POZO DEL VIVIENTE QUE ME VE

Sacaréis aguas con gozo del pozo de la salvación. Isaías 12:3

Publicación mensual. Año II. Número 17. Mayo/2010, Tijuana, B.C. México.

El pozo en el desierto es vida en medio de un ambiente de muerte. La Biblia habla de diferentes pozos de agua, los cuales son representativos de diferentes enseñanzas para nuestra vida. Beer–Seba es el pozo (Beer) del Pacto (Seba), sombra y figura del lugar donde nosotros encontramos salud total y absoluta. Isaac, cuando se encontró con Rebeca, venía del Pozo del Viviente que me ve (Génesis 24:62). Hoy, Rebeca prefigura a la Iglesia Gloriosa que habrá de casarse con el Isaac celestial, Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. El encuentro es cerca del Pozo del viviente que me ve.

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Al seguir con la línea inicial de este boletín mensual, hemos transitado a lo largo de cuatro doctrinas de la Leche Espiritual, a saber: Doctrina de Cristo, Arrepentimiento de Obras Muertas, Fe en Dios y Doctrina de Bautismos. En esta publicación, consideraremos diferentes aspectos de la Doctrina de Imposición de Manos.

La Doctrina de Imposición de Manos es uno de los rudimentos de la fe; forma parte de la Séptuple Doctrina Leche, y constituye para el creyente un canal de bendición. Por la imposición de manos, el creyente puede impartir en una de dos posiciones y en ambas: como hijo de Dios y como ministro de Dios. Pero, para poder movernos con seguridad en la imposición de manos, debemos conocer los límites de autoridad que Dios ha establecido; es decir, debemos identificar los dos tipos de autoridad que nos muestra la Biblia.

Primeramente, todos los creyentes tenemos autoridad espiritual, por el solo hecho de ser hijos de Dios; la autoridad espiritual es un derecho de nacimiento, y se incrementa en la medida del crecimiento de madurez (Gálatas 4:1-2). Veamos un ejemplo: en Mateo 17:16-21, los apóstoles no pudieron echar fuera el demonio que poseía a un niño lunático; ello aún no tenían el nivel de autoridad para hacerlo. En realidad, se requiere desarrollo, mediante el ejercicio de los sentidos espirituales, por encima de los sentidos naturales del cuerpo o del alma. En Hebreos 5:14, se nos habla del ejercicio de los sentidos, <<en el discernimiento del bien y del mal>> y esto se logra, a través de los sentidos espirituales. En Efesios 4:17, el apóstol Pablo exhorta a no andar en la vanidad de los sentidos, y ello habla propiamente del alma.

En una primera conclusión, podemos afirmar: a mayor crecimiento de madurez espiritual, habrá mayor autoridad espiritual. Esto corresponde al nivel de los hijos de Dios. Es una autoridad para toda al Iglesia del Señor Jesucristo.

Pero, en otro nivel, los ministros de Dios pueden ejercer la autoridad delegada, para gobierno. Este tipo de autoridad depende del llamado del ministro y depende también de su fidelidad para caminar en ese llamamiento. También esa autoridad depende de la delegación de autoridad sobre quienes son ordenados como ancianos de una iglesia local; esta última delegación se da mediante imposición de manos de otros ministros (Gálatas 1:1; Efesios 4:11; Hechos 16:4; Hebreos 7:7 y 17).

I.- AUTORIDAD ESPIRITUAL:

Todos los creyentes, hombre y mujeres, ancianos y niños, pueden ejercer esa autoridad:

1.- Extender las manos para tomar dominio; algo parecido a imponer manos, pero en manera colectiva, sobre un grupo de personas (Éxodo 17:11; Hechos 21:31-40).

2.- Usar las manos para bendecir (Levítico 9:22; Hebreos 5:1; I Pedro 2:5). En el Antiguo Testamento, los sacerdotes ministraban, primero delante de Dios, y después podían impartir bendición al Pueblo, en el nombre del Señor (Éxodo 29:9; Levítico 16:32; Deuteronomio 10:8; Números 6:22-27; I Crónicas 23:13). Hoy, en el Nuevo Testamento, nosotros, en nuestra posición de sacerdotes del nuevo pacto, podemos impartir diferentes bendiciones, de parte de Dios, al imponer manos; este ejercicio debe hacerse con la convicción de que: <<el que es menos es bendecido del que es más>> (Hebreos 7:6-7).

3.- Para sanar a los enfermos (Marcos 16:18; 6:5; Lucas 4:40; Hechos 28:8-9).

4.- Para ministrar el bautismo con el Espíritu Santo (Hechos 9:17). Esta acción se imparte por quienes ya tienen el Espíritu Santo (Hechos 8:14-17 y 19:6).

II.- AUTORIDAD DELEGADA:

Además de ejercer los cuatro principios descritos en el apartado que antecede, los ministros pueden imponer manos para:

5.- Primeramente, los Padres, en su calidad de cabeza o autoridad de la familia, Para bendecir a los hijos (Génesis 27:4 y 27-30; 48:4-10 y 17-20).

 

6.- Los Ministros tienen autoridad delegada, para impartir bendiciones especiales, en el Nombre del Señor Jesucristo; estas bendiciones se imparten a la iglesia como grupo o cuerpo de Cristo, como a los creyentes (Hebreos 7:7):

6.1.- Los Ministros imparten en el Nombre de Cristo (Lucas 24:50-51; Apocalipsis 1:12-17).

6.2.- Los Ministros oran, para presentar a los niños ante el Señor, en Su Nombre (Mateo 19:13-15; Lucas 2:25-34). También se pueden incluir otras bendiciones especiales, que la gente espera recibir de Dios, mediante sus autoridades espirituales; ya lo hemos mencionado, <<el mayor sirve al menor>> (Mateo 19:5-6).

7.- Los Ministros imponen manos, para impartir dones espirituales (II Timoteo 1:6; I Timoteo 4:14; Romanos 1:11).

8.- Los Ministros imponen manos para profetizar palabras confirmativas y predictivas (I Timoteo 1:18 con 4:14; Hechos 13:1-3).

9.- Los Ministros imponen manos para la ordenación de ancianos y diáconos (Números 27:18-23; Deuteronomio 34:9; Hechos 6:3-6; I Timoteo 5:22; Tito 1:5-6).

 

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El espacio nos permite ver la introducción a una doctrina más; la sexta doctrina leche: La Doctrina de Resurrección de Muertos. Esta doctrina no puede entenderse, excepto por la resurrección de Jesucristo. Una forma de ver esta doctrina, en manera sencilla, es a través de los siguientes siete principios:

La Resurrección es un Pilar de doctrina.- Es una columna de apoyo; es un pilar que carga, espiritualmente al que cree en Cristo resucitado (Hechos 2:22-33; especialmente los versículos 31-32). El Apóstol Pedro, ante una multitud de gente de diferentes nacionalidades y distintos lugares de origen, estuvo hablando de que el alma de Cristo Jesús no fue dejada en el infierno; y para ello, el apóstol citó el Salmo 16.

La resurrección de Cristo es un pilar de doctrina; es una columna de apoyo para nuestra Fe.

La Resurrección es un Principio.- Este principio se conoce como <<muerte, sepultura y Resurrección>>. De acuerdo con Juan 12:23-25 y versículos 32-33, el Señor Jesucristo establece este principio, señalando que de no caer el

grano de trigo (Cristo Jesús) a tierra y morir, no hay fruto, pero de caer en tierra y morir, entonces mucho fruto lleva.

Es interesante advertir que la muerte, sepultura y Resurrección del Señor es la garantía de nuestra redención; y ello nos hace parte de ese abundante fruto que Cristo lleva en sí mismo, a través de Su redención por nosotros.

La Resurrección es una Posición.- Con Cristo estamos sentados en lugares celestiales. De acuerdo con Efesios 2:4-6, el Señor nos hizo sentar en lugares celestiales con Cristo.

La Resurrección es un Poder.- (Romanos 8:11; I Corintios 15:42-43 y versículos 52-57). La operación de Jesucristo opera nuestra transformación.

La Resurrección es un Pacto.- (Hebreos 9:11-18 y 28; 6:16-20; 8:6; 10:10-18). Testamento en Griego significa Pacto. De hecho la palabra usada para pacto y para testamento es la misma.

La Resurrección es una Persona.- Esta persona es Jesucristo (Juan 11:25-26; 6:39-40, 44 y 54; Colosenses 3:3-4; Juan 14:6; I Corintios 15:57).

La Resurrección es una Presencia.- Y ésta es la presencia de Dios (I Tesalonicenses 4:13-18; Hebreos 10:10-22, especialmente los versículos 19-22).

 

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El Matrimonio, la Familia y algo más:

INTRODUCCIÓN: La Universidad (del latín universïtas, universätis), se define por el Diccionario de la Real Academia Española como la institución de enseñanza superior, que comprende diversas facultades, y que confiere los grados académicos correspondientes. Según las épocas y países (la universidad) puede comprender colegios, institutos, departamentos, centros de investigación, escuelas profesionales…//6. Instituto público de enseñanza donde se hacían los estudios mayores de ciencias y letras, y con autoridad para la colación de grados en las facultades correspondientes...

La Universidad, en términos generales, se ha ocupado de preparar a la gente para una profesión en las diciplinas de las ciencias naturales y sociales, y en las artes. Pero, pocas veces, y de manera muy esporádica, o casi nula, las universidades se ocupan y preocupan de preparar a la gente para ser esposo o esposa, para ser padres, o para ser hijos.

 

No existe una universidad para padres o para esposos. Se han desarrollado algunos esquemas de comunicación con estos clichés o títulos: escuela para padres, pero no existe una institución pública ni privada que se avoque a darle estructura y forma a una carrera, que involucra buena parte de la vida de muchos ciudadanos de este mundo. No ha habido una instrucción institucional pública ni privada, que formule algunos esbozos para quienes, en su momento, asumirán la gran responsabilidad de formar un hogar.

En México, La Epístola de Melchor Ocampo es un buen intento por exhortar a los contrayentes (en el matrimonio) a fin de que busquen la concordia y logren el éxito deseado en el matrimonio. Esta carta recoge un mensaje de moralidad y se utiliza, con poca frecuencia, en algunos enlaces matrimoniales, cuando el Oficial del Registro Civil une a la pareja. Dentro de esta epístola, se esbozan principios dignos de imitar. Pero es una paradoja que Don Melchor Ocampo no se haya casado.

En la vida cotidiana, la mayoría de la gente se encuentra en una dinámica agobiante y agotadora, desde su nacimiento. Para encausar a los hijos en ciertos principios, los padres recuerdan su experiencia en la Universidad de la Vida. Los hijos empiezan a conocer de tareas familiares y deberes sencillos. Pero a medida que crecen, sus deberes y obligaciones aumentan.

En esta dinámica social, el individuo llega al momento de verse que ha crecido, que ha logrado ciertas metas, pero se encuentra solo. De esta suerte, el individuo busca una pareja. No todos lo hacen, pero muchos lo intentan. Se da el enamoramiento y el matrimonio, <<…y vivieron felices para siempre…>>. Pero no todo es miel sobre hojuelas. Cada miembro de la pareja es distinto, y ellos encuentran conflictos, a través de las diferencias, en lugar de buscar complementarse ambos. El resultado es, en algunos casos, la separación y el divorcio. De hecho, a partir de los años sesenta del siglo pasado, los divorcios se han incrementado sobremanera.

¿Qué hacer ante estos conflictos?

Bueno, realmente existe una Universidad para esposos, para padres y para hijos. También existen herramientas e insumos para tener éxito en el hogar, para construirlo y sustentarlo. La Universidad es la Iglesia de Jesucristo. El Libro de texto obligatorio es La Santa Biblia; y el mejor Maestro para tener la enseñanza adecuada es El Espíritu Santo de Dios.

De hecho, los principios que a continuación se darán a conocer son, esencialmente, bíblicos. Se requiere Fe para creerlos, y es necesario el Amor para obedecer y poner en práctica esos principios. Y estas actitudes de Fe y Amor, unidas a la Esperanza nos dan un excelente fundamento para edificar un hogar.

El hogar no es la casa donde se vive. No se tiene un hogar por tener una casa. La casa no hace el hogar. El hogar lo hacen los miembros de la familia. El hogar es un ambiente donde se vive.

En los Salmos 127 y 128, el Salmista declara: <<SI Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guarda. Por demás os es el madrugar a levantaros, el veniros tarde a reposar, El comer pan de dolores: Pues que a su amado dará Dios el sueño. He aquí, heredad de Jehová son los hijos: Cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.>>

<<BIENAVENTURADO todo aquel que teme a Jehová, Que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado tú, y tendrás bien. Tu mujer será como parra que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendito el hombre que teme a Jehová. Bendígate Jehová desde Sión, Y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida. Y veas los hijos de tus hijos, Y la paz sobre Israel>>

Ambos Salmos son Cánticos graduales; el primero de ellos es para Salomón, hijo del Rey David. En ambos Salmos podemos advertir que es de Dios y sólo de Dios quien edifica el hogar.

<<Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña; Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña. Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, e hicieron ímpetu en aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina>> (Mateo 7:24-27).

El Señor apunta la necesidad de poner por obra sus palabras, a fin de edificar un sólido hogar sobre la roca.

 Veamos pues, ¿Qué es el matrimonio?

El matrimonio es una provisión de Dios para mitigar la soledad del hombre. A lo largo de Génesis 1, el Señor habla de toda su creación, cada día, y al concluir la obra de cada día, afirma que era bueno, pero al llegar a la consumación de los días de la creación y concebir al hombre, en semejanza de Dios, el Señor declara que “era bueno en gran manera”.

Sin embargo, al llegar al capítulo 2 de Génesis, encontramos ya la creación funcionando, y al hombre (Adam) trabajando; y es entonces que Dios (quien ya había afirmado que la creación del hombre “era buena en gran manera”) ahora hace una declaración interesante y contrastante: “no es bueno que el hombre esté solo”. Realmente, en la concepción divina de la humanidad estaba contemplada la mujer, y hasta Génesis 2:7 únicamente se encuentra al hombre (Adam) solo. Es decir, no del todo solo, pues había toda especie de animales marinos, terrestres y volátiles. Así que, físicamente, el hombre tenía compañía, y aún espiritualmente, pues el Señor Dios se paseaba todo el tiempo con el hombre. Así que la soledad de la cual habla el Señor es una soledad que tiene que ver con las expresiones del alma, y con el género humano. Es decir, no había un complemento de género para el hombre.

Así que el primer anestesiólogo y cirujano entra en acción. Dios hizo entrar en un profundo sueño al hombre y cortó en su costado para obtener una costilla con carne y sangre, para formar de ella a Eva, la primera mujer y madre de la humanidad. Así, el Señor trajo a Eva delante de Adam, y éste fue suplido en la soledad. Ya no estaría más solo, pues recibió ayuda idónea, a través de Eva, de parte de Dios.

El Salmo 68:5-6 declara <<Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en la morada de su santuario; el Dios que hace habitar en familia a los solos, a los aprisionados con grillos, mas los rebeldes habitan en sequedad>>. Es pues el matrimonio una provisión de Dios para suplir la soledad, para hacer que la soledad se valla de nuestras vidas.

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SIETE DIFERENTES PRINCIPIOS DEL AYUNO:

El ayuno es la abstinencia de alimento por algún periodo corto o largo (Ester 4:16). En el ayuno de Ester se habla de ausencia de comida y bebida, pero el ayuno sí permite consumir agua simple. Un ayuno sin agua no puede ser prolongado (por más de tres días) a causa de la necesidad que tiene el cuerpo de este vital líquido.

La expresión afligir el alma tiene que ver con el ayuno.

Primeramente, los Judíos practicaban ciertos ayunos anuales: a) el día de la expiación (Levítico 16:29, 31; 23:27-32; y Números 29:7);

b) Según el Talmud, después del exilio, se practicaron cuatro días anuales, por causa de desastres en la Historia del Pueblo Judío (Zacarías 8:19). Pareciera ser que en Ester 9:31 se establece otro ayuno regular adicional.

II Samuel 12:22; Jueces 20:26; Joel 1:14; I Samuel 31:13; II Samuel 1:12; 3:35; Nehemías 1:4; Ester 4:3; Salmo 35:13-14; I Samuel 7:6; I Reyes 21:27; Nehemías 9:1-2; Daniel 9:3-4; Jonás 3:5-8; Esdras 8:21; Salmo 69:10; Éxodo 34:28; Deuteronomio 9:9; II Samuel 12:16-23; II Crónicas 20:3-4; Esdras 8:21-23; 10:6; Ester 4:15-17; Isaías 58:3-4, 5-12; Jeremías 14:11-12; Zacarías 7.

Hechos 27:21 y 33; 27:9; Lucas 18:12; 2:37; Mateo 4:1-4; Éxodo 34:28 I Reyes 19:8; Mateo 6:16-18; 9:14-17; Marcos 2:18-22; Lucas 5:33-39; Hechos 13:2-3; 14:23; II Corintios 6:5; 11:27; Mateo 17:21; Marcos 9:29; Hechos 10:30; I Corintios 7:5

La Biblia nos muestra que Dios había considerado el ayuno de Israel, y en el Libro del Profeta Isaías, Dios muestra su rechazo al ayuno Judío, pero al mismo tiempo Dios enseña cómo debe ayunarse.

El ayuno es un tiempo de reposo para el cuerpo; así, todos los sistemas del cuerpo humano, y sus órganos vitales descansan, ante la ausencia de alimento. En efecto, la falta de alimentación, provoca la disminución de la presión arterial, haciendo descansar al corazón.

Además el ayuno también es una forma de traer higiene al cuerpo.

Veamos algunos principios del ayuno:

1° Debe ser conforme al modelo.- Isaías 58

2° En oración, separados del mundo.- Mateo 6:16-18

3° Con espíritu quebrantado.- Salmo 51:16-17

4° Quebrantando la carne.- Daniel (capítulos 9 y 10):2-4, 15; y 8:27

5° En Fe.- Y al mismo tiempo nos hace desarrollar fe.- Mateo 17:21

6° En comunión con Dios.- I Reyes 19:3-14 (versículos 9, 11 y 14)

7° Buscando la Gloria de Dios.- Mateo 17:1-2; Éxodo 34:28-29d; (capítulo 24):1-2, 15, 17-18; 34:28; Deuteronomio 9:9

 

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