Jesucristo, y nuestra cubierta o vestidura en Su justicia delante de Dios.

EL EJEMPLO PERFECTO PARA RESISTIR EL PECADO

Dios estipuló métodos en Su Palabra escrita, por medio de los cuales nosotros podemos instruir y hacer crecer a nuestros hijos para hacer lo recto y sean capaces de resistir al diablo cuando él los tiente.

Jesucristo, por sí mismo, es nuestro ejemplo perfecto de cómo resistir al diablo cuando éste viene a tentarnos. En Mateo 4:1-11, el Señor había ayunado cuarenta días con sus noches por nosotros, y al final del ayuno, cuando Él estaba débil y con hambre, Satanás pensó causar la caída del Señor. Sin embargo, cuando Satanás tentó al Señor exactamente como tentó a Eva, con todos los pecados de todo el mundo, Cristo pudo contestar firmemente: “escrito está”, y citó la Palabra de Dios. Además, Cristo le ordenó a Satanás que se apartara de Él. Después de tres estocadas con la Espada del Espíritu, la cual es la Palabra de Dios, Satanás tuvo que huir del Señor y dejarlo solo.

Si como padres, nosotros armásemos a nuestros hijos con el completo consejo de Dios, el cual es Su Palabra, desde su infancia hasta que ellos ya no estén bajo nuestra jurisdicción, ellos estarían bien equipados, exactamente como nuestro Señor lo estuvo, para resistir al diablo y atravesarlo y darle estocadas con la Espada del Espíritu, y él huiría de ellos (Santiago 4:7). A menos que nuestros hijos estén bien armados con la Espada del Espíritu, la cual es la Palabra de Dios, ellos no podrán ganar las batallas contra los engaños de Satanás.

EJEMPLO DE DIOS

“Por tanto el mismo Señor os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y parirá hijo, y llamará su nombre Emmanuel.

“Comerá manteca (en la versión al inglés dice mantequilla) y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno” (Isaías 7:14-15).

La mantequilla y la miel, productos que obtenemos de la leche de vaca y la miel de las abejas nunca nos enseñarán a rechazar lo malo y a escoger lo bueno, aunque nosotros debemos tenerlos para nuestra alimentación desde nuestro nacimiento hasta la edad adulta. Por tanto, la mantequilla y la miel son simbólicos. ¿De qué cosa son simbólicos? Sin lugar a dudas, de alimentos espirituales. Porque es el alimento espiritual el que nos enseña a rechazar lo malo y a escoger lo bueno.

Tan rápido como Emmanuel, Jesucristo, el hijo de una virgen, el Hijo de Dios, nació, Sus padres empezaron a alimentarle de mantequilla y miel, la Palabra de Dios, hasta que vino a ser completamente así parte de Él, que Él sabía rechazar lo malo y escoger lo bueno.

¿Acaso no deberíamos hacer nosotros también, como padres y madres de Dios, tan rápido como nosotros traemos un hijo o hija, empezar a alimentarles de mantequilla y miel de la Palabra, de tal forma que ellos sepan rechazar lo malo y escoger lo bueno?

Jesucristo y Sus obras son lo bueno; Satanás y sus obras son lo malo.

Después de que ellos hayan sido alimentados de la mantequilla y la miel de la Palabra de Dios desde su nacimiento y una vez que ha alimentado sus almas con conocimiento y sabiduría , de tal forma que es parte de ellos en semejanza del habla misma de ellos, ellos rechazarán lo malo (Satanás y sus caminos) y escogerán lo bueno, Jesucristo, y pasarán de muerte a vida eterna.

¿Cuál es la obra de Dios?

“Y dijeronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

“Respondió Jesús, y dijoles: esta es la obra de Dios, que creáis en el que Él ha enviado” (Juan 6:28-29).

Esto es así de simple. Dios te proveyó de mantequilla y miel, las cuales son la Palabra de Dios, y el ejemplo de Jesucristo, porque Él ha sido alimentado de esta maravillosa mantequilla y miel desde su nacimiento, escogiendo a Dios y rechazando a Satanás, de acuerdo a Mateo 4:1-11.

Si tú alimentas a tus hijos de esta misma mantequilla y miel desde su nacimiento, obedeciendo la Palabra de Dios como está escrita en Deuteronomio 6:7 y 11:9, “Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”, entonces, sin lugar a dudas, ellos rechazarán lo malo y escogerán lo bueno, pasando bien armados desde el estado de inocencia hasta venir y entrar en la vida eterna de Cristo Jesús.

Ellos “echarán fuera las obras de las tinieblas” (rechazándolas) y ellos “se pondrán la armadura de la luz”. Ellos “se vestirán del Señor Jesucristo, y no harán caso de la carne en sus deseos” Romanos 13:14).

Padres y madres, Dios ha provisto todo lo que ustedes necesitan hacer para salvar a sus hijos de Satanás y hacerlos seguros en Jesucristo. Es responsabilidad completamente de ustedes lo que sus hijos serán en este mundo y en el mundo que ha de venir.

Tomará algo de su tiempo, pero Dios hará un camino para que ustedes tengan tiempo para enseñar, corregir, y castigar de acuerdo a Su plan y propósito.

“... el padre hará notoria tu verdad a los hijos” (Isaías 38:19).

LA MUJER

Dios nos da una fotografía de la mujer y madre perfectas en Proverbios 31:10-31. Toma un versículo de entre todos los versos del pasaje y tú verás que la madre, la ayuda idónea para el hombre, el padre, es hacerla parte en armar o vestir a sus hijos en contra del “frío” el cual es traído dentro de sus vidas por Satanás.

“No tendrá temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles (en la versión al inglés, para ‘ropas dobles’ se utiliza la expresión ‘scarlet’; este vocablo significa púrpura, rojo, escarlata; pero también se utiliza para describir ropas muy ricas y finas)” (Proverbios 31:21).

Las ropas dobles o ricas tipifican la sangre de Jesucristo y ésta fluye en semejanza de un hilo irrompible a través de toda la Palabra de Dios. Con ella, una madre puede tejer una prenda de vestir color escarlata (una ropa doble) para cada uno de los miembros de su familia. Esta prenda es “la armadura de luz, Jesucristo”.

Cada día, el padre puede tomar tiempo para leer o hablar la verdad a su familia, proveyendo el “hilo rojo de la verdad”; y la madre usa el resto del día, a medida que ella realiza sus tareas diarias, para tejer con el hilo de la verdad las prendas de salvación para sus hijos, y vestirlos de “púrpura” o “ropas ricas” y de “lino fino”. Se viste a sí misma y a los suyos con “fuerza y honor”. Fuerza para rechazar el mal y fuerza para dar honor y honra a Dios.

Lean el capítulo treinta y uno de Proverbios. Dios dice que una madre así sobrepasa a todas las demás. Literalmente, la Escritura dice: “Mas tú las sobrepujaste a todas”.

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: Y las repetirás a tus hijos , y hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:6-7).

Esto nos muestra qué tan consistentemente debemos enseñar a nuestros hijos.

“¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los quitados de la leche? ¿a los arrancados de los pechos?” (Isaías 28:9).

Cuando el bebé tiene sus primeros cuidados maternos, él es atraído por los pechos maternos, y ésta es la manera de cuán rápido la Palabra de Dios debe empezar a ser introducida en su pequeña mente. Su mente es una página limpia, pura y blanca dada al padre para escribir sobre ella la verdad.

¿Cómo aprende el bebé a hablar? A través de mucho hablarle a él y cientos de repeticiones de palabras. Él nunca puede recordar cómo ni cuándo aprendió a hablar y, sin embargo, él no olvida cómo hablar.

Si la Palabra de Dios es dada al bebé en la misma manera y con la misma constancia y repetición, él aprenderá la Palabra y ella le será familiar para sí como lo es su propia lengua materna. Él nunca cuestionará de manera alguna la Palabra de Dios, como tampoco cuestionará su cotidiana lengua materna. Él conocerá que la Palabra de Dios es lo correcto y verdadero. La Palabra, por sí misma, asegurará esto por el poder de Dios que está en ella.

“Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud (o salvación) a todo aquel que cree ...” (Romanos 1:16).

Tus hijos serán salvos del infierno, gracias al evangelio; y serán guardados de muchas tentaciones, dentro de las cuales ellos podrían caer, si ellos no tuviesen escrita la Palabra de Dios dentro de su alma y desde su nacimiento.

Si nosotros seguimos el ejemplo de nuestro Padre Celestial, nosotros estamos seguros de tener buen éxito en levantar a nuestros hijos en una manera agradable a Dios.

Cuando Dios pronunció la sentencia sobre Adam, en el sentido de que el hombre habría de trabajar más duro que antes, esta sentencia no era porque Dios quisiese ser cruel con Adam, sino que Dios no quería que el hombre tuviese tiempo para estar de ocioso, dado que la ociosidad provoca otros pecados más perjudiciales.

Dios dijo: “... maldita sea la tierra por amor de (por tu bien);...” (Génesis 3:17). Porque no es bueno para los niños ni para los adultos vivir vidas ociosas.

Notamos además que el Padre Celestial no tardó la ejecución del castigo de Sus hijos, sino que el castigo fue impuesto sobre ellos al mismo tiempo. Su perfecto ejemplo lo hizo de una manera correccional pronta y severa.

“Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado, sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios” (Hebreos 10:26-27).

Esto es entonces el ejemplo correcto que nosotros debemos seguir con nuestros hijos.

Primero, debes estar seguro de aquello que tú has enseñado bien a tus hijos; después, ante la desobediencia deliberada de ellos, hacer el castigo pronto y severo y escritural, sin perdonarlos por el simple hecho de que lloren.

“Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se excite tu alma para destruirlo” (esta segunda parte del versículo, en la versión al Inglés dice “... mas no se detenga tu alma por el llanto de tu hijo”) (Proverbios 19:18).

Después, cuando tu hijo haya crecido, si él no ha sido enseñado correctamente ni ha sido castigado propiamente, no habrá esperanza. Sin embargo, con Dios nada es imposible, y si tú conoces a Dios, tú puedes confesar la palabra “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Aún después de que ellos hayan dejado el hogar, ellos pueden ser alcanzados por carta. Si tú escribieses a tus hijos. a quienes tú has fallado en enseñar y corregir correctamente, dándoles la Palabra de Dios en simpleza, carta tras carta --sin tener desánimo nunca cuando no hay respuesta-- tu fidelidad y tu amor, con la Palabra de Dios, lo cumplirá muy bien. Dios dice que Él es Amor y Su Palabra no volverá a Él vacía. Así que escribe y reposa y espera en Dios tener buen éxito donde tú podrías haber fallado. Él es capaz y está dispuesto a hacerlo.

Una madre, a quien nosotros conocemos, hizo esto y vez tras vez, por un periodo de varios años; sus hijos han recibido a Cristo y están sirviendo a Dios. Pero cuánto más mejor es empezar desde el principio de la vida de los hijos y continuar a través de los años de su juventud para prepararlos correctamente para una vida llena de bendición, en lugar de caer en una vida de pecado y recibir su disciplina de otras manos ajenas a las nuestras.

Tu hijo no merece ser descuidado por sus padres. Si tú le provees una buena casa donde vivir, abundancia de alimentos y ropa, y todo lo mejor de las cosas, pero fallas en darle la correcta enseñanza, corrección y disciplina, tú habrás descuidado a tu hijo. Descuidar en la correcta enseñanza y en la justa corrección es mucho peor que no ser capaz de proveer todo el confort físico. Si ellos son privados de algunas cosas propias del confort físico, ellos sobrevivirán y lo harán bien. Sin embargo, si ellos son privados de la enseñanza y corrección espirituales necesarias para su vida, será muy duro para ellos, si no imposible, sobrevivir y hacerlo bien.

El castigo no es dado al niño por el amor de los padres, ni para satisfacción de estos. El castigo es hecho por el amor a los hijos, porque los padres les aman, de tal forma que el deseo por el pecado y por la rebelión pueda ser apagado.

La enseñanza viene primero. Después, cuando el niño sabe qué hacer y qué no hacer, pero deliberadamente se rebela y desobedece, el castigo no debe ser aplazado sino que debe ser administrado inmediata y severamente en orden a borrar el deseo de desobedecer. De ser aplicado el castigo correctamente, el resultado será el siguiente: tu incuestionable obediencia para Dios, eventualmente, traerá una incuestionable obediencia de ellos para ti y les ahorrará el castigo, y a ti te ahorrará, muchas veces, vergüenza y pena o dolor.

Hay un tipo de circunstancia en el cual el castigo inmediato no debe ser administrado. Si tú estás en un lugar público, el castigo debe ser prometido, quietamente, para el momento en el cual tú estés en un lugar privado. Sin embargo, el castigo debe ser administrado tan pronto como sea posible. Nunca rompas una de tus promesas.

Cuando a un niño se le deja desobedecer por mucho tiempo, en armonía con la maledicencia paternal (vociferación, gritos amenazadores y nada más) y amenaza de tratos horribles, el niño aprenderá muy pronto cuánto puede desobedecer a sus padres y escapar impunemente del castigo. Cada vez que él desobedezca y no sea castigado, inmediatamente su desobediencia vendrá a ser fácil para él y él crecerá más y más duro de quebrantar.

“La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la hará alejar de él” (Proverbios 22:15).

No una vez, sino muchas veces, Dios nos urge para corregir prontamente a nuestros hijos, y a no detener el castigo.

“No rehuses la corrección del muchacho: Porque si lo hirieres con vara, no morirá. Tú lo herirás con vara, y librarás su alma del infierno” (Proverbios 23:13-14).

¿Qué mejor razón podría uno haber encontrado para azotar a un hijo que salvar su alma del infierno? Padres, el alma de sus hijos está en sus manos y el destino de ellos es lo que ustedes como padres hagan. ¿Cuál será el destino de ellos: cielo o infierno?

¿DEBEMOS AZOTARLOS?

La palabra “azotar” provoca horror en muchos padres y por ello fallan en obedecer a Dios en este mandamiento. Sin embargo, hay muchos significados para la palabra “azotar”.

Algunos de los significados que parecen ser los mejores en aplicar para la corrección del niño son: vencerlo, o un golpe o un azote aplicado muchas veces. No con brutalidad ni con ira, pero sí con persistencia, hasta que el niño sea vencido y traído bajo sujeción a sus padres.

LA VARA

¿Cuál es la vara que Dios nos manda usar sobre nuestros hijos para su corrección? La vara de Aarón que reverdeció probó ser una rama de un almendro (Números 17:8) la cual él había hecho un bastón.

“Y tomóse Jacob varas de álamo verdes, y de avellano ...” (Génesis 30:37).

Entonces, la vara Bíblica era tomada de los árboles o de los arbustos. No debía ser una vara muy gruesa para no magullar ni hacer heridas permanentes en el niño, pero sí debía ser delgada, látigo flexible que ardiese y castigase sin daños permanentes en la carne.

Un bueno, firme, prolongado y constante castigo con la vara prescrita deshará la necesidad de golpes continuos y prolongados día tras día.

Uno o dos golpes con un chicote o con la mano pueden causar obediencia por un momento pero sin hacerla bien ni duradera. Así como la obediencia se provoca de esta manera durante todas las horas del día, sólamente excita al niño a la ira y la rebelión.

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4).

Las palabras “amonestación del Señor” significan consejo autoritativo del Señor, de acuerdo con el Diccionario Webster.

“La vara y la corrección dan sabiduría: mas el muchacho consentido avergonzará a su madre” (Proverbios 29:15).

¿Osarían ustedes, como padres, fallar en usar la vara y cederían en reprobar, después de leer este verso de la Escritura?

“Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará deleite a tu alma” (Proverbios 29:17).

Hablando a Dios el Padre, en Juan 17:17, Jesucristo dijo: “Tu Palabra es la verdad”. Verdaderamente, el niño que es dejado conducirse por sí mismo es garantía segura para traer vergüenza y deshonra sobre sus padres. Recordemos que la Palabra de Dios dice: “La necedad está ligada en el corazón del muchacho ...”

Y justo, así como verdaderamente, el niño es corregido amorosa y escrituralmente, dará reposo a sus padres y dará deleite a sus almas.

Los niños deben aprender obediencia porque ellos, por naturaleza, no son obedientes. Aún Jesús “por lo que padeció aprendió la obediencia” (Hebreos 5:8).

BERRINCHE

El berrinche por lo que quiere es un hábito que un niño aprende fácilmente. Si a un infante es dado todo aquello por lo que él reclama, llora y hace berrinche, cuando él sea grande, el berrinche se habrá convertido en un hábito y él tendrá que recibir mucho más y más duro castigo que aquel que hubiese tenido normalmente para convencerlo de que el no puede conseguir aquello que él quiere a través de semejante conducta.

UN EJEMPLO

Juanito era el bebé de una grande familia de hermanos y hermanas. Cuando él era pequeño le era permitido conseguir cualquier cosa que él deseara de sus hermanos y hermanas mayores, simplemente por el hecho de llorar y hacer berrinche.

Aún si el objeto deseado por Juanito fuese una posesión muy atesorada por el hermano mayor, éste debía desprenderse de ella para dársela al bebé, “Porque él es justo un bebé”, decían los padres.

De esta manera, él fue enseñado que aquello que él deseara le sería dado si él hacía suficiente berrinche prolongado y escandaloso, sin importar a quien perteneciese o qué tanto ellos lo atesorasen. Hoy en día, Juanito es casi un joven ya crecido y todavía él demanda aquello que no es suyo, y lo tomará por la fuerza si no hay alguien que se lo impida.

Sólo el Señor puede cambiarlo y quebrantarlo de este mal hábito.

MALEDICENCIA

Papás y mamás, pongan mucho cuidado en sus labios, no sea que ustedes sean hallados culpables de maledicencia hacia sus hijos. En I Corintios 5:11 y I Timoteo 6:4, la Palabra de Dios habla fuertemente en contra de la maledicencia.

Un maldiciente es alguien que grita, vocifera y regaña encolerizado. Nunca levantes tu voz para compeler a la obediencia y nunca amenaces. Tu voz normal debe ser todo lo necesario para ganar la obediencia de tus hijos; tu palabra, y no tus amenazas. Si tu palabra, firme y quietamente hablada no gana obediencia instantánea pero, en tu voz normal, hace seguro que ellos te hayan oído, entonces, actúa en amor usando la vara como es prescrita por un Dios todo sabio.

Los niños tienen un profundo sentido de seguridad y respeto en sus corazones cuando ellos saben que sus padres los aman lo suficiente para rechazar la desobediencia o conductas equivocadas.

OTRO EJEMPLO

Fletcher, quien había sido enseñado y corregido y castigado en los tiempos correctos de acuerdo al método escritural, siendo de cerca de diez años de edad, se aventuró en un acto de desobediencia deliberada.

Para su sorpresa y desacuerdo secreto, como tú verás más adelante, él no fue castigado como él lo merecía. Él fue regañado solamente y prohibido para volver a repetir su conducta.

Dentro de un periodo de seis semanas o más, él procedió a aventurarse en otras conductas de desobediencia. Finalmente, después de un acto flagrante de mala conducta, su madre se dio cuenta de cuán equivocadamente ella había estado tratando a su hijo.

Tomándolo en un lugar privado, ella habló con él acerca de todas las conductas equívocas que él había estado cometiendo y entonces, muy completamente y por largo tiempo, ella le administró la vara en la parte más carnuda de la espalda.

Finalmente, cuando ella sintió que él había sido curado de su rebelión, ella lo dejó ahí llorando y sollozando, y ella regresó a su labor de preparar la cena de esa noche.

Después de cerca de una hora, cuando ella mezclaba la masa del pan, ella sintió un par de brazos infantiles abrazarla alrededor de su cintura. Al volverse, ella fue capaz de poner sus propios brazos alrededor del hijo que ella había castigado severamente.

Con una mezcla de amor y de reproche, el clamó “Oh madre, ¿por qué esperaste demasiado tiempo para castigarme, cuando yo lo merecía demasiado? Yo pensé que tú ya no me amabas más porque me dejaste hacer lo malo por mucho tiempo sin castigarme.”

Su madre sintió realmente vergüenza en su corazón por haberle fallado a su hijo en amor. Porque esto es amor propio y no amor del hijo de uno lo que causa a un padre ser permisivo de actos deliberados y caprichosos de desobediencia sin juicio ni castigo rápido y seguro.

Tú puedes estar seguro de que tus hijos se saben y se sienten lastimados cuando ellos están fallando de esta manera, si ellos son tan inteligentes como lo es un niño. Y la gran mayoría de niños lo son.

Hebreos 10:26-27 tiene relevancia repitiendo muchas veces. “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado, sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios”. (Estos adversarios son los deseos de desobedecer.)

“... Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo” (Hebreos 10:30-31).

Dios es nuestro ejemplo de cómo debe ser un Padre. ¿Podemos nosotros hacer menos que seguir su ejemplo? ¿Podemos nosotros caminar mal si nosotros dejamos que Su Palabra nos guíe como padres y madres? ¿Debemos o no debemos juzgar a nuestros hijos cuando ellos desobedecen y cometen cosas terribles para caer en nuestras manos correctivas?

Seguramente, la corrección les salvará de muchas desgracias y muchos errores cuando ellos crezcan, por ser hechos para conocer más allá de las sombras de la duda que un quebrantamiento deliberado de conocer la ley que trae castigos severos.

Es demasiado nocivo para nuestros hijos criarlos siendo desobedientes y caer en las manos de la ley o, peor aún, caer en las manos de un Dios Padre lleno de ira; o peor aún, vivir esta vida rechazando a Dios y caer en las manos de un Satanás sin misericordia en el infierno, que enseñarles obediencia estricta en el tiempo en que ellos todavía son suficientemente tiernos para nosotros a fin de moldearlos en la manera de Dios, en el tiempo en que ellos son dones de Dios para levantarlos hacia Él.

EJEMPLO

Un joven padre tenía un bebé de dieciocho meses de nacido, el cual no le daba reposo ni paz durante los cultos de la iglesia.

Un domingo, él aprendió el plan y el ejemplo de Dios para los padres. Al siguiente domingo, él vino muy temprano a la iglesia y se arrodilló en el altar para orar; puso a su pequeño hijo al lado suyo y le dijo que estuviera quieto.

En el momento en que el papá cerró los párpados y empezó a orar, el bebé se levantó y se alejó, tal y como había sido su hábito en domingos anteriores.

Su papá lo llevó afuera y le administró severamente la vara y le dijo que él debía obedecer y estar quieto en la iglesia. Retornando al altar, él nuevamente se arrodilló para orar, poniendo al bebé cerca de sí con la amonestación de estarse quieto.

Nuevamente, después de un breve momento, el bebé brincó y corrió alrededor causando desorden. Al momento, el papá lo llevó afuera y le aplicó la vara más severamente que al principio. Finalmente, después de cinco ocasiones de disciplina, el papá fue capaz de arrodillarse y orar sin distracción alguna, al tiempo que su bebé se sentaba quietamente. Después de esta única sesión, usando el método de corrección de Dios, el bebé nunca más volvió a portarse mal en la iglesia porque obedeció a la delicada palabra de su padre. Además, él fue un niño demasiado feliz. Ningún niño que es desobediente es un niño feliz.

El joven padre había obedecido a la Palabra de Dios y había traído a su hijo completamente bajo sujeción. Si él hubiese cesado y se hubiese dado por vencido antes de que su hijo fuese conquistado, él habría sido demasiado duro aún para traerlo bajo sujeción en la siguiente ocasión.

El pequeño niño creció para ser un hijo fino y obediente, trayendo a su padre demasiado gozo y bendición.

UN EJEMPLO

Cierta mañana, María fue desobediente a su mamá, justo antes de que el autobús escolar llegase por María. Siendo su mamá una auténtica y verdadera madre, le administró la vara de acuerdo con la Palabra de Dios.

Casi inmediatamente llegó el transporte escolar de María y ella se fue con lágrimas en sus ojos. Justo un momento corto después, el teléfono sonó. Era María y su voz dulce decía “Oh Mamá, tenía que llamarte y decirte que yo te amo. Tú eres siempre demasiado buena para mí”.

EL MAL EJEMPLO DE ELI

Eli fue un sacerdote de Dios para Israel. Él tuvo dos hijos llamados Ophni y Phinees. Eli no desarrolló en sus hijos para ser obedientes a él; tampoco hizo que ellos temiesen a Dios, ni le honraron de ninguna manera.

Ellos profanaron las ofrendas traídas por el pueblo para ser ofrecidas a Dios por el sacrificio por sus pecados. Ellos tomaban la carne para el sacerdote por la fuerza, antes que él la pudiese preparar de acuerdo con las instrucciones de Dios; así que ellos podían cocinar la carne para complacer su propio gusto. Una cierta porción de la carne sacrificada era concedida para la familia del sacerdote, para su alimentación, pero no sin antes ser preparada de acuerdo al orden y plan de Dios. Sin embargo, Ophni y Phinees amenazaban al sacerdote por la fuerza, si a ellos no les era dada la carne.

“Eli empero era muy viejo, y oyó todo lo que sus hijos hacían a todo Israel, y como dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo del testimonio.

“Y dijoles: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.

“No, hijos míos; porque no es buena vuestra fama la que yo oigo: que hacéis pecar al pueblo de Jehová.

“Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? Mas ellos no oyeron la voz de su padre porque Jehová los quería matar” (I Samuel 2:22-25).

Dios envió un hombre de Dios a Eli para recordarle cómo Él (Dios) había elegido a Aarón para ser sacerdote y todos sus hijos después de él.

“Y yo le escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase perfume, y trajese ephod delante de mí; y di a la casa de tu padre todas la ofrendas de los hijos de Israel.

“¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis presentes, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?

“Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová : Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y a los que me tuvieren en poco, serán viles.

“He aquí vienen días, en que cortaré tu brazo, y el brazo de la casa de tu padre, que no haya viejo en tu casa.

“Y verás competidor en el tabernáculo, en todas las cosas en que hiciere bien a Israel; y en ningún tiempo habrá viejo en tu casa.

“Y no cortaré del todo varón de mi altar, para hacerte marchitar tus ojos, y henchir tu ánimo de dolor; mas toda cría de tu casa morirá en la edad varonil.

“Y te será por señal esto que acontecerá a tus hijos Ophni y Phinees: ambos morirán en un día” (I Samuel 2:28-34).

Empero, Dios dio a una mujer llamada Ana un hijo muy especial, el cual ella había prometido que ella lo devolvería para estar en la casa del Señor, para servirle. Cuando el niño fue destetado, ella lo trajo a Eli para ser entrenado en el servicio del tabernáculo y en el sacerdocio.

Él ya había sido entrenado demasiado bien en el conocimiento del Señor ya que él “adoró ahí a Jehová” (I Samuel 1:28).

“Y el joven Samuel iba creciendo, y adelantando delante de Dios y delante de los hombres” (I Samuel 2:26).

Éste es el perfecto ejemplo de cuán importante es entrenar al niño desde su propio nacimiento en adelante. Samuel nunca dejó de adorar y servir al Señor, y una noche Dios le habló.

“Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que quien la oyere, le retiñirán ambos oídos.

“Aquel día yo despertaré contra Eli todas las cosas que he dicho sobre su casa. En comenzando, acabaré también.

“Y mostraréle que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos se han envilecido, y él no los ha estorbado” (I Samuel 3:11-13).

Israel fue a la batalla contra los Filisteos y estaba perdiendo la batalla, así que decidieron que ellos debían traer el Arca de Dios fuera del tabernáculo y llevarla delante de ellos en la batalla, pensando que el Arca ganaría la batalla por ellos. Pero Dios no había dado mandamiento para que Su Arca fuese usada en semejante propósito.

“Y envió el pueblo a Silo, y trajeron de allá el Arca del pacto de Jehová de los ejércitos, que estaba sentado entre los querubines; y los dos hijos de Eli, Ophni y Phinees, estaban allí con el Arca del pacto de Dios” (I Samuel 4:4).

“Y el arca de Dios fue tomada, y muertos los dos hijos de Eli, Ophni y Phinees” (I Samuel 4:11).

Eli era de noventa y ocho años de edad y no podía ver, pero él estaba sentado en una silla al lado de la puerta de su casa y cuando vino el mensajero a decirle de la muerte de sus dos hijos y de la derrota de Israel y de la pérdida del Arca de Dios en manos de los Filisteos, Eli cayó de su silla y se quebró su cuello.

Así, a causa de que un hombre no obedeció la Palabra de Dios y no desarrolló en sus hijos obediencia y honra para Dios, su nación fue derrotada, viniendo a ser esclavos de sus enemigos; y sus hijos murieron y su casa fue maldecida para siempre.

¿Es el trabajo de desarrollar a los hijos de uno importante para Dios? Sí, y cuando una nación cesa en demandar la conducta correcta y la reverencia debida a Dios en sus hijos y en los adultos, aquella nación está pronta a caer.. Una nación fuerte está cimentada en familias fuertes. Por ejemplo, consideremos la caída de Roma. Sus familias empezaron a debilitarse y entonces vino la caída.

SAMUEL

Samuel vino a ser el sacerdote y profeta después de la muerte de Eli y además fue un testigo de los resultados de la falla de Eli en obedecer al plan de Dios para desarrollar a sus propios hijos en obedecer y honrar a Dios. Por ello, uno pensaría que Samuel aprendió a desarrollar a sus hijos en obediencia y honor a Dios. Pero no fue así. Cuando él envejeció, él puso a sus hijos por jueces sobre Israel. Sus nombres eran Joel y Abia.

“Mas no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se ladearon tras la avaricia, recibiendo cohecho y pervirtiendo el derecho” (I Samuel 8:3).

Además, la desobediencia de Samuel trajo terribles resultados. Su desobediencia causó que toda la nación de Israel se rebelase en contra de la forma de gobierno de Dios, administrada por jueces.

Ellos demandaron un rey en semejanza de las naciones paganas que estaban alrededor de ellos. Cuán lejos se extienden los resultados de la falla de un padre en obedecer a Dios y desarrollar a sus hijos en el camino de Dios.

Estos padres, y muchos otros más, quienes están puestos para dirigir al pueblo de Dios, desde aquel tiempo hasta nuestros días, han originado la tradición de ser condición que los hijos de los ministros son los más desobedientes de todos.

Esto no es verdad respecto de todos los líderes y ministros de Dios, pero muchos de ellos le han fallado a Dios en criar a sus hijos en “disciplina y amonestación del Señor” que se ha venido a convertir en un dicho común “los hijos del predicador son siempre lo peor”.

Dios no está complacido con los ministros que vienen a estar demasiado ocupados con el trabajo del evangelio como para desarrollar a sus hijos de conformidad con el plan de Dios.

Entonces, un Anciano debe ser:

“(Aquel) que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad; (porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)” (I Timoteo 3:4-5).

Si un hombre está demasiado ocupado en enseñar y corregir a sus hijos, él está demasiado ocupado, nada tan importante como su trabajo parece ser; porque el hogar de un hombre y sus hijos son la primera responsabilidad delante de Dios.

BENDICIONES PARA LOS RECHÂBITAS GRACIAS A LA OBEDIENCIA DE ESTOS A SUS PADRES

Para los padres que crían a sus hijos en obediencia y honor a Dios, Dios tiene grandes, ricas y eternas recompensas, tanto para los padres como para los hijos.

Dios dijo al profeta Jeremías:

“Ve a casa de los Rechâbitas, y habla con ellos, e introdúcelos en la casa de Jehová, en una de las cámaras, y dales a beber vino.

“Tomé entonces a Jaazanías hijo de Jeremías, hijo de Habassinías, y a sus hermanos, y a todos sus hijos, y a toda la familia de los Rechâbitas; y metílos en la casa de Jehová, en la cámara de los hijos de Hamán, hijo de Igdalías, varón de Dios, la cual estaba junto a la cámara de los príncipes, que estaba sobre la cámara de Maasías hijo de Sallum, guarda de los vasos.

“Y puse delante de los hijos de la familia de los Rechâbitas tazas y copas de vino, y dijeles: Bebed vino.

“Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Rechâb nuestro padre nos mandó, diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos: Ni edificaréis casa, ni sembraréis sementera, ni plantaréis viña, ni la tendréis: Mas moraréis en tiendas todos vuestros días, para que viváis muchos días sobre la haz de la tierra donde vosotros peregrináis.

“Y nosotros hemos obedecido a la voz de Jonadab nuestro padre, hijo de Rechâb, en todas las cosas que nos mandó, de no beber vino en todos nuestros días, nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos, ni nuestras hijos; y de no edificar casas para nuestra morada, y de no tener viña, ni heredad, ni sementera.

“Moramos pues en tiendas, y hemos obedecido y hecho conforme a todas las cosas que nos mandó Jonadab nuestro padre” (Jeremías 35:2-10).

Éste es un auténtico ejemplo de cómo nuestros hijos deben ser enseñados a obedecernos, ya sea estando nosotros presentes o ausentes, o estando nosotros vivos o muertos. El camino de Dios traerá esto para aprobar.

Todavía hoy Dios tiene a Jonadab como un ejemplo de un padre obediente de hijos obedientes para “los varones de Judá, y a los moradores de Jerusalén” (Jeremías 35:13-14).

Gracias a la obediencia de los hijos, Dios le dio una hermosa promesa. Y Dios tiene cuidado de sus promesas:

“Y dijo Jeremías a la familia de los Rechâbitas: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Porque obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos, e hicisteis conforme a todas las cosas que os mandó; por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No faltará varón de Jonadab, hijo de Rechâb, que esté en mi presencia todos los días” (Jeremías 35:18-19).

Mientras que la casa de Eli fue cortada para siempre, para estar delante de Dios, porque él no disciplinó a sus hijos; a Jonadab le es dada una recompensa eterna. Por lo menos uno de sus descendientes ha sido establecido delante de Dios y para ministrar desde aquel día y hasta el tiempo presente. En algún lugar de este mundo, un hijo de Jonadab, sin casa, sin viña y aún sin tierra por poseer, está ministrando delante de Dios “porque todas la promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén” (II Corintios 1:20).

FAVORITISMO PATERNO

“Y estas cosas les acontecieron en figura; y son escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado” (I Corintios 10:11)

Otra de aquellas cosas que fueron escritas para nuestro ejemplo e instrucción es encontrada en Génesis. Una de las peores cosas que los padres pueden hacer a sus hijos es mostrarles favoritismo.

Isaac y Rebeca tuvieron dos hijos gemelos. Esaú, el mayor, fue cazador y hombre nómada. Jacob fue el nombre del hijo más joven y él amaba estar en las tiendas de campaña con su madre, y cocinar alimentos deliciosos, por ello él era el favorito de Rebeca.

“Y amó Isaac a Esaú, ... mas Rebeca amaba a Jacob” (Génesis 25:28).

Esto engendró envidia entre ellos, causándoles odio amargo uno hacia el otro. Especialmente, Jacob odiaba a Esaú porque éste era el mayor, el heredero, y el favorito de su padre.

Rebeca conspiró con Jacob para sacar a Esaú de la bendición de su padre por ser el primogénito, y tuvieron éxito en hacerlo así. El resultado fue que Esaú juró matar a su propio hermano gemelo, Jacob. Jacob tuvo que huir de su hogar y de su territorio. (La historia la encontramos en Génesis 25 y 27).

Una madre mostrando favoritismo entre sus dos hijos y enseñando a su hijo favorito a mentir y engañar a su padre, ¡quien además ya estaba ciego en aquel tiempo! ¡Un padre mostrando favoritismo! No es una gran maravilla que Esaú odiara a Jacob y Jacob odiase a Esaú.

Cuando nosotros pecamos contra Dios y enseñamos a nuestros hijos a pecar, nosotros creamos enemigos para nuestros descendientes. Acaso ¿no son enemigos los descendientes de Esaú y Jacob peleando y matándose unos a otros por su supremacía en Asia en este año de nuestro Señor, 1980?[1]

Quizás este ejemplo no es aplicable para ti, y quizás tú no mostrarás favoritismo ni enseñarás a tus hijos a mentir ni a engañar. Examinémonos a nosotros mismos:

1. ¿Alguna vez, has dicho tú a tu hijo que algo obtendrá (un castigo) si él no se porta correctamente?

2. ¿Haces siempre a tu hijo una promesa y fallas en cumplirla, sin buenas razones ni explicación alguna?

3. ¿Dices siempre “te voy a dar de azotes si tú no haces lo que digo”, y entonces fallas en cumplir tu palabra cuando ellos continúan desobedeciendo?

4. ¿Tomas siempre partido con tus hijos en contra de tu compañera?

5. ¿Siente tu hijo que siempre le será permitido poner al padre contra la madre y viceversa, para ganar sus propios deseos?

¿Tendrías la respuesta para cualquiera de estas preguntas. De ser así, entonces tú eres culpable de enseñar a tu hijo a mentir y a engañar.

“... y toda ... casa dividida contra sí misma no permanecerá” (Mateo 12:25)

Los padres deben permanecer juntos en la enseñanza y disciplina como son enseñadas en la Palabra de Dios; de lo contrario, el resultado será la confusión en el corazón del muchacho.

“Porque Dios no es Dios de disensión (confusión) ...” (I Corintios 14:33).

Padres, ustedes sí deben, tienen que poner en orden y ajustar todas sus propias diferencias en privado y ponerse de acuerdo en la Palabra de Dios. Porque el niño, al oír las desavenencias entre los padres podría llegar a pensar “si mi padre y mi madre no están de acuerdo, quizá ambos están equivocados”. Entonces, el niño seguramente se tornará hacia alguien más por ayuda y consejo. Él consultará al tipo de persona equivocada y será dirigido fuera del camino.

Aquel viejo enemigo, Satanás, está siempre alerta para tomar ventaja de cada grieta en la familia, para causar daño, dolor y destrucción en la familia. El diablo es un mentiroso y un ladrón, buscando a quién pueda destruir.

“El ladrón no viene, sino para hurtar, y matar, y destruir ...” (Juan 10:10).

Padres y madres, muchas veces, sus desavenencias crean las grietas, en las cuales el diablo puede entrar y poner semillas de duda y de rebelión en el corazón del hijo de usteedes.

La solidaridad en el hogar solamente puede ser lograda por los padres conociendo la Palabra de Dios, y creyendo la Palabra de Dios, y actuando bajo la Palabra de Dios en un solo acuerdo; pero nunca deben tratar los problemas de desobediencia propios de ustedes, delante los niños citando la Palabra de Dios.

UN EJEMPLO DE FAVORITISMO Y SUS RESULTADOS

Roberta era una joven viuda con dos pequeñas niñas. La mayor era una sencilla y quieta niña, obediente y de conducta correcta, llamada Susana. La más joven era muy linda y activa y franca. La gente la llamaba “mona”. Su nombre era Judith. Inconscientemente y en silencio, Roberta favorecía a la hija más joven, prodigando amor y atención sobre ella y alabándola mucho. Su excusa era que Judith era la menor. (Esto es un error de muchos que los padres cometen; cesan de dar demasiado amor y atención al hijo mayor cuando viene un nuevo bebé).

Roberta no era cruel con Susana porque ella amaba a su hija mayor tanto como a Judith. Sin embargo, a causa de que Susana era la mayor, ella estaba hecha para ceder ante Judith; por tanto, Susana cayó en la cuenta de que su madre amaba más a Judith, porque a Susana no le eran dadas las atenciones y expresiones de amor que ella debió haber tenido para encausarla a sentirse necesitada y deseada por su madre. De esta manera ellas crecieron juntas hasta que Susana llegó a cerca de los trece años de edad.

Un día, Susana falló en regresar a casa de la escuela y aunque Roberta y la policía buscaron a Susana, ella jamás fue encontrada. Sin embargo, algunos indicios que fueron considerados revelaron claramente qué había sucedido con Susana.

Los compañeros de clase de Susana dijeron que un día, cuando ella iba caminado de la escuela rumbo a casa, un hombre se unió a ella en parte del camino a casa. Él hizo esto por muchos días, y los otros niños escuchaban a aquel hombre decirle a Susana que ella era bonita, dulce, amable, y todas aquellas cosas que su corazón deseaba oír. Las cosas que su madre estuvo siempre diciendo a Judith; esas cosas se las decía aquel hombre a Susana y aún muchas cosas más.

Padres y madres, que esta triste pero verdadera historia les despierte para que, inconscientemente o de alguna otra manera, su voluntad no muestre favoritismo entre sus hijos.

De esta manera, ustedes no fallarán en expresar su amor y admiración a todos sus hijos por igual, lo cual ellos seguramente están dispuestos a recibir de ustedes. Si ustedes no les dan estas expresiones de amor, ellos están seguros de encontrarlas en algún otro lugar, usualmente de orígenes equivocados.

Ustedes (padres) los reprueban y los corrigen por los errores y fallas que cometen, y esta es la cosa correcta por hacer. Pero además, ellos deben ser alabados y recompensados con amor y admiración por sus padres cuando los hijos logran el éxito en cualquier tarea, ya sea que la tarea esté asignada o se haya hecho voluntariamente.

Hijos bien criados siempre traerán agrado a sus padres y estos estarán seguros de lo que tienen. Esto es, los éxitos de ellos se deben a ustedes

EJEMPLO DE CÓMO DIOS BENDIJO A UNA HIJA OBEDIENTE

En el libro de Ester, nosotros encontramos un hermoso ejemplo de una hija obediente. Ella era una hija adoptiva del judío Mardoqueo.

Aún después de casada, Ester obedeció a Mardoqueo, arriesgando verdaderamente su propia vida por causa del mandamiento de Mardoqueo. Pero haciéndolo, ella no sólo salvó su propia vida, sino además las vidas de Mardoqueo y de toda su nación, los judíos, de la matanza vendida en manos de Hamán y todas las demás naciones.

El final de la historia fue que Mardoqueo fue exaltado a la posición de mayor honor y poder, después del rey; y su nación, los judíos, fueron salvados y fueron capaces de morar en la tierra segura y prósperamente en lugar de tener que esperar la muerte a manos de aquellos que los odiaban.

Leer el libro de Ester nos dará una interesante y amorosa historia de la completa obediencia de una hija bien criada.

EJEMPLO DE UN PADRE SABIO

CÓMO UN HIJO BIEN CRIADO ENFRENTÓ UNA CRISIS

Randy creció en una familia temerosa de Dios. Él fue educado de acuerdo al plan de Dios para los padres y los hijos. Él era un joven industrioso y cerca de los catorce años de edad, él había ahorrado dinero suficiente para comprar un auto muy bonito.

Sin embargo, él no era lo suficientemente mayor de edad para tener su propia licencia de manejo, ya que en aquel estado, la edad para tener licencia de conducir era de quince años.

Él no podía comprender por qué él no podía ser dejado en libertad de conducir su propio auto que él había comprado con su propio dinero. Pero su padre guardaba las llaves y nunca le permitía manejar sin un adulto en el auto.

Hubo mucha contención y desavenencias por algún tiempo y, finalmente, su padre tomó las llaves y las puso sobre la mesa y dijo: “Aquí están tus llaves. Ahora te pertenecen”. Randy tomó las llaves y dijo “Gracias Papi, yo seré realmente cuidadoso”.

Sin embargo, su padre le dijo “siéntate Randy, debo decirte algunas cosas antes que salgas y manejes tu auto. Tú aún no cumples quince años de edad. Es decir, tú aún no eres mayor de edad para obtener tu licencia de manejo. Sólo faltan tres meses para que tú puedas obtener una licencia. Ahora, si tú tomas el auto y sales y logras obtenerla (tú eres muy pequeño para tu edad y la policía te distinguirá muy rápidamente) en lugar de quince, tú tendrás que cumplir dieciocho años antes de que puedas aplicar un examen por una licencia de conducir. Ésta no es mi ley.”

“Otra cosa Randy, si tú tienes un accidente (y no hay manera de que tú puedas conseguir un seguro si no tienes licencia de manejo) lo que va a pasar es que tú puedes terminar teniendo que pagar algo más que un auto nuevo y quedarte sin tu propio auto porque tu auto también estará chocado.”

“No solamente eso sino que, si tú llegases a matar a alguien en el accidente, la ley pondrá una pensión sobre tus sueldos y tomará muchos años para ti pagar por lo que tú hayas hecho. Con esto en tu mente, recuerda que tú no serás capaz de comprar nada para ti mismo; tú pagarás y pagarás y pagarás. Ahora, si tú quieres esas llaves, son tuyas, pero yo sólo te estoy diciendo lo que te puede pasar.”

Randy tomó las llaves y dijo: “Papá, yo creo que tú tienes el mejor lugar para colgar estas llaves por un buen tiempo. Yo puedo esperar”. Randy nunca más volvió a preguntar por las llaves. Pacientemente, él esperó y obtuvo su licencia de manejo. Ahora, él es un buen y seguro chofer de casi diecinueve años de edad.

Además, él tiene una excelente posición de responsabilidad, está casado con una joven y fina mujer y tiene un hermoso hogar. Aunque él merece su propia vida, teniendo su propio hogar y familia, todavía él consulta a su padre y frecuentemente busca consejo.

Sus años de enseñanza y corrección fueron provechosos en buen razonamiento y entendimiento, cuando su padre le explicó la situación razonablemente y le dejó la decisión a él. Su padre pudo estar confiado porque él sabía que él había pensado bien y de acuerdo al camino de Dios.

Dios le dio muchos ejemplos en Su Palabra acerca de que los padres negligentes cosechan, como una recompensa de fallar en enseñar, rechazo y corrección en sus hijos.

Pero en Proverbios, “línea sobre línea, precepto sobre precepto, un poquito aquí, otro poquito allá”, Dios delinea el camino para corregir y reprender. Además, Él da muchos proverbios para mostrar cuáles son los resultados de fallarle a tus hijos en este aspecto. Una gran parte de Proverbios son dirigidos a los hijos y padres y madres.

“Oirá el sabio, y aumentará el saber; y el entendido adquirirá consejo” (Proverbios 1:5).

“Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia” (Proverbios 2:6).

Estos dos pasajes están exhortándonos para buscar al Señor a través de Su Palabra, para obtener sabiduría y entendimiento. ¿Te consideras a ti mismo un hombre sabio? El Señor apunta hacia algunos identificando cualidades en los siguientes versículos:

“Da al sabio, y será más sabio: enseña al justo, y acrecerá su saber” (Proverbios 9:9).

Un padre o una madre no debiera dudar en corregir a sus hijos y hacerlos dispuestos a someterse y amar la sumisión: porque “La corrección es molesta al que deja el camino: y el que aborreciere la corrección, morirá” (Proverbios 15:10).

Muchos padres no pueden tolerar castigar a sus hijos porque ellos lloran escandalosamente. Rápidamente, un niño aprende que si el hace berrinche y llora escandalosamente lo suficiente, sus padres, especialmente, la madre, dejará de azotarlo por menos tiempo del que necesita para conquistar su rebelión.

Pero la Palabra de Dios dice “Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se excite tu alma para destruirlo” (La versión al Inglés King James -Rey Santiago- dice “mas no le perdone tu alma (no detengas el castigo) a causa de su llanto” Proverbios 19:18).

Hay esperanza para un niño tanta cuanto él esté bajo tu jurisdicción, en tu casa, ya sea que tú empieces temprano o tarde, si tú sigues el ejemplo de Dios y Su Palabra, corrigiendo y castigándolo cuando él lo necesite. “Instruye al niño en su carrera: Aun cuando fuere viejo no se apartará de ella” (Proverbios 22:6).

IRA

“El que sembrare iniquidad, iniquidad segará: Y consumiráse la vara de su ira” (Proverbios 22:8).

El padre que azota o castiga a su hijo en la cabeza, de ira “se consumirá”. Es en vano y es pecaminoso golpear al niño con una actitud de ira.

“El que sembrare iniquidad, iniquidad segará ...” (Proverbios 22:8).

“Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Santiago 1:20).

LOS NIÑOS NO SON BUENOS POR NATURALEZA

Mucha gente dice: “Mis hijos son buenos por naturaleza”, pero la Palabra de Dios dice:

“La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la hará alejar de él” (Proverbios 22:15).

“No rehuses la corrección del muchacho: porque si lo hirieres con vara, no morirá. Tú lo herirás con vara, y librarás su alma del infierno” (Proverbios 23:13-14).

El tratamiento prescrito por Dios para la desobediencia y mala conducta hará exactamente lo que Él dice que hará si los padres siguen las instrucciones y hacen caso de las advertencias. Jesús dijo por sí mismo: “Tu Palabra es verdad”.

Ningún verdadero y amoroso padre puede fallar ni fallará en obedecer la Palabra de Dios, porque cada padre y cada madre que conoce los grandes deseos de Dios puede estar seguro que sus hijos serán liberados de Satanás y del infierno.

“El que detienen el castigo, a su hijo aborrece: mas el que lo ama, madruga a castigarlo” (Proverbios 13:24).

“Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará deleite a tu alma” (Proverbios 29:17).

Vida prolongada, paz duradera, favor grande, entendimiento profundo, gracia abundante, seguridad en todo y salud abundante. ¿Qué padre no desea todas estas bendiciones de parte de Dios para sus hijos?

LARGOS DÍAS PARA MI HIJO

“Hijo mío, no te olvides de mi ley; y tu corazón guarde mis mandamientos: Porque largura de días, y años de vida, y paz te aumentarán... Y hallarás gracia y buena opinión en los ojos de Dios y de los hombres” (Proverbios 3:1-2 y 4).

“Hijo mío no se aparten estas cosas de tus ojos; guarda la ley y el consejo; y serán vida a tu alma, y gracia a tu cuello. Entonces, andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará” (Proverbios 3:21-23).

“Oye hijo mío, y recibe mis razones; y se te multiplicarán años de vida” (Proverbios 4:10).

“Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guardalas en medio de tu corazón. Porque son vida a los que las hallan, y medicina (salud) a toda su carne” (Proverbios 4:20-22).

“Hijo mío, guarda mis razones, y encierra contigo mis mandamientos. Guarda mis mandamientos, y vivirás; y mi ley como las niñas de tus ojos” (Proverbios 7:1-2).

“Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da” (Deuteronomio 5:16).

“Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” (Efesios 6:2-3).

Las promesas de Dios son Sí y Amén, pero estas bendiciones prometidas están en función de que el niño sea obediente y haga caso a sus padres y a las enseñanzas de Dios.

Además, el Señor promete larga vida para los padres y las madres que enseñen y corrijan a sus hijos de acuerdo al plan establecido en Su Palabra.

“Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma ...

“Y las enseñarás a vuestros hijos, hablando de ellas, ora sentado en tu casa, o andando por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes.

Para que sean aumentados vuestros días, y los días de vuestros hijos ... como los días de los cielos sobre la tierra” (Deuteronomio 11:18-19 y 21).

Gracias a la infalible, inmutable y totalmente completa Palabra de Dios, ustedes, como padres, sujetan sus propias vidas y las vidas de sus hijos en sus propias manos. Ustedes pueden fallar en enseñarles obediencia a la Palabra de Dios y puede acortarse para ambos sus vidas y las de ellos. O tú puedes hacer caso a la Palabra de Dios y a Su camino; ámalos lo suficiente para corregirles y enseñarles y castigarles en la manera de Dios, y haciendo esto, prolongaras tu vida y las vidas de tus hijos.

¿DE QUIÉN ES TU TIEMPO?

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

“Porque comprados sois por precio: glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (I Corintios 6:19-20).

La excusa común que los padres dan por fallar en criar a sus hijos de acuerdo a la Palabra de Dios es: “Realmente, yo nunca he tenido tiempo”. El tiempo es importante y si deseamos más tiempo, obedece a Dios en lo concerniente a tus hijos y así prolongarás tu vida.

Si tú no tienes tiempo para tus hijos en la temporada que ellos están en los años formativos, ellos no tendrán tiempo para ti cuando tú estés anciano y los necesites.

“... El padre hará notoria tu verdad a los hijos” (Isaías 38:19).

El padre ha sido puesto en esta vida como la cabeza de su casa y él será responsable de enseñar la verdad de Dios a sus hijos.

¿Qué es más importante, el tiempo o la eternidad? Diariamente, dale a tus hijos tiempo para enseñarles e instruirles, y este acto de obediencia facilitará al Señor hacer tu tiempo suficiente para todo lo demás.

“... Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios ...” (I Samuel 15:22).

Padres y madres no esperen “hasta que ellos sean lo suficientemente maduros para entender”. ¿Quiénes son ustedes para decir cuándo vendrán ellos a ser capaces de entender? Muy pocos adultos entienden una cosa nueva la primera vez que les es referida, pero a través de repetición, ellos aprenden.

Tus niños no entenderán la Palabra de Dios la primera vez que se las des, pero como tú, el padre, repítesela a ellos diariamente, mientras que los años pasen por ella tomará raíces demasiado profundas en sus mentes, que todos los esfuerzos del hombre y de Satanás no podrán tomar ventaja de ellos.

Después que Jesús nuestro Señor hubo enseñado a sus discípulos, Él dijo: “Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado” (Juan 15:3). Seguir Su ejemplo y limpiar la mente de tu hijo diariamente con la Palabra de Dios, “y aún cuando fuere viejo nunca se apartará de ella”.

Debes hacerlos entender; Dios dice que tú puedes.

“¿A quién (el padre) enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los quitados de la leche? ¿A los arrancados de los pechos?

“Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá” (Isaías 28:9-10).

Poquito a poco, línea sobre línea, etc. ¿No es ésta la única manera de enseñar realmente unos pocos versículos de tal modo que ellos sean desarrollados en sus corazones, a lo largo de su diario aprendizaje para hablar, hasta que ellos conocen la realidad de Jesús y de Sus preceptos tan bien que ellos saben cómo hablar?

Un bebé es “enseñado desde el pecho” el primer tiempo de cuidados maternos. En ese periodo, él está listo para empezar la educación de la vida. Desde este periodo en adelante él es lo suficientemente viejo para ser enseñado - para hablar y conocer de Dios. Tú debes hablarle la Palabra de Dios y leer para él diariamente si es que tu quieres moldearlo para los propósitos de Dios. Y ¿cuáles son los propósitos de Dios?

“... que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

PADRES - HIJOS

Un padre no solamente debe tomar tiempo para enseñar a sus hijos, sino que también debe haber tiempo para compartir momentos felices, y tener compañerismo y juego.

Tú puedes enseñarles, aún fallándoles en amor y compañerismo fraternal cuando tú estés demasiado ocupado que no tengas tiempo para retozar y jugar con ellos y acariciarlos, dejándoles sentir los toques de manos tiernas y hablándoles palabras cariñosas y felices.

MADRES

También para ustedes, Dios tiene una palabra especial. Dios les manda que ustedes sean uno con sus respectivos esposos en el Señor y en la Palabra y en todo lo que ustedes hagan.

Ustedes son exhortadas a ser una ayuda idónea para el esposo. Aún cuando él enseñe a los niños, ustedes deben enseñarles además y adicionar a la enseñanza cuando él tiene que estar ausente. Una comisión dada para ustedes es “que gobiernen la casa” (I Timoteo 5:14).

En Proverbios 31:10-31, la madre es al mismo tiempo mujer de negocios y madre y tiene éxito en ambas actividades.

“Fortaleza y honor son su vestidura; y en el día postrero reirá.

“Abrió su boca con sabiduría: Y la ley de clemencia está en su lengua.

“Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.

“Levantaronse sus hijos, y llamaronla bienaventurada; y su marido también la alabó” (Proverbios 31:25-28).

EL SEÑOR CASTIGA A SUS PROPIOS HIJOS

“Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, castigares, y en tu ley lo instruyeres” (Salmo 94:12).

“Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga” (Deuteronomio 8:5).

“He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso” (Job 5:17).

“No deseches, hijo mío, el castigo de Jehová; ni te fatigues de su corrección” (Proverbios 3:11).

“Y estáis ya olvidados de la exhortación que como a hijos habla con vosotros diciendo:

“Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de Él reprendido. Porque el Señor al que ama castiga, y azota a cualquiera que recibe por hijo.

“Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien su padre no castiga? Mas si estáis fuera del castigo, del cual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos.

“Por otra parte, tuvimos por castigadores a los padres de nuestra carne y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus y viviremos?” (Hebreos 12:5-10).

“Jehová no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira” (Salmo 6:1).

“Jehová, en la tribulación te buscaron: derramaron oración cuando los castigaste” (Isaías 26:16).

Estos versículos expresan el ejemplo de Dios para seguirlo nosotros. Si tu amas a tu hijo demasiado como para seguir el ejemplo de Dios cuando tu hijo merece el castigo, realmente tú no le amas, tú lo odias.

“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece: mas el que lo ama, madruga a castigarlo” (Proverbios 13:24).

Realmente, el padre que dice “yo no puedo azotar a mi hijo” lo ama demasiado y no quiere el malestar ni el dolor de corazón que cada padre siente cuando está castigando a sus hijos. En la condescendencia para esta sutil forma de amor propio, un padre pudiese evitar el malestar momentáneo de castigar a su hijo, pero tarde o temprano llegarán los resultados de no tener el cuidado suficiente por el niño para castigarlo y esto provocará mayor malestar tan grande como la vergüenza y pesar y dolor. Los niños despreciarán a sus padres cuando estos sean ancianos, sabiendo en sus corazones que ellos debieron haber sido corregidos y castigados.

PERMÍTASENOS REPETIR CON ÉNFASIS

“Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado, sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.

“... Sabemos quién es el que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo” (Hebreos 10:26-27 y 30-31).

Saber hacer lo correcto pero, deliberada y obcecadamente, hacer lo incorrecto permite nunca olvidar la función de un padre; es decir, lo incorrecto debe ser juzgado como rebelión y desobediencia, y debe ser castigado severamente después de que sea juzgado.

Si los padres no juzgan, y no siguen juzgando con suficiente severidad y castigo para traer al niño a un completo arrepentimiento y sujeción, entonces, el tiempo puede venir cuando ellos verán a sus hijos desobedeciendo las leyes de la tierra, deliberadamente. Y los hombres que exigirán lo fundamental en castigo, tomarán sus vidas. Cuán demasiado bueno es obedecer a Dios y sufrir dolor al castigar a nuestros hijos.

Haz del castigo una “cosa terrible” para ellos por caer en las manos de su propio padre o de su propia madre aún como nuestro Padre lo hace con Sus hijos; entonces, tú cosecharás “el fruto apacible de justicia” en las vidas de tus propios hijos.

Nuevamente, séanos permitido hablar a tu mente que Dios nos castiga en amor y no en odio ni en ira.

Cuando tu hijo ha sido castigado lo suficiente para traerlo dentro de una perfecta sumisión a tu voluntad, entonces, cada cosa que venga a tu corazón con la cual expresar tu amor deberá ser prolongada hasta él. No en regalos y cosas, las cuales pudieran ser tomadas por remordimiento de tu parte o como sobornos, sino en palabras y acciones.

Amor, no simpatía, debe ser sobre tus hijos. Amor y admiración cariñosa, dados a ellos cada día, es uno de los mejores constructores del carácter.

Más que eso, ellos se darán cuenta cómo tú debes hacerles obedientes y considerados hacia los demás por ponerles tú el ejemplo de ser considerados con ellos.

ABRAHAM

Abraham es uno de los mejores, de los muchos ejemplos de como Dios bendice a los padres que enseñan a sus hijos y les mandan de tal forma que ellos continúen en obedecer, aún después de que sean levantados los padres; algunos aún después de muchas generaciones.

Esto es posible porque Abraham lo hizo. Él fue llamado “el amigo de Dios” (Santiago 2:23). Abraham fue un hombre en quien Dios puso confianza completa, porque Dios dijo:

“¿... Habiendo de ser Abraham en una nación grande, y habiendo de ser benditas en él todas las gentes de la tierra?” (Génesis 18:18).

Hubo una razón para la confianza de Dios en Abraham, porque Dios dijo: “Porque yo lo he conocido, sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia, y juicio ...” (Génesis 18:19).

Su hijo, Isaac, fue fiel en guardar el camino. El hijo de Isaac, Jacob, fue fiel. Y todos aquellos que fueren del linaje de Cristo serán fieles.

Pero lo más extraño de todo, para los oídos de la mayoría de la gente, es el hecho de que los hijos de Abraham con su última esposa, Cetura, fueron fieles.

Cuando los seis hijos de Cetura fueron grandes, para ellos “... dio Abraham dones, y enviólos de junto Isaac su hijo, mientras él vivía, hacia el oriente, a la tierra oriental” (Génesis 25:6).

Dios dijo: “Abraham mandará a sus hijos” y él lo hizo antes de que él enviara a sus hijos hacia el oriente, a la tierra oriental.

Gracias a lo que vino a suceder después, nosotros conocemos que Abraham les enseñó a observar las estrellas por señal que anunciaría para ellos el nacimiento del Mesías, a quien Dios había prometido enviar. “De la Simiente de la mujer”.

Abraham les dio dones a sus hijos. ¿Pudieron haber sido estos dones oro, incienso y mirra? A través de las Escrituras nosotros conocemos que al menos dos de los hijos de Abraham con Cetura enseñaron a sus hijos y les ordenaron a sus familias como Abraham lo hizo.

Los nombres de estos dos hijos fueron Jocsán y Madián. En Isaías 60:1-6, nosotros encontramos una profecía concerniente a Jerusalén, en torno al tiempo del nacimiento de Jesús:

“Multitud de camellos te cubrirá, dromedarios de Madián y de Epha; vendrán todos los de Seba; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas de Jehová” (Isaías 60:6).

Epha fue el nieto de Madián, quien a su vez fue nieto de Abraham, y Seba fue el nieto de Jocsán.

Muchas generaciones después de que Abraham enviase a sus hijos hacia la tierra oriental, nosotros encontramos a sus descendientes viniendo a Jerusalén; reyes del Este, llamados Madián, Epha y Seba, con muchos camellos y dromedarios en su acompañamiento, ellos llenaron por completo Jerusalén.

No es maravilla que Herodes “... se turbó, y toda Jerusalén con él” (Mateo 2:3). Herodes debió haber estado extremadamente temeroso de aquellos “tres hombres sabios”[2], quienes osaron decirle a Herodes: “¿Dónde está el Rey de los Judíos? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle” (Mateo 2:2).

Esto, hablado a Herodes, sin la protección de un ejército, habría traído muerte inmediata para ellos. Porque Herodes había asesinado a sus propios hijos para que, en su lugar, ellos no aspirasen a ser reyes de los Judíos.

Sí, Abraham ordenó a sus hijos bien y conforme a la profecía de confianza de Dios de Génesis 18:19.

Muchas generaciones después, ellos aún estaban alertas expectantes por el advenimiento del Mesías, mientras que los descendientes de Isaac lo tenían todo pero cesaron de mirar. Sin embargo, María, quien era virgen, fue escogida por Dios de entre todos los descendientes de Isaac y declarada bienaventurada para ser la madre del Hijo de Dios, el Salvador de todo el mundo.

Este maravilloso ejemplo de la planeada paternidad de Dios en acción, debiera inspirar a los padres y a las madres a criar a sus hijos en el camino de Dios. ¿Quién sabe que el hijo obediente Dios lo puede usar para Sus propósitos? Las recompensas de Dios son demasiado grandes para todos aquellos que le obedecen.

“... obedecer es mejor que los sacrificios ...” (I Samuel 15:22).

Tú también puedes tener hijos que sean obedientes y tengan vidas Pías, si tú los enseñas y los corriges de acuerdo al plan de Dios para los padres.

JOSÉ

José fue uno de los bisnietos de Abraham, de quien Dios había dicho “Porque yo lo he conocido, sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio ...” (Génesis 18:19).

José fue bien educado y bien ordenado por su padre y su madre, Jacob y Raquel, pero ellos cometieron el error de mostrarle más amor y favor que el que ellos daban a los hermanos de José. Por tanto, sus hermanos lo odiaban amargamente.

A causa de esto, cuando vino la oportunidad, ellos vendieron a José en calidad de esclavo a una caravana de Ismaelitas, quienes, en su momento, vendieron a José a un Egipcio llamado Potiphar.

Gracias a sus completas instrucciones acerca de la Palabra de Dios, José temió y obedeció a Dios aún en su esclavitud. Por ello, Dios le dio gracia con Potiphar, y José fue hecho el mayordomo sobre toda la casa que Potiphar tenía y Potiphar fue prosperado grandemente. Sin embargo, a través de la maldad de la esposa de Potiphar, José fue echado en prisión. Y nuevamente, Dios le dio gracia, esta vez con sus carceleros y José se convirtió en la cabeza sobre todos los demás prisioneros.

Dios usó a José para interpretar un sueño de un prisionero, profetizándole libertad para él en un lapso de tres días, y la libertad vino tal y como José lo había dicho.

Cuando Faraón, rey de Egipto, tuvo un sueño, el cual necesitaba interpretación, aquel hombre se acordó de José y lo dijo a faraón. José fue sacado de la prisión y cuando él interpretó el sueño de Faraón, José fue hecho segundo gobernador en Egipto y fue capaz de salvar a su familia en la gran hambre que vino sobre todo el mundo de aquel tiempo.

Es recomendable leer esta verdadera y hermosa historia, en el libro de Génesis, capítulo 37 al capítulo 47.

Dios puede usar a nuestros hijos y darles honra y lo hará si nosotros les enseñamos la Palabra de Dios, y en semejanza de Abraham, les damos mandamientos.

DANIEL

También, Daniel fue de la casa a la cual Abraham dio mandamientos; y aunque él nació muchas generaciones después que José, Daniel también fue bien enseñado en las Escrituras y fue formado para conocer a Dios en una muy especial relación de intimidad. Daniel reverenciaba a Dios por encima de todo, así que cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, lo tomó prisionero y lo trató conforme a la forma de vida de Babilonia, Daniel no se volvió atrás de los caminos de Dios. Por tanto, Dios lo bendijo y le dio gracia con el rey, a través de la interpretación de un sueño, y Daniel fue hecho gobernador junto a Nabucodonosor, sobre toda Babilonia.

Dios le dio sabiduría y Daniel continuó en tener la misma posición en Babilonia a través del gobierno de tres reyes más: Belsasar, Darío y Ciro. Durante el reinado de Ciro, Daniel fue capaz de ganar la libertad de su pueblo para retornar a Jerusalén.

Dios honra a los que le honran. Pero ¿cómo pueden nuestros hijos honrar a Dios, a menos que sus padres hayan instilado y puesto la Palabra de Dios en sus corazones desde su nacimiento hasta que ellos crezcan?

Dios te honrará como él honró a Abraham si tu das mandamientos a tus hijos como Abraham lo hizo, enseñándoles respeto y honra a sus ancianos y a sus padres. Si un niño no siente respeto ni siente honra en su corazón por sus padres, seguramente, él no caminará en los caminos de ellos con ninguna medida de fidelidad.

El mandamiento de Dios para los hijos de Israel fue “Honra a tu padre y a tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éxodo 20:12).

“Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da” (Deuteronomio 5:16).

Desde aquel tiempo hasta nuestros días, este mandamiento y esta promesa se mantienen válidos porque ambos están repetidos en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas y en Efesios 6:2-3, donde nosotros leemos:

“Honra a tu padre y a tu madre que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.”

UN MANDAMIENTO Y UN EJEMPLO

Hay otro mandamiento dado en Levítico 19:32: “delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor: Yo Jehová.”

Dios quiso enfatizar este mandamiento porque Él no dejó duda de cómo y para quién venía el mandamiento, por ello lo rubricó Él mismo “Yo Jehová” (La versión al inglés dice “Yo soy el Señor”). Además, él nos da un ejemplo de quebrantamiento de corazón de cómo Él trata algunas veces con los hijos de quienes fallan en honrar a Dios a través de la honra debida a los ancianos.

Cuando Eliseo iba caminado a través de Beth-El, después de ver a Elías ser tomado arriba al Cielo en un torbellino, un grupo de jóvenes vino fuera de la ciudad y se burlaban de él y decían “¡Calvo sube! ¡Calvo sube!”

Dios encausó a dos osos para venir fuera de los bosques y despedazar a cuarenta y dos de ellos; porque ellos no dieron honra a un hombre anciano, un profeta de Dios. Al fallar en honrar a Eliseo, ellos también fallaron en honrar a Dios y en reconocer el milagro del ascenso físico de Elías entrando en los cielos.

Al fallar en dar honra a Eliseo, a Dios y al milagro de la ascensión de Elías, ellos fallaron en honrar a sus propios padres.

Ellos no habrían encontrado semejante destino, si hubiesen sido enseñados a honrar a Dios y a sus ancianos. Por tanto, su daño fue directamente trazado por el descuido paternal.

Padres y madres, estén seguros de que el buen futuro de sus hijos está en las manos de ustedes. El buen futuro de sus hijos depende enteramente sobre ustedes los padres, de cómo obedecen ustedes a Dios, y de cómo desarrollan a sus hijos de acuerdo con el plan que Dios ha presentado planificadamente delante de ustedes en Sus Santas Escrituras.

SALMOS DE DAVID

SALMO 127

Cántico gradual: para Salomón

“Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda.

“Por demás os es el madrugar a levantaros, el veniros tarde a reposar, el comer pan de dolores: Pues que a su amado dará Dios el sueño.

“He aquí, heredad de Jehová son los hijos: Cosa de estima el fruto del vientre.

“Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.

“Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: No será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.”

SALMO 128

Cántico gradual

“Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos.

“Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y tendrás bien.

“Tu mujer será como parra que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.

“He aquí que así será bendito el hombre que teme a Jehová.

“Bendigate Jehová desde Sión, y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida.

“Y veas los hijos de tus hijos, y la paz sobre Israel.”

 


[1]La elaboración del texto en Inglés parece ser de 1980. La presente traducción es del año de 1995.

[2]Realmente esta referencia de “tres hombres sabios” está en función de los descendientes de los tres patriarcas: Epha, Madián y Seba, quienes a su vez son descendientes directos de Abraham. Esto no quiere decir que realmente eran tres hombres en sentido literal, pues en el contexto de la idea, vemos que el anuncio profético de Isaías es de multitud de dromedarios y camellos transportando cientos o quizá miles de personas.

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