Por Helen Stanley (Apuntes tomados en la Iglesia Centro Cristiano Nueva Esperanza, el sábado 16 de marzo de 2013. A menos que se haga la precisión adecuada, todas las citas bíblicas son tomadas de la Antigua Versión de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, comúnmente conocida como Versión Antigua o Versión 1909).

En la Biblia encontramos diferentes parejas. [De hecho, en el Tabernáculo, encontramos diferentes parejas que son una maravillosa enseñanza de cómo debemos comportarnos en nuestra vida individual, en nuestra vida matrimonial, en nuestra vida de familia y en nuestra comunión de iglesia]

En esta reflexión, el mensaje está dirigido a las parejas; a aquellas parejas que han decidido formar un matrimonio. Hace apenas unos minutos, mi esposo testificaba que tenemos sesenta y un años de casados. Y esos años de vida no se han dado porque yo sea perfecta o él sea perfecto. Realmente, cuando nos casamos, hicimos un pacto. Nos comprometimos a no hablarnos nuestros defectos o debilidades, cuando hubiésemos cometido algún error. Así que nos comprometimos a separarnos para orar durante algún tiempo razonable, a fin de tratar (después de la oración) aquello se había considerado un error de nuestra conducta. Obviamente fue mucho tiempo de oración el tuvimos al inicio de nuestra vida marital, pero procuramos cumplir aquel compromiso.

Bueno, en III Juan 3:2, el apóstol dice: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas cosas, y que tengas salud, así como tu alma está en prosperidad. Primeramente, la versión King James dice que es la oración del apóstol para el amado Gaio sea prosperado. Seguidamente, la palabra salud quiere decir salvación y salud. Ambos significados son aplicables a esta palabra, cuando la leemos en el texto original. Pero el énfasis es que Gaio sea prosperado. Ahora bien, de cuál prosperidad está hablando el apóstol, Juan. Seguramente, está hablando de la prosperidad espiritual, pero también habla de la prosperidad el alma (literalmente, el apóstol Juan está hablando de como tu alma está en prosperidad). Es decir, no sólo se habla de la prosperidad espiritual, sino la del alma y, por supuesto, también se habla de la prosperidad material.

¿A quién no le interesa la prosperidad matinal?

Pero ¿cómo podemos tener prosperidad en los tres niveles de nuestra vida? Bueno, vemos algunas de las parejas que la Biblia tiene, para entender cómo puede venir la tan anhelada prosperidad:

Salmo 85:10 La misericordia y la verdad se encontraron: La justicia y la paz se besaron. Encontramos una pareja interesante. La misericordia y la verdad. Cuando se ha cometido un error, eso apunta hacia la verdad. El error muestra nuestra condición, nuestra realidad. Pero esa verdad debe ser tratada con misericordia. La misericordia es amor en acción. Cuán importante es tener una actitud de misericordia, a fin de tratar correctamente la relación con la pareja.

Cuando la verdad se contrasta con la misericordia, entonces, la actitud de quien tiene la verdad será diferente. Muchas veces se apunta con el dedo, y se afirma tú eres culpable, y ese dedo flamígero no tiene misericordia. Está apuntando como un juez. No hay la más mínima expresión de gracia que aligere al culpable. Pero la misericordia (el amor en acción) permite tratar la verdad con una actitud diferente. Ambas se encontraron (yo diría en la cruz del Calvario), pero hoy se pueden encontrar en nuestros hogares, en nuestras relaciones de pareja.

He dicho que mi esposo Phillip y yo habíamos hecho el pacto de orar antes de tratar cualquier problema que hubiésemos generado. Así, después de orar, al venir a tratar aquel problema, realmente ya no lo era, pues era tan pequeño que no tenía el más mínimo sentido tratarlo. Cuando la misericordia y la verdad se encuentran, no hay problema grande, sólo hay soluciones, y viene la prosperidad.

Pero el Salmo dice también que la justicia y la paz se besaron. En el texto en inglés dice que se besaron mutuamente; es decir, ambas buscaron el encuentro del beso; no fue sólo una sino ambas. Y esto nos habla de que la justicia obtenida por gracia (por medio de Jesucristo) nos permite tener paz. Paz es el resultado del reposo. Muchos matrimonios no tienen reposo, por no tratar correctamente los problemas que se tienen en el hogar. Cada uno tiene su propia verdad; por tanto, no se rinden en mostrar misericordia; pero si se retirasen a orar, a fin de ser sensibles a la voz del Señor, a fin de ser suavizados con la misma misericordia que Él mostró para nosotros, entonces, nuestra actitud será diferente.

Sofonías 2:3 Buscad á Jehová todos los humildes de la tierra, que pusisteis en obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre: quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová. Aquí encontramos una hermosa pareja: justicia y mansedumbre. Todos los mansos buscan a Jehová. Esto es una gran verdad. Se requiere mansedumbre para buscar al Señor. Y la justicia es la expresión de la Gracia de Dios, atribuyéndonos a nosotros los beneficios del sacrificio de Cristo en la cruz. Y lo que hace esta pareja es guardarnos del furor de Jehová. Mucha gente no sabe quién es el peor enemigo a enfrentar. Realmente, no es deseable a nadie estar delante de Dios cuando empiece su furor, su ira.

Así, entendemos que la mansedumbre y la justicia son indispensables en el hogar, en la pareja. Cuán importante es tener una actitud de mansedumbre, a fin de experimentar un hogar saludable y próspero.

Sofonías 3:12 Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, los cuales esperarán en el nombre de Jehová. Otra pareja de Biblia es la humildad y la pobreza; ellas nos llevan a refugiarnos en el Señor Jehová. Pero que nos habla esta pareja. Bueno, en Filipenses 2 encontramos cómo podemos ser humildes. Para ser humildes debemos considerarnos inferiores hacia los demás. Es decir, no debemos considerar que somos superiores, sino inferiores, para servir. En el caso de las mujeres, el mandamiento de Efesios 5 es que se sometan a sus maridos como al Señor. Pero para los varones, también en Efesios 5, el mandamiento es que amen a sus esposas, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo, hasta la muerte y muerte de cruz. En ambos casos, podemos ver cómo se expresa la humildad.

Pero la pobreza no es la expresión de carencia material. La pobreza de la habla el profeta Sofonías es la del espíritu humano nuestro, donde el vacío de nuestro corazón va ser llenado del Señor. En Mateo 5 encontramos la bienaventuranza: bienaventurados lo pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Luego entonces, cuando caminamos en humildad y tenemos pobreza de espíritu, estaremos refugiados totalmente bajo las alas del Omnipotente.

Sofonías 3:13 El resto de Israel no hará iniquidad, ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa: porque ellos serán apacentados y dormirán, y no habrá quien los espante.

Aquí encontramos una pareja negativa, pero la manera de presentarse es en sentido negativo. Veamos primero la pareja en sentido negativo y enseguida consideramos la pareja en sentido positivo: no hará iniquidad, en sentido positivo hará equidad. Y no dirá mentira, en sentido positivo dirá verdad.

La equidad tiene que ver con hacer justicia. La justicia es el cumplimiento de la voluntad de Dios. Y decir verdad es la acción de hablar solamente la Palabra de Dios (santifícalos en tu Verdad, Tu Palabra es Verdad, Juan 17:17). Cuando en la pareja del hogar, se hace equidad o justicia y se habla verdad, la Gloria de Dios habitara en nuestra tierra, habitará en nuestra iglesia local, habitará en nuestro hogar, y habitará en nuestras vidas.

Cuán importante es la verdad. Muchas veces, nosotros tenemos secretos escondidos que no queremos que conozca nuestra pareja. Eso no es bueno. Siempre debemos hablar verdad, para experimentar la Gloria de Dios.

Ellos dormirán confiados.

Romanos 14:17 Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo. En este versículo encontramos una terna en lugar de una pareja: justicia, gozo y paz

I Timoteo 6:11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia (perseverancia), la mansedumbre. Cuando el apóstol escribe a Timoteo, Pablo habla de diferentes actitudes que, más allá de hacer, Timoteo debe seguir. De esas actitudes, encontramos en primer orden la justicia y, en el final de la lista, mansedumbre. Es algo semejante a un buen sándwich, donde ambas actitudes deben encerrar la piedad, la fe, el amor y la paciencia. En ellas, encontramos los tres fundamentos de la vida cristiana, donde la paciencia involucra la esperanza en sí misma, además de la fe, y el amor, en conjunción con la piedad. Y ¿qué es la piedad? Sino la expresión misma del amor de Dios para con nosotros.

La paciencia debe interpretarse como perseverancia.

Zacarías 8:3 Así dice Jehová: Yo he restituído a Sión, y moraré en medio de Jerusalem: y Jerusalem se llamará Ciudad de Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad.

Y Jerusalén será llamada ciudad de verdad. Y Jerusalén no es otra figura que la representación de la Iglesia de Jesucristo. En la Biblia, cuando se habla del Sión y de Jerusalén, se está tomando la sombra o figura de la Iglesia del Señor. Así que la Iglesia del Señor debe ser una Iglesia de la verdad. Y toda iglesia local tiene como base la familia. Así que la familia debe conducirse en la verdad, con la verdad.

Zacarías 8:8 Y traerélos, y habitarán en medio de Jerusalem; y me serán por pueblo, y yo seré á ellos por Dios con verdad y con justicia. Nuevamente la pareja que encontramos es de la verdad (en otras revisiones se lee fidelidad) y justicia. Cuán importante es la fidelidad (hablando con verdad) en la pareja del hogar.

Zacarías 8:10-13 Porque antes de estos días no ha habido paga de hombre, ni paga de bestia, ni hubo paz alguna para entrante ni para saliente, a causa del enemigo: y yo dejé todos los hombres, cada cual contra su compañero. Mas ahora no lo haré con el resto de este pueblo como en aquellos días pasados, dice Jehová de los ejércitos. Porque habrá simiente de paz; la vid dará su fruto, y dará su producto la tierra, y los cielos darán su rocío; y haré que el resto de este pueblo posea todo esto. Y será que como fuisteis maldición entre las gentes, oh casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré, y seréis bendición. No temáis, mas esfuércense vuestras manos.

Zacarías 8:16-17 Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad en vuestras puertas verdad y juicio de paz: Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis juramento falso: porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová. Nuevamente, el Señor pone énfasis en conducirnos con la verdad, en razón de nuestro prójimo, y juzgar con juicio de paz. Además, no debemos pensar el mal contra nuestro prójimo, ni amar el falso juramento, pues el Señor aborrece todas esas actitudes del corazón.

En el libro de los Hechos 4:25, es citado el rey David, el cual dijo: Que por boca de David, tu siervo, dijiste: ¿Por qué han bramado las gentes, Y los pueblos han pensado cosas vanas? Y en Santiago 1:26 Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana.

Las gentes y los pueblos braman y piensan cosas vanas. La lengua debe ser refrenada para que no hable cosas vanas. Muchas veces, nuestra imaginación se llena de pensamientos equivocados acerca de nuestra pareja. Entonces, empezamos a considerar esos pensamientos vanos como si fueran veraces (aunque no lo son), y vamos con nuestra pareja y le empezamos a gritar con palabras altaneras y actitudes groseras, sin considerar que pueden ser pensamientos ajenos a la realidad.

Colosenses 4:6 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal; para que sepáis cómo os conviene responder á cada uno. Por ello, el Señor nos anima a frenar nuestra lengua con gracia. Así deben ser nuestras palabras. Es algo similar a poner sal en nuestra lengua, para que nuestra boca sólo hable palabras de gracia. Cuando lo hacemos, entonces, en lugar de lanzar una piedra (dentro de una caja de cristal), lanzaremos bolitas de algodón, las cuales no dañan, antes son inofensivas. Pongamos freno a nuestra imaginación, pero sobre todo pongamos freno a nuestra lengua, con gracia, prefigurada en la sal, la cual da sabor a los alimentos. Pero además, la sal tiene la virtud de evitar la descomposición; la sal evita la corrupción de los alimentos y de diferentes productos que se utilizan en la cocina. Es una forma de evitar la corrupción. Luego entonces, esta sal, en nuestra boca, evitará que nosotros hablemos palabras destructivas. Esa sal en nuestra boca es la gracia.

Proverbios 15:1-2 La blanda respuesta quita la ira: Mas la palabra áspera hace subir el furor. La lengua de los sabios adornará la sabiduría: Mas la boca de los necios hablará sandeces. En efecto, la blanda respuesta aplaca la ira. Por blando debemos entender lo suave. Una palabra suave, blanda, evitará que se den consecuencias severas en la relación de pareja. Es como lanzarse bolas pequeñas de algodón, las cuales no provocan daño.

Pero la palabra áspera aumenta el furor. Cuando se empieza con un pequeño detalle, y no se tiene blandas respuestas, la ira y el furor harán severos estragos en la pareja. Muchas parejas se divorcian por no haber aplicado el principio de dar una blanda respuesta a su pareja. Y es que la fe sin obras es muerta (Santiago 2:20). No podemos afirmar que somos buenos cristianos, si nuestra conducta de pareja es reprochable o incluso si nosotros mismos estamos propiciando el divorcio, o fuimos los promotores de la separación, a causa de no tener blandas respuestas.

Somos semejantes a cajas de cristal, o casas de cristal que deben irradiar luz. Y entonces la gente vendrá de las tinieblas a buscar la luz que estamos irradiando. La gente se interesará en tener la luz que tenemos, la cual no es nuestra sino del Señor. Nosotros debemos mostrar el amor del Señor, a través de nuestras vidas.

I Corintios 13:13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad. Las tres grandes virtudes, realmente tienen como fuente u origen el amor. Cuán importante es el amor. El amor debe ser una realidad en nuestras vidas. Nosotros debemos mostrar el amor de Cristo en nuestros corazones y en nuestra conducta exterior cotidiana.

Proverbios 3:13-24 Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia: Porque su mercadería es mejor que la mercadería de la plata, Y sus frutos más que el oro fino. Más preciosa es que las piedras preciosas; Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar á ella. Largura de días está en su mano derecha; En su izquierda riquezas y honra. Sus caminos son caminos deleitosos, Y todas sus veredas paz. Ella es árbol de vida á los que de ella asen: Y bienaventurados son los que la mantienen. Jehová con sabiduría fundó la tierra; Afirmó los cielos con inteligencia. Con su ciencia se partieron los abismos, Y destilan el rocío los cielos. Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la ley y el consejo; Y serán vida á tu alma, Y gracia á tu cuello. Entonces andarás por tu camino confiadamente, Y tu pie no tropezará. Cuando te acostares, no tendrás temor; Antes te acostarás, y tu sueño será suave.

La sabiduría y el entendimiento traen la felicidad, la dicha. Si queremos tener dicha y felicidad en el hogar, busquemos la sabiduría y el entendimiento. No olvidemos que el principio de la sabiduría es el temor de Dios. Al estar concientes de Dios, tendremos temor de Jehová, y este temor nos llevará a ser sabios.

Cuando nos acostemos no tendremos temor, antes nuestro sueño será placentero y dulce.

Proverbios 25:11 Manzana de oro con figuras (adorno) de plata es la palabra dicha como conviene. El árbol de vida es Jesucristo (Proverbios 11:30; 3:18)

Siendo Jesucristo el árbol de vida, Él nos provee frutos de oro con adornos de plata para llevar a nuestra pareja, a fin de edificarla.

Proverbios 21:9 Mejor es vivir en un rincón de zaquizamí. Que con la mujer rencillosa en espaciosa casa.

Proverbios 21:19 Mejor es morar en tierra del desierto, Que con la mujer rencillosa é iracunda.

Proverbios 29:22 El hombre iracundo levanta contiendas; Y el furioso muchas veces peca.

Eclesiastés 7:9 No te apresures en tu espíritu á enojarte: porque la ira en el seno de los necios reposa.

Cuán importante es dejar las rencillas. Éstas sólo provocarán que el varón de la casa desee estar lejos de su mujer. Nada grato se encuentra en la casa de rencillas. La furia y la rencilla llevan a la gente a cometer locuras. La rencilla hace transgredir la ley.

Proverbios 15:4 La sana lengua es árbol de vida: Mas la perversidad en ella es quebrantamiento de espíritu.

Marcos 4:22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de descubrirse.

Lucas 8:17 Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida, que no haya de ser entendida, y de venir á luz.

Lucas 12:2 Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que no haya de ser sabido.

Nada podemos ocultar. Todo lo que en oscuridad pretendamos esconder, a la luz habrá de salir.

David dijo que sus pecados no eran ocultos para el Señor (Salmo 69:5). Por tanto, lo correcto es declarar nuestro pecado a Dios, a fin de alcanzar misericordia (Salmo 32:5). Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para que nos perdone (I Juan 1:9). Yo dije: confesaré mi pecado y seré perdonado.

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