POZO DEL VIVIENTE QUE ME VE

Sacaréis aguas con gozo del pozo de la salvación. Isaías 12:3

Publicación mensual. Año II. Número 14. Febrero/2010, Tijuana, Baja California. México.

El pozo en el desierto es vida en medio de un ambiente de muerte. La Biblia habla de diferentes pozos de agua, los cuales son representativos de diferentes enseñanzas para nuestra vida. Beer–Seba es el pozo (Beer) del Pacto (Seba), sombra y figura del lugar donde nosotros encontramos salud total y absoluta. Isaac, cuando se encontró con Rebeca, venía del Pozo del Viviente que me ve (Génesis 24:62). Hoy, Rebeca prefigura a la Iglesia Gloriosa que habrá de casarse con el Isaac celestial, Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. El encuentro es cerca del Pozo del viviente que me ve.

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Con esta publicación, hemos de continuar nuestro peregrinar en todos los planos de la Doctrina de la Fe en Dios. En ejemplar número 13, vimos las cuatro fronteras de la Fe, y la Fe en una cáscara de nuez. Veamos hoy cómo desarrollar Fe Creativa, a partir de la vida de Elías y el Reto del Monte Carmelo.

DESARROLLANDO FE CREATIVA:

La Fe Creativa, en su fase inicial es la que nos trajo a la Salvación; pero también es uno de los nueve dones del Espíritu Santo; en la calidad de don espiritual, la Fe Creativa es repartida a aquellos a quienes el Espíritu Santo quiere. Es decir, en calidad de don del Espíritu Santo no todos tienen Fe Creativa. Ésta es uno de los nueve dones espirituales, los cuáles deben operar en la iglesia local, a fin de que funcione como Cuerpo de Cristo, y todos los miembros se interesen los unos por los otros (I Corintios 12:9 y 11).

Ahora bien, a pesar de ser un don, requiere de ser ejercitado, a fin de desarrollar todo el potencial que tiene este don, y alcanzar su plenitud. Por ello, todos los que tienen el don de fe deben saber que hay un modelo o patrón en la Biblia, a fin de lograr ese desarrollo. Ese patrón lo diseñó Dios a partir de la vida del profeta Elías. Pero además, es importante que todo creyente conozca este modelo, a fin de identificar la obra de Dios en su propia vida, y pueda operar en la medida de Fe que Dios le dio. Veamos pues este modelo:

 

La Fe Creativa requiere de una palabra Rhema para operar. Elías pudo hablar al rey Acab la palabra que Dios le había dado, en relación a que no llovería sino por la palabra de Elías; y esa palabra Elías la diría cuando Dios se lo ordenara (I Reyes 17:1). La Fe Creativa convierte al creyente en boca de Dios; es una palabra que dará inicio a cosas nuevas específicas para esa ocasión (Isaías 55:11).

Cristo, nuestro modelo perfecto en todo, siempre esperó en Su Padre, y cuando habló, siempre fue lo que Su Padre habló y respaldó las palabras de fe con sus obras sobrenaturales (Juan 14:10-11 y 24, y 12:47-50).

Cuando se ha hablado una palabra de Fe Creativa, hay que aprender a depender totalmente del dicho de Dios y confiar que Dios obrará lo que hablamos en Su Nombre. No debemos ayudar a Dios; no debemos forzar las cosas, para que la palabra se cumpla. La falta de lluvia afectaría a todos y, en lo natural, también a Elías. Por ello, Elías debía depender de Dios, a fin de no ser afectado; y el Señor le proveyó a Elías, sobrenaturalmente, su alimento, por medio de cuervos, y su agua, en forma natural, hasta que el arroyo de Cerit se secó (I Reyes 17:2-7). El reposo de Fe es necesario y nos enseña a depender de Dios por entero. Elías aprendió que Dios puede suplir milagrosamente; por ello, el profeta esperó cada día su sustento.

El pueblo de Israel tuvo que recibir la disciplina de la demora, a fin de aprender a depender de Dios (Deuteronomio 8:2-4); sin embargo, cada día vieron la provisión de Dios, durante cuarenta años (Éxodo 16:4). Cristo también estuvo en el desierto cuarenta días de ayuno; durante ese ayuno, el Señor fue tentado del diablo, por medio de hambre, pero fue el tiempo en que aprendió a depender de la Palabra recibida de Dios (Mateo 4:1-4).

Para desarrollar Fe Creativa, es necesario cultivar la humildad. Es más fácil recibir de cuervos que de otras personas; sobre todo si se trata de una viuda pobre; pero eso era lo que debía hacer el profeta: obedecer, en humildad, la palabra dada por Dios e ir a Sarepta de Sidón y pedirle a una viuda pobre, que ni siquiera era Israelita, que primero le diera a él de comer y luego comiese ella y su hijo (I Reyes 17:8-16). Esta mujer viuda tenía el corazón preparado por Dios, a fin de sustentar al profeta; y Elías no tenía que cuestionar lo dicho por el Señor, sino actuar en fe con sumisión (Lucas 4:25-26). La humildad precede a la gracia de Dios; y la gracia es la provisión para que los propósitos de Dios se cumplan (Santiago 4:6-7).

El ministerio poderoso de Cristo fue sustentado materialmente por mujeres (Lucas 8:3). Cristo apreció lo que una viuda pobre echó en el gazofilacio (caja de las ofrendas), más que lo mucho que echaban los ricos de lo que les sobraba (Marcos 12:41-44), así que la humildad coopera con la voluntad de Dios, porque libera la gracia.

La fidelidad es la fe que se mantiene bajo presión de la adversidad. Para desarrollar la Fe Creativa, el profeta fue aún más probado, en medio de la ya difícil prueba.

Algunos dirían que “le estaba lloviendo sobre mojado”, cuando el hijo de la viuda murió. Pero el profeta se encerró a orar con el cuerpo del niño, y Dios oyó al profeta, y el niño resucitó.

Elías fue puesto en esa situación, para que desarrollara más y se ejercitara en su Fe Creativa (I Reyes 17:17-24). El que opera el don de fe debe ser fiel en decir lo que Dios dice, sin modificar el mensaje por la presión de las circunstancias o el dolor.

Pablo experimentó esta presión, y tuvo respuesta de muerte, pero esto era propiciado por Dios, para desarrollar fidelidad. Al confiar en la fidelidad de Dios, quien resucita a los muertos, y no confiar en uno mismo, la Fe Creativa se desarrolla (II Corintios 1:9; I Timoteo 1:12).

Nuestro Señor Jesucristo también experimentó la presión de las circunstancias, hasta la misma muerte, y fue oído por su temor reverente; y al soportar la presión aprendió la obediencia, y pudo cumplir la voluntad de Su Padre (Hebreos 5:7-9).

La fe debe ser, por naturaleza, radical para imperar sobre cualquier obstáculo; así que Dios va a desarrollar determinación. Después de tres años de no llover, Samaria se moría de hambre; las bestias de trabajo morían también de hambre y sed. El rey Acab pensaba que Elías tenía la culpa; Acab era un rey malo; era cruel de corazón, muy duro; y ahora el mandamiento de Dios para el profeta era que éste se presentara ante Acab, y le diera instrucciones para que reuniera a los 450 profetas de Baal y los 400 de profetas de los bosques, y se probara ante los ojos del pueblo quién era el verdadero Dios, si Baal o Jehová. El profeta manda el recado al rey: <<vive Jehová, delante del cual estoy, que hoy me mostraré ante ti>>. La Fe Creativa fue dada para enfrentar retos imposibles y confiar en la palabra dada por Dios, para caminar con determinación en ella, con la seguridad de que el Señor la cumplirá. Estando ya en el monte Carmelo, Elías dio instrucciones a los profetas de Baal para que pidiesen fuego; esto lo hizo Elías, por palabra de Dios (I Reyes 18:25-29 y 36). El Señor le dio dominio a Elías, y éste no titubeó, antes hizo puntualmente lo que Dios le mandó (II Corintios 2:17). Este dominio espiritual impidió que el diablo respondiera a los profetas de Baal, pues estaba atado, y su obra estaba siendo saqueada (II Corintios 10:4-5). Cristo dijo que el dominio lo ejerce el más fuerte. Hubo quienes pretendían que el poder del Señor Jesucristo venía de Belcebú, pero el Señor Jesús les aclaró que ese poder provenía del Espíritu Santo, a fin de saquear la casa del valiente

Así, el Señor Jesús, con determinación actuó y saqueó la casa del valiente (Mateo 12:27-29 y Lucas 11:21-22).

En este punto, realmente veremos tres diferentes aspectos de la Fe Creativa. Concretamente, debemos desarrollar conocimiento en tres diferentes circunstancias, a fin de que opere la Fe Creativa:

6° A. Conocimiento de Dios.- Elías reunió al pueblo y restauró el altar de Dios, al colocar doce piedras en ese altar, conforme a la palabra de Jehová dada al pueblo de Israel. Así lo había ordenado Dios y así lo había recibido, por mandato, la nación.

El altar de Dios es para darle adoración; las doce piedras muestran doce principios de fundamento, y también hablan de la confianza de Dios con su pueblo. El altar es un memorial de que fue Dios quien puso nombre a Israel (el guerrero de Dios), quien prefigura el nombre de la nueva criatura en Cristo Jesús (Génesis 32:28).

Además, el altar fue edificado en el nombre de Jehová; es decir, de parte de Dios. El altar así restaurado nos habla del mismo Corazón de Dios, figura del Calvario, como la fuente de toda bendición. Y Elías tuvo una revelación de Dios mientras edificaba el altar, porque lo centró en Jehová mismo, y además sabía que el corazón del Señor sería tocado sólo mediante el sacrificio (Daniel 11:32 y Éxodo 20:24-26). Ése es el secreto del creyente que conoce a Dios, y sabe con toda certeza que todo lo va a recibir sólo mediante la ofrenda de Cristo (I Pedro 2:5).

Nuestro Redentor sabía que para que el camino al Padre se abriera, era necesario un sacrificio perfecto; por ello, el Señor Jesús no habría de ofrecer un toro, sino Él mismo era la ofrenda y, con ella, nosotros vinimos a ser aceptos, por medio de el Amado de Dios (Hebreos 9:12; 10:19-22; y Efesios 1:6).

6° B. Conocimiento de la Gracia.- El toro ofrecido sobre la leña del altar prefigura la ofrenda de Cristo en la cruz (I Reyes 18:33-35); y el agua sobre la leña, así como el llenado de la reguera (zanja), prefiguran la purificación del pueblo, mediante la Palabra de Dios (Juan 15:3 y Efesios 5:26). Esa agua fue derramada tres veces con cuatro cántaros; es decir los doce cántaros, fueron una provisión para las doce tribus de Israel, cubriéndolas totalmente con la Gracia de Dios.

En forma natural, la madera mojada no encendería, pero el profeta sabía que de ese modo no habría duda que Dios lo haría de manera sobrenatural, y rebasaría lo imposible, tal y como la Gracia rebasa la ley que condena al pecador (Romanos 5:20; I Timoteo 1:14; I Corintios 15:10).

 

El precio pagado es inconmensurable, pues la misma vida del Hijo de Dios fue entregada para nuestra salvación, pero el pecador la recibe de manera gratuita, sólo de Gracia.

La Gracia es Cristo, dado por entero a nosotros; no hay mérito nuestro, excepto el recibir, por fe lo que para nosotros es imposible (Romanos 8:32; Efesios 2:8; Juan 1:16-17).

6° C. Conocimiento del Celo de Dios.- El Señor hizo descender fuego del cielo, figura del Espíritu Santo, en respuesta a la oración obediente de Elías. El profeta había declarado que todo lo había hecho, como Dios se o había mandado (I Reyes 18:36-40). El fuego consumió el holocausto y lamió las piedras mojadas. Con ello, el corazón del pueblo se volvió a Dios y le adoró. El pueblo fue convencido por el poder de Dios. De igual manera, el Espíritu Santo nos convence de pecado, de justicia y de juicio, para volvernos a Dios, arrepentidos. El celo de Dios llevaría al profeta Elías a ejecutar a novecientos cincuenta profetas falsos, por haber desviado el corazón del pueblo de Israel en pos de dioses ajenos (Deuteronomio 13:1-5).

El propósito de la palabra de fe dada es que la gente se acerque a Dios, y que sólo el Señor sea glorificado. Dios tiene celo y no desea compartir Su Gloria con nadie más (Santiago 4:5).

Cristo vino para ser la boca de Dios y hablar las palabras de fe que trajeran a todos la Salvación; el Señor Jesús recibió la encomienda de glorificar a Padre y no a esculturas (Isaías 42:6-8): ese es su celo santo y debemos conocerlo para no usurpar Su Gloria.

Finalmente, la Fe Creativa se desarrolla cuando se aprende a reposar en fe, en cuatro maneras diferentes:

7° A. Reposando en Dios, velando.- I Reyes 18:41-46 Elías dio la palabra de Fe al rey Acab, en el sentido de que la lluvia venía sobre el territorio de Israel. Sin embargo, Elías no se fue a descansar; no dejó todo para que las cosas sucediesen. Más bien, el reposo vino cuando el profeta se postró a orar, con su rostro escondido entre las rodillas; esta actitud es una figura de replegarse en el espíritu, a fin de estar en contacto con Dios, intercediendo hasta que sucediera lo que había hablado. En este tiempo de oración, el profeta mandó, por siete ocasiones a su criado, para ver si veía alguna nube subir de la mar y, simultáneamente, él se mantuvo en oración; no interrumpió la intercesión, hasta que el criado vio la pequeña nube, como la palma de una mano (figura de dominio), que subía del mar, y se lo avisa al profeta. Inmediatamente, el profeta manda a su criado que lo avise al rey y le diga que unza su carro y descienda, porque la lluvia no ataje al rey. Enseguida el cielo se oscureció y cayó la gran lluvia, conforme al dicho del profeta (Santiago 5:17-18).

Cuando Dios ha dado una instrucción, y nosotros damos la palabra de fe, es necesario que velemos orando, a fin de que así suceda; debemos interceder hasta que la palabra de Dios se cumpla (Mateo 6:6).

Daniel también aprendió a interceder por aquello que Dios había hablado, a través del profeta Jeremías. Daniel sabía que Dios habría de obrar lo que el mismo Señor había hablado; y Él lo hará cuando alguien lo pide (Daniel 9:1-4 y 18; 10:12). La oración eficaz es la que pide lo que Dios dijo que quiere hacer (I Juan 5:14-15). Ésa es la manera de reposar velando.

Muchas veces, el Señor Jesús reposó velando. Por ejemplo, cuando Lázaro murió, el Señor no se quedó dos días para matar el tiempo, sino para orar, pues Cristo sabía que Lázaro iba a morir y a resucitar; así se lo había declarado a sus discípulos (Juan 5:17-21; 11:3-6 y 14-15). Por ello, cuando llegó frente a la tumba de su amigo, el Señor no pidió, sino dio gracias al Padre Celestial, por haberle escuchado. Por eso entendemos que el Señor había estado orando durante esos días de espera. Es decir, el Señor Jesús estuvo pidiendo en secreto, y ante la tumba vino a ver la recompensa en público (Juan 11:40-44).

7° B. Reposando en silencio.- I Reyes 19:1-14 y 18  Por un momento, el peligro que se cernió sobre él, lo hizo huir de Jezabel; Elías pensó en sí mismo y se olvidó de lo que Dios había hecho; olvidó lo que Dios le había mostrado; se desanimó, hasta el punto de desear morirse. Ello demuestra lo frágil que es la carne, pero Dios le enseñó a reposar en quietud y tranquilidad total. Primero lo alimentó, de modo que pudiese caminar por cuarenta días, hasta llegar al Monte Sinaí; Elías obedeció y, al llegar al monte, vio diferentes manifestaciones de fuerza: Un viento recio que quebraba las peñas, luego un terremoto, y después un fuego, pero Dios no estaba en esas manifestaciones de poder (Jonás 1:4; Salmo 114:6-7; Malaquías 3:2). Finalmente, vino un silbo apacible y delicado; entonces, el profeta Elías pudo hablar con Dios y descargar su corazón ante el todopoderoso. De esta manera, Dios le devolvió el reposo de fe, y Elías recuperó su paz (Salmo 46:10), pues Dios le mostró al profeta que él no era el único fiel, pues Dios se había reservado a otros siete mil fieles. Dios tiene un reposo de quietud serena en donde podemos estar conscientes de Él, y no de las circunstancias adversas ni de los peligros que parecen querer destruirnos.

En la barca, Jesús reposó en silencio, mientras los experimentados pescadores temían por sus vidas (Marcos 4:37-41); entonces, fue despertado por sus discípulos asustados, y el Señor se levantó, dio la palabra de fe a los elementos, y estos le obedecieron; así cesó la tormenta. Finalmente, el Señor les recriminó su poca fe.

Cuando fue llevado preso, ante Herodes, el Señor sabía que era tiempo de reposar en silencio, y no perder la paz, bajo la presión de las circunstancias, a pesar del deseo del rey de ver un espectáculo. Así, el Señor reposó en silencio, a pesar de que si hubiese cumplido el deseo de Herodes, éste le hubiese dejado libre. La presión era fuerte, pues Herodes (usado por el diablo) quería mover a Cristo a pensar en sí mismo, para salvar su vida. Pero el Señor reposó en silencio, y perseveró en el propósito de Dios (Lucas 23:7-11).

7° C. Reposando sirviendo.- I Reyes 19:15-21 Después del silbo apacible que le devuelve el reposo al profeta, Dios mandó a Elías ungir a Hazael por rey de Siria, Jehú por rey de Israel y Eliseo para que le suceda como profeta. Esta clase de reposo es necesaria para la Fe Creativa. El profeta cumplió su ministerio y reposó haciendo todo lo que Dios le había mandado. Además, Eliseo le empezó a servir, y el profeta Elías no caminó más solo. El reposo del apóstol es ejercer su apostolado, el del pastor pastorear; el reposo del discípulo es seguir el ejemplo de su Maestro, el del creyente es obedecer y servir en las cosas pequeñas, para que Dios lo ensanche.

Nuestro Señor siempre obró la voluntad de Dios, puntualmente (Juan 4:34; 5:15-17 y 30; 6:38-39; 9:4). Al final, el Señor Jesús pudo decir que había concluido la obra que el Padre la dio y proclamó consumado es (Juan 17:4; 19:30).

7° D. Reposando en Esperanza.- I Reyes 21:17-24, 27-29; II Crónicas 21:12-15)  Elías siguió su ministerio, sin temor y, aunque tenía que dar palabras duras, de parte de Dios, las dio fielmente y con esperanza, de modo que Acab se humilló delante de Dios y, por ello, el Señor aplazó su juicio. El reposo de esperanza permitirá que Dios obre Su voluntad a través de sus siervos fieles.

II Reyes 1:1-17 Tiempo después, podemos ver a un profeta maduro y reposado; ya no se inmutó ante las amenazas del nuevo rey Ocozías, antes el profeta Elías, sentado en reposo, hizo descender fuego del cielo, el cual consumió a los soldados del rey que habían ido por el profeta. Esto lo hizo por dos ocasiones. La tercera vez, descendió para darle al rey la palabra de Dios, la cual se cumplió puntualmente, y el rey murió conforme al dicho del profeta.

Nuestro amado Señor Jesús, también habló con exactitud y esperanza, todo lo que el Padre Celestial le guió a decir. Eso trajo arrepentimiento a Saqueo, el publicano, a la mujer que fue tomada en el lecho de adulterio; y lo hizo así el Señor porque tenía Su esperanza en Dios y no en las personas (Lucas 20:20-26).

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UNA CÁPSULA DE FE: Smith Wigglesworth fue un evangelista lleno del Espíritu Santo. Este varón nació en Inglaterra, en 1859. Desde niño abrazó la fe cristiana, y en 1907 fue lleno del Espíritu Santo y su vida cambió radicalmente. Su ministerio se manifestó primordialmente en la provincia de Gales, pero después se extendió en Estados Unidos, Australia, África del sur y en toda Europa (tomado de la Introducción al Libro titulado Smith Wigglesworth habla acerca de la Sanidad, publicado por Whitaker House).

En este libro el autor escribe, entre otros, el siguiente testimonio: <<En Cardiff, Gales, una mujer llena de úlceras se me acercó. Debido a su problema, ella se había desmayado en las calles dos veces. Cuando ella llegó a la asamblea, parecía como si el poder del demonio dentro de ella se hubiese propuesto matarla, justamente allí. Ella cayó, y el poder del diablo la estaba atacando severamente. Ella no sólo estaba impotente, sino que parecía como si ya hubiese muerto. Yo clamé: “Oh, Dios ayuda a esta mujer”. Luego, en nombre de Jesús, reprendí al poder del espíritu maligno y al instante el Señor la sanó. Ella se levantó e hizo lo que tenía que hacer. Ella sintió el poder de Dios en su cuerpo y continuamente deseaba testificar. Después de tres días, ella fue a otro lugar y empezó a testificar del poder de Dios para sanar. Un día ella vino a mí y me dijo: “Quiero contarle a todo el mundo del poder del Señor para sanar. ¿No tiene algunos tratados sobre esta materia?” Le alcancé mi Biblia y le dije: “Mateo, Marcos, Lucas y Juan –son los mejores tratados acerca de la sanidad. Están llenos de incidentes del poder sanador de Jesús. Ellos jamás fallan en cumplir la obra de Dios si la gente quisiera solamente leer y creer en ellos.” (Tomado del libro Smith Wigglesworth habla acerca de la Sanidad, publicado por Whitaker House, páginas 62 y 63).

 

 

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