POZO DEL VIVIENTE QUE ME VE

Sacaréis aguas con gozo del pozo de la salvación. Isaías 12:3

Publicación mensual. Año II. Número 21. Septiembre/2010, Tijuana, B.C. México.

El pozo en el desierto es vida, en medio de un ambiente de muerte. La Biblia habla de diferentes pozos de agua, los cuales son representativos de diferentes enseñanzas para nuestra vida. Beer–Seba es el pozo (Beer) del Pacto (Seba), sombra y figura del lugar donde nosotros encontramos salud total y absoluta. Isaac, cuando se encontró con Rebeca, venía del Pozo del Viviente que me ve (Génesis 24:62). Hoy, Rebeca prefigura a la Iglesia Gloriosa que habrá de casarse con el Isaac celestial, Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. El encuentro es cerca del Pozo del viviente que me ve.

Todas las referencias de la Biblia son tomadas de la Antigua Versión de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, conocida como versión antigua y también como versión 1909, excepto en aquellos casos en que se aclare la cita bíblica específica.

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A partir de la publicación de agosto de 2010, empezamos a ver a LA IGLESIA. En aquella publicación tuvimos en perspectiva, una breve introducción.

¿Qué es la Iglesia? Hemos contestado esta pregunta, con diferentes respuestas:

1° La Iglesia es un edificio, para habitación de Dios, en Espíritu.

2° La Iglesia es un rebaño de ovejas, y Cristo es la Puerta y el Buen Pastor (Juan 10:7-9, 11, 14 y 27; Salmo 23; Isaías 63:11-14).

3° La Iglesia es un ejército: ...las puertas del infierno no prevalecerán en contra de ella (Mateo 16:18).

3° La Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Es un organismo vivo, donde todos tenemos una función en el cuerpo (I Corintios 12:14-37).

4° La Iglesia es la Plenitud de Aquel que hinche (llena) todas las cosas en todos (Efesios 1:22-23).

5° La Iglesia es la Novia de Cristo, con quien Él se casará en las Bodas del Cordero: II Corintios 11:2; Apocalipsis 19:7; Mateo 25:1-12; Salmo 19:5; Isaías 61:10).

Existen más figuras en el Nuevo Testamento acerca de la Iglesia del Señor, pero el espacio impide seguir hablando de ellas.

La Iglesia es un edificio, para habitación de Dios, en Espíritu. Y requiere ser edificada, conforme al modelo de Dios; con los planos de Dios; estos están en la Biblia. Dios le dio a Moisés el diseño para la edificación del Tabernáculo, y a David le dio los planos para la construcción del Templo que edificó Salomón.

Siendo la Iglesia un edificio espiritual, para morada de Dios en Espíritu, veamos diferentes principios de cómo la casa de Dios.

Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual, sin engaño, para que por ella crezcáis en salud: Si empero habéis gustado que el Señor es benigno; Al cual allegándoos, piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida de Dios, preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables á Dios por Jesucristo (I Pedro 2:2-5).

Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; En el cual (en Cristo), compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor: En el cual /en Cristo) vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu (Efesios 2:20-22).

Por tanto, hermanos santos, participantes de la vocación celestial, considerad al Apóstol y Pontífice de nuestra profesión, Cristo Jesús; El cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés sobre toda su casa. Porque de tanto mayor gloria que Moisés éste es estimado digno, cuanto tiene mayor dignidad que la casa el que la fabricó. Porque toda casa es edificada de alguno: mas el que crió todas las cosas es Dios. Y Moisés á la verdad fue fiel sobre toda su casa, como siervo, para testificar lo que se había de decir; mas Cristo como hijo, sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza (Hebreos 3:1-6).

Porque nosotros, coadjutores somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois (I Corintios 3:9).

Todos estos pasajes son una muestra de que la Iglesia es un edificio para morada de Dios: Y Jesús le dijo: Las zorrastienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza (Mateo 8:20 y Lucas 9:58).

La casa espiritual, el edificio de Dios, es la Iglesia; es para Su habitación.

En el Antiguo Testamento, nosotros encontramos sombras o figuras de verdades espirituales para nosotros:

Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza (Romanos 15:4).

Empero estas cosas fueron en figura de nosotrosY estas cosas les acontecieron en figura; y son escritas para nuestra admonición (enseñanza), en quienes los fines de los siglos han parado (I Corintios 10:6 y 11).

Así que, la suma acerca de lo dicho es: Tenemos tal pontífice que se asentó á la diestra del trono de la Majestad en los cielos; Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre. Porque todo pontífice es puesto para ofrecer presentes y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tuviese algo que ofrecer. Así que, si estuviese sobre la tierra, ni aun sería sacerdote, habiendo aún los sacerdotes que ofrecen los presentes según la ley; los cuales sirven de bosquejo y sombre de las cosas celestiales, como fue respondido á Moisés cuando había de acabar el tabernáculo: Mira, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte (Hebreos 8:1-5).

Así, dentro de esas sombras o figuras dadas en el Antiguo Testamento, encontramos el tabernáculo: Y hacerme han un santuario, y yo habitaré entre ellos (Éxodo 25:8); DIOS es conocido en Judá: En Israel es grande su nombre. Y en Salem está su tabernáculo, Y su habitación en Sión (Salmo 76:1-2).

De acuerdo a todo lo antes escrito, nosotros conocemos, por lo menos, dos elementos sustanciales: A. Dios está edificando casa para sí: SI Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guarda (Salmo 127:1); y B. ¿Cómo lo está haciendo?

A. Dios está edificando casa para sí: Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada (Juan 14:23). El Señor quiere venir a nuestro corazón (el espíritu regenerado, recreado, resucitado), el cual fue diseñado específicamente para ser templo y morada de Dios en Espíritu. Dios es el Señor de la Iglesia; sin embargo, Él no puede habitar en templos hechos de manos (Hechos 7:48-49 y 17:24). Las grandes catedrales del mundo no pueden contener al Señor de los cielos: Los cielos de los cielos no te pueden contener (I Reyes 8:27 y II Crónicas 2:6).

Ésta es una de las cosas imposibles para Dios: Él no puede habitar en templos hechos de manos, pues Él es excelso y más sublime que los cielos mismos. Dios no cabe en una casa material, pero sí en una casa espiritual (Mateo 18:20 y 28:20b). Nosotros, a la manera de piedras vivas, a la semejanza de Cristo, estamos en esta tierra con el propósito de que la casa de Dios sea edificada.

I Timoteo 1:4 Una de las oposiciones más fuertes en contra de la edificación es la contienda, pero Dios quiere que evitemos las contiendas y EDIFIQUEMOS en FE. En efecto, para edificar se requiere FE, pues, en realidad es Dios quien edifica la casa (Mateo 16:17-18).

B. Qué elementos se requieren para edificar:

I.- La primera cosa que necesitamos para edificar la casa del Señor es LA PALABRA DE DIOS.- Y ahora, hermanos, os encomiendo á Dios, y a la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados (Hechos 20:32). El pasaje nos habla de la Palabra de Su Gracia, con la cual, el Señor es poderoso para sobreedificar su casa.

En Hechos 7:44, el mártir Esteban declara que el tabernáculo fue levantado por Moisés conforme al modelo, con la forma que había visto el patriarca y juez de Israel. Así, conforme al modelo que le fue mostrado en el monte, Moisés levantó el santuario (sombra y figura del verdadero santuario de Dios).

Cuando el Señor le mostró el modelo del santuario a Moisés, en el monte, Dios declaró literalmente: Y mira, y hazlos conforme a su modelo, que te ha sido mostrado en el monte (Éxodo 25:8 y 40). Es decir, el Señor no le dejó a Moisés la más mínima oportunidad de agregar algo de la inspiración humana. No, Dios estableció que el modelo diseñado divinamente debía ser tomado en cuenta al 100%. Ni un detalle debía pasarse por alto.

Y, así como el modelo del tabernáculo en el desierto lo diseñó Dios, también el templo que edificó Salomón fue diseñado por el Señor. En I Crónicas 28:2, 11-12 y 19, leemos que la traza o planos del templo, Dios se los dio a David, y éste se los entregó a Salomón, para que se encargase de hacer la obra.

Esto nos muestra lo importante y trascendental que significa seguir los planos de Dios, para edificar Su Casa. Cuando leemos el capítulo 40 del libro de Éxodo, encontramos que después de hacer las cosas conforme al modelo divino, el santuario fue lleno de la presencia de Dios, y Su Gloria saturaba el lugar Éxodo 40:34-35).

Igual circunstancia se presentó cuando Salomón erigió el templo (I Reyes 8:10-11 y II Crónicas 5:14). Si queremos experimentar la Gloria de Dios, debemos edificar conforme a sus maneras, conforme a sus planos. Dios es el único que puede levantar la Iglesia, en el MODELO y ORDEN que ÉL DESEA. Así, la Palabra de Dios es fundamental para edificar la Iglesia: el que oye mis palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca (Mateo 7:24-27; I Corintios 3:10d; Deuteronomio 6:1-9).

Para edificar una vida cristiana, se requiere entrar en LA PALABRA, leerla muchas veces, memorizarla, escudriñarla, amarla. Se dice que Carlos Spurgeon leyó la Palabra más de ochenta veces; y Watchman Nee la leyó más de cincuenta ocasiones. Un varón de nombre Gustavo Villanueva se ha hecho el propósito de leer la Biblia cuatro veces al año, después de haber empezado con la lectura total de la Palabra de Dios una vez al año.

Tenemos, pues, como primer elemento sustancial para edificar: La Palabra de Dios. Nutrámonos de ella; es como miel y como mantequilla. Y no añadamos tradiciones de hombres, al momento de edificar (Deuteronomio 4:2; Eclesiastés 3:14; Apocalipsis 22:18-19; Colosenses 2:8). Las tradiciones son elementos humanos añadidos a la liturgia cristiana, y esas tradiciones impiden la manifestación de la Gloria de Dios en la Iglesia.

II.- La segunda cosa que necesitamos para edificar es LA ORACIÓN.- Mas vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando por el Espíritu Santo (Judas 1:20). Platicar con Dios, orando por el Espíritu Santo, es una buena materia prima, es un excelente insumo, para edificar nuestras vidas, edificar las familias, y edificar la Iglesia local y la Iglesia Universal del Señor. El Señor quiere oír nuestra voz, diariamente. No importa cómo estemos (Salmo 5:1-3), Dios quiere escucharnos, y nuestra oración debe ser en espíritu y en entendimiento (I Corintios 14:15-4). Nuestra oración debe ministrar repos (Isaías 28:11-12).

Durante la época de la restauración de la ciudad de Jerusalem y del Templo (en la época de Esdras y Nehemías), la oración fue vital, fue capital para la reconstrucción (Nehemías 1:4-11, especialmente los versículos 4 y 9, y 4:9). La reconstrucción es una forma de edificar lo que se ha deteriorado o caído, lo que fue destruido, lo que quedó en ruinas: Y fue que, como yo oí estas palabras, sentéme y lloré, y enlutéme por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos… Mas os volveréis á mí, y guardaréis mis mandamientos, y los pondréis por obra. Si fuere vuestro lanzamiento hasta el cabo de los cielos, de allí os juntaré; y traerlos he al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre (Nehemías 1:4 y 9).

Edificamos pues el muro, y toda la muralla fue junta hasta su mitad: y el pueblo tuvo ánimo para obrar.Mas acaeció que oyendo Sanballat y Tobías, y los Árabes, y los Ammonitas, y los de Asdod, que los muros de Jerusalem eran reparados, porque ya los portillos comenzaban á cerrarse, encolerizáronse mucho; Entonces oramos á nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche (Nehemías 4:6-7 y 9).

¿Cuándo debemos orar?

Orando en todo tiempo con toda deprecación y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda instancia y suplicación por todos los santos (Efesios 6:18). Perseverad en oración, velando en ella con hacimiento de gracias: (Colosenses 4:2).

¿Dónde debemos orar?

Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni contienda (I Timoteo 2:8).

¿Por quién debemos orar?

Orando también juntamente por nosotros, que el Señor nos abra la puerta de la palabra, para hablar el misterio de Cristo, por el cual aun estoy preso (Colosenses 4:2-3). Debemos orar por los ministros, consiervos, y en general por toda la familia cristiana.

AMONESTO pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, hacimientos de gracias, por todos los hombres; Por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador; El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad (I Timoteo 2:1-4). Debemos orar por todos los hombres, salvos y no salvos, por los que están en eminencia y por los que no lo están.

Y la oración edificará nuestra vida, y nuestra familia, nuestra comunidad, y la iglesia local, la iglesia regional y la iglesia universal.

III.- La tercera cosa que necesitamos para edificar la casa de Dios es OFRECER SACRIFICIOS ESPIRITUALES, cantando al Señor, bendiciendo y adorándole, con acción de gracias y con alabanza.- Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables á Dios por Jesucristo (I Pedro 2:5).

Nosotros somos sacerdotes, para ministrar al Señor sacrificios espirituales, santos, a Dios, siendo éstos nuestro culto racional. Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto. Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Romanos 12:1-2). La expresión de ser reformados, tiene que ver con nuestra edificación.

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Haz bien con tu benevolencia á Sión: Edifica los muros de Jerusalem. Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: Entonces ofrecerán sobre tu altar becerros (Salmo 51:17-19). En el momento de inspiración del Salmo, David tenía clara conciencia de que la ciudad de Jerusalem estaba construida totalmente; así que la edificación de los muros de la ciudad se refieren al alma del salmista, quien fue víctima de la tentación y aportilló el vallado, y por causa de ello, le mordió la serpiente: el que aportillare el vallado le morderá la serpiente (Eclesiastés 10:8).

BENDECIRÉ á Jehová en todo tiempo; Su alabanza será siempre en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma: Oiránlo los mansos, y se alegrarán. Engrandeced á Jehová conmigo, Y ensalcemos su nombre á una. Busqué á Jehová, y él me oyó, Y libróme de todos mis temores (Salmo 34:1-4).

La dedicatoria del Salmo 34 es muy elocuente, pues David había estado a punto de morir a manos de Abimelech o Achîs, rey filisteo, enemigo de David. Pero al ser librado de la mano de su enemigo, David compuso el Salmo para declarar su sacrifico de alabanza en dirección a Dios.

El Salmo 57 es otro ejemplo vivo de cómo David comprendía cuál era su ministerio. Estando el al cueva de Adullam, rodeado de amargados, endeudados, y todo el desecho del pueblo, David se levantaba para alabar a Dios. El dulce cantor de Israel transformó a aquellos amargados y endeudados en los valientes de David. Una de las cosas que impactó a esos amargados fue la actitud de David, siempre dispuesta para exaltar al Señor, sobre todas las cosas.

Hoy, el verdadero Dulce Cantor de Israel (Cristo Jesús) está transformándonos en sus valientes. Entonces, una manera de edificar nuestras vidas, nuestra familia, y la Iglesia es ofreciendo a Esdras sacrificios espirituales. CANTEMOS SIEMPRE: eso edifica y evangeliza, cuando lo hacemos de corazón.

IV.- La cuarta cosa que necesitamos es LA AUTORIDAD.- Porque aunque me glorié aun un poco de nuestra autoridad (la cual el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucción), no me avergonzaréPor tanto os escribo esto ausente, por no tratar presente con dureza, conforme á la autoridad que el Señor me ha dado para edificación, y no para destrucción (II Corintios 10:8 y 13:10).

La autoridad que Dios ha delegado en sus ministros es para edificación de los santos y de la iglesia. Todos nosotros, los creyentes debemos estar sujetos a la autoridad delegada de Dios. Nadie está exento de tener sobre sí autoridad. Es decir, todos debemos sujetarnos a alguien que tenga autoridad delegada de Dios, para recibir edificación.

Conforme á la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea cómo sobreedifica (I Corintios 3:10).

¿Qué queréis? ¿iré á vosotros con vara, ó con caridad y espíritu de mansedumbre? (I Corintios 4:21). Y habrá ocasiones en que la autoridad sea dolorosa, pero es mejor tener autoridad sobre nosotros a estar huérfanos.

V.- La quinta cosa es una correcta relación con LOS MINISTERIOS.- Y él (Cristo) mismo dio unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores; Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo (Efesios 4:11-12). Una de las siete cosas que se ven en el pasaje completo, hasta el versículo 16, es la edificación de los santos; para ello fueron constituidos los cinco ministerios. De hecho, la Iglesia debe crecer a través de los ministerios (I Tesalonicenses 5:12-13).

Nosotros oramos por tener el ministerio quíntuple en operación, porque esa es l amanera en que vamos a crecer en equilibrio. Necesitamos tener una visión completa de la Iglesia, porque las casas que reciben la edificación completa son aquellas que tienen el ministerio quíntuple. Y el libro de los Hechos de los Apóstoles muestra la obra de cada ministerio, en la edificación de la Iglesia.

VI.- La sexta cosa que requerimos es LA CORRECTA COMUNICACIÓN o LA CORRECTA CONDUCTA.- ¿Pensáis aún que nos excusamos con vosotros? Delante de Dios en Cristo hablamos: mas todo, muy amados, por vuestra edificación (II Corintios 12:19). Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes (Efesios 4:29). La lengua de los sabios es medicina (Proverbios 12:18 y 15:2).

Nuestra lengua debe estar saturada del Espíritu Santo y de la Palabra de Dios, a fin de hablar entre nosotros con Salmos, e himnos y canciones espirituales (Efesios 5:19 y Colosenses 3:16 y 4:6). Nosotros debemos hablar, de manera tal que la gente reciba edificación y bendición. Y no confundamos sinceridad con grosería. Debemos tener cuidado al hablar palabras que den Gracia.

El problema de muchos, para creer, es el temor a fallar. Para ello, es necesaria la Palabra adecuada: Manzana de oro con figuras de plata Es la palabra dicha como conviene (Proverbios 25:11) Alégrase el hombre con la respuesta de su boca: ¡Y la palabra a su tiempo, ­cuán buena es! (Proverbios 15:23).

VII.- Finalmente, una vez que tenemos estos seis ingredientes, la séptima cosa nos muestra ¿CÓMO EDIFICAR? CON AMOR: La ciencia hincha, la caridad (el amor) edifica (I Corintios 8:1). El conocimiento envanece. Sin amor es imposible edificar nuestras vidas; es imposible edificar la familia, y es imposible edificar la iglesia local y la Iglesia Universal (I Corintios 12:31 y 13:1-13).

Mucha gente tiene el problema de creer que sabe mucho, pero lo que uno necesita es AMOR. Todo lo que hagamos, sea en AMOR. Procuremos no competir, sino ser amables (Efesios 5:2; I Tesalonicenses 3:12-13).

Apocalipsis 2:4 La iglesia local de Efeso tenía siete cosas correctas, pero había dejado su primer amor. Cuidemos de mantenernos en nuestro primer amor, a fin de no claudicar en los momentos difíciles.

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