POZO DEL VIVIENTE QUE ME VE

Sacaréis aguas con gozo del pozo de la salvación. Isaías 12:3

Publicación mensual. Año II. Número 18. Junio/2010, Tijuana, B.C. México.

El pozo en el desierto es vida en medio de un ambiente de muerte. La Biblia habla de diferentes pozos de agua, los cuales son representativos de diferentes enseñanzas para nuestra vida. Beer–Seba es el pozo (Beer) del Pacto (Seba), sombra y figura del lugar donde nosotros encontramos salud total y absoluta. Isaac, cuando se encontró con Rebeca, venía del Pozo del Viviente que me ve (Génesis 24:62). Hoy, Rebeca prefigura a la Iglesia Gloriosa que habrá de casarse con el Isaac celestial, Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. El encuentro es cerca del Pozo del viviente que me ve.

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Después de considerar las semillas de la Leche Espiritual, en torno a La Doctrina de Cristo, El Arrepentimiento de Obras Muertas, La Fe en Dios, La Doctrina de Bautismos y La Doctrina de Imposición de Manos. En esta publicación haremos una glosa pequeña de La Doctrina de Resurrección de Muertos. Realmente, se puede escribir todo un libro, para poner en perspectiva las semillas de esta doctrina. Pero, por razones de espacio, sólo haremos una síntesis de la síntesis, a fin de glosar esta doctrina.

INTRODUCCIÓN:

La palabra Hebrea Mowth se traduce muerte, pero su significado es separación. Es decir, la muerte, en la concepción Hebrea no significa extinción ni aniquilamiento; el significado real es rotura del vínculo con la fuente de vida.

Siendo la muerte una separación de la fuente de vida, la resurrección es el enlace a esa fuente de vida. En Hebreo Qûm, y en Griego Anastasis, dan a la palabra resurrección el significado de volver a la vida, restablecer o reactivar la relación rota con la fuente de vida.

La Resurrección hace la diferencia entre la Fe Cristiana y las demás religiones. La fe puesta en alguien que murió y no ha resucitado es fe vana, hueca, vacía; quien profesa ese tipo de fe está en la miseria. Empero, sí hay Resurrección de muertos, y la Fe puesta en Cristo Jesús hace que esa convicción sea una realidad viva y eficaz (I Corintios 15:11-19).

LA CONDICIÓN DEL HOMBRE:

En Edén, Dios prohibió al hombre comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:16-17); este mandamiento tenía una sanción: la muerte. Comer de ese fruto, traería muerte al hombre. De esta manera, la desobediencia de Adam fue sancionada con la muerte espiritual; es decir, el espíritu del hombre fue separado de Dios, y el hombre murió espiritualmente (Romanos 6:23; Santiago 1:15).

Esta gran verdad nos enseña que todo hombre nace muerto espiritualmente, al haber heredado esa condición, de parte de Adam (Romanos 5:12; 3:23; I Corintios 15:21). Y, para que pudiera abrirse la resurrección, a fin de restablecer la comunión entre Dios y los hombres, era necesario que la sentencia de muerte la recibiera un inocente, sustituto del hombre culpable. Por esa razón, el Hijo de Dios se hizo Hombre, y fue tentado en todo, según nuestra semejanza, y venció toda tentación, y se mantuvo justo (inocente) y, de esta manera, pudo morir en lugar del ser humano, y pudo purgar todo el pecado de la humanidad, a fin de poder resucitar al hombre (Gálatas 4:4-5; Hebreos 4:15; I Pedro 2:24; Juan 10:17; Hebreos 9:27-28).

Cristo Jesús tuvo que morir, para destruir, con su muerte, el poder de la muerte sobre aquellos que creyesen en Él (Hebreos 2:14; Gálatas 3:13; II Corintios 5:21). De esta manera, con Su muerte expiatoria, Cristo agotó todos nuestros pecados (I Juan 2:2; Hebreos 9:28) y, al no ser hallado pecado propio en Él, instauró la resurrección o nueva vida en Cristo (Hechos 2:24, 32; II Timoteo 1:10).

La resurrección sucede espiritualmente, cuando, por medio de Cristo, la persona restablece su comunión con Dios, al recibir el perdón de sus pecados. De esta manea, el espíritu humano se une al Espíritu de Cristo (Colosenses 2:12-13; 3:1; Efesios 2:4-6; I Corintios 6:17). Esta experiencia también puede llamarse renacer del espíritu y ser regenerado (Juan 3:3-6; I Pedro 1:3; Tito 3:5). Ello nos convierte en hijos de Dios; es decir, Él nos imparte su naturaleza divina. Así, quien ha recibido a Cristo ya nunca jamás puede morir espiritualmente (Juan 1:11-13; I Juan 5:11-13).

Podemos afirmar categóricamente: la base de nuestra Fe es la muerte y la resurrección de Jesucristo, el Hijo de Dios (I Corintios 15:17; Romanos 4:25; 5:10; Hechos 13:32-34; 17:31; Romanos 1:4).

La muerte física del hombre, y la separación del espíritu y alma del cuerpo humano, vinieron a ser consecuencia del pecado (Génesis 3:17-19). Por ello, es necesaria también la resurrección física; ésta sucederá al final, cuando el espíritu, el alma y el cuerpo se vuelvan a unir, con el propósito de experimentar el destino final (I Corintios 15:25-26, 51-57; Romanos 8:19-23; I Tesalonicenses 4:17-18).

I.- ¿DÓNDE SE MUESTRA LA RESURRECCIÓN?

La resurrección es una doctrina que aparece a lo largo de toda la Biblia. Desde Génesis hasta Apocalipsis, el tema de la resurrección es desarrollado por la inspiración divina.

Ahora bien, esta doctrina está centrada en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo Jesús. Por ello, los registros de la resurrección apuntan directa o alegóricamente hacia la resurrección de Cristo Jesús. Sólo por citar algunos de los pasajes bíblicos que hablan de la resurrección de Cristo, señalaremos los siguientes:

LA LEY (El Pentateuco):

Génesis 3:15; Levítico 16:15-22, 32-34; 23:10-11 y 17; Números 24:17.

LOS PROFETAS:

Isaías 20:19; 25:8-9; 53:10-12; Jeremías 33:14-17; Oseas 6:1-3 y 13-14; Joel 2:27-28 y 32; Jonás 2:1-11; Zacarías 2:12-13; Malaquías 4:2.

LOS SALMOS (Incluidos los demás libros poéticos):

Job 19:25-27; Salmo 2:7-8; 16:8-11; 85:10-11; 91:14-16; 143:11-12; Proverbios 8:35-36; Cantares 2:10-13.

LOS EVANGELIOS (Testimonio en la predicación de Jesús):

Mateo 16:21; 17:22-23; 20:18-19; 27:63-65; Marcos 9:9; 10:33-34; 16:14; Lucas 9:22; 13:32-35; 18:31-33; 22:15-16 y 37; 24:45-46; Juan 2:19-22; 10:17-18; 18:35-37; 20:30-31.

LOS HECHOS (Testimonio de los discípulos):

Hechos 1:2-3; 2:31-33 y 36; 3:14-16 y 26; 4:10-12 y 33; 5:30-32; 9:11 y 21-22; 7:52-56 (testimonio de Esteban); 8:35-36 (Testimonio de Felipe); 10:39-43;13:28-35; 14:15; 17:2-3, 18-20 y 30-32; 23:6; 24:14-16; 25:19; 26:6-15 y 22-23.

CARTAS A LAS SIETE IGLESIAS GENTILES (Doctrina de Pablo):

Romanos (Tema central: Justificación. Énfasis en la Palabra de Dios): 1:3-4 y 17; 4:17-25; 5:1-10; 6:3-11;

Corintios (Tema central: Santificación. Énfasis Relación con el mundo): I Corintios 1:5-10; 4:16-18; 5:1-9 y 14-15; 13:4-6; 15:3-10, 40-44 y 50-58.

Gálatas (Tema central: Restauración –sanidad. Énfasis Autoridad): 2:20-21; 3:1 y 26-29; 4:6-11.

Efesios (Tema central: Seguridad en Cristo –Salud. Énfasis Tratos personales de Dios): 1:3 y 19-23; 2:5-7; 4:9-10.

Filipenses  (Tema central: Reposo. Énfasis Plan de Dios): 3:7-15 y 20-21.

Colosenses (Tema central: Vida Abundante. Énfasis Dios mismo): 1:4-5, 10 y 27; 2:12-13; 3:1-4.

Tesalonicenses (Tema central: Tiempo del fin. Énfasis Gloria de Dios): I Tesalonicenses 1:9-10; 2:19-20; 3:13; II Tesalonicenses 1:7-10; 2:14.

CARTAS PASTORALES: I Timoteo 4:8-10; II Timoteo 2:8-11; Tito 2:13-14; Filemón 25.

A LOS HEBREOS: 3:1-4, 8 y 13; 2:9-10 y 15; 7:23-25; 7:23-25; 9:28; 10:25 y 34-35; 11:35; 13:21.

LAS DEMÁS CARTAS DE LOS APÓSTOLES HEBREOS: Santiago 1:12 y 18; 5:8; I Pedro 1:3-4, 7 y 21; 3:18, 21 y 22; II Pedro 1:11, 14-15 y 16-18; 3:4-14; I Juan 1:1; 2:1, 17, 25 y 28; 3:2-3; II Juan 1:3, 7 y 10; Judas 1:14-15, 21 y 24-25.

APOCALIPSIS: 1:4-7 y 18; 5:12-13; 11:18; 19:5-8; 20:4-6; 21:2-4 y 9-11; 22:5, 12, 17 y 21.

De esta manera, con sólo considerar el número de citas bíblicas, sobre el tema de la resurrección, podemos advertir que se trata de una doctrina muy amplia y, a la vez, muy importante; y todo cristiano debe conocerla, a fin de tener seguridad.

II.- ¿A TRAVÉS DE CUÁLES MEDIOS SE MANIFIESTA LA RESURRECCIÓN?

En el Nuevo Testamento, encontramos muchos testimonios de la resurrección de Jesucristo. Son muchos los testigos de esta resurrección. De hecho, nosotros los creyentes somos testigos de la resurrección de Cristo. <<esta es la palabra de fe que predicamos que si confesares a Cristo como tu Señor y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, entonces serás salvo…>> (Romanos 10:8-9). Los primeros testigos de la resurrección de Cristo fueron elegidos por el Señor, para dejar constancia de este suceso (Hechos 10:39-41). Y Cristo Jesús apareció, después de Su resurrección, y deshizo las obras del diablo (I Juan 3:8). La resurrección es la clave de nuestra victoria sobre el mundo.

III.- ¿QUÉ GARANTIZA LA RESURRECCIÓN?

Autoridad y Protección. Al resucitar el Señor, dejó para cada creyente la armadura del cristiano, a fin de caminar en victoria.

Con autoridad podemos vencer al enemigo, y con protección, tenemos seguridad, y nunca seremos intimidados (Efesios 6:10-18). El poder de su fortaleza nos permite enfrentar al enemigo, vencerlo y nos hace estar siempre firmes. De la armadura, seis son armas defensivas o de protección y sólo una es ofensiva o de ataque.

IV.- ¿QUIÉN ES LA RESURRECCIÓN?

Cristo Jesús es la resurrección y la vida (Juan 11:25). Y Dios quiere que conozcamos el poder de la resurrección (Filipenses 3:10). Conocer a Cristo y el poder de su resurrección nos introduce a una vida abundante y sobrenatural.

V.- ¿CÓMO OPERA LA RESURRECCIÓN?

La resurrección opera en un poder transformador. La vida de resucitada y el poder de la resurrección están a nuestro alcance, a fin de llegar a ser más que vencedores en Cristo. Todo el poder que operó en la resurrección de Jesucristo debe operar en cada creyente, a fin de alcanzar la perfección que Dios anhela en su pueblo (Efesios 1:16-23; 4:10-13). La perfección es la voluntad de Dios para nosotros.

VI.- ¿PARA QUÉ ES LA RESURRECCIÓN?

La resurrección muestra un propósito triple para la Iglesia del Señor Jesucristo, a saber: Propagación, Habitación y Revelación.

Propagación.- A través de la propagación, la Iglesia se reproduce y el Reino de Dios se extiende, al ganar almas para Cristo, a través de la salvación (Marcos 16:15-16).

Habitación.- A través de este propósito, la Iglesia se constituye en morada de Dios, en esta tierra (Efesios 2:20-22).

Revelación.- Este tercer propósito muestra le cauce a través del cual Dios se manifiesta o se revela. Dios está en todas partes, pero se revela o manifiesta en y a través de Su Iglesia (Efesios 3:9-11).

VII.- ¿EL CUÁNDO DE LA RESURRECCIÓN?

La Biblia nos muestra cuatro diferentes tiempos de la resurrección. Al comprender estos tiempos, el poder de la resurrección es liberado, a fin de que la Iglesia cumpla los propósitos de Dios, y alcance su plenitud. Una manera de entender estos cuatro tiempos, se da a través de: A.- La Gran Comisión (nueve principios giran en torno de ella); B.- La Bienaventuranzas (nueve en total); C.- El Fruto del Espíritu (nueve manifestaciones); y D.- Los Dones del Espíritu Santo (también nueve en total).

Otra forma de ver los tiempos de la resurrección es a través de las cuatro fronteras de la Gloria de Dios. Así, a través de la Gloria de Su Nombre (A) Encontramos registradas en la Biblia doce diferentes resurrecciones, diferentes de las de Cristo; de ellas, ya acontecieron once, y una (la resurrección de los dos testigos, las olivas –Apocalipsis 11:3-7, 10 y 16-17) está pendiente de suceder. La Gloria de Su Palabra (B) resplandece a través de doce diferentes apariciones de Cristo resucitado a doce diferentes personajes de la Biblia. La Gloria de Su Vida (C) la vemos a través de siete diferentes acciones de la resurrección de Cristo en la vida de cada cristiano. Finalmente, la Gloria de Su Presencia (D) Se revela en Los Tres Roles de Cristo: Profeta, Sacerdote y Rey, para mostrarnos el pasado, presente y futuro de la Iglesia.

Específicamente, la Biblia registra tres diferentes tiempos de resurrección, a saber: A.- Cristo, la primicia, junto con los santos del Antiguo Testamento que alcanzaron mejor resurrección (Mateo 27:52-53); Con esta resurrección el Señor agotó el rol de Profeta, el cual había iniciado, junto con su ministerio, a la edad de treinta años. B.- Al inicio de la gran tribulación, habrá un arrebato o rapto de los cristianos vencedores, pero también los muertos en Cristo (vencedores) resucitarán; y a la mitad de (tres años y medio) de la semana de gran tribulación, se levantarán todos los creyentes en Cristo, que no alcanzaron mejor resurrección. Con este evento, el sacerdocio de Cristo se agota, pues ese ministerio o rol lo está cumpliendo a nuestro favor. C.- Finalmente, el Señor vendrá a reinar en esta tierra, a fin de cumplir su rol de Rey. Y al finalizar el milenio, habrá una tercera y última resurrección. Todos los muertos que no habían resucitado, y los muertos durante el milenio, se levantarán para ser juzgados en el Tribunal del Gran Trono Blanco.

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ADORACIÓN Y ALABANZA.

SIETE PALABRAS HEBREAS. Por Nicolás Ruíz Bedolla.- (Apuntes tomados en la Iglesia ‘Cristo el Buen Pastor’, en la ciudad de México, el 06 de febrero de 1990).

1ª YADAH.- II Crónicas 20:19 Esta palabra quiere decir extender (extiendan) las manos en alabanza. Es lo contrario de exprimirse las manos de angustia. YADAH quiere decir calma; trae tranquilidad, paz y sosiego al alma.

Extender las manos en alabanza es (debe ser) una acción voluntaria, y expresa dependencia de Dios; expresa rendimiento o sumisión a Dios. Es lo contrario de levantar las manos con los puños cerrados. Los puños cerrados expresan autosuficiencia, dependencia de uno mismo.

En esta dirección, encontramos que es pecado ejercer nuestra propia voluntad y no la de Dios. Con las manos abiertas, uno le dice a Dios: “no hay nada en mi poder; me rindo totalmente a ti”.

2ª TOPBDAH.- Jeremías 33:11; Salmo 100:4 Esta voz quiere decir levantar las manos con acción de gracias, por lo que Dios nos ha dado, y lo que esperamos recibir: “Gracias por lo que me has dado, y por lo que espero recibir”. Dios siempre quiere bendecirnos.

3ª HALAL.- Salmo 96:1 Y 106:1-2 Esta palabra es la más usada en el Antiguo Testamento para describir “Alabanza” y significa celebrar; hablar entusiastamente, jactanciosamente y presumidamente (Salmo 35:18; II Crónicas 20:21). David hablaba presumidamente de Dios. El Salmista está presumiendo del Señor (Salmo 37:13; 2:4; Proverbios 1:26). Nosotros podemos hablar las grandezas del Señor, con presunción, con júbilo y con jactancia. “¿Habrá otro Dios mejor que mi Dios?” Esta palabra incluye celebración, palmeadas, danza y risa.

4ª SABACH.- Salmo 63:3; 47:1 Esta palabra significa hablar, cantar en alta voz, gritar; gritar con júbilo. Israel era un pueblo de guerra, y es figura de la Iglesia que debe ser un pueblo de guerra, contra los escuadrones del diablo (Salmo 35:27; Josué 6:15-20; I Samuel 4:5-6). Debemos decir ¡¡¡Aleluya!!! Gritando.

Estas cuatro primeras palabras hablan de alabanza, las siguientes tres hablan de adoración.

5ª BARAC.- II Crónicas 20:18 y Salmo 37:4 Es una palabra que quiere decir arrodillarse. El ponerse de rodillas es para nuestro Dios. Arrodillarse es una señal de adoración, como esperando recibir algo. Adorando, Dios nos va a dar algo. Es bueno adorar para que Él nos dé en Su voluntad, a su tiempo...

6ª ZAMAR.- Salmo 57:7-9 Quiere decir tocar las cuerdas o las partes de un instrumento, en el mismo tono y no desentonado. Tocar toscamente con los dedos, en el mismo tono. “Gloria mía” es el alma.

7ª TEYCHLLACH.- Salmo 22:3 Ésta es la forma más exaltada de adorar a Dios, en el espíritu. Quiere decir cantar, adorar grandemente con canto no aprendido, dado por el Espíritu Santo, en el mismo tono “Tú que habitas entre los cantos no aprendidos”.

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ADORACIÓN

Juan 4:24 <<Dios es Espíritu, y los que adoran, en Espíritu y verdad es necesario que adoren>>.

En Griego, encontramos cuatro voces o vocablos para definir Adoración; una de esas voces es Proskuneo: Se pronuncia Proskyneo y aparece siete veces en el Evangelio de Mateo:

Mateo 2:1-12 (especialmente versículos 2, 8 y 11) Adoración trae Visión.

Mateo 8:1-4 (especialmente versículo 2) Adoración trae Limpieza.

Mateo 9:18-26 (especialmente versículo 18) Adoración trae Resurrección.- Vemos el Anhelo de Seguridad siendo ministrado, a través de la adoración.

Mateo 14:25-34 (especialmente versículo 33) Adoración trae Victoria en los tratos personales.- Es reflejo de la Fidelidad o Lealtad de Dios para nosotros.

Mateo 15:21-28 (especialmente versículo 25) Adoración nos Mete al Plan de Dios.- Suple a nuestro Anhelo de Poder, de control o de templanza.

Mateo 18:21-35 (especialmente versículo 26) Adoración trae Misericordia de Dios para nosotros.- Desarrolla Misericordia.- Nos da conciencia del Señorío de Cristo.

Mateo 20:20-28 (especialmente versículo 20) Adoración nos ayuda a Servir.- Siendo el más pequeño. Aquí vemos la ministración al Anhelo de Atención o Aceptación.

 

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FE DE ERRATAS: En la última publicación de este boletín, por error se manejó el número 16, realmente corresponde al boletín número 17, y se hizo referencia al mes de Abril/2010, pero corresponde a Mayo/2010.

 

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