POZO DEL VIVIENTE QUE ME VE

Sacaréis aguas con gozo del pozo de la salvación. Isaías 12:3

Publicación mensual. Año I. Número 12. Diciembre/2009, Tijuana, Baja California. Méx.

El pozo en el desierto es vida en medio de un ambiente de muerte. La Biblia habla de diferentes pozos de agua, los cuales son representativos de diferentes enseñanzas para nuestra vida. Beer–Seba es el pozo (Beer) del Pacto (Seba), sombra y figura del lugar donde nosotros encontramos salud total y absoluta. Isaac, cuando se encontró con Rebeca, venía del Pozo del Viviente que me ve (Génesis 24:62). Hoy, Rebeca prefigura a la Iglesia Gloriosa que habrá de casarse con el Isaac celestial, Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. El encuentro es cerca del Pozo del viviente que me ve.

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En esta edición, haremos un paréntesis, respecto de las siete doctrinas leche. Ya habíamos iniciado la Doctrina de la Fe en Dios. Pero, en esta ocasión, estaremos meditando acerca de las seis ciudades de refugio del Antiguo Testamento, las cuales son una hermosa sombra o figura de la Iglesia del Señor Jesucristo, y del Seno de Abraham, del cual se habla en el Evangelio de Lucas (16:19-31).

Esta enseñanza de Las Seis Ciudades de Refugio es un suplemento de la sección llamada Patmos, la cual se formó a partir del mes de octubre de este año. Para todos nuestros lectores que se encuentran en una “Isla de Patmos” escribimos este espacio, y esperamos en Cristo que sea de bendición, y de alivio.

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LAS SEIS CIUDADES DE REFUGIO

De acuerdo con la Ley dada a Moisés, la sangre derramada por un hombre era pagada con sangre (Génesis 9:6; Éxodo 21:12; Números 35:30-34). La ley era ojo por ojo, diente por diente; sangre por sangre. Sin embargo, cuando el hombre cometía homicidio por error (pues no deseaba la muerte de su prójimo, y por accidente le quitaba la vida) tenía un lugar en alguna de las seis ciudades de refugio (cf. Éxodo 21:13-14; Números 35:6-34 Deuteronomio 19:1-13 y Josué 20:1-9).  Estas ciudades muestran la Gracia enseñada a Israel, de acuerdo con Romanos 15:4 y I Corintios 10:11. Es decir, Dios nos muestra que lo escrito en el Antiguo Testamento es para nuestra enseñanza y admonición (ejemplo). Josué 20:1-9  en ese capítulo, al igual que en Deuteronomio, se muestran las seis ciudades de refugio.

Estas seis ciudades eran de Levitas, pero se localizaban dentro de las heredades de las demás tribus. A cualquiera de estas ciudades se allegaba el homicida culposo (aquel que no había deseado la muerte de su prójimo), y explicaba su causa delante de los ancianos de la ciudad.

El asilo era para israelitas y para extranjeros y peregrinos, que habitaban en Israel (Números 35:15). En las puertas de estas seis ciudades, los ancianos juzgaban la causa, y si consideraban que el homicida había matado sin la intención de hacerlo, entonces, le dejaban entrar en la ciudad y ahí podía permanecer hasta la muerte del Sumo Sacerdote. Y, con la muerte del Sumo Sacerdote, el homicida culposo salía libre y podía regresar a su hogar.

Ahora bien, el hecho de huir a cualquiera de esas ciudades de refugio era en razón de que el pariente del muerto podía tomar venganza, matando al homicida culposo. De esta manera, se reitera, la Gracia de Dios estaba siendo mostrada al pueblo de Israel.

Aquellas ciudades fueron Cedes, Sichêm, Hebrón, Beser, Ramot y Golán. Con ellas, Dios proveyó Gracia para Israel. La séptima ciudad de refugio, en el Antiguo Testamento, era el Seno de Abraham (Lucas 16:19-31), y en el Nuevo Testamento la séptima ciudad de refugio es la Iglesia. Nosotros habíamos pecado por error, y creíamos que honrábamos a Dios, pero con nuestros hechos lo negábamos; por ello, el Señor proveyó una ciudad de refugio para nosotros, a fin de allegarnos a ella, para no morir. Además, en el caso nuestro, el Sumo Sacerdote, Cristo Jesús, ya murió por nosotros; así que ahora somos libres en Él.

Las seis ciudades fueron para protección para los israelitas (homicidas por culpa y no por dolo), figura de la manifestación de la Gracia de Dios.  El Señor las dio a Israel, para que tuviesen protección aquellos homicidas por culpa; y esas ciudades son ejemplo para nosotros. Tales ciudades son vistas como verdades reveladas para nosotros, pues cada una tiene un mensaje, por el significado de cada nombre de ciudad.

Cedes significa “Lugar Santo, separado; lugar sagrado”. Esta ciudad se ubicaba en la parte sur del territorio de Judá (Josué 15:23). Existe la posibilidad que sea la también llamada Cades-barnea. Esta ciudad, originalmente, fue derrotada por Josué, y fue una ciudad dentro del territorio de Neptalí. Se le llamaba también Cedes de Nephtalí, pero al igual que las otras cinco ciudades, era una ciudad Levita.

Siendo Cedes, en su significado, un lugar santo, separado, sagrado, nos muestra uno de los aspectos de la Iglesia del Señor Jesucristo. Así es, la Iglesia corresponde a un lugar de santidad; es el sitio separado para que el Señor se manifieste de manera plena.

Dios está en todas partes, pero Su Gloria se manifiesta en este lugar santo llamado Iglesia. Cuando el Señor se reveló a Moisés, le habló desde la zarza ardiendo y le dijo <<quita tus sandalias de tus pies, porque el lugar que pisas es santo>> (Éxodo 3:5).

Cuando el Apóstol Pablo les escribe a las iglesias de Roma, Corinto, Efeso y Colosas, les llama santos a los miembros de esas iglesias: <<a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados santos>> (Romanos 1:7); <<a la iglesia de Dios que está en Corinto, santificados en Cristo Jesús, llamados santos>> (I Corintios 1:2); <<a la iglesia de Dios que está en Corinto, juntamente con todos los santos>> (II Corintios 1:1); <<Según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha>> (Efesios 1:4); <<A los santos y fieles en Cristo que están en Colosas>> (Colosenses 1:2).

Estar en la iglesia local en la que Dios nos ha puesto es una bendición, pues la iglesia es un sitio santo, y la santidad de ese lugar viene del Señor Jesucristo. Hoy, la iglesia se compone de pecadores redimidos, a la manera de Mateo 21:31-32; en este pasaje vemos a los personajes más reprobados de la sociedad judía, a los publicanos (cobradores de impuestos) y a las rameras (prostitutas) caminado hacia la redención y la santidad que trae la salvación del Señor Jesucristo.

Hoy, la Iglesia es un lugar santo y nos da seguridad. A la Iglesia y a Dios nadie puede llegar por esfuerzo propio; <<no por obras, para que nadie se gloríe>> (Efesios 2:9). Y para entrar a la ciudad de refugio se necesita una puerta, y la puerta es Jesucristo (Juan 10:7 y 9)

La Iglesia es un lugar santo para los que estamos sucios. Dios está haciendo un llamamiento para todos los que están sucios, (los limpios no necesitan ser limpiados, ni los sanos necesitan de médico). Y en este llamamiento, los publicanos y las rameras van delante, porque creyeron a la predicación de Juan el Bautista.

En realidad el Señor vino a buscar pecadores; Él no vino a buscar justos (Lucas 15:1-10, especialmente vs. 7-10). El gozo del cielo es el arrepentimiento de los pecadores. Proverbios 30:12; 16:2 y Lucas 18:9-14 Estos pasajes nos hablan de cómo mucha gente confía en su propia limpieza, pero a los ojos de Dios son como trapos de menstruo. Hoy, el Señor tiene un llamamiento para todos los que han pecado; todos los que son oprimidos del pecado son llamados a estar en el lugar santo que es la Iglesia. Y es que en esta tierra hay gente moralista y religiosa, pero ello no les salva y tienen como fin último el infierno, por no arrepentirse.

Dios ha preparado un lugar santo (Cedes) donde podemos recibir perdón. El llamamiento es con el fin de concedernos perdón (Mateo 9:13-14, leer especialmente el versículo 13).

Hebreos 6:18 Por Gracia, hoy podemos vivir en Cedes, y mientras vivamos en esta ciudad debemos hacerlo en santidad, porque es un lugar santo.

Cristo vino a nuestra vida (es decir, el Señor vino a lo más bajo y lo más vil) y nos limpió (Romanos 5:8-10). Nosotros éramos los peores, pero hoy Dios nos está haciendo los mejores. Así que nosotros debemos juzgar nuestra vida cristiana, para no ser juzgados por Dios ni ser castigados por Él (I Corintios 11:31-32). Los que no se juzgan a sí mismos se vuelven atrás del camino.

II Pedro 2:20 Y nosotros tenemos la unción del Santo, porque hemos llegado al lugar santo, Cedes, a fin de participar de la Santidad del Señor.

II Pedro 2:21-22 Nosotros debemos tener conocimiento espiritual de las cosas; y no debemos permanecer en la naturaleza sucia y puerca del pecado. Si tenemos la naturaleza de Cristo podemos rechazar la inmundicia. Es decir, podemos permanecer limpios.

La iglesia local es para sucios, pero no para permanecer en la suciedad, sino para ser limpiados por la Palabra. La Iglesia no es tintorería. Debe haber disciplina para mi corrección, porque la Iglesia es un Lugar Santo.

Santiago 4:5 Los impíos no tienen quien los cele [Ezequiel 20:38  Dios va a apartar a los rebeldes de su tierra, para limpiarla; Él no quiere rebeldes en la Iglesia].  Isaías 4:7 Mientras yo viva en Cedes, debo vivir en santidad, porque el pecado de obstinación es rebelión, pero Dios nos ha llamado a santificación (I Samuel 5:23).

Sichêm o Siquem quiere decir “Fuerza”, “Hombro”. Esta ciudad estaba situada en territorio de Efraín. Antes de la conquista ya era una ciudad importante. Cuando Israel conquistó la tierra, Siquem vino a ser un importante distrito y ciudad dentro de la tierra de Efraín, pero fue constituida una ciudad de refugio. Se le localizaba muy cerca del Monte Ebal y en los límites territoriales con Manasés. Ambos, Efraín y Manasés, fueron hijos de José, pero adoptados por Jacob, para llamarlos del nombre de Israel.

Esta ciudad, nos muestra que es sobre los hombros de Jesucristo que se levanta la Iglesia del Señor. Sobre el hombro de Cristo estuvo la cruz y la carga de toda la humanidad, para redimirnos y hacernos parte de Su Iglesia. Isaías 9:6 <<y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz>> (Isaías 9:6). El profeta nos habla del Señor Jesucristo; los cinco nombres anunciados en el pasaje hablan del Mesías, pero antes de dar los nombres, el profeta anuncia que el principado es sobre Su hombro. El hombro nos habla de fuerza y de poder. Sobre el hombro del Señor descansa el principado de Su Reino. La Iglesia es un lugar de fuerza: ahí descansa la fuerza del Señor.

Mateo 11:28-29 <<Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar…>> A Sichêm deben venir los cansados, los débiles, los tristes...  Es decir debemos congregarnos para descansar los unos en los otros.

Isaías 40:11 En este pasaje, el profeta nos presenta al Señor como un pastor (del cual también habla Juan 10), llevando a los corderos y a las ovejas recién paridas. Es decir, el Señor lleva nuestras cargas, para hacernos ligera la marcha. Él marcha con nosotros a nuestro lado, y nos ayuda en las cargas pasadas de la vida. Por otra parte, Él es el Buen Pastor y, cuando alguna oveja se aleja, Cristo va y la busca y al encontrarla, la echa sobre sus hombros y la lleva con gozo, y la vuelve al aprisco (Su Iglesia, Siquem). De esta manera entendemos que el lugar de reposo y paz para nosotros fue la cruz, llevada por Cristo en Su hombro, pero sólo se vuelve realidad para los que creen.

I Pedro 2:24 Cristo Jesús llevó toda la carga del pecado. Así, el hombro y pecho del Señor son suficientes para el cansado.

En la Iglesia, Dios nos fortalece; es ahí donde tomamos fuerza y aliento.  Salmo 132:13-18  Sión es figura de la Iglesia del Señor. Y la Iglesia no es para fuertes ni para autosuficientes, la Iglesia es para los débiles y cansados. A la Iglesia venimos a recibir fuerza de Dios.

Hebrón significa “Comunión”, “Compañerismo”. Esta ciudad se localizaba en los montes de Judá, a unos treinta kilómetros al sur de Jerusalén, y unos veinticinco kilómetros al oeste del Mar Muerto. Era una ciudad muy importante. Desde antes de la conquista, la ciudad era ya muy antigua. Se conocía también como Mamre, lugar al cual vino Abraham, después de separarse de su sobrino Lot. Y de hecho, esta ciudad es más antigua que la ciudad de Zoán en Egipto (Números 13:22). Hebrón también fue conocida como Chîriat-Arba o la ciudad de Arba. Y también se conocía como La Ciudad de Los Libros.

Siendo Hebrón el lugar del compañerismo y de la comunión, nos prefigura a la Iglesia como el lugar propio para los solitarios. <<Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en la morada de su santuario (Su Iglesia): el Dios que hace habitar en familia a los solos; que saca a los aprisionados con grillos>> (Salmo 68:5-6). La Iglesia es un lugar para solitarios. [Amémonos de corazón puro y de puro corazón]. La soledad no implica falta de compañía, sino falta de comunión. Soledad es un silencio interno. Cristo nuestro amigo y el Padre celestial pueden mitigar esa soledad. Cristo nunca nos dejará ni nos desamparará. La Iglesia es el lugar para las viudas y para los huérfanos. Ana (la viuda de ochenta años que describe Lucas 2:36-38) pudo servir al Señor, porque Dios hace habitar en familia a los solos.

Isaías 59:1-2 Pero el pecado e iniquidad hacen separación y división. El pecado nos separa de Dios.

Hebrón o unión tiene el significado de tenernos unidos a Dios. Él está dentro de nosotros y nosotros en Él. <<El que se une al Señor un Espíritu es con Él>>. <<Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos>> (Gálatas 3:27). Nada ni nadie nos puede separar de Cristo; Él está en nosotros y nosotros en Él. Él no cesa su amor por nosotros. Cristo es tan manso y humilde que no se separa de nosotros; Él siempre está ahí.

En esta tierra podemos encontrar familias reales, pero su reinado es efímero y termina; sin embargo, en la familia Divina, el reinado no termina jamás. Esta realeza es eterna.

Realmente, Dios quiere que entremos y habitemos en familia eternamente.

Beser quiere decir “Plaza Fuerte, Lugar Inaccesible”. Esta ciudad se localizaba en territorio de Rubén, y también fue separada para los Levitas, a fin de constituirse en una ciudad de refugio para los homicidas culposos.

Beser nos muestra el propósito de Dios de levantar un lugar fuerte, donde los santos no tengan debilidad alguna. La Iglesia del Señor es la plaza fuerte, el lugar inaccesible, donde la condenación no puede tener lugar. Esta plaza fuerte es un cerco de protección del Señor para nosotros. Esto significa que nada puede separarnos del amor de Dios. Es Su amor la muralla fuerte que nos tiene seguros, dentro de Su Iglesia.

<<¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está á la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: Somos estimados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro>> (Romanos 8:34-39). Su muralla de amor nos guarda seguros.

Así, dentro de la Iglesia somos más que vencedores: <<todo lo puedo en Cristo que me fortalece>> (Filipenses 4:13).

<<Diga el débil fuerte soy>> (Joel 3:10).

Nosotros somos Beceeritas. El enemigo querrá hacernos sentir que no podemos pelear en contra de él, pero nosotros estamos dentro de una Plaza fuerte. La iglesia no está diseñada para esperar los ataques del enemigo, sino para ir y avasallar las puertas del infierno: <<y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (la Iglesia)>> (Mateo 16:18).

Goliat fue derrotado por David. Un gigante cayó a manos de un jovencito.  La diferencia (la fuerza) fue que David venía en el nombre de Jehová de los Ejércitos (I Samuel 17:45-47). Nosotros debemos despojar al hombre fuerte, atándolo primero (Lucas 11:21-22). Y se necesita Palabra y Unción para vencer. Dios nos hace fuertes en las batallas, en pruebas y luchas (Hebreos 11:34).

Ramot es “Lugar Exaltado, Lugar Alto”. Ciudad ubicada muy probablemente al Nordeste de Galaad, al Este del Jordán. Salomón la convirtió en una capital de distrito. Galaad era una cordillera escarpada, pero también cuenta con llanuras de pastisales buenos para los ganados. De Galaad se obtenía un bálsamo que se utilizaba en la medicina (Jeremías 8:2).

Ramot, el lugar exaltado, el lugar alto, nos muestra el destino final de la Iglesia. De acuerdo con Efesios 2:5-6, nosotros ya estamos sentados en lugares celestiales con Cristo. Y conforme al Salmo 113:5-9 La iglesia local es para los deprimidos y para los humillados, a los cuales el Señor quiere exaltar. Dios quiere exaltarnos, a pesar de que haya quienes vean mal a la Iglesia.

<<SI habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado á la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria>> (Colosenses 3:1-4).

En el pasaje de Colosenses, encontramos una doble cerradura; esa cerradura se compone Cristo y Dios. Y aunque debemos estar contentos con lo presente y con nuestra iglesia local, Dios quiere que sepamos que ya estamos reinando con Él, en los cielos. Dios nos quiere exaltar y enseñar a reinar.

De ser humillados por causa del Nombre del Señor, Él nos exaltará cuando fuere tiempo. En esta tierra no hay un ser que haya sufrido una humillación más grande que la padecida por el Señor Jesucristo. <<Humillaos bajo la poderosa mano de Dios, y Él os exaltará cuando fuere tiempo>> (I Pedro 5:6 y Santiago 4:10). Golán (también conocida como Gaulón) significa “Círculo Cerrado”. Esta ciudad se localizaba en Basán, dentro de la región de la tribu de Manasés, al este del Río Jordán.

Esta ciudad nos muestra que la Iglesia es un círculo cerrado, bien cerrado. Es un vallado y nos enseña que dentro de la Iglesia hay refugio (II Corintios 6:17-18). Dios nos ha puesto un cerco, para que el diablo no nos toque: <<¿teme Job a Dios de balde? ¿No le has tú cercado a él, y a su casa, y a todo lo que tiene alrededor?>> (Job 1:9-10). Sólo Dios puede permitir que el cerco sea abierto. Él nos llama a dejar la tentación. Él está llamando a los que padecen tentación. Dios tiene la iglesia local para estar separados del mundo. De hecho, Golán también significa donde hay una separación.

Job 1:8-10 Satán sabía que Job estaba dentro de un círculo. En la Iglesia está el Sumo Sacerdote, el cual es Cristo (Hebreos 4:14-16). Cuando caemos, la caída se da por no refugiarnos en la iglesia local, porque ahí envía Jehová bendición y vida eterna (Salmo 133). En este Salmo, el óleo es el Espíritu Santo; la cabeza es Cristo; el Monte de Sión es la Iglesia; Golán o Gaulón es la separación de lo que el mundo y satán ofrecen. Consideremos que la prosperidad no radica en cuánto tenemos, sino cuánto Dios nos bendice.

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La Glosa final de este estudio es la siguiente:

Dios dejó, a manera de ejemplo, en el Antiguo Testamento seis ciudades de refugio, para el homicida no intencional. Con ellas, Dios proveyó Gracia para Israel. Esas ciudades son:

Cedes: “Lugar Santo, separado; lugar sagrado”.

Sichêm: “Fuerza”, “Hombro”.

Hebrón: “Comunión”, “Compañerismo”.

Beser: “Plaza Fuerte, Lugar Inaccesible”.

Ramot: “Lugar Exaltado, Lugar Alto”. Y

Golán: “Círculo Cerrado”.

La séptima ciudad de refugio, en el Antiguo Testamento, era el Seno de Abraham (Lucas 16:19-31), y en el Nuevo Testamento la séptima ciudad de refugio es la Iglesia.

 

 

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